Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Son obra de Akira Toriyama.

NOTA PREVIA: La historia como los personajes principales están ambientados en la etapa del GT, salvo ligeros cambios que hubo en Mai como algunos elementos que se tomaron de la saga para su elaboración. El fic es secuela del OneShot MAGIA, así que es recomendable haberlo leído antes de comenzar con éste o si gustan leerlo así, lo dejo a su criterio ;) Como siempre deseo que sea una lectura grata para ustedes. Muchas gracias por estar aquí.

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Después de la magia

Por

Kuraudea

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—Estoy feliz por tenerte aquí conmigo. Al fin tengo la paz que tanto anhelé; no dudes nunca de mi amor por ti, Mai.

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«Cuando entras en contacto con la magia, nunca nada es igual»—Charles de Lint.

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Convertiste en citadinos había sido una gran bendición para ellos. Por supuesto que existía una gran diferencia entre estar en medio de la nada a disfrutar del calor de un digno hogar en la famosa Capital de Oeste: el lugar con la mejor tecnología en su región. La banda de Pilaf estaba reunía de nuevo, pero esta vez disfrutando de los maravillosos privilegios de haber tomado un camino muy distinto al que estaban acostumbrados. Pues el haber dejado el pasado atrás, en definitiva, había sido sin lugar a dudas el primer paso para el verdadero cambio tanto para Mai como para su pequeña familia.

Un trimestre más se habían cumplido desde que la azabache aceptó estar al lado del empresario Brief & trabajar para la famosa Corporación Cápsula. La mujer amaba su trabajo con toda el alma, se sentía realizada, plena. En cambio, al estar con Trunks le daba un plus extra a su día a día, pues la hacía sentir amada & querida. Aunque no negaría que todo los relacionado al "romance" era tema nuevo para ella y le faltaba mucho por aprender y saber dejarse llevar con más soltura. E incluso, se prometió a sí misma, que trabajaría duro para corregir algunos de sus tantos modales anticuados.

Aún recordaba el primer beso que le había dado el joven justo antes de partir a su departamento con la grata sorpresa de que había encontrado a sus amigos. El azul ciertamente le había hecho saber en ese instante que todo sería a su ritmo y que paciencia nunca iba a faltar. Con la promesa en alto y a medida de que su romance avanzaba, él cumplía con lo dicho e incluso hasta se esforzaba en todo aspecto para ser una mejor persona; ambos estaban con esa estela de magia que los había hecho sentirse renovados & que les había regalado un nuevo sabor de boca nunca antes experimentado, pues estaban seguros, que pese a todo, eran tal para cual.

Las primeras luces de la alborada alumbraban la Capital del Oeste. El día comenzaba para todas las personas que tenían que salir de casa a trabajar. Pues en cada hogar resonaban las noticias tanto de radio como de televisor con el fondo del ruido de la licuadora que trituraba un batido de frutas, el tostador que doraba unas piezas de pan que pronto saldrían a saludar con apariencia bronceada mientras que un par de huevos estrellados con algunas tiras de tocino se sumergían en aceite para freírse. Mismas acciones que, por supuesto, pasaban en la pequeña casa de los Pilafs.

—Buenos días, dormilona. Es hora de levantarse, el desayuno está listo—indicó el hombresillo verde a Mai quien lucía un coqueto mandil de cocina. Éste inmediatamente deslizó las cortinas para que los destellos matutinos alumbraran la habitación.

Sin embargo, la de cabellera negra se resistía—Tengo mucho sueño aún...—continuaba sumergida entre las frondosas sábanas de su cama.

—¡Anda Mai! Qué pensaría Trunks de ti si llegaras tarde al trabajo. Seguro no quieres decepcionarlo, ¿o sí?—metía un poco de cizaña con tal de lograr que se levantara de la cama.

Por el solo hecho de haber escuchado al nombrado sus ojos se abrieron entre ligeros parpadeos—E-Es verdad...—contestó con un poco de flojera. Así que sin pensarlo mucho salió de la cama con aquella bata rosa vaporosa que usaba siempre para dormir. Ese atuendo nunca, jamás, iba a ser reemplazable por ninguna otra. Así que entre ligeros bostezos, lágrimillas en los ojos y con los brazos extendidos hacia arriba, se dirigió al baño a tomar una ducha caliente.

—No tardes porque el desayuno se enfriará.

—De acuerdo ...—dijo, entre bostezos.

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El baño estaba humeante por el denso vaho que se destilaba del agua caliente de la regadera. La mujer tallaba con fuerza su cabello decorado por una corona frondosa de espuma mientras a que su vez apretaba los ojos. Fue así, que justo en ese trance, recordó lo que había pasado con el empresario en el transcurso de la semana pasada.


El joven de traje & brazos cruzados se mantenía recargado al filo de su escritorio. Se retiró los lentes y observaba fijamente a la mujer en silencio; Trunks en ocasiones era un poco intimidante. Mai tras sentirse nerviosa desviaba la mirada, e incluso acomodaba un mechón de su cabello detrás de la oreja. Ella no sabía exactamente qué iba a pasar o qué le iba a ordenar, Trunks no era nada impredecible. Aunque cierto era que pese a ser su novio estaba la prioridad de que era su jefe y eso era un "gran detalle" que la obligaba estar a su disposición.

El presidente al dar un pequeño paso quedó frente a su colega de trabajo. Fue así, que en escasos segundos & como si se tratara de dos imanes apunto de ejercer fuerza magnética, se unieron en un beso desenfrenado, de aquellos que pocas beses se habían dado el tiempo de darse. Él se aferró a su cintura y ella deslizaba sus dedos entre los mechones morados.

