Harry se levantó mucho más energizado el fin de semana. Por fin comenzaba la liga de quidditch y nada menos que contra los Slytherins. El equipo de este año era bueno aunque tenía que darles la razón a sus compañeras de equipo.
Oliver era un magnífico guardián. Protegía los aros sin despeinarse y nunca mostraba nerviosismo. Confiaba en sus múltiples entrenamientos físicos para mantener al equipo contento y en forma. Por el contrario Ron, aunque había superado a todos los demás en las pruebas no era muy confiable. Su ánimo decaía rápidamente y comenzaba a fallar en tonterías. Harry no podía cerciorarse de que su amigo pelirrojo hiciese bien su trabajo, sino solamente concentrarse en acabar el partido lo antes posible. Así se lo hizo saber Angelina. Quería ganar la copa y no pretendía dar señales de juego bonito como Wood, ella tan solo buscaba atrapar la snitch.
Bajando al Gran Comedor pudo ver como la mayoría de los alumnos aún estaban dormidos. Los pocos que había eran Ravenclaw, y los equipos de quidditch enemistados. Agarrando su saeta de fuego la puso sobre la mesa mientras observaba como Ron engullía sin parar. Le siguió el ritmo todo lo que pudo hasta que una despeinada Hermione les llamó la atención.
—Pueden dejar de comer como cerdos—dijo algo asqueada—necesitan agilidad para sus posiciones.
Ron habló con la boca llena como de costumbre—Ha sido una mala idea. No tendría que haberme presentado.
—Fuiste el mejor Ron—dijeron ambos a la vez.
Ron miro con miedo a Angelina que parecía estar hablando con los gemelos y Alicia. Su rostro la hacía ver aún más enfadada y decidida a la victoria. El pelirrojo no confiaba demasiado en que la joven negra no perdiese los estribos. Wood era un buen capitán, exigente pero talentoso. Johnson por el contrario era igual de exigente pero no mostraba las mismas dosis de saturación. Con el ED y las clases había dejado los entrenamientos al margen y eso se notaba mucho.
La voz de Luna les sacó a todos de su conversación. La joven llevaba un cartel de león en la cabeza y parecía haber adornado su pelo platinado con tiras rojas. Con voz soñadora dijo.
—Podéis follarme si eso os tranquiliza.
Harry sonrió recordando su excelente boca pero se contuvo diciendo—Creo que eso nos agotaría más Luna.
En voz baja la bruja morena dijo—Está como una cabra.
Ron y Harry miraron a Luna que se había sentado en su mesa y comenzaba a comer mientras intercambiaba palabras con Ginny. Una vez acabaron los chicos agarraron sus escobas y se encaminaron hacia el campo situado en una explanada. La memoria del laberinto le heló la sangre. La entrada había estado situada cerca, recordó a Cedric antes de concentrarse en lo importante. Angelina pasó media hora dándoles instrucciones y vociferando como loca. Ron comenzó a ponerse rojo mientras que Harry decidió ignorarla.
Una vez el cañón sonó los siete salieron de su carpa dirigiéndose hacia el medio del campo. Al igual que todos los años, el equipo de las serpientes portaba Nimbus 2001 y su buscador seguía siendo Draco Malfoy quien sonreía aún más. El resto del equipo estaba compuesto por chicos de séptimo y sexto, grandes y fuertes. Mientras Angelina intentaba devolver el choque de manos con fuerza a uno de los hombres, Malfoy habló.
—Bueno Bueno chicos…parece que tendremos la victoria fácil. La comadreja protegiendo su madriguera—dijo riéndose por el paralelismo—Tranquilo Weasley te coronaremos cómo te mereces cuando os machaquemos.
La grada entera de Slytherins empezó a cantar un cántico que hizo estremecerse a Ron. Harry lo miró sabiendo lo mal que podía acabar ese momento, intentó tranquilizarlo mientras se explicaban las normas. Notó que los golpeadores de Slytherins eran Crabbe y Goyle. Una vez el juego comenzó, Ron voló hacia los aros y Harry dio vueltas al campo observando lo ocurrido mientras se mantenía alejado de las bludgers y podía visualizar la snitch.
