Al día siguiente, la casa se había calmado un poco. Parecía que los métodos muggles estaban conteniendo el sangrado y Arthur había recuperado la conciencia en el hospital. Molly y todos sus hijos estaban mucho más alegres de lo normal. Fred, George y Ginny cantaban en coros mientras que Sirius obligaba a Molly a beber un poco de whiskey de fuego.

Harry abrazaba a sus mejores amigos satisfecho de que gracias a Hermione se hubiese salvado una vida inocente. Ahora llegaba el turno de ir a verlo y la Orden desconfiaba de que una visita de tal calibre no fuese peligrosa. En este caso, Tonks había sido la designada para escoltarlos hasta el hospital.

Vistiendo su traje de auror magenta, la muchacha esperaba en la puerta a que todos saliesen. Sirius los observó con miseria y dijo—¿Por qué no puedo ir?

La Señora Weasley instantáneamente dijo—Dumbledore lo ha prohibido tras tú particular aparición en Hogsmeade.

—Puedo ir en forma de perro—se justificó el hombre. Su propia familia lo hizo callar al decir—No dejan entrar mascotas. Es un hospital.

El hombre se volvió para dentro de su hogar ancestral mientras sacaba de su roída túnica una petaca de mal aspecto. Tonks miró a la pelirroja y señalizó—Si no es inocente pronto acabará con el hígado destrozado.

Molly rodó los ojos hastiada de tener que lidiar con el infantil presidiario. Los gemelos rieron pero preguntaron—¿Nos aparecemos?

Negando, la metamorfomaga levantó la varita y en poco tiempo un autobús se apareció. Harry reconoció a los dos hombres que lo conducían de su tercer año. No tardó mucho en saludar pues Stan se mordió el labio y mientras le cobraba anunció.

—¡Oye Ernie! Tenemos entre nosotros a Tonksie—el anciano masculló algo pero nadie lo escuchó—¿No irás a meterme en Azkaban por lo del bar?

La mujer lo cayó de un golpe y dijo—Deberías dejar de ir diciendo tonterías por el Callejón Diagon. Bones no está para tonterías…

Ernie sacudió la mano y dijo—¿Qué le pasó a Bode? Escuché que los inefables están incrementando la seguridad en su departamento.

La auror estudió el rostro de los chicos y simplemente dijo—Bode intentó coger algo. Maldición Imperius. Está en San Mungo.

Esa explicación fue suficiente para que el autobús comenzase su viaje, haciendo uso de su inusual velocidad y capacidad para encogerse o amoldarse a cualquier superficie. En pocos minutos se hallaban frente a un edificio en ruinas en una céntrica plaza muggle. Harry observó que el lugar estaba repleto de personas que caminaban sin siquiera ser conscientes de que allí se encontraba el único hospital mágico de Gran Bretaña. Justo en un antiguo edificio que anteriormente había sido una fábrica.

La auror instó al grupo a caminar hacia dentro del edificio y pronto vieron que por dentro era como cualquier hospital común. Harry observó aquello con curiosidad mientras leía todos los letreros y observaba a los enfermos. Hombres despartidos, mujeres de parto e incluso daños por maldiciones.

Hermione masculló—Siguen estando atrasados. No tienen ascensor—miró las innumerables escaleras.

Sonriendo le dijo—El Ministerio sí las posee.

Caminaron por las escaleras hasta llegar al piso de heridas mágicas donde se fueron separando bajo diferentes pretextos. Mientras que Tonks fue directamente a vigilar la entrada, Molly junto a los gemelos y Ginny caminaron hacía la sala donde Arthur descansaba. Ron y Hermione se quedaron junto a Harry quien estaba observando a un hombre con el que pensaba no encontrarse jamás. Su antiguo profesor de defensa estaba allí, en bata y escribiendo un libro.

Ron miró con pesar y dijo—¿Por qué siempre nos tenemos que encontrar con algún subnormal?

—¿Crees que nos recuerda? —dijo Harry con algo de temor. Al fin y al cabo habían sido culpables de que Lockhart se quedase sin memoria

La voz de la razón, de la morena bruja añadió—Si se acordara no estaría aquí Ronald—miró al pobre de Gilderoy quien firmaba un papal por inercia mientras ligaba con enfermeras.

