Hello, volví con un nuevo fic, sé que les debo uno que otro, pero pues que les digo, no tengo excusa, sencillamente la vida sigue pasando y resulta que ninguno de mis ataques fue cardiaco, solo fueron ansiedad, así que henos aquí, esté era para participar en la dinámica Rankane4Ever realizado por la página FFRL, pero como verán llegue tarde, aun así quise publicarlo espero les guste, trate de imprimirle mucho sentimiento, será un fic con lemon y emociones, no les prometo que todo sea miel sobre hojuelas y puede que terminen desesperándose con algún personaje, pero recuerden, no emitan un juicio negativo hasta que se termine el fic los personajes evolucionan, cambian y puede que en un cap no estén de acuerdo con ellos, pero al siguiente vuelvan a amarlos, sin más los dejo leer.
Amiga date cuenta
Si bien mi vida no era mala, tampoco era la vida que alguna vez soñé para mi.
Me costaba trabajo reconocerlo, tantos años autoconvenciéndome de que no había algo mejor.
Hasta hace una semana estaba conforme con mi vida, vivía en una casa bonita, conducía un buen auto, nada me faltaba, salíamos de vacaciones mínimo una vez al año, todas las navidades había regalos debajo del árbol, en las celebraciones abundaba la bebida y la comida, cualquiera que viera por fuera mi matrimonio diría que éramos sencillamente perfectos, pero ¿Qué tan cierto era eso?
Al amor de mi vida lo conocí siendo una niña, tendría tal vez unos ocho años, él nueve, quizá, entrenábamos en el mismo dojo, el de mi padre, vivíamos tan cerca uno del otro que todos los días nos veíamos. Al principio no éramos los mejores amigos, en realidad él me desagrado, fue mi compañero en una práctica y se atrevió a golpearme en el trasero, con una patada que me hizo caer de rodillas, eran tan estúpidamente presumido, el maldito, presumió de sus habilidades siempre que pudo, durante años, si llegaba o no a las practicas me daba rotundamente igual.
Hasta que llego aquel día, de un momento a otro los cantos en mi casa cesaron, los desayunos con caritas felices, acurrucarme en la cama junto a mi mamá por cinco minutos antes de empezar a prepararme para ir a la escuela, todo se fue y yo sólo intente sobrellevarlo, no me di cuenta de que deje de reír y de disfrutar, estaba… furiosa, no hubo nada que hacer, no hubo tiempo para despedidas, sólo de un momento a otro perdí a mi madre y no había consuelo.
En su primer aniversario luctuoso, no pude más, odiaba que la gente se acercara y preguntara cómo estaba, si necesitaba algo, si podían ayudarme con algo, ¿Qué esperaban que les dijera? Lo único que quería era a mi mamá, quería poder abrazarla y decirle lo mucho que me hacia falta, decirle que me sentía tan culpable por estar enojada con ella por irse, por no darme tiempo a crecer con ella a mi lado, que odiaba los días sin su voz y que detestaba la idea de empezar a olvidar su rostro, no su cara, recordaba el color de sus ojos, sus cejas poco pobladas, sus labios finos y rosas; si no su rostro expresivo, era como tener su imagen grabada en mi memoria, pero nada más, una fotografía, la extrañaba y nadie parecía entenderlo.
A la noche nos mandaron a dormir a mis hermanas y a mí, por extraño que parezca mi habitación me pareció tan caliente, tan pequeña, abrí la ventana, pero no logro refrescarme, el aire comenzó a faltarme, las paredes eran cada vez más gruesas, estaban acercándose a mí, me picaban los ojos, como si no hubiera sido suficiente llorar todo el año.
Salí corriendo, no podía más, el ruido que hacían todas esas personas acercándose a mi padre para darle el pésame, el ruido de sus copas, escucharlos masticar, sus absurdas conversaciones. Tuve que salir, corrí y corrí sin darme cuenta a donde iba, las lagrimas volvieron a salir impetuosas, incontenibles, yo solo no podía parar, tapaba mi boca con ambas manos para evitar ponerme a gritar en plena calle, no quería que nadie me viera, llegue al parque cerca de mi casa y me "oculte" en la zona oscura, no es que fuera oscura, es que el foco se fundió y esa pequeña y alejada sección del parque daba la sensación de ser mucho más oscura que cualquier otra.