El cántico se elevó y notó como Ron comenzaba a temblar en su escoba. Quiso ir a ayudarlo pero las bludgers se lo impidieron. Pronto notó que las serpientes anotaban sin parar y las cazadoras no podían igualarlo. Ron se había vuelto un pollo sin cabeza y Harry trató de acabar con eso. Se dirigió a toda velocidad hacia la snitch mientras observaba como Katie Bell era destrozada tras certeros lanzamientos. Notó como Dumbledore detenía la caída sin moverse ni apuntar con la varita. Con un cazador menos estaban jodidos.
Era su única oportunidad, usó su escoba todo lo que pudo hasta que consiguió sobrepasar a Malfoy y tomar la snitch. La victoria era decisiva pero dudaba que Katie estuviese bien y que Ron estuviese orgulloso de su participación. Todos los jugadores se bajaron de sus escobas y mientras celebraban con Harry una bludger se dirigió hacia él, golpeándolo en la cabeza. Se desmayó brevemente para luego despertarse y ver cómo McGonagall reñía a Crabbe salvajemente.
Quiso hechizar al idiota pero se contuvo al ver cómo Malfoy se dirigía hacia Ron y los gemelos. Harry se acercó a ellos mareado para escuchar que decía el idiota rubio. El hurón furioso por verse perdedor a pesar de lo ocurrido en el partido pagaba su frustración con los Weasley.
—¿Te gustó la canción Weasley? —burlonamente—queríamos incluir algunos versos más pero nos costó hacer que rimase. Deberíamos haber puesto algo sobre ese pobre empleaducho caído en desgracia o algo sobre cómo la gorda de tu madre sería más útil en una esquina de Knockturn que en la pocilga que llamas casa—observó a Harry y riéndose dijo—Está claro que para ti Potter, la casa de Weasley debe ser una bendición. Pasas tu tiempo con muggles. Quizás el hedor de Weasley te recuerdo a tu asquerosa madre sangres sucia. Pronto os uniréis a ellos y vuestra hermana—se lamió los labios con deseo—Ciertamente podremos encontrarle un lugar en la sociedad. Si sale igual que su madre sería una bendición. Tendría muchos hijos sangre pura. Será una incubadora mientras que Granger será una sucia zorra. La prostituiremos pronto.
Notó como Ron fue a atacar a puño limpio pero fue detenido por Hermione y Luna. Fred y George no tuvieron piedad, se liberaron del agarre de las cazadoras y usando sus bates de golpearon a Crabbe y Goyle salvajemente. Si giraron para ir a por Malfoy quien estaba algo atemorizado. Harry alzó su varita y a su mente vino un hechizo que lo hizo estremecerse. Una luz roja golpeó a Malfoy dándole una leve descarga eléctrica que lo hizo retorcerse de dolor. No duro mucho el dolor pues inmediatamente Minerva y Umbridge los detuvieron.
La profesora de Transformaciones inmediatamente dijo—¡Esto es una vergüenza! ¡Atacad así, a un compañero desarmado! ¡No teneís vergüenza! ¡Mis Gryffindors no se portarán de esa manera! Mañana recibiréis vuestros castigos.
Umbridge por el contrario luciendo su reciente título miró a los chicos y dijo—Me temo Minerva que un simple castigo no corregirá la actitud de estos—pensó un momento que decir—maleantes. Propongo prohibirles la participación en el quidditch por el resto del año.
La profesora tembló por un momento. Sabía que sin los gemelos y Harry la copa estaba perdida pero tampoco veía bien las acciones que habían tomado. Dolores tenía algo de razón.
Asintió y dijo—No podrán volver a jugar quidditch en toda la temporada—Umbridge sonrió con maldad pero entonces la mujer miró a Malfoy y dijo—Usted Señor Malfoy disfrutará de detenciones personales conmigo así como 100 puntos de su casa.