Cuando el beso cesó, él le susurró en los labios—Echaba de menos esto ...—frotó su afilada nariz en la mejilla blanca—Es algo que necesito siempre para sobrellevar mi día.

Ella toda sonrojada, cuestionó—¿E-E-Entonces para esto me mandaste llamar?—él solo asintió con media sonrisa en sus labios.

Pero algo había de diferente entre sus primeros besos a los más recientes, mismos que obviamente Trunks propiciaba cuando estaban completamente a solas. Pues bien sabía que una escena así en público con la mujer sería muy difícil de hacer. Sin embargo, desde algún tiempo ella notaba que en los orbes azules se manifestaba un sentimiento que al joven ya le era muy difícil disimular: había hambre en su mirada & por temor al rechazo se resistía a hablar, aunque sin lugar a dudas la magia entre ellos era real.

—Anda, regresa a tus labores—ordenó después de haberle dado un beso en la mejilla como despedida.

—A-Ajá...—asintió sonrojada.


Mai de solo recordar la escena junto con aquella mirada penetrante del Brief, se llenó de rubores al máximo, tal parecía que le iba a salir humo por las orejas como si fuese un tren a vapor. Así que para borrar todo pensamiento impuro de su mente talló con más intensidad su cabellera. ¿Pues qué pretendía Trunks? ¿Por qué guardaba ese gran secreto en su mirada? No negaría que cada vez se sentía más cercana a él: al sabor de sus besos, a su respirar, a su voz y al ligero tacto en cada gesto.

Fue entonces que en su mente brincó la posible idea de que quizá el muchacho pretendía en avanzar al siguiente nivel. O bien, en un lenguaje más simple: tener intimidad con ella—¡No puede ser, no puede ser, no puede seeerrr!—se decía a sí misma hecha un manojo de nervios—¡¿AHORA QUE VOY HACER?!—pues en efecto era un tema completamente nuevo para ella. Entretanto, talló su rostro para calmarse y fue así que la mente se le iluminó al acordase de Ginger—Eso es...Ginger... —seguramente la estilista le podría dar un buen consejo al respecto; tras cerrar la llave y tomar la toalla decidió que iría a visitarla al terminar sus deberes en la Corporación, desde luego también aprovecharía la ocasión para darse un retoque de raíz puesto no quería ver nunca más ese color gris en sus lacios—¡BIEN! Eso haré.

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Caminar por los largos pasillos de la Corporación Cápsula, se había convertido en un completo desafío. Pues desde algún tiempo se filtró información de que el presidente Brief & su asistente de mecánica estaban dentro de una relación amorosa. Probablemente la información se coló en el área de copiado o en el área de administración donde en su mayoría eran mujeres laborando y por ende, el chisme ahí se fermentaba. Así que desde entonces cada vez que Mai pasaba por el largo techo, los murmullos junto con los malos comentarios no se hacían esperar «¿Ya vieron? Esa es la novia de Señor Brief» «No es tan guspa como las otras novias del presidente»«Es verdad, además como que es un poco mayor para él» «Qué raro, quien sabe qué fue lo que le vió»

—Qué molestas...—murmuraba Mai entre dientes con el ceño fruncido & puños apretados—Deberían de ponerse a trabajar.

Sin embargo, era todo lo contrario cuando Trunks era quien pasaba por el pasillo de las contadoras—Buenos días—saludaba el joven mientras se dirigía al elevador para ir a su oficina; elogios surgían adornados de grandes suspiros y corazones: «¡Es tan guapo!»«Ojalá se fijara en mi»«Él merece tener una novia digna»«¡Tiene unos ojos preciosos!»

Esa rutina se había convertido en parte de su jornada laboral especialmente por las mañanas. La pareja esperaba que con el tiempo se calmaran las habladurías de pasillo por parte del personal. Aunque Trunks ya estaba acostumbrado a estar dentro del ojo del huracán. Sin embargo, se sentía preocupado por Mai pues no quería que se enfadara de tanto acoso. O temía que eso influyera en ocasionar ciertos roces o altibajos para ambos. Si por el hecho de que a Trunks le visitaran hermosas mujeres de negocio a su oficina, era algo, que aunque Mai fingiera, le molestaba un poco.


Aprovechando un momento a solas en su oficina & tratando de no darle mucho interés al asunto, preguntó:—¿...Y...quién era esa rubia que vino verte...?—la azabache sostenía un vaso agua.

—¿Eh...?—el presidente se vió interrumpido tras haber estado analizando un estado financiero de la Corporación—¿Pero por qué me preguntas eso tan de repente? —le observaba firme mientras ésta por los nervios decidió tomarse de un jalón el vaso de agua para no confrontar su molestia.

—No es nada, olvídalo, je, je. Es más, ya tengo que regresar al laboratorio. ¡Adiós!.

—P-Pero Mai...espera un momento...—sin embargo la mujer mayor no se detuvo & la puerta se cerró—¿Y ahora qué le pasará...?


Sin embargo, la gota que derramó el vaso ocasionando un «boom» en su relación fue una nota televisiva en dónde captaron al joven en un simple paseo en el "Parque Oeste" con la mujer. Para pronto los encabezados titularon «El presidente de la Corporación Cápsula: Trunks Brief, está saliendo con una mujer mayor»


»¡Mai, ven rápido!—le llamó su amigo perruno quien estaba frente al televisor—Estás apareciendo en la noticias locales, ¡mira!—con control en mano le subía al volumen.

La mujer llegó de prisa al llamado pero en cuanto leyó el encabezado echó tremendo grito: —¡¿Quééééé?!

