Susan fue teletransportada por flu a su casa. La estación de Kings Cross contaba con algunas chimeneas para el uso de los adolescentes. El Ministerio se preocupo de cada detalle para garantizar que todos pudiesen ir a Hogwarts y evitar el flujo de magos constante por la estación. Tan solo nacidos de muggles y algunos mestizos o familias con muchos hijos acudían por la barrera. La mayoría de los magos usaban flu o aparición.
La pelirroja llegó a su casa deseando ver a su tía y saber todo lo ocurrido en el Ministerio ya que la versión de Harry y la de los rumores de la escuela eran muy poco creíbles. El silencio estaba por toda la casa. La chica decidió subir al despacho de su tía pero ni rastro de ella.
Tras varios vistazos en otras habitaciones, baño, vestidor o cocina se aventuró a su dormitorio aunque hubiese preferido no ver lo que ocurría. Su tía estaba cabalgando a un hombre con furia y fulgor. Lo tenía esposado al cabecero y no parecía siquiera preocupada por nada.
Cualquier destello de severidad estaba fuera de su rostro. La mujer parecía haber rejuvenecido una década mientras montaba aquel pene. A pesar de la posición su tía parecía extrañamente sumisa y eso que tenía al hombre atado. Se le antojaba raro porque Amelia había dejado de estar con hombres desde que cuidó a Susan.
La chica observó todo lo ocurrido hasta que Amelia pegó un grito de placer. Susan no sabía que pasaba pero las piernas de su tía vibraban y sus senos estaban tensos. Posiblemente se los estaba chupando mientras las caderas de aquel hombre desconocido aceleraban. Llegado el momento, el hombre se tensó y Susan sabía lo que venía. Lo había visto y catado dos veces con Harry. Se sonrojó al recordarlo y más aun al ver que estaba espiando a su tía.
El semen penetró todo el coño de su tía. Cuando descabalgó aquel miembro, la leche se filtró y fue recorriendo sus piernas. Era una visión digna de un polvo verdaderamente duro. Algo que impacto a Susan. Ciertamente ella era más elástica y juvenil, por lo que a pesar de que sus pechos no hubiesen alcanzado la talla de su tía estaba seguro de que podría igualarla.
Amelia simplemente dijo—Ha sido...bueno…Creo que…deberíamos repetirlo.
Una voz chulesca dijo—Como desee—riéndose. Susan hizo notar su presencia antes de que su tía comenzase a chupar aquella polla de tamaño algo grande. Superaba en grosor a Harry y en longitud diría que se acercaba.
—Tía. ¿No me presentas a tu novio?
La mujer quedo impactada mientras intentaba taparse como podía. Susan permaneció atenta a todo hasta que su severa tía la reprendió con una mirada que no la hizo retroceder. Agotada dijo.
—¡Puedes dejarnos solos!
Susan simplemente dijo—¿Quién es tía?
—Soy Sirius Black—se escuchó al hombre y tras eso una fuerte bofetada.
Susan quedó impactada y retrocedió asustada. Amelia simplemente le dijo—Susan no te preocupes. El director Dumbledore garantizó su inocencia…solo lo estaba cuidando. Eres mayorcita, no montes numeritos.
—Me estaba cuidando demasiado bien—dijo bromeando—Debiste ser enfermera en San Mungo.
—Tú calla—le advirtió la madura pelirroja—Tendréis tiempo para conoceros más en profundidad.
Susan simplemente dijo—Enhorabuena por su libertad Señor Black—antes de irse escopetada. Sirius sin dejar de reír dijo—Harry te manda recuerdos Susan…si me llamas papa te ayudaré a contactar con él. Podréis hacer sexo a distancia—riéndose de su propio chiste. Amelia lo agredió una vez más mientras lo montaba de nuevo—Callate. Susie no necesita escuchar tus gilipollezes.
La pelirroja se retiró a su cuarto mientras asimilaba todo lo que había visto. En el fondo se preguntaba a que se refería con sexo a distancia y como un pene grande podría entrar en su coño. Harry apenas había metido un poco y ya parecía colapsar su entrada.
