Probablemente, todos tengan un lado que no quieren mostrar a los demás.
Era una mañana tranquila en la hermosa ciudad de Fuyuki, dónde los adultos estaban trabajando, los jóvenes y niños se encontraban en la escuela, mientras los pájaros cantan alegremente por el hermoso día.
Pero ahora mismo nos ubicamos en la academia Homurahara, la mejor escuela de la ciudad y una de las mejores de la región de Kyushu. Ya los estudiantes se encontraban en sus respectivos salones de clases, esperando la llegada de sus maestros.
En un salón en particular, un joven de cabellos negros y ojos azules se acercó al asiento de uno de sus compañeros, donde se encontraba su mejor amigo.
- ¡Kadoc-kun, buenos días! - Dijo el peli negro con una sonrisa.
- Oh, buenos días, Fujimaru-kun. - Dijo Kadoc, un joven de cabellos grises y ojos amarillos. Una sonrisa cordial y amable apareció en su pálido rostro al ver a su primer amigo desde que llegó a Japón.
Kadoc Zemlupus era un estudiante que se había mudado a Japón al comienzo del año escolar, originalmente de Polonia, había llegado a la Tierra del Sol Naciente debido a que sus padre había conseguido un trabajo prometedor en la ciudad. El joven estaba preocupado y pesimista con el viaje a pesar de las palabras de ánimo de su familia, después de todo, comenzar una nueva vida escolar en un lugar diferente, especialmente en otro país era muy difícil.
Afortunadamente, aquellos miedos eran auto infundados porque al instante se había hecho amigo de uno de los estudiantes mas populares, amables y geniales de la escuela, sino de la ciudad.
Fujimaru Ritsuka, un joven amable, comprensivo y bastante entusiasta, casi el extremos opuesto a Kadoc, y como bien decía el dicho: "Los opuestos se atraen", ya que al instante Ritsuka había ido hacía el estudiante nuevo para guiarlo en esta nueva travesía escolar para el estudiante transferido de Polonia.
Y ahora eran inseparables, ayudándose mutuamente en todo lo posible.
- ¿La primera clase es Inglés, verdad? ¡Por favor, déjame copiar tu tarea! - Exclamó Ritsuka preocupado y alarmado, ya faltaban pocos minutos para que comience la primera jornada de clases. - ¡Al menos ayúdame a terminarla! -
- ¿Eh? No me digas que olvidaste hacer la tarea de nuevo. - Dijo Kadoc sorprendido por el despiste de mejor amigo. - No puedo creer que necesites ayuda en Inglés tomando en cuenta quiénes son tus hermanos. -
Eso fue lo que dijo el peli gris en un tono de regaño pero aún así le entregó su tarea con un suspiró para que la copiara, en otras circunstancias le habría ayudado para que al menos aprendiera algo, pero quedaba muy poco tiempo como para eso, además, no quería estresarse tan rápido en aquella mañana.
- ¡Muchas gracias! - Exclamó el peli negro agradecido haciendo una reverencia a su amigo.
- Cielos, si que eres un caso. - Dijo Kadoc con un suspiró, pero en el fondo estaba divertido por su actuación. - ¿Necesitas lápiz y borrador también? -
- ¡Eres el mejor! - Decía Ritsuka agradecido tomando los útiles escolares ofrecidos y comenzando a copiar la tarea.
Todo bajo la mirada de los ojos amarillos de Kadoc, asegurándose de que copiara todo bien y en el dado caso de que deba resolverle alguna duda.
- ¡Ah! ¡Olvidé decírtelo! - Dijo su mejor amigo. - Una chica de otra escuela me pidió tu número de teléfono, pero dudé en dárselo porque eres un poco tímido, ¿Se lo puedo dar? -
- ¡No, por supuesto que no! - Exclamó el peli gris sonrojado por el suceso.
El joven extranjero a penas podía hacer amigos, ni se hable de las relaciones amorosas, algo que no era tan ajeno. Desde que había llegado a Japón, varias chicas lo habían visto como algo exótico, ganando así el interés del género opuesto con rapidez. Eso había molestado a cierto número de compañeros masculinos, excepto a Ritsuka, que le daba igual, después de todo, este último ya tenía sus propios problemas.
- No quiero saber de chicas por ahora. - Dijo Kadoc con los brazos cruzados, un rubor aún persistente en sus mejillas.
