Tras pasar una tarde esplendida entre las piernas de Luna Lovegood, Harry se dirigió de nuevo a la enfermería a ver a sus amigos. Todavía se sentía mal por haberlos expuesto al peligro pero gracias a la rubia soportaba mejor ese peso. Sabía que incluso si no hubiese estado él sus amigos habrían obrado de manera casi igual.
Su enfado ya no se dirigía a él sino a Sirius. Tenía que hablar en cuanto pudiese con él. Hedwig había sido enviada hacía unos minutos y esperaba que para la noche pudieran contactar. Caminó hacía la enfermería solo para ver en la puerta al director Dumbledore ligeramente aliviado.
Curioso le preguntó—¿Han atrapado a Bellatrix?
El anciano miró por encima de las gafas e indicó—Moody la siguió todo lo que pudo pero desapareció—fríamente dijo—Si el Ministerio no cambia pronto otros seguirán el camino de Bellatrix.
Harry asintió sabiendo que esto era el inicio de una serie de ataques por parte de la mortifaga. —Entonces, Señor. ¿Por qué tan alegre?
Dumbledore reflexionó e indicó—Madame Bones despertó hace pocos minutos y la señorita Bones se ha recuperado casi en su totalidad de la hipotermia—suspirando dijo—he de decir que gracias a Sirius y a vosotros no hubo víctimas mortales.
—¿Por qué acudió Bellatrix?
El anciano sonrió y dijo—Digamos, Harry que el mal…—miró el techo—siempre logra atravesar los más fuertes muros.
Meditando las palabras del viejo preguntó de nuevo—¿Sabe porque Sirius escapó de Grimmauld?
—Para verte—mirando abajo dijo—se enteró del castigo de la profesora Umbridge. Algo desagradable en mi opinión—masculló—de otras épocas. Sin embargo, he de añadir que…tengo las manos atadas. Malfoy controla el consejo escolar y no puedo meter profesores sin su autorización. Ahora entrá—señaló la enfermería—alguien quiere preguntarle cosas y darle las gracias. Temó que su tiempo con la señorita Lovegood no lo haya vuelto demasiado…digamos insensible a los ruegos de las mujeres.
Se sonrojó pero ignoró las palabras del director y entró en la enfermería. igual que siempre con una estancia fría pero que transmitía un orden desmedido. En dos camas se encontraban tía y sobrina a la espera. Madame Pomfrey se había retirado nada más verlo a su despacho. Mientras caminaba observó su cama, aquella en la que había estado durante días cada año. De momento se estaba librando, esperaba que fuese una señal de buena suerte.
Mirando de reojo a Susan se concentró en su tía quien esperaba estática y serena. Comprobó que la joven estaba despierta cuando fugazmente se sonrojó al sentirse observada.
Madame Bones rápidamente obvio la mirada que su sobrina daba al chico pero se sorprendió al ver una mirada de preocupación en el rostro del chico. Suspirando indicó.
—Debo agradecerte por proteger a Susan—se miró a sí misma—yo no hice un buen trabaja este medio día.
Harry recordó cómo fueron los hechizos de Sirius y de ella los que los salvaron de las estalactitas congeladas. Le dijo sin mirarla del todo.
—Hice lo que cualquiera hubiese hecho. Ella…—observó a Susan—peleo bien pero no pudimos ralentizarla lo suficiente. La mantuve caliente todo lo que pude—indicó. El mensaje fue malentendido por ambas mujeres. Notó que Susan se sumergía entre sus cabellos mientras Amelia observaba tensa al chico—por el hielo quiero decir. Espero que este recuperada de sus lesiones.
Amelia miró a su sobrina e indicó—Sí. Sus lesiones se curarán. Su brazo pronto estará bien. Es posible que necesite ayuda en estos días—miró a Harry—¿puedo confiar en ti?
—Sí, señora. Yo cuidaré de Susan.
Sorprendida se calló y dijo ahora menos motivada—Tenemos que hablar de lo que ocurrió. Fue algo sorprendente—cerró los ojos y dijo—no fui rival para Bellatrix. De hecho creo que ella estaba decepcionada. Black me incapacitó el brazo de su varita usando un perro y Bella me destrozó las costillas. Por suerte—indicó—un conjuro desde tan lejos no suele tener tanta fuerza. Lo impactante es que…—suspiró—Black apareció y os defendió y Bella no os asesinó. Se contentó con el caos.
—¿Es eso raro? —dijo Harry mientras escuchaba atento.
—Sirius Black asesinó a trece personas con una sola maldición explosiva y Bellatrix Lestrange torturó a innumerables personas en la anterior guerra—miró a su sobrina y dijo—No son personas comprensivas especialmente con aquellos a los que guardan rencor.
