Las luces del alba inundaban el dormitorio de las chicas de Gryffindorr. La Torre que se usaba como sala común y dormitorios estaba orientada perfectamente para que de los pequeños ventanucos surgiese suficiente luz.

Hermione ya estaba despertada desde hacía rato. Se solía despertar antes para poder leer en silencio y no soportar los comentarios de Parvati y Lavender. Ambas chicas eran amigas y bastante atractivas. Durante buena parte del colegio, ambas habían sido populares y agraciadas más que ella. Una vez sus pechos crecieron hasta la talla actual casi alcanzando a Lavender comenzaron las tiranteces entre ella y la rubia.

Se preparó para ponerse la túnica. Hoy era domingo y Hagrid debería de haber llegado. Por fin podrían conocer más de la misión de la Orden y del papel del semigigante en ella. Ansiaba saberlo todo. Mientras se desnudaba se dio cuenta que después de una semana sin sexo con Ron su cuerpo comenzaba a revolverse. Nunca le había visto nada especial al sexo pero desde que había comenzado en verano se había vuelto adicta. Una semana era suficiente para que su cuerpo pidiese más a la vez que comenzaba a serenarse.

Sus pechos estaban erectos provocando que la túnica sirviese para poco. Se observó frente al espejo e incluso rebotó con sus pies para presenciar el movimiento de caída. Al verse reflejada se sentía poderosa, ya no solo era una rata de biblioteca como en sus primeros años sino que físicamente era deseable. No estaba al nivel de Veelas u otras chicas pero se debía en general a su personalidad. Mientras se distraía con su reflejo escuchó el típico acento de Parvati.

—¿Observando un cuadro? —preguntó.

Sabiendo a que se refería le devolvió la pregunta—¿Te miras al espejo Parv?

La india se ponía los zapatos y dijo—Intento no hacerlo con vosotras delante—mientras echaba una hojeada a Lavender que estaba poniéndose las bragas.

Hermione aprovechó esto para acercarse a su compañera y haciendo votar sus melones le dijo—¿Qué me harías? —puso deseo en su tono haciendo que Parvati observase aquellos senos por un momento con ávido deseo. Rio con alegría al ver la cara impresionada de su compañera todo hasta que sintió como un toque frio se apoderaba de sus pechos. Las manos de Lavender los habían agarrado y estaban amasándolos sin sutilidad. Sus dedos jugaban con los pezones y Hermione comenzaba a sonrojarse al pensar en cómo el toque de esa chica le recordaba a Ron.

—Al menos lo que tienen otros es útil—dijo Lavender—Por ejemplo, Ron tiene un gordo falo pero en cambio lo tuyo…—mientras sujetaba sus pechos—no sirve para nada. Es algo sin utilidad. Demasiado grande y pesado, no sé cómo no te cansas. Con unas tallas menos estarías mejor y serían más útiles.

Hermione le quito las manos de sus pechos y simplemente dijo—¡Los tuyos son más grandes!

Parvati se abstuvo de decir nada mientras que Lavender simplemente esgrimió un argumento estúpido—Pero son más firmes. Se mantienen como puntillas gracias a mi magia. En cambio tus senos…caen por su propio peso como los de las mujeres muggles.

Hermione sabía que tenía razón. Sus pechos grandes se debían a su madre y a lo que su magia provocaba en su pubertad. Pero a diferencia de brujas como Susan, Hannah o Lavender estos tendían a caerse antes de tiempo a pesar de ser menos voluminosos. La sangre mágica ralentizaba ese deterioro. Aun así, Hermione sabía que ni siquiera las estirpes mágicas podían conservar sus pechos erguidos toda la vida. La prueba viviente era Molly Weasley, tenía enormes tetas pero debido a los embarazos y a su edad estaban flácidas y eran gordas por lo que caían bastante.

—No podemos solo estar como antes—dijo Parvati poniendo paz.

