Los problemas en el castillo se habían relajado desde la partido de los gemelos. Ahora el suministro de bengalas y otros dispositivos era menor por lo que las bromas ya se hacían de forma más espaciada. El escape de Fred y George había sido heroico y los profesores habían decidido dejar algo del pantano portátil en ese corredor, por otro lado los decretos destruidos habían sido puestos inmediatamente.

La profesora McGonagall había vuelto del hospital y se veía aun con más enfado. No soportaba a Umbridge y procuraba llevarle la contraria siempre que podía. El único profesor que salvaguardaba las distancias era Snape, parecía no verse afectado por Umbridge y daba las clases como el primer día. Además, para desgracia de Harry tenía vía libre para seguir impartiéndole oclumancia por lo que las torturas a las que estaba siendo sometido desde Navidad seguían sin parar.

Snape se dedicaba a hurgar en su mente sin explicar nada. Solo sabía que debía vaciar su mente pero con solo escuchar la voz siniestra susurrando cosas se nublaba. No soportaba que alguien como el profesor de Pociones hurgase en sus memorias. El hombre añadía comentarios sobre cada persona que se asomaba en sus recuerdos.

Allí se encontraba ahora, respirando a duras penas mientras intentaba sacarlo de su mente. Snape simplemente murmuraba.

—¡Que sentimental! ¡Potter, disciplina tu mente! —añadió desesperado por la inutilidad del mago adolescente.

Harry estaba nublado de ira al ver cómo ese hombre estaba viendo sus momentos felices con sus amigos, con Sirius…

—Llevó horas, necesito descansar profesor.

Snape levantó la ceja añadiendo—El Señor Tenebroso no descansa, Potter. ¿Crees que eres especial solo por llevar una estúpida cicatriz? ¡Igual que Black! ¡Siempre quejándose de lo dura que ha sido la vida con ellos! ¡La vida no es justa Potter, ahora controlate! ¡Disciplina tu mente! ¡No me importa verte masturbándote si es necesario! Legilimes—el susurro se volvió una luz blanca que golpeó a Harry de nuevo.

Sus recuerdos se arremolinaban de nuevo frente a Snape. La Señora Weasley llorando, Ginny chupando su pene…el ED…la huida de Dumbledore…el rescate de Sirius…el duelo en Hogsmeade…las noches con Susan y Daphne…la misteriosa puerta del Departamento de Misterios con la que soñaba cada noche.

Snape cortó el hilo de pensamientos y añadió lentamente—¿Desde cuando ves esa puerta?

—Todo el año. Desde el verano. ¿Qué quiere Voldemort del Departamento de Misterios?

El profesor hinchó sus fosas nasales y abrió los ojos. Amenazó al mago con su varita—No pronuncies ese nombre, Potter. El director debería ser advertido de esto, Potter. ¿Por qué no se lo has dicho?

Harry simplemente añadió—¿Desde cuándo Dumbledore se preocupa por mí? ¡Lleva todo el año ignorándome!

El hombre simplemente añadió—Concentrate Potter o nos quedaremos aquí hasta tú próxima clase…Legilimes—no llegó a lanzar el hechizo porque se abrió la puerta del despacho del profesor de Pociones. Dos alumnos de Slytherin entraron sacando unos papeles. Harry los reconoció, Daphne y Malfoy.

Malfoy simplemente sonrió al verlo allí junto a su profesor favorito—La profesora Umbridge requiere más poción para sus intereses. ¿Qué hace esté aquí? —con desprecio.

—Eso no le importa, Señor Malfoy. Yo mismo iré a hablar con Umbridge—miró a Greengrass y añadió—Vigila a Potter. Que no escapé. Espero que aprendas a cerrar esa mente tuya, Potter.

Malfoy siguió la capa ondeante del profesor de Pociones mientras se reía diciendo—¿Ni hacer Pociones? ¡Tanto tratar con muggles y traidores te ha vuelto débil!

