Pocos minutos después de que los centauros atacaran, el trío de oro había decidido que hacer. Harry fue el único con la suficiente valentía como para adentrarse en el bosque para rescatar a una Slytherin.
Sabía que tanto Ron como Hermione lo hubiesen hecho por cualquier otro estudiante pero mostraban cierto recelo hacía Daphne. El pelirrojo desconfiaba de cualquier serpiente que fuese más rica que él y Hermione parecía haber sufrido durante años algunas bromas de Pansy y Daphne. La rubia se había desvinculado de Pansy y raramente tenía compañía en Hogwarts. Andaba con Tracey, de quien Harry desconfiaba desde el verano. A pesar de todo, Greengrass no le había tratado mal e incluso había elegido dejar que Susan durmiese en su cuarto.
Ese pequeño gesto hizo que se viese en la necesidad de ayudarla. La pobre no se merecía ser raptada y menos por una manada de centauros que buscaban venganza contra la tiránica dictadura racista de Umbridge. Así se encontraba ahora, con su varita levantada siguiendo el rastro de las pisadas por el bosque. Había escuchado voces humanas antes pero no supo distinguirlas. Posiblemente los profesores estarían patrullando para ver si conseguían algo.
Rápidamente se adentró más aun utilizando magia para destruir troncos de árboles o simplemente alumbrar el camino. En el bosque había multitud de seres letales y no quería toparse con ninguno en este momento. Mientras avanzaba vio como la manada de centauros se detenía cerca de un gran árbol.
Observó cómo dejaban a Daphne en el suelo. La chica estaba despeinada y magullada tras el viaje. Ciertamente no habían sido delicados con el transporte. Un centauro atlético de melena morena trotó hacia la joven que retrocedía asustada.
—¿Sabes porque estás aquí, humana?
Daphne negó entre sollozos. Harry era el primero en ver a la chica tan asustada. El centauro parecía feliz de que estuviera tan asustada. Se inclinó ante ella y respiró cerca de su rostro. El olor a macho animal asqueó visiblemente a la chica.
—La nueva directora quiere purgarnos de nuestro bosque…ella nos llama mestizos—todos los de la manada se indignaron—Esperemos que tú seas la muestra viviente de la igualdad entre las especies mágicas.
Daphne abrió los ojos—¡Dejadme en paz! ¡Secuestradla a ella! ¡Ella mató a Firenze! ¡Yo soy inocente! ¡Dejadme en paz! —sus gritos se convirtieron en sollozos mientras usaba sus manos para protegerse de la mirada de esas bestias.
Harry esperaba que la naturaleza pacífica de los centauros impidiese un trato demasiado duro pero parecía que todo lo contrario.
—Bajo el mandato de Dumbledore fuimos respetados. El bosque era nuestro y dejábamos que Hagrid entrase a su gusto pero—indignado coceó la tierra—Se han pasado. Primero dejando que Hagrid perturbase nuestro bosque con esa cosa que se divierte aplastando a nuestra especie y luego con esa mujer del ministerio que ha suplantado a Dumbledore. Ahora le declaramos la guerra a Hogwarts hasta que no se nos trate con dignidad.
Daphne observó aquello y con miedo en la voz preguntó—¿Y que pintó yo en todo esto? ¡Secuestrad a Umbridge!
Otro centauro afirmó—El cielo nos dijo a quién secuestrar. Tú padre insistirá todo lo que pueda y podrá convencer al Ministro de expulsar a vuestra profesora rosada.
La chica simplemente dijo—¿Vais a dejar vuestra lucha en manos de las estrellas? ¡Sois estúpidos!¡Si queréis igualdad id y pelead contra Umbridge!
El centauro líder simplemente dio la vuelta para ver a sus congéneres y sacando el arco insistió—Humana…no somos rivales para vuestras armas pero no sois los únicos con capacidad de matar—sacó las flechas y se vio que estaban humedecidas con un líquido ámbar. Daphne apartó la cabeza no queriendo estar cerca de eso—Mientras tanto humana nos divertiremos contigo. Tienes una belleza exquisita.
La rubia simplemente se alarmó y se puso en posición fetal. Claramente el tono de voz de aquella bestia dejaba entrever cual iba a ser su destino. Iba a ser violada por penes de caballo. Tan solo esperaba que quien sea la rescatase. Sabía que era la alumna más hermosa del colegio pero nunca había abusado de eso en su favor. Siempre se había mostrado fría e incluso ahora seguía enfriando su mirada intentando transmitir puro odio y no el miedo que estaba sintiendo.
El centauro levantó sus patas delanteras y las apoyó contra el gran árbol que la chica tenía detrás suya. Ahora entendía porque la habían traído a este lugar. Podían apoyarse y sacar su pene sin romper un árbol. Daphne se vio acorralada, encima suya tenía a aquella bestia y enfrente un pene de caballo que se acercaba a ella. Por suerte la postura impedía la penetración pero parecía que quería tener un oral. Ella jamás chuparía un pene y menos de un caballo.