Me senté en la banca y seguí llorando, por más que intentaba reponerme no podía, el sentimiento no quería retroceder y seguía brotando por mis ojos, ahogándose en mi garganta, llorar así es asqueroso, tenía las mangas de mi sudadera empapadas, no sabía si eran lágrimas, baba o mocos, pero todo lo que brotaba de mi cara lo limpiaba en mis mangas, hasta que ya no hubo espacio, pude sentir como alguien se sentó a mi lado, no dijo nada, entre todo el maldito espacio que había en el parque ¿de verdad este imbécil tenía que venir a sentarse justo a mi lado?
Levante la vista para ver de quien se trataba y no era nada más ni nada menos que Ranma Saotome, él no se giró a verme, actuó como si yo no estuviera ahí, intente limpiarme la cara, pero ya me daba asco o más bien como ya estaba él ahí viéndome me dio pena que viera toda mi sudadera mojada de quien sabe qué cosa, sin embargo; él solo se retiro su sudadera y me extendió la manga, seguía sin verme, no sacaba sus ojos del libro que tenía entre sus manos.
Ahí estábamos los dos, yo sentada en la banca del parque con las rodillas pegadas al pecho tratando de ocultar mi rostro, enterrándolo en la sudadera del chico más desagradable que conocía y él sentado a mi lado sin decir absolutamente nada, sólo haciéndome compañía, su silencio me ayudo a controlarme, su presencia me trajo de vuelta, de alguna forma me sentía consolada justo de la manera en que necesitaba, en silencio y acompañada. Terminé de llorar y me limpié con su prenda, me dio mucha pena regresarla, estaba casi tan sucia como la mía.
¿Estas mejor? – por primera vez se atrevió a girarse para mirarme, inexpresivo, pero sus ojos, en ellos veía preocupación
Si – suspire
¿Quieres hablar?
No realmente – mis labios temblaban, tenía miedo de seguir hablando y ser interrumpida por más abundante llanto, sólo quería dejar de llorar, quería que todos esos sentimientos desaparecieran, volver a sentirme yo misma. Por toda acción él paso su brazo por mis hombros y se acerco a mi, en algo así como un abrazo
¿Sabes? Esta bien llorar, no eres una piedra, esta bien sentir y si quieres llorar debes hacerlo
Pero es asqueroso- mi voz volvía a quebrarse
Sí y te ves horrible – levante la mirada, él me miro con una sonrisa en su rostro- pero está bien esta eres tú y eso está bien, permítete sentir y vivir- me mantuve en silencio asimilando sus palabras, ya había llorado lo suficiente, al menos todo ese enojo se había ido, me quedaba el vació que dejó la partida de mi madre, pero siendo realistas me acompañaría toda la vida, jamás volvería a verla, pero no podía estar enojada con ella por irse para no volver, dicen que los muertos realmente se van cuando los olvidas, pues bien la recordaría por siempre y llenaría ese vació con los buenos recuerdos que dejo.
Un último suspiro largo y me puse de pie, me limpié el rostro con las manos.
Quisiera lavarla antes de regresártela
Esta bien si quieres conservarla, es más, levanta los brazos- me ayudo a retirarme la prenda sucia y mojada que yo vestía, me paso la suya por encima de los hombros - ¿mejor?
Sí
¿Te acompaño a casa? – él ya se estaba poniendo en marcha
Bueno
Caminamos en silencio, no había mucho que decir, sólo era una niña llorando la perdida de su madre, por mucho que quisiera decirme algo para intentar consolarme no había palabras que pudieran sanar esa herida, pero al menos en ese momento el silencio fue la mejor medicina.