—Aja Aja—el carraspeó habitual de Umbridge—No me parece justo. El Señor Malfoy fue un simple peón. La libertad de expresión está por encima de la violencia. No debería sufrir castigo alguno.
—Irá a su castigo—mirando por encima del hombro—No me parece que perder 100 puntos y un par de detenciones este al nivel de sacar a tres miembros de un equipo. Y estoy segura de que hay alumnos de Slytherin que ayudaran a solventar ese problema en poco tiempo. En cuanto a vosotros—miró a Ron, Hermione y Ginny—habéis hecho bien en no explotar. Potter lo siento.
Miró a la severa mujer sabiendo que era verdad. Aun así no le importaba perderse el quidditch. Malfoy se había pasado. A su mente no fueron los insultos del hurón sino el hechizo de luz roja. Había venido de su cabeza lo que lo hacía pensar en Voldemort. La puerta, el pasillo, los orbes. Todo lo enviaba al mismo lugar. Estaba en su mente. Agarró su escoba y se la tendió a Ginny.
La chica la agarró con devoción. —Quedátela. Eres nuestra única esperanza de ganar la copa—dijo confiando en las habilidades de la chica. Era una buena buscadora y ciertamente se merecía el puesto más que nadie.
Ginny derramó una lagrima mientras lo abrazaba. Al fin y al cabo ese era uno de sus sueños. Jugar quidditch en una escoba digna de ella. Mientras se retiraba notó que Ron discutía con Hermione. Supuso que la bruja quería que fuese más sensato y el pelirrojo estaba pensando atacar a algunos Slytherin pequeños como venganza.
Harry se fue hacia la carpa que utilizaban para cambiarse. Le extrañó que ni Ron ni los gemelos entrasen pero supuso que debían de estar enfadados. Él ya estaba acostumbrado a cosas de ese estilo. Su vida siempre había sido injusta así que no se quejaba demasiado. Tan solo deseaba observar a Ginny jugar. Tenía curiosidad por saber cómo era con una escoba. Mientras se desnudaba escuchó un jadeo en la puerta que comunicaba con el vestuario femenino.
Con el pene mustio, caminó hacia el lugar solo para ver a unas asombradas Angelina y Alicia. Miró a las chicas mayores con timidez y preguntó curioso.
—¿Está bien Katie?
Alicia dijo—Con Pomfrey. Se recuperará pronto—eso tranquilizó a Harry.
—Pero no necesitamos a una pequeña niña—masculló Angelina con alegría mientras observaba el miembro ante ella—Podemos ocuparnos nosotras de esa polla.
Harry se miró el rabo y vio cómo se había erguido pero estaba lejos de estar en su máximo esplendor. Las chicas lo miraron y sin que Harry pudiese retirarse fue agarrado y llevado dentro del lugar. A pesar de la impresión sabía que iba a gozar de esto.
Se vio a sí misma dentro de un lugar al que nunca había entrado. El vestuario de los chicos consistía en simples bancos de madera y alguna que otra cortina pero su equipamiento era escaso y minimalista. Este era todo lo contrario. Harry notó como lo único semejable eran los colores escarlata y dorado de la casa del león.
El lugar estaba adornado con múltiples sillas, bancos así como compartimentos separados preparados para todos los integrantes de manera que cada chica podía tener su lugar privado. Incluso se podían ver duchas y bañeras preparadas por si había algún inconveniente. En ese momento se dio cuenta de algo aún peor. Estaba desnudo de cintura para abajo mientras que las chicas estaban completamente vestidas con su uniforme algo que no era lo más sensual del mundo.
Lo sentaron en una silla y ambas observaron cómo su pene respondía al estímulo visual de dos muchachas negras y atléticas mirándole. Quiso levantarse para agarrar sus culos y follarlos pero se le negó ese derecho. No le gustó permanecer estático pero lo acató mientras las chicas se desnudaban ante él.