»Ya eres una mujer famosa, Mai—anexó, Shu.

«¡No digas tonterías!—la mujer cayó de rodillas petrificada frente al televisor y pensaba—¿Y ahora qué voy a hacer...?


Por otro lado, los Briefs también se mostraron impactados.


—¡Óyeme, Trunks!—expresaba la menor de los Briefs desde el teléfono—¡¿Cómo que tienes novia y nosotros sin saber?! ¡Te acabamos de ver en las noticias locales paseando de mano con una mujer casi de la edad de mamá!.

—No es requisito que les informe que hago con mi vida. Mucho menos con quién decido salir.

—Deberias de ser más considerado con nosotros y ...—entonces el muchacho decidió colgar.

—Tengo cosas importantes qué hacer. Hablaremos después, ¿sí?

—¡P-Pero Trunks...!


Y así, la jornada de trabajo al fin había terminado. Entonces, mientras Mai guardaba unas herramientas en el taller, su teléfono celular, sonó —¿Eh...?—tras darse cuenta sacó del bolsillo de su bata blanca y contestó—¿Diga...?

—Hola Mai.

—Trunks, ¿Qué pasa?

—Solo marco para saludarte y también para decirte que saldré a un pequeño mandado. No podré llevarte a tu casa, discúlpame.

—No, no te preocupes —en realidad no pudo haber salido mejor, puesto que ocupaba de la tarde libre para ir con Ginger. «Perfecto» pensó para sí misma.

—¿Nos hablamos más tarde?

—Claro.

—Ten cuidado al regresar a casa. Te quiero.

—Lo tendré. Cuídate tu también—y la llamada se cortó.

—Uff~~—limpió su frente con el antebrazo—Al menos podré ir Ginger sin pendientes—observó su reloj de mano —Me daré prisa para salir lo antes posible.

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El Brief después de haber estacionado su auto, se filtró a lo que parecía un bar. Desde luego buscó un lugar aislado para dos personas. Tomó asiento y con un singular gesto de su mano ordenó lo que solía pedir siempre: un whisky en las rocas. El mesero captó la orden al instante y al paso de unos minutos llevó en su charola la bebida para después depositarla en la mesa.

—Aquí tiene, Señor Brief.

—Te agradezco—le dió el primer sorbo y después de eso observó impaciente su reloj. Esbozó y se dijo a sí mismo con fastidio—Pero cómo tarda.

Al paso de unos diez minutos de espera, su cita, había llegado.

—¡Hey, Trunks! —saludó el hijo de Gokú & tomó asiento con su amigo.

—Como siempre llegas tarde, Son Goten.

—Salí lo más rápido que pude, lo juro. Además no siempre es malo llegar unos minutos después.

—Claro, por esa simple razón te salvaste de ir al espacio—ambos rieron—¿Y Pares? ¿Y tu familia? ¿Todo bien con ellos?—le ordenó al mesero otro trago para su amigo.

—Mi amada Pares siempre tan bella, ella está bien, e igual mi familia—entonces se centró en el objetivo— Pero dime, a qué se debe esta improvisada invitación.

—Bueno, verás ...

—Oye, por cierto—le interrumpió—Mi madre me dijo que le dijo tu madre que estás saliendo con una mujer mayor, ¡Eres todo un pillo, Trunks! Te lo tenías bien guardado, eh.

—Es que de eso precisamente quería hablarte.

—¿Sucede algo malo?—le dió un sorbo a su bebida mientras que el mayor encendía un cigarrillo.

—No, no precisamente.

—Cuéntame un poco, ¿sí?

Tras expulsar la primera bocanada de humo, inició—Está bien, de acuerdo. Ella se llama, Mai. La conocí hace seis meses porque entró a trabajar a la matriz de la Corporación. Tengo tres meses saliendo con ella y sí, en efecto, es más grande que yo. Pero eso no importa, sabes, estoy fascinado. Es brillante, es bonita & muy inteligente.

—Entonces todo pinta muy bien. Si es así pues felicidades. Ya merecías un buen amor.

—El problema es ...—le dió trago brusco a su bebida para tomar valor. Observó fijamente a su amigo, y le dijo:—No sé cómo hacerle el amor.

El Son quedó petrificado—P-P-Pero qué diablos dices...Es decir, solo hazlo & ya. Hazlo como lo haz hecho con tus otras novias.

—Es que no es así. Te juro que si no se tratara de Mai para mí fuera más sencillo—presionó el cigarrillo dentro del cenicero para apagarlo.

—¿Entonces qué es lo difícil, Trunks...?—el azabache cuestionó y después de algunos segundos en silencio, expresó—Oh...espero un momento ...—y en sus labios se pintó una gran sonrisa— ¡Creo que estás en verdad enamorado! Vaya, conque de eso se trata, eh. Ahora tus nervios tiene sentido, hermano.

—De verdad es la primera vez que me siento así por una mujer. Deseo tanto estar con ella, & no propiciar bien la situación me da miedo. No quiero estropearlo o que ella se sienta mal o se sienta presionada. Tú entiendes ...

—Claro.

—¿Sugerencias? ¿Algún consejo?

—Haz algo especial, no sé, renta un lindo lugar para que ambos estén a solas. Vayan a cenar primero y pues ...del resto después te encargas tú.

—Ella es un poco especial, es mmm...—pensaba en como definirle—Es un "poquito" anticuada, no es crítica ni nada, al contrario me encanta que sea así. Sin embargo siento que si preparo algo para tener un encuentro íntimo, no sé cómo me lo vaya a tomar.