A partir de ese día su presencia no me molestaba en absoluto, me gustaba practicar con él, era el único que no se quejaba de que yo fuera muy fuerte, muy brusca, muy rápida, me seguía el ritmo a la perfección, al salir de las practicas íbamos por hamburguesas, pasábamos al parque, lo tenía que ayudar con los deberes, comenzamos a pasar tanto tiempo juntos que prácticamente él vivía con nosotros, estuvimos creciendo juntos, él fue mi primer beso, aun lo recuerdo, estábamos en la secundaria, en alguna ocasión nos reportaron a varios por estar "jugando" y nos castigaron, después de clases debíamos quedarnos a limpiar las áreas comunes de la escuela, el gimnasio, la cafetería, los jardines, cuando llegamos al auditorio comenzaba a oscurecer, decidimos que era un buen momento para tomar un refrigerio, detrás de bambalinas estábamos sentados en el piso, haciendo un círculo, Shampoo pensó que era buena idea jugar a la botella, sentó a Ranma frente a ella, el resto de nosotros no dimos importancia donde nos sentábamos, Ryoga, Ukyo, Mouse, Akari, Kuno, Shinnosuke.
Nos poníamos retos bobos como lamer el piso, besar el dedo del pie, fue hasta que le toco a Ranma un castigo puesto por Ryoga que las cosas comenzaron a tensarse o al menos así lo sentí yo, "besa a Shampoo", ese era el castigo, Mouse se opuso totalmente, dijo que esas cosas no debían hacerse en la escuela que si alguien nos viera podrían hasta expulsarnos y tenía razón, yo probablemente lo hubiera apoyado de no ser que los demás comenzaron a burlarse de él, "te gusta Shampoo" "uuuuh picaron protegiendo a su crush" y cosas por el estilo, pero es que tenía razón, ¿para que esos retos? No servían de nada más que para incomodarnos, se veía que Ranma no quería hacerlo, ¿verdad?
Digo vamos, cuando Ryoga lanzo su reto se puso recto, con su sonrisa incomoda de lado y el gesto inexpresivo, tal vez ella si lo quería, pues de inmediato se sonrojó y comenzó pestañear coqueta, diciendo "ay chicos, no, que cosas se les ocurren" pero no se quitaba e incluso se inclino al centro del circulo que hacíamos, como esperando a que Ranma hiciera lo mismo y así poder besarse, sólo que él aprovecho la controversia para ponerse de pie y salir a ver que no hubiera nadie cerca.
Bueno ya olvídenlo, pon otra cosa Ryoga
Sí otro reto
Bueno ya, ya, no sé, no hables hasta que te toque a ti poner un reto
Seguimos jugando, pero a partir de ese reto, los castigos se iban orientando por aquel lado, Shinnosuke tuvo que besarme en la mejilla, Ryoga y Ukyo se besaron por un segundo, Akari tuvo que besar a Ryoga por medio minuto, todos creímos que sólo juntarían sus labios hasta que dejáramos de contar, pero no, ella fue la que empezó a usar la lengua, dándole un buen beso, ella termino sonriendo de oreja a oreja y él completamente sonrojado, como manzana.
Fue entonces que Ukyo me puso de reto siete minutos en el armario con Ranma, yo acepte porque era Ranma, podíamos solo entrar y nada pasaría, pero en cuanto cerramos la puerta por alguna razón empezó a hacer tanto calor, sentía mi cara arder, mis manos sudaban, mis piernas temblaban incluso me revoloteaba algo en el estomago, quizá era hambre, yo no había llevado doble lunch así que no tenia nada de refrigerio.
¿Estas bien? – Ranma susurró en mi oído, claro que el armario era tan pequeño que apenas entrabamos los dos, él tenía que encorvarse un poco, yo estaba acomodada en medio de sus piernas, con los brazos pegados al pecho
Ajá
Estas muy roja- dijo en tono burlón
Oh cállate- alce la vista para enfrentarlo, pero me desarmo por completo.
Su cabello rebelde se venía para enfrente, gracias a la posición en la que estaba, sus brazos a sus costados, laxos, él estaba tan sonrojado como yo y sus ojos azul eléctrico parecían tan profundos, me miraba, no veía a otro lado más que hacía a mí.