Ante él las dos chicas se tocaban mientras le miraban fijamente. Parecían más decididas a brindar un espectáculo erótico que a calmar su hombría. No estaba del todo disgustado por los acontecimientos que ocurrían aunque prefería que fuesen más directos. Por desgracia no fue así.
Alicia fue la primera en desnudarse. Lentamente fue quitándose las prendas rojas hasta ir dejando ver todo lo que había por debajo. Su piel era de un tono tostado oscuro, semejante al de las Patil pero con sutiles diferencias fruto de su herencia. Su pelo era de un negro fuerte y algo ondulado formando rizos. Podía asegurar que estos eran creados mágicamente ya que no parecían naturales. Sus labios eran gruesos y rosados y su nariz se asemejaba a la de la población negra británica. Su cuerpo estaba tonificado por el ejercicio físico destacando en nada especialmente. Como Harry pudo ver minutos después, Alicia tenía unas buenas cadenas, muslos fuertes pero ni sus nalgas ni su trasero estaban a la altura de sus expectativas. Sus orificios tapados por un sencillo tanga rojo esperaban que los catasen. Por el lado superior tampoco era nada desdeñable. Sus pechos eran como globos pegados. Tenían la grasa justa para mantenerse estáticos, parecía haber encontrado el equilibrio físico para estar buena sin dejar de ser totalmente atlética. Tenía algo de curiosidad por saber cómo llevaría Alicia el sexo, sería dominante y habilidosa como Molly o algo novata como Ginny. Ciertamente en cuanto a físico se asemejaba mucho a la pequeña pelirroja y a Luna que a los mejores cuerpos de su año en Hogwarts.
Una vez se hubo quitado todo salvo el tanga, dejó paso a Angelina. De tono más cercano al chocolate y cuerpo algo más maduro que su compañera, la cazadora parecía bailar mientras se desvestía. Un color más saturado que el de su compañera las distinguía así como algunos centímetros más. Su pelo era liso y lo llevaba sujeto en una coleta que colgaba. Los rasgos fáciles eran muy similares hasta llegar al punto de parecer casi gemelas. Tras tantos años jugando junto a ellas, Harry podía ver que Alicia tenía facciones más grasas mientras que Angelina tan solo se destacaba en sus pómulos. Cintura abajo era otra cosa. Angelina tenía un imponente trasero y unas piernas que lo continuaban mientras se iban afilando. Su cuerpo era del estilo reloj de arena y sus pechos más modestos tampoco rompían la armonía del conjunto. Al igual que su amiga tan solo su ropa interior las alejaba de la desnudez total, en este caso una braga negra envolvía su trasero desnudo.
Su miembro estaba listo para comenzar aquello pero ambas cuchicheaban sin decidirse a nada. Tras varios minutos de exámenes, Alicia se arrodilló ante él. Usando sus ropas como apoyo, la chica comenzó a tocar su miembro. Mientras tanto Angelina ponía sus manos encima de la cabeza de su amiga dándole iniciativa. Parecían haberse puesto de acuerdo y la culona negra estaba ansiosa de comenzar su parte.
Mientras Alicia se contentaba con dar lametones y echar saliva por encima del rabo, Harry masturbaba su miembro ante la vista que había. La chica parecía no querer mancharse los labios comiendo su pene sino que se limitaba a simples lamidas. Parecía gozar más de la visión de aquel miembro frente a su rostro. Harry se masturbaba aún más fácil debido al exceso de lubricación. Mientras lo hacía observaba como Alicia se tocaba el coño con sus manos rápidamente.
Se distrajo al ver cómo Angie se agarraba su cabello y lo pasaba por detrás de su rostro para que no estorbase en la imagen que le estaba dando. La chica negra dejó de sujetar el cráneo de su amiga y se puso de espaldas al mago. Inclinándose hacia delante para que pudiese ver como la curva de su espalda se acercaba a sus caderas y acababa por fin en un increíble culo.
El trasero de la joven era realmente grande y firme. La braga que ocultaba su feminidad intentaba restringir tanta carne sin éxito. A la mente del chico vinieron las miles de pajas que se había hecho pensando en su compañera. Siendo dos años mayor que él era un mito erótico. Siempre había deseado poder follarla aunque en los últimos años había pensado que debía dirigir su atención hacia la más jovial Katie, más joven en edad y ciertamente más entusiasta.
Se dio la vuelta de nuevo y viendo como su amiga se divertía con el miembro en su máxima expresión dijo.
—Nos equivocábamos con el tamaño de tu escoba—observando cómo el miembro erecto sobrepasaba en longitud los mejores pronósticos de las chicas—Aunque ciertamente es algo…—pensó como describirla.
Alicia tras repartir su saliva con una diestra sacudida indicó—Algo frágil. Si le das muy duro puede partirse—dijo riéndose mientras miraba hacia arriba para ver cómo Angelina ponía a punto su coño.
Protestó pero fue silenciado por la chica que le masturbaba—No es por nada Harry—lamió el glande con deleite—Pero Angie está acostumbrada a los gemelos y sus bates de golpeados. Tendrás que darle duro—rio junto a su compañera.
Se volvió a dar la vuelta y con un simple meneo de cadera informó al chico de que lo agarrase. Disfrutó amasando semejante culo mientras Angie gemía falsamente y Alicia se divertía con el pene. Era tan grande que no podía entender cómo era tan firme. Incluso sus piernas estaban tan finamente esculpidas que parecía un ángel negro. Fue acercando su culo más hasta prácticamente sentarse en la cabeza de su compañera. La humedad de Angie se filtraba sobre los cabellos de su amiga y está disfrutaba pajeando el miembro contra la raja de su compañera. Unas cuantas sacudidas más de Harry y el semen se disparó por la superficie curva de sus nalgas aterrizando en la nariz de Alicia. La chica se corrió también y una vez Angelina descabalgó su cabeza, ambas disfrutaron de lo poco que seguía brotando de la fuente.
A pesar de haber perdido fuerza, Harry seguía duro y no iba a desperdiciar su oportunidad de follar su primer coño de color. Se levantó y posó su mano derecha entre las piernas de la bruja. Dejó de prestarle atención a su amiga y comenzó a preocuparse mientras compartía besos con el chico. Mientras se besaban, Alicia aligeró el trabajo. Con su rostro manchado de saliva bajó la braga de su compañera hasta los tobillos. Con el acceso libre, Harry bajó lentamente hasta su monte de venus. Conforme bajaba, la chica se humedecía más y más.
Algo acalorada y agobiada—Basta, Harry. Ha tenido…gracia—separándose un poco—Lo que ha pasado ha estado bien pero esto ya es demasiado.
Le importó poco ya que simplemente colocó su hombría directamente entre sus piernas. Su miembro resbalaba entre sus labios y simplemente completaba la porción de arco de semejante par de nalgas. Alicia lo humedecía usando su mano mientras iba intentando arreglar su apariencia mágicamente.
—Supongo que debemos de acabar de relajarte—dijo la chica dándose por vencida en aquella lucha de voluntades.
—Sí. Está muy estresado—dijo Alicia entre broma—No lo notas. Está duro. Es el estrés, Angie.
Aprovechó para besarle el cuello mientras la chica arrastraba su pandero por la erección preparándose mentalmente para lo que venía. Notó como ahora las manos del chico subían hasta sus pechos. Sus ojos se centraron en la piel de ébano, quería más. Su pene había recobrado su dureza gracias a las nalgas de Angelina y a la ayuda desinteresada de la lengua juguetona de Alicia. La bruja quiso mirar lo que estaba entre sus nalgas pero no pudo ya que sintió dos pares de manos amasando sus nalgas. Unas de manera armoniosa y otras como si estuviesen amasando pan. Harry la tenía a su mereced y no podía escapar. Al contrario que Alicia quien se había contentado con recibirlo en la cara, ella sospechaba que su parte sería más placentera y extenuante.
