Amiga date cuenta 3

Mi boda con Mouse se celebro por todo lo alto, más de trecientos invitados, tres días de fiesta, las deudas de mi papá saldadas, él me regalo un auto como obsequio de bodas.

¿Qué te puedo contar de eso? Pues ya sabes, todo bien, nuestro primer año de casados estuvimos de viaje, visitamos todos los lugares que se debían visitar, hoteles de primer nivel, las mejores habitaciones, la mejor comida, si te soy sincera, claro que lo disfrute, por supuesto que la pase bien, fue lindo y agradezco poder haber tenido la oportunidad de conocer cada rincón del mundo que quise. no avise a Ranma de mi boda, no lo invite, no lo quería ver ahí y eso era por que me dolería ver que no se opusiera a mi boda, me dolería saber que no me pidió explicaciones y que sencillamente me dejo ir con otro, así como si nunca hubiéramos tenido nada entre nosotros y todo por su absurda idea de "aunque no sea conmigo, pero quiero que seas feliz", hubiera preferido que escapáramos juntos.

De igual forma era imposible que no supiera, todos nuestros amigos estaban al tanto, alguien debería haberle dicho algo, fuera como fuese no supe de él por mucho tiempo, aunque de vez en cuando mis pensamientos iban dirigidos completamente a él. Aquellas noches de completa soledad, ¿él pensaría tanto en mi como yo en él? ¿se acordaría de mi de vez en cuando?

Lo cierto es que me volví una holgazana, tenía sirvientes a mi disposición todo el tiempo, nunca fui de gastar mucho dinero en cosas banales, supongo que me quedo ese mal habito desde la niñez, en casa gastábamos en lo necesario, todo lo demás era un lujo y yo aun viviendo con un hombre que me daba una vida llena de lujos, nunca pedí más de lo que necesitaba.

Me alegraba saber que mi padre estaba trabajando, eso le ayudaba a sentirse útil, claro que era con Mouse pero eso también estaba bien, supongo, mis hermanas tenían "privilegios" por ser cuñadas de él, todo había salido perfecto, pero ¿Por qué sentía que algo me faltaba?

Con los años la idea de darle un heredero se planteo en la mesa, ¿quería yo un hijo con él? Siendo honestas, me gustaba la idea de ser madre, solo que no lo veía a él como el padre de mis hijos y por más que quería acallar aquella vocecita en mi cabeza que gritaba un único nombre una y otra vez para el padre de mis hijos, yo de verdad deseaba ignorarla, pero a mi imaginación venia una única imagen, él, yo y nuestros hijos, con un perro o dos. Lo odiaba.

De verdad que quería amar a mi esposo y solo a él, no era tan malo, si estaba poniendo en duda su inocencia en cuanto a ciertas cuestiones, como por ejemplo la explotación laboral de sus trabajadores, sus arranques de ira, mismos que ya habían aparecido incluso en los periódicos, " magnate de negocios en Tokio pierde los estribos y golpea a ciclistas que no lo dejan pasar", "ex colaborador de empresa strong duck mismo que se atrevió a demandar al presidente se encuentra desaparecido", yo misma había visto como actuaba con nuestros ayudantes en casa, en algún desayuno él pidió café con azúcar y todavía volvió a decir con dos de azúcar, todo normal, seguimos platicando, hasta que la chica regreso con nuestra orden y el bendito café lo llevo sin azúcar, él arrojo la taza al suelo, directo a sus pies, le grito una sarta de cosas que hasta la hizo llorar, termino despidiéndola esa misma tarde. En esos casos era como si existieran dos Akanes la vieja y la nueva, la vieja se hubiera levantado a darle su merecido, ¿Cómo se atrevía a tratar a un ser humano de esa manera? La nueva, cuya voz cada año tomaba más fuerza, opacando a la vieja, me dijo, bueno mi esposo le dijo dos veces como quería su café, que ella no sepa hacer su trabajo no es mi problema.