—Bueno, si es así, tienes razón. Supongo que cada pareja tiene su momento especial. Deberías de darte la tarea de saber qué podría gustarle a ella: un lugar, un detalle, una canción. Esas cosas ayudan a descubrir más sobre la persona amada—sugirió el muchacho— Pero anda, no te agobies tanto, Trunks, quizá solo deberías de esperar el momento adecuado, sin armar nada, sin planear nada, solo ser tú.

El joven azul analizó las palabras del menor «Esperar el momento & solo ser tú»—Claro...—susurró, más luego Goten interfirió en su trance.

—¿Me invitas otro trago?.

—Adelante, pide lo que quieras.

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Tras haberle pintado la raíz de su cabello y éste verse por completo negro otra vez. Mai con mucho esfuerzo se tomó de un momento para charlar con la estilista sobre el tema que le acongojaba. Fue así, que Ginger dijo en voz alta:—¡EL PRESIDENTE TRUNKS QUIERE ACOSTARSE CONTIGO! ¡ES OBVIO!

—¡Quieres bajar la voz, Ginger!

—Tranquila, tranquila, estamos solas—la de lentes juntó sus manos emocionada—Qué bendición, ese chico te desea, Mai. Quién como tú.—le sonrió con ánimos a su amiga—Anda, quita esa cara, es algo bueno, algo normal en las parejas, ustedes ya son adultos. ¿No pretendías estar de beso & abrazo por siempre, o sí? Hay cosas que por propia naturaleza tienen qué pasar y creo que están en su derecho de tener una buena intimidad.

—Lo sé, en verdad lo entiendo.

—¿Entonces cuál es tu problema, Mai?

—Mi problema es ...que no sé cómo actuar en una situación íntima—tras confesarse se sintió avergonzada.

—...Debes de estar bromeando...—la de negro llena de rubores negaba con la cabeza—Caramba...¿Y por qué simplemente no te dejas llevar?

—Tengo muchos temores, demasiados diría yo. En primera temo en no gustarle o en no saber manejar bien la situación.

—Bah, tonterías. Es obvio que le gustas mucho. Además el joven Brief seguramente no es un casto, así que tendrás que ser guiada por él.

—¿Qué puedo hacer, Ginger? ¿Cómo debo actuar? ¿Cómo se le hace el amor a tu pareja?

—De muchas formas, Mai. Desde con un simple abrazo, con una mirada o un beso, todo eso es amor. Y es indispensable para llegar a ese momento que siempre se descubre después de la magia.

—Entiendo—su semblante no se miraba muy convencido.

—Hay prendas muy lindas de lencería para esas ocasiones especiales. Digo, ese puede ser un plus para que te sientas más atractiva & segura.

—¿L-Lencería...?

—Ajá—la de lentes le lanzó un guiño—Esperame un instante, por favor.

Ginger de alguna manera se las ingenió en encontrar un contacto que vendía por catálogo esa clase prendas con servicio a domicilio. Así que encargó algunos coordinados para Mai—Toma, Mai, pruébate esto. Allá está el baño—señaló.

—D-De acuerdo—se sintió abrumada tras recibir el paquete.

Así que los intentos de lucir sexy dieron inicio. En primera, Ginger, le tuvo que gritar para motivarla—¡¿Qué estás esperando?! ¡¿Por qué no sales?!

—¡Es que siento que esto no va conmigo!

—Vamos, Mai, date la oportunidad. Cómo puedes saberlo si aún no te ves en el espejo.

El primer intento fue un cordinando de conejita sexy en colores negros, éste traía consigo una diadema con orejitas y en la parte trasera del traje incluía el "rabo". Mai estaba hecha un mundo de rubores—Ay, no sé. No me siento muy cómoda con esto.

—De acuerdo, prueba con otro entonces.

—Está bien.

Pero todos los demás intentos parecían fallidos. Siempre había un comentario para cada uno de ellos «Está muy diminuto» «Demasiado transparente»«No me siento cómoda con el diseño»«Me dá comezón el encaje»«¿Un traje militar no puede ser sexy?» Hasta que por último quedó con un coordinando blanco, demasiado sencillo. Sin embargo, Ginger, ya había tirado la toalla, estaba harta—¡Me rindo!.

—Por favor, no me digas eso.

—Ése último se te ve muy lindo. ¿Pero sabes algo, Mai?. Quizá a veces éstas cosas no sirve de mucho. Ya sabes, quiero decir en planearlo demasiado y solo pensar en ello. Si sigues así va ser muy angustiante para ti. Deberías de relajarte mejor, créeme, el amor es sabio al igual que la naturaleza; el momento adecuado llegará cuando menos lo piensen. En fin, me siento agotada, iré a recostarme un rato. Cierras bien la puerta de la estética, por favor.

—Sí, sí.

La azabache tras verse en el espejo con la lencería blanca pensó que en verdad sí se estaba obsesionando demasiado con el tema. Quizá Ginger tenía razón en solamente dejarse llevar y estar más tranquila puesto que lo planeado a veces no resultaba salir del todo bien. Así que definitivamente no habría de otra que solo continuar con la cotidianidad de su vida.

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Las jornadas de trabajo continuaban en la Corporación Cápsula. Y la pareja, sin presiones, disfrutaban de su trabajo y de sus pequeños momentos a solas: sin incitar a nada y dejando, de momento, de pensar en el tema.

Trunks por su parte quería aplicar el consejo que Goten le había dado «Esperar el momento & solo ser tú» pero además de eso él quería complementar un vínculo más estrecho entre ellos, es decir, destilar sus secretos para fomentar la confianza.