La bruja rubia dijo—No. Incumplió el juramento. No nos contó nada sobre sus aventuras con Ron a pesar de que sabía que me gustaba.

Harta de la eterna discusión le dijo—¡Mira! ¡Podéis ir a por Ron! No somos nada solo follamos. Si alguna consigue cazarlo entonces me apartare.

Mientras abandonaba el cuarto escuchó a Parvati decir—¿Cómo es de gordo?

Eso la hizo rabiar y más aún porque ya estaba caliente por el sobeteo de Lavender. La rubia parecía ser experta en toquetear pechos y ciertamente no lo hacía mal, lo había llegado a disfrutar pero seguramente se debía a su sequía sexual. Esperaba que Ron terminase su castigo para poder volver a tenerlo entre sus piernas. Aunque un ceño de preocupación la embargó, su amigo pelirrojo no era muy inteligente y Lavender o Parvati tenían suficiente metraje entre las piernas para quitárselo. Descendió las escaleras hasta llegar a la planta baja donde Ron y Harry se encontraban conversando.

Ambos la miraron con deseo y la chica sonrió como había sonreído anteriormente en el espejo. Los chicos se encaminaron hacia la cabaña de Hagrid solo para presenciar desde lejos como Umbridge salía de la cabaña.

Ron añadió—¿Creéis que lo dejará ser profesor? —en referencia a como despidió a Trelawney. Ciertamente los chicos se estaban beneficiando de eso ya que Ron aprovechaba las horas para practicar hechizos y Harry pasaba su tiempo con Susan o simplemente consultaba hechizos. No tenían esa asignatura de momento.

Hermione añadió—Sí. No creo que dure más de dos semanas y menos con Malfoy en sus clases. Al Profesor Flitwick le midió con un metro—dijo avergonzada a lo que los chicos se rieron por esa cómica escena—Snape parece ser el único que responde a Umbridge con ironía. Parece no preocuparse por su puesto.

—¡Pues claro, Lucius Malfoy controlá el Ministerio!

Los tres descendieron por la ladera del pequeño monte donde se situaba Hogwarts. Poco a poco llegaron a un campo de calabazas cerca de los límites del Bosque Prohibido. Allí la cabaña de Hagrid se imponía. Ron llamó a la puerta y fueron recibidos por el semigigante.

Llevaba una gran ballesta y miraba expectante. Al verlos a los tres bajó el arma y se relajó, dejándoles pasar. Una vez dentro de la casa, Hagrid se sentó en una de sus sillas y procedió a ponerse un gran trozo de carne en un gran moretón.

Hermione observó aquello y se abstuvo de preguntar pero el pelirrojo fue más directo mirando el gran filete.

—¡De donde has sacado carne de dragón! —dijo el chico.

Hagrid sonrió por haberlo reconocido y dijo—Dumbledore. Me ha proporcionado todo lo posible.

Harry rápidamente dijo—¿Cómo sabía Dumbledore que la carne de dragón curaba? ¿Y de donde la sacó?

Hermione le riñó diciendo—¡Como puedes no saberlo! ¡Fue el descubridor de los doce usos de la sangre de dragón! —Hagrid sonrió al ver que la dinámica de los chicos seguía igual en su ausencia.

—Es carne no sangre—indicó Harry.

Como si fuese una profesora indicó—Los músculos siempre poseen capilares dentro. Al restregárselo con la fuerza de Hagrid es más efectivo de esa manera. ¡Dumbledore es un genio!

Ron obvió lo que su amiga decía, siempre era una genio y eso le resultaba molesto todavía. Simplemente se encogió y dijo—¿Qué has estado haciendo? —los chicos lo miraron claramente sospechando a lo que Hagrid como veces pasadas se derrumbó y comenzó a contar su historia.

—Dumbledore me envió a Francia a hablar con los gigantes. Me acompañó Maxime—Ron sonrió y Harry hizo lo mismo, ambos sabiendo la debilidad del hombre—estuvimos días haciéndoles regalos mágicos. Pero al final hubo una pelea y…tuvimos que irnos. Por suerte Maxime pudo desaparecernos.