—¿Rencor? —dijo el chico asombrado—¿Por qué le tendrían rencor?
—Yo estuve presente cuando atrapamos a los Lestrange y Crouch hace años—sollozó levemente—aún recuerdo la cara de Alice. Perdida en sus adentros. En cuanto a Sirius—habló pausadamente—fui a verle a Azkaban y después de trabajar juntos puede que se lo tomará mal.
Harry miró a la mujer e insinuó—Pienso que si quisiesen asesinarla ya lo habrían hecho.
Amelia sonrió e indicó—A Lestrange le gusta jugar con su comida. Me temo hijo—miró al chico—que mis días están contados. Con El que no debe de ser nombrado campando a sus anchas pronto encontrare mi final.
Se asustó un poco por la franqueza con la que hablaba de su muerte—No…no debe de decir eso…el ministerio aún puede hacer algo.
—Con Fudge no—dijo fríamente—mi trabajo es atrapar a Black y Lestrange y eso haré hasta que encuentre la muerte.
—¿Cuál será el primero —indicó—al qué buscarás? —dijo buscando algo de alivio.
La mujer observó su rostro y el de su sobrina e indicó—Buscaré a Lestrange. Black lleva—dijo—varios años suelto y salvo su escape de Hogwarts no ha visto ningún incidente extraño ni ningún ataque de su parte. Bellatrix es otra cosa.
Esperanzado se calmó y Amelia pudo notarlo pero vaciló en comentar nada. En cambio esperó la pregunta del adolescente.
—Podría llegar a algún entendimiento con Black—dijo el chic dudoso.
La mujer abrió los ojos e indicó—No. Black traicionó la confianza no solo de James Potter sino de todos sus amigos para unirse a un grupo de supremacistas. Supremacistas a los que siempre desprecio—dijo en voz baja.
—El comportamiento de Sirius no tiene lógica—dijo el chico—Debes tenerlo en cuenta.
Amelia Bones se levantó de su camilla y se sentó en ella. Entre sus ropas se veía las marcas de los hechizos y luego algunas vendas tapando las marcas de desgarros. Eso incomodó ligeramente a Harry. Podía notar exactamente la marca de los dientes de Sirius así como las vendas cubriendo todas sus tetas. Al parecer el tamaño de mamas había aminorado la maldición dejando tan solo costillas rotas sin astillar. La pelirroja se tocó el pelo mirando a Susan quien yacía haciéndose la dormida.
—Sirius y James siempre fueron bromistas y estúpidos pero a veces se pasaban…
—Se refiere al incidente con el Profesor Lupin y Snape.
Amelia entrecerró los ojos—No. No sé qué pasó yo ya había abandonado Hogwarts en ese momento. Solo coincidí dos años por lo que no vi su máxima faceta. Pero desde niños siempre fueron unos diablillos—dijo sonriendo levemente—James influyó mucho en Sirius hasta llegar a cambiar sus ideas. Eso lo alejó de su familia. Sirius era…cruel pero nunca llegó al nivel de los mortifagos. Hasta aquel día. Aquel día demostró que le importaba poco James Potter y solo quería riqueza, estatus y poder.
—¿Qué hizo?
Miró al techo y dijo—Sirius estaba saliendo con una bruja. Una bruja de buena familia—recalcando la sangre de la persona—hay quien dice que la dejó embarazada pero nunca se supo. Solo mitos que contaba la gente. El caso es que cuando Regulus, falleció. Sirius tuvo que tomar el puesto de Lord Black y desposar a una Black. Esa familia solo permitía que alguien con igual pureza continuase la siguiente generación y diese a luz a su heredero—asqueada dijo—algo horrendo. En un vano intento de cortar con sus obligaciones, Sirius yació con una de sus primas buscando dar a luz un heredero. Heredero que nunca reconoció.
Harry meditó la información. A su mente vino la charla con el cuadro de Walburga Black, "dos bebes correteando". Algo así había dicho. Ignoró ese comentario mientras meditaba profundamente en silencio. Un silencio que Madama Bones cortó.
—¿Hay algo que quieras…contarme?
Tragando saliva e intentando evitar la mirada de la mujer preguntó—Según tengo entendido es Draco Malfoy el heredero directo de los Black cuando Sirius muera.
Amelia sonrió y dijo—Eso siempre que el testamento de Black no sea tomado en cuenta. La última vez que lo mire tú eras el elegido. Y…tienes sangre Black por tu abuela.
—¿Y si…si fuese verdad? ¿Y existiesen otras personas con sangre Black? —preguntó.