Así que cierto día el joven invitó a la mujer a salir una tarde de picnic. Con la ayuda de una aeronave se dirigieron cerca de unas montañas a disfrutar del fresco aire natural. Para esto, sobre el pasto frondoso había una sábana a cuadros; el azul se mantenía acostado con ambos brazos debajo de su nuca, con ojos cerrados respiraba hondo y decía—Esto es increíble. Creo que ya merecíamos un poco de paz, ¿no lo crees, Mai?

La mujer que permanecía sentada a su lado & con una bebida frutal a su mano, asintió—Es un lugar muy bello.

—Lo es.

—¿Y por qué decidiste visitar un lugar así?

—La naturaleza es relajante, Mai. Así que es un buen lugar para estar fuera del cuadro de los reporteros, ya sabes cómo son.—el azul se incorporó y tomó asiento—Es bueno tener tiempo a solas para nosotros; además quiero contarte algo importante.

—¿Q-Qué sucede?—le prestó atención.

—Por increíble que parezca no soy 100% un humano.

—¿Cómo...?—alzó una de sus cejas— ¿A qué te refieres exactamente...?—la mujer no comprendía nada de lo que decía.

—Mi padre fue un príncipe de una raza guerrera llamada Saiyajin. Claro que mi madre es terrícola y por ello yo soy híbrido. Hay cosas que simplemente por vivir aquí me limito a hacer, tengo que comportarme como un individuo normal.

La mujer estaba asombrada—¿P-Pero qué clase de cosas sabes hacer?

El joven se puso de pie, extendió su mano y de ella salió una bola de energía que perforó un cerro.

¡DIOS! ¡ESTO NO ES POSIBLE!—estaba boquiabierta, con los ojos enormes por la impresión.

—Y no solo eso. Los Saiyajines tenemos un nivel de pelea que alcanzamos llamado "Súper Saiyajin"

—¿S-Super Saiyajin...?

—Así es.

Fue así, que Trunks concentró todo su KI; su cabello se elevó y con un aura magnética de rayos dorados & después de un grito, se transformó: «¡Aaaah!». En cambio, Mai, estaba tan asustada que con sus mismas piernas se impulsaba hacia atrás para huir de la escena.«¡No, no, no!»—repetía lo mismo una y otra vez.

El dorado volteó hacia ella provocando que se asustara aún más—Vamos, no temas. No te haré daño—y después de un hondo suspiro su mostró tal cual.

—Esto ...Esto es una locura. E-Es decir, eres un Brief y además tienes este lado de ti bastante oculto, ¿Acaso hay más que deba de saber?

—Sí— y empezó a levitar—También puedo volar—y se elevaba un poco más—¡Ves!—le decía desde las alturas y pronto regresó a ella.

—En toda mi vida me he visto gente tan rara con súper poderes, pero creo que tú eres el más extraño de todos.

El azul soltó una risa mientras le ayudaba a levantarse.—Considerando que ahora estamos juntos, sentí la obligación de contarte todo sobre mi. Así que eres de las pocas personas que sabe ese gran secreto mío. Tratándose de ti, seguro mi identidad estará a salvo.

—Te agradezco en verdad—mostró media sonrisa debido a que sintió que el gesto fue lindo. Se sintió satisfecha por confiar en ella y pensó a sí misma que jamás lo defraudaría.

—Ahora sígueme—le tomó de la mano para dirigir el camino.

—¿Eh...? ¿Y ahora a dónde vamos?—preguntó entre pasos.

—No seas impaciente. Ya lo verás.

—No es otro de tus secretos raros, ¿o sí?

El azul esbozó una sonrisa—No, para nada.

Tras haber caminado por cinco minutos llegaron a una especie de área restringida donde la gente practicaba tiros con arma. El Brief compró dos boletos para acceder al lugar, les fueron entregadas dos pistolas de calibre mediano, unos lentes de protección, guantes y municiones.

Mai tenía mucho tiempo que no sentía un arma en sus manos. Se sintió tan familiarizada que Trunks notó inmediatamente ese gusto en ella. Cuando llegaron al primer nivel de tiro, el muchacho, invitó—Adelante, tu primero. Muéstrame tu grandes reflejos.

—Ya lo verás...—se mostró segura y sin titubeos apuntó y dió cinco tiros seguidos tumbando con éxito cada botella que estaba a distancia.

Después de un silbido alargador, el chico la felicitó—Vaya, estuviste exelente, Mai.

—Gracias—sonrió. Pues si algo le encantaba a Mai aparte de la construcción de vehículos e inventos, eran las armas.

—Muy bien, continuemos —sugirió, el Brief.

—Sí.—la mujer asintió, se le notaba feliz.

Así fueron avanzado. Y por cada nivel que pasaban la chica contaba algo sobre ella—Yo trabajé para el emperador Pilaf, sé que ahora no es nada de lo que era en aquel entonces, pero te juro que antes tenía un gran castillo en las profundidades del desierto de diablo pasando el bosque "Champiñón". Yo era su guarura. Debido a que estudié en una escuela militar ahí aprendí todo lo relacionado a crear inventos, arreglar artefactos y el uso de las armas.

—¿La insignia roja que solías cargar en el hombro es el escudo de esa escuela?.

—Asi es. Era llamada la "Orden de la Estrella Roja" fue una condecoración civil & militar.

—Interesante.

—La "Orden de la Estrella Roja" estaba compuesta por extranjeros así como unidades militares, buques de guerra, formaciones, asociaciones, empresas, instituciones y organizaciones tanto públicas como privadas. Su mayor objetivo era promover la paz en tiempos de guerra & la seguridad pública. Y bueno, lo demás es historia, me asignaron trabajar con Pilaf y pues hemos estado de un lugar a otro; a veces nos iba bien y otras veces no tanto.