Ya no me atrevía a hacer algo al respecto, en un sin número de ocasiones él se había asegurado de dejarme claro que yo y mi familia nos podíamos permitir nuestro estilo de vida gracias a él, nunca lo dijo abiertamente, pero sus frases típicas en nuestras discusiones eran del tipo " hay presidentes viudos pero no divorciados", la política le empezó a importar después de ser nombrado el emprendedor del año, " la familia perdona todo y asume todo, si no eres capaz de sobrellevarlo, retírate de mi vista, pero no se te ocurra armar un escándalo, tu familia saldría más perjudicada que la mía".

¿Cuándo fue que me perdí a mi misma tratando de acoplarme a él?

Todo el tiempo me sentía cansada, débil, las pocas oportunidades u opciones de hacer las cosas distintas siempre eran opacadas por él, pero no me atrevía a dejarlo, ¿por qué? Dejé de ver a mis amigos, de salir con mis hermanas, estuve años recluida en mi casa, siendo un mueble más, algo decorativo, lucia bien, ¿me sentía bien?

Un día que no conseguí los ánimos suficientes para levantarme de la cama, me di cuenta de que ya habían pasado años desde la ultima vez que entrene, Sali de casa, hable con alguien más que no fuera la servidumbre o mi esposo, incluso teníamos semanas sin contacto, solo llegaba a dormir.

¿se estaría viendo con otra? Que me importa, mejor para mí, no me soportaba con él, sus arrebatos de amor, eran tiernos, sí, debo aceptarlo, él podía llegar a ser un hombre muy dulce, pero en cuanto terminaba el abrazo era un tempano de hielo otra vez, solo le importaban dos cosas el dinero y el trabajo, yo era su amuleto, un elemento decorativo en las fiestas, en su casa, en sus fotos. Aun así, necesitaba más no lograba entender por qué seguía ahí, por qué deseaba que volviera a tocarme, un abrazo, un beso, aun que sea una palabra alegre, algo que me hiciera sentir viva y no solo una muñeca de trapo.

¿Saldrás hoy?- pregunto Mouse acomodándose la corbata

No lo creo

Es tu cumpleaños deberías ir de compras, ten cómprate lo que quieras- me extendió su tarjeta, por que claro que él manejaba la economía de nuestro hogar

¿vendrás conmigo? – dije intentando despegar las sabanas de mi cuerpo

No, tengo muchos compromisos hoy, incluso puede que salga de viaje, pero me confirman hasta medio día

No quiero estar sola hoy- pensé para mí, pero no importaba que le suplicara que no se fuera, yo sabia cual era mi lugar- de acuerdo avísame, si hoy no llegas iré a ver a mi padre o a mis hermanas

Estupendo, avísame que decides, adios

Ni siquiera se acerco a besarme, solo acomodo su saco y se fue, tarde más que de costumbre en levantarme, baje a desayunar, todo el comedor estaba lleno de rosas blancas, peonias, orquídeas, lirios, todo tipo de flor o rosa blanca y mi desayuno en la cabecera de la mesa.

"lamento no estar contigo hoy amor mío, pero disfruta tu día, hoy no hay límites, compra una tienda entera si es lo que quieres, te ama tu esposo"

Ese era mi esposo, supongo que ya estaba acostumbrada a su lenguaje del amor, terminé de desayunar acompañada de la chef, ella era algo así como una amiga, subí para arreglarme, quería comprar unos zapatos nuevos, un helado y tal vez compré algo para mi papá.

Al no ser fanática de las compras termine en una hora, subí las compras al auto y pedí que las llevaran a casa, únicamente llevaba conmigo mi helado y los tenis nuevos para mi papá, pasaría la tarde con él.

El auto me dejo justo afuera de casa de mi padre, la puerta siempre estaba abierta, solo debía entrar, cuando el chofer dio la vuelta a la calle coloque mi mano para abrir y entonces

¡Akane!- aquella voz, imposible confundirla, ¡Akane! Volvió a gritar, sonaba entusiasmado, cada letra de mi nombre era expulsada con singular alegría, las comisuras de mis labios comenzaron a ampliarse, aun no terminaba de girarme para saludarlo y Ranma ya me tenia envuelta en sus brazos- cuanto tiempo, cuanto tiempo, hace tanto que no te veo, Dios luces igualita- inhalo el aroma de mi cabello

Ambos sonreíamos, no era un sueño, no era mi imaginación, no escape de mi realidad para adentrarme en mi propio mundo y crear escenarios donde nunca nos dejamos, él en serio estaba ahí sosteniéndome en sus brazos, gire para verlo a la cara, sus ojos en los míos, su sonrisa perfecta, pase mis dedos por su fleco, sus cejas, entre risueña y genuinamente alegre, era la inyección que necesitaba, alegría pura.

