Ron se levantó al día siguiente en su dormitorio de Slytherin. Tan solo pensarlo le daba repulsión pero al menos hoy era su última noche. La semana había sido horrible. Había tenido que hechizar a todo el que le caía mal y abusaba muchísimo de su magia. Esto le traía no solo castigos de McGonagall, Umbridge y Snape sino también charlas de Hermione constantemente.
Miró hacia el lado de su cama donde una Pansy desmayada descansaba sobre la cama. La chica había estado resfriada varios días y estaba desarrollando dolor de cabeza debido a los múltiples desmayos. Al menos la había mantenido alejada de Hermione y dejado a Malfoy a dos velas. Eso le hizo sonreír. También había aprovechado de la ropa de la chica para masturbarse continuamente. Todas las bragas y sujetadores tenían manchas blancas e incluso había llegado a metérsela en la boca con un poco de temor. El cabello moreno y lacio de Parkinson era moteado a menudo.
Su pene se hinchó al recordar eso pero lo obvio mientras recogía sus cosas y antes de salir del lugar reanimaba a la chica. Sus aturdidores se estaban volviendo más fuertes con la práctica continua, algo similar a Harry y su Expelliarmus. El no tener Adivinación les estaba sentando bien y estaban consiguiendo alcanzar el nivel de Hermione en cuanto a encantamientos.
Caminó hasta el lugar donde se situaba el dormitorio de Harry. Podía decir que tanto Daphne como algunas chicas se habían mantenido al margen aunque seguía pensando que las serpientes no eran de fiar. Aun así prefería no enfrentarse a la serpiente y simplemente llamó a la puerta diciendo.
—¡Harry! Vamos a desayunar.
Pudo escuchar movimiento y la puerta se abrió revelando a Susan Bones vestida y arreglada con tal pulcritud que el pelirrojo no notó todos sus activos. Siguiéndola, salió su mejor amigo. La chica parecía reñirle diciendo.
—¡Si te quedas en mi casa no permitiré que vayas despeinado!
Rio ante esto e intento aplacar a la chica mientras los tres se dirigían al Gran Comedor.
—No sirve de nada. Ni siquiera mi madre lo ha conseguido
Harry miró a la chica y le dijo—Ni siquiera Molly ha podido. ¿Qué te hace pensar que podrás?
Susan simplemente hinchó su pecho con orgullo y masculló—La tía Amelia está acostumbrada a tratar con sinvergüenzas como usted.
Ambos chicos rieron. El niño que vivió añadió—Tendré que ganarme a la directora del DMLE. ¿Le entregó a Sirius Black? —entre bromas aunque tan solo su amigo supo la ironía de sus palabras.
La chica sonrió mientras algo apenada dijo—Ya no podremos dormir juntos. Vuelves a Gryffindorr y Hannah está muy pesada.
El mago dijo—Sí, no podrás entrar no me fio de Seamus o Dean—el pelirrojo miró al chico pero comprendió que el chico irlandés no era de su agrado ya que seguía llamándolo mentiroso—Pero si me dejan en Navidad seguro que podremos dormir juntos—eso alegró a la chica.
La joven se alegró muchísimo diciendo—Verás lo bien que lo pasaremos. Seguramente Hannah venga a pasar algún día o podrás jugar con Megan al quidditch. Yo no soy buena en la escoba. Y podremos practicar duelo con la tía o investigar más sobre tus padres o averiguar más sobre Black y Lestrange…—estaba divagando de la felicidad.
Ron cortó aquello al declarar—¿Dumbledore permite eso?
Harry simplemente dijo—No lo sé aún. Pero me gustaría al menos ver a Susan al menos un rato el día de Navidad—al ver que la chica le echaba una mirada seductora dijo—O la noche.
Eso se debía a que tan solo quedaba una semana para la Navidad y apenas estaban dando clases serias. Tan solo relleno de muchas materias así que ciertamente iban por inercia sin ningún tipo de pasatiempo. El pelirrojo dijo dudando aún más.
—¿Sois ya novios?