Necesito subir mis brazos, se me están empezando a dormir- recargo sus brazos en mis hombros, indirectamente acercándome a él
Oye- mi aliento chocó en sus labios
Mmm- cerro sus ojos, sus pestañas acariciaban sus mejillas
Nada- algún instinto loco, desenfrenado, primitivo me hizo ponerme de puntillas, eran tan sólo centímetros los que nos mantenían alejados, cerré mis ojos imaginando lo que se sentiría unirme a él en un beso, mordí mis labios para reprender la angustiosa necesidad de acortar la distancia y responder al arrebato que sentía, respira Akane respira, pero de un segundo a otro lo sentí acercarse, estábamos casi rozándonos, su mirada pedía permiso y todo lo que hice fue volver a cerrar los ojos
Sentí sus labios sobre los míos, suaves, explorando, yendo y viniendo, en pequeños besos hasta que la humedad de su lengua pidió permiso de entrar, atine a abrir mi boca apenas lo suficiente como para darle entrada, él lo hizo despacio, tomándose el tiempo de saborearme centímetro a centímetro, nos besábamos con calma, era algo nuevo para los dos, yo nunca antes había dado un beso, era una sensación nueva y casi mágica, ahí lo comprendí todo, era Ranma, Ranma era el chico que me gustaba, ¿cuándo empezó a gustarme? no lo sabía, no importaba, en ese momento comprendí que me gustaba más de lo que estaba dispuesta a admitir.
Un ligero suspiro escapó de mis labios, creo que eso lo entusiasmo o algo, pues el ritmo acompasado de su beso se elevó, quiso ir más rápido, más profundo, me tomo por la cintura, enterrando sus dedos con fuerza, abrí los ojos sorprendida y me encontré con su mirada encendida, peligroso, hambriento, pero no quise retroceder, tomé su rostro con una de mis manos y volvió a calmarse, ahora él me seguía a mí, el asunto fue que yo estaba igualmente curiosa, quería más, ¿Qué más podía provocarle? Mi cadera se recargo en la suya, pegando nuestras pelvis, sé que hubo repercusiones en él, pues algo sentí, pero él giro su cadera y entonces la voz del prefecto se escuchó.
Chicos ya es tarde, ya pueden irse a casa
Fue entonces que volvimos a la realidad, ninguno de ellos hizo nada de ruido, Ranma y yo estuvimos ahí encerrados besándonos y ellos pudieron habernos escuchado, él subió su dedo a mis labios en señal de que guardara silencio, con su otra mano me indicaba que mantuviera la calma, nuestros amigos actuaron como si nada, diciendo que solo estaban tomando un refrigerio antes de irse, el prefecto les pregunto por nosotros y ellos solo dijeron que teníamos entrenamiento y que decidimos irnos en vez de comer junto con ellos, nadie menciono nada más y al parecer el prefecto estuvo conforme con aquella información, los acompaño hasta la puerta y se escucho como echaron llave a todas las puertas, me mantuve quieta hasta que estuvimos seguros de que no escuchábamos nada más, después de unos pocos minutos salimos, no me atrevía a mirarlo.
Te acompaño a tu casa
No te preocupes, puedo ir sola
Él salió del armario después de mi y creo que estaba evitando mirarme, así que apresure el paso a la puerta, por lo general con recargarse en ella se abre, pero tonta de mi, olvide que ya tenía llave y solo me estrelle en ella, haciendo que el eco del lugar hiciera todavía más bochornoso ese incidente.
Creo que ya cerraron, espérame aquí – dijo Ranma conteniendo la risa, desapareció por los baños, después de un par de pocos segundos regreso- vamos a tener que salir por la ventana del baño
Pero esta muy alto, me caeré
No te preocupes ya coloque unos botes para que caigas en ellos
Eso fue lo que hizo, subimos con ayuda del escusado a la ventana, primero pase yo, él me ayudo a acomodarme para poder salir, primero saque las piernas, mientras él me sostenía para que bajara de poco en poco.
Solo coloca bien los pies, no te vayas a caer- mis puntas apenas alcanzaban los botes- ¿listo? ¿te suelto?
No espera, espera – no era la altura lo que me daba miedo, era el golpe, una cosa es que sepas que te van a golpear en un combate, pero en un accidente, no me gustaba, nunca sabias que esperar.
Tranquila, no te soltare hasta que te sientas segura- sentí como reforzó su agarre.
Al fin pude colocar las plantas de mis pies sobre los contenedores de basura y se lo dije fue entonces que él me soltó, de inmediato salió y solo estiro su mano para volver a cerrar la ventana por la que salimos. Saltamos la barda y anduvimos unos pasos
Parece que todos los demás se fueron, bien andando.
Puedo ir sola, no es necesario …
De todos modos voy por el mismo camino, deja de remilgar y camina.
