La llegada al castillo había pasado sin pena ni gloria para Harry. Sus horarios se hallaban aún más apretados debido a los TIMOS, las clases de Oclumancia con Snape y el ED. A eso se le sumaba la implacable Umbridge que pretendía hacer de su vida un verdadero infierno.
Su notable cercanía a Susan junto con las indirectas mandadas por su tía, estaban llevando a la Profesora Umbridge al delirio. Estaba juzgando a todos los profesores y Dumbledore cada vez estaba más restringido en sus poderes. Umbridge, el escuadrón inquisitorial y Filch andaban persiguiendo a todos los estudiantes sospechosos. Algunos como Malfoy comenzaban a mostrar un poder dictatorial sin que nadie pudiese detenerlo. Las reuniones del ED se volvieron distantes y sus miembros tenían algo de miedo.
En una de esas reuniones se encontraban ahora. Harry les estaba enseñando el encantamiento patronus como una forma de amenizar la velada. Mientras instruía por la sala fue ordenando a los demás.
—Concéntrense en un recuerdo feliz. El más feliz que tengan. La emoción. Revivan el momento—observó como casi todos habían logrado expulsar niebla blanca pero no lograban llegar a la forma pura del patronus.
Entre el gentío un conejo plateado surgió y correteó por las paredes. Harry sonrió aquello y sin siquiera saber quién lo había producido afirmó ilusionado.
—¡Bien hecho Luna!
Todos vieron como la Ravenclaw sonreía con los ojos cerrados mientras con su varita movía al ser invisible dando a las personas más felicidad. Al poco tiempo un perro empezó a perseguir a una nutria por toda la sala. Ron y Hermione peleaban a la vez que sus patronus parecían querer cazarse entre sí. Los demás comenzaron a intentarlo y la sala se fue llenando de otros patronus que comenzaban a migrar por el lugar. La felicidad que desprendían inundaba la sala de los menesteres y provocaba que todos los demás tuviesen más felicidad y facilidad para lanzar el encantamiento. Harry sonrió por un momento solo para sentir como las paredes de la sala temblaban.
Hermione fue más rápida—Silencio—todo sonido fue eliminado al tiempo que la perturbación se escuchó más fuerte. La sala no parecía ser capaz de resistir mucho tiempo. El único patronus que se mantuvo fue el de Luna.
Ron rápidamente indicó—La lista. Hermione mira la lista.
La morena sacó un papel y observando al grupo dijo—Las Ravenclaw menos Padma y Luna.
Un grupo de tres chicas se escandalizó. Cho indicó furiosa—¿Quién te crees que eres Granger? ¡Nosotras no tenemos nada que ver con esto!
Ron esgrimió la varita con fuerza apuntando a las tres chicas—Revelio.
Todos vieron como una de las tres se llenaba de granos y en ese mosaico purulento se podía leer "MENTIROSA". Hermione sonreía con suficiencia al darse cuenta de que su maleficio había funcionado a la perfección con Marietta. Cho defendió a su amiga pidiendo.
—¡Por favor lo hizo por su madre! ¡No quería traicionarnos!
Ambos amigos se miraron entre sí mientras que Harry observó aquello e indicó con ira reprimida—Recibirás tu castigo Marietta y tú también Chang…es lo menos que podéis hacer.
Otra Ravenclaw castaña indicó—No deberías hacer eso…contra menos seamos más fuerte será el castigo de Umbridge.
Harry simplemente dijo—Debería de al menos habernos avisado. ¿Dime Turpin, se merecen todos la traición de dos?
—¿Por qué no Lunática? ¡Qué pasa, que te la chupa bien no! ¡Pequeña putita! ¡Por eso no sois duros con ella y Patil, verdad! Ambas son dos zorritas. Seguro que la india esa baila muy bien encima de Weasley.
Hermione sacó la varita dispuesta a maldecirla mientras que Harry añadió—Te unirás a tus amigas Turpin. Ahora Hermione—la chica lo miró—retira la maldición.
Miró al chico con curiosidad pero obedeció. Las ronchas desaparecieron dejando tan solo pequeñas cicatrices con las letras que antes se habían marcado. Mientras tanto, Harry cerró los ojos pidiendo a la sala que les brindase otra salida. Sabía que era una pérdida de tiempo pero al menos disfrutaría de una última fiesta. Una puerta dorada se abrió y el mago indicó al resto.
—Podéis iros y evitar a Umbridge unos minutos. Cuando derribe las protecciones de la sala todos seremos capturados. Vamos a castigar a estas tres indeseables…si alguien quiere participar puede quedarse.
Muchos huyeron por la sala mientras que una iracunda Ginny junto a Hermione y Luna se aproximaron a la castaña. Ginny agarró a Turpin por los pelos y habló—Nos reservamos el derecho de castigar a está. Haced lo que queráis con las otras.
Ron y otros muchos chicos observaron a Marietta y Cho con claros indicios de lo que iba a acontecer. Un verdadero castigo que las tres Ravenclaw recordarían para siempre.
Harry rápidamente observó apenado el rostro asiático de Cho. Durante dos años había estado en cierta medida prendado de su belleza pero ahora ya no sentía nada. Mas bien pena por ella, la joven había perdido a su novio Cedric en el torneo y ahora había elegido defender a una traidora que a todos los demás inocentes del ED.
Observó estoico como los demás chicos bajo sus órdenes les ataban las manos a ella y a Marietta. Ambas estaban arrodilladas y rodeadas de hombres, tan solo Neville y él observaban todo desde la distancia. Hasta cierto punto sentía lástima ya que no había planeado que esto se convirtiese en una violación grupal. Pero no iba a detenerlo de momento, ambas chicas se merecían algo de disciplina. Observó cómo las chicas utilizaban a Lisa y simplemente se acarició el rabo.
En ese momento recordó las palabras de Colagusano en su tercer año…" Tú padre no me habría entregado…él me habría perdonado". Tras ver los recuerdos de Sirius y escuchar todo sobre él dudaba de que eso fuese verdad. Ciertamente su padre y su padrino estarían de acuerdo con él.
Chang atemorizada suplicó—¡Por favor no dejes que nos!
Seamus cachondo como siempre arrimó su calzoncillo a la chica. El irlandés a pesar de haber dudado de él se había dado cuenta de que el Profeta ocultaba la verdad y que Umbridge estaba loca. Se había unido al ED y había demostrado gran talento. Detuvo su avanzada con un gesto y preguntó.
—¿Por qué lo hizo?
Cho tartamudeó mientras observaba como su amiga de cabellos rizados comenzaba a chupar el pene de Dean mientras masturbaba a los gemelos. El falo negro parecía ser demasiado para tan poca habilidad.
—Su padre sería despedido si…si Umbridge no descubría donde nos escondíamos. Tuvo que chivarse…No quisimos usó Veritaserum para asegurarse.
Harry lo meditó y simplemente dijo—Podíais haber avisado…Recibirás tu castigo.
Ambas chicas fueron rodeadas por muchos hombres. Todos con el pene fuera esperando su turno. Ambas chicas comenzaron a mamar y pajear todos los penes mientras observaban a los chicos. Marietta apenas era capaz de dar mamadas correctamente y su boca era abusada por casi cualquier rabo. Cho era lo contrario, parecía ser hábil chupando y pajeando pero carecía de capacidad bucal. Sus trabajos orales se asemejaban a lo que Susan le había dado. Lo bueno era que su apariencia frágil y asiática la hacían ver extravagante y provocaba mucho más a todos los presentes.
—¡Que mal la chupas!
—Sí tío, está zorra no saber hacer nada con sus labios y encima con esa cara—Seamus y Dean intentaban llevar sus miembros hasta la garganta de Marietta sin ninguna compasión.
Ron solamente se relajaba al ritmo que la chica le masturbaba. El pelirrojo lo estaba teniendo difícil ya que sentía los ojos de Hermione en la nuca y no quería propasarse en todo esto. Con algo de disgusto le dijo a Harry.
—Se ha pasado con lo de los granos…ahora no podemos disfrutar bien de sus labios—le dio la razón, la cara marcada de Marietta hacía que tu miembro se viniese abajo. Si a eso le sumabas sus labios poco hábiles todo se convertía en un espectáculo muy pobre.
Se abstuvo de darle la razón y simplemente añadió—Deberíamos acabar ya…no sé cuánto soportaran estas paredes—sabiendo que la sala acabaría rompiéndose tras los maleficios de Umbridge.
Ron hizo caso y anunció en voz alta—¡Dejen sus cabezas libres de leche! ¡O a la boca o por su cuerpo!
Los chicos preparaban sus embestidas mientras observaban a ambas mujeres. El primero de todos fue Seamus quien alardeando zarandeó su miembro llenando la túnica y el pelo de Chang. Marietta al ver aquello supo cuál era su destino y por desgracia tenía razón. No le dio tiempo a reaccionar cuando Dean introdujo su polla hasta las amigadlas y derramó todo en el interior. La pobre chica tosía mientras tragaba todo lo que podía, mientras lo hacía ambas fueron recibiendo otros chorros por todo el cuerpo. Una vez todos los chicos habían acabado de derramar su semilla, las chicas se miraron entre sí. Cho lucía algo extasiada al ver tanto semen alrededor mientras que Marietta había cambiado su mentalidad. El miedo al castigo estaba en un segundo plano y ahora se sentía verdaderamente extasiada.
Ron se masturbaba con fuerza ante la imagen de dos chicas repletas de manchas blancas que lo observaban con un ansía depredadora. Una mirada hacía el otro lado de la sala lo relajó y rápidamente agarró ambas cabezas situándolas a los lados de su pollón. Ambas rápidamente comenzaron a lamerlo mientras que el pelirrojo gemía con algo que casi se podía confundir con dolor. Con un gran golpe, su miembro colapsó sobre la cara de Cho y derramó su esencia sobre su rostro llegando a manchar sus ojos. Marietta sumisa lamió la frente de su amigo mientras que Ron se sacudió el pene rociando gotas y lo guardó respirando profundamente.
Tan solo dos chicos faltaban. Ninguno de ellos siquiera había comenzado. Harry no parecía interesado en castigar a Cho delante de todo el mundo. La traición le dolía pero ninguna de las dos era amigas cercanas y ciertamente no deseaba exponer su miembro a una admiradora como la asiática. El otro chico era Neville quien se había abstenido de toda actividad sexual, sino fuese por su "cariño especial" por Abbot cualquier pensaría que era gay.
Harry observó a ambas muchachas llenas de semen por todo su cuerpo. Sus túnicas necesitarían una sesión de tintorería antes de volver a ponérselas. Neville movía el pie en ritmo constante mientras observaba todo a su alrededor. Al otro lado de la sala había gemidos constantes, el castigo femenino de Turpin parecía ser más placentero.
Ron animó al chico al decirle—¡Venga Nev prueba un poco! ¡Chang no la come mal, tienes unos labios muy bonitos! —dijo el chico tras haberlo probado.
El tímido chico lo meditó al ver como Seamus y Dean le animaban y lo jaleaban—¡Haz que se folle a Edgecombe! —Marietta observaba al chico con una mezcla de impaciencia y deseo. Parecía disfrutar de lo que había ocurrido y quería disfrutar de una follada.
Harry rápidamente dijo al chico—¿Quieres que Umbridge te pille en plena faena? —Nev negó mientras que Harry añadió a las chicas—Hacedlo rápido.