—Al menos pudimos coincidir. Tienes una gran historia, Mai. ¿Y sabes? También tengo otro secreto.

—¿Y ahora qué es?—preguntó desatinada pensando que se trataría de otra cosa rara en él.

—Viajé al espacio por un año completo.

—Al espacio has dicho ...—asintió lenta y continuó–Pues considerando que eres un Brief, un guerrero de raza espacial ... créeme que ya no me sorprende de ti—ambos se sonrieron.

—En un día de estos te llevaré a casa de mi familia y te mostraré la nave espacial.

—Me encantaría.

Y justo Trunks lanzó el último tiró a un obstáculo de forma de un ave—Terminamos. Creo que es hora de regresar.

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El regreso a casa fue bastante grato. Ambos se sentía bastante satisfechos de haberse conocido aún más. Mientras Trunks piloteaba la nave, Mai desde su ventana observaba el paisaje. Y fue así, que sintió que la mano del joven tomó la de ella y apretó; ella se sonrojó. Sin embargo recibió el gesto de la misma manera. Pues cierto era que detalles como la sinceridad & la confianza, alimentaban el querer. Pues la magia del amor era como el viento, no se miraba pero se sentía.

—Hemos llegado—indicó tras haber parado en la casa de la dama.

—Gracias por este día, Trunks. Fue bastante significativo para mí.

El muchacho mostró media sonrisa, luego besó su mano—Descansa. Nos veo mañana.

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Al día siguiente todo comenzó tal cual en la Corporación Cápsula: chismes de pasillos, juntas, etc. El Brief que había estado buen rato en su oficina & tras haber firmado algunos papeles, tomó su teléfono; estaba en espera de que contestaran la llamada.

—¿Diga...?—contestó la mujer rubia de fleco esponjoso.

—Abuela Bunny, ¿cómo estás?

—¡Mi chiquitín especial, eres tú! Estoy bien, mi amor. Justo me acordé de ti porque compré pay de limón y ese es tu favorito. Lo conseguí en una nueva pastelería que abrieron hace un poco, ¿no quieres venir a probarlo?

—Sabes que me encantaría, abuela—sonrió tierno, más luego preguntó— Por cierto, ¿hay alguien más en casa?

—¿Eh...?.Bueno pues Bra estuvo tan terca en que la llevarán a la playa que se fueron a visitar al Maestro Roshi.

—Ya veo.—asintió—Abuela, quería preguntarte sobre la nave espacial, ¿aún está en el taller?

—Sí—afirmó—Así ha estado desde aquel viaje que hiciste. Nadie la ha tocado desde entonces, supongo que le tienen que hacer algunos arreglos, ¿vendrás a revisarla?.

—Tal vez. Pero será una visita rápida. Quizá cuando salga del trabajo, no sé qué tan noche sinceramente.

—Entonces por si las dudas dejaré muchos pays de limón en el refrigerador para que te los lleves todos mi chiquitín especial.

Trunks sonrió—Te prometo que TODOS me los comeré, no lo dudes. Te quiero, abuela—se despedía.

—Y yo a ti, mi amor.

A Trunks le pareció perfecto que la nave espacial aún permaneciera en exhibición en el taller. Así que ese sería su pequeño plan para la noche del viernes. Quizá después de ir a ver la nave podría invitar a la mujer a cenar a un buen lugar. Fue así, que terminando todos sus pendientes salió de su oficina no sin antes haber apagado la luz. Mientras se dirigía a la salida, se despidía de su secretaria—Que tengas un buen fin de semana, Rita.

—Igual para usted, Señor Brief.

Tomó el elevador y bajó al área de mecánica en busca de Mai. Tras haber llegado a su cubículo, la vió. Ella aún se mantenía con la bata blanca y recogía unos utensilios de soldar para llevarlos a su lugar.

—Hola, Mai—le saludó de sorpresa.

—Trunks eres tú, ¿qué haces aquí?

—¿Ya terminaste tus pendientes?

—Emm...sí, eso creo.

—¿Quiere dar un pequeño paseo? Y de ahí te llevo a cenar al lugar que desees.

—Está bien. Solo dame un minuto—se quitó la bata blanca, los lentes de protección y soltó su cabello. Tras haber tomado su bolso de mano, asintió.—Listo, vámonos.

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El vehículo se estacionó afuera de la gran mansión. Fue entonces que Trunks invitó a Mai a pasar a su antiguo hogar—Adelante, vayamos al laboratorio.

La puerta principal se había abierto de par en par al sentir la presencia del heredero. En ese instante, Trunks, se dirigió a la cocina para traerle un poco de pay a Mai. Entretanto, ella, aguardó en una pequeña estancia donde había algunas fotografías sobre un mueble. Observó todo. Una fotografía de Trunks cuando era un niño y otra donde tenia a su hermana en brazos. Pero particularmente había una que llamó toda su atención: se trataba de Trunks a un lado de un joven totalmente idéntico a él—Qué extraño ...—susurró. Pues no recordaba que Trunks tuviese un hermano mayor o algo. Seguro en su momento le preguntaría sobre ello.

—Aquí tienes, Mai—le entregó el muchacho el postre & una cucharita.

—Gracias.

—Adelante. Sígueme.

Entre pasos iban degustando del pay de limón—Realmente está delicioso—dijo fascinada la mujer.

