Harry miraba dubitativo como Hermione guiaba el camino. La chica andaba a duras penas por la bajada que llevaba al Bosque Prohibido. Parecía que Malfoy realmente le había hecho daño. Toda su ropa estaba destrozada al igual que su pelo. En el cuello y los brazos había marcas de posibles arañones y muestras de que había apretado más de la cuenta.
Ese por desgracia no era el problema ahora. Estaban solos y desarmados junto a Umbridge en el Bosque. Fácilmente podía hacerlos desaparecer para siempre. Esa mujer había usado dos imperdonables y enviado a los dementores contra él. Ahora mismo la consideraba solo un peldaño inferior a Lord Voldemort en maldad. No podían pelear contra ella, encima le habían mentido. Dumbledore no tenía ninguna arma. ¡No sabía que se le había pasado por la cabeza a Hermione!
—Es cerca de aquí—indicó mientras saltaba un tronco caído.
Umbridge miró con algo de asco el lugar y dijo—Inteligente. Nadie entraría a este lugar.
Harry habló diciendo—Solamente Hagrid puede entrar al bosque sin sufrir daños.
La mujer bufó despectivamente—Ya decía yo que ese monstruo estaba compinchado con el viejo—sonriendo dijo—Hice bien en echarlo del castillo. Estará viviendo en una cueva como los de su estirpe.
Ignoró su comentario y siguió caminando hasta llegar a un claro en medio del bosque. Harry observó el lugar buscando alguna correlación. Por fin la halló, era el lugar donde Hagrid le había enseñado a su medio hermano. Aquel gigante que parecía llevarse mal con los centauros.
Hermione alterada vio que la cadena con la que Hagrid lo ataba al gran árbol estaba rota. Grawp estaba libre. Harry le lanzó una mirada, tranquilizándola. Umbridge no se lo tomó tan bien.
—¿Y bien? —observó todo.
—El arma está cerca—indicó—Grawp soy yo Hermione—la chica esperaba que el gigante recordase su voz al menos y se presentase de manera amigable. Después de todo Hagrid había logrado resistir embrujos a quemarropa, un verdadero gigante resistiría lo suficiente como para que Umbridge huyese.
Harry rápidamente dijo—Grawp traemos comido.
Umbridge levantó la varita al darse cuenta—¿Comida? ¿Está vivo? —ahora sí que tenía miedo y repulsión.
Estuvieron así por minutos hasta que un centauro apareció apuntando el arco directamente hacia Harry. Le miró a los ojos y respetuosamente indicó.
—Vuestra mascota rompió las rejas que les pusisteis. Ahora vaga por el bosque, libre…—dijo con voz serena—Perturbasteis el equilibrio de este bosque que nosotros protegemos. Merecéis un castigo humanos, no solamente soltando bestias sino también quemando nuestro hogar.
Umbridge apuntó al centauro—¡Callate criatura! ¡El bosque pertenece a Hogwarts, a los humanos! ¡Al Ministerio! ¡Guarda silencio!
Las patas de caballo chocaron con la tierra húmeda mientras la cuerda del arco se tensaba. Umbridge parecía más hábil y simplemente levantó la varita para lanzar una oleada de cuerdas que en vez de atrapar como siempre habían presenciado, comenzaron a estrangular al centauro.
Calló al suelo y gimió mientras se iban formando nudos por todo su cuerpo. El aire dejó de entrar en su cuerpo y cuando parecía que iba a fallecer, su manada vino a ayudarle. Intentaron romper las cuerdas con piedras, a patadas o con los arcos. Cuando se dieron cuenta de que ocurría, se abalanzaron sobre Umbridge.
La bruja no tuvo tiempo de reaccionar. Los centauros la agarraron dispuestos a llevárselas y someterlas al mismo castigo que una vez intentaron hacerle a Daphne. Sin embargo, tal y como ocurrió las pisadas del gigante empezaron a escucharse. Umbridge tirada en el suelo levantó la varita de nuevo.
—Depulso—consiguió apartar a varios de sus captores y mirando a Harry dijo—Mentiroso. Parece que no te enseñe bien Potter—lanzó una maldición de aspecto desagradable pero por suerte golpeó la piel de Grawp que había aparecido para defenderlos.
Ahora los centauros tenían dos frente en los que pelear. Por una parte intentaban golpear las piernas con flechas mientras sujetaban a Umbridge que con visible miedo golpeaba a todos con maldiciones. Harry y Hermione intentaron huir esquivando todo lo que podían hasta que llegaron al principio del bosque. Se sonrieron al saber que habían perdido a Umbridge y que tan solo necesitaban rescatar a sus otros amigos, pero estaban sin varitas.
