Tras la batalla en el Ministerio los días en Hogwarts se habían convertido en una vuelta a la normalidad. Dumbledore había vuelto a su cargo y Hagrid también, gracias a este Umbridge fue liberada de los centauros pero para su desgracia parecía haber sido ultrajada más de lo normal.

Todos los daños ocasionados por la tiranía de Dolores fueron eliminados. Sus decretos, su organización paramilitar e incluso las libertades en los castigos de Filch. Los retratos mágicos volvieron a sus posiciones originales e incluso los fantasmas volvieron a ser ellos mismo sin tener que estar alejados de los estudiantes.

Todo parecía ir perfecto pero en la enfermería los daños aún no habían sido curados del todo. Si bien Harry y Neville estaban perfectamente, los demás todavía tenía heridas que no cicatrizaban bien por la magia oscura. Snape y Pomfrey se estaban dedicando a aportar soluciones y poco a poco todo fue mejorando. Al cabo de una semana tan solo Hermione seguía internada. La maldición púrpura de Dolohov parecía haber ocasionado una necrosis en los nervios de sus piernas por lo que le dolía el caminar o el roce con su ropa. Pero hasta Dumbledore se había inmiscuido en ese asunto por lo que era probable que se recuperase antes de la vuelta a Hogwarts.

En este momento Harry se encontraba en la biblioteca junto a sus amigos hablando tranquilamente. El ambiente era bien distinto al que reinaba en el mundo mágico.

Ron habló diciendo—¿Deberíamos el año que viene seguir con el ED? Ayudo mucho—matizó el chico.

Harry le miró y dijo—Sin Umbridge y con el Ministerio peleando la guerra es poco probable que necesitemos el ED—eso hizo que tanto Neville como Luna perdiesen algo de felicidad.

—El ED ayudó a mucha gente…y tras lo del Ministerio seguramente muchos querrán mejorar—dijo Neville.

—No se trata de eso. Míranos, Nev—dijo mientras ambos iban observando la sala del hospital—Peleábamos contra dos o tres mortífagos a la vez y escapamos muy heridos. La próxima vez no jugarán.

—Podíamos haberles hecho frente. Solo se necesita más entrenamiento. Si los gemelos o alguno de los mayores hubiese estado nos habría ido mejor—dijo el chico haciéndole ver a Harry que el desempeño se debía a la inexperiencia y a la poca variedad de hechizos—Susan o alguno de los otros hubiese ayudado.

Se tensó—¡No voy a poner más gente en peligro! ¡Me costó llevar a Ginny y Luna imaginate si cargase con más gente!

—No es cargar, Harry—dijo Ron—Todos quisimos acompañarte. Está guerra no eres solo tú, aunque la profecía diga eso—las palabras de la bola habían sido compartidas con todos los presentes.

Luna dijo con voz cantarina—Espero que el ED regresé. Os echare de menos—dijo con pesimismo—Por supuesto el Quisquilloso volverá a venderse. Papa está contento, ha duplicado el número de ejemplares vendidos en horas.

La menor de los Weasley añadió—Iremos a visitarte Luna—eso entusiasmó a la joven.

Neville agarró el periódico y dijo—Mi abuela está orgullosa de mí por pelear. Aunque se rompió mi varita—dijo con tristeza—Me comprará una nueva. Espero que eso ayude.

Ron dijo—Lo hará. Mejoró mucho mi magia cuando deje de usar la de Charlie.

Harry observó todo eso y dijo—Iré a verte Ron…Supongo que Dumbledore reforzará la Madriguera. En ausencia de Sirius, Grimmauld Place no es seguro—afirmó irritado por aquel dato.

Ginny le miró y dijo—¿Seguro?

—Cualquier Black puede acceder si Sirius no se encuentra dentro—matizó—La casa reconoce a los de su sangre. Por mucho que Dumbledore haya reforzado su seguridad, se abrirá si otros Black entran.