—Mi abuela es fanática de estos pastelillos. Tiene obsesión por estar comprando. Seguro ya de estar dormida, así que otro día cuando sea más temprano la visitaré—cambió de tema al decir & señalar con el dedo—Es por aquí.—entonces en un tablero eléctrico tecleó la clave de seguridad y accedieron al lugar. De manera inmediata buscó el interruptor de luz.—Y bien, aquí la tienes—le mostró.

—Vaya...—la mujer quedó boquiabierta al ver la gran nave espacial con aquella forma tan parecía a un "pulpo"—Es asombrosa.

—Entremos.—presionó un botón y la puerta de la nave se abrió; ésta, al llegar al suelo, formó un pequeño puente que utilizaron para acceder.

Dentro de la nave el empresario se dió a la tarea de darle un ligero Tour: «En este ventanal se podía ver el espacio estelar, lo recuerdo aún; eran tan negro, tan profundo y tan solitario pero no dejaba de ser increíble pese a dejarme una sensación de vacío»«En la parte de arriba dormíamos mientras mirábamos películas, el señor Gokú era siempre quien se dormía primero»«Pan por lo general prepara los alimentos»«En una ocasión para cumplir nuestra misión tuve que vestirme de mujer, ¿puedes creerlo?»—con lo último que contó Trunks provocó una risa en Mai.

—Oye, no te burles.

—Lo siento, lo siento.

—Si tan solo mi padre se enterara de esto, me mataría.

Tras cesar su risa, preguntó:—¿Está en funcionamiento la nave?

—Tiene electricidad más no creo que el combustible necesario para viajar.

—Ay, qué lastima. Habría sido genial poder ver La Tierra fuera de su órbita.

—Estoy seguro que te encantaría—asintió, el joven. Aunque bien sabía que luego buscaría la forma de complacer a la dama—Pondré un poco de música—dijo, de repente. Así que sobre la pared presionó un botón que hizo resonar las bocinas que estaban situadas en lugares específicos. Fue así, que una balada ochentera salió a relucir para hacerles compañía.

Él se recargó sobre el ventanal. Su mente, entretanto, divagaba con aquellos mágicos recuerdos espaciales. Sin embargo, la mujer, mientras observaba interesada los detalles de la nave, se reflejaba en el cristal. Él la observaba sin que ella se diera cuenta, le parecía tan hermosa, que su amor cada vez crecía más & más por ella. E incluso hasta sus impulsos más bajos se afloreaban de tan solo verle: fantaseaba con la mujer mayor; la deseaba.

No tenía intenciones de echar a perder el momento; aunque no negaría que tenía puesta su mirada en ella. Y que lo que sentía por la dama nunca se apagaría por nada en el mundo.

—Ya basta, Trunks...—se dijo a sí mismo en un susurró mientras agitaba la cabeza un poco para controlarse.

—¿Sucede algo? ¿Te sientes bien, Trunks?—preguntó la mujer al ver su acción.

—Estoy bien, descuida—tras contestarle se fue directo al asiento principal del piloto. La azabache se fue detrás de él para observar a su lado el tablero. Así que discretamente tomó asiento en el descansa brazo del mismo. Fue así, que el azul con palanca en mano & listo para "despegar", preguntó:—Señorita, ¿dígame qué planeta desea visitar?

La mujer solo dijo lo primero que se le vino en mente—Quiero ir a un planeta donde haya mucha comida.

El muchacho soltó tremenda risa—¿No se te ocurrió algo mejor?

—Lo siento, lo dije por impulso. Quizá se deba al postre—se sonrojó un poco más lo acompañó en su risión.

—¿Sabes algo, Mai ...?

—Dime...

—Durante mi viaje al espacio estuve al mando de la misión como tal. Tal vez no heredé la inteligencia de mi madre; considero que solo sé lo necesario para ser un Briefs. Pero yo creo que soy más como un simio loco que le gusta andar por todas partes sintiéndose libre, así como es mi padre. Pero tengo mis talentos —le lanzó un guiño—Y es que soy bueno para los negocios. Es por eso que se me asignó ser el presidente & mi abuelo confío completamente en mí para mantener a la Corporación a salvo. No niego que ha sido un camino lleno de sacrificios en varios aspectos: poco tiempo, relaciones no duraderas puesto que nadie ha soportado mi ritmo de trabajo. Por ello...—dejó de pilotear y le dirigió la mirada—Es que estoy muy agradecido por tu paciencia y ante todo por permanecer a mi lado. Has soportado de todo, desde reporteros, comentarios de los trabajadores, sé que has sentido incluso celos por aquellas mujeres que entran a mi oficina. Pero créeme, a mi solo me interesas tú.

—Trunks...—susurró su nombre.

—Es por ello que debo de confesarte que desde algún tiempo tengo la mirada puesta en ti—la mujer se sonrojó sobremanera—Y supongo que lo has notado. Es que te miro y no puedo disimular más—se confesó—estoy hambriento de ti. Pero no obstante, no te obligaré a nada, solo quería que supieras lo que estoy sintiendo por ti. Y bueno...—esbozó—Continuemos con la navegación rumbo al "planeta comida"—volvió a simular que navegaba al mover las palancas y algunos botones del tablero.

La mujer tomó seriedad, pues no negaría que ella sentía lo mismo que él pero el miedo la invadía.

Fue entonces que un mal movimiento en la palanca del tablero provocó que una de las turbinas sacará un estruendo de humo, ocasionando así, que la nave se tambaleara un poco y que Mai cayera sobre las piernas del joven empresario. Por propio impulso Trunks la sujetó en sus brazos. —¡¿E-Estás bien?!—se aseguraba que no hubiera sufrido algún daño.