Mientras tanto en otro punto, una chica llegaba a su hogar. Su máscara de frialdad se había calentado en el tren por culpa de Harry Potter pero al menos ahora no tendría que usarla con su familia. Entró contenta diciendo.
—¿Ha llegado ya Astoria?
Amaba a su hermana pero ciertamente no se preocupaba mucho por ella en Hogwarts. Tenían intereses muy diferentes. Astoria quería ser una buena esposa y un buen coño para su esposo mientras que ella pretendía ser algo más. Lo peor vino cuando de niñas su hermana heredó una enfermedad genética que la dejaba debilitada de por vida. Tenía altas probabilidades de morir por lo que Daphne estaba acostumbrada a no encariñarse mucho con ella.
La voz de su madre se elevó—Sí hija. Está en su cuarto conociendo a alguien—Daphne se sobresaltó por eso y preguntó—¿Padre permite eso? —a ella nunca se le había permitido siquiera jugar con niños cuando era pequeña. Solía jugar sola y ni siquiera podía jugar con su hermana pues no sabía si sobreviviría más de un año. Había durado bastante pero era difícil saber cuándo moriría.
Alexandra, su madre, dijo—No te preocupes por Cyrus hija…Ya me encargué de él—eso sonaba sospechoso. Caminó hacia donde su madre se encontraba.
Alexandra Greengrass era una mujer alta y tetona. Simulaba a la perfección el estilo de belleza que Daphne pretendía ser de mayor. El problema era que Daphne no había heredado tanto pecho por lo que se sentía inferior y a la vez denigraba a aquellas que la superaban en ese aspecto como la zorra de Lavender, la comelibro barra pollas Granger y por supuesto la "amante" de Potter.
Frente a su madre una mujer rubia también pero con vetas negras por su cabello. A pesar de la belleza se la veía llorosa y algo fría. Narcissa Malfoy era sin duda una buena amiga de la familia, siempre se había mostrado orgullosa y ostentosa pero parecía algo rota en este momento.
—¿Qué le sucede? —preguntó Daphne a lo que su madre dijo—Creo que ya conoces la respuesta a eso. Lucus está en Azkaban. Pero tranquila—dijo mirando a Narcissa—saldrá pronto. El Señor Oscuro no se equivoca.
Daphne quedó en alerta y dijo—¿Señor Oscuro? Madre, ¿he escuchado bien?
—Sí
—Padre nunca lo permitirá—indicó ella—Los Greengrass vivimos por nuestro dinero y belleza no por aliarnos con asesinos.
Su madre rápidamente sacó su varita amenazando a su hija—Siempre es preferible que muera un único familiar a que se extinga una familia completa—dijo la mujer—No cometeré el mismo error dos veces. Además, tu padre ya no es tan santo como crees.
—¿Qué hizo padre para que te dirijas a él con ese odio?
Alexandra tragó saliva y dijo—Diezmó nuestra bóveda y regaló a Astoria a Draco Malfoy quien es ahora…
Narcissa completó la frase—El jefe de la familia en funciones mientras Lucius está en prisión. Por lo que siento decirte Alexandra que una vez Draco terminé su visita…ambos estarán comprometidos.
Daphne tembló de furia—¡Me estás diciendo que Padre regaló a mí hermana a Malfoy! ¡Y tú permites que se aproveche de ella en nuestra casa! —quiso por un momento matar a su madre.
Alexandra bramó intentando mediar con el temperamento de su hija—Astoria vivirá bien. Los Malfoy tienen dinero y ella siempre ha querido eso. Su enfermedad será tratada por el Señor Oscuro. Es experto en maldiciones, seguro que puede revertila.
Narcissa dijo—He de decir que mi hermana mayor está en San Mungo trabajando. Es enfermera sería excelente para cuidar a Astoria
—¿Drómeda? No se casó con un sangre sucia—matizó Alexandra asqueada.
—Es temporal—matizó la esposa de Malfoy—Pronto volverá al corral—riéndose para sí misma. Daphne había captado la indirecta. Parecía que ambas mujeres disfrutaban del sadismo. Sin saber que hacer escuchó un tono que le heló aún más la piel.
