Se pasó largos momentos en la ducha. Con el tiempo la excitación por el cuerpo regordete y voluptuoso de Molly se había convertido en algo que no era tabú en su mente. Nunca se había imaginado a la Señora Weasley en una posición así, pero desde el polvo rápido que echaron y las palabras de Ginny todo se había trastornado en su mente. Ahora cada vez que se encontraba a la mujer se centraba en su trasero, sus enormes mamas y sus labios listos para chupar. Se la imaginaba junto a su hija instruyéndola en el arte sexual.

Borró esas imágenes de su cabeza mientras el agua corría por su cuerpo. Sus músculos seguían algo tensos por el encuentro con Ginny. Quería estar relajado. Salió del baño vestido con túnicas de Gryffindorr y se dirigió de nuevo al comedor para coger la chimenea. Al llegar allí vio a la Señora algo alterada conversando con Tonks y Hestia.

—¿Ya estás listo Harry? —preguntó la madre de Ron con algo de ansiedad en su voz. Asintió y se encaminó hacia la chimenea mientras oía lo dicho por la madura.

—No digas nada ni de la Orden, ni de nosotros ni se Sirius. Ten cuidado con lo que consumes—declaró la mujer—No confió en Madame Bones para alimentar a un adolescente.

La risa de la auror y su compañera fue demasiado grande como para ignorarla. Escuchó la voz de Hestia diciendo—Estoy segura de que los elfos de Amelia son capaces de alimentar a un niño.

—Sí—dijo Tonks riéndose—Además su sobrina está bien alimentada. ¿No, Harry?

No supo que decir pero se sonrojo ante la cara risueña de la mujer. Hestia miraba en directo todo, asombrada por la temeridad de los comentarios de su amiga. Amablemente le dijo a la auror.

—Deberías decirle la dirección flu—Tonks cambió de color de rosa al marrón—Simplemente di, la casa de los Bones así te complicas menos. Si apareces en un lugar desconocido simplemente manda tu patronus o coge el Autobús Noctámbulo.

La castaña ignoró al chico e insinuó—Me dijo Ojoloco que tuviste un encontronazo con Stan el otro día.

Molly dijo—¿El revisor? ¿Lo conocéis?

—Más que eso—eso hizo que Tonks se pusiese toda roja y sus ojos se agrandasen extrañamente—Tonks se lo tiró en su sexto año. Estaba con nosotras en Huffelpluff. —el cuerpo de Tonks cambió a una forma más semejante a la sangre Black, llegando a una apariencia semejante a la de Bellatrix algo que incomodó a todos los presentes.

—¡Pienso usar contigo el Cruciatus si ventilas mis intimidades!

Cortando aquella charla femenina insinuó—Creo que debería irme—miró a las tres que dejaron de hablar por un momento esperando que todo fuese bien. Molly se lo recalcó con un sencillo consejo—Pronuncia bien.

Se metió en la chimenea de los Black y apareció en otra chimenea mucho más limpia. No sabía si había alguien en la casa así que caminó brevemente por el lugar. La sala donde había aparecido era una especie de recibidor amplio, semejante al salón de la sala común de Gryffindorr. Todo estaba decorado con una mezcla de mármol y piedras negras, algo intermedio en decoración que no perjudicó exactamente la vista de Harry. Acostumbrado a colores chillones en Hogwarts y a la oscuridad de Grimmauld esto era algo bastante común.

Se quedó esperando hasta que notó como una corriente de algún tipo se dirigía hacia él. Lo atravesó rápidamente y la sensación fue algo extraña. A los pocos minutos Madame Bones apareció varita en mano dispuesta a atacarlo. Al verlo, sacudió su melena y bajó la varita. Con curiosidad mencionó.

—¿Qué hacés aquí, Potter?

Observó a la mujer y con algo de prevención dijo—El director Dumbledore me dejó venir para estar con Susan.

Abrió los ojos y con curiosidad preguntó—¿De verdad? Siempre pensé que Albus estaría en contra de tradiciones arcaicas como los contratos de matrimonio. Pero después de hablar conmigo tras el ataque…

Harry miró a la mujer y algo intranquilo afirmó—¿Qué dijo Dumbledore? —era algo por lo que sentía curiosidad. El anciano seguía distante pero al menos había permitido su visita a Susan aunque no comprendía bien el motivo y parecía que ese motivo era menos bondadoso de lo que pensaba.

Amelia simplemente le miró pensando que decir y anunció—Que querías contraer matrimonio con Susan…El director estaba dispuesto a dejarte pasar las vacaciones aquí mientras preparaba todos los preparativos. Ya sabes la ceremonia, el cuarto de casados en Hogwarts…tu bóveda.

