El castigo de Umbridge gracias a dios no fue demasiado severo. Una reducción de puntos que colocó a la casa de la serpiente la primera, la prohibición del quidditch para Ron e incluso Dumbledore hizo un encantamiento selectivo para evitar que Hermione visitase el dormitorio de los chicos. Algo que el pelirrojo no pudo soportar. Tras todo esto, vino lo ninguno de los amigos esperaba. En un alarde de odio, los dejó vivir durante una semana con los Slytherins, en especial con una chica.
Umbridge esperaba que esto les enseñase a tratar bien a las demás y no abusar o fornicarlas salvajemente. Ninguno de los chicos estuvo muy de acuerdo pero Dumbledore en cambio parecía extrañamente alegre por la situación.
Con voz serena informó—Creo que el Señor Potter debería de cohabitar un dormitorio junto a la Señorita Davis—Harry lo entendió. Tan solo pretendía que espiase para él, nada más.
—Aja Aja—ese oscuro sonido le heló la sangre—Potter es un problema para la escuela necesita disciplina y una mestiza no será capaz de dársela—Dumbledore parecía enfadado pero ocultaba sus emociones a un nivel maestro—Propongo a la Señorita Greengrass.
El anciano simplemente obvió el resultado al ver su plan fallido y simplemente dejó que Umbridge colocase a Ron con Parkinson. Sus planes se habían derrumbado demasiado pronto. La mujer sonrió al ver el claro descontento en la cara del pelirrojo y algo de disgusto en la del director.
Harry contratacó mintiendo—Profesora…—Umbridge se dio la vuelta alarmada—debería avisarle a Susan y a Madame Bones. No creo que le haga feliz saber que el prometido de su sobrina duerme en la habitación de otra mujer.
Dumbledore parecía no saber que decir mientras por detrás de su larga barba se veían destellos de risa. Umbridge asintió histérica por ver hasta donde llegaba aquel chico para buscar atención. Una vez se fueron, Ron cuestionó.
—¿A que vino eso? —dudando—¿No estás casado con Bones? ¿Verdad?
—No. Pero Madame Bones puede ayudar a controlar algo a Umbridge.
—Nadie puede controlar a esa bruja—dijo el chico—en estos momentos desearía que Snape nos diese clases de Defensa.
Harry risueño dijo—Míralo por el lado bueno, solo es una semana. Puedes maldecir a Parkinson.
El chico no sabía si reír o no. Pansy era una engreída estúpida y no la soportaba. Intentando decir algo pensó—¿Greengrass? No la conozco bien. Quizás a Hermione le suene.
Ambos chicos caminaron entre bromas por los pasillos hasta toparse con su amiga que los esperaba delante del retrato de la Dama Gorda. Al verlos tan alegres, preguntó.
—¿Os levantan el castigo?
Abrió los ojos el pelirrojo y dijo—¡Con Umbridge! Demasiado que no nos pudo poner bajo el Cruciatus—enfadado—dormir una semana con Parkinson y no más sexo.
Harry cuestionó a su amiga que estaba enrojecida—¿Qué se supone que hacíais?
—Nos pilló sobre las 6 de la mañana en el baño de Myrtle. Ya habíamos terminado pero no habíamos eliminado todas las…pruebas—la imaginación de Harry voló hasta una imagen de Hermione con el rostro manchado de semen—¿Y a ti?
—Nos despertó. No sé qué hora sería. Llevábamos bastante tiempo durmiendo—dijo intentando recordar. Cayó en una cosa—¿Habíais estado follando por cinco horas?
Los dos se sonrojaron y Harry flipó en colores. Conociendo del día que los vio las tendencias de taladradora del pelirrojo le sorprendió aquello gratamente. Supuso que tras meses de fornicar juntos, ambos se conocían bien y podían aguantar mucho juntos. Mientras se adentraban en el retrato por última vez en una semana, escuchó la voz de Hermione diciendo.
—No os metáis en problemas—dijo como una mama pato—coged vuestras cosas personales e iros a las mazmorras. Ron—miró al chico furioso—esto nos vendrá bien. Perdíamos tiempo de estudio y Pansy…—no supo que decir exactamente—bueno no es fea. Intenta no explotar. Harry…Daphne es…
No conocía mucho a Daphne salvo haberla visto de fondo en el grupo de Draco, lo cual no era una impresión considerable. Curioso preguntó—¿Cómo es?