Ron dijo—¿Black? Pensé que Sirius era el último.

—El último varón—acotó Hermione—Hay mujeres, pero ninguna es Black ahora, al menos de apellido.

—La madre de Malfoy y Bellatrix podrían entrar—dijo Harry—Grimmauld no es seguro de momento. ¿Me preguntó que estará haciendo Voldemort ahora?

Ginny dijo sonriente—Llorar. Ha perdido a casi todos sus seguidores.

—Estará enfadado. Sembrará aún más el caos.

Harry rápidamente salió de la enfermería. Se le había ocurrido algo y tenía que buscar a Susan. Alertarla de lo ocurrido en el Ministerio y de que tuviese cuidado. También hablarle sobre Sirius. Iba a ser difícil todo eso. Sabía que sería difícil. Corrió por los pasillos hasta el Gran Comedor en busca de la pelirroja. Allí encontró a Hannah que a pesar de todo seguía sonrojándose furiosamente al verle. Ignorando eso le dijo.

—¿Susan? ¿Dónde está?

Megan y Hannah se miraron entre ellas mientras la rubia decía—De camino al baño de chicas del tercer piso. ¿Harry? —preguntó la chica antes de que se marchase—¿Neville, está bien…?

—Enfermería. Sí. Deberías ir a verle—dijo mientras corría todo lo que pudo por las escaleras. Llegó rápido al tercer piso y se internó dentro del baño. El lugar era impecablemente limpio, no sabía si porque las chicas de por sí eran más limpias o por la virtud de los elfos del castillo.

En cualquier caso ignoró aquello y rápidamente comenzó a ojear hasta encontrar aquel baño en donde había una persona. Una vez localizado abrió la puerta para encontrarse de frente con una imagen que no sabía si poder llamar erótica. Ciertamente era curioso. Susan estaba sentada en un inodoro, llevaba la túnica abierta revelando gran parte de su atractivo físico. Sus enormes pechos pugnaban contra la blusa que llevaba. En la parte de abajo, falda y bragas estaban bajadas revelando sus muslos. Su coño era invisible pues quedaba oculto entre sus cerradas piernas. Harry deseó abrirla y tomarla así pero la postura seguramente era inviable.

Lo primero que la chica hizo fue usar sus manos para tapar cualquier resquicio visible de su coño. Tras sonrojarse furiosamente dijo gritando—¡Quien coño te crees que eres! —al ver que Harry cambió el semblante—¡Harry! ¡Que susto me has dado hijo mío!¡Hay que avisar antes!

Sonriendo descarado dijo—Vine a saludarte pero parece…que tú forma de saludar es mucho mejor—mirándola de manera descarada apreciando cada pedazo de piel desnuda.

Susan se sonrojó mientras le miraba a los ojos y decía—¿Lo del Ministerio fue…real?

—Sí…Voldemort—causó un escalofrío en la chica—apareció. Peleamos contra los mortífagos. Todos fuimos heridos por suerte Dumbledore y la Orden vinieron a ayudarnos.

Susan dijo—La Orden…Tía Amelia hablaba de eso cuando se quejaba de los intereses de Dumbledore. Gracias a dios que nadie ha muerto—dijo agradeciendo al mundo.

—Probablemente tu tía sea la nueva Ministra de Magia—declaró—Fudge será relevado pronto. Su gestión ha sido desastrosa.

Rápidamente se levantó de la impresión dejando que gotas se deslizasen desde sus labios íntimos hacia sus pies. Harry observó como su vulva se comprimía entre los muslos. La joven alegre pero intranquila ante la noticia dijo.

—Pero eso es brillante…y desastroso. Seremos los primeros que querrá matar. Más aun si sus mortífagos son ejecutados o mandados a Azkaban de nuevo. Su venganza será terrible.