Parpadeó algo extrañado. Cerró los puños con enfado y Amelia pudo captar eso fácilmente. Intentó controlar su temperamento para no explotar frente a aquella serena mujer. Miró hacía abajo y sutilmente anunció.

—El director no debería meterse en mis asuntos. Siento si he causado algún problema con el futuro de Susan pero no estoy seguro de que estos pasos sean los adecuados con todo lo que nos viene.

Amelia ciñó sus ojos y añadió—El director no ha dicho nada de eso—dejando a Harry atónito—Fue para ver tu reacción. Simplemente—anunció impresionada de la actitud y el autocontrol del mago.

Intentó huir de una situación tan extraña preguntando—¿Dónde se encuentra Susan? Quisiera estar con ella hasta mañana.

El monóculo se dirigió hacia la frente del chico mientras la mujer frunció su mirada dándole un aire de severidad semejante a la de Snape. Se amedrentó por un momento pero mantuvo su mirada a la espera de que la mujer dijese algo.

Madame Bones simplemente dejó de mirarle y anunció—Susie está en el jardín haciendo algunos arreglos con su nueva "mascota".

—¿Mascota? —preguntó el chico—¿Se ha comprado un búho?

—Digamos que adoptó un gato durante el incidente en San Mungo—amargamente—Por suerte esa cosa está siempre en el patio y no se acercá mucho a la casa. Aunque me han desaparecido algunas direcciones flu.

Harry simplemente añadió—¿Algo importante?

Negó diciendo—Casas de antiguos amigos. Las recuerdo todas así que es tontería preocuparse por las travesuras de un gato.

No supo que decir pero deseaba que no fuese nada raro. Recordaba los problemas pasados con Colagusano y como su padrino escapó de Azkaban. Ciertamente en Gran Bretaña había bastantes animados no registrados por lo que no le extrañaría nada que algo así pasase.

—Mientras Susie termina de cuidar a su nueva mascota creo que deberíamos hablar sobre San Mungo.

Se estremeció ante el recuerdo de su pobre enfrentamiento con la mortífaga, la muerte de Frank Longbottom e incluso como Bellatrix volvió a humillar a todos en un duelo. Por desgracia tenía buenas preguntas para hacerle a Bones, tras lo visto con Sirius.

—Lo hicisteis bien. Aguantasteis muchísimo y no supimos prever un ataque de esa pirada—añadió con claro odio—Pero Bellatrix es demasiado poderosa para tan pocos magos. Tiene demasiado talento en los duelos y es muy imaginativa en cuanto a las torturas.

—No pudimos salvar a Frank o a Bode.

—Lo de Bode fue un accidente—anunció Amelia aunque no estaba demasiado convencida—Nadie hubiese esperado a una Planta del Diablo en un hospital. Esperemos que la investigación de sus frutos. En cuanto a Frank…me temo que al menos Alice sigue viva. Es el único consuelo que tenemos.

Se mantuvo callado escuchando hasta que Amelia anunció—Pero no es eso lo que quiero decirte. Me temo que Bellatrix quería unos papeles que pertenecen a un organismo dependiente del Ministerio. ¿Dónde están?

Sin ver que mal ocasionarían esos papeles anunció—Dumbledore los protege. Debería de decírselo a él o a Moody.

El pie de Amelia se puso tenso y anunció—Su red de espías y justicieros sigue en pie. Imagino que Moody, Shacklebolt, Tonks y algunos más siguen espiando a mis espaldas.

Se quedó callado anunciando que Amelia había acertado en los nombres. Tras eso preguntó—¿Me pareció ver un curioso perro negro arrastrando a mi sobrina? No sé si fueron alucinaciones pero juraría ver a un perro negro que me es familiar.

Elevó sus ojos para enfatizar un gesto de desinterés y decir—Ni idea. Un simple animal supongo. Nada importante—estaba claro que Amelia dudaba de todo pero Harry decidió contratacar brevemente diciendo—Dumbledore también me contó cosas interesantes sobre usted.

Amelia elevó su ojo y su monóculo acompañó el gesto mágicamente—¿Y qué te contó el director sobre mí?

Harry por fin vio que la mujer estaba algo intranquila. Había resquebrajado parte de su mascara de hierro. La miró fijamente obviando su figura esbelta y tetuda, así como su cabello que iba decolorándose de su pelirrojo original.

—Tengo entendido que fuiste la prometida de Sirius Black…—notó que la mujer tensaba su espalda, el monóculo se contrajo más y por un momento su cara mostró líneas de tensión. Parecía haber golpeado algo duro.

