Harry avanzó corriendo todo lo que pudo junto a los Weasley, siguiendo el eco de la tortura, pero el sonido se detuvo al poco tiempo. Ahora parecía que los hombres Weasley estaban aún más furiosos mientras que Ginny temblaba con miedo. Por suerte las esperanzas regresaron cuando hallaron a Molly Weasley desmayada y con claro indicio del Cruciatus.
Las manos de la Señora Weasley estaban vibrando como los enfermos de Parkinson y su respiración era irregular. Harry había experimentado ese sentimiento antes y sospechaba que sentirlo de Bellatrix era casi igual que dirigido por el propio Señor Tenebroso. Se quedó mirándola mientras los gemelos se arrodillaban y empezaban a lanzar hechizos curativos. Ginny sostenía la mano de su madre mientras le decía palabras de alivio.
Ron observó aquello y mirando al niño que vivió dijo—¿Alguna idea?
Pensando en sus anteriores experiencias—Ninguna. Recemos para que no haya estado más de diez minutos—sabiendo lo que le había causado a los Longbottom. Vio a los gemelos—¿Saben lo que hacer?
Encogiéndose de hombros dijo—Están en séptimo algo habrán aprendido.
Dejando a la pelirroja en buenas manos corrió junto a Ron en busca de la mortífaga. La mente de Harry ahora estaba dividida en varios lugares. Sabía que Hermione no era una digna rival en un ataque y que Susan estaba desmayada. Tenía que encontrar a Bellatrix rápido. Por suerte aquella mujer era un hoguera y siempre generaba caos por todas partes. Pronto vieron como en un pasillo había un duelo y se acercaron a ver qué ocurría.
Al igual que en Hogsmeade pero menos teatral, la bruja peleaba contra tres hechiceros hábiles pero parecía igualar sus fuerzas con extrema facilidad. Pensándolo bien tan solo Tonks se encontraba en activo pero parecía ser la más novata en la pelea. Moody atacaba constantemente pero sus hechizos parecían desviarse notablemente o Bellatrix los esquivaba con facilidad. ¿Un efecto colateral de la pérdida de un ojo? Pensó Harry sin saberlo mientras intentaba apuntar a Bellatrix. Por el contrario una Tonks herida apenas era capaz de levantar escudos útiles y cualquier maleficio conseguía destrozarlos en pocos momentos.
Bones parecía combatir con las mismas ganas que su enemiga y con igual letalidad sin embargo estaba algo oxidada en el manejo de la varita. Harry y Ron intentaban apuntar a espaldas pero no había manera. La mujer se movía demasiado para que el golpe fuese fulminante y no molestase a sus amigos.
—¿Qué dirá Andy cuando su pequeña ninfa esté en cuidados intensivos? —preguntaba mientras esgrimía la varita con fiereza causando que un nuevo escudo se fracturase.
Tonks sabía que iba a perder así que decidió atacar pero un rayo rojo la impactó en la cabeza desmayándola. Los números iban estando a su favor y parecía que Bellatrix ahora iba a centrar su atención en Moody. Ron miraba el duelo mientras pensaba en cada movimiento, Harry en cambio dijo.
—Pensaba que quería los papeles de Tonks pero parece que solo le interesa Bones…
Agudo, Ron dijo—Es igual que en el pueblo. Va derrotando uno a uno en busca de su objetivo principal.
Harry simplemente dejó de apuntar a la dama negra y se centró en el combate. Sabía en el fondo que mientras la mortífaga permaneciese ocupada era mejor para todo el hospital. Pronto el director Dumbledore vendría a solucionar este problema. Sin embargo el momento aún estaba lejos.
—Incarcerous—gruesas sogas desestabilizaron a Ojoloco privándole de su bastón. Moody parecía sorprendido y simplemente quemó las sogas haciéndose heridas en su piernas verdadera. No tuvo tiempo de bloquear y recibió de lleno un encantamiento que no logró tumbarlo.
El veterano auror sonrió al ver la sorpresa en el rostro de la mujer—¿Pensabas que un Desmaius me tumbaría? ¡Perdiste facultades en Azkaban, Lestrange! —una maldición purpura azotó el aire liberando un olor a ozono que sorprendió a Ron y a Harry. La mortífaga no pudo desviarlo a tiempo y tuvo que tirarse al suelo. Mientras Harry rezaba para que la atrapasen en ese momento, Ron observó como aquel hechizo creaba una deflagración enorme en la pared. Provocó que Bellatrix pudiese levantarse tras la polvareda.
Bones liberó el aire con una simple transformación y el duelo se reanudó con algo más de respeto por el auror canoso. Ahora sin embargo la bruja parecía haber perdido la gracia y una vena se le marcaba en el rostro, en clara señal de enfado.
—Crucio
Las luces rojizas sobrevolaban el pasillo golpeando a todo lo que se moviera. Si bien los dos combatientes esquivaron la maldición torturadora, tan solo era una trampa. Bellatrix embistió con una nueva idea.
—Bombarda—la maldición golpeó al bastón de Moody reduciéndolo a astillas que se clavaron por toda la pierna provocándole mucho dolor. Si bien su pierna falsa lo sostenía impidiendo que se cayese, sus movimientos eran más predecibles y bamboleantes. Un movimiento de nuevo de la varita curva y el auror perdió su pata de madera. Cayendo al suelo inmovilizado.
—Depulso—un suave movimiento lo desterró tan lejos como fue posible esperando que los encantamientos que aún podían lanzar no llegasen tan lejos. Ahora el combate se centraba en un uno contra uno.
—¡Piensas que podrás derrotarme! —gritó histérica—¡Yo fui la única que creyó en él!
Amelia parecía ahora mucho más concentrada y su frustración le daba enfoque. Seguía la misma estrategia de Moody, inhabilitar y desmayar mientras la mortífaga buscaba formas creativas. Usaba maldiciones de segundo año, llegando a cambiar el color del cabello a Bones o simplemente hacer que sus piernas se volviesen de gelatina.
—Incarcerous—por primera vez en meses, Bellatrix volvió a encontrarse atada pero eso duró poco ya que simples movimientos debilitaron las cuerdas y ahora parecía que había regresado a su modo burlón—¡Sabes Amy, no has sido la primera Bones a la que he enfrentado!
—¡Mataste a mi hermano y a mis padres!
Encogiéndose de hombros afirmó—No fui yo. No me gusta derramar sangre pura…pero mi Señor se encargó de que los traidores a la sangre recibiesen su merecido… La pequeña Susie dio más pelea…
Eso hizo que Amelia recobrase parte de sus esperanzas y no cesó en enviar maldiciones cada vez más potentes. Bella retrocedía y justo cuando estaba a punto de estar a tiro para ambos chicos, la mortífaga desvió una maldición y golpeó a Weasley dejándolo en el suelo en un estado lamentable. Juró que podía oír el sonido de algunas costillas rotas. Agarrando a Potter y amenazándolo con la varita dijo.
—¡Dejame irme Bones y te prometo que ni Potter ni…ningún otro sufrirá daño!
La mujer evaluaba aquello sin bajar la varita. Con cuidado bajó la varita esperando alguna maniobra de paz pero no hubo suerte. La piedad de la pelirroja supuso que fuera golpeada con un hechizo que la debilitó. Irónicamente Bellatrix tenía otros planes.
—Imperio
La neblina enmascaró el iris de Amelia Bones por un minuto. Harry no fue capaz de escuchar ninguna orden pero rápidamente fue arrojado contra la mujer. Mientras se levantaba pudo ver a la dama oscura correr por el pasillo. Sin saber que hacer esperó a que Amelia se recuperase y ambos la persiguieron hasta que se toparon con un esperanzado Dumbledore.
—Oh Harry me alegro verte. Parece que Bella está causando problemas—como si estuviese hablando con una antigua amiga, pensó Harry—de nuevo—matizó ajustándose las gafas mientras jugaba con la varita.
Simplemente añadió—¿Puede localizarla? —el hombre negó con la cabeza diciendo—Me temo que ha escapado. El cómo es un misterio que quizá algún día sepamos.
Amelia simplemente añadió—El edificio está cerrado. No puede haberse aparecido o usado un traslador.
—Brillante observación—riéndose por lo bajo, tan solo mostrando ondulaciones de la barba—Me temo que debo de solucionar los estados de las personas atacadas. Harry—le miró momentáneamente—¿Me acompañas?
A pesar de todo se aproximó al director tan solo para escuchar el sonido familiar de un hechizo siendo lanzado. Alcanzó a tirarse al suelo para ver con asombro como el anciano director sin mover su varita destruía el hechizo. Sonriendo y ajustándose las gafas susurró a Harry.
—¿Pensabas contármelo?
Boquiabierto vio como Madame Bones era alzada e inmovilizada con gruesas cadenas. Sin pararse a meditar, la llevó volando consigo mientras advertía a su alumno favorito.
—Eso es lo que provoca la Maldición Imperius en su máximo grado. No hace falta dar una orden sino que adquiere los deseos de su lanzador. Si Voldemort hubiese estado presente es probable que Amelia hubiese decidido arrodillarse ante él.
Consternado afirmó—¿Se liberará de la maldición?
Asintió el anciano director mientras murmuraba—Todos lo hicieron bien hoy. No pudieron detenerla pero consiguieron seguramente provocarle algunas heridas…
—No parecía herida señor.