—S-Sí, sí—contestó un poco agitada & nerviosa, pues realmente no esperaba esa explosión.

—Discúlpame, seguro esto fue porque metí mal un cambio. Y...—de un momento a otro, tras sentirla en sus brazos las palabras ya no le salían con fluidez; ambos se observaron.

—N-no te preocupes. Estoy bien, Trunks...

—Mai...yo...—Él quería abrazarla. Y con todo su ser quería enseñarle de qué se trataba el arte del amor.—Yo...

Poco a poco sus labios se acercaron; se dieron un beso muy sentido. Al cesar el gesto, buscó de inmediato la mirada de la mujer. Él quería descifrar qué respuesta había en los orbes negros, indagó clavando en ellos el océano azul de su mirada. Fue entonces, que descubrió un "SÍ" muy tímido pero al final de cuentas un SÍ.

Al descubrir que de él dependería que la noche fuera mágica, se puso de pie, y con mujer en brazos se dirigió al elevador que los llevó al segundo nivel de la nave espacial. Con absolutamente nada planeado y con solo una colchoneta en el piso, la recostó.

—Que no te quede la menor duda que en verdad te amo, ¿sí?—la mujer con la mirada vidriosa, solo asintió. No sintió miedo de estar en sus brazos; estaba segura con él y estaba dispuesta a vivir esa experiencia a su lado. Él se desvaneció sobre el cuerpo de la mujer para formar uno solo. Colocó la manos blancas alrededor de su cuello—Abrázame—le ordenó entre besos, mientras en conjunto se deshacían de sus prendas.

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En penumbras, pero con una ligera luz que venía del exterior: estaban desnudos. Justo antes de unirse él elevó medio cuerpo con la ayuda de sus brazos, quedando así el rostro de la mujer en medio de ellos; la observaba desde arriba mientras algunos de sus mechones morados colgaban. Ahora solo quedaba descubrir & reafirmar que seguía después de la magia. Qué había más allá de lo mucho o poco que sentían por ellos.

Fue así, que la tes bronceada se unió a la blancura de la mujer. La hizo suya al fin. Por cada caricia, por cada siseo de sus labios era como una hermosa melodía que les gustaba escuchar. Por cada vaivén de sus caderas, por cada cada roce, descubrían que lo que sentían el uno por el otro, era real.

El azul la tomó en sus brazos, la levantó de tal modo que quedaron sentados frente a frente. Y justo así, fue que lograron llegar a lo insoportable & mientras ella echaba la cabeza hacia atrás víctima del gozo, el rostro del Brief se aferraba a la suavidad de sus pechos blancos. Tras sentir la gran satisfacción de haber llegado juntos a la cúspide de la intimidad, buscaron sus rostros y se dieron un beso desesperado, torpe, nada perfecto. Hasta que poco a poco sus ojos se abrieron al compás de ligeros jadeos.

El joven apreció la belleza de su rostro albino y tratando de controlar su respiración, le dijo:—Estoy feliz por tenerte aquí conmigo. Al fin tengo la paz que tanto anhelé; no dudes nunca de mi amor por ti, Mai.

Ella simplemente se estremeció. Y sin decir absolutamente nada comprendió que eso era parte de las consecuencias que existían después de la magia. Pues esa noche, su historia de amor estaba pactada & destinada a ser. Sin importar la edad, o cualquier línea temporal en la que sus otros "yo" estuviesen. Tarde que temprano terminarían juntos.

Al acariciarse los rostros, sonrían. Pues jamás imaginaron que su primer encuentro sería dentro de una nave especial, y quizá con miles de imperfectos por la espontaneidad de la situación. Sin embargo, para ellos, había sido más que perfecto. Y seguramente apartir de esa noche harían el amor infinidad de veces con mayor júbilo.

Porque después de la magia lo que seguía era el conjuro más poderoso de todos: EL AMOR.

Y el mismo, los guiará de ahora en adelante.

FIN.

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NOTA DEL FINAL:

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que todo ande muy bien con ustedes.

Me siento muy feliz poder compartir otro One Shot Trumai para ustedes. Así que deseo de corazón que haya sido de su total agrado. Ya que con el fic MAGIA me había quedado esa sensación de querer darle una pequeña continuidad y pues aquí está.

Cierto es, que una buena intimidad es base fundamental para una relación. Pero, considero, que para que las cosas salgan de la mejor manera, debe de existir el tiempo, el respeto y la confianza. Cosa que nuestros queridos Trunks & Mai debieron aprender con paciencia. Es por ello que la escena Lemon fue muy "sutil" porque estudiando a ambos personajes en su faceta del GT, al menos a mí, para ser la primera vez, la imagino más armoniosa & no tan efusiva, quizá con los Chibis pudiera ser muy distinto o la base de la historia, por supuesto, te va dirigiendo que tanto sí o que tanto no.

Por otro lado me pareció muy interesante el explorar un poco sobre el significado de la estrella roja que carga Mai en su hombro. Y la única información que pude adquirir es que ese símbolo pertenece a un ejército de la unión soviética (la URSS). Así que no hay dudas que Mai en definitiva era parte de un uno.

Y pues antes de despedirme, solo me resta como siempre darles las gracias. A todos los que se pasan a leer, mil gracias. A las hermosas chicas que son super fans del Trumai les mando un fuerte abrazo. Gracias a los que han sugerido mis historias, a las páginas & grupos que las comparten, a mis queridos lectores silenciosos.

A todos un millón de gracias :D

Nos estaremos leyendo.

Besos & cariños:

Kuraudea.