- Hehehe, siempre tan débil con las chicas. - Dijo el peli negro con una sonrisa sin notar que el lápiz prestado que estaba utilizando se había caído al suelo.
Un suceso que había sido presenciado por una persona en particular que pasaba por ahí, se trataba de una chica con rasgos extranjeros al igual que Kadoc, con un exótico cabello blanco puro como la nieve, ojos de un tono mas oscuros que los del peli gris y una aura regia y fría, como si fuese alguien de la nobleza.
Lo cuál no estaba muy lejos de la realidad.
Esta chica era Olga Marie Animusphere, probablemente la mejor estudiante de la clase, sino de toda la academia, la que probablemente ganaría una beca directa a la mejor universidad del país. Originaría de Inglaterra, ella lleva mayor tiempo en Japón debido al trabajo de su padre en la ciudad.
La peli blanca tomó el lápiz caído y se propuso a devolverlo a su respectivo dueño.
- Fujimaru-san, tu lápiz se cayó. - Dijo Olga Marie extendiendo el implemento escolar al peli negro. Su tono de voz sin sentimientos como un témpano de hielo.
- ¡Ah! Gracias ... ¡Animusphere-san! - Dijo Ritsuka agradecido pero evidentemente sorprendido por la inesperada interacción entre ambos. Un sentimiento compartido por Kadoc a su lado.
Aunque el peli negro tenía una increíble capacidad de hacer amigos y llevarse bien con las personas, Olga Marie Animusphere era un caso completamente diferente. Ritsuka no quería admitirlo en voz alta, pero sentía una increíble incomodidad con ella, como si nunca fuese el momento indicado de hablar con ella. Un parte de él esperaba que aquel momento llegará antes de graduarse de la escuela secundaria ...
Cumpliendo su objetivo, la peli blanca asintió cordialmente y se dirigió a su asiento, entre la primera fila de la clase, mientras era observada por las expresiones perplejas de los dos amigos.
- Animusphere-san se ve bastante solitaria ... - Comentó el peli negro con un suspiró, sintiendo que perdió la oportunidad de hacerse amigo de ella debido a la sorpresa.
- Mucha gente cree que por eso ella pertenece a la realeza de Gran Bretaña o algo así. - Dijo Kadoc los rumores que había escuchado.
- Del tipo ... ¿Las súper orgullosas y engreídas? - Dijo su mejor amigo con una sonrisa divertida, pensando en las princesas arrogantes y que desprecian a todos los de la clase baja que había visto en diferentes medios.
- Si, de ese tipo, ¿Crees en esos rumores? - Preguntó el joven de cabellos grises con curiosidad por la opinión de su mejor amigo.
El susodicho se encogió de hombros despreocupado al respecto. - Puede tener sentido, pero uno no puede tener ese tipo de prejuicios sobre una persona sin conocerla. -
Kadoc sonrió ante la respuesta, Ritsuka de nuevo había demostrado porque era su primer amigo y el mejor de todos, después de todo, era una persona amable que aceptaba a todos por igual y nunca juzgaba a nadie por quien era o aparentaba.
- De cualquier manera, Akagi-kun y los demás quieren ir a un bar karaoke después de clases, me invitaron y querían saber si también puedes venir. - Le informó el joven de Polonia.
- ¡Ah, lo siento! ... Pero no creo que pueda. - Dijo Ritsuka en un tono de disculpa mientras seguía copiando la tarea de Inglés.
- ¿Eh? ¿Otra vez? - Preguntó Kadoc confundido y preocupado, incluso siendo algo introvertido y tímido salía mucho mas que su amigo con sus compañeros de escuela.
No quería meterse en los asuntos de su mejor amigo, pero hasta él notaba que eso no era algo para nada normal. Aún así, no trato de presionarlo o molestarlo con el tema.
- ¡Lo siento, lo siento! Tengo que encargarme de algunas cosas en casa, ¡Prometo que la próxima iré con ustedes! - Dijo el peli negro juntando las manos en señal de promesa.
- Eso dijiste la última vez ... - Murmuró su amigo antes de suspirar y aceptar las palabras de Ritsuka.
El susodicho sonrió débilmente y prosiguió a terminar de copiar la tarea. - 'Es verdad, si no quieres conocer a alguien, entonces de verdad nunca lo conocerás.' -
Pensó el peli negro mientras miraba por el rabillo del ojo a Olga Marie Animusphere sentada en primera fila con una postura regía y recta como un maniquí, esperando con calma el comienzo de la clase.