Ambas se lanzaron y le bajaron los pantalones y la bragueta. No dio tiempo a que el resto viesen el pene del chico ya que Chang engulló todo lo que pudo. Lo poco que se veía era un gran tallo junto con dos testículos peludos. Parecía ser una barra caliente que se internaba entre los labios de la china. Mientras tanto sus testículos eran engullidos por Marietta que comía y lamía todo lo que podía. Rápidamente un inexperto Neville apartó a Cho y se internó en Marietta. Los labios de la chica se abrieron y su lengua se tumbó para hacer hueco. La saliva discurría manchando los huevos mientras el pene del chico llegaba a lugares inexplorados en aquella garganta. La nariz de la chica se apoyaba a veces entre sus pelos.
Seamus decidió agregar más al pellizcar la nariz, bloqueándole la respiración. La garganta se contrajo y el chico rellenó todo lo que pudo. Justo en ese momento otro estruendo más fuerte resonó en la sala. Todos sabían que ocurría cuando los ladrillos salieron volando y se encontraron con Umbridge y Malfoy listos para atrapar al resto.
Mientras los chicos comenzaban a gozar de los labios de Chang y Edgecombe, en la otra esquina de la Sala de los Menesteres había otros problemas mayores. Luna jugueteaba con su varita mientras observaba como Hermione intentaba reprimir la ira de Ginny Weasley.
El resto de las chicas presentes observaban atemorizadas o impresionadas cómo la nueva buscadora de Gryffindorr se divertía desnudando y jugando con Lisa. La pelirroja ni siquiera prestaba atención al singular grupo de chicas que la observaban. Todas las presentes eran leones salvo Luna, el resto había huido para no verse involucrado demasiado.
Hermione insistió—¿No crees que es demasiado?
Ginny azotó el trasero de la castaña y la arrojó al suelo con la pierna—No—insistió—Esta perra y sus "amiguitas" llevan haciéndole la vida imposible a Luna desde nuestro segundo año. Le escondían las cosas y la hechizaban.
Una seria morena anunció—Pensaba que tan solo Malfoy y Parkinson hacían eso.
La pelirroja negó diciendo—A las Ravenclaw también les gusta, al parecer. ¿No crees Lisa? —la chica desde el suelo y bajo el pie de la pelirroja negó—Veamos qué opina tu víctima. Luna
La rubia anunció desde su perspectiva—Creo que se merece un cambio de perspectiva. Los torposoplos se encuentran por toda su cabeza y todas podemos disfrutar de su hermoso rostro.
Hermione miró a la rubia e iba a protestar cuando Ginny sonriendo anunció—¡Lo tengo! ¡Eres una maldita genio! Hermione, usemos lo de los invernaderos.
La chica se sonrojó mientras negaba diciendo—Es peligroso—Parvati y otras observaron aquello intrigadas. Ginny en cambio no se lo pensó dos veces. Con un temperamento similar al de Molly estalló alzando su varita.
—Incarcerous—las cuerdas sometieron a Lisa a cuatro patas, en la postura que la chica imaginaba en su mente—Ahora que empiece el espectáculo…Fallus Tentaculus— de la varita surgió un gran falo que rápidamente se insertó en el coño de la chica.
Lisa gimió e intentó sacudirse pero no hubo manera. No podía escapar ni de las cuerdas ni del falo. La única que no parecía disfrutar mucho de sus gemidos era la misma dominatrix. Ginny tenía que mantener la varita para que el falo siguiese haciendo su trabajo. La otra vez habían hechizado a una planta pero parecía que el encantamiento por sí solo necesitaba ser dirigido y eso iba poco a poco derribando su magia.
Luna rápidamente observó todo lo que ocurría curiosa por cómo Lisa empezaba a gozar de aquel acto. Más aun al ver cómo sus amigas comenzaban a recibir semen por todo el rostro. La penetración era casi intima ya que las chicas rodeaban a la castaña e imposibilitaban que nadie observase su cuerpo y su coño desnudo. Sus gemidos si se escuchaban claramente y parecía excitar aún más a los chicos. Ginny no perdió el tiempo y con su pie fue provocando que Lisa se inclinase más aun para recibirlo en profundidad.