Retrocedió hasta que su cabeza chocó con el árbol. Claramente era un método ineficiente, los centauros no podían tener sexo con humanas de esa manera. Ni siquiera el sexo oral era fácil y Daphne lo había descubierto. No podían violarla fácilmente pero tan solo la humillación de tener aquel pene tan cerca suya era suficiente para insultarla y escandalizarla. Harry fue a intervenir pero claramente era inferior en número. Por suerte el suelo tembló y Harry sospechaba de quien se trataba. Parecía que el gigante hermano de Hagrid seguía escondido en el bosque. Los animales huyeron instintivamente por momentos mientras Grawp atacaba. Ahora sí que la rubia tenía miedo.
No solo estaba cautiva en el Bosque Prohibido sino que estaba en el medio de una refriega entre una manada de centauros y un gigante pequeño. Cualquiera podía matarla en un descuido. Harry fue más rápido disparó primero.
—Incendio—las llamas empezaron a cubrir ciertos árboles y Daphne ahora se vio sola y rodeada de llamas. La chica observó de donde provenían y avanzó corriendo hacía su libertador.
Rápidamente Harry la agarró de la mano y corrieron por el bosque. Una vez alejados lo suficiente, Daphne preguntó.
—¿Mi varita?
—Umbridge la tiene. La cogió antes de irse tras matar a Firenze.
La chica no compartía la lástima por aquellas criaturas tras haber visto de cerca una polla de centauro. Sonriendo un poco a pesar de su aspecto magullado insistió secamente—He pasado de prisionera de caballos a prisionera de humanos. ¡Qué bien! Encima tú si puedes violarme.
Harry la silenció diciendo—Si te quisiese violar ya estarías desnuda—claramente era una vista que le gustaría ver. La chica notó el brillo de lujuria en sus ojos pero estaba muy atenuado.
—Me pregunto qué pensaría Bones de esta proposición indecente.
La ignoró y ambos caminaron durante horas por el bosque. La chica simplemente observó que a lo lejos se divisaba el castillo pero no parecía que llegar a él fuese tan simple. La distancia no era en línea recta sino más bien unas cuestas que se hicieron imposibles de subir al ritmo al que iban. El sonido del estómago de ambos alertó de que sus fuerzas estaban fallando. Daphne había recobrado su actitud altanera y ahora estaba mucho más quisquillosa con el chico y con su aspecto.
—Creo que lo mejor es que…durmamos aquí.
La rubia abrió los ojos indignada—No podemos estar tan lejos. Se ve Hogwarts—alargó la mirada y en efecto se veía la Torre de Gryffindorr.
—Va a anochecer y no tenemos fuerzas suficientes para seguir. Hay animales peligrosos.
—¿No eras un Gryffindorr, Potter? Protege a una dama—insistió ella.
—Ahora mismo no pareces una dama—Harry no se iba a quedar callado. La diferencia era que Greengrass a pesar de su tono y de sus formas no parecía tener un odio a los nacidos de muggles. Los ignoraba pero no los maldecía como Malfoy.
La joven se ofendió. Sabía que estaba muy lejos de su aspecto de diosa nórdica. Sus cabellos ya no reflejaban la luz en un tono rubio dorado sino que se habían empañado y se pegaban a su rostro. Su tez estaba marcada de pequeños roces con ramajes y de suciedad. Su túnica estaba rota y todo su cuerpo sudaba por el esfuerzo. Era una bruja no caminaba. Vio que Harry estaba igual que ella, sedienta y hambrienta, cansada pero parecía no perder la fe. Ella ya la había perdido antes pero la recobró cuando un idiota mentiroso la rescató sin ningún motivo aparente. Lo peor era que no podía devolverle el gesto porque Potter parecía estar ensimismado por Bones.
Harry se quedó mirando los ojos azules que relucían como zafiros y añadió—Necesitamos agua. ¿Algún truco?
—Aguamenti—indicó brevemente la bruja. Ambos sabían el nombre del conjunto que invocaba agua. Podían saciar la sed pero Daphne no deseaba eso, necesitaba limpiarse y una varita no aportaba suficiente agua.
Harry dirigió el chorro de agua a su boca y luego hizo lo mismo hacia la de Daphne. El problema era que la pilló desprevenida y el fluido marcó más sus senos. Luego si consiguió beber pero todo hizo que el miembro de Harry se empalmase. Verla beber de una varita le recordó sus sueños de darle semen a algunas brujas.
—Un baño. Necesito lavarme—indicó—No puedo estar así—dijo tocándose las túnicas andrajosas, bañadas en sudor y tierra.