Tardo unos segundos en volver a aparentar una serenidad inexistente en ella. Harry sabía cuándo alguien estaba alterado, después de pasar por ataques de ansiedad y enfados sabía bien cómo se evidenciaba en el rostro. Y Amelia Bones estaba fallando en ocultar su enfado, parecía querer ocultar parte de su pasado. Pero ya sabía gran parte de lo ocurrido tras hablar con un alcohólico Sirius.

Amelia dejó los brazos tiesos en una posición claramente incómoda—Podemos decir que sí. Estuve comprometida durante algunos años con Black…fue en la primera guerra. Tengo que decirte Harry—se puso cerca suya intentando tener cercanía—que los Black eran una familia oscura y hubo ciertas represalias por dejar a Black…

—¿Te refieres a la matanza de tu familia unos meses antes de mi nacimiento?

La pelirroja asintió y dijo—Susan era una recién nacida cuando atacaron. Una represalia de los Black por dejar a su primogénito.

Harry asintió aunque dudaba de sus palabras. Los padres de Sirius ciertamente apoyaban a Voldemort políticamente pero dudaba de que estuviesen dispuestos a destrozar familias de sangre pura sin razón. Además de eso, odiaban bastante a su hijo, por lo que era dudoso que pusiesen tanto empeño en un traidor a su sangre. Decidió dejar de lado las tonterías y avanzó en terreno inexplorado.

—El profesor Lupin me contó que…

—Remus Lupin—añadió—gran hombre. Una lástima que sea un licántropo.

—Me dijo que usted pilló a mi padre y a Sirius realizando actos… extraños con Bellatrix y con…

Amelia se sonrojó furiosamente y añadió—¡Lupin no tiene derecho a contar cosas ocurridas hace años en MI DEPARTAMENTO! Pero…—se calmó momentáneamente—Pillé a tu padre y a Sirius con dos hermanas, una de ellas mortífaga y la otra vinculada a la organización terrorista. Eso mismo hizo que cortará mi relación profesional con Sirius. Lily debió haber hecho lo mismo…Luego volví a pillar a Sirius en nuestro piso fornicando con aquella zorra casada.

Harry tartamudeó—¿Mi madre sabía de esos actos?

Amelia añadió—James tenía métodos de persuasión extremos. Muchas veces fue suspendido de su puesto por eso. Acostumbraba a violar a las mujeres mortífagas en busca de información.

—¿Es por eso por lo que odia tanto a Bellatrix y Sirius?

La mujer lo miró a los ojos y añadió—Bellatrix merece lo peor por sus actos. Sirius sigue siendo un delincuente fugado…no hay pruebas de nada así que…debería permanecer en Azkaban.

—¿Si las hubiese?

—No las hay. Pettigrew, Lily y James están muertos. No hubo testigos. La culpabilidad de Black fue evidente. Crouch se equivocó muchas veces pero está vez era inequívoca. Yo misma estuve en Azkaban viendo a Sirius y no se veía como un inocente. No dejaba de hablar de "sigue vivo" "mate a James". Parece que su conciencia no lo dejaba dormir o comer. Decidí darle compañía…lo puse junto a Bellatrix en una celda de máxima seguridad.

—¿No le extrañó que se fugase sin ella? —Madame Bones dudó por un momento pero añadió segura—Siempre fue un rompecorazones y un egocéntrico. Para tu información, Lestrange tuvo cuatro embarazos fallidos durante su tiempo en prisión.

Abrió los ojos sabiendo que ese dato podía ser verdad. Sirius realmente no poseía mucha inteligencia y estar en una celda con una mujer por años ciertamente llevaría a cualquiera a esa situación. No sabía que decir así que simplemente añadió.

—¿Pensaste alguna vez que podría ser inocente?

Amelia le miró curiosa y preguntó—¿A qué viene tanto interés en Sirius Black?

—Contestá por favor—le dijo buscando algún indicio de que Amelia Bones se replantease lo ocurrido con su padrino.

—Sí por alguna casualidad fuese inocente entonces todo cambiaría. Quizás podría acabar siendo tu tía—sonrió con tristeza a pesar de todo. Harry pensó en abrazarla por un momento e incluso llegó a arrimarse a la mujer buscando tranquilizarla. Ambos compartieron un pseudoabrazo muy tenso. La mujer derramaba pequeñas lágrimas a pesar de su rostro serio. Sospechaba que no había superado su pasado.

Justo en ese momento la voz cantarina y bromista de Susan se escuchó detrás de ellos carraspear—Sabes. Siempre pensé que sería Weasley o Chang quien me quitaría mi oportunidad con Harry no mi propia tía—riéndose al verlos abrazados.

Amelia instintivamente se puso tensa como si hubiese sido vista haciendo algo malo. Miró a su sobrina que se reía al observar la íntima escena y simplemente dijo—Dejó a Harry bajo tu cuidado. Espero no encontrarme con situaciones inesperadas.