—Solo leyendas—afirmó la mujer—Si te sirve de consuelo ninguna de las primas de Sirius estaba en disposición de tener a su bebe en ese momento. Andrómeda fue exiliada, Narcissa estaba embarazada y Bellatrix…tiene el rango maternal de una cuchara de té.
La mujer abandonó la sala rápidamente evitando más preguntas mientras Harry ciño su mirada al trasero de la MILF. Su ropa estaba ajustada como el de una secretaria muggle cachonda pero vestía su típica túnica del ministerio. Mientras abandonaba la sala miró hacia atrás e indicó.
—Puedes hablar—no miró en ninguna dirección—tu tía se ha marchado ya.
Susan dio un respingo en la cama y reincorporándose con dificultad en la cama fijó su mirada en Harry. Se reincorporó un poco en la cama tosiendo y con una voz amarga que contrataba con su habitual dulzura añadió.
—No necesito que me protejan. Mi tía debería de saberlo—dijo ronca.
Sonriendo y sin mirar añadió—Supongo que el regenerador de huesos no deja una buena voz—riendo para sí. La chica frunció el ceño viendo el reflejo de Harry en uno de los espejos.
—Sí. No es lo mejor que me he llevado a la boca—añadió—Pero debes saber que no soy débil. Puedo protegerme sola.
Harry se acercó lentamente hasta sentarse en la cama de la jovencita. Mirandola a los ojos supo que había estado escuchando toda la conversación. Suponía que pensaba como su tía con todo así que no sacó el tema de Sirius. No quería nombrar a nadie. Susan solucionó eso al añadir.
—Puedo defenderme sola, Harry. Lo de esta mañana…—miró a Harry—fue inesperado. No estábamos preparados para el ataque. Un minuto estábamos hablando de la asociación de defensa y al siguiente nos atacaban. Y luego el dolor que sentí cuando me rompió el brazo…
Harry la peinó sin el permiso de la chica. Dejando toda su mata pelirroja detrás de su cabeza para que no le estorbase. Ahora podía ver perfectamente la blancura de su piel, su ancho escote y la belleza de su rostro. Susan era diferente a Ginny. Mientras que la chica Weasley era más delgada y atlética, Susan parecía una versión de la Señora Weasley en su juventud. Voluptuosa, serena y poderosa. Además de rica, se corrigió Harry mentalmente.
—Da gracias de que no sentiste el Cruciatus—indicó—Neville y Hermione no tuvieron suerte. Yo…cuidé de ti lo que pude.
La chica simplemente suspiró con algo de alivio y dijo—Todo el mundo pensará que soy débil. Voy a tener que estar dos días aquí—señalizó su cama—Malfoy seguirá acosando a Hannah y no podré detenerlo ahora.
Harry le acarició el cuello haciendo que se estremeciera por el contacto—Cuando te encuentres bien, podemos…tener un duelo en el club de defensa. Eso difundirá el rumor de tu poder por el castillo—luego miró al techo de piedra—En cuanto a Hannah…creo que podemos protegerla por dos días.
La chica asintió no demasiado confiada. Harry fue a abandonar el lugar cuando la pelirroja añadió—Ten cuidado con Black. Puede hacerte daño.
Sonriendo para sus adentro salió del cuarto. El dolor de Susan le preocupaba y su temeridad también pero estaba más inmerso en averiguar porque Amelia odiaba a Black y Lestrange. Y al tener ahora una base "mítica" con la que investigar le hacía temer que fuese verdad. Si Sirius había dejado dos bebes antes de Azkaban posiblemente tendrían su edad. A eso se le sumaba lo que había visto en el pensadero, su padre tampoco era un santo. Pensó por un momento en preguntar a Snape pero ya conocía la clase de respuestas que el hombre tendía a dar.
Caminó sigilosamente por el pasillo hasta subir las escaleras y llegar a la sala común de los leones. Allí extrañamente Neville releía un ancho libro de Defensa bajo la mirada asombrada de Hermione y asqueada de Ron. Ron jugaba con su hermana al ajedrez mientras hablaban. Nada más verlo ambos chicos lo miraron y el mayor pensando en lo peor dijo.
—¿Están bien?
Harry miró al chico y dijo—Sí. Amelia Bones vuelve a su casa y Susan pues…se recuperará en unos días. Me ha dicho que vigilemos a Hannah.
Ron frunció el ceño y dijo—Debe de aprender a protegerse sola.
—¡Para eso está el club de Defensa, Ronald! —ciñó Hermione—No te preocupes. Yo y Neville la ayudaremos.