La chica sentía los besos en su cuello y los mordiscos en la oreja pero con los ojos cerrados no sabía quién se los daba. A eso se le sumaba la polla que se frotaba contra su culo mientras otras manos jugueteaban con su clítoris. Como si estuviese hecho para subir la temperatura, Alicia le dio dos dedos a probar. Angie los chupó como si fuese el pene de Harry mientras cataba una mezcla de jugos vaginales. Sabía cuál iba a ser su destino y su amiga no parecía querer compartirlo. El mago aprovechaba este tiempo de magreo ligero para recuperarse de su explosión.
Angelina no aguantó más. Con cuatro manos deslizándose por su cuerpo, en especial sus muslos y su coño, decidió sujetarse a uno de los bancos. Los gemidos de la chica anunciaban su inminente corrida y el pene del chico parecía querer sustituir a los dedos de Alicia. Aprovechando el momento de su clímax, insertó el miembro entero. Entró sin dificultad en el coño lubricado y ofrecido por la bruja que estaba apoyada y con el culo en pompa.
Parecía querer agradecer la penetración pero los gemidos se volvieron aún más fuertes. El mago disfrutaba entrando y saliendo mientras recordaba la cantidad de pajas que se había hecho con aquella hembra. Merecía un castigo y así se lo hizo saber a la chica azotando una de sus nalgas. A eso acompañó un pequeño grito que fue empañado cuando Alicia decidió sublimar el ambiente.
La escena ante sus ojos era demasiado fuerte. Vio con orgullo su torso delgado y blanco rematado en un imponente rabo que se adentraba dentro del culazo negro de la bruja. Un coño que hacía desaparecer su rabo entre las carnes negras. Lo único que le llamaba la atención era que el coño de Angie estaba depilado pero se notaba el crecimiento de vello. Su pene por el contrario necesitaba un rasurado pero eso daba igual. Alicia se mantenía al día masajeando el trasero de su amiga y exprimiendo sus pechos brindando más placer mientras se masturbaba.
Agarró la coleta de la bruja con una mano y consiguió que la cabeza de la negra siguiese el mismo ritmo de sus penetraciones. Estaba gozando de un mito adolescente y no pretendía detenerlo. Ni la bruja parecía dispuesta a parar ya que su cálido interior rezumaba jugo en venidas ocasionales. Su coño y sus grandes nalgas apretaban mucho más de lo que estaba acostumbrado mientras se abría paso. Su aguante comenzaba a disminuir pero Harry no quería parar esto. Sabía que no podría continuar si descargaba todo.
Angelina se había corrido pero sus continuos gritos hacían difícil averiguarlo. Tan solo Alicia estaba contabilizando los orgasmos de su amiga. Conocía su rostro de cuando se masturbaba en la habitación. Mientras Alicia masajeaba sus nalgas, notó que el pene de Harry comenzaba a contraerse como una manguera a presión. Abriendo los ojos esperó lo inevitable. Un par de azotes duros por parte de su amiga avisaron a la chica de lo que le esperaba.
Agradeció el contacto de su polla en cada espasmo, notando como el semen se derramaba en su interior. Dejó que su cabeza cayese sobre sus brazos rendida al fin. El mago más famoso del colegio se había rendido ante su trasero y eso la calentó más. Las chicas se miraron y contuvieron unas risas al ver cómo Harry se sentaba en una silla claramente agotado. Ambas lo besaron e incluso Alicia llegó a limpiar su miembro de los fluidos vaginales, para luego despedirse de él y abandonar la sala cargando con sus túnicas.
Sentado en una silla agotado observó cómo ambas brujas marchaban corriendo desnudas y una de ellas goteando semen. Esperaba que no las pillasen. Mientras tanto su mente voló a cómo sería usado a partir de ahora por las chicas del equipo. Sería el vibrador tras el partido.