Siguieron caminando hasta que su toparon con una enfermera que estaba cuidando a una pareja. Ambos tenían mirada perdida y signos evidentes de algún tipo de padecimiento mental. Harry se quedó mirándolos y dijo en silencio—Frank y Alice…

Si bien no respondieron a sus nombres, algo pasó por sus mentes pues parecían moverse con algo de desesperación. Harry observó a la mujer que los llevó y alzó su varita con terror evidente. Era clavada a Bellatrix salvo por los ojos, el pelo y una actitud más serena en su rostro. Hermione la miró desconfiando y preguntó.

—¿Quién es usted?

—¿Por qué parece una versión menos mortífera de Lestrange? —señalizó el pelirrojo mirando los pechos de la enfermera que parecía imperturbable.

Extrañamente todo fue resuelto cuando la voz nerviosa de Neville llegó a ellos seguido de cerca por una anciana que debía ser su abuela. Nada más ver a la enfermera, el chico la miró con odio y fue a hechizarla pero la voz de Augusta Longbottom lo hizo parar.

—Niño detente—Neville y sus amigos se detuvieron mientras que la mujer parecía sonreír aún más—Andy. Pensé que dejaste de trabajar aquí tras tener a Nymphadora.

La mujer señalizó—A veces vengo a echar una mano y como no…cuidar a mi mejor amiga—mirando a Alice que sollozaba en silencio perdida en su mundo.

—¿Nymphadora? Eres la madre de Tonks—preguntó Hermione. La enfermera simplemente añadió—Sí. Así es. Me casé con Tonks y renegué de la casa Black. ¿Conoceís a mi hija?

Harry algo más tranquilo dijo—Sí. Está abajo vigilando.

Visiblemente alarmada dijo—Discúlpenme iré a visitarla—se marchó a paso acelerado. Los chicos vieron el trasero de aquella hembra ondear mientras caminaba por los pasillos y se alejaba.

Ron dijo—Debe querer mucho a Tonks.

—Es escalofriante el parecido—señalizó Neville con horror.

Tras eso, el tímido muchacho cayó en que sus tres amigos habían visto el estado en el que se encontraban sus padres. Vivos pero lo suficientemente idos como para estar internados en el hospital de por vida. Incapaces de canalizar su magia o de reconocer a nadie. Tan solo pequeños estímulos despertaban algo que se podía llamar respuesta pensante. Ese era el efecto de la maldición Cruciatus en dosis excesivas. Al igual que el Imperius, causaba daños cerebrales graves tras mucha exposición.

Neville miró a sus amigos y lastimosamente añadió—Debo ir a…

Harry le dio un abrazo mientras que Hermione y Ron le sonrieron con simpatía al chico. Esté caminó con su abuela y su padre le entregó una chocolatina que guardó en el bolsillo con una ilusión extraña. Le recordó cuando atesoraba los juguetes rotos de Dudley. Sintió pene por el chico. Se merecía una alegría y se sentía culpable por haber comido el coño de Hannah Abbot tiempo atrás.

Los chicos caminaron hasta llegar a la sala del señor Weasley, donde los gemelos y Ginny esperaban afuera con una de sus orejas extensibles. Harry se quedó mirando las puertas cercanas solo para ver que junto al inefable Bode había una planta familiar. No fue el único en darse cuenta pues Hermione añadió.

—Diría que es un Lazo del Diablo.

Ron bufó y dijo—No dejarían entrar esa bestialidad aquí. Debe de ser una especie de margarita extraña.

—Nunca está Neville cuando se le necesita—dijo Harry mientras oía lo que se decía dentro de la sala. Parecía que Arthur y Molly no estaban solos, sino que Ojoloco y Amelia Bones estaban dentro conversando. Todos en silencio oyeron lo que acontecía.

La voz de Amelia sonaba casi suplicante—¡Debes de entender, Alastor! Necesito saber qué es lo que Dumbledore busca en el Departamento de Misterios.

—No es de tu incumbencia.

—¿Después de lo de mis padres y Edgar? —masculló con desdén—Creo que sí. Ambos sabemos que esto es obra de Potter. No sé cómo logró ver el ataque pero necesito saber qué es lo que estáis vigilando.

