Mientras Harry abandonaba la sala de los Menesteres, la voz sensata de Hermione inundó el lugar. Miró al pelirrojo quien llevaba semanas siendo su "novio", más bien un follamigo. Ron y ella eran muy diferentes, como el agua y el aceite en la mayoría de aspectos pero ciertamente eran bastante complementarios en la cama. Algo de lo que gozaba totalmente.

Mirando al chico que se encontraba sentado jugueteando con su varita le preguntó—¿Crees que está bien? —en clara referencia a Harry que llevaba todo el verano extraño e incluso se había ido alejando de ellos.

Ron simplemente añadió—No veo nada malo en que esté con Bones—indicó—se merece algo de felicidad, Herms.

—Pero…lo veo distante—dijo la bruja. Miró a su compañero—Antes no nos separábamos nunca y ahora…Se pasa el día entrenando con Ginny, o enseñando en el ED y ahora resulta que se va con Susan—algo enfadada—¡Parece que disfruta alejándose progresivamente!

El pelirrojo arrugó su frente mientras pensaba tranquilamente—Está estresado con el tema de Umbridge y la guerra—más tranquilo dijo—Harry está perfectamente. En el ED está mucho más activo. Y ciertamente parece disfrutar de los duelos simulados.

Hermione miró la sala de los Menesteres. A pesar de que era mágica, el daño de los hechizos podía tardar horas en desaparecer. Por ello cuando hacían duelos largos, se tenían que quedar saneando superficialmente el sitio. La chica tenía en que pensar, había visto desde el principio como Harry era mucho más hábil que todo. Y como cada vez iba enseñando a los demás mejor pero a la vez parecía que solo se enfrentaba con los de sexto y séptimo año. Muy pocos de quinto año eran capaces de soportarle más de cinco minutos. Su Expelliarmus era tan poderoso que había conseguido lanzar a la pobre Padma hasta la pared. Ni siquiera su encantamiento Protego había podido desviar la maldición.

Empezaba a dudar de si su amigo se había vuelto oscuro. Cada vez se concentraba más en la defensa contra las artes oscuras y ciertamente estaba a poca distancia de ser el mejor estudiante actual del colegio en esa área. Estaba muy callado y los esquivaba. Ciertamente dudaba de si enfrentarlo. No era rival para él.

Se levantó dirigiéndose hacia la puerta con el pelirrojo siguiéndola de cerca. Mientras atravesaban la puerta notó como el chico le tocaba el culo. Un simple toque por encima de la falda escolar. Conforme iban caminando los toques se volvieron pequeñas nalgadas y ya llegó un punto en el que comenzó a agarrar toda la nalga. La postura hacía el chica estuviese ahora mucho más cerca del pelirrojo mientras caminaban. Si bien no era fan de los sobones, ese pequeño juego de azotes en el pasillo comenzaba a calentarla. Redirigió su camino hacia el primer lugar que se le ocurrió. Un lugar silencioso y solitario donde poder entregarse a la pasión como nunca habían podido hacerlo.

Le gustaba gemir de forma ruidosa cuando estaba sola en su habitación e incluso tras el incidente con Percy había cogido cierta confianza con Ginny y se permitían gimotear juntas en Grimmauld Place. Pero durante su tiempo con Ron no había podido gemir como dios manda. Siempre le daba caña pero no podía disfrutar plenamente.

Se encaminaron hacia el baño de Myrtle y no tardaron mucho en comenzar con la parte divertida. Esta vez, Hermione se dejó la garganta mientras se apoyaba en uno de los lavabos. Detrás suya, Ron la embestía como un toro rabioso sin siquiera pararse a pensar en si la chica se encontraba en posición placentera. Simplemente se concentraba en su placer mientras seguía metiéndosela, cada vez más rápido. Sus manos pasaban de los enormes pechos de la chica a despeinarle más el pelo mientras la seguía penetrando.

Llegó el momento en el que la cara de Hermione acabó pegada al cristal del lavabo mientras gemía. Fue empañando el cristal mientras se ponía aún más caliente al ver su reflejo. No llegó a correrse de verdad, pero sus gritos provocaron que el chico derramara su simiente fuera, impregnando las nalgas y algo de la falda.

A pesar de la limpieza que la chica hizo se veía claramente la actividad que habían hecho hacía poco tiempo. Fueron a salir del baño pero ante ellos una enfurecida Umbridge apareció. Parecía sonreír aunque su expresión era fría.

—Me temo que no habéis sido muy listos—miró a la chica—Fregotego.

El encantamiento limpió los restos de semen de la falda. Hermione miró con temor todo su cuerpo. Umbridge usó magia para ordenar mágicamente todos sus ropajes haciéndolos parecer decentes. Los chicos salieron del baño, Ron algo asustado mientras Hermione intentaba mantener la calma.

—¿Y Potter?

Hermione miró con temor a Umbridge pero no respondió. Ron simplemente añadió—Ha ido a atacar a Fudge, vieja bruja.

El castigo era inevitable así que simplemente miró a ambos y dijo—Vayan a hablar con McGonagall para sus castigos.

Ambos caminaron tristes pero la mujer de rosa se arrepintió al decir—Vaya usted Señorita Granger. El Señor Weasley recibirá un castigo oficial por la perturbación nocturna que acaban de realizar. Han roto leyes del Ministerio así que yo me encargaré—ambos quisieron protestar pero ante ellos un erguido director Dumbledore apareció de la nada.

Umbridge parecía temblar de miedo mientras Granger dijo.

—¡Imposible! Nadie puede aparecerse en el castillo.

Dumbledore rio mirando a la chica con condescendencia. Luego se volvió para mirar a Umbridge diciendo—Me temo Profesora que también incumplieron leyes antiguas del colegio. Así que habrá que acordar un castigo suficiente para el Señor Weasley.

Eso cabreó algo a la mujer que mirando al director dijo—El Señor Filch me contó que nadie ha visto a Potter desde la cena. Debe de estar en algún lugar incumpliendo alguna norma director.

Ron y Hermione se miraron entre ellos con algo de miedo, pero el director en cambio algo feliz insinuó—Creo que puedo guiarla al paradero del Señor Potter—miró sonriendo a la mujer de rosa.

—¿Cómo? — preguntó Hermione al ver que ambos profesores avanzaban.

El director se giró sonriendo y dijo—La magia aflorá siempre. Y si uno es hábil se puede ver y sentir—sonriendo