Ranma seguía sin mirarme, sólo miraba hacia enfrente, me coloque a su lado y comenzamos a caminar, el alumbrado público se encendió, ya no había nadie en las calles, el ruido de los insectos nos acompañaba, yo veía de reojo a Ranma parecía estar hablando consigo mismo, su semblante, sus manos están inquietos, pero el sonrojo en su rostro era persistente, por primera vez en mucho tiempo su presencia me alteraba, ¿Qué era esto? ¿Qué estaba sintiendo? Llegamos a mi portón.
Te veo mañana en la escuela.
Si- levanté mi mano queriendo alcanzarlo, en un acto no planeado para intentar retenerlo, él lo notó e hizo lo mismo, pero al rozar nuestros dedos por tan solo unos segundos ambos nos dimos cuenta de que estábamos actuando sin pensar.
Adiós – dijimos al mismo tiempo.
Yo entre casi corriendo a mi casa analizando lo que acaba de ocurrir, cuando iniciamos la secundaria y varios niños empezaban a molestarme desde temprano, pidiéndome citas o intentando robarme un beso, cosas por el estilo, él comenzó a acompañarme, íbamos todo el camino a la escuela juntos, ida y regreso, ¿acababa de decirme te veo en la escuela? Vaya, es que no habíamos hablado nunca sobre que él me acompañara, pero era un trato de mutuo acuerdo silencioso, ¿Por qué cambiaria ahora? ¿cambiaria? ¿ya no ira conmigo? Y es que cuando él iba conmigo nadie me molestaba, será cosa de ver si va conmigo o no.
A la mañana siguiente llegue a la esquina donde solía alcanzarme y comenzábamos el camino juntos, no estaba ahí, se me ocurrió que pude haber olvidado algo y estuve revolviendo en mi mochila, no sabia que buscaba, pero estaba entretenida, después de unos minutos decidí que llevaba todo, seguí caminando, una cuadra más y vi mi agujeta suelta, en cualquier momento se desabrocharía, me detuve para amarrarla correctamente, camine contemplando el cielo, las plantas, esas florecitas amarillas que crecen en los lugares más imposibles, llegue a la escuela y no lo vi en todo el camino, al llegar al salón ahí estaba él, en su banca, rodeado de Ryoga, Mouse y Shinnosuke, a penas me vio entrar y con su cabeza me indico que saliera, deje mis cosas en mi lugar y Sali del aula, di unos pasos y de pronto su mano tomo la mía jalando para que le siguiera el paso, llegamos a la azotea de la escuela.
¿Cómo estás? - me pregunto recargándose en la reja.
Bien.
¿Todo bien, bien? o …- sus mejillas se tiñeron de rojo, el viento revoloteaba su cabello cubriendo sus ojos, él me miraba por encima de su hombro derecho.
Todo bien.
Con respecto a lo de ayer, yo ..quería…- hacia de sus silencios una tortura.
Ah no te preocupes estábamos jugando- quise restarle importancia, o más bien invitarlo a seguir hablando, restándole severidad al asunto para que él se anima a terminar de hablar, no sabia que él lo vería de otra forma, termine enterándome muy tarde. Después de unos cortos segundos observándome sonrío, no alegre, solo imprimiendo alguna expresión en su rostro.
Exacto, solo estábamos jugando, entonces, ¿todo bien entre nosotros?
Si todo bien, hay, ya, tranquilo, no fue nada – "¿verdad"? pensé, queriendo convencerme de que mi mejor amigo únicamente estaba asegurándose de que ambos pensábamos lo mismo, si él se hubiera atrevido a decirme lo que realmente pensaba, yo ¿cómo habría respondido?
En realidad, aun éramos bastante jóvenes y solo se trataba de mi primer beso, creo que cada vez que lo recordaba me revoloteaban millones de mariposas en el estómago, me ponía roja, sonreía como una tonta, me sudaban las manos, podría haberse tratado de la sintomatología de alguna infección, siguieron pasando los años, Shampoo se desarrolló y todos lo notamos, Ukyo siguió siendo ella misma, igual los chicos, su voz cambio, su rostro, todos tenían algo que los volvía atractivos y yo intentaba esconder mi desarrollo, me gustaban los deportes y mis pechos si bien no eran enormes, si eran lo suficientemente grandes como para estorbarme, intente vendarlos para poder seguir entrenando, pero no sirvió de mucho, no me dejaban respirar bien, poco a poco fui perdiendo entusiasmo por los deportes, hasta que solo los practicaba por costumbre, Ranma siguió y siguió, ganaba competencias, salía de viaje, sospecho que incremento a su rutina las pesas solo para desarrollar musculo y gustarle aun más a las chicas.
No supe bien en que momento mis ojos no dejaban de buscarlo, siempre quería estar con él, si salíamos todos y él no estaba preguntaba por él, si no lo veía en el día, él por las noches iba a mi casa a escondidas se metía por mi ventana y charlábamos gran parte de la noche, comíamos botanas, cosas que no hacíamos frente a nadie más por que solían regañarnos, él debía mantener su forma y peso, yo debía evitar engordar, así que a escondidas hacíamos entre nosotros lo que queríamos.
Recuerdo que alguna vez me hablo de una chica que le gustaba, me ardió la cabeza, no quería seguir escuchándolo, quería gritarle que se callara que si tanto le gustaba ¿qué hacía contándome de ella?, que se fuera a buscarla, pero ¿Por qué me sentía tan molesta?, odie cada palabra que dijo de ella, la odie aun sin saber de quien se trataba, fue como si me lo estuvieran quitando, solo que nunca fue mío, nos quedábamos platicando tan tarde que a veces despertaba por la mañana y él seguía ahí acostado junto a mí o luego sin necesidad de decir nada él sabia perfecto que pensaba, como cuando me daba ansiedad social y quería salir de algún lugar cerrado y lleno de gente, él me tomaba la mano y me decía acompáñame afuera aquí hace calor y salíamos como si nada, él era mi mejor amigo, él era mi … él , no quería perderlo, si se enamoraba de otra toda esa confianza, esa confidencialidad, toda la relación que teníamos se iría al caño, era solo eso ¿verdad?.
Pues deberías decirle que te gusta- solté de un segundo a otro.
¿Crees?.
Pues sí, de que te sirve decirme a mi todo lo que te gusta ella si ella no lo sabe.
Es que no sé que hacer, si me rechaza pues ya, me rechaza y ya, pero ¿y si me dice que sí? ¿Qué se hace después?.
Pues no sé, serían novios- decir aquello quemo mi esófago, estomago, intestinos, todas las mariposas que salían de mi estomago y revoloteaban a mi alrededor murieron en ese instante una enorme llamarada las quemo.
Es que no sé ser novio.
Es sencillo, sólo ya sabes.
No lo sé, ¿Qué eres muy experta en eso o qué?.
Pues experta no, pero digamos que tengo algo de experiencia.
¿Cómo en qué?.
Bueno ya sabes.
Ambos permanecimos en silencio, ambos pensamos en lo mismo, aquel beso, pero ¿Por qué dije eso? No había vuelto a besar a nadie, mucho menos intentar algo más, ¿Qué pensaría él de eso? Quise ver su reacción, ¿tal vez sentiría celos?.
El maldito tenía su malditamente enloquecedora sonrisa burlona de lado.
¿Quieres que crea que la inocente Akane Tendo ha tenido novio?.
Oye, ¿Qué? ¿es imposible de creer?.
No, hay muchos que se te declaran a diario, pero vamos, ¿Por qué saldrías con alguno de esos perdedores feos cuando me tienes a mi a lado tuyo? Debes aceptar que la vara esta alta.
Ay cállate, eres insoportable.
Bueno entonces ¿si has tenido algún noviecillo, del cual no sé nada? .
Pues novio, novio no.
Lo sabía- casi salto, casi lo dijo gritando, inicio entusiasta, pero termino bastante apagado- lo sabía, ya me hubieras contado antes o mínimo insinuado algo, pero ¿Qué mas has hecho, o sea cómo?.
Bueno no he tenido novio, pero sí ya tengo experiencia tratando con chicos.
¿A que te refieres? - lucia inexpresivo.
Bueno no has sido el único que he besado, ya tenemos 16.
¿Cuándo? ¿¡quien!?
Alguien, alguien.
No te creo, ya hubieras dicho algo.
Es que esas cosas no las hablo contigo.