Daphne esperó sigilosa a que se cerrase la puerta del despacho antes de mirar a Harry con una mezcla de piedad y algo de simpatía. Miró al chico por breves momento antes de decir—¿Qué es lo que haces aquí?

—Clases particulares de Pociones—añadió brevemente. Era la típica mentira que Snape le había aconsejado decir.

La chica miró a todos lados y dijo—¿Caldero? ¿Ingredientes? Debes mentir mejor Potter o te irá mal en la vida.

La rubia simplemente observó cómo todo a su alrededor reflejaba el carácter lóbrego del profesor de Pociones. El despacho estaba decorado con una infinidad de botes donde había ingredientes raros o pociones extrañas. Snape poseía dos calderos que se agitaban solos y parecían programados para realizar pociones de forma precisa y meticulosa. Lo demás estaba lleno de libros y otros artilugios mágicos, entre ellos un pensadero iluminado. Mientras echaba un vistazo indicó—¿Mente débil? ¿Oclumancia?

Harry suspiró al darse cuenta de que Snape una vez más había divulgado un secreto tal como lo hizo con la licantropía de Remus. Parecía que ese era su modus superan di y cualquiera con una mente lo suficientemente organizada podía hallar la respuesta.

—¿Sabes cerrar tu mente? —preguntó curioso Harry. Para él era imposible hacerlo.

La chica asintió—Nos crían de esa manera. La mayoría de las chicas sangre pura pueden hacerlo. Imaginate el escándalo que sería si mi esposo pudiese ver todo lo que opino de él—indicó riendo—Probablemente habría muertos por las calles del mundo mágico. La gente se enteraría de las infidelidades con solo un Legilimes—apuntó su varita a Harry que no tuvo tiempo de contratacar.

Ahora podía sentir a Daphne en su mente mirando cada uno de sus recuerdos. Extrañamente la chica no buscaba al azar como Snape sino que buscaba algo en particular, recuerdos que Harry no quería que viese. Eran específicamente las opiniones que el mago tenía sobre las chicas. Sin poder contener sus recuerdos, la bruja hablaba de manera engreída para infundirle coraje.

—Debería de preguntarle a Lovegood como puede tragar tanto rabo sin quedarse tonta…O mira Weasley que furcia cómo te zorrea. ¿No te casaras con ella, verdad? Prefiero a Bones antes que a esa niñata. Al menos ella podrá amamantar correctamente—dijo lamiéndose los labios mientras hojeaba su mente, cual libro abierto—Veo que también maduras. Madre mía, qué pensaría tu amiguito el pelirrojo de esto. ¿No te quedaste con las ganas de un madre e hija Potter? ¡Estas perdiendo tu toque! ¡Podrías tener a todas las chicas a cuatro patas y te conformas con una simple mamada de Susie! —jactándose de su incompetencia—Al menos diste un buen espectáculo con esas zorras negras. Hubiese pagado por verte hacer un buen anal a todas esas zorritas.

—Daphne por favor—indicó Harry ya temeroso. Sus comentarios le excitaban pero intentaba sacarla de su mente sin ningún sentido. Por fin halló la forma de sacarla. Si le gustaba tanto el sexo iba a verlo bien. Se concentró en ella y vio como la chica comenzaba a tartamudear y sonrojarse hasta perder la conexión.

Daphne sacó la varita añadiendo—¿C…cómo te atreves? ¡Soy Daphne Greengrass! ¡Un cabello mío vale más que toda tu estúpida fama del niño que vivió! ¡Degenerado!

No prestó atención a eso sino que decía—¿Te saqué de mi mente? —la chica asintió al decir—Me fui. No podía seguir soportando esos pensamientos. Salido.

Entonces Harry simplemente supo que hacer. Meditando le dijo—Si pienso eso puedo hacer que salgan de mi mente.