Harry miró para otro lado intentando no observar los pechos de la joven pero acabó observando los de su tía provocando a su miembro más. A pesar de haber visto los senos de Susan, los de su tía eran más grandes y contrastaban más con el cuerpo más delgado de la madura.

Amelia sintió la presión en su muslo y sabiendo de que se trataba lo ignoró. Dejó a Susan sonrojada e intentando disculparse pero su tía simplemente añadió mientras se sumergía en la chimenea—Tienes pociones para eso en el armario. Que ese gato no entre en casa, Susan.

Mientras se iba, Susan rápidamente ignoró a su tía y dedicándole una sonrisa de oreja a oreja a Harry añadió—Ni siquiera pensaba que el director fuese a dejarte venir. ¡Es toda una sorpresa! —dijo ilusionada.

Harry simplemente la acercó al sofá, tumbándola en él. Con sus muslos encima de los suyos, en la perfecta postura para masajear pies. Intentando olvidarse de lo hablado con Dumbledore y Amelia añadió—Tiene planes más elaborados que los nuestros—dijo mientras le quitaba los zapatos y los calcetines.

Poniendo sus piernas flexionadas de manera que sus blanquecinos pies se apoyaban totalmente contra los muslos de Harry. Este masajeaba levemente una de sus piernas mientras con la otra mano jugaba cariñosamente con los dedos de los pies de la chica. Ciertamente le interesaba Susan sexualmente pero los paralelismos entre ellos hacían que se mostrase más vulnerable de lo normal.

La chica reía simplemente mientras sus dedos de los pies se contraían como si fuese víctima de un gran orgasmo—¿Crees que deberíamos intensificar la guerra con Umbridge?

Harry simplemente sonrió levemente antes de dejar que las piernas de la chica volviesen a su posición tumbada—Creo que debemos seguir entrenando en el ED y de paso dejar que los gemelos continúen sembrando el caos. Teniendo a los jefes de casa de nuestra parte, Umbridge no hará nada extraño.

—Expulsó a Trelawney y seguramente Hagrid será el siguiente. ¡Debemos expulsarla!

Harry simplemente dijo—Con Lucius controlando la junta y Snape defendiéndola es imposible. Dumbledore ya no tiene poder en el Ministerio.

—La tía Amelia podría ocuparse de eso…

Negó diciéndole—No quiero meter a tu tía en otros problemas. Ya tiene suficientes.

Susan quitó las piernas y añadió entristecida—Sí. Todavía sueño con los padres de Neville. Estaban idos—dijo sin entender—Quizás haya sido un descanso para su padre pero aun así…—se lamentó.

Harry simplemente intentó consolarla diciendo—Bueno, eso no lo podemos arreglar. Lo que hizo Bellatrix es horrible en todos los sentidos—no solamente se refería al ataque en San Mungo sino a lo que sabía por parte de su padrino y de la tía de Susan. Claramente era la culpable de romper la relación de Sirius. Aunque él también tenía culpa en ese aspecto—Pero creo que deberíamos intentar ser felices. Me ha dicho tu tía que tienes una nueva mascota. ¿Me la enseñas?

Abrió los ojos entusiasmada y descalza lo acompaño hasta un extenso jardín. Fue guiándolo por algunos pasillos hasta llegar a una puerta que comunicaba con un inmenso jardín. Allí justo en frente de la cerrada puerta, se hallaba un gato acicalándose. Era de tamaño modesto, algo escuálido y un pelaje negro brillante. Los ojos eran morados aunque cambiaban de color con la luz. La gata los miró intrigada mientras continuaba lamiéndose el cuerpo entero.

Harry observó al animal y abrió la puerta para acariciarle la cabeza. Un sonoro maullido de placer llegó a oídos de la pelirroja aunque estaba dubitativa ya que el gato instintivamente avanzaba hacía la puerta abierta. Susan dudó pero dejó que la gata entrase y frotase su cabeza por toda su pierna.

—La tía te tiene prohibido entrar—le dijo a la gata aunque con algo de lástima. Parecía adorar que aquel animal la acariciase con tanta ternura.

Harry contempló aquella escena comparándola con el aparente desinterés del gato de Hermione. Al menos este animal parecía adorar a su reciente dueña—No tiene por qué enterarse—anunció el mago mientras la pelirroja le hacía caso e inmediatamente agarraba al animal como un peluche y se lo llevaba para casa.

Mientras caminaban la chica añadió—Creo que deberíamos hablar en un lugar más…íntimo—mientras dejaban el salón y se adentraban en una habitación diferente. Un dormitorio impersonal y de porte aristocrático. Los muebles eran extrañamente similares a los de la familia Black pero menos oscuros. La chica se tumbó en la cama, dejando al gato en el suelo. Harry ignoró a la criatura mientras miraba todo en busca de alguna señal. No se le escapaba donde ni con quien estaba.