Harry supo que era verdad. Tan solo esperaba que Voldemort no pasase a la acción directa y se dedicase a matar magos y brujas por diversión. Intentó sonreír cuanto pudo y le dijo—Por eso vine a verte Sue. Necesitas estar serena por si atacan vuestro hogar. Eres excelente en Defensa pero no quiero que cometas los mismos errores que yo cometí en el Ministerio.

—¿Errores? —dijo la joven con avidez de aprender.

—No tengas piedad. Voldemort no la tendrá y posiblemente los mortífagos prefieran disfrutar de ti para luego matarte por desangramiento—era una verdad cruda pero era cierto.

—¿El director? ¿Nos protegerá?

Harry no lo sabía a ciencia cierta—Seguramente a pesar de todo debes estar preparada. Probablemente tu tía tenga algo que contarte cuando regreses—era una incógnita que no quería decirle.

La chica le miró extrañada y dijo—¿No me lo puedes decir? Vamos, no puedes dejarme en suspense—dijo la bruja. Harry permaneció estoico pero su pene comenzaba a imponerse a su mente. No solo por el tiempo de abstinencia sino por la vista ante él. Susan era un belleza demasiado voluptuosa. Tan hermosa que podía dominar un pene de todas las formas posibles.

Al ver el efecto que provocaba decidió aprovecharse de él. Se desabrochó un poco la blusa dejando ver su tremendo escote. Se inclinó hacia delante para favorecer el ángulo de visión y habló lentamente, usando la lengua para humedecer sus labios a la vez que procuraba siempre tenerla a la vista del chico. No pudo soportarlo más y se sacó el pene al aire. La vista ante él hizo que Susan abriese los ojos y se quitase la blusa dejando tan solo la corbata que corría en medio de sus senos sujetador por un enorme sujetador. Era una antesala de lo que Harry tenía planeado.

La joven fue a por el pene deseando darle placer oral, pero Harry la detuvo a medio camino. El chico la miró a los ojos y mientras se adelantaba a besarla la agarró y le dio la vuelta. Con las rodillas apoyadas en la taza del váter, la joven bruja estaba dejando su trasero al aire. Su cabeza estaba reflejada en los azulejos cristalinos del fondo. Lo único oculto eran sus enormes tetas pero poco le importaba ahora a Harry. Necesitaba un alivio y Susan era más que suficiente para él.

Abrió sus nalgas para ver su agujero anal y su vulva que seguía chorreando no solamente jugos sino algo de pis. Harry lo tocó brevemente antes de amasar sus nalgas. Posicionó su miembro directamente y fue a meterlo.

La chica dijo—¡No puedes correrte dentro! ¡Sería como si lo hiciéramos en una luna de miel! Ambos somos herederos únicos por lo que la ley dice eso—dijo la bruja habiendo estado alerta de posibles problemas.

Harto de eso pero sabiendo las peligrosas implicaciones tanto en su vida personal, como en su patrimonio y en la seguridad de la chica decidió contenerse. A pesar de todo, azotó una nalga haciéndole ver que no toleraba esos atrevimientos. Ahora mismo no necesitaba un acto pausado o de afecto, necesitaba desquitarse de su error. Por haber pensado que Sirius estaba en peligro. Necesitaba aliviar su furia por confiar en Kreacher y por pensar en eso. Había puesto en peligro a todos por una estúpida visión ideada por la psique retorcida de Voldemort.

Rápidamente agarró las caderas de la chica aunque era innecesario. El cubículo en el que se encontraban impedía la huida, además Susan no parecía muy renuente a lo que se estaba desarrollando dentro. Harry había entrado en su vagina, era el primero en entrar en aquel lugar prohibido. Lo notó cuando se topó con algo dentro. La prueba viviente de su virginidad, que pronto desaparecería. Irónicamente decidió controlarse cuando vio en el reflejo como Susan parecía algo disgustada con su comportamiento.