Pero es que le vendiste el alma al diablo, aun pareces un niño, mírate- recargo su frente en la mía

Ambos sabíamos que yo era casada, no necesitaba que lo dijera, yo me sentía igual, si otra fuera nuestra situación ya estaríamos reconociendo nuestros labios, reduciendo a cero esos pocos centímetros que nos distanciaban.

Te eche mucho de menos- cerro sus ojos, resignado, apartándose el doble de centímetros que nos distanciaba

Te fuiste por mucho tiempo- no quise que sonara a reproche, pero en un principio solo serían 4 años, pasaron casi seis

Te casaste – se irguió completamente

Pasaron muchas cosas – por extraño que parezca, él entendió que no reclamaba nada, incluso que sonaba algo apagada

acompáñame tengo algo que hacer- su voz intentaba contagiarme de su alegría

es que venia a dejarle a mi padre …

dame- tomo la caja de los tenis y los arrojo por encima de la puerta, saco su celular y envió un texto, " señor Soun hay una caja en su puerta, es para usted, no la olvide, es de parte de Akane, la traeré más tarde, prepare el pastel"

No había lugar al que quería ir, solo quiso acompañarme en mi día, fuimos a comer, a intentar no besarnos en el postre, a caminar por las calles, rosando nuestros cuerpos "descuidadamente", acostarnos en el pasto escuchando correr el agua, él con su camisa roja sin mangas y yo con mi vestido de marca, blanco, al cual nunca se le irían las manchas de pasto, pero no importaba, estaba con él platicando como siempre. Nos pusimos al día, le hable de mi matrimonio, no de lo infeliz que era, solo las cosas buenas. Olvide que él tenía por habilidad ver atravesó de mis ojos. Estaba en eso cuando se irguió, clavando sus ojos en mí, sonrió de lado, paso su mano por detrás de mi cabeza y me acerco a él, no pidió permiso, no intento ser decente, fue arrebatador, territorial, posesivo, su lengua le hacia el amor a mi boca, entre cada suspiro se le escapaba mi nombre.

Vamos a otro sitio – me pidió cuando mis labios comenzaban a arder, mi rostro se incendió de rojo

No, no puedo

¿quieres? – pregunto serio, no respondí, no debía responder, él tomo la iniciativa, agarro mi mano, con fuerza y solo empezó a caminar, cada que intentaba protestar, volvía a besarme, él ya no hablaba, su mirada estaba nublada en decisión, aferrado a hacer lo que quería hacer, la tarde comenzaba a cambiar sus colores.

Fuimos a un hotel, nunca antes había estado en uno con él, siempre que estuvimos juntos era en su casa o en la mía, en algún rincón escondidos, incluso sobre la lavadora, pero nunca en un hotel, no había recepcionista, solo una maquina dispensadora, metió el billete, salieron las llaves, a lado de esa máquina, otra con condones, lubricantes, juguetes y gran variedad de artículos "sexys"

¿quieres algo de ahí?

¿QUÉ? NO, ni siquiera debería estar aquí Ranma, yo …

Me tomo por los hombros y volvió a besarme, pero despacio, suave, cariñoso, acariciando mis brazos, mi cadera, juntando nuestros cuerpos

Sube conmigo, por favor Akane no me dejes solo hoy

Claro que subí, por supuesto que lo haría, pero vamos ya casada debo mínimo tener un poco de, no sé cómo llamarlo sin que suene hipócrita, pero espero me entiendas.