Y así transcurrió el día escolar, otro día normal para Fujimaru Ritsuka y nada a destacar con la excepción del breve e inesperado intercambió de palabras con la "Princesa de Homurahara", como algunos conocían a Olga Marie.
Creo que es una verdad para todos.
Ritsuka se despedía con la mano de Kadoc, Akagi Kanata, un joven de un corto cabello negro, y otros amigos. Aquel grupo se dirigía a algún bar karaoke en la zona de Shinto en el cuál divertirse.
- ¡Nos vemos! - Exclamó Ritsuka con una sonrisa.
- ¡Nos vemos la próxima, Fujimaru-kun! - Dijo Kadoc desde la lejanía.
- ¡Ven para la próxima! - Le gritó Kanata a lo lejos.
En cuestión de segundos, el grupo de adolescentes se perdió entre la marea de personas bajo la vista solitaria del peli negro.
De todos modos ... Para mi esta bien.
En una casa en particular en la zona de Miyama ... Aunque mas que una casa común y corriente, se podría tratar de una mansión al estilo japonés ubicada en el distrito japonés de zona, ya que Miyama se encontraba dividido con un distrito completamente ocupada por extranjeros que se habían mudado hace mucho o poco a la ciudad. En esa zona vivía Kadoc por ejemplo, mientras que Ritsuka vivía en el lado opuesto.
En medio de la sala de su hogar, el peli negro utilizaba una ropa ligera y estaba descalzo, sujetó su cabello un poco largo con cinta de su hermana mayor y tomó los implementos de limpieza de su hermano mayor como un plumero, una aspiradora y varios productos de limpieza.
Al instante se dispuso a limpiar toda la casa de pie a cabeza como si no tuviera vida, dedicando cada fibra de su ser para dejar el gran ligar impecable para que su hermano mayor no tuviera que mas carga de trabajo al volver a casa después de una larga jornada laboral.
Sin embargo, cuando pasó aproximadamente una hora y había limpiado una gran parte de la casa, se percató de la hora que era.
- ¡Ah, tengo que ir a por Miyu-chan a la escuela! - Exclamó Ritsuka alarmado, buscando sus zapatos y llaves para salir.
Desde muy pequeño siempre he sido muy independiente, especialmente cuando me mude con mi hermana mayor, ya una adulta casada y con una hija. Tanto ella como su esposo, "mi hermano mayor", tienen muchas responsabilidades y deberes con su trabajo.
El peli negro llegaba apresurado a la escuela primaria de su sobrina, donde ella aguardaba junto a una maestra esperando su llegada.
- ¡Onii-chan! - Exclamó Miyu, la sobrina de Ritsuka.
El susodicho sonrió. - ¡Vamos a casa, Miyu-chan! -
A pesar de ser tío y sobrina, debido a la corta edad entre ambos debido a que su hermana había tenido a Miyu relativamente temprano en su relación, la niña trataba a Ritsuka como un hermano mas que un tío. Un tipo de relación que toda la familia estaba cómoda.
Miyu era una niña de siete años de cabello negro y ojos de un cálido ámbar, la pequeña sonrió alegremente al ver a su "Onii-chan".
Tengo que cuidar de mi sobrina, "mi pequeña Imouto", así que no tengo mucho tiempo para estar con mis amigos.
Ritsuka caminaba directo a su casa mientras tomaba firmemente la mano de su sobrina, la cuál le contaba con mucho ánimo todo tipo de cosas divertidos que pasó en su día escolar mientras se quejaba de la tarea a pesar de ser una niña bastante inteligente, una actitud esperable de alguien de su edad. Lo que no era normal era las aptitudes súper dotadas de la niña, siendo una genio a pesar de su pereza y su afán de jugar y explorar todo el tiempo.
El peli negro respondió sus quejas con comentarios divertidos y alegres para animarle, antes de percatarse de un grupo de chicos, estudiantes de otra escuela debido a su distinto uniforme caminando por la calle no muy lejos del dúo.
- ¿Que tal si compramos el nuevo volumen del manga que me recomendaron? - Dijo uno de los chicos.
- ¿Eh? ¿Estas seguro? Ese nuevo manga es bastante popular ahora, de seguro habrá mucha gente. - Dijo el otro.
- ¡Escuche que también ahora venden malteadas en esa tienda, debemos ir! - Dijo un tercero.
- ¡Ah, ¿En serio?! ¡Debemos ir! - Dijo el primero.
- ¿Acaso escucharon lo que dije? - Dijo el segundo frustrado pero siguiendo a sus amigos.
Para este punto, Ritsuka los había perdido de vista, pero trajo cierta melancolía.
Yo solía hacer eso. Pero ya no importa ahora.
- 'Pero bueno ... No quiero que mis amigos vean esta parte de mi.' - Pensó el peli negro yendo a casa con su sobrina. - Hoy vamos a cenar hamburguesas, ¿Que te parecen? -
- ¡¿Como las que le gustan al abuelo?! - Preguntó Miyu con emoción.
- Como las que le gustan al abuelo. - Dijo Ritsuka con una sonrisa.
- ¡Yei! -
Después de todo, esto es solo mi vida cotidiana.
...
Ritsuka terminaba los quehaceres diarios antes de hacer de comenzar con la cena, mientras que Miyu salía a jugar al parque cercano a la casa. El peli negro tenía plenamente confianza de que era un sitio seguro para su querida sobrina, además de que varias de las amas de casa que llevaban a sus propios hijos al lugar los conocían bastante bien y siempre le brindaban una mano amiga para cuidar a la pequeña.
En ese instante, el joven de cabellos negros escuchó la puerta abrirse y cerrar, tomando eso como señal de que Miyu había vuelto, así que fue a recibirla para que fuese a bañarse antes de cenar.
- ¡Onii-chan! - Le llamó la pequeña peli negra.
- ¡Bienvenida a casa, Mi ... Yu! - Decía Ritsuka felizmente hasta que vio a su sobrina.
El mundo del adolescente se congeló en ese momento, viendo a su querida sobrina devolviéndole la mirada con una nariz sangrante, sin darle mucha importancia de que de hecho, Miyu venía acompañada.
- ¡¿Que te pasó, Miyu-chan?! - Exclamó Ritsuka sobresaltado mientras soltaba la ropa limpia bien doblada en el suelo, pero eso le era de poco interés en comparación a su sobrina lastimada.
- Me caí. - Fue la respuesta de Miyu con total calma, como si fuese nada por lo cuál preocuparse.
- ¡¿Que?! - Pero para el peli negro esto era una crisis de proporciones épicas.
Al instante, Ritsuka se acercó a su sobrina con un trapo limpió y empezó a limpiar el sangrando, evaluando el daño asegurándose de que solo sea un pequeño golpe ni nada por lo que preocuparse o ir a un hospital, sino tendría que llamar a su tía para que los llevará en su motocicleta y no quería molestarla con lo ocupada que estaba.
- Bueno ... Parece no ser nada serio. - Dijo el joven con mucho alivió.
- Bien, parece que ya esta todo bien, así que ya me voy. Disculpen por las molestias. - Dijo una voz femenina, la tercera persona que se encontraba ahí y había traído a Miyu, pero que Ritsuka no la había notado debido a la preocupación.
- '¡Que demonios! ¡No la había notado!' - Pensó el peli negro, registrando a la chica frente a él.
Ella era probablemente de su edad, un poco mas baja que él pero lo primero que le llamo la atención de esta chica eran sus ojos dorados, enmarcados por maquillaje negro casi amenazante, había visto a su hermana utilizar maquillaje pero nada comparable a lo que veía. Luego estaba su largo cabello como una melena de león de color blanco, solo que con el costado izquierdo del cabello rasurado dándole un aire de chica de rock and roll que complementaba con el resto de su indumentaria.
Utilizaba una camiseta negra y morada sin mangas, las cuales parecían que habían cortado con tijeras por la forma singular. Tenía un tatuaje en su hombro derecho con forma de alguna constelación por lo que podía suponer. Tenía un pantalón de mezclilla con las rodillas rasgadas y dos cinturones. Botas con tacón negras y varios brazaletes en sus muñecas. Lo mas destacable eran la gran cantidad perforaciones en su oreja izquierda. Además, tenía una cadena colgando de su pantalón.
- ¡Ah, discúlpame, no te había notado! De verdad, gracias por tu ayuda. - Exclamó Ritsuka en pánico, jamás había ignorado a alguien de esa manera. Peor aún, luego de otorgarle una ayuda al traer a la pequeña Miyu lastimada.
Aunque tenía que admitir que una parte de él estaba sorprendido que la una persona como ella viniera a ayudar, no quería juzgar a nadie o tener malos prejuicios sobre las personas por su apariencia pero ciertamente esta era una verdadera sorpresa para su persona.
- No hay problema, adiós. - Dijo la chica de cabellos blancos sin darle mucha importancia al asunto y apunto de retirarse del hogar.
Sin embargo, antes de que pudiera siquiera dar un paso afuera, un firme pero pequeño agarre sobre la cadena de su pantalón se lo impidió. Cuando ambos jóvenes se dieron cuenta, no era nadie mas que Miyu quien evitaba que aquella joven de cabellos blancos se fuera.
- ¿Miyu-chan? - Preguntó Ritsuka sorprendido por la actitud de su sobrina.
- Onee-san ... Quédate ... - Pidió entre sollozos la pequeña peli negra con una expresión desconsolada, queriendo que la joven quien le ayudó se quedará con ella mas tiempo.
- ¡Eh! ... Pero ... - Balbuceo la chica, perdiendo el aire de confianza y seguridad de su alrededor.
Ahí el peli negro pudo entender que esta chica, a pesar de su apariencia tenía un buen corazón, nunca debía juzgar un libro por su portada. Eso era algo que su hermana mayor y su esposo le habían enseñado una vez, ellos eran el vivo ejemplo de ello, nunca debería volver a olvidar aquella enseñanza.
- No te preocupes, pasa por favor. - Dijo Ritsuka con una sonrisa amable. - Me gustaría agradecerte también, así que por favor, pasa. -
Así que, ahí se encontraba el trío, en la sala del comedor sentados, la peli blanca había dejado sus botas en la entrada dejando ver sus calcetines de unicornios con crestas de rock. Estaban tomando té negro, por lo menos Ritsuka y Miyu, su invitada tomaba café, algo que con gusto el peli negro había preparado para ella para consternación de la joven, pero decidió aceptar aquel gesto para evitar problemas.
- Gracias. - Dijo la chica rebelde agradecida por la taza de café pero algo incómoda por las molestias.
- No, nosotros deberíamos agradecerte. - Dijo Ritsuka con una sonrisa nerviosa.
- ¿Te gusta el café negro, Onee-san? - Pregunto Miyu curiosa al ver a la peli blanca tomar café tan a gusto.
- Si, de hecho, me gusta mucho. - Fue su respuesta con una sonrisa.
- 'Esta chica tiene varias perforaciones.' - Pensó el peli negro detallando un poco más la apariencia de la joven sin parecer tan invasivo. - ¿Y como te caíste, Miyu-chan? -
- Se cayó porque un perrito la asustó. Yo estaba pasando por ahí y vi lo sucedido. - Explicó la joven rebelde con calma.
- Ah, por eso el sangrado de la nariz ... Lamento las molestias. -
- Miyu-chan es una buena niña. Ella me diji su nombre y su dirección correctamente. -
- ¡Ah, gracias! Pero eso es algo problemático, ella debe ser mas cuidadosa. - Dijo Ritsuka un poco preocupado de darle la dirección de su hogar a un desconocido.
- ¡Cielos! Me parece increíble que puedas hacerte cargo de la casa tu solo, Fujimaru-san. - Dijo la joven de cabellos blancos como la nieve con bastante admiración en su tono.
- No es nada en realidad. - Respondió el peli negro automáticamente antes de percatarse de un detalle. - '¿Eh ... ? ¡¿Eh?!' -
¡¿Como esta chica conocía su nombre?!
Notando su confusión, la chica rebelde vuelve hablar con cierta incertidumbre.
- ¿Uh? Eres Fujimaru-san de la clase C, ¿No es así? -
- ¡¿Que?! - Exclamó Ritsuka incluso levantándose de golpe, sorprendido de que esta chica supiera quien era cuando él no la conocía. - Si ... Yo ... Yo soy Fujimaru Ritsuka, ¿Acaso vamos a la misma escuela? -
Intentando mantener la calma, el peli negro recopilar mas información antes de llamar a la policía por tener una acosadora en su casa.