Una voz dolorida que debía de ser la de Arthur Weasley dijo—No…vigilábamos nada…Madame Bo.

Una risa seca sonó—¿Crees que soy estúpida? —indignada—Se que me mentís. Primero Podmore, luego Bode intenta entrar en la sala de las profecías. Y ahora Arthur atacado por algo—dijo sonriendo—…desconocido. No sé qué es lo que Dumbledore oculta pero el DMLE debería estar al tanto. Somos muchos más que los de vuestra Orden.

Molly fue a hablar pero fue silenciada por Alastor—Habéis atrapado a casi todos los mortifagos huidos…pero ellos no buscan causar caos. Buscan algo, un arma—secundó el veterano auror.

—Creo que Bellatrix sí estaría contenta con causar caos—indicó fríamente Amelia. Miró a Molly y algo más tranquila afirmó—No confió en vuestra Orden ni en Dumbledore. Pero…el director dio permiso para que Harry viniese a ver a Susan en Navidad. Así que creo que es conveniente que le indiques la dirección.

Alastor sonrió descaradamente y bebiendo de su petaca dijo—El chico ha salido a su padre y a su padrino—Bones alzó la varita con odio y dijo—Por su bien, espero que los genes Black se hayan diluido. No mezclaré a Susan con esa familia de enfermos.

Molly miró a la mujer y dijo—¿No debería Dumbledore habernos dicho eso, Moody? —el auror la miró interrogante—Harry siempre ha estado bajo nuestra supervisión. Dejarla, con una desconocida…

—Nos conocemos desde hace años.

—¡Da igual! ¡Tu hogar no es seguro! Además quien me asegura que tu sobrina solo buscá una aventura con un mago rico. No sería la primera…

Astutamente la mujer respondió—¿Quién me asegura que la pequeña Ginny no haga eso con Harry? —la Señora Weasley iba a atacar pero se quedó callada respetando el cargo que ostentaba Madame Bones.

El chico se mantuvo callado mientras sonreía ante la idea de ir a pasar un día con los Bones. Extrañamente Ginny no parecía tan aliviada con aquella noticia y rápidamente dijo en el oído del chico.

—¿Qué pasará con mi masaje?

El ofrecimiento de un polvo más duro provocó una erección leve. Harry dudó ante un ofrecimiento tan descarado pero una voz serena similar a la de Amelia pero más jovial intervino en la conversación. Harry se dio la vuelta para ver a Susan, la bruja contaba con un oído extraordinario.

—¿Das masajes? Espero que recibamos uno mañana por Navidad.

No fue el primero en hablarle ya que se quedó prendado de la vista ante él. Susan había decidido ir a la moda muggle y eso provocaba que sus prendas estuviesen siempre en tensión. El cuerpo de la chica no era rechoncho pero sin duda sus curvas ponían a prueba las fibras sintéticas. Embelesado no atinó a nada y eso provocó una pequeña risa de Hermione al tiempo que Ginny miraba con odio a la nueva pelirroja.

—¡Harry! —dijo Susan sonriendo al ver la reacción—¡Sabía que estarías aquí! Cuando me enteré de lo de tu padre, Ron quise venir a darle mi apoyo—algo de pena se reflejaba en su voz.

El pelirrojo asintió con algo de sentimiento. Le había llegado al corazón la preocupación mostrada por sus amigos y ahora por una chica con la que apenas interactuaba. Ginny en cambio marcó territorio y hostilmente anunció.

—También es mi padre Bones.

Mirandola simplemente le dio una pequeña sonrisa y le dijo—Debes de sentirte desolada al ver a tu padre así…

—Tengo a Harry para cuidarme—mientras agarraba un brazo del chico y se ponía a su lado.

—Pues permíteme que me lo llevé en Navidad—dijo ella luciendo una sonrisa aún más descarada.

Ron y Harry rieron con la jovialidad de la muchacha a pesar de que se encontraban en un hospital. Hermione sopesaba todo y en un intento de ayudar a su mejor amiga, contestó a la Huffelpuff.

—¿Sabe Dumbledore esto? Nunca nos lo contaste—demandó la joven. Susan rápidamente observó cómo las facciones del chico palidecían visiblemente. No parecía convencido de nada en ese momento. La bruja sospechaba que esto era algún tipo de treta del director que una decisión independiente de Harry. Se mantuvo en silencio esperando hasta que contestase.