La chica se sonrojó mientras que Harry dijo con algo de gracia—Quizás falte que me lo pida—Susan estalló golpeándolo mientras ambos se reían entre sí. Ron frunció el ceño, alegre de que su amigo estuviese algo más feliz y hubiese olvidado todos sus pesares pero también algo celoso. Él y Hermione a pesar de compartir cama muchísimas veces no llegaban a ese nivel de complicidad. Nunca habían dormido juntos sin que la chica le hubiese hecho como mínimo una mamada. Se quedó quieto mirando a lo lejos al sauce boxeador meditando si dejar de frecuentar a Hermione y encontrar una chica decente era lo que debía hacer.
La voz de Harry lo sacó de sus pensamientos—Ron. Ron. Despierta no quiero llegar tarde a la primera clase real de Cuidado de Criaturas Mágicas.
Bufando la pelirroja añadió—Espero que no sea un cerbero o algo parecido—temblando ligeramente.
—El hipogrifo era bonito—dijo Ron.
—Y Ron no somos novios. Con todo lo que está pasando es mejor así—indicó el mago mientras observaba el trasero de la chica al descender por la colina. El pelirrojo se dio cuenta de esto y simplemente negó con la cabeza. Podía ver cómo su amigo comenzaba a encoñarse y aunque feliz también estaba triste por Ginny. Su hermana sufriría muchísimo si viese y supiese lo acaramelados que estaban esos dos.
Los tres chicos caminaron bajando por la ladera hasta llegar a uno de los claros del bosque prohibido. Harry reconoció el lugar ya que fue donde Malfoy fue herido por el hipogrifo años atrás. Una vez allí vieron a un Hagrid algo más agobiado. Evitaron hablar con él mientras llegaban todos los alumnos, entre ellos Malfoy portando su chapa de Inquisidor.
El semigigante alzó sus manos y con entusiasmo dijo—Trabajaremos con kneazle—dijo mostrando un enorme cajón lleno de gatos de colores—Estos animalillos—dijo Hagrid con algo de risa—son capaces de detectar objetos y obedecen mejor a personas decentes—miró a Malfoy quien parecía lucir su medalla frente a otros Slytherins—Bueno he escondido algo de oro falso por las lindes. Quien encuentre más monedas gana. Poneros por parejas.
Ron vio extrañado como Hermione y Harry hacían pareja. Pensó que su amigo se pondría con su nueva "novia" pero parecía que no estaba por la labor. Irónicamente fue a pedírselo a Neville pero antes de que pudiese una chica morena lo cogió de la mano guiándole a por uno de los gatos extraños. Cuando pudo ver quien era, comprobó que se trataba de Parvati Patil.
El pelirrojo veía el odio que Padma le tenía por el Baile de Navidad y su hermana también parecía compartir ese sentimiento. Extrañado vio que la chica rápidamente había agarrado un gato y los llevaba paseando por los bordes del bosque. Arrojó al animal al suelo y ambos caminaron siguiendo al pobre felino. Pronto comprobó que su compañera parecía andar como si usase tacones moviendo su trasero delicadamente. Dejó que el espectáculo continuase mientras se planteaba sus propias acciones recientes.
Tras el ataque de Percy su familia se había desmoronado un poco. Su madre estaba triste no solo por la pérdida de un hijo sino porque toda la familia estaba en peligro. Su padre y su hermano mayor se jugaban la vida en misiones para Dumbledore. Él había ayudado a Hermione a dejar de pensar en su horrible experiencia mediante sexo. Pero tras una semana sin ella, su pene clamaba por participar como antaño. Podría haberse aprovechado de Pansy en los dormitorios pero se había contentado con la masturbación. Pero ahora al ver como la india coqueteaba continuamente y movía su trasero con tanta marcha. Era como un baile provocativo que no sabía cuánto podría aguantar.
La voz de Ron dijo—¿Estás segura de que ese bicho sirve para algo? —al ver que el animal simplemente parecía recorrer el bosque olfateando sin lugar.
—Sí. Es muy listo—añadió la chica—Y más guapo que el de Hermione.
No pude negar aquello ya que la mascota de la otra chica era una mezcla grotesca entre un cerdo vietnamita y un gato despeluchado. Un apariencia más horrorosa que la de los gatos callejeros muggles. Incluso podía decir que había visto gallinas con mejor apariencia. Aun guardaba cierto rencor hacía la bestia por intentar comerse a Scabbers.
Se quedo pensando en sus cosas mientras observaba como Parvati simplemente estaba arrodillada mirando como el bicho desenterraba algo del arcilloso suelo. No se concentró en ello sino que sus ojos se ciñeron al trasero de la india. Su color era llamativo para él, sin llegar al tono oscuro de las cazadoras de Gryffindorr, las gemelas Patil tenían un decolorado característico de indios y gitanos. Sus nalgas se mecían pidiendo acción y Ron aburrido estuvo tentado de dárselo. Estaban alejados de todo aunque suponía que unos pocos gemidos se harían notar rápidamente.
Fue a azotarlo para hacerle saber sus intenciones. La chica estaba presumiendo demasiado delante suya. No eran visiones suyas sino provocaciones en toda regla. Sin embargo, la joven se giró y dijo.
—¡Mirá ha desenterrado algo! —visiblemente ansiosa mientras sujetaba al gato y levantaba un objeto plateado y filoso. Ron se acercó poniendo la mano en la cadera de la chica. Observaron el objeto extrañados ya que esto no era una de las monedas de Hagrid—
¿Qué crees que es? —preguntó Parvati—Parece un trozo de espejo.
El pelirrojo simplemente miró aquello y tocándolo con su varita dijo—Debe de ser algún trozo de cristal roto. Destrúyelo—afirmó mientras su mano iba levantando la falda para internarse en las nalgas de la chica. Parvati sonrió mientras su cuerpo se estremecía al tacto.
La chica levantó el espejo y notó un grabado "Pro…de…J. P" No era demasiado extenso y aportaba poca información. Su estado era deplorable pero el chico sí reconoció de quien podían ser esas iniciales y conocía a la persona perfecta para saberlo con certeza. Agarró el cristal y añadió—Sigamos.
Por desgracia Parvati estaba cansada de sentir únicamente la mano tentándola. Con el permiso ofrecido por Hermione, la joven quería probar si era verdad eso que decían de los Weasley. Arrimó su trasero bruscamente y luego se apoyó en un árbol, levantándose la falda. Notó el pene del chico y la mirada babeante en su trasero.
—¡Vamos Ron! ¡Lo tienes en bandeja! —dijo la chica ansiosa después de estar caminando como una paloma en celo.
Siguió la orden automáticamente arrimándose y con sus manos atacó el culo y los pechos de la joven. Mientras lo magreaba la india gemía en voz baja como si ya estuviese acostumbrada al exhibicionismo. Ron disfrutaba y su pene se iba hundiendo entre las nalgas buscando la forma de calentarse dentro de aquella chica que le había cogido de improvisto.
—Esto no está bien. Eres amiga de Hermione—añadió el chico mientras sus manos iban acercando las caderas de la chica en un vago intento de penetración. No entraba dentro pero servía para que fuesen lubricando a la vez que permitía a la chica sentir las dimensiones del rabo. Ron por otra parte disfrutaba de aquella insólita masturbación.
—Ambos lo queremos Ron. Además no somos tan amigas—intentando justificar su acto—si no lo hacemos nos arrepentiremos luego—movió el trasero mientras se apretaba contra uno de los árboles del bosque.
La posición devolvió el instinto animal que el pelirrojo usaba en la cama. Ver a la chica apretada contra un árbol y moviendo su trasero en la postura perfecta revivió los recuerdos de hace semanas cuando él mismo ponía a Hermione contra el cabecero. Si bien no era lo mismo, el chico se dejó llevar y azotó sin miramientos el trasero de Parvati.
—Ahhhh
Sus gemidos solo acentuaron la pasión de Ron que pronto comenzó una ronde de azotes a la vez que una de sus manos agarraba el pelo de la chica y lo ponía en una corbata. Ahora todo provocaba al pene que estaba deseando actuar. Húmedo y erguido esperaba su momento para internarse dentro de aquella chica que le había provocado directamente. La falda ya estaba levantada y las nalgas de la chica comenzaban a marcarse por la azotaina. Su pene estaba ya encajado en medio y esperaba su oportunidad.