—Elitista, algo seca. Sosa—dijo la chica buscando palabras para describirla.
—Podré vivir con eso—ya habiendo soportado a sus tíos, Umbridge y Snape.
Ambos chicos agarraron sus utensilios personales y fueron directos a la casa de Slytherin. El muro que separaba las mazmorras del siniestro lugar. Ante ellos el profesor Snape los miró con recelo e insinuó en voz baja.
—Esto no es vuestra torre. Los problemas personales se quedan dentro, no quiero ver disputas estúpidas. Por una semana viviréis aquí, no quiero acosos a mis alumnas—dijo con sorna—Esto es un experimento social ideado por Umbridge si por mi fuera—se relamió los labios—pondría a Granger un cinturón de castidad y a usted Potter…debo decir que ha heredado todo de su padre. Es un arrogante que sigue presumiendo aun cuando no puede ya ni volar en escoba. Presume por los pasillos de estar en matrimonio con la Señorita Bones cuando ambos—arrastró las palabras mientras lo observaba— sabemos lo que se propone—matizando cada sílaba. —Que exoneren a un delincuente como Black o conseguir otro pedazo de fortuna, eso sí…no logra hacer que nazcan pequeños Potter antes de tiempo.
Ron obvio al hombre y preguntó—Contraseña.
Snape dijo sonriendo—Potter es un mentiroso.
El muro se deslizó rebelando la sala común. Harry y Ron volvieron a ver el lugar en el que habían estado en su segundo año. Seguía igual que siempre, un ambiente húmedo y oscuro. Muy lejos de la acogedora presencia de las salas comunes de Gryffindorr y de Huffelpuff.
Malfoy vio quienes entrabas en la sala e increpó—¿Qué hace Potter y Comadreja aquí?
Snape ni se inmutó por los comentarios despectivos y arrastrando las palabras dijo—Estarán por una semana junto a las Señoritas Parkinson y Greengrass—redirigió su mirada a los chicos—Espero no escuchar ninguna tontería tanto de ustedes como de ellos—se fue arrastrando su negra capa como si fuese un dementor.
Ron rápidamente agarró sus cosas y descendió por unas escaleras hasta encontrar su supuesto cuarto ya adornado con otra cama. Cerró la puerta de un golpe mientras que Harry simplemente observó a todos alrededor, ninguno le gustaba demasiado así que siguió el ejemplo de su compañero y se adentró en la red de túneles mohosos hasta encontrar el cuarto que contenía el nombre de Daphne Greengrass. No había nadie en el cuarto y observó cómo era muy diferente a los Gryffindorr y a los Huffelpuff.
Al revés que los dormitorios que Harry estaba acostumbrado a ver en este tan solo había una cama originalmente y eso se notaba mucho al haber metido dos camas con calzador. No había suficiente espacio para más cosas por lo que el lugar era realmente apretado. Un armario y un simple tocador era lo único original de aquel sitio. Comprendió que en el tocador era donde Daphne hacía sus tareas escolares ya que además de botes de pociones había libro y otros artilugios.
La dueña no parecía estar pero todo lo que vio era de un color verde plateado que conseguía mantenerlo alerta el tiempo suficiente. Obvio los detalles y viendo la hora usó la ducha femenina para asearse. A parte de los geles y champús que Hogwarts ofrecía parecía haber varias cuchillas en el baño, señal inequívoca de que la Slytherin debía de carecer de vello en todo el cuerpo.
Salió vestido solo para encontrar en el cuarto a una chica fría que lo miraba con una mueca inequívoca entre asco y soberbia. Mueca similar a la de Malfoy pero con un efecto contrario. Mientras que en el hurón conseguía incomodarlo y alejarlo, en está muchacha el ceño le provocaba unas ganas de tomarla y quitárselo a base de sexo duro. A la mente se le vinieron las conversaciones que había tenido con Ron sobre romperle el culo a Parkinson.
Miró fijamente a la chica y ella escudriñándolo con la mirada añadió—Potter.