—Se lo propuse al director—dijo simplemente con nerviosismo. Claramente Dumbledore había tomado una decisión unánime.

Mientras los chicos interactuaban la Señora Weasley salió del lugar visiblemente enfadada. Miró a Harry y a Susan con algo de desdén pero supo comportarse. Ron, Hermione y Ginny fueron con Arthur. Harry siguió el camino detrás acompañado por la pelirroja. Todo iba bien hasta que antes de entrar en la sala un grito hizo que Harry se detuviese. Molly miraba consternada a la habitación de al lado. Susan corrió hacía allí arrastrando a Harry solo para ver enredaderas estrangulando a un hombre.

Molly alzó la varita y unos rayos de luz hicieron retroceder a la planta que se refugió en su maceta. Amelia Bones corrió solo para ver que no había nada que hacer. La planta había acabado con la vida del inefable Bode. Una muerte en extrañas circunstancias. La jefa del DMLE irritada afirmó.

—¡Quien fue el genio que dejó un Lazo del Diablo aquí! ¡No hay seguridad en este maldito hospital! —mientras examinaba el lugar en busca de alguna pista miró a Harry y su sobrina—Id abajo y encontrad a alguna enfermera jefe o a Tonks.

Harry avanzó escaleras abajo con una alarmada pelirroja. La chica parecía no haber visto la muerte tan de cerca y estaba algo traumada tras ver a Bode siendo estrangulado. Ambos corrieron escaleras abajo por las plantas del enorme edificio hasta que llegó un momento en que Susan se derrumbó con lágrimas. Agarró a la joven y la llevó hasta un lugar apartado allí pudieron ver a alguien que Harry ya había conocido. La enfermera de los padres de Neville. Ella podría ayudarles.

—¡Oiga! La necesitamos aquí—la mujer se detuvo un momento y avanzó hacia ellos. Observó a los chicos y arrodillándose un poco se quedó expectante. Viendo que Susan no estaba en su mejor momento le contó lo ocurrido.

—Han asesinado a Bode con un Lazo del Diablo—la mujer abrió los ojos y se fue dejando caer los papeles que llevaba. Harry miró a Susan y simplemente la consoló diciendo—Ya ha subido. Tranquilizate. Nada va a pasar—intentando darle confianza a la chica.

Se quedaron estáticos esperando que algo pasara. Susan parecía haberse quedado sin lágrimas y tan solo moqueaba lentamente en el hombro del chico. Esté la consolaba abrazándola mientras jugueteaba con su cabello y le susurraba al oído. Nada parecía ocurrir a su alrededor hasta que escucharon la voz alegre de Tonks subiendo. La auror nada más verlos se preocupó visiblemente pero Harry afirmó.

—Tranquila. Tu madre ha ido a hablar. Trabaja aquí.

Susan rápidamente dijo—Una mujer vestida de enfermera. Igual a Bellatrix pero más amable y castaña.

Tonks rápidamente agarró su varita mientras los miraba a ambos interrogante. Tras recuperarse un poco afirmó—Mi madre lleva sin trabajar aquí desde que nací—los chicos fueron conscientes en ese momento de que algo malo estaba pasando. La auror rápidamente fue a caminar cuando Harry le lanzó unas hojas de papel.

—¿Qué es?

—Se le calló

Se guardó los papeles y corrió escaleras arriba mientras lanzaba patronus para avisar a todos en el edificio. San Mungo no era seguro, el asesinato de Bode había demostrado que tenía una brecha de seguridad y ahora esto era mucho peor. Tonks subió corriendo seguida de cerca por Harry y Susan solo para ver que no había ni rastro de la enfermera. Como toda una auror la bruja simplemente añadió.

—Avisaré a Madama Bones—con preocupación—Cuidaros solos.

Harry miraba hacia todos lados con preocupación mientras que Susan empezaba a meditar todo y dijo—¿Crees que ha venido a terminar lo que empezó? —la miró interrogante y ambos corrieron hacia la sala de los Longbottom. La preocupación era evidente en el rostro de Harry ya que sabía que Neville y su abuela estaba aquí.