—La magia oscura potencia nuestras habilidades Harry pero siempre trae consecuencias… Sin embargo temo que la huida de Bellatrix no fue lo peor que ocurrió hoy en estas paredes.
—¿Bode? ¿Los padres de Neville?
Dumbledore se sentó en una silla mientras caminaban por los pasillos diciendo—Me temo que Alice tendrá que envejecer sola…no creo que exista ninguna cura para su estado y ahora sin Frank. Quizás la lleve a perderse más en ese misterio que llamamos mente.
Mientras miraban alrededor para ver cómo poco a poco los enfermeros y médicos empezaban a atender a los heridos en los enfrentamiento. Mientras tanto Dumbledore canturreaba mientras saboreaba algunos dulces que escondía entre sus túnicas algo tan tenebroso y similar a un pedófilo que heló la sangre de Harry. Curioso preguntó al director.
—Profesor Dumbledore… ¿Qué pasara con la Señora Bones?
El director observó un momento a Harry hasta que este se tocó la cabeza y con una sonrisilla afirmó—Probablemente…la maldición Imperius es en mi humilde opinión un leve problema. No debería ser catalogada así.
Frunciendo el ceño dijo—Pero, el falso Moody nos dijo que…
—Múltiples hechizos pueden influir en las opiniones no siempre tienen que ser oscuros…La maldición Imperius simplemente es más eficaz y permite el control total en casi cualquier persona. Ahora—cerró la conversación—me temo que lo ocurrido la otra noche debe ponerse fin. Tus visiones son peligrosas y por eso mismo el profesor Snape será el encargado de ayudarte con la Oclumancia.
Pensó y dijo—¿Oclumancia?
—Cerrar la mente—con alegría insinuó—Es fácil—no confiaba en Snape pero se mantuvo en silencio a la espera. El director seguía cambiando de tema diciendo—Otro asunto es el tema de tu herencia familiar, Harry…algún día yo no estaré y tendrás que ser un heredero digno tanto de los Black como de los Potter.
Ahora sí que entendió a qué se refería. Visiblemente cansado de largas preguntó—¿Se está haciendo usted cargo de mis herencias, Señor?
Dumbledore se quedó callado pero asintió con algo de pesar—Sí, Harry. Manejo tus cuentas en Gringotts pero he de decir que no me preocupó mucho por tus finanzas ni por tus propiedades y podrás recuperarlas pronto…cuando seas mayor de edad—matizó—Sin embargo eso viene con un inconveniente.
—¿Inconveniente Señor?
—Verás puede que la guerra terminé pero las viejas costumbres no morirán ahí. Tu familia era rica y algo moderna pero los Black…esos sí que eran una familia noble y con tradiciones arcaicas—tocándose la barba dijo—es probable que te obliguen a contraer matrimonio con alguien.
—¿Contratos de matrimonio? —recordando charlas pasadas.
Dumbledore sonrió y dijo—Me temo que sí. Un buen amigo mío llamado Horace, solía decir que el amor entre ricos era un negocio, de ahí el término contrato.
Con curiosidad afirmó—¿Intuyó que tendré voz en cuanto a los contratos?
El director dijo—Tal vez sí, tal vez no. Es imposible de saber. De todas maneras si fuese tú, dejaría tu asociación con los Bones…puede causar daños innecesarios. Ambas ya lo han experimentado—sintió lástima por cómo Susan y Amelia habían intervenido llevándose ambas grandes heridas pero pensaba que estás habían sido en post de salvar más vidas— No sería bueno que una separación trastoqué tus esquemas.
Parecía más una partida de ajedrez. Tras estar tanto tiempo con Ron sospechaba que Dumbledore ejercía su mando como si fuese una mano sobre un tablero. Controlando todos los movimientos. Extrañamente Harry se sintió por una vez con algo de valentía y afirmó.
—Quizás profesor deba ir hablando con Amelia en cuanto se recuperé. No quiero que mi patrimonio y el de los Black acabe en manos de Malfoy o Bellatrix—eso dejó sin habla al anciano que parpadeó mientras Harry abandonaba el lugar mientras meditaba todo lo que Dumbledore le había dicho.
Antes de retirarse informó al director—Creo que…debería irme a Grimmauld Place—con pesar caminó en búsqueda de los adultos con los que había llegado. El director sin embargo se adelantó, dispuesto a acompañarlo.
Ambos marcharon por el edificio entre charlas ociosas mientras el anciano hombre saludaba a todos con los que se cruzaba. Todos habían sido exalumnos de Hogwarts en algún momento. Mientras avanzaban, vieron que frente al cuarto del Señor Weasley se hallaban todos los heridos en diversos estados de convalecencia. Los Weasley ayudaban donde podían junto a Hermione. Al ver a sus amigos bien sonrió mientras veía a un gran perro negro arrastrando a una muchacha pelirroja desmayada. La reconoció al instante sabiendo de quien se trataba. Corrió rápidamente dándole las gracias a Sirius. Mientras le rascaba el cuello susurró.