—Greengrass.
—¿Qué haces aquí? —dijo secamente.
Se tumbó en la cama y dijo—Castigo de Umbridge. Solo me aguantaras unos días. Planeo escaparme la mayoría de las noches para no molestarte—dijo sonriendo.
La chica lo observó con cautela y simplemente dijo—¿Por qué te castigaron? Debe de haber sido grave para que te manden bajo supervisión.
Sin permitirse pensar dijo—Dormir con Susan en la cabaña de Hagrid—Daphne abrió los ojos—si quieres puedo invitarla aquí—señaló el cuarto—este lugar es frío. Quizás con tres personas podamos calentarlo.
La implicación hizo que la rubia sacase su varita y simplemente miró el lugar diciendo—No creo que quepamos, Potter—para ser una broma era bastante sosa. Harry reconoció el carácter seco de la chica a pesar de su belleza obvia—Pero tengo que advertirte una cosa…
—¿Qué no use tus cuchillas para afeitarme? —preguntó Harry sonriendo—¿O que no intente meter mano en tus cajones?
—Madame Bones está esperando en el Gran Comedor creo que deberías saberlo—dijo la chica deseando no responder a las preguntas.
Se encaminó hacia el lugar seguido de cerca por la rubia. Poco a poco fueron subiendo hasta toparse de lleno con la bruja madura que esperaba junto a algunos aurores cerca de la puerta del Gran Comedor. Dumbledore aguardaba allí conversando con Moody, pocos estudiantes estaban levantados y rodeaban a los profesores.
Harry se encaminó y pudo ver a los Weasley, Neville y algunos otros entre ellos Susan. Dirigió una mirada hacia atrás para ver si alguien le seguía pero no vio a nadie. Esperó la llegada de Ron pero nunca apareció. El director simplemente añadió suspirando.
—He de daros malas noticias—dejó paso a Madame Bones que dijo con voz firme.
—Ayer se profanó de nuevo Azkaban. Ya no es segura, los aurores que lo vigilaban han muerto y los dementores parecen haber cambiado de bando. Muchos presos escaparon
Harry preguntó—¿Piensa Fudge seguir negándolo?
Amelia asintió dolida—Fudge piensa que Black y Bella han logrado sacar a sus compañeros. Una tontería, ningún mago normal podría destruir las protecciones y menos aún negociar con los dementores—dijo con escalofríos.
—¿Por qué está tan segura? —preguntó Hermione—Quiero decir Bellatrix Lestrange logró en Hogsmeade abatir a mucho aurores y derrotarla. ¿Por qué no podría haber liberado a algunos presos?
La mujer aplaudió la inteligencia de la chica—Cualquier persona con daño mental por exposición a dementores no volverá a esa lugar en la vida. La presencia de un solo dementor es suficiente como para desencadenar un shock. Por eso Bellatrix no puede haber sido.
—Voldemort—todos temblaron menos Dumbledore y Moody.
Amelia Bones miró al director y dijo—El problema en el Ministerio está creciendo. Fudge se niega a entrar en razón y Malfoy campa a sus anchas. Hemos perdido cerca de veinte aurores en unas pocas semanas, Albus. —dijo con tristeza—A este ritmo nadie se opondrá cuando de la cara.
El director quiso decir algo pero fue cortado por Amelia quien agitó una capa marrón. Harry reconoció el familiar destello de las capas de invisibilidad. La mujer añadió—Esto es tuyo—se la lanzó a Moody—pillamos a Podmore en el Departamento de Misterios.
Ese nombre lo sonaba de cuando estaba en el cuartel general. Recordó a un mago de rizos rubios que se hacía llamar Podmore. Le extraño aquello pero decidió ignorarlo, no comprendía que hacía un aliado de Dumbledore patrullando de incognito el Ministerio. El director observó a Moody con algo de respeto, el anciano auror agarró la capa y apuntando su ojo mágica hacia Bones dijo a regañadientes.
—¿Qué ha sido de Podmore?
—Azkaban. Dudo que escape—dijo sin ninguna emoción.
Dumbledore frunció el ceño mientras agarraba su varita en el bolsillo como si planease hacer algo. El director insinuó—Sturgis no ha hecho nada. Creo que podríamos ser más…indulgentes.
Ni siquiera hubo una señal de que Amelia quisiese responder a esa oración. La ignoró mientre decía—¿Por qué estaba allí?
El anciano observó a los aurores que estaban detrás de la madura pelirroja. Tan solo conocía a Kingsley, un hombre negro y corpulento con adornos indios, los demás eran desconocidos. Harry sospechaba que si el anciano hubiese querido habría aturdido a todos los presentes con facilidad pero se contuvo. Dumbledore abrió los ojos mientras observaba a todos los chicos que había en el lugar.
—Creo que Alastor podría contártelo otro día. Hay niños—mirando a algunos presentes.
Amelia parecía no querer eso pero se abstuvo de decir nada. Simplemente añadió mirando a sus aurores—De vuelta al Ministerio.
Kingsley inmediatamente se marchó junto al resto que acompañaba a la mujer. Harry observó cómo ninguno de ellos se aparecía confirmando lo que Hermione solía decir. Tan solo Dumbledore parecía ser capaz de sortear las barreras del colegio. El anciano rápidamente miró a los niños y con un simple comando los mandó a todos a los dormitorios. Tan solo Harry y Susan permanecieron observando a Madame Bones.
Moody sonrió mientras le decía a Albus—El perro está algo aburrido tras su enfrentamiento—Harry entendió aquello y miró al director esperando su respuesta. El anciano simplemente dijo—Dile que vaya a las casas de su familia. Debemos encontrarla y atraparla.
Moody se marchó cojeando hacia el despacho del director mientras que Amelia ahora con poca compañía miró a su sobrina y le dijo—¿Me podéis explicar, porque me llegó una carta de Umbridge solicitando vuestro contrato de compromiso?
Dumbledore sonrió al ver cómo Harry retrocedía y como Susan se sonrojaba furiosamente. Amelia alzó la varita y pudo verse el mismo destello que había ejecutado Umbridge anteriormente. Susan indignada gritó.
—¡Tía! ¡Como puedes pensar eso!
Harry ya sabía que significaba y sonrió al ver como la pequeña chica peleaba con su tía. El director sonreía descaradamente mientras discutían delante de él. La mujer simplemente dejó de discutir y sonriendo dijo.
—Quizás deba hablar contigo Albus sobre el futuro de mi sobrina—dijo sonriendo e incomodando a ambos estudiantes.
Susan a pesar de estar furiosamente sonrojada pudo decir—¿Podría Harry visitarme en Navidad? —las fechas se acercaban y la joven parecía querer pasar alguna noche junto a él. Esto no le importaba lo más mínimo salvo por el detalle de que pensaba estar en el cuartel junto a Sirius.
Amelia observó al director estudiando su rostro imperturbable de anciano bonachón. La pelirroja asintió diciendo—Por mí sí, pero es el director el que debe de decidir.
La chica asintió pero preguntó dudando—¿El director? ¿No tiene padrinos?
Amelia tartamudeó diciendo—Black no está en condiciones de otorgar derechos a su ahijado—contestó a su sobrina que se llevó las manos a la cabeza asombrada. Observó a Dumbledore—Puede que no le estemos siguiendo el rastro pero sigue siendo un preso.
Quitándose las gafas dijo—Siempre es un placer ayudar al DMLE—dijo mientras invitaba a salir a Amelia del castillo.
La pelirroja anduvo hacia las grandes puertas de roble pero antes de irse observó a Dumbledore y le dijo—Deberíamos hablar sobre el futuro de esos dos, Albus.
El director simplemente volvió a observar por encima de las gafas en la dirección de la puerta y decir riéndose—No es el futuro de Susan el que debe de preocuparle—masculló mientras se marchaba en dirección a su despacho. Antes de marcharse por completo miró hacia una esquina y mirando a Susan añadió—Me temo Señorita Bones que tiene algún espía cerca—la chica miró hacia todos lados y tras ver un destello rubio corrió tras la chica.
Harry en cambio observó esto y preguntó al director—¿La dejará venir a Grimmauld?