Extrañamente parecía que Neville y su abuela ya habían abandonado el edificio y únicamente se encontraban sus padres en una pared visiblemente asustados. Susan compasiva como siempre se acercó y con tranquilidad les dijo.

—No pasa nada. Nadie va a venir a haceros daño de nuevo. Tranquila. Neville está bien.

Las palabras parecían hacer efecto, Harry miraba asombrado las dotes tranquilizadoras de la pelirroja. Mientras veía eso sabía que el edificio debía de haberse convertido en una jungla de cristal. Extrañamente, Harry supo ver destellos de algo en la mirada de Alice. Era el mismo destello que había sentido cuando sus tíos lo maltrataban y no era su culpa. Levantó la varita hacía detrás y notó como la puerta se cerraba mágicamente revelando a una persona que se reía ante la imagen de sus dos conocidas víctimas.

—¡Alice! ¡Me echabas de menos!

Susan se congeló al ver que la mujer volvía a internarse más aún en su propia mente. Con asco le dijo.

—¡Mi tía se enterará de esto!

Era una imitación mucho más simpática que la que Draco Malfoy había realizado en su tiempo. La mortifaga sonrió revelando que a pesar de su renovado aspecto las marcas de Azkaban permanecían aun en su cuerpo.

—Pelo rojo…grandes pechos…debes ser una Bones—la mujer simplemente obvió a Harry. Observó a sus víctimas y a Susan para luego decir—Un hospital no es lugar para duelos—al ver cómo ambos muchachos levantaban la varita—Y no queremos que ocurra lo de Hogsmeade.

Susan y Harry recordaron los momentos pasados. Como una sola bruja había conseguido asesinar a muchos aurores y dejar incapacitados a todas las personas que la habían enfrentado. Sin embargo, está vez Susan decidió no atacar y simplemente alardear.

—Mi tía está en el edificio y está vez no está Black para ayudarte—la mujer sonrió más descaradamente—Acabarás entre rejas Lestrange.

Bufó como lo hacían las víboras del campo y sujetando su varita curva apuntó hacia la puerta desbloqueándola. El sonido de la apertura hizo ver a Harry que la mujer no era tan estúpida como para comenzar un duelo en un lugar cerrado. Sin embargo Harry quería respuestas y preguntó.

—¿Mataste a Bode?

Bellatrix se encogió de hombros y anunció al aire—Negarlo no importa. ¿No ocurrió eso con mi pequeño primo?

Harry sabía a qué se refería, al fin y al cabo la negativa de Sirius no había variado su condena. Anunciar un crimen no cambiaría en nada la sentencia de la mujer. Estaba dispuesto a dejarla marchar, al fin y al cabo si hubiese una pelea, esa bruja podría acabar con medio hospital. Por el contrario Susan no estaba de acuerdo y con serenidad dijo.

—Impedimenta—el conjuro paralizante se lanzó con fuerza a gran velocidad pero un simple movimiento de muñeca hizo que se estrellase. El nivel de destreza de la mortífaga superaba con creces a los dos estudiantes—Desmaius. Reducto.

El último embrujo derribó un trozo de pared por el que la mortífaga escapó rápidamente. Susan la persiguió con ira mientras continuaba lanzando maldiciones que nunca daban en el blanco. Harry la seguía intentando evitar que los enfermos sufriesen daños. Por desgracia la furia desmedida de la pelirroja comenzaba a debilitarse y Bellatrix no pensaba quedarse quieta. Tras esquivar o redireccionar hechizos, la bruja era consciente de que el ruido sería escuchado y pronto estaría encarcelada.

Un singular hechizo golpeó a Susan haciendo que se inflase sin parar. Ahora su trasero y pecho formaban esferas completas y la chica se elevaba en el aire hasta chocar con el techo. Harry reconoció el encantamiento de su tercer año y se sorprendió de la fuerza no letal. Pero ahora le tocaba a él. Bellatrix simplemente caminó de vuelta al lugar de los Longbottom mientras lanzaba hechizos.

Una vez allí, Harry tuvo que contratacar para proteger a los padres de Neville. Algo sin éxito pues la bruja oscura simplemente desinfló a Susan al tiempo que redirigía una maldición. La pelirroja acabó golpeada contra la pared y sangrando por la cabeza. Harry corrió hacia ella para defenderla como había hecho antaño. Está vez Bellatrix decidió dar ejemplo y alzando su varita el resplandor verde acabó con la respiración de Frank Longbottom.