La bruja añadió—Dudo que el que no debe ser nombrado se impresioné por verte en la cama con él, pero puedes intentarlo. Ahora Potter lo que has pensado—aún roja—no puede pasar ni salir de aquí…

Jactándose dijo—Pensé que te gustaría. Sigues siendo la princesa de hielo de Slytherin y alguien debería intentar derretirte—dijo como una broma ganándose una falsa mirada seria por parte de la bruja.

Intentando hacer un tono seductor que falló, Daphne dijo—Tal vez…si todo esto acaba podamos tener alguna conversación más íntima. Siempre he querido callarle la boca a Weasley. Esa niñata es insufrible, pavoneándose como si fuese la elegida por todo el castillo. No me molestaría ponerla en su lugar.

Harry suspiró diciendo—El comportamiento de Ginny cambia muchísimo. Pero estoy seguro de que podemos arreglar ese encuentro algún día—indicó viendo que Daphne con su apariencia de estatua fría algo más rota le dio la razón. Ambos esperaron a Snape hasta que un impaciente Harry vio el pensadero y dijo—¿Le echamos un vistazo?

Se adelantó hacia el pensadero que espumeaba en un recuerdo mientras que la rubia dijo—¿Quieres morir? Snape te torturara por años, loco.

—Por eso tú vendrás conmigo—dijo arrastrándola hasta dentro del pensadero. Ambos cayeron en un escenario similar al de hace días. El Gran Comedor solo que todo era muy diferente.

Ambos chicos observaron cómo un joven Snape de alrededor de quince años estaba realizando un TIMO en el Gran Comedor. Escribía con la nariz casi rozando el pergamino y no se detenía si quiera a respirar. Parecía controlar el tema de tal manera que no necesitaba pensar en las respuestas. Mientras que Daphne se maravillaba al ver a ciertos profesores con veinte años menos, Harry buscaba otra cosa.

Sabía de sobre que Snape había coincidido con los merodeadores en Hogwarts, en el mismo año escolar por lo que su padre y padrino deberían estar allí. En efecto, dos asientos a la izquierda un despreocupado Sirius se columpiaba en la silla mientras silbaba distraídamente. Había acabado el examen y no tenía prisa por entregarlo.

La Profesora McGonagall al ver al joven tan despreocupado le miró y dijo con su habitual tono—¿Ha acabado Señor Black? —Sirius sonrió como si quisiese impresionarla y con unos modales refinados se tocó el pelo y añadió—Creo que necesito darle otro repaso profesora.

Daphne se volteó a verlo y al ver al chico y escucharlo dijo—No sabía que Sirius Black fuese tan guapo en sus tiempo—Harry no sabía cómo interpretar ese comentario así que lo dejo pasar y siguió mirando hasta ver como un joven James Potter escribía su examen.

Se acercó a él y pudo ver que era ciertamente una copia casi exacta suya. Su padre era más musculoso y poseía un cabello menos negro que el suyo. Además de los ojos claro. James hojeaba los pergaminos mientras con la pluma apuntaba en el papel L. E. y un corazón. Parecía pasar el rato haciendo eso en vez de preocuparse para el examen.

Daphne rápidamente vio aquello y riendo dijo—Supongo que no se le puede pedir más a los Potter—al ver que el padre de Harry simplemente pasaba de sus calificaciones.

La ignoró lo suficiente para ver como todos salían del aula. Se habían olvidado de que el recuerdo era de Snape y por lo tanto la memoria no tenía por qué ser continua. Se encontraban ahora en un pasillo. Severus pasaba rodeado de otros Slytherin mientras hojeaba otros apuntes.

Por otro lado James y Sirius conversaban animadamente mientras que el profesor Lupin y Pettigrew miraban sus libros con algo de ansiedad. Remus parecía mucho más mayor y tenía roturas en la túnica. Su rostro poseía cicatrices más notorias pero la jovilidad era evidente. Peter era un chico regordete que simplemente leía todo lo que podía con verdadera ansiedad. No parecía el traidor de aspecto descuidado con el que después se encontraría. De hecho no podía pensar en una razón para que esos cuatro chicos se separasen.