Soy tu mejor amigo, todo lo hablas conmigo.
Cuando tienes torneo, no te veo en meses y luego te vas de viaje y tengo más amigas.
Nada de eso fue cierto, yo sólo lo había besado a él, pero algo egoísta en mi quería que él se sintiera tan celoso como yo, lo sé no tenía sentido, nada de sentido, no éramos más que amigos y aun así, no lo sé, sencillamente fue como si se me hiciera más sencillo repartir aquellas nuevas emociones entre los dos, lastima que al poco tiempo llego para contarme que sí saldría con aquella chica, los vi juntos en algunas reuniones, podría decir que estaban incomodos, ninguno sabía como actuar "en pareja" sólo eran dos amigos conviviendo con amigos, yo me puse más que celosa, el pobre Shinnosuke pago por todo aquello, a decir verdad si me sentí mal con él después, digo él era un chico lindo y claramente yo le gustaba, pero a cada reunión que asistía Ranma con su noviecita, yo me agarraba a besos con Shinnosuke, eran deliciosos y creo que si no fuera porque me concentre tanto en hacerle ver a Ranma que yo la pasaba incluso mejor que él por que yo tenía con quien besuquearme sin tener que estar atada a una relación y él sólo podía estar con "esa".
Las cosas fueron escalando y las hormonas también.
Es que no puedo besarla, no me gusta como lo hace.
¿de que hablas?.
Mira me gusta y creo que podría llegar a quererla, pero es que ella no sabe besar, parece un beso de película, solo mueve la cabeza y me embarra toda su lengua por toda la boca, ella sencillamente no sabe besar, creo que terminare con ella.
Para nada, si crees que puedes llegar a quererla, entonces, solo enséñale a besar.
¿Cómo? Esas cosas no se enseñan, sabes o no sabes, así de sencillo.
Claro que no, se practica, tú puedes ser muy bueno besando, pero debes saber enseñarle también, si es que quieres que las cosas funcionen – estúpida, estúpida Akane solo cierra la boca de una maldita vez, ya va a terminarla, tú cállate, no le aconsejes que le enseñe, ¿Qué tan estúpida puedo ser? .
Pienso que no sé como decirle que no sabe besar, mejor solo terminamos.
Mira hazlo así- avance hasta él tome su rostro con mi mano- cierra los ojos.
Akane – dijo susurrándome.
Shhh- puse mi dedo en su boca- cierra los ojos, sólo sígueme- bueno no tan estúpida Akane
Comencé besando su labio inferior, presionando mis labios sobre el suyo, presionando, succionando, después fui a su labio superior, regrese por la comisura, usando apenas mi lengua delinee la fina línea que separaba sus labios, pidiendo permiso para entrar, él me dio entrada con un corto suspiro que escapo desde muy dentro de él, rodeo mi cintura con sus brazos, que sensación más deliciosa.
De todas las otras veces que bese a otro, nunca sentí esta vorágine, sentía calor, excitación, nervios, incluso hasta ganas de llorar, era como comer el helado más grande cubierto de chocolate y chispas batirte toda la cara y seguir disfrutándolo, tuve que parar cuando me falto el aire, separe mis labios de los suyos, jadeando, recargue mi frente en la suya, me di cuenta de que ambos sudábamos, estábamos sonrojados, él recargaba su peso en sus codos, sentado de espalda sobre mi cama, yo estaba encima suyo.
Bueno podrías enseñarle a besar así – dije intentando ponerme de pie, pero solo me coloqué en cuatro puntos, aun sobre él.
Ajá – lo vi limpiar su labio.
¿Qué?.
Creí que sangraba, me mordiste – seguía sin verme.
No tienes nada ahí – momento perfecto para bajarme de la cama, antes de lograrlo tomo mi muñeca, jalándome a él.
Quédate aquí- dijo abrazando mi cabeza a su pecho.
Tengo calor
cállate solo quédate aquí un segundo
Note que inhalaba mi Shampoo y sonreía contra mi cabello, permanecimos abrazados, acariciando nuestras espaldas "inocentemente" de repente dándonos un beso o dos, cuando queríamos avanzar un poco más nos deteníamos, era algo que experimentábamos, quizá, por primera vez los dos.
Continuara…
