El patriarca Malfoy sonreía mientras subía la escalera de piedra de aquel anfiteatro derruido. En el centro un gran arco con una cortina que se movía en varias direcciones. Harry sabía que no podía huir. Los mortífagos habían atrapado a sus amigos y tenían las salidas vigiladas. Cualquier movimiento sería inútil.
Lucius sonreía mientras subía. Fijó sus ojos en la esfera de cristal que llevaba el niño que vivió en la mano. Con la otra movía su varita que seguía en actitud combativo apuntando al padre de Draco. Esté, se tomaba la amenaza en vano, simplemente sonreía ante su cuñada.
Bellatrix había tomado a Neville por el cuello y su varita curva pasaba por esa carne con suma delicadeza. La bruja sabía que un hombre como Neville podría librarse fácilmente de su agarre pero al tener la varita tan cerca, sería una locura. Un solo movimiento y su cabeza sería cercenada con facilidad.
Sus otros amigos eran todos sujetados con fuerza. Lo peor se lo llevaron las chicas que comprobaron el apetito sexual de aquellos sirvientes del Señor Oscuro. A Hermione le metían mano para sacar sus enormes mamas, su ropa estaba tan deteriorada que era fácil llegar a ellas. Ginny y Luna eran simplemente roces suculentos en sus traseros o apretujones en sus pequeños pechos.
—En realidad pensaste…de verdad eras tan ingenuo, como para pensar que un puñado de críos—arrastrando las palabras conforme se acercaba—tendrían alguna oportunidad contra nosotros. —Bellatrix sonrió descaradamente—Te lo pondré muy fácil, Potter. Entrégame la profecía o—miró en panorámica a todos sus compañeros— contempla como mueren tus amigos.
Harry se debatió internamente. No quería presenciar la muerte de ninguna persona cercana a él. Ciertamente se sentía muy mal por haber llevado a sus amigos a aquella trampa. Los había puesto en peligro por su culpa. Todo era su culpa. Fue a entregar la esfera a Lucius cuando la voz valiente de Neville se alzó.
—¡No se la des, Harry!
Un siseo de Bellatrix junto a un encantamiento Diffindo de precisión quirúrgica hizo que se callase. Harry incluso aplaudió el control de la bruja, el hechizo solo había cortado una pequeña parte del cuello. Era más bien un rasguño, nada peligroso.
Uno de los mortífagos exclamó—¿Quién era ese?
—Longbottom—dijo Lucius en silencio—Una lástima que una sangre tan pura se haya asociado con muertos de hambre y fanáticos. Pero bueno, de tal padre tal hijo. Atúrdelo Bellatrix
Bellatrix decidió pasar a la acción—Lo siento pero creo que Potter necesita algo más. Ha salido a su padrino…necesita algo más que palabras—Harry no entendió del todo el doble significado de la oración—Comenzaremos con un Cruciatus. Tus padres hubiesen estado orgullosos de que compartieseis el mismo final—lanzó el encantamiento y Neville convulsionó brevemente. Sus gritos de dolor helaron la sangre de todos los presentes, al ver que el chico no se rompía con facilidad, Lucius dijo.
—¡Mejor comenzar con las más jóvenes! —instó a los mortífagos a liberar a Ginny y Luna. Ambas intentaron correr o sacar sus varitas pero rápidamente dos conjuros las enmudecieron y retuvieron.
Lucius rápidamente intentó negociar—Potter entregame ya la profecía o tus amigas morirán—intentó mediar de nuevo—No querrás tener otra muerte en tu conciencia. ¿Verdad? Diggory ya fue suficiente sufrimiento.
Harry cerró los ojos recordando como no pudo detener la maldición asesina de Colagusano. Como Voldemort le tocó el rostro con su pie descalzó mientras se burlaba de él. Ahora observaba a sus dos amigas, sollozando. Habían sido expuestas al maleficio Cruciatus y sus semblantes reflejaban un gran dolor.
Ginny gritaba de dolor mientras insultaba a todo el que podía. Luna sollozaba en silencio. Harry pensó en todas las posibilidades y ninguna era buena. Mientras pensaba la voz jocosa de Bellatrix se escuchó por toda la sala. Se acercaba a ambas jóvenes y poniéndose a su nivel, les acarició el pelo peinándolas un poco. Era una muestra de civismo algo raro.