Avanzaron hacia el castillo cuando vieron a lo lejos como un grupo de chicos bajaba las escaleras. Hermione fue la primera en reconocer a las personas.
—¡Ron! ¡Aquí!
Ambos grupos se juntaron cerca del patio de columnas que conducía a una de las entradas del castillo. Ron entregó las varitas a sus dueños y Harry simplemente les dijo.
—¿Cómo habéis logrado escapar de Malfoy?
El chico se sonrojó pero antes de que pudieran contestar dijo Ginny—¿Umbridge?
—En el bosque peleando con los centauros y con Grawp. Seguramente no estarán contentos con ella tras haber asesinado a Firenze.
—Ojalá la maten a la vieja zorra—masculló la chica mientras que Hermione estuvo totalmente de acuerdo.
Ron comenzó a narrar—Cuando os fuisteis, Malfoy tomó la delantera. Comenzó a abusar de Gin manualmente—la chica se sonrojó furiosamente mientras Harry cerraba los puños con furia—Entonces se me ocurrió dejar caer algunos dulces de los de Fred y George. Crabbe y Goyle son idiotas así que…se los comieron—riéndose él y Neville descaradamente—Era un popurrí total. Sangraban, vomitaban. Un asco—masculló—En una de esas, conseguimos escaparnos y Greengrass le dio una varita a Ginny—dijo algo extrañado—Aun no me lo creo. Gin consiguió mandar a volar a Malfoy y lo estrelló contra la chimenea. Probablemente le quedaran algunos problemas mentales. Tras esto conseguimos lidiar con Parkinson y esos idiotas bien.
Harry miró a sus amigos y vio que en efecto Hermione y él eran los que peor estaban. Sus amigos estaban sucios pero las heridas de los duelos pasados habían sido curados fácilmente. Luna rápidamente murmuró—Episkey—los cortes sanaron rápidamente.
Hermione murmuró—Ese encantamiento superá lo que un cuarto año puede aprender.
—El patronus también y puedes lanzarlo—silenció a Hermione rápidamente.
Harry en cambio se había quedado con un dato—¿Daphne? ¿Qué pasó con ella? ¿Está bien?
Luna y Ginny se miraron ambas entre sí dubitativas—Digamos que sí… No sufrió ningún daño pero para no levantar sospechas la desmayé—dijo Ginny. Luna sugirió rápidamente—La recuperé con un encantamiento. Sería una pena con lo que ha hecho. ¿No creen?
Ron masculló—Se me ha caído el trozo del espejo—miró a Harry y dijo—Seguro que Daphne lo tiene.
—Como vamos al Ministerio—dijo un impaciente Neville—Todo está bloqueado y no podemos entrar por flu.
Luna miró al cielo y dijo—Volando.
—Las escobas de la escuela son inútiles. No duraríamos ni veinte metros aparte de violar el estatuto del secreto—indicó Ginny.
—Thestral—dijo la chica rubia sonriendo descaradamente.
Hermione rápidamente masculló—Sigue estando como una cabra. No tenemos ninguna posibilidad de escapar de aquí y llegar al Ministerio.
Harry y Neville se miraron fijamente—Pueden llevarnos a Londres.
—¿No le creeréis a Luna, verdad? —indicó la morena hastiada de una conversación estúpida.
Luna en cambio vino junto a varios caballos alados negros. Esas criaturas Harry y Neville las conocían ya de antes. Ambos los habían visto y podían ver que eran reales. Luna ciertamente seguía mirando a todos interrogante. Harry se acercó a uno de los animales y le susurró el destino al que querían ir. El animal se inclinó para dejarse montar, lo hizo y se quedó flotando mientras Hermione abría los ojos alterada.
—Dice la verdad. Luna decía la verdad—se repetía a sí misma sin poder creérselo del todo.
Harry dijo—Luna, necesito información.
—Los thestral son una especie de caballos alados tenebrosos, carnívoros—agregó sin siquiera pestañear en una imitación razonable de Hermione. Ciertamente era una verdadera Ravenclaw—Son capaces de cargar grandes objetos y de encontrar localizaciones rápidamente. Muy inteligentes solo son vistos por quienes han visto la muerte.
Ron y Ginny dijeron—¿A quién has visto morir Neville?
El chico miró hacia abajo—Mi tío falleció hace unos meses.
Harry los persuadió—Venga. Que cada uno monte a uno. Neville ayudalos—ya que había tres de ellos que no podían visualizarlos—Entrada del Ministerio de Magia, Londres—los caballos relincharon y se levantaron en vuelo abandonando Hogwarts. Los chicos tuvieron fe de que aquello sirviese para algo y no muriesen tontamente.