Harry rápidamente indicó mirando a todos—Creo que iré al cuarto. No quiero aguantar tonterías hoy—dirigió una mirada rencorosa a Seamus que estaba rodeado de otros alumnos. Al irlandés no se le pasaba el rencor y seguía llamándolo mentiroso. Era de los pocos conocidos que no se habían apuntado al club de Defensa algo que le importaba realmente poco.
Subió las escaleras y rebuscó entre todas las pertenencias que almacenaba en su baúl. Quería observar la cara de sus padres de nuevo. Podía ver claramente el amor que ambos se tenían pero desde el ministerio se le hacía extraño. James Potter amaba a su madre, eso podía asegurarlo tan solo viéndole sonreír mientras bailaba en un bosque otoñal. Pero ¿tendría Snape razón?
No podía negarlo todavía. Sumergido en sus pensamientos fue escuchando como todos iban metiéndose en la cama y acostándose. Mientras observaba la voz tranquila de Hermione añadió susurrando—Sirius quiere verte. En la chimenea.
Anonadado salió de su encierro solo para ver a Neville sentado revisando más libros. Miró al chico y añadió—Tomátelo con calma.
El tímido chico dijo—No encuentro a nadie con quien practicar—masculló deprimido—soy demasiado estúpido.
Hermione aseguró—Seguro que Hannah quiere—dándole a entender la doble intención. Harry fue más efectivo ya que le dijo confiado—Seguro que Ron quiere que practiques esos hechizos con los Slytherin.
Mientras descendía las escaleras, la bruja tetona añadió—Sirius apareció ante Ginny. Dijo que fuésemos a por ti para hablar.
—¿No hay nadie más en la sala común?
—¡Es la una de la mañana, Harry!
Abriendo los ojos con temor siguió bajando la escalera de caracol que lo llevaba hasta la sala común. En está, tan solo estaban las dos cabezas pelirrojas que parecían ocultar la chimenea levemente encendida del lugar. Acercándose junto a Hermione pudo ver como el rostro de Sirius estaba en ella. Pero estaba constituido por brasas y cenizas, por lo que su expresividad era nula. Sorprendido Harry fue el primero en hablar.
—¡Como se te ocurre usar la red flu! ¡Umbridge está vigilándolo todo! —dijo algo furioso de la dejadez de su padrino.
El hombre masculló—Que es la vida sin un poco de riesgo. Además aquí—señalizó con un movimiento de ojo—no corro peligro. Tan solo puede saber que alguien ha usado la chimenea.
—¿Dumbledore permite esto? —inspeccionó la morena a lo que el hombre negó—¡Deja de arriesgarte!
El hombre recibía lecciones de parte de la bruja morena y de Harry mientras que Ginny y Ron estaban expectantes. Sin saber qué decir, el merodeador contratacó.
—¡Hubierais podido vencer a Bella! —dijo fríamente—Gracias a mí tan solo habéis recibido un Cruciatus o un Desmaius.
Ron le dio la razón y Hermione habló—Pudiste decírselo a Dumbledore o a Ojoloco. No actuar sin pensar. Tu presencia provocó la muerte de una decena de aurores—dijo objetiva.
El hombre añadió—No es mi culpa que Bella sea tan irracional—indiferente ante el resultado—Además se metieron en un duelo. Esas cosas pasan en el campo de batalla.
Algo más tranquilos, Harry dijo—¿Por qué fuiste a verme?
El hombre frunció el ceño y dijo—Te echaba de menos. Ahora que está Umbridge—dijo con asco—los búhos no son seguros. Casi no recibo cartas y Dumbledore me obliga a permanecer aquí…necesitaba estirar las patas. Además iba a informarte…de la guerra—como si eso arreglase todo.
Los pelirrojos cortaron a Hermione. Ron dijo—¿Algo le ha pasado a mi familia? —esa pregunta heló la sangre de todos.
Sirius añadió—No. Arthur tiene problemas en su trabajo. Fudge sospechá de él pero nada más. Molly está muy deprimida por todo este asunto y Bill—sonriendo descaradamente dijo—se ha echado novia durante sus viajes de trabajo. Al parecer no es el único—dijo viendo las miradas indiscretas de Ron al enorme pecho de Hermione.
Ginny le dijo—No hay tiempo. ¿Algo nuevo en la Orden?
—¿A parte de vuestro club de defensa clandestino? Nada. Seguimos protegiendo el arma y desbaratando los planes de los mortifagos. Con Bellatrix fuera, Dumbledore piensa que atacaran Azkaban pronto.
Los chicos se miraron entre sí con resquemor. Harry no contento con todo eso preguntó—¿Por qué interviniste?