—Serías una digna sucesora. ¿Cómo te llamas? —mientras observaba a Ginny quien intentaba resistirse a los estragos de la tortura. La chica añadió—Ginevra Molly Weasley.
Bellatrix arrugó la nariz con asco—¿Por qué tenías que ser Weasley? ¡Has dejado de caerme bien, traidora a la sangre! ¡Podrías haber sido una excelente hijastra! Ginevra Black ¿Acaso no suena bien?
Lucius cerró los ojos agotado por las tonterías irracionales de su compañera. Rodolphus miraba a Ginny con algo de devoción. Si su esposa la consideraba digna, él podría violarla y ser su amo.
—¿Et toi? —insistió la bruja mirando a Luna.
—Luna…Lovegood.
—Bellatrix Lestrange—dijo a modo de presentación—Supongo que me conoces.
Luna amablemente como siempre la saludó—Por supuesto que la conozco es usted muy famosa.
La bruja se echó el pelo hacía atrás y sonriendo como desquiciada dijo—Sí. Lo soy. ¿Me tienes miedo Luna? ¡No me gusta que me tengan miedo!
Estoica la chica dijo—No, Señora Lestrange.
—Me caes bien pequeña…Eres una digna Black aunque pareces más una Rosier—miró a Lucius—Es mejor que aquel engendro que tú y mi hermana concibieron. Quizás podamos adoptarla.
Malfoy simplemente instó a Harry de nuevo—La profecía Potter. No tenemos toda la noche.
El chico caminó hacía Lucius, sabía que su muerte estaba cerca. Probablemente todos morirían o sufrirían destinos peores esa noche. Podía imaginarse a Ron y Neville asesinados junto a él tras una serie de torturas. Hermione violada salvajemente y convertida en una puta para los aspirantes a mortífagos. Ginny y Luna como protegidas de Bellatrix tendrían un futuro de riqueza. Probablemente acabarían corrompidas y casadas con hijos de mortífagos. Servirían al Señor Oscuro gracias a algunas Imperius.
Justo cuando fue a darle la esfera, se escuchó una fuerte maldición. Dos mortífagos fueron abatidos y de dos puertas entraron cinco miembros de la Orden del Fénix. Ojoloco Moody, Tonks, Kingsley Shacklebolt, Lupin y Sirius entraron en tropel.
Estuvo a punto de darle la esfera cuando un Desmaius desvió la atención de Lucius lo suficiente como para que pudiese escapar del alcance del rubio. Los tres aurores comenzaron a presentar batalla a todos los mortífagos posibles, mientras tanto Remus instaba a los chicos a huir. Tan solo Harry y Neville permanecieron batallando desde la distancia, el resto fue teletransportado usando un traslador. Tras esto, comprobaron que ahora los mortífagos no tenían piedad ninguna.
Ojoloco había recibido una maldición contundente que le había sacado su ojo de sitio. Su puntería se había vuelto errática y parecía más concentrado en matar que en batallar. Remus peleaba contra Malfoy y Kingsley batallaba contra dos mortífagos.
Tonks apuntaba a todo lo que podía hasta que fue asaltada por Bellatrix. Sirius protegió a Harry y Neville de los ataques de los Lestrange.
—Harry, largate de aquí—le instó el merodeador.
—No. Me quedo contigo—tenía ansiedad por volverlo a ver y no quería dejarle en esta situación tan peligrosa.
—Lo has hecho maravillosamente. Pero es mi momento—dijo Sirius sonriendo antes de ser asaltado por Rodolphus y un Lucius Malfoy agotado. Remus le había herido un poco. Ambas parejas intercambiaron hechizos. La profecía fue entregada a Neville que la protegió como pudo.
En pocos movimientos la superioridad de Sirius fue notable. El esposo de Bellatrix acabó en el suelo y Harry desarmó a Lucius rápidamente. Sirius sonriendo dijo—Muy buena James—lanzó al hombre al aire y se dirigió a enfrentar a otro mortífago.
Harry decidió tomar una posición alta para ver el panorama. Junto a Neville corrió por las gradas de piedra hasta que fue interceptado por Macnair. Le lanzó una maldición que rebotó. Neville fue arrojado al suelo por una maldición repulsiva. Harry lo agarró como pudo pero el bolsillo de su túnica se descoció y la profecía se rompió. Macnair lo atacó a él rompiéndole la mano con un hechizo. Neville corrió a socorrerlo dejándole tuerto con un encantamiento congelador directo al ojo.
Mientras ascendían el panorama era desolador. Moody yacía en el suelo sangrando y buscando a tientas su ojo mágico que rodaba. Remus estaba herido pero continuaba peleando al igual que Kingsley. Sirius parecía un perro desfogándose, entraba a cada duelo que podía y lo finiquitaba con rapidez. No encontraba oponentes a su altura y ayudaba a todo el que podía.
La mente de Harry fue a un pensamiento volátil "Porque no ayudaba a Moody". Estaba más centrado en su ego que en sus compañeros de equipo, una gran diferencia a cómo había defendido a Hermione momentos antes.
La más desesperada en ese momento era Tonks. Nymphadora peleaba cómo podía contra su propia tía, pero claramente la experiencia era abismal. A pesar de ser buena, poco a poco la bruja oscura iba destruyéndola.
—¿Tú eres el engendro de Andy? —dijo riéndose—Una lástima que tú don vaya a morir contigo. Si hubieses sido una Black igual podías librarte.
Tonks atacó desesperada—Mamá te manda recuerdos. Dice que no te ve desde que se marchó de casa. Te echa de menos—a pesar de todo era su tía y cualquier baza emocional podía darle una victoria.
La bruja añadió—Nos veremos de nuevo en tu funeral, sobrina—una ráfaga la envió lejos de ella golpeándola contra la piedra.
—Cobarde. Igual que en San Mungo. Huyendo—dijo Tonks con una voz desesperada. No le sentó bien a Bellatrix que rápidamente dijo—¿Últimas palabras engendro mestizo?
La bruja fijó su mirada en los ojos de su tía y cambió su rostro hasta simular una versión juvenil de su madre. Una treta psicológica. Bellatrix la miró por momentos fijándose en cada detalle hasta que apuntando la varita al pecho la maldijo. Un hechizo desconocido la mandó volando e inconsciente a un lado. La mortífaga se acercó a la pobre veinteañera que poco podía hacer para defenderse. Nadie le prestaba mucha atención a la mujer hasta que Sirius decidió confrontarla finalmente.
Se le heló la sangre ya que no sabía quien era superior en un duelo. Ambos peleaban ajenos a todos los demás combatientes. Nadie interfería en su duelo sabiendo que interrumpir a la mortífaga era una sentencia de muerte. Harry se planteó por un momento lanzar un encantamiento a la bruja pero supo que era imprudente. Más aun cuando Malfoy se reincorporó y corrió hacia ellos lanzando maldiciones.
El hombre miró a ambos con odio y gruñó—La profecía Potter. No volveré a repetirme.
Fue a contestarle lo que había sucedido cuando Albus Dumbledore apareció por la sala. Una simple maldición envió a Malfoy volando y posteriormente lo amordazó inconsciente. Los mortífagos al ver esto intentaron huir por desgracia uno a uno, fueron cayendo en manos del director de Hogwarts.
Tan solo ambos Black continuaron la pelea sin percatarse de la nuevo inclusión. La bruja danzaba mientras se protegía de los maleficios. Intentaban rodear el arco, para situarse mejor en batalla. Riendo como una desquiciada gritó.
—¿Ya no te conviertes en perro? —apenada—Pobrecito. Siempre he querido tener un animal disecado en mi casa.
—Reducto—la bruja lo esquivó mientras continuaba burlándose—Primero la mestiza de Andy y ahora…—con expectación—El hijo prófugo—riendo por el paralelismo—Moriréis todos.
La mujer estaba cada vez más desquiciada por llevar en un duelo más de cinco minutos No parecía acostumbrada a tal nivel de poder, Sirius era capaz de contrarrestarla eficientemente. Tal vez porque la conocía o tal vez porque en el fondo no quería que regresase a Azkaban.
Esquivó maleficios desagradables y chuleándose de ella dijo—¡Vamos! ¡Tú sabes hacerlo mejor! ¡Azkaban te quitó el pulso!
Bella se mordió el labio hasta sacarse sangre. Su rostro se lleno de ira, su palidez desapareció—Si duras tanto es por la sangre Black en ti. Te hace mejor, Sirius. ¿Por qué no pudiste verlo?
Sonriendo descaradamente se apoyó en el arco de piedra—Creeme prima, lo vi. Pero eso no significa que tenga que matar a todos los inferiores—intentando dialogar mientras ambos mandaban hechizos poderosos.
—No tienes que matar Siri—el apelativo lo sacó de sus pensamientos. La bruja sonaba casi suplicante—Solo comprometete con la causa. Educa a tus hijos en ella, da parte de tu fortuna al Señor Oscuro. Nada más—haciéndole ver que el sacrificio era pequeño en comparación con lo que podía ganar.
Sirius se quedó escuchándola—¿Y que ganó?
Bella sonrió para si misma—El Señor Oscuro te tendrá en gracia. Librará tu nombre de las calumnias, te dejará torturar por días a esa rata almizclera que alguna vez llamaste amigo—ciertamente ese era un gran placer—Te conseguiremos una buena esposa de sangre pura. Eres guapo—alabando su apariencia física—no nos será difícil.
Sirius sonrió para sí mismo—La última vez que intentaste convencerme arruinaste mi posible boda con una buena esposa de sangre pura—recalcándole el pasado.
Bufó como una víbora—¡Por favor! ¡Tú madre se pensó que eras basura acaso! ¡Amelia Bones! ¡Traidora a la sangre y auror! ¡De que sirve a la casa Black una auror cuando en nuestra casa abundan las artes oscuras! —tranquilizándose un poco insinuó—Puedes tenerla si aun quieres, solo…debes mantenerla a raya.
Burlón de nuevo, el merodeador siguió con la pelea mientras hablaban. Nadie en este unto intentaba matarse—¿Qué le eche la Imperius a la jefa de aurores? ¡Creo que se condena con un viaje de ida a Azkaban! ¿Tú lo hace con tu esposo, querida prima?
—¡Rodolphus es fiel al Señor Oscuro! ¡No es necesario tomar medidas como esa!
—¿Y a ti? —eso detuvo el duelo brevemente hasta que lanzando una maldición más poderosa la bruja dijo—Sí. Mucho más que yo a él—recordando momentos pasados.
Sirius sonrió brevemente diciendo—¿No le gustaron nuestros ratos libres en prisión? A mí me encantaron.
La bruja rápidamente le instó a pelear pero era claro que ya no prestaban atención a la batalla. Lanzaban maleficios que ni golpeaban ya. Ambos casi habían dejado el duelo pero aun no mostraban pacifismo. El sonrojo que adornaba el rostro de Bellatrix se confundía con cansancio pero estaba lejos de eso. La mujer sentía rabia contra Sirius pero se resistía a utilizar maldiciones letales.
—Hubiesen estado bien si los dementores te hubiesen dejado infértil perro sarnoso—le esperó a la cara—Yo era un dama pura hasta que te conocí.
—Hasta los tres años—le dijo riéndose más aun—Llevo tiempo queriendo revivir un buen polvo sin estar ambos tosiendo. Quizás cuando acabe la guerra pueda tenerte un rato antes de tu ejecución—Sirius una vez más estaba estirando las cosas al límite. El hombre seguía conservando su actitud bromista y cruel de su juventud.
Bella parecía algo afligida y le contestó—Me quede con ganas en San Mungo. Una lástima que Bones estuviese allí. Por cierto—cayó en ello inmediatamente—¿Qué ha sido de su sobrinita? —riéndose—No estaba con Potter en la sala de las profecías. ¿Han cortado? ¿Ahora está con Greengrass?
Sirius añadió—Ha salido a su padre y padrino. No lo puedes culpar.
—Igual de estúpido. Crucio—el maleficio le golpeó causándole gran dolor. Sirius yacía en el suelo dolorido. Bellatrix sonrió diciendo—Mereces una muerte pacífica. Mi conciencia no me permitiría aplastarte como si fueses un pequeño duendecillo.
—¿Tienes conciencia? —asombrado entre quejidos de dolor—¿Por qué fuiste aquel día? ¡Hundiste mi vida varias veces!
—Me haces daño Siri—apenada—Solo buscaba lo mejor para los Black. Pensaba en ti y en mí—se acercó a él, acuclillándose frente a su rostro—Podríamos haber sido felices si no te hubiese gustado aquella zorra que tu madre te eligió de esposa. Yo me habría librado del idiota de Lestrange y ambos seríamos felices bajo el reinado del Lord. Tus amigos—le dijo intentando que entendiese el mundo feliz en el que podrían haber estado—habrían vivido. Potter era un sangre limpia, Lupin un licántropo habría vivido mejor con nosotros que con el gobierno actual y la rata hubiese estado en Knockturn desvirgando esclavas veelas y gastando la herencia de su madre bruja en botellas de Whiskey.