La chica lo disfrutaba pero había un ceño que Harry no identificó bien. No parecía feliz de ser tomada en un baño de escuela, con sus ropas por las rodillas como una vulgar putilla de discoteca muggle. Harry se contuvo, con todo su control mental disfrutando de cada pequeño roce con su interior. Se retiró tras acariciar con su glande el himen de la bruja. No había sido demasiado brusco por lo que esté continuó existiendo. Con su miembro fuera, esperó brevemente un comentario.

Susan al notar como su interior volvía a relajarse solo que con dejes de placer dijo—¿Por qué lo has sacado? Pensé que…querías…

—Sí—dijo Harry con la verdad por delante—Llevo queriendo hacerlo mucho tiempo. Pero no es adecuado. Sé que lo piensas y tienes razón. No es el lugar adecuado para tomarte como debes ser tomada—realmente en la mente de Harry no se dibujaban estampas muy diferentes a las de hace unos minutos. Incluso había llegado a pensar en tener sexo en la alacena de la escalera donde apenas cabrían dos personas.

La chica recuperó su posición original y sonriendo con amor le dijo—¡Gracias gracias! —mientras lo besuqueaba. La polla de Harry jugosa por algunos fluidos se deslizaba y patinaba por todo su estómago—Pero no podemos dejarla como está, ¿verdad?

Curioso le dijo—¿Qué propones? —queriendo saber como seguirle el juego y acabar con parte de su frustración sexual momentáneamente. Susan lo había excitado y tendría que solucionarlo ella.

—Mis pechitos serán suficientes—indicó la bruja dudosa mientras se pellizcaba los senos y los sacaba de su cubierta.

—¿pechitos? —dijo Harry brevemente asimilando como podrían ser llamados esas maravillas. Desde luego no "pechitos", más bien se asemejaban a ubres. Quizás sería divertido follarla en un establo muggle.

Mientras posicionaba su miembro en el escote, la bruja fue quitando su corbata de Huffelpluff. Una vez hecho esto, comenzó apretando sus pechos fuertemente. Harry era el que impulsaba su miembro, la lubricación del coño servía para algo pero pronto comenzó a raspar. Necesitaban algo más.

—Escupe en ellos—la pelirroja simplemente esperó un momento para dejar caer un grueso hilo de saliva en la punta del pene. Algo insuficiente ya que no lubricaba el tronco que era lo principal para que no rozase tanto.

—Creo que habrá que buscar otra opción—mientras seguía gozando de esas increíbles mamas—Necesito lubricante para disfrutar de esos—para no utilizar un termino despectivo en referencia a sus enormes mamas.

Susan rápidamente dijo—Puedo humedecerlo—mientras sacaba la lengua como una perrita. Ciertamente una mamada húmeda era útil o incluso algunas chupadas duras pero no quería eso. Susan necesitaba salir de su zona de confort para convertirse en una compañera sexual perfecta. Harry tenía otros planes—Yo me ocuparé de mojarlos.

La chica frunció el ceño con algo de duda pero quedo descartada cuando el mago sacó el miembro de sus pechos y posicionó su boca. Comenzó a mamar de ellos y a soltar saliva mientras sus manos iban masajeando y distribuyendo el exceso antes de que se secase. La saliva no era un buen lubricante, ambos lo sabían ya que se secaba rápido. A Harry ya no le importaba la masturbación con las tetas, solo darse un verdadero banquete.

Y eso estaba haciendo. Amasaba uno de sus pechos mientras sus labios chupaban el pezón opuesto hasta dejarlo puntiagudo. Emulando las veces que había espiado a Ron, hizo lo mismo que el pelirrojo hacía con Hermione. Mientras las magreaba con algo de dureza, Susan gemía sin parar. Sus senos eran sensibles y poco a poco comenzaron a incrementar la temperatura. Lo divertido fue cuando en una succión, un chorro de líquido brotó de aquellos senos y Harry lo cató.