—¿Voldemort? —dijo Harry sabiendo que faltaban cosas. Todos se estremecieron a lo que el gigante añadió.

—Envió a uno de los suyos. Macnair—recordó al hombre que quiso matar al hipogrifo hace años. Lo recordó también en el cementerio—Convenció a algunos gigantes y armaron una revuelta. Muchos de ellos se unirán a Voldemort cuando comience la guerra. Pero no penséis en eso…tengo que enseñaros una cosa—agarró la ballesta y salió hacia el bosque. Los chicos lo siguieron.

Detrás suya escucharon la voz de Hagrid decir.

—Perdón por lo de la ballesta. Esperaba aurores para expulsarme ya debéis saber que Umbridge no soporta a los semihumanos—dijo con odio en la voz—No esperó quedarme más de un mes aquí—con pesar—Mientras Dumbledore permanezca mandando seguiré aquí. Espero que dure mucho.

Poco a poco fueron internándose en el bosque. Los chicos notaron que había arboles rotos y marcados. Ron simplemente miró con miedo y dijo—¿No será que cuidemos de Aragog?

—No. Puede cuidarse solo. Es otra cosa, para que le echéis un ojo—eso alarmó a los chicos mientras que Hermione parecía confiada—Por cierto Harry…me he enterado del uso que le has dado a mi cabaña—entre risas avergonzando al chico—Parece que fue hace ayer cuando James y Sirius me daban dinero para poder usar mi casa.

Ron simplemente dijo—¿La usaban mucho?

Hagrid rio diciendo—La mitad de lo que tengo en Gringotts es de ellos—Harry alucinó con eso—Pero no hablemos de los muertos…Harry—el chico miró al hombre—lo que hiciste fue muy irresponsable. Saltarte normas de la escuela y que luego te pillen dormido junto a la sobrina de Amelia Bones.

—¡Estábamos vestidos! —recalcó haciendo que Ron riese mientras que Hermione soñadora dijo—Al menos no piensas tanto con la varita de abajo.

—Espero que no os metáis en mi casa durante mi ausencia—dijo con pesar—No quiero encontrarme la cama con cabellos pelirrojos—Ron rio mientras Hermione le reñía por su indecencia.

—Ahora dormimos en el cuarto de Slytherin

Ron se detuvo y dijo—¿Cómo logras que no la asesinen?

—La capa.

—Me la dejas para Hermione.

—No creo que a Pansy le guste dormir con Herms.

—Un confundus sería suficiente—dijo el pelirrojo a lo que su amiga se enteró diciendo—¿Has estado hechizando a Pansy?

—Sí. Cada noche. Todo el tiempo que pasó en el dormitorio la desmayó o la confundo—dijo sin miedo a ser reprendido—No quiero exponerme a morir.

Harry simplemente añadió—Daphne nos soportá. Simplemente ignorá que estemos en la misma cama. Lanza cada mañana el encantamiento de virginidad—Hermione rodó sus ojos ante ese comportamiento— y por lo demás nos ignorá. Le dejó a Susan ropa la primera vez. Pero ya se la lleva ella. Solamente dormimos—dijo al ver que Hagrid se giraba y lo miraba.

—Aposté un sueldo con Sirius y Remus sobre qué acabarías casado con Ginny—dijo el hombre. Ron se alarmó un poco mientras que Hermione le dio la razón—Cualquiera lo habría pensado, Ronald. Gin es algo obsesiva con Harry aunque ya está mucho mejor.

Harry recordando como la menor de los Weasley ya le había dado placer añadió—Ginny es una gran amiga pero siento más lazos ahora mismo con Susan. El tema de nuestros padres, Voldemort…todo eso…simplemente nos une.