—Deberíais estudiar más—añadió un exasperado Remus por la actitud de sus dos amigos.

James se limpió las gafas y dijo—Defensa fue facilísimo. Transformaciones igual. Te preocupas mucho Lunático.

Un desconcertado Peter dijo—Me olvidé de las diferencias entre hombres lobo y lobos normales. Las orejas, el hocico. ¿Qué más?

Sirius sonrió mientras le acariciaba el pelo—Te paseas una vez al mes con uno y no puedes reconocerlo. ¡Pete por favor!

—Lunático no es una bestia salvaje—dijo Peter riendo—Parece más bien una copia del perro de Hagrid.

Sirius lo reprendió diciendo—No tan alto gilipollas. Cualquiera puede enterarse—tras reprenderlo sonrió y dijo—Ese perro me busca mucho, creo que quiere hacerme—señalizó con el dedo y la mano el movimiento de penetración.

James simplemente sacó una snitch dorada y comenzó a caminar mientras la lanzaba y la atrapaba al segundo. Parecía simplemente divertirse de esa manera mientras se toqueteaba el cabello. Cualquier chica alrededor de su padre lo observaba con un deseo irrefrenable pero él apenas las miraba. Remus negó con la cabeza mientras se dirigían al lago.

Peter animaba a su padre sin siquiera pararse a decir nada. Sirius alarmado indicó—¿Robada?

—Yes. Nadie se enterará Canuto. Llevo meses con esta—mientras volvía a atraparla al vuelo—Además—observando a las chicas—les gusta verme.

—El campeón de Quidditch—dijo Peter con grandilocuencia, haciendo que James se despeinase más y guiñase un ojo a un grupo de chicas.

—Tranquilo Peter estoy seguro de que encontraremos a alguna para el baile de fin de año—le dijo Lupin con tranquilidad.

Sirius y James parecían disfrutar de la atención de las chicas. El mago de gafas simplemente hacía atrapadas increíbles mientras sus ojos no se separaban de la snitch. Sirius por el contrario simplemente saludaba con una mirada seductora a las chicas que se agrupaban en corrillos por el lago. Casi parecían absortos de sus amigos hasta que Sirius habló.

—Hablaremos con alguna Huffelpluff o Ravenclaw—dijo sinceramente—Todas quieren a los merodeadores. No tendréis problemas. Estoy seguro de que ya sois lo suficientemente mayores como para empezar a…—guiñó un ojo a otra.

Peter simplemente dijo—No lo creo. Siempre soy el último en conseguir pareja. El último año fui con Davis.

Potter simplemente miró de reojo a su amigo y masculló—¿Slytherin?

El regordete negó—Ravenclaw. Slytherin es su hermana y toda su familia creo.

—Una oveja negra—masculló riéndose—Como tú, Sirius. ¿Siguen tus padres con los planes?

Asintió mientras miraba en todas las direcciones—Sí. Por suerte todo está mucho más tranquilo desde que Andy se marchó hace dos veranos—rápidamente su rostro se ensombreció—Mis padres han dejado de insistir y creo que por fin han decidido firmar el contrato de Bellatrix.

Remus simplemente bufó diciendo—¿Quién querría de esposa a semejante bestia?

James sonrió diciendo—Hermosa pero demasiado extrema en sus formas de pensar—miró a Sirius diciendo—La verdad amigo, que la forma de pensar es lo de menos…lo importante es casarse y continuar con el linaje familiar. Además Bellatrix no está mal, ya os conocisteis íntimamente.

Peter y Remus abrieron los ojos mientras un avergonzado Sirius afirmó—Tras la huida de Dromeda, mi padre quiso asegurarse de que no me fuese. Al parecer solamente el varón Black puede desvirgar a las mujeres de la familia. Así que me hizo acostarme con mis primas.