Hermione observó cómo todas las mujeres se mordían los labios. Sabía que una orgia no podía producirse, tanto por limitación de tiempo como porque era constitutivo de expulsión. A pesar de todo las chicas comenzaban a mostrar jadeos y enrojecimiento ante lo que tenían en frente. La visión de una compañera chillando de placer mientras una especie de dildo la penetraba mágicamente era suficiente para que algunas decidieran dar un paso adelante.
Mientras que algunas como Parvati y Lavender animaban a Lisa para que no se rindiese o a Ginny para que golpease más fuerte, otras en cambio decidieron distraerse con lo que ocurría ante ellas. La primera aventurera curiosamente fue Luna que se colocó cerca de la chica y acarició su cuerpo levemente causando escalofríos. La Ravenclaw esperaba algún azote pero la rubia parecía jugar tiernamente con todo su cuerpo, a diferencia de Ginny que embestía usando todo su poder mágico.
La rubia añadió tranquilamente—Tienes un pelo muy bonito—le tocó la cabellera castaña mientras oía todos sus ruidos guturales. Ginny matizó eso acercándose más a la chica y procurando que su miembro entrase más aun—También tienes un coño muy apretado…yo me encargaré de eso.
Las embestidas se volvieron más rápidas y poco a poco la pelirroja comenzaba a perder fuerza. Había veces que el encantamiento centelleaba o desaparecía momentáneamente, todo era cuestión de tiempo. En pocos minutos un último gemido fue lo único que se escuchó, lo siguiente fue el simple choque de la túnica de Ginny y el trasero desnudo de Lisa.
La pelirroja no paraba a la vez que pequeñas gotas de sudor y algo más, se iban pegando a su ropa. Lisa ya no gemía, bajaba de un tornado de emociones mientras sentía los empujones. De cara al resto de las chicas era excitante, muchas se tocaban los pechos o el coño disimuladamente. La única que se abstenía era Luna quien parecía divertirse tocando todo el cuerpo e intentando penetrar el ano con su dedo. Hermione observaba aquello con algo de respeto. Nunca nadie le había penetrado el trasero y ver a Luna intentando ampliar el de Lisa era algo que la excitaba un poco. Vio a Ron por el rabillo del ojo, parecía sufrir de excitación y con un asentimiento dio permiso. Podía hacer lo que quisiese, ella haría lo mismo.
Se preparó para ponerse a la altura de la cabeza de Lisa. Su boca podía darle algo de placer, al menos sorber sus pezones. Eso sería suficiente. Se adelantó un poco solo para ver de primera mano cómo Luna detenía su mano tras haber metido dos dedos en el ano. El trasero se dilataba al tiempo que Ginny azotaba su trasero. Tuvo un presentimiento extremo y se vio a sí misma allí. Lisa gritó, no se sabía si eral nuevo placer descubierto o de dolor por la forma tan dura en la que ambas amigas parecían disfrutar. Hermione habló rápidamente diciendo.
—Diffindo—las cuerdas que sujetaban a Lisa cayeron y la castaña se precipitó sobre el suelo. Los dedos de Luna salieron y Ginny detuvo sus embestidas. La pelirroja simplemente miró a la chica y anunció victoriosa.
—La próxima vez que te metas con Luna te prometo Turpin que tu trasero pagará las consecuencias de verdad.
La chica asintió con algo de temor aunque observaba a la rubia platino con una mezcla extraña. Luna se había portado bien con ella y tan solo había metido dos dedos dentro de aquel trasero. Justo en ese momento, la pared estalló revelando a Umbridge junto a Malfoy y otros Slytherin.
Umbridge observaba la escena alterada mientras que Malfoy se palpaba el miembro mientras observaba todo aquello.