—¿Leche? —dijo saboreando aquel líquido dulce y blanco.

Susan avergonzada saboreó directamente de los dedos impregnados del mago. Asombrada por eso pensó y dijo—Magia accidental por el placer. Tal vez—era la única explicación posible. A Harry lejos de extrañarle eso le fascinó. La bruja cuando se excitaba podía lactar, solo si perdía el control de su magia con el placer, algo que le incentivaba a dar más placer. Ciertamente Susie ahora era una vaca de verdad. Una buena mujer que podía dar leche en gran cantidad.

Siguió apretando los senos de la chica pero no los cató. Solamente dejo que el fluido se derramase por todo el escote para hidratarlo adecuadamente. Una vez todo estuvo pintado de blanco, comenzó la parte que Harry esperaba. Susan parecía que incluso había destilado sus propios jugos porque se escuchaba el sonido de gotas cayendo. Seguramente obra de su excitación. Ahora la bruja movía sus enormes mamas y Harry disfrutaba. El movimiento causaba que la leche lactante saliese en todas las direcciones manchando a Harry y poniendo su pene blanco. Poco importaba, la sensación fue fantástica y Harry extasiado derramó todo lo que pudo apuntando a la cara de la bruja.

El facial cubrió su pelo, labios y nariz. Los ojos se cerraron antes de que fueran alcanzados. Harry le tendió el pene en parte mojado de leche, en parte semen y se lo dio a probar. Curiosa lo cató degustando ambos sabores.

—¿Deberíamos embotellarla? —dijo la chica riéndose—No sabe mal.

Harry riendo también dijo—Tendríamos que repetirlo muchas veces—mientras le guiñaba el ojo. Susan rápidamente dijo—En verano habrá tiempo para esas cosas—se imaginó como exploraría todos sus agujeros frente a su tía y con consejos de Sirius sobre como tratarla. Ciertamente sería divertido.

—Nos vemos en vacaciones Sue—le indicó mientras se recogía el pene y lanzaba encantamientos de limpieza en ambos. La pelirroja sonriendo dijo—Espero que sea verdad…

Todo el tiempo hasta la llegada del tren fue de inaudito silencio para Harry. Se sentó con sus amigos pero a mitad de camino, Hannah Abbot sacó a Neville. Luna y Ginny fueron a buscar a algunas amigas de la pelirroja. Hermione se dispuso a cumplir sus obligaciones de prefecto mientras que Ron permaneció con Harry conversando.

—Me puedes explicar porque te dieron el puesto si pasas de todo—indicó Harry al ver que su amigo dejaba todo el trabajo a Hermione.

—Se enfada conmigo por hechizar Slytherins—recalcó el pelirrojo—Además no soporto verla a la cara. Me folle a Lavender y a Parvati—Harry se calló ya que sabía que era un verdadero lío. Mientras hablaban, Lavender entró y mirando a Ron dijo.

—Ro. Ro. Tengo un gatito negro que necesita leche—guiñándole el ojo y levantando algo su falda. Harry se sorprendió de su sentido de la seducción. Ron en cambio miró sus pechos y sus bragas pero se contuvo y dijo.

—Ahora que soy famoso, Lav. Quiero más tías. Porque conformarse con una pudiendo tener un harem—dijo riéndose. La fama de los seis había aumentado pero Harry no pensaba que se le fuese a subir de aquella manera. Parecía que Ron y Neville habían aumentado su número de polvos por ser famoso. Salió del lugar para salir del tren y llegar al anden donde miembros de la Orden le esperaban. Al salir se topó con Daphne, la chica le miró con frialdad como si no esperara encontrárselo.

Harry ni siquiera observó su belleza y dijo—Gracias por lo de Umbridge. Sin ti, los chicos no hubiesen escapado—sabía que era verdad y demostraba que a pesar de todo Daphne tenía corazón, algo que nadie sospechaba por culpa de su fachada calculadora.