James reía mientras que un Remus asqueado dijo—Sirius, eso quiere decir que follaste con trece. ¿No es muy pronto? —los dos amigos se encogieron de hombros—Me resulta raro que Bellatrix permaneciese virgen con quince años.

Riendo dijo—Atravesé su himen como si fuese un simple Protego de un primer año No tenía opción Lunático, es una tradición familiar, si hubiese follado antes habría sido desheredada—dijo sonriendo—La mejor de las que he conocido, la verdad.

Un risueño James dijo—Bueno Bella puede ser un buen polvo pero sin duda la pequeña de las Black es la mejor no Sirius—su amigo sonrió diciendo—Narcissa es realmente buena con los labios, tiene mi edad. Mi padre solo le hizo comerme la polla cada día durante el verano. Parece que el viejo Orión tiene corazón—riéndose junto a su amigo.

—Cissy es excelente con esa boca—miró a Sirius mientras se ajustaba la túnica—Esa niña llegara lejos.

Peter abrió los ojos diciendo—¿Te la ha chupado?

James volvió a asentir—Sí. No es para tanto. Lo hace bien pero me cobra por ello. Quizás podría invitarte algún día.

—Cobra. ¿No es consentido entonces? —dijo Remus—La denigras como mujer, James. Estás mal acostumbrando a esa niña. Enseñándole que puede conseguir todo lo que quiera únicamente mamando pollas.

—Por supuesto que no, Remus—dijo el chico aligerando la tensión—Cissa es una buena amiga. Sangre pura y esas…tonterías—mientras miraba a Sirius—solamente nos hacemos favores. Además chicos, es una tontería, esa niña tiene la vida resuelta.

Sirius habló ahora más serio—¿Sabes? Si no estuvieses tan empeñado en Evans podrías casarte con Narcissa. Sería excelente.

—Lo que quieres es cabrear a tu madre—riéndose—Imagínatelo. Un traidor a la sangre desposa a la hija de Cygnus Black. James Potter, ¿Presunto mortífago? —riéndose a carcajadas—No. Evans es sensacional. Ni siquiera me da los buenos días, solo me embruja. Mientras tanto tengo a Cissy para rebajar la tensión.

—A Cissy y a cien más—añadió Lunático algo molesto—James, Sirius—ganándose la atención de los dos chicos—debéis de tomaros esto más en serio. Os quedan dos años antes de que os podáis casar. Seguramente vuestros padres ya hayan firmado contratos de matrimonio.

James simplemente dijo—Mi padre me ha dado hasta los veinticinco. Si en ese tiempo no he conseguido una esposa de mi elección entonces…—miró a Sirius indicándole su destino.

Sirius miró a su amigo y le dijo—Date prisa con Evans, James. No creo que Orión—hablando de su padres como si fuesen extraños—tarde mucho en comprometer a Cissy con algún idiota. Ella es la joya de la familia, tan diferente y hermosa. Valdría todo el oro de Gringotts si tuvieran que venderla por contrato.

—¿Y tú? —se inmiscuyó Peter en la conversación que había permanecido ajena todo el tiempo.

Sirius simplemente dijo—Bella no quedó embarazada la vez que nos hicieron follar así que supongo que será comprometido cuando acabe Hogwarts con algún idiota. A mí—suspiró diciendo—me casaran con alguna sangre pura que mi padre considere oportuna. Quizás también incumpla esa tradición.

James simplemente dijo—¿Alexandra? La rubia tetona de Slytherin. La amiga de Cissy—indicó. Harry permaneció escuchando todo mientras Daphne gruñía—Esa es mi madre. Como se atreve.

—No deberías hablar mal de los muertos—le recordó Harry.

—¡Alecto! Carrow —dijo Peter mientras Sirius fingía vomitar y decía—Alexandra no estaría mal pero me temo que mi padre baraja una opción más política. Amelia Bones—declaró.

James saltó diciendo—Auror junior. Acaba de entrar en la academia. ¿22?