La peli blanca lo mira con confusión escrita en su rostro. - ¿Que estas diciendo? Es muy obvio, soy tu compañera de clase, Olga Marie Animusphere. -
Ritsuka se queda congelado mirando a su compañera de clases, nadie mas que Olga Marie en una apariencia que no calzaba con su estilo escolar completamente recatado y elegante.
- ¡¿Eeehhh?! -
...
Era un nuevo día en la ciudad de Fuyuki, una mañana maravillosa donde los adultos se ganaban su sustento diario y los jóvenes se preparaban para aquella vida futura. Pero aquel esplendoroso día no significaba nada para el joven Fujimaru Ritsuka quien lucia perturbado.
Su mejor amigo Kadoc, se había percatado de ella y le habló en un tono preocupado.
- Fujimaru-kun no te ves bien ... ¿Estas bien? ¿No dormiste bien anoche? -
- Estoy bien ... - Respondió el susodicho en un tono malhumorado y pesimista.
- ¿Lo dices en serio? - Dijo el joven Polandés sin creerle.
- '¿Son la misma persona? ¿Me lo dices en serio? Incluso hasta ahora no puedo creerlo.' - Pensaba Ritsuka mientras miraba a la elegante Olga Marie al frente de la clase como si nada hubiera pasado, pero él solo podía recordar aquella apariencia rebelde y metalera de la chica. - '¡Además, ella me vio como luzco fuera de la escuela, debo parecerle un padre soltero con problemas!' -
Se lamentó el joven temblando en su asiento, sintiendo las ganas de llorar por la vergüenza. Ni siquiera sus amigos mas cercanos como Kadoc o Kanata lo habían visto de aquella forma, pero la chica mas popular de la escuela lo había hecho.
- Fujimaru-kun ... ¿Ritsuka de verdad estas bien? - Dijo Kadoc realmente preocupado por su mejor amigo.
- ¿Que le ocurre a Fujimaru-kun? - Preguntó una de las amigas de Ritsuka y Kadoc.
Ella era Akuta Hinako, una joven baja en comparación a ambos chicos e incluso entre varias chicas de su clase y año. Tenía un largo cabello castaño atado en dos coletas gemelas posteriores y dejando que los mechones de al frente enmarquen su juvenil rostro. Usa unos anteojos dónde detrás de ellos se encontraban unos ojos marrones.
Hinako era otra de las amigas mas cercana de aquel par, originaría de China a pesar de también tener raíces en Japón. Una de las chicas mas inteligentes de la escuela, comparable a Olga Marie y otros estudiantes de élite.
Tanto ella como a Kadoc le preocupaban esta actitud tan inusual en el siempre amable peli negro.
- 'Cielos, y es tan difícil hablarle ... ' - Pensó Ristuka mirando fijamente a Olga Marie, sintiendo como si ella fuera la cima del Monte Fuji y en las dos ocasiones que pudo alcanzarlo ... Simplemente se había caído.
¿Iba a permitirlo?
¿Sabes? La vida no tiene mucha compasión para los que se rinden, tu hermana y yo lo sabemos muy bien, pero tú ... ¿Serás capaz de seguirle el ritmo?
Ritsuka suspiró, calmando sus sentimientos conflictivos. - 'Gracias, Nii-san ... Por guiarme como un padre haría.' -
Así que, con decisión el peli negro se levantó de su asiento para sorpresa de sus amigos, pero la verdad sorpresa fue cuando él empezó a caminar directamente hacia Olga Marie, una acción que llamó la atención de toda la clase, que originalmente esperaban la llegada del profesor.
- ¿Eh? ¿Fujimaru-kun? - Dijo Kadoc sorprendido por las acciones de su mejor amigo.
- Animusphere-san. -
La susodicha volteó su mirada hacia su compañero de clases, cierta curiosidad se plasmó en su rostro serio, levemente sorprendida por la inesperada interacción.
- ¿Pasa algo, Fujimaru-san? - Le preguntó la peli blanca con calma.
- ¿Me permites un momento? - Dijo Ritsuka con valentía, ignorando las caras sorprendidas de sus compañeros.
- ¿Uh? Por supuesto. - Aceptó Olga Marie sin problemas, solamente un poco curiosa.
- ¡¿Ehhh?! - Exclamó toda la clase.
...