Parvati parecía estar deseando la invasión vaginal o al menos una postura en la que pudiese sentir lo que pulsaba entre sus nalgas. Desde que había oído a Lavender hablar sobre el miembro del pelirrojo quería probarlo y verlo y después de que Hermione confirmara que lo había probado muchas veces, le hirvió la sangre. Ella no quería quedarse atrás. Pero el pelirrojo tenía otros planes en mentes, deseaba saciar toda su ira sexual con la chica y la postura lo favorecía mucho. El trasero de Hermione era bonito y ciertamente estándar mientras que las gemelas Patil poseían nalgas decentes y caderas anchas pero por lo demás eran excesivamente delgadas.
Agarró ambas nalgas mientras intentaba olvidarse de que su acto no era moral. Él quería un poco a Hermione y había desarrollado una gran dependencia hacia la chica pero tenía que superarlo. Observó a la chica, vestida pero con la faldita levantada en medio del bosque. Sus nalgas magulladas esperando un trato rudo. Observó su agujero fruncido, un hoyo que nunca había probado. Quizás fuese está su oportunidad.
Mientras una de sus manos posicionaba su miembro directamente para acometer contra el coño de la chica. Ron tocó deliberadamente el ano, intentando evaluar si había sido usado alguna vez. Comparó con el de Hermione que nunca había sido horadado y pudo ver las diferencias. El de Hermione se tensaba ante un intruso y apenas podía su dedo entrar, mientras que el de la india lo dejaba entrar mientras gemía más duro. No sabía si era el primero pero parecía haber sido penetrado con anterioridad.
Embistió su chocho levantando un grito placentero a la vez que más flujos acomodaban su pene a una nueva recubierta. Para el chico solo era su segundo coño y ciertamente su pene tenía que acostumbrarse a este nuevo interior. Tras varias embestidas, lo único en lo que podía pensar era en el placer que sentía y en los gritos cada vez más fuertes de Parvati quien no parecía capaz de aguantarlos.
Atrapada entre el árbol y su torso, la chica era embestida brutalmente llegando al punto de dañar sus uniforme por el roce. Poco importaba aquello mientras le daban tan duro. Su culo había recibido azotes y ahora estaba resistiendo las penetraciones más rudas que nunca había visto. Su pelo era lo único respetable de su apariencia debido a que el chico lo mantenía firmemente atado usándolo como apoyo. Entre tanto placer, la chica decidió animar más a su macho. Si bien el sexo duro era de su agrado, la brutalidad y la situación incrementaban su placer más aún.
—¡Castigame, Ron! ¡Soy una mala amiga!
El chico no pudo evitarlo y azotó el tremendo trasero de Parvati que soltó un gritito placentero mientras sus nalgas recuperaban su forma. El chico se abrió paso una y otra vez, chocando con aquel atractivo culo moreno mientras la chica gritaba cosas cada vez más sucias. No podía parar de agarrar aquellas sus firmes caderas, de azotar sus nalgas y de martillear aquel coño. El roce lo estaba poniendo enfermo.
Sabiendo que los gemidos de la chica eran demasiado altos y que estaban en plena clase. Ron decidió acabar aquello. Era extremadamente placentero pero si no aparecían en un rato con alguna moneda, Hagrid sospecharía. Inició una ronde durísima de golpes, las paredes vaginales parecían desmoronarse mientras golpeaba cada vez con más fiereza a la chica. A estas alturas incluso Hermione entraba en piloto automático y le dejaba golpearla pero Parvati continuaba gimiendo a pesar de que estaba siendo similar a una taladradora.
El derrame llegó cuando un extasiado Ron se derrumbó sobre la chica. Ambos en el suelo, el miembro encontró el punto más profundo y en él, culminó con todo. Parvati se mordió el labio mientras notaba como su propia vagina iba acomodándose a la salida del falo y al nuevo relleno viscoso.
Ron se reincorporó con su miembro lleno de fluido y algo de semen. Observó lo que había hecho y pudo ver que la vagina de la bruja estaba abierta como si se tratase de un parto. El contorno de su miembro era distinguible en su vulva. Sonriendo por su obra se arrodilló y pasó su lengua por coño y ano catándolo. La chica gimió mientras se levantaba extasiada.