—Fregotego—eso limpió y perfumó la túnica pero no le quitó la humedad. Ahora sí que se marcaba todo lo que la rubia ocultaba. Daphne observó el cielo estrellado y cuestionó—Vale vale. Cumpliste mis pedidos. ¿Ahora qué? ¿Quedarnos aquí a la espera de que algo nos ataque?
—No—dijo Harry—Podemos continuar pero es de noche y una luz atraerá a las bestias. Lo mejor es avanzar a oscuras.
—Estás loco, Potter—dijo la chica—lo haremos a mí manera. Tú varita—Harry la miró a los ojos valorando el nivel de amenaza y se la entregó esperando. La bruja arrojó una infinidad de chispas verdes y rojas al cielo. Ese hechizo lo habían usado en el torneo, en el laberinto. Lo recordaba bien. Si alguien lo había visto sabría donde se encontraban, pero también lo sabrían los posibles enemigos.
Harry desvió la mirada un minuto para ver una estela negra moviéndose por los árboles. Siguió el movimiento en la oscuridad sin distinguir quien lo causaba, parecía una mujer pero todo estaba lleno de humo negro. Ciertamente sabía ocultar sus huellas en la noche. Solamente el sonido de pasos dispersos hizo que Daphne prestara atención.
—Han venido a por nosotros—alegre.
—Creo que no. Mi varita—dijo Harry recibiéndola de la bruja—Corré—la rubia no lo comprendió bien hasta que la maldición explosiva surgió por su varita—Confringo—la explosión golpeó varios árboles haciendo que se cayesen—¿Hasta dónde llegan las barreras mágicas de Hogwarts?
Daphne dudó pero tras un silencio prolongado repitió la lección de manera extrañamente similar a Hermione—Un kilómetro tras la cabaña del guardabosques, pero solo aparición ¿Por?
—Porque hay alguien—indicó Harry mientras observaba como los árboles derribados se movían brevemente para levantarse y redirigirse contra ellos. Daphne simplemente observó aquello y habló—Un Flipendo muy poderoso.
—No necesito ahora mismo una guía de hechizos. Necesitamos no morir—dijo mientras placaba a la chica y ambos se arrojaban a un lado para evitar los troncos. Cuando los dos estuvieron tumbados en el suelo y de nuevo manchados observaron cómo un torrente de llamas se dirigía hacia donde segundos antes estaban ellos. Por suerte el fuego estaba finamente dirigido y tras eso poco más ocurrió.
Harry calló a la bruja poniéndole un dedo en los labios y sujetándola contra sí. A pesar de que sentía los pechos de ella, lo ignoro. La máxima prioridad era no morir. La mantuvo comprimida y oculta entre los matojos mientras observaba como el fuego se alejaba de ellos y comenzaba a apagarse mágicamente. El taconeo se hizo más fuerte y Daphne pudo ver como la sombra que habían visto era realmente una mortífaga. Abrió los ojos alarmada pero Harry insistió en que hiciese el mínimo ruido posible. Sabía de sobra que no podía contra Bella en un duelo y menos protegiendo a alguien sin varita.
Tras unos minutos en los que inspeccionó la zona a ojo, se desapareció. Harry se quitó de encima de la bruja quien miraba angustiada todo.
—Esa era…era…
—Bellatrix Lestrange sí. ¿Qué hacía aquí? Ni idea.
Daphne estaba visiblemente angustiada—Casi nos mata usando solo dos hechizos básicos—Harry en cambio observó el efecto que el fuego había tenido. Había calcinado una gran extensión en línea recta dejando Hogwarts mucho más cerca. No tendrían que rodear nada solo caminar por ese terreno.
—Estamos salvados
La rubia observó aquello y suspiró brevemente de alivio. Miró el castillo y la zona en cenizas. Ambos caminaron por la zona quedando claro que las suelas de sus botas comenzaban a perder forma. El calor liberado afectaba visiblemente a las botas. Poco le importaba a Harry pero la chica iba pegando botes.
—Puedes dejar de hacer el tonto.
—¿Crees que voy a dejar que mis botas de piel de dragón acaben blandas?
Cansado de esa actitud dijo—¿Y qué hago? ¿Te cojo en brazos?
La chica se burló—Más quisieras que una pura sangre se deje coger en tus brazos Potter. Además se ha visto antes como reaccionabas ante mí.
—¿El qué?
La bruja se dio la vuelta para encararle—Te empalmaste al verme mojada y luego estuviste encima de mí, tocándome con tu…eso. Seguro que pensaste en lo bien que se sentiría tenerme debajo de ti, sudada y mojada por todos lados. Complaciéndote mientras lograbas calentar mi figura angelical.