El anciano dijo—Demasiado riesgo con Sirius por allí—se atusó la barba—Ya veremos. Debes recordar que el amor es el poder que derrotará a Voldemort.
Harry ignoró aquella tontería y simplemente dijo—¿Podré ir?
Dumbledore sonrió diciendo—Parece que extrañas a la Señorita Bones, pero detectó otras emociones por más de una joven…
Harry tartamudeó diciendo—Tengo que irme…debo…buscar a Susan.
Se marchó caminando mientras el director seguía observando la cabeza del mago. Ciñó sus ojos todo lo que pudo a la cabeza del chico hasta que absorbió todo el conocimiento. Se alarmó al ver que el chico ya no era inexperto e incluso había llegado a follar a Molly. Sin embargo el amor derrotaría a Voldemort, confiaba en ello y no debía parar las pasiones del chico.
Harry corrió por el corredor hasta ver cómo Susan levantaba su varita para atacar a una asustada Daphne. A la chica le temblaba la mano mientras miraba con algo de horror a la pelirroja. Parecía que el duelo había acabado pronto. Harry simplemente llegó hasta Susan y le agarró la mano deteniéndola. La Slytherin observó cómo un simple toque del chico lograba calmar a aquella muchacha.
—¡Susan para! No ha hecho nada malo—le dijo al oído—Tan solo escuchaba a escondidas. Duermo con ella por el castigo de Umbridge—intentando explicárselo.
Tras estar la casa Slytherin aliada con Umbridge se mostraba aún más preocupada de lo normal. La pelirroja abrió los ojos alarmada y volvió su mirada a la rubia—Da gracias que nunca me has hecho nada, Greengrass—dijo la pelirroja amenazante—Pero si te acercás te prometo que te dejaré con la apariencia de Millicent.
—Susan dormimos cerca. La habitación es pequeña—en un intento de calmarla de los berrinches que tenía a veces.
Daphne simplemente agarró su varita con fuerza y dijo con algo de rabia—¡No he hecho nada! ¡Lo juro! ¡Solo quería saber porque llamaban a Potter!
—¡Entonces estarás contenta! ¡Mortífagos fuera! —gritó la pelirroja enfurecida—Van a terminar lo que empezaron la otra vez. ¡Quieres ir a ver el desfile de cadáveres de personas que conociste en el colegio! ¡O mejor quieres ser la esposa de algún sangre pura que te saque veinte años!
Harry simplemente silenció a la chica que se estaba pasando de grosera y mirando a Daphne añadió—Nos gustaría que nadie se enterase de que nosotros…—observó a la chica sonrojarse—queremos pasar las Navidades juntos.
Daphne con miedo visible dijo—Puede quedarse en el cuarto. En mi cama si quiere—su tartamudeó la hacía ver más asustada de lo normal—Yo puedo dormir con mi hermana o con Tracey.
Harry simplemente observó a Susan que parecía ciertamente estar de acuerdo con ello. El chico dijo algo aliviado—Dormirás con nosotros no queremos levantar sospechas y no todos los días—dijo viendo como la bruja pelirroja miraba hacia abajo como una niña pequeña a la que le quitaban su juguete favorito—Ahora debemos dirigirnos al dormitorio…
A pesar de no estar enfadada, Susan seguía angustiada al ver a Harry y a la Slytherin caminar tan cerca. Simplemente añadió—¿Cómo entró? Es tarde y no dejan entrar a nadie en las otras salas comunes.
Daphne miró a Harry pero este simplemente dijo—Entrá en la sala y agarrá de mi baúl una capa plateada. Luego tráemela.
La chica hizo lo que se le encomendó y comprobó que se trataba de una capa invisible. Con ella, la pelirroja atravesó la pared y se adentró por los túneles siempre bajo la mirada nerviosa de Daphne y la condescendiente de Harry. Una vez el trío llegó al dormitorio comprobaron agobiados que sería una odisea poder convivir los tres por una noche o más de una en el pensamiento de Susan.
El tiempo se fue pasando mientras la bruja rubia elaboraba sus tareas escolares. Por otra parte Harry se contentaba mirando el libro de Defensa y anotando conjuros que podían practicar en el ED. La única que parecía aburrida era Susan. Sin nada que hacer se dedicaba a juguetear con su varita en un intento de convertir su túnica y falda en un camisón de dormir. Tras mucho tiempo de espera, Daphne habló mientras evitaba observar a su nueva compañera de cuarto.