Simples encantamientos fueron suficiente para mejorar la apariencia de la ropa de la chica y su pelo aunque sus magulladas nalgas y su maltratado coño tardarían más en sanar. La chica simplemente fue peinándose de nuevo mientras seguía viendo como el miembro del pelirrojo a pesar de haber perdido su potencia seguía siendo bastante grueso.
—Lav tenía razón—masculló mientras pensaba en cómo todo aquello le había brindado placer minutos antes.
Ese comentario no pasó desapercibido para Ron que miró a la chica que seguía respirando con dificultad mientras observaba su falo.
—¿En qué?
—Ella dijo que lo tenías gordo—dijo mientras observaba al miembro mustio.
Sonrió mientras alzó su miembro con la mano y posicionaba su glande frente a Parvati. En un acto de valentía sonriendo dijo—Por cómo he dejado tu coño diría que sí—era una clara vacilación que la india tomó por cierta. Sus caderas seguían débiles debido al maltrato y no quería pensar en cómo estaría su vulva.
La bruja puso sus labios en pleno glande y sorbió los resquicios de semen y otros fluidos. Tras esto se levantó y comenzaron a caminar de vuelta con Hagrid. Ron ni siquiera se dignó a tapar su pene hasta que estuvieron cerca. Era una forma de recalcar a la india su dominio y de por una vez sentirse poderoso. Mientras pensaba en sus cosas, pudo ver que el gato había encontrado fragmentos de cristal y monedas de oro.
Parvati agarró las monedas mientras Ron iba mirando los espejos en busca de alguna pista. Sabía que el padre de Harry solía deambular por el bosque con el profesor Lupin así que era una gran posibilidad pero tendría que consultarlo con Sirius. Una vez entregaron al animal y acabó la clase, Ron buscó a sus dos compañeros y se encaminó al Gran Comedor.
Mientras escuchaba a Hermione y Harry hablar sobre cómo Hagrid había sido capaz de dar una clase amena y sin peligro, el pelirrojo fijó su mirada en otra cosa. En la lejanía de la mesa de Ravenclaw divisó a las Patil y una le estaba mostrando algo a la otra. Ron notó como los ojos marrones de ambas chicas se fijaban en él. Extasiado su pene resurgió mientras a su mente venían imágenes de Hermione, Lavender y las Patil siendo folladas únicamente por él.
—¿Ron? ¿Estás bien?
—Sí—dijo el chico dudoso mientras intentaba borrar aquel pensamiento—Solo pensaba en el silencio.
Hermione miró al chico extrañado y dijo—¿Silencio? Estamos igual que siempre es casi Navidad.
Ron simplemente dijo—No. Me refiero a Voldemort. Dos ataques a Azkaban. En uno sale solo una mortífaga y luego en otro crea un boquete y asesina a muchísimos aurores a la vez que libera a cientos de los suyos—se rascó la barbilla mientras decía—No es muy eficiente en su trabajo.
Hermione entregó el periódico diciendo—Los aurores han atrapado a la inmensa mayoría de los presos. Menos de treinta permanecen en libertad—dijo acotando—Bones está haciendo un gran trabajo.
Harry negó con la cabeza diciendo—Ha demostrado que Azkaban no es un problema. La ha asaltado dos veces ya, Hermione. En pocos movimientos ha sembrado miedo en la sociedad y ha diezmado a los aurores—a regañadientes supo que el Señor Oscuro era más listo de lo que parecía—No sé si Dumbledore pueda poner fin a la guerra. ¿Se sabe algo de Bellatrix?
Neville fue el único en mirar a Harry y enfurecido dijo—No. El Ministerio no sabe dónde se escondé. Al igual que la mayoría de los mortífagos.
Harry agarró al chico tímido y le dijo—Has mejorado muchísimo Nev. Pronto podrás vengarte de esa bruja—con ira en su voz. El chico se entusiasmó a la vez que Ron dijo—Quizás Hannah quiera ayudarte con tu furia—sabía de primera mano que unas cuentas embestidas podían aliviar la tensión y a su compañero le hacía falta desde que esa presa se había fugado.