La bruja rápidamente dijo—Solo era un favor por salvarme… ¿Has oficializado ya la relación con la heredera Bones?

—¿Que si qué?

Mirándole asombrada declaró—Que si le has pedido a Bones ser su novio. O si le has roto el himen, que es más probable.

—¿Por quien me tomas? Yo respeto las decisiones de Susan—declaró aunque horas antes casi la viola en un arrebato de furia y pasión adolescente.

—Solo eres un mestizo Potter. Solo quieres a Bones para subir de rango social—declaró la bruja a lo que Harry enfadado intervino diciendo—Soy el heredero de los Potter a pesar de ser mestizo—declaró sabiendo su estatus—Y también soy el futuro heredero de los Black. Deberías saberlo Greengrass. Ningún hombre querría una mujer con tu actitud.

Daphne aguanto eso y dijo—No me someto a ningún hombre. El dinero mueve el mundo Potter—recalcando todo eso—Si no tuviésemos dinero acabaría siendo la esposa de cualquier idiota con galeones suficientes para comprarme. El dinero de mi familia garantiza mi virginidad. El dinero es lo que hizo que Lucius Malfoy permaneciese ileso tanto tiempo a pesar de sus crímenes.

Harry pensó eso y dijo—¿Qué precio tienes? Me encantaría enseñarte una lección—mientras se planteaba como sería follar a una serpiente.

—No tienes suficiente—declaró la chica.

—Creo que sí—se adelantó y la acorraló contra la pared del vagón. La chica sintió el aliento del mago en su oído—Tengo mucho oro, Daphne. Suficiente como para tenerte para mí toda la eternidad y pasar cada día de mi vida humillándote y convirtiéndote en una esposa trofeo. Algo que no quieres ser.

La chica abrió los ojos comprendiendo que eso escapaba a su control de la situación. Harry la había superado dialécticamente.

—Pero no te quiero como esposa. Eres demasiado fría. Por suerte—dijo—creo que hay una forma de quitarte esa fachada. Te daría la joya que quieras de la familia Black más 200.000 galeones—eso consumiría la bóveda de la escuela y posiblemente gran parte de la de la familia Potter pero importaba poco en ese momento. No podía achantarse.

La bruja abrió los ojos y dubitativa dijo—¿De verdad crees que…valgo tanto?

Yéndose hacia el andén dijo—Vales mucho más que eso, Daphne. Que no se te olvida nunca. Avisame si por algún casual te interesa mi proposición—bromeando abiertamente mientras se marchaba del tren.

En el Andén, Alastor Moody llevaba su peculiar disfraz con un enorme bombín inclinado mientras que su pierna falsa brillaba en señal de algún encantamiento desilusionador. Tonks había decidido oscurecer su piel para que resaltase menos sus moretones y heridas de batalla. Molly nada más verlos los abrazó a todos mientras ella sola teletransportaba a Ginny y Ron.

Hermione salió a buscar a sus padres. Ojoloco rápidamente guio a Harry con los Dursley y amenazándolos gruñó.

—Si algo le pasa…ten por seguro cerdo que iremos a por ti—Vernon se sonrojó y parecía dispuesto a darle una paliza a Alastor. Esté únicamente dejó mostrar parte de sus cicatrices y heridas para amedrentarlo—Y tú muchacho…cuidate. Él ha vuelto. Dumbledore te avisará.

Petunia intercedió rápidamente—¿Él? El que mató a Lily—era la primera vez que la llamaba por su nombre frente a Harry—parecía asustada.

Alastor afirmó con la cabeza pero dijo—La casa estará protegida mientras el chico pase un mes con vosotros. Es mayorcito para que lo pongas a limpiar.

Harry fue escoltado a la casa de sus tíos con una perspectiva muy mala sobre todo lo que había sucedido. Pero parecía que al menos su vida amorosa iba ganando peso y quería disfrutar de ella tanto como fuese posible.