—Puedo dejarte ropa si prefieres—dijo secamente mientras se levantaba y dándoles la espalda avanzaba hasta un armario. Tras agarrar algo se metió en lo que debía de ser un baño.
Susan miró a Harry dudando pero este simplemente le señalizó el lugar. Sabía que para una chica dormir en túnicas era incomodo. Además la estrechez del cuarto hacía no fuese acto para tres ocupantes aunque uno de ellos fuese esporádico. Harry deseaba haber sido castigado en otro lugar donde no molestase a una chica que apenas le dirigía la palabra. Greengrass a pesar de su belleza aristocrática, rubia, bastante alta, ojos claros, piel a juego, era demasiado fría y desde que Susan la había amenazado estaba mucho más cautelosa.
Ambas entraron en el baño donde Harry escuchó el familiar sonido de la ropa cayéndose. Al cabo de unos minutos ambas chicas salieron, Daphne vistiendo un camisón que lograba tapar todos sus atributos dejando a Harry con la percepción de estar viendo a la profesora McGonagall en sus años mozos. La pelirroja por el contrario llevaba una copia casi exacta del camisón pero su cuerpo más rechoncho y voluptuoso daba un espectáculo considerable. La chica parecía tímida al ver cómo Harry la miraba fijamente.
Greengrass con la sabana hasta el cuello preguntó—¿Duermes conmigo o con él? —era una pregunta algo absurda ya que la pelirroja precisamente estaba allí por no fiarse de ella un pelo.
La chica la miraba fijamente y se encaminó hacia Harry. Se recostó en su pecho como anteriormente habían hecho en la cabaña de Hagrid solo que esta vez la chica estaba en camisón y Harry tenía el torso desnudo. Susan se dio cuenta de esto cuando su cabeza se apoyó en el pecho. A pesar de estar casi sin vello la chica podía notar los finos cabellos que quedaban. La sabana los cubría casi enteros ya que el lugar era húmedo y frio. Pero bajo las sábanas todo era diferente.
El contacto entre los cuerpos y las capas que los cubrían creaba un microambiente cálido. Un mal contacto le hizo darse cuenta de que Harry había decidido dormir en calzoncillos y la pelirroja podía notarlo presionando contra sus muslos. La excitación del muchacho era frenada por la gruesa tela de la ropa.
Harry suspiró aguantando mientras Susan sonreía internamente a la vez que permanecía cerca del chico restregando su cuerpo contra el suyo. La pelirroja notó como la dueña del cuarto los observaba por la noche sin saber que el chico llevaba minutos soñando con el paraíso en la tierra. El paraíso de estar entre los muslos de la chica que estaba encima suya.
Al día siguiente, ayudó a Susan a salir y ambos desayunaron juntos en el Gran Comedor. Extrañamente Ron se sentó junto a ellos luciendo una gran sonrisa. Instantáneamente el niño que vivió cuestionó a su amigo.
—¿Te diviertes con Parkinson? ¿Qué diría Hermione de esa sonrisa?
El chico engulló todo lo que podía diciendo—Es una distracción durante una semana. Solo usé un poco de magia.
Susan indignada dijo—Usaste el Imperius—horrorizada por el uso de la maldición imperdonable en persona.
El pelirrojo negó y mirando a Harry dijo—Solo fue un Desmaius cuando me vio por primera vez y luego un Confundus cuando estoy allí. Ya sabes…para que no me envenene.
Ambos asintieron aunque Susan no muy convencida. Harry dijo—Por ahí viene Hermione.
La morena caminó hasta sentarse con Ron y darle un beso. Arrugó la nariz diciendo—Hueles raro. ¡Tengo una buena noticia!
Todos la miraron extrañados y está dijo—Hagrid se reincorporá dentro de una semana—menos la pelirroja todos estaban contentos de volver a dar clases con su amigo gigante que llevaba sin aparecer por el castillo desde la ceremonia de selección además de averiguar cosas sobre la orden. Y encima justo cuando acababa su castigo.