La chica rápidamente se tumbó en la gran cama y afirmó—¿Sabes? Llevo tiempo pensando que te mereces una recompensa. No solo por ser quién eres sino por todo…por todo lo que nos has enseñado.

Negó y añadió—Solo soy un chico normal. O al menos lo intentó.

—No, no eres un chico normal.

Harry se sintió extraño y preguntó—¿Por qué no lo soy? Toda esa patraña de que soy el niño que vivió y un dios mágico es falsa. Tú misma me has visto en las clases, soy promedio.

La chica volvió a negar diciendo—No eres un chico normal porque no solamente piensas con la varita. Al menos—miró a la entrepierna del chico—no estás pensando ahora con la varita.

Instintivamente dirigió su mirada hacía su miembro, temeroso de que lo hubiese delatado. Seguía recuperándose del polvo con Ginny y a pesar de la belleza obvia ante él, su polla seguía dormida. Necesitaba alargarlo lo máximo posible. Se sentó en la cama admirando la belleza ante él y simplemente dijo.

Sonriendo le dijo—Desde aquella noche…cada vez que te veo así—señalando como estaba tirada en una cama—pienso con mi varita muchas veces.

La chica abrió los ojos mientras se sonrojaba recordando la noche en la que lo derrotó y lo convirtió en su esclavo. Recordó cómo había obedecido sumisamente y luego le había dado placer a Hannah con sus labios. Luego ambos habían disfrutado de ver el cuerpo del otro pero nunca habían consumado nada. Ahora deseaba disfrutarlo pero sabía que por sus tradiciones no podía ofrecerse en la cama matrimonial de su familia. No solo era un insulto a su tía sino una proposición que en cualquier descuido podía unirlos mágicamente.

Pero lo quería y pensaba al menos tener algo. Arrastrando las palabras le dijo autoritaria en clara imitación de su tía.

—Desnudate.

Harry inmediatamente obedeció como si fuese un novato. Se quitó los pantalones a la vez que los zapatos destacando en una escena algo caótica y cómica. Susan reía y se sonrojaba mientras no se daba cuenta de que poco a poco el chico tenía menos ropa en su parte inferior. Pronto Harry se vio desnudo salvo por sus calzoncillos que poco hacían para contener su erección. Cansado del exhibicionismo gratuito, decidió acompañarla en la cama de matrimonio. Desnudo salvo por una única prenda que tentaba a la suerte.

La pelirroja se vio rodeada por el chico y por su propia vergüenza. Salir de la cama sería algo contraproducente para ambos e incluso un insulto, pero tenerlo así tal y como estaba su entrepierna hacía temblar las paredes mentales de la chica. Está se tumbó completamente dejando su cara en la almohada. Harry instintivamente supo que hacer. Recordó lo ocurrido en el dormitorio de los tejones e instintivamente abrió las piernas de la chica y se sumergió en ellas.

—Harry que haces ahí abajo… ¡Oh Ahh! —la conversación se vio cortada cuando Harry hábilmente logró romper los pantalones de su túnica e instintivamente comenzó a tocar su sensible coño—¡Mi túnica! —gritó apenada entre los gemidos mientras observaba el desgarro y justo en el centro el cabello despeinado del mago.

Una simple oración hizo que la chica se replantease todo de nuevo. Harry continuó con su labor mientras usaba sus manos para elevar las piernas que pronto atenazaron la cabeza del mago. Lo obligaban a continuar y Susan simplemente agarró el sano cabello llegando a arrancar algunos pelos en su frenesí.

—Te compraré una nueva—en un intento de seguir con la acción a sabiendas de cómo eran las mujeres con sus prendas.

—¡No importa! ¡No pares! ¡Ni se te ocurra parar! —Harry parecía haber ganado algo de experiencia en el sexo oral y ciertamente disfrutaba haciendo vibrar su lengua en todas las direcciones por ese coño cerrado. En ningún momento sus dedos profanaron a la chica, únicamente sus labios y lengua rondaban por los labios inferiores en busca del punto más placentero posible.

El parsel era de gran ayuda en esa misión ya que inconscientemente su lengua estaba acostumbrada a emular a las serpientes. Los movimientos eran instintivos mientras cerraba los ojos y pensaba en serpientes. Susan se relamió los labios una vez se acostumbró al placer. Ver al niño que vivió entre tus piernas comiéndote con tanta dedicación extasiaba a cualquier hembra. Recordaba cómo había dejado aturdida a Hannah y ella no pensaba ser igual de débil. La clave estaba en el autocontrol, algo que le estaba resultando sumamente complicado.