Alice miraba al que fue su esposo con una mezcla extraña de emociones. Harry podía sentir que a pesar de su estado catatónico, la mujer ciertamente sentía algo por lo que acababa de presenciar. La muerte de su esposo. Bella parecía hasta cierto punto apenada pero simplemente añadió.

—Tranquila Alice te conseguiré un nuevo compañero…—la miró risueña—Levicorpus—el encantamiento hizo que la mujer se elevase en el aire y se quedase suspendida en el aire. Un simple movimiento haría que la mujer se precipitase por la ventana en un golpe fatal—Ahora Potter, negociemos. ¿Quién tiene mis papeles? Si tengo que inspeccionar enteramente a la Señorita Bones lo hare—lamiéndose los labios algo que extrañamente hizo que Harry se excitase.

—Tonks—la mortífago frunció el ceño con disgusto. Harry lo vio como una especie de oportunidad pero la mujer era mucho más hábil. Avanzando hacía la puerta, dejó caer a la madre de Neville mientras abandonaba el lugar. Harry rápidamente detuvo el movimiento y depositó a la enferma de nuevo en la sala. Está arrodillada se agazapó sobre el cuerpo de su esposo fallecido. Parecía estar reanimándolo o llorando sobre él. Se dio cuenta que la maldición Cruciatus podía haber fracturado su mente pero el amor seguía existiendo.

Dejó de observar aquello y su atención se centró en Susan quien yacía desmayada y con sangre saliendo de su frente. Rápidamente limpió la frente y recordando anteriores heridas usó magia para intentar cerrarla. Con menos sangre saliendo se permitió relajarse lo suficiente como para lanzar un patronus avisando a Sirius y a Dumbledore. Al menos así tendrían más seguridad.

Con duda abandonó a la pelirroja dispuesto a retener lo máximo posible a Bellatrix. Rápidamente corrió todo lo que pudo subiendo las escaleras pero parecía que todo rastro de personal se había esfumado. Tonks había logrado reforzar la seguridad y el lugar se parecía más a un edificio abandonado en este momento. Con la varita desenvainada avanzó mientras buscaba la habitación del Señor Weasley, algo difícil debido a que sin ruido todo el lugar era idéntico. Avanzó todo lo que pudo y al abrir la puerta vio que en efecto sus amigos estaban apiñados allí protegiendo a un convaleciente Arthur.

Harry observó a todos y cuestionó—¿Qué ha pasado?

Hermione simplemente dijo—Recibimos el mensaje de Tonks. Nos atrincheramos aquí mientras los mayores iban a buscar a Bellatrix.

Ron miró a su padre y simplemente dijo—¿Alguna baja? ¿Susan? —con especial vehemencia ya que no deseaba ver muerta a alguien tan joven.

Con la voz quebrada dijo—Frank Longbottom. No pudimos defenderlos. Sue está herida e inconsciente—mirando a los gemelos, Ginny y a sus amigos cuestionó—¿Quién protege este lugar?

Ron y Hermione se miraron dubitativos mientras su hermana pequeña lucía impresionada por escuchar la muerte de aquel hombre. Fred simplemente dijo.

—Tonks y Madame Bones fueron a buscar a Bellatrix. Moody también—relajándose un poco. George dijo preocupado—Mamá también se marchó a ayudar. ¿Crees que serán suficientes?

Esperanzado afirmó—Avise a Sirius y Dumbledore. El edificio ha sido cerrado así que espero que podamos atraparla pronto.

Todos se relajaron un poco esperando cualquier noticia hasta que a lo lejos se escuchó una risa tenebrosa. Un risa que todos temían junto a sonidos de hechizos. Fuese quien fuese estaba en problemas.

—Tranquila vaca—despectivamente—pronto te reunirás con tus hermanitos. Crucio. Crucio—los gritos sollozantes y llenos de dolor de la Señora Weasley hicieron que todos en la sala se mirasen entre sí decidiendo quienes correrían a ayudar. En un arrebato de ira todos los Weasley corrieron al igual que Harry, dejando tan solo a Hermione expectante.