—Bien hecho Canuto. Bien hecho—rápidamente —Ennervate.
La respiración de Susan se aceleró hasta recobrar el sentido y asustada pegó un grito mientras observaba al enorme can. Se relajó al ver a Harry e instintivamente dijo.
—¿Bellatrix? ¡Mató al padre de Neville! ¡La han matado o…atrapado! —no podía parar de hiperventilar al ver cómo su tía se hallaba también con varias heridas menores. El perro instintivamente la abrazó con todo su voluminoso cuerpo mientras que Harry le decía.
—No sabemos qué fue de Bellatrix. Luchó contra tu tía y pudo huir…—mirando la decepción de la chica afirmó mientras le tocaba el pelo, tranquilizándola mejor que el perro—Tranquilizate.
Susan simplemente se levantó mientras evaluaba sus propias heridas. Claramente habían apreciado que no eran lo suficientemente habilidosos como para pelear contra aquella dama oscura. Mientras observaba a todos, la joven susurró al chico.
—No fuimos lo suficientemente buenos.
Harry asintió mientras decía—Creo que Neville empezará a practicar hechizos de combate más en serio—sabiendo ya de antemano que el chico había mejorado muchísimo en los últimos meses.
La muchacha simplemente se levantó y agarrando el hombro de Harry dijo—Deberías enseñarnos más en serio—Harry la miró con algo de asombro por su valentía pero la pelirroja añadió—Esto ya no es un juego de niños. Espero verte en Navidad… ¿Aunque con el estado del Señor Weasley no sé yo sí…?
El mago devolvió la mirada hacía Hermione y los Weasley que confraternizaban entre sí, mirando a sus amigos y de vuelta a la pelirroja tetona que le sonreía visiblemente cansada de la batalla. Con algo de pesar añadió—Me temo que nos volveremos a ver en Hogwarts. Los Weasley me necesitan en este momento.
La chica asintió claramente viendo la lealtad que el mago profesaba por sus amigos. Mientras observaba como los Weasley se retiraban en dirección a una de las chimeneas, el perro los siguió en un comportamiento que extrañó bastante a la pelirroja. Rápidamente la chica dijo.
—Tía voy a despedir a Harry.
Su voz no fue escuchada sino que corrió tras del grupo de pelirrojos y mientras estos se metían en la chimenea, le dio un gran beso. Instintivamente la sujetó de las caderas dispuesta a alzarla en brazos y llevársela a la cama pero se contuvo a pesar de que el roce entre sus enormes pechos ya le habían provocado una gran erección. Cuando ambos se separaron, Susan estaba visiblemente sonrojada por su arrebato mientras que Harry la miraba extrañado pero con una mirada de enorme deseo.
Las reacciones fueron visibles de todos los presentes. Mientras que Sirius ladraba de orgullo, Ginny miraba a la otra pelirroja con un odio desmesurado. Ron observaba aquello con tranquilidad mientras que Hermione escudriñaba el pene de su mejor amigo algo que no pasó desapercibido para la pequeña Weasley. Por un momento Molly Weasley olvidó sus planes de que Ginny estuviese con el niño que vivió. La matriarca afirmó con alegría renovada.
—Albus—haciendo que el hombre mirase en su dirección—creo que deberíamos darle un tiempo a estos tortolitos…
El director bajó sus gafas y otro dolor de cabeza sacudió a la pareja por un momento. Sonriendo de nuevo con descaró, dijo—Creo que Harry debería visitar a la Señorita Bones pronto. Si usted está de acuerdo—observando la reacción de Amelia Bones quien parecía absorta en este momento.
—Por supuesto que sí. Estaré encantada de que el Señor Potter venga a pasar un día a mi casa.
Susurrando el director afirmó—Más bien una noche—en voz alta, para que todos le escucharan dijo—Creo que pronto tendremos que hablar de cosas oficiales, Amelia—desapareció dejando a todos impresionados ya que el anciano había superado las barreras puestas por el DMLE en el edificio con suma facilidad.
Harry se marchó por la chimenea mientras que las dos mujeres Bones se miraron entre ellas, cruzando sus miradas. La mayor veía el sonrojo de su sobrina y sin querer ahondar más por ahora afirmó—Creo que deberíamos marcharnos—ambas se fueron caminando cuando antes de la salida vieron a un infame gato negro intentando salir del lugar.
Compasiva, Susan indicó—Voy a ayudarla.
Amelia por el contrario observó los ojos del animal y su pelaje negro y por un momento una imagen aterradora se le vino a la mente— Me recuerda a alguien ese gato…—mientras abandonaban el edificio junto a su sobrina.