- ¿Eh? - Dijo su compañera de clases con sorpresa. - ¿Me estas invitando nuevamente a tu casa? -
Ahora mismo la pareja se encontraba en las escaleras que llevaban al siguiente piso de la escuela, donde se encontraban una ventana donde podían avistar el patio de la academia Homurahara. Aún faltaban algunos minutos para el comienzo de la clase, por lo tanto no se encontraban estudiantes por el pasillo que pudieran escuchar su conversación.
- Si, ¡Pero no me malinterpretes! - Dijo Ritsuka sin querer dar la idea equivocada. - No lo digo por mi, es idea de Miyu-chan. Me dijo que le gustaría jugar contigo otra vez. -
- ¿Oh? ¿En serio? - Dijo Olga Marie con una sonrisa conmovida por la pequeña niña. - Entonces, le compraré una muñeca o algo así como regalo. -
- ¡Espera! No tienes porque obligarte hacer eso, ¡Ya es mas que suficiente que hayas aceptado! - Dijo el peli negro alarmado. Le debía mucho a esta chica por ayudar a su querida sobrina, no quería darle mas carga.
La peli blanca se río entre dientes por la reacción del joven delante de ella.
- Ah, bueno, es un alivio. Miyu-chan se pondrá muy féliz. - Dijo Ritsuka mas calmado por la aceptación de Olga Marie, sin esperar que ella fuese una persona tan amable y comprensiva a pesar de su exterior frío.
Sin darse cuenta, la chica londinense le daba una mirada significativa al peli negro durante aquel silencio cómodo donde se encontraban, hasta que ella misma decidió romperlo.
- Siendo sincera, estoy sorprendida. -
- ¿Eh? ¿Por que? - Dijo el joven sin entender.
- Pues ... Decidiste dirigirme la palabra después de lo de ayer. - Decía Olga Marie con una sonrisa ominosa, sus ojos distantes ni siquiera podían mirarle a la cara. - Creí que serías como los demás ... Mi aspecto, ya sea dentro o fuera de la escuela, suele alejar a las perdonas ... Y pensé que volvería ocurrir contigo. -
- ¿Por que haría algo así? - Dijo Ritsuka sin comprender.
La expresión de la peli blanca en aquel momento era un poema, viendo con sorpresa a compañero de clases.
- Tienes razón, no sabía como acercarme a ti, provocando momentos incómodos. Lo de ayer en verdad fue una sorpresa y creo que aún sigo algo incrédulo, ciertamente te ves muy diferente fuera de la escuela. - El peli negro sonrió antes de mirarla. - Pero de alguna forma, estamos en una situación similar, sería muy hipócrita de mi parte evitarte por quien eres. -
Sin embargo, Ritsuka se percató que el rostro de Olga Marie se había derretido en una expresión avergonzada cuando había terminado de hablar. Su piel pálida como la porcelana mas fina, se había coloreado de un rojo carmesí en sus mejillas y ella miraba a todas partes excepto a él.
- ¿Por que luces avergonzada? - Le preguntó el joven preocupado de haber dicho algo incómodo para ella.
- Bueno, es solo que ... La situación es algo embarazosa, ¿No crees? El cómo lo dices con tal firmeza. - Decía la chica de Inglaterra tratando calmar la situación pero desistió y simplemente sonrió alegremente. - No importa, gracias. -
- '¡Ah! No creía que pudiera sonreír de tal forma ... Le queda bien.' - Pensó Ritsuka admirando aquella hermosa sonrisa. - Por cierto, ¿Por que no llevas el peinado de ayer? Te quedaba bastante bien. -
- ¡Eh! - Olga Marie se estremeció dejando salir un chillido algo vergonzoso. - N-No es un peinado muy bien visto por aquí en Asia, además, entonces los agujeros de las perforaciones de mis oídos se verían. -
- Hablando de eso, ¿Cuantas perforaciones tienes? - Preguntó el peli negro por curiosidad.
- Oh, son nueve. Cuatro en cada oído y uno en mi ombligo. - Replicó ella con total honestidad y sin vacilación.
Como reflejo, Ritsuka miró el abdomen de Olga Marie cubierto por su uniforme, siendo el único lugar con perforación que no había visto, pero al instante descartó eso por vergüenza.
- ... ¿No crees que son demasiados? - Cuestionó el joven.
- ¡Jajaja! Mi familia dijo lo mismo, pero no hay problema. - Respondió la peli blanca alegremente.
Y ese había sido el inicio de una nueva amistad.
Un encuentro destinado.
...