Intentaba detener el ritmo con pequeños tirones u obligando al mago a besarla y así detener sus lamidas. Los besos eran simples piquitos algo castos que contrastaba con lo que ocurría debajo de su cintura, pero servían para detener el ritmo. Era como un pequeño ejercicio que conseguía ir calentando a la bruja hasta que con algo de suerte se topó con su clítoris. Nada más rondar por esa protuberancia, Susan pegó un grito de placer. Sabiendo de que se trataba decidió retrasar su cabeza lo suficiente como para ver toda la inmensidad ante él.

Los labios de Susan estaban firmemente cerrados y tan solo en lo alto se dejaba un pequeño botoncito. Un botoncito que pulsaba cada vez que sus dedos lo tocaban y que la pelirroja reaccionaba estremeciéndose o con un pequeño gemido. Se preguntaba si alguna vez ese coño perdería su forma y se abriría, pero eso solo podía probarlo follandola duro y repetidamente. Ahora mismo su pensamiento era otro, su lengua apenas entraba en su interior y tan solo lo rozaba todo suavemente despertando gemidos y algo de humedad.

Sabiendo que insertar un dedo sería un enfoque demasiado tosco, decidió simplemente usar su lengua en lo único que se había despertado. Su clítoris no tuvo descanso en los siguientes minutos y todo culminó con un gran chillido de placer en el que Harry se refugió entre los muslos de la joven. Su nariz no tuvo oportunidad y olió todo el aroma intimo que emanaba de la bruja. Mientras se recuperaba de esa montaña rusa de emociones, observó el pequeño ano con algo de entusiasmo. Parecía haber respondido más que su vagina y se abría y cerraba con las respiraciones de la bruja. Se quedo observándolo extasiado mientras su pene respondía a la visión ante él.

—Ha sido…bufff…increíble—las palabras salían entrecortadas por el placer recibido—Ojalá haber sido Hannah esa noche….

Harry estuvo de acuerdo. Él mismo se había ofrecido a ese pequeño juego de esclavitud para tener los senos de Susan a su merced y cuando vio a Hannah y Megan se planteó todas las posibilidades que había con las tres chicas. Ahora había catado dos coños y pensaba hacer mucho más con la bruja ante él. No hizo falta ningún otro pensamiento porque ansiosa de devolver lo recibido, se levantó y su rostro se pegó instintivamente a su entrepierna empalmada. Su lengua salió y lamió lentamente el pantalón. La chica humedeció la tela hasta tocar con la punta el pene. A pesar de tener dos capas de ropa de por medio, la sensación hizo que le hirviese la sangre. Rápidamente se quitó toda la ropa dejando tan solo su miembro al descubierto.

Estaba erecto pero el glande se encontraba parcialmente encubierto. Sus huevos colgaban engrandeciendo más las dimensiones del rabo. La chica lo agarró y con sus manos comenzó a masturbárselo lentamente, asombrada por el tamaño. Sonrió un poco ante su perspectiva y dejo que le pajease un momento.

Insinuó lentamente—¿Me tumbó o qué? —estaba de pie sobre la cama con ella arrodillada. No es que se preocupase mucho por las rodillas de la bruja pero era mucho más cómodo y excitante que se la chupase mientras descansaba en la cama de matrimonio de su familia.

La bruja miró hacía sus ojos y sus miradas se encontraron mientras le masturbaba. Su mirada era dubitativa. No estaba del todo segura de mancillar tanto ese lugar. Ignorando la pregunta decidió plantar un beso en la punta, saboreando las primeras gotas. Sus gotas descubrieron el glande y continuó con su lengua brindándole placer. Harry gemía de vez en cuando mientras observaba como Susan se divertía experimentando con su pene. Su inexperiencia hacía que cada gemido se sintiese como una verdadera victoria personal.

Intentó mantener la compostura mientras veía a la bruja mamando solamente su glande. Decidió darse algo de placer visual y mientras la chica chupaba, le brindó algo de cariño tocándole la mejilla y el cuello. El contacto hizo que Susan siguiese mamando con mucha más fuerza pero sin atreverse más del glande. Mientras la pelirroja solo se centraba en el rabo que tenía entre sus labios, Harry abrió la túnica desvelando aún más su escote. Se detuvo de su tarea mientras el chico decidió que no era suficiente y le sacó el sujetador por la fuerza dejando aún más libres sus mamas.

Ahora no solo podía ver el rostro de Susan mientras intentaba lograr nuevos picos de placer, sino como sus pechos se movían armónicamente mientras mamaba. La visión llevaba a su miembro a otro nivel y la bruja lo agradeció en parte. Tener una gran polla erecta ante ti, siempre refuerza la autoestima pero por desgracia dificultaba que siguiese con su tarea. Susan tuvo que conformarse con solamente mamar diestramente el glande mientras que iba aventurándose más allá poco a poco. De vez en cuando se lo sacaba para mamar los lados y así mantener el pene fresco. El olor le encantaba y la tentaba a tocar su lugar más íntimo.