Sirius miró por un largo rato al espacio entre los muchachos antes de decir—Estabais perdiendo. Tú y esa pelirroja—indicó a lo que Ginny frunció el ceño y apretó los puños—ibais a morir. Tuve que hacerlo. Nadie podía enfrentarla…solo yo.
Hermione reprimió sus ganas de insultar al padrino de Harry—¡No eres el único hombre en el mundo Sirius! Había aurores, una docena y adultos en el pueblo.
Ron observó a la chica y dijo—Aurores incompetentes. Tonks fue barrida sin siquiera llegar al ataque—recordando lo ocurrido—y no creo que Madame Rosmerta sea buena con la varita.
—Con la que hace magia, no—dijo el animago riéndose para sí misma y ganándose una mirada asqueada de las chicas.
Ginny rápidamente dijo—¿Qué decís de Bones? Casi asesinas a la jefa del DMLE
—Solo la mordí.
—A mí también y estuve con un yeso tres semanas—acotó el pelirrojo recordando cuando se conocieron.
—No fue para tanto—masculló—además cumplí. Conseguí frenarla.
Ginny dijo—No lo suficiente. Nos atacó y torturó a Neville y Hermione. Pudiste detenerla algo más de tiempo—al ver que nadie hablaba dijo—te esfumaste tras atacar a Bones.
Sirius apretó los dientes al verse acorralado. Harry juzgándolo dijo—No debiste ponerte del lado de Bellatrix y atacar a Madame Bones—sentenció—. A pesar de todo, ella es justa. Si te sirve de consuelo me ha dicho que el DMLE se centrará en Lestrange.
Sirius se alisó la barba que llevaba y dijo con algo de irritación—¡Que haga lo que quiera! ¿Crees que me dará una segunda oportunidad como Remus o Dumbledore? ¡Si me coge me asesinará ella misma con sus propias manos! Me defenderé de ella igual que de Bellatrix si llega el caso. Son igual de peligrosas.
Sin saber qué decir, los pelirrojos se retiraron bostezando. Discutir con Sirius era inútil. Hermione más sabia indicó—Bones es justa no te matará. Deberías relajarte Sirius y no se…dejar la bebida.
El aspecto de su rostro denotaba que seguía acompañado por el vino. La chica reflexionó e indicó—Al menos aseguranos que no iras tras Bellatrix. Es una loca peligrosa y debo admitir que letal. Deja que el Ministerio se encargue—abandonó la escena dejando a un Harry apesadumbrado.
Su padrino era terco y parecía no valorar todo lo que había aportado a la cruel existencia de Harry. El chico si lo hacía y no quería perderlo por nada del mundo. Viendo que Hermione abandonaba el lugar preguntó a Sirius.
—Puede que odies a Bones pero… ¿aliarte con quien torturó a los padres de Neville? —eso lo había herido al verlo— ¿Por qué te enfrentaste a Bellatrix? ¿Y porque la llamas Bella? —la familiaridad lo ponía enfermo.
El hombre se justificó—Es mi prima. Pasamos diez años en celdas contiguas. Me hacía compañía. Puede que esté chiflada y obedezca a Voldemort pero…—con algo de resquemor dijo—no quiero que regrese a Azkaban—miró a Harry e indicó—¡No sé cómo escapó! ¡Nadie lo sabe! ¡Pero Azkaban es una tortura mucho peor que el Cruciatus! ¡Y no dejaré que nadie la atrape! ¡Yo la mataré!
—No debes tomarte la justicia por tu mano—dijo sabiamente—el ministerio…
—¿Bones? ¿Crees que no la matará? Se odian a muerte—indicó—Bueno esta conversación se acabó—miró al chico y dijo—No confíes en Amelia Bones. Solo busca atraparme. No es de fiar. No confíes en nadie que no sea en tus amigos—Harry en su mente murmuró "Susan es mi amiga".
Viendo cómo se marchaba, Harry afirmó—¿Qué le hiciste a Amelia Bones para que te odie tanto? —pensando en lo que había hablado con la mujer. No iba a obtener respuestas, lo sabía ya pero no perdía nada por intentarlo
Su padrino antes de desaparecer dijo—¿Qué la llevo a dejar de visitarme en Azkaban? ¿A ir a burlarse de mí durante años? ¡Pregúntaselo!
Justo en ese momento un grito surgió de la chimenea y en vez de estar la cara de su padrino se alzaba un brazo. Harry lo reconoció por los adornos que llevaba. El brazo de Umbridge estaba interfiriendo en la red flu. Asustado salió corriendo pensando si su padrino estaría bien.