Sirius tuvo que sonreír levemente. La bruja conocía bastante de psicología y sabía cómo hacerle rememorar tiempos en los que no había guerras o preocupaciones. Simplemente dijo—Mátame. Acaba con esto.
Sonriendo le dijo—No. Te necesito con vida, Siri—riéndose dijo—Primero me encargare de hundiros la vida a ti, a Andy, a su pequeña Dora—miró hacia una esquina donde Alastor intentaba reanimarla en vano—y a tu zorra. Y luego recuperaremos nuestra hermosa familia como debería haber sido. ¿Lo recuerdas?
Sirius con una lágrima en los ojos al recordar su juventud dijo—No se puede recuperar a los muertos Bellatrix. Ninguna magia es capaz de devolver el alma—James había muerto por su culpa y a pesar de verlo reflejado en Harry o de verlo en sus recuerdos no era real. Nadie podría traerlo de vuelta. Mientras peleaban una voz siniestra se escuchó desde el velo—Canuto. Canuto. Canuto.
Sirius miró la estructura con asombro. Tartamudeando dijo—Ja… James. James. ¿Es una ilusión verdad?
Bellatrix observó aquella murmurando—Sí. El arco ha respondido a tus palabras. Te unirás a él, Sirius. Si sigues así estarás junto a él muy pronto—la varita de la mujer lo apuntaba directamente. No se había recuperado del todo del Cruciatus y sabía que de querer hacerlo lo mataría.
Valiente como ninguno espero su muerte. La mortífaga rápidamente le lanzó un encantamiento que lo empujó hacia un lado. El poder del hechizo fue el suficiente como para que Sirius se estrellase contra la piedra y levantase polvo. Una vez despejado el polvo, Harry vio como su padrino estaba sangrando por la cabeza, brazos y torso. Se veían hematomas por todo su cuello. Era la viva imagen de un zombi en ese momento, salvo por el hecho de que no se movía y estaba tumbado en el suelo. Una muerte mucho más violenta que la de Cedric y encima su padrino.
No pudo soportarlo y corrió tras ella. Bellatrix miró al chico curiosa por la reacción. Harry no prestó atención a nada, incluido el comentario de Dumbledore y Lupin gritándole.
—¡Harry pará!
—Está vivo Harry—le instó Dumbledore quien había llegado a Sirius y comprobando con un hechizo que el hombre seguía vivo de momento. El sonido de su voz no llegó a tiempo por lo que el anciano lentamente se dispuso a proteger a su alumno.
Poco le importó eso. Corrió detrás de Bellatrix quien huía de él. Los tacones de la bruja le dificultaban el paso por lo que pronto sería atrapada por un chico furioso. Riendo como una loca, gritaba.
—¡Yo mate a Sirius Black! ¡Yo le mate! ¿Vienes a vengarlo?
Harry disparó un encantamiento que golpeó una pared mientras la bruja seguía sonriendo y corriendo. Apenas disparaba hechizos mientras se dirigían corriendo hacia arriba. Tras una larga persecución llegaron a los ascensores que iban hacia el atrio principal. La mujer se subió a uno y la puerta se cerró.
Harry no pudo hacer nada—Relashio—el embrujo no rompió la puerta del ascensor solo hizo que Bella tirase su varita al suelo. Eso provocó un corte en el brazo de la bruja. Harry la miró estático mientras su ascensor subía lentamente. En ese momento fue más listo—Arresto Momentum—lo dirigió a la cabina de Bella sin que se diese cuenta por lo que el movimiento de su ascensor fue ralentizado.
Subió a un ascensor y se dispuso a acabar con aquella bruja cuanto antes. La confrontaría en el atrio. La batalla estaba ganada. Dumbledore había contenido rápidamente a los mortífagos. Aunque para la desgracia de todos Ojoloco estaba con daños serios, Tonks desmayada y Sirius… Kingsley incluso había recibido un maleficio de Bellatrix mientras la mujer huía, este le había cortado la pierna hasta llegar al hueso.