Sirius pestañeó diciendo—21. Han bajado la edad de reclutamiento por lo que está pasando—la guerra estaba presente a pesar de todo—¿Qué clase de heredera de sangre pura tarda tanto en contraer matrimonio?

Harry miró a Daphne y está asintió con la cabeza. Claramente las mujeres se casaban casi recién salidas de Hogwarts.

James dijo directamente—Fea.

Peter simplemente dijo—Los Bones tienen dinero. Es una buena inversión.

Remus simplemente dijo—No te precipites. No la conoces y vosotros dos—James y Sirius—acabaréis trabajando con ella así que mejor que mantengáis las apariencias. Son solo seis años Sirius no es tanto.

—Como si hubiese follado a Andy en primer curso—razono haciendo cuentas. James y él seguían haciendo el tono hasta que llegaron al lago. Allí vieron cómo se sentaban y Sirius dijo rápidamente—Me aburro mucho,

—Hay tienes algo para divertirte—señalizando como Snape estaba detrás de unos arbustos escondido de su grupo de amigos.

Sirius se lamió los labios—Excelente Snivellus.

Sirius y James se acercaban sigilosamente hacia su objetivo. Mientras tanto Daphne rápidamente añadió—Tienen buen culo. Una lástima que no hayas heredado nada—Harry no sabía que decir porque parecía que la chica simplemente lo decía para molestarlo.

Harry simplemente le dijo señalando al grupo de amigos de Snape que estaban bastante más alejados—¿Sabes quiénes son aquellos? —la rubia aguzó la mirada y empezó a enumerar—Avery, Mulciber…ni idea de los demás. Mi madre, los Carrow, la madre de Malfoy, Bellatrix…Parece hasta buena—Harry no desvió la mirada siquiera. La apariencia de Bellatrix a los diecisiete le importaba bastante poco. Daphne en cambió dijo—Es interesante lo de que la madre de Malfoy practicase mamadas con el fugitivo Black y con tu padre. Y que estos fuesen amigos. Interesante no crees. ¿Me preguntó cuanto me dará Narcissa Malfoy a cambio de esta información? Igual me vuelvo millonaria.

Harry la silencio meditando eso diciendo—Ya lo eres.

—Sí. Pero nunca viene de más ser más rica. Tendría excusa para dominar a mi esposo en todos los aspecto—dijo riéndose mientras observaba como Harry se ponía tieso de miedo.

Intentó evitar cualquier tipo de contacto de más con Greengrass y volvió a prestar atención. A lo que ocurría. Snape se había alejado de sus amigos y estaba entre los setos espiando a alguien. Sirius y James se acercaban a él con la varita levantada. Remus volvía a leer su libro mientras que Peter simplemente observaba todo impaciente por el espectáculo.

Snape se quedó tenso cuando la voz chulesca de James Potter lo saludó—¿Va bien la cosa Snivellus? ¿Qué tal los TIMOS?

Sirius rió diciendo—Tenía su nariz pegado al pergamino, dudo que puedan leer algo. Quejicus tienes que lavarte amigo. ¿No hay grifos en las habitaciones de las serpientes?

—Se lavan de lo que gotea por el techo. Vivir bajo el lago debe ser divertido—instó James riéndose.

Snape tiró la mochila y atacó—Desmaius—ambos chicos esquivaron la luz roja fácilmente. James simplemente dijo—¿Qué modales son esos, Snivellus? Venimos a saludar y así nos la pagas.

Sirius simplemente dijo—Creo que hay que enseñarle educación, James.

Su amigo levantó la varita mientras ponía caras graciosas. Riéndose levantó la varita sin mandar ningún hechizo simplemente amenazando—Tu compañía es extraña, ¿sabes? —miró a los Slytherin—Supremacistas con un mestizo. Interesante.

Snape no se dejó intimidar y simplemente volvió a lanzar un hechizo, está vez no verbal. James lo esquivo mientras que Sirius tuvo que levantar un escudo. Ahora ambos estaban mucho más enfadados. El hijo de los Black rápidamente dijo.