Hagrid añadió—Conocí a los Bones. Edgar y su esposa, pertenecieron a la Orden. Cuando fueron asesinados…el mundo mágico comprendió que la ideología de aquel señor oscuro no era para nada política. Dejó tan solo dos miembros femeninos de un extenso árbol genealógico. Hizo que familias como los Greengrass dejasen de apoyarle directamente. Pero dejemos el pasado atrás debemos estar preparados para pérdidas—dijo con algo de pesar—Mirad.

Emitió un sonido fuerte y hubo movimiento entre los árboles. Los chicos se quedaron impresionados al ver que se trataba de un gigante aunque no era mucho más alto que los árboles.

—Es mi medio hermano. Lo encontramos durante mi viaje. No era muy grande y parecía que iba a morir. Aquí se alimenta de arañas y mantiene el bosque más sano. Yo lo…controló un poco.

—¿La herida era de está bestia? —dijo el pelirrojo.

—No—dijo el guardabosques pero no con demasiada firmeza—Y no es una bestia. Al igual que centauros, sirenas o duendes poseen inteligencia. Solo que al ser tan grandes es más fácil aplastar a sus enemigos. Pero Grawp es mi hermano…yo cuidare de él pero si me expulsan tendréis que echarle un vistazo. Mira—haciendo que se centrase en ellos—está es Hermione.

El gigante la miró y pareció reconocerla con la mirada. Hagrid los presentó y luego los sacó del bosque entre conversaciones casuales.

—¿Cómo va la Orden?

—Bueno, todos nos esforzamos pero con Fudge en el poder. Cada vez es más difícil y ahora encima con los mortifagos fuera campando a sus anchas.

Ron añadió—Solo ha visto un ataque. Parecen estar escondiéndose.

—Sí. Parece que Bellatrix actuó en Hogsmeade por iniciativa propia seguramente haya recibido un castigo de su maestro. También Podmore está en Azkaban y hay varios inefables en San Mungo.

—¿San Mungo? —dijo Harry.

Hermione añadió—Es un hospital para magos. Los inefables son los trabajadores del departamento de misterios supongo que Voldemort los está atacando para conseguir el arma más fácilmente.

—¿Para qué haría eso? Rookwood ha escapado y fue un inefable recordará todos sus trucos—dijo Ron tranquilamente buscando lógica.

El semigigante afirmó—Recuerdo a Augustus de Azkaban. Mientras que la mayoría chillaba por los dementores o simplemente permanecía en su propio mundo, él estaba sereno. Los dementores parecían no afectarle tanto. Estaba demacrado y claramente roto pero parecía…más firme que el resto después de llevar tantos años.

Hermione dijo—¿Os dejaban salir a una especie de patio? —recordando cárceles muggles.

Negó y dijo—Simplemente las rejas de las celdas permiten que veamos al resto. Sus chillidos y sus rostros. Todo es psicológico es imposible olvidarlo. Además me encerraron muy cerca de los peores criminale, pude verlos.

—¿Viste a Sirius? —dijo Harry por curiosidad.

—Más cuerdo que el resto, sí. Pero no mucho más. Escapó de Azkaban a pesar de estar en un estado pésimo.

Ron añadió curioso—¿Viste a Lestrange? —con repugnancia, Hagrid dijo—Cerca de Sirius, ambos parecían tolerarse mutuamente. Incluso se pasaban comida por las rejas—intentó recordar más y dijo—Pero estaba loca y sigue estándolo. Pudisteis comprobar su poder en carne propia—indicó.

Hermione sollozó brevemente y dijo—Cuando me torturó sentí toda su ira y su odio. Era una sensación que me ardía. Mi magia ardía dentro de mí.

Ron añadió—Ni siquiera varios pudimos derrotarla en duelo. Era demasiado rápida.

—Estuvo a punto de matarnos—dijo Harry—pero no lo hizo. ¿Por qué atacó, entonces?

Hagrid se encogió de hombros—Una forma de cazar a Sirius o debilitar el cuerpo de aurores veté tú a saber—dijo el hombre—espero veros mañana en la clase.