No supo que contestarle así que la ignoró lo suficiente. Sin embargo, su pene no podía ignorar los hechos ni las palabras. Estaba empalmado y eso les daba poder a las constantes puyas verbales de la bruja. La charla se hizo continúa durante el trayecto. Sabía que tenía cierto poder y que poco a poco Harry comenzaba a contestarle con más educación. Se sometía a ella, como todo el mundo debía hacer. Se sentía poderosa. Estuvo tentada de decirle que le diese un masaje cuando por fin llegaron al castillo.
Harry observó la cabaña de Hagrid y le dijo—¿Quieres parar a comer algo?
La rubia miró con asco poco disimulado la casa del guardabosques—Dudo que ese hombre tenga algo decente además…no pienso ir al sitio donde te retozaste con Bones. No soy una cualquiera.
Harry le contestó brevemente diciendo—Has estado más cerca de mí que Susan. Deberías saberlo—con tono jovial.
Daphne se calentó al saber que habían estado demasiado cerca. Tan cerca como para que pudiese sentir su erección presionando directamente con su coño. Por suerte estaba vestida. Lo único que había sentido Potter eran sus pechos y eso al menos la consolaba. También aportaba una información muy útil, al parecer no habían llegado a consumar. De hecho la tetona pelirroja no había llegado a sentir ese pene pulsando contra su centro.
Pasando de todo, Harry y Daphne se aventuraron en el castillo y se dirigieron a regañadientes a ver a la Profesora Umbridge. Entraron en el despacho donde un sentimental Cyrus abrazó a su hija mientras sollozaba de alegría. Fudge observó la escena conmocionado de que todo hubiese salido bien mientras que Umbridge al ver a Harry insistió.
—¿Qué haces aquí Potter?
—Fui a intentar salvar a Daphne, profesora—declaró escuetamente.
—Castigado Señor Potter—enfurecida—No tenía derecho a hacerse el héroe por un puñado de galeones. El Ministerio lo tenía todo controlado.
Sonriendo al ver que ninguno de los presentes había logrado nada declaró—Desde luego que sí.
Fudge observó todo aquello y dijo—Un castigo es excesivo Dolores. El chico ha salvado a la Señorita Greengrass. Quédese aquí—intentando blanquear algo su imagen—¿Se sabe algo de Snape y Malfoy?
Cyrus escuchó aquello y cuestionó a su hija—¿Viste al profesor Snape?
La chica negó mientras decía—Harry me salvó de aquellos monstruos—liberó la tensión con un tenue sollozo. Padre e hija se abrazaron momentáneamente mientras que Snape y Lucius entraban al despacho. Ambos traían una cara de tristeza que se iluminó al ver a la niña con vida.
El profesor de Pociones indicó—¿Quién la salvo?
—Potter
Lucius Malfoy cerró el puño con algo de enfado. Si su plan hubiese salido bien no solo habrían unido la casa Greengrass a los Malfoy sino que está habría desaparecido del tablero político para siempre. Ahora con la heredera viva, tan solo era una ganancia a medias. Al menos el Señor Oscuro tendría suficiente oro para su causa.
—Es bueno que Potter haya venido a ser el héroe de nuevo—indicó Lucius—pero me temo que sin mi ayuda todo habría salido mal.
Snape observó cauteloso el movimiento del hombre. Mientras que un confundido Cyrus y Fudge preguntaron—¿Ayuda?
—Sí, Snape y yo nos internamos en el bosque pero fuimos emboscados por esas bestias. Nos zafamos de ellas y decidimos—miró por un momento al cielo—llamar a una buena amiga rastreadora. Ella se encargó de guiaros sin que os dierais cuenta—Snape lo golpeó sutilmente para que se diese cuenta de que su afán de ganar reconocimiento estaba poniendo en peligro la causa.
Fudge cambió su semblante diciendo—Magnifico Magnifico. Sabía que podíamos confiar en ti. Ahora me marcho. Dolores, que le hagan una cena al Señor Potter y a la Señorita Greengrass. Cyrus te veo en el Wizengamot. Hasta mañana Lucius.
Cyrus no parecía tan aliviado y cuestionó—¿Os guio alguien?
Harry fue a hablar pero Daphne rápidamente dijo—Sí, podría decirse que alguien nos allanó el camino—el padre de la chica simplemente asintió y dándole la mano a Lucius se retiró por flu. Este último sonriendo simplemente le tocó la cabeza a Daphne y se fue también. Snape simplemente observó a ambos y dijo.
—Mañana Oclumancia. Espero que hayas mejorado Potter.
Daphne escuchó aquello mientras que Harry cuestionó—¿Por qué le mentiste a tu padre?
La rubia añadió—Una pelea era innecesaria. No hubiese valido para nada. Además—dijo con una mirada seria—esa mujer a pesar de su locura nos allanó el camino. Si actuó bajo las órdenes de Lucius no importa—se retiró mientras Harry observando el trasero de la Slytherin masculló.
—Dudo que Bellatrix trabaje para alguien más que para Voldemort.