Eso calentó muchísimo al mago. Vio por primera vez como Susan dejaba de usar sus manos para sostener el rabo y únicamente su boca se convirtió en el sostén perfecto. Una de sus manos bajó para tocarse el clítoris. Parecía ser hábil en ello, dando pistas a Harry de que a pesar de tener una educación seria, la joven había experimentado algo con su cuerpo.

Ahora no solo los gemidos del mago se escuchaban sino que apagados y algo deformes también salían los de la bruja. La vibración daba algo de placer al mago y rápidamente estuvo a punto de terminar. Las actividades con Ginny habían menguado su aguante y en cierta manera era lo mejor. No quería acabar con todo lo que Susan tenía para ofrecer en una sola noche. Podía exprimirla poco a poco. Le avisó sutilmente sacándosela de la boca. La bruja se quedó pensativo al ver cómo Harry masturbaba su miembro de una forma mucho más dura de lo normal, como si quisiese darle presión.

—¡Puedo hacerlo yo! —indicó la bruja dando a entender que ella también podía masturbarlo con ferocidad.

Harry sonrió por su ingenuidad y simplemente preguntó—¿Dónde lo quieres?

Pensativa le miró a los ojos y repitió sin comprenderlo muy bien—¿Dónde lo…quiero? ¿El qué? —le miró y observó cómo sus testículos se contraían—¡Aaaa! ¡Ni de coña! ¡Ni se te ocurra!

Ni se lo pensó. Su miembro no se dirigió en ningún momento al rostro de la bruja. Sospechaba que no quería recibirlo directamente y se le ocurrió algo mejor. Derramó su semilla con dos pequeños tiros por todo su cuello, llegando a mojar levemente sus enormes pechos.

Un gemido de despedida salió de Harry mientras cerraba los ojos por el esfuerzo de dirigir el disparo. Susan en cambio se quedó un rato mirando a todos lados mirando si el semen había manchado las sábanas o alguna prenda suya. Una vez se aseguró, levantó sus senos orgullosa al ver el rostro de placer del chico y como su pene comenzaba a menguar hasta quedar encerrado por sus pechos. Por su cuello comenzaba a fluir algo de semilla.

—Ha sido increíble—declaró Harry lentamente al ver su obra de arte. El collar de perlas comenzaba a perder forma pero ciertamente el sexo oral había sido delicioso y solo esperaba el momento para gozar más de sus mamas. Se dejó caer en la cama, apoyó la cabeza en la almohada y llevó a la bruja a su pecho.

—¿Debería ponerme algo? —refiriéndose a que tenía los senos sin sujetador y manchados de semen.

Harry simplemente la acercó más hacía si como si quisiera darle calor en una fría noche de invierno. Le tocó el cabello hasta que su respiración se volvió constante. Por una vez se olvidó de todo y se durmió como nunca. Mientras tanto se escucharon pasos debajo de la cama y el gato simplemente abandonó la escena.

Ni siquiera las luces habían entrado por la ventana de la casa de los Bones cuando una sorprendida Amelia Bones llegó del Ministerio. Caminó hasta su habitación y justo en ese momento un gato negro maulló inesperadamente. Sacó su varita dispuesto a acabar con cualquier enemigo cuando se percató de quien se trataba.

Miró a la alimaña que se mimetizaba con la oscuridad de los muebles y las sombras del pasillo. Mientras la ojeaba pensó en voz alta—¿No le tengo dicho a esta muchacha que no puedes entrar? —el gato simplemente maulló mientras levantaba la cola y caminaba hacía el cuarto de Madame Bones.

Pasando del animal, se internó en él solo para descubrir a dos adolescentes dormidos después de lo que posiblemente había sido una sesión se sexo. No era estúpida y cuando el gato se situó sobre el pecho de Susan y lamió algo, la madura se indignó brutalmente. Su sobrina tendría que al menos tener el suficiente sentido común como para acostarse con su novio sin dejar ninguna pista. Y con pista se refería no solo a estar desnuda en su cama, sino al líquido que había dejado marca en las sábanas y en su cuello.

No sabía qué hacer en este momento. Su rostro estaba pálido ante las posibles connotaciones de este acto marital. Hacer el amor en una cama de matrimonio podía no suponer nada serio o sencillamente destruirlo todo. Tal era el poder de la magia. No supo que hacer por un momento y se quedó observando la respiración ociosa de su sobrina. Rápidamente usó un hechizo no verbal, un hechizo conocida ya. Por suerte, el brillo azul salió del cuerpo de Susan delatando su virginidad.