—Se acabó el show amigo…Impedimenta—fue paralizado antes de poder lanzar otro hechizo.

James rápidamente miró gracioso y dijo—Levicorpus—Snape fue lanzado en el aire y se quedó suspendido. Sus túnicas fueron cayendo hasta dejar entrever sus calzoncillos. Esto provocó que una multitud se agolpase para ver la humillación. Sintió algo de pena por el chico pero no le importó.

Colagusano jalaba a la multitud expulsando chispas con la varita mientras que la gente reía y lanzaba puyas al pobre Severus. Daphne rápidamente lanzó la contramaldición pero evidentemente al ser un recuerdo no pasó nada. Harry intercedió diciendo.

—Es un recuerdo. No puedes hacer nada—le instó recalcando lo obvio.

La rubia simplemente bufó como un víbora y añadió—Esto no me parece bien Potter.

—Si te sirve de consuelo a mí tampoco

—Esta puede ser la razón por la que Black se volvió mortifago supongo—dijo la chica—Es cruel. ¿Pero qué matase a tu padre? No lo sé, los veo demasiado unidos. ¿No crees?

Harry se dio cuenta de que hasta una niñata había indagado más que el ministerio. Ciertamente lo que más le llamaba la atención era la actitud infantil y bravucona de ambos jóvenes. Mientras observaba como ambos jóvenes se divertían vio como la voz de una chica se levantó entre la multitud. James se detuvo instintivamente miró hacia un lado y se tocó el pelo mientras guiñaba el ojo.

—Evans cariño—dijo el chico—¿Has venido a salir conmigo? ¡Por fin!

La chica alzó su propia varita amenazándolos—¡Dejale en paz! ¡Eres un idiota! ¡Qué te ha hecho!

—Existir—dijo James sin pensar causando la risa de los chicos a su alrededor. Sirius simplemente masculló—No creo que debáis ser amigos Evans. Snape es…demasiado serpiente.

—Lo dices tú que vives con varias Black.

Sirius simplemente apuntó con la varita a ella y habló serio—Lily no queremos hacerte daño. Vete y saldrás sin ninguna herida.

James mantenía el encantamiento en Snape mientras observaba a la pelirroja ante él. Lily Evans era una chica bastante atractiva pero con un semblante dulce y bastante delgada. Sirius no parecía asombrado y simplemente dijo.

—Muy bien Evans—la miró a los ojos esperando que se achantase—Estoy seguro de que con este acto mi madre me dará mi herencia antes de tiempo. Incendio.

Lily reaccionó antes y devolvió el encanto. Las llamas se precipitaron hacia Sirius y fueron a quemarle el rostro. Por suerte Peter y James reaccionaron antes logrando apagarlas. Ahora Snape estaba libre pero nadie se había dado cuenta. Sirius tenía los ojos abiertos por el miedo que había sentido por un minuto.

Lily miró a Peter con una mirada que hizo que retrocediese asustado. Sirius gruño—¿Te puedo dejar sin esposa Cornamenta?

James simplemente dijo—Intenta que no, Canuto. No queremos hacerte daño Evans. Solo sal conmigo y no tocaré a Snivellus más.

—¿Eres idiota o que Potter? ¿Tu ego te ha afectado el cerebro?

James retrocedió herido. Sirius observó a su amigo y con pesar bajo la varita. Un destello de luz hirió a James en la pierna y en la mejilla. Todos miraron de donde había venido aquel maleficio que saltó sangre en el jugador de quidditch. Estaba claro que había sido Snape que sonreía al ver el daño causado por su maleficio. James rápidamente volvió a mirar al lado y tras un encantamiento que golpeó volvió a levantarlo en el aire.

—Dejalo Potter.

—Sal conmigo Evans. Esto no tiene por qué volver a pasar. Solo una cita.