—La pequeña Daffy ha venido a ver a la tía Bella.
Narcissa sonrió diciendo—Bellatrix te ha echado de menos. No se si lo sabías pero fue tu madrina—dando algunos datos que Daphne desconocía—¿Quieres decir que una asesina es uno de mis posibles tutores legales?
Bellatrix sonrió mientras Narcissa le preguntaba a su hermana—¿Cómo está la parejita?
—Bueno…Draco se ha vuelto un experto. El Señor Tenebroso hizo bien en entrenarlo con sangre sucias desechables. Parkinson también le ha enseñado algo—miró a Alexandra y dijo—Me he encargado de que se controle un poco. El chico ha salido a su padre, es idiota. Tú hija está a salvo con nosotras Alexandra y tú familia será mucho más importante para el Señor Oscuro ahora.
La rubia asintió y dijo—Tan solo espero que respete nuestra unión y no nos fuerce a nada que no deseemos. No queremos formar parte de este conflicto. Pero apoyamos su causa con un casamiento y con oro.
—¿Les vas a dar todo el oro a estás dos? —declaró Daphne herida—Eso me dejará desamparada. Podría ser tomada por cualquier idiota purasangre.
—Eso sería útil. Estarías casada con alguien adecuado y tu heredero sería un Greengrass. Además no eres importante niñata egocéntrica. Tú padre te consintió demasiado—declaró la mujer.
—¡Padre! ¡Donde está!
Bellatrix sonrió mientras Narcissa decía—Digamos que tuvo un final rápido. No sufrió, él pidió que cuidáramos de ti.
La chica dudó y dijo—¿No lo asesinasteis vosotras?
—No—dijo Narcissa deteniendo a su hermana—Vine a cerrar el acuerdo de matrimonio que ya está hecho. Ahora si me permites, es muy tarde, Draco debería marcharse a descansar—caminó hacia el dormitorio y minutos después Draco apareció mirando a Daphne con lujuria. Le dio unos azotes en el culo delante de su madre y se retiró por la chimenea.
Narcissa apareció diciendo—Nada. Heridas menores—Alexandra suspiró—Astoria es toda una guerrera se repondrá pronto. Puede que estén casados ante la magia pero formalmente no. Eso será lo que vinculé a tu hija para siempre. En cuanto a ti…—ambas mujeres miraron a Daphne largo y tendido.
La chica no sabía que hacer—El Señor tenebroso está encantado de tu cercanía con Harry Potter—declaró Alexandra—Serás una excelente espía.
—Mentira. ¿Cómo podría saberlo?
—Lo vi muy acaramelados en el bosque—declaró Bellatrix—Acabemos con esto niñata. Tu misión es simple. Enamora a Potter y haz que te folle, eso os unirá para siempre. Una vez muerto heredarás la casa Black y la Potter seguramente. Serás libre y te dejaremos en paz.
Le parecía algo ruin pero se calló. No quería hacerle eso a Susan aunque la odiase por tener tanta suerte al encontrar un hombre. Sin embargo no tenía opción. Curiosamente Bellatrix dijo—Tu apariencia de puta cara no te ayudará. Alexandra querida. —la madre de Daphne se retiró mientras Narcissa se posicionaba— Tendrás que aprender a utilizar tu boca con habilidad y tus pechos también para impresionar a Potter.
Alexandra vino sujetando dos consoladores inmensos y antiguos. Entregando uno a Bellatrix y otro a Narcissa, tras eso se sentó a ver el espectáculo. Ambas maduras destruyeron los labios de la chica mientras está sollozaba y tenía arcadas.
Narcissa dijo—Está hija tuya es una inútil. Chupando así no conseguirá nada. Vamos a tener que abrirla—Daphne no entendió eso hasta que notó un consolador entrando en su culo—Bella controlate—le advirtió Narcissa.
—Tranquila. Bella tuvo que soportar cosas peores en Azkaban y yo hacía mamadas por un puñado de galeones en Hogwarts…no es para tanto. Cumplirás nuestros sueños, pequeña…Ahora gozalo—mientras daba una nalgada y Bellatrix la penetraba analmente.