Sin siquiera meditarlo por un momento señaló al chico y dijo—Silencio—eso evitaría que escuchase algo más. Era demasiado arriesgado dejarle ahí tumbado—Desmaius—el rayo rojo hizo que el chico entrase en un sueño más profundo. Ahora llegaba el turno de su querida sobrina—¡Susan! —le gritó rápidamente despertando a la chica que al ver a su tía se sonrojó e intentó taparse los senos como pudo aunque era inútil. La joven miró instintivamente al mago a su lado pero Amelia se lo impidió diciéndole—Está desmayado. Esto es entre tú y yo, jovencita. ¡Levántate!

Susan rápidamente se levantó de las sábanas sin preocuparse por salvaguardar la virtud del mago a su lado. El movimiento hizo que su pene empequeñecido quedase al descubierto. Los ojos de Amelia se dirigieron a él por un momento y luego le dijo a su sobrina.

—Suele ser bueno vestirse tras hacer esas…cosas. Más aún si no es tu cuarto.

Sonrojada salió del cuarto rápidamente seguida por su tía. Se pararon en un pasillo y Amelia comenzó su diatriba sonrojando cada vez más a su sobrina. El color de su rostro acentuaba sus enormes pechos que conservaban costras secas de semen. La madura intentó olvidar las actividades que había realizado esa noche y centrarse en su educación, pero era imposible.

—Lo siento tía. No nos dimos cuenta…fue todo tan…intenso que perdimos…

Amelia silenció a la muchacha diciéndole—Lo que habéis hecho es algo que espero que no repitas… ¿¡Qué hubiese pasado si hubiese tomado tu virginidad en esa cama!? Habrías arruinado tu vida y puesto una diana más en nuestro nombre. ¿No te das cuenta del peligro que estáis corriendo? —la joven retrocedió asustada pero Amelia tampoco paro de quejarse—¡Se que no tengo derecho a recriminarte mucho! Pero Susan, hay centenares de adolescentes… ¿No podías elegir a alguno decente?

Eso sí que mosqueó a la chica que se defendió diciendo—Harry nos está ayudando a pelear en la guerra y nos ayuda mucho en Hogwarts. Nos protegió en el tren de Malfoy…

Eso silenció por un momento a Amelia—¿Por qué no me lo has contado? ¿Qué ocurrió en el tren?

—Los Slytherin atacaron a Hannah y al defenderla también fueron a por mí. Trataban a Tracey como una esclava. Era escalofriante—dijo con tristeza— y se han pasado todo el curso diciendo que seríamos esclavas y que…una vez murieses yo tendría que…—lloró al recordarlo.

Amelia simplemente abrazó a su sobrina pero por desgracia su faceta de detective salió a la luz—¿Davis? ¿Por qué debería de ser esclava de Malfoy? Es mestiza…y su padre está en contra de los contratos de matrimonio.

Susan negó todo mientras lloraba y se relajaba entre los brazos de su tía. Amelia intentó consolarla diciendo—Mira, estoy enfadada por cómo lo has hecho. Nunca pensé que llegarías a esas cosas sin siquiera preguntarme—la bruja se sonrojó—Pero valoró que al menos lo hayas hecho con Potter, no solo es rico sino que será un buen esposo. Quizás lo que le dije ayer sea una posibilidad bastante grande.

Susan retrocedió e insinuó—¿Qué le dijiste ayer? ¿Antes del abrazo? —ella había visto eso pero no sabía de qué habían hablado en su ausencia.

—Le dije que Dumbledore me había propuesto un contrato de matrimonio entre ambos—la bruja se quedó pálida mientras miraba a su tía con ganas.

—Tía, no pensaras en…—vio que la mirada de la madura se iba apagando como si la idea que ambas tenían en su mente no fuese muy esperanzadora.

Amelia le acarició el cabello y habló claro—No creo que esté vez sobreviva a la guerra. Cuando Fudge caiga, yo seré la siguiente en la lista negra de Voldemort—un bufido sonó en la estancia pero no le prestaron atención— Prefiero verte en un matrimonio no elegido con alguien que quieres que en los brazos de algún presidiario. Pediría a Bellatrix que velase por tu bienestar antes que dejarte en manos de cualquier otro.

Susan abrazó a su tía y con pesar afirmó—Deberías de hablarlo con el director, tía. Si crees que es lo mejor—dubitativa. Recordó las pequeñas indirectas que Harry le decía durante las clases—Pero también deberías revisar las pruebas de Black…si fuese inocente tendrías otros problemas.

—Tendríamos—finiquitó Amelia mientras meditaba todo lo hablado con su sobrina