La profesora Umbridge alzó la varita con temblor. Sospechaba que ni siquiera el Escuadrón Inquisitorial junto a ella podrían pelear contra la inmensidad de personas que había dentro de aquella sala. Contaba cerca de quince pero no era la multitud con varitas alzadas lo que la impresionaba.
Lo que la molestaba era ver cómo Potter y compañía habían abusado de sus informantes. Edgecombe, Chang y Turpin se encontraban devastadas y llenas de fluidos sexuales, pero no parecían heridas. Más bien agotadas y extasiadas. Potter le devolvió la mirada, arrogante mientras observaba todo lo que acontecía.
—¡Potter! ¡Es intolerable que hagas esto! ¡No solo una rebelión estudiantil y un incumplimiento de muchos decretos educativos sino que además violación! ¡Es inaceptable! ¡Irá ahora al director! ¡Aurores capturen al alborotador!
Eso replanteó mucho el pensamiento de Harry. No sabía que Umbridge había venido reforzada no solo por adolescentes sino por verdaderos hombres de combate. Esperó paciente, sin dejar de alzar la varita. Muchos de sus compañeros siguieron su ejemplo y alzaron la varita. Por desgracia era una lucha perdida, no tenían nada que hacer y corrían el riesgo de ser expulsados. Ya habían salvado a muchos miembros del ED, podía salvar a los demás.
Caminó hacia la profesora vestida de rosa, al tiempo que un chulesco Malfoy observó a los presentes y preguntó.
—¿Qué hago con los otros?
Umbridge dudó un momento al ver que se acercaban dos hombres por detrás. No podía hacer lo que quisiera con el cuerpo de aurores cerca suya. Rápidamente informó— Que vuelvan a sus salas comunes. El castigo será común para todos los involucrados.
Malfoy dejó caer su sonrisa por un momento mientras observaba los rostros agotados o chulescos de las personas de la sala. Umbridge en cambio agarró a Harry y lo redirigió con los dos hombres. Espero un momento mientras observaba a los dos aurores que escoltaban a la Suma inquisidora.
Uno de ellos era el miembro de la Orden, Kingsley. Lucía un traje similar al de Dumbledore y llevaba una oreja llena de pendientes. Su calvicie recordaba a muchos actores de la tele muggle. El otro era un hombre de mediana edad que se asemejaba a Sherlock Holmes o que al menos pretendía emularlo. Ambos lo agarraron y Harry se vio tentado de hablar con Kingsley pero decidió no meterse más en problemas.
En cambio, al poco tiempo después una llorona Marietta salió de la sala escoltada por Umbridge. La bruja le había quitado el semen y la saliva y ahora simplemente era una chica asustada que lloraba. Umbridge hizo su papel de víctima al añadir.
—Llevémosla con Albus está traumatizada.
Ambos magos escoltaron a los dos adolescentes al despacho del director. Allí el anciano se tocaba la barba mientras hablaba acaloradamente con el ministro Fudge. El hombre simplemente estaba muy alterado.
—Albus creo que ya es suficiente. Has ostentado demasiado títulos durante mucho tiempo y el estrés te está afectando. Ves amenazas donde no las hay. Quien tú sabes está muerto, tú mismo lo certificaste. ¿Sabes qué ocurriría si regresase? El caos que volvería. Me correrían a porrazos.
El directos habló pausadamente—Lo único que demuestras es que te importa más tu puesto que salvaguardar al pueblo que gobiernas. En cuanto a tu pregunta—meditó brevemente—no. No voy a retirarme de mis puestos, ni como director de este colegio ni como líder del Wizengamot ni dejare de defender lo justo. Creo que deberíamos hablar mejor de tus constantes acercamientos a Lucius Malfoy.
Fudge golpeó la mesa con rabia—Malfoy es un hombre de negocios que dona grandes cantidades de oro anualmente…No es un asesino—miró al director y dijo—Tiene grandes ideas y parece acertar bastante últimamente.
—¿En qué acierta? —quiso saber Albus osadamente.
—Pues él me alertó de lo que vendría cuando esa pirada de Lestrange se fugó. Me advirtió que iría tras los Longbottom y mirá—dio otro golpe—¡Frank muerto! Esa mujer se pasó todas nuestras defensas por la cara… No podemos encontrarla.
—La pérdida de Frank es algo que nunca podremos compensar pero seamos francos—se inclinó Dumbledore—Sus vidas llevaban perdidas años, desde aquella noche. Creo que debemos decir por primera vez que Bellatrix ha obrado con algo de…simpatía con sus víctimas.
Harry estuvo de acuerdo en el fondo con el director. Es mejor la muerte a una vida penosa internado en tu propia mente.
—Malfoy ya fue un mortífago y sigue obedeciendo a su amo. Lo seguirá haciendo—dijo Dumbledore.
—No pudimos probarlo la otra vez.
—Hubo más que susurros Fudge. Mucha gente lo vio en el otro lado de la guerra. Pero resulta inquietante lo que un buen par de galeones pueden lograr.
Fudge se levantó del asiento al tiempo que declaró—Me voy. Es imposible hablar contigo. Espero que estés de acuerdo en aplicar el velo a los fugados más peligrosos cuando sean atrapados.
Dumbledore suspiró—Nunca estaré de acuerdo con el sacrificio de seres humanos sanos. Muchos de ellos sin su señor pueden ser rehabilitados—declaró neutralmente—Quizás sea mi impulso natural como profesor pero conocí a la mayoría y nunca vi más maldad en ellos que la que veo en los alumnos de hoy.
Fudge se horrorizó inmediatamente—¡Esos animales merecen la peor de las muertes! ¡Acaso no recuerdas la anterior guerra, vieja cabra! ¡Los Lestrange dejaron locos a los Longbottom! ¡Dolohov asesinando a Fabian y Gideon! ¡Qué me dices del pobre Benjy!
Albus bajó la cabeza con pesar, muchas de esas muertes se habrían evitado si no hubiesen participado en la Orden del Fénix. Eso era innegable. El director se levantó las gafas y declaró—Sí. Actos horribles como espero que no haya más nunca…pero he de decir que nunca ha visto tanto deseo de hacer el mal entre los sangre pura. Hace años, los sangre pura se juntaban entre ellos y dejaban en paz al resto. Los despreciaban pero no los asesinaban.
—Tus propuestas son loables pero no creo que Bellatrix pasé de ser una comandante militar a una dama ociosa.
Dumbledore abrió la puerta con un gesto y dijo—No, le iría mejor como profesora de defensa contra las artes oscuras. En cuanto a usted ministro, debería quedarse, su…secretaria y Suma Inquisidora está en la puerta junto a otros cuatro magos.
Fudge asombrado vio que por la puerta entraban los aurores, junto a Harry, Marietta y Dolores. La mujer al ver a su jefe sonrió triunfante y añadió.
—Tengo la prueba. Observe—le dio un papel al mago que simplemente procedió a leer en silencio—Esté chico estaba creando una organización paramilitar para derrocar al Ministerio. Debería ser expulsado inmediatamente.
Fudge escandalizado afirmó—Vaya vaya…los hijos de Molly…pobre mujer. Sus hermanos muertos en la guerra y ahora tendré que despedir a su esposo por traición. Oh, Augusta no estará contenta con esto… ¿La sobrina de Amelia? ¡Una rebelión de todo el Wizengamot! Shacklebolt, Dawlish encárguense de escoltar a Potter a Azkaban…Esto es inaudito.
Dumbledore observo cuidadosamente como Dawlish sacaba su varita dispuesto a atacar a Harry y amordazarlo. Estoicamente suspiró y añadió—Creo que debería de confesar…
—¿Confesar? ¿El qué? —Umbridge preguntó curiosa.
—Verá—ganándose la atención de todos—Yo fui el que ordenó a Harry que reclutase a todos esos estudiantes. Yo mismo les enseñe trucos mágicos sorprendentes para poder vencer al Ministerio.
Umbridge tartamudeó al escuchar la confesión mientras que Fudge observaba aquello pensando que le daría más credibilidad si encarcelar a un anciano o a un mentiroso compulsivo. Harry en cambio se alarmó y dijo—No, director. Usted no.
—Eres muy noble al intentar defenderme pero como bien pone en ese pergamino—indicó señalando el que sostenía Fudge—pone ejército de Dumbledore no de Potter.
Fudge rápidamente observó aquello y preguntó a Marietta—¿Es así? ¿Te enseñó algo? ¿Por qué no te lo contó Umbridge?
La mujer vestida de rosa se quedó en silencio mientras observaba como la chica lloraba sin decir nada. Luego afirmó lo dicho por Dumbledore. Harry no sabía que ocurría aunque podía ver al director sonriendo entre su blanca barba.
—Me temo que la señorita Edgecombe no pudo alertarla profesora Umbridge…la maldición Imperius es sumamente útil.
—¡Hechizó a una estudiante! —alarmado Fudge—¡Debe venir con nosotros de inmediato! Será enviado a Azkaban de por vida, Albus.
El director rodeó su escritorio con agilidad y cuestionó a los que había ante él. Utensilios dorados se redirigieron hacia Umbridge y Fudge. Harry desconocía para que servían pero estaba tan aterrado por perder a Dumbledore que se quedó en silencio. Todos parecían alterados salvo el anciano quien sonreía mientras charlaba con antiguos amigos.
—Sabía que llegaríamos a este pequeño malentendido…Verá Cornelius…no tengo intención de ir a prisión—se pasó la lengua por dentro de la boca—No creo que mis actos sean malos. La sociedad me agradecería que eliminase el Ministerio.
Umbridge indicó—Cornelius esta jovencita fue encontrada cubierta de…de…de
—Semen—acotó Albus sonriendo—Sí. Las nuevas juventudes vienen pisando fuerte. Me costó trabajo al principio pero tras unas buenas lamidas pude descargar…los muggles dicen que es bueno para la próstata.
Fudge empalideció al decir—Abuso de menores, encima con autoridad. Eso es suficiente para mandarte una gran temporada a la sombra. Dawlish, Shacklebolt captúrenlo, ¡que no escapé!
Dumbledore rápidamente indicó—No pienso renunciar a mi harem—sonrió—por las buenas.
Umbridge habló rápidamente—¿Harem? ¿Qué clase de persona es usted? Siempre pensé que estabas chiflado pero esto…esto es demasiado.
El anciano masculló—Simplemente uno tiene necesidades y hay muchas chicas dispuestas a realizar ciertos actos por monedas o por altas calificaciones—Dawlish sacó la varita dispuesto a atacar—Ohh. Yo no lo haría, amigo mío. Te recuerdo bien, 10 Supera las expectativas en tus ÉXTASIS. Pero—amenazó al hombre que portaba la gabardina—¿piensas derrotar al hombre que acabó con Grindelwand y al cual Voldemort nunca derrotó?
Dawlish simplemente esperó a que su compañero hiciese lo mismo, para luego añadir—Espero que no subestime a la autoridad, Dumbledore.
—Yo también lo creo y lo siento—No dio tiempo a nada. El fénix de Dumbledore voló y se posó en su hombro. Al mismo tiempo una llamarada surgió de las manos del anciano calcinando algunos papeles y expulsando a todos unos metros fuera de su alcance. Justo en ese momento decenas de luces rojas se dispararon de sus manos hacía todas las direcciones. Todos acabaron en el suelo desmayados.
Cuando Harry se despertó ya casi todos estaban en pleno uso de conciencia. Fudge iracundo anunciaba gritando—Dawlish informa al Profeta, Dumbledore es un fugado peligroso. Debe ser capturado por violación de menores, intento de ataque al Ministerio y creación de grupos paramilitares. Informa a Amelia de esto, lo quiero entre rejas.
Kingsley en cambio pronunció sutilmente—Puede que sea un degenerado ministro pero tiene estilo al huir. Ha sido impresionante. Nunca había visto tantos aturdidores a la vez.
Harry pronunció dudoso—¿Aturdidores?
Dawlish asintió diciendo—Nos desmayó durante diez minutos. Pero nadie fue capaz de bloquear sus maldiciones.
Fudge en cambio anunció—Has tenido suerte, Potter, o eso dicen. En ausencia de Dumbledore y durante lo que queda de curso, Dolores será directora y tendrá todo el poder. Espero que impartas el castigo adecuado a estos alborotadores—indicó a la mujer de rosa que sonrió con alegría pérfida.