Sirius simplemente al ver la negativa vaticinó—Te tiene como un idiota engreído. No pasa nada James. No todos podemos ser como los Prewett o los Weasley, "amigos de inferiores" —recalcó el chico riéndose de la expresión. A Lily no pareció hacerle mucha gracia ese comentario.

La sangre corría ya manchando el suelo mientras que James no parecía alterado por el fluido rojizo. Todos esperaban algún comentario por parte de la pelirroja pero fue su amigo el que lo reprendió con una mirada durísima. Snape sin embargo apuntaba con la varita a Sirius sin saber exactamente qué maleficio escoger. Al final dijo—Palalingua

La lengua de Sirius se pegó a su paladar impidiendo que ejecutase cualquier maleficio. James reía al ver eso y exclamó—¡Ya no podrás besarte con nadie más que con tu prometida! ¡Hay que admitir que es divertido! —dijo al ver que Sirius le miraba con odio puro—Marlene haznos el favor que sin lengua no podrá satisfacerte—una bruja morena se sonrojó furiosamente pero hizo lo que James le pidió.

—Está vez te has pasado Snivellus. Ni con la ayuda de Lily podrás conmigo—anunció mientras sujetaba su varita dispuesto a hacerle verdadero daño.

Snape sin embargo dijo vacilante al ver que sus amigos también se acercaban a la multitud—No necesito la ayuda de una sangre sucia—todos quedaron en vilo salvo Avery y Mulciber que gritaban de jolgorio. Por desgracia, Lily dirigió su varita contra Snape—Reducto.

Parecía que el cariño personal había minimizado el hechizo. A pesar de todo salió volando y se golpeó contra un árbol. James se lamió los labios al ver tal poder y dijo—¡Que femenina! ¡Imagina como será en la cama Sirius!

La cara de Lily tembló de furia—¡Esto es el colmo Potter! ¡Crees que eres gracioso solo por magrearte con cuanta perra haya por el castillo! ¡Te paseas por el castillo jugueteando con tu estúpido pelotita mientras te despeinas y guiñas tu ojo a diestro y siniestro! ¡Seguramente por eso uses gafas! ¡No saldría contigo nunca Potter! ¡Y tú, Black eres el peor de los dos! ¡Solo te preocupas por ti mismo y echarte unas risas a costa de cualquiera! ¡Dices renegar de tu sangre pero luego la usas cuando te interesa! ¡Solo eres un supremacista más! —más calmada dijo—Puede que seáis diestros con las varitas pero sois tal para cual. Los dos hombres más irresponsables, idiotas y elitistas que he tenido el gusto de conocer.

Se marchó dejando a ambos chicos algo tristes. Lily se marchó junto a su grupo de amigas mientras que James y Sirius permanecieron callados por minutos. En silencio, James dijo—Yo jamás te llamaría sangre sucia—nadie escuchó el comentario.

Sirius dijo—¿Creo que debería de llamar a la tía Druella para comprometerte con Cissy antes de que Malfoy se la quede?

James simplemente dijo—¿Lucy? Ese idiota—masculló—creo que tomaré a Narcissa algún día. No puedo quedarme sin probarla enterita—miró a Snape y masculló—¡Quien quiere ver de cerca los calzones de Quejicus! Levicorpus

Una mano agarró a Harry sacándole del recuerdo junto a Daphne. Ambos se miraron y luego vieron como Snape estaba iracundo. Miraba con puro odio a ambos y en silencio apuntó con la varita a la puerta dejándola abierta.

—¡Fuera! ¡Ambos!

Harry se marchó y dijo—Puede que tuvieses razón—Snape lo oyó y sonrió levemente. Daphne en cambio se quedó más tiempo y miró a su profesor con una mezcla de pena, admiración y respeto. Mientras salía por la puerta susurró.

—¿Profesor que se siente al amar a alguien? —Snape ciñó su mirada a la nuca rubia de la chica y le dijo en silencio.

—Ya lo sabes