Quisiera decirte todo lo que hicimos esa tarde, quisiera explicarte por que fue incluso mejor que antes, como sus manos recorrieron todo mi cuerpo igual que un experto, como trazo besos por cada poro, incluso quisiera poder describirlo, pero es algo tan inexplicable, la conexión que existe entre nosotros no necesita de palabras ni acciones, estar con él es como unirnos en uno solo y extendernos por todo el universo en una gran explosión, llena de fuegos artificiales, él es todo y yo a su lado me siento igual, plena y feliz.

Siempre adore como tu piel es tan sensible, con un solo roce se eriza- decía mientras estaba recostado detrás de mí, con las yemas de sus dedos recorría mis brazos y cadera, completamente desnudos los dos- eres magia pura- volvía a besar mi espalda- ¿sabias que te sonrojas de todo el cuerpo?

¿de verdad?- pregunte con los ojos cerrados

Sí, si comienzo a besarte aquí- beso mi hombro- o aquí- la mitad de mi espalda- o aquí – justo arriba de mi trasero- todo se va pintando de rosa

¿Aja?- pregunte gimiendo, quería volver a estar con él, sin importar que acabábamos de terminar

Giro mi cuerpo, devoro mis labios, bajo al cuello, a mis senos acunando uno de ellos en su mano, succiono el pezón libre

Dios Akane jamás me cansaría de ti, podría estar en ti toda la vida- dijo mientras su miembro intentaba volver a entrar- abre los ojos mírame

Se introdujo en mí, no apartábamos la mirada, nuestros ojos danzaban al compas de nuestras caderas, muy pronto sentí que estaba por llegar a un nuevo orgasmo, lo abrace con las piernas y estreche mi interior, él grito mi nombre y mordió por arriba de mi clavícula, derramándose dentro de mí.

No había mucho que decir, ambos sabíamos bien lo que sentíamos, pero él jamás se atrevería a decirme que deje a mi esposo y yo necesitaba escucharlo decírmelo para poder armarme de coraje, mi esposo, ¿Qué era lo que me hacia sentir tan necesitada de él?

Vamos a tu casa, Kasumi hizo pastel

Yo estaba viéndome en el espejo, acomodando mi cabello en una coleta, sentía culpa por sentirme tan bien junto a él

No quiero, quedemos aquí, solo tú y solo yo

Pero el pastel Akane, el pastel

Como me gustaría poder estar dentro de su cabeza y saber que es lo que realmente piensa, nos fuimos a casa y al traspasar la puerta los escuchamos a todos gritar ¡sorpresa!

Mi esposo estaba ahí

El estómago se me revolvió, las piernas se me aflojaron, lagrimas llenas de culpa corrieron por mis mejillas, él estaba ahí viéndome llegar con otro y no sabía nada, sonreía genuinamente, no había ni duda o sospecha en su cara, todo había sido planeado y yo comportándome como una zorra, otra vez imaginando castillos en las nubes, sentí asco de mí, busque a Ranma con la mirada y él ya estaba con nuestros amigos, diciendo que estuvimos perdiendo el tiempo por ahí hasta que le avisaron que ya estaban listos.

¿era esto su forma de vengarse? ¿de decirme que todo lo que sentí era solo imaginación mía? ¿en realidad yo no le importaba, pero ni siquiera un poco? Estaba tan lejos, quería ver sus ojos, él siempre decía que podíamos engañar con las palabras, pero jamás con la mirada, ¿Por qué me daba la espalda?

Después de que la fiesta termino, comenzaron a despedirse los invitados, a penas volví a cruzar palabra con Ranma, siempre acompañados por alguien más, pero cuando se acerco a despedirme no me vio a la cara, solo un abrazo simple y un feliz cumpleaños Akane ojalá la hayas pasado bien y se fue con Ryoga.

Yo volví a casa con mi esposo, tratando de no verme culpable de nada, disfrutando de su compañía. Dentro del auto ninguno hablaba, solo se escuchaba la música, hasta que él hablo.

Ranma y tú siguen siendo muy amigos, ¿no?

Pues ya no tanto

Nabiki propuso que él te entretuviera mientras todos llegaban, se supone que estarías en tu casa con tu papá y Kasumi y después saldrían por pastel, llegaríamos todos y listo, pero él llego desde ayer y entonces Nabiki cambio los planes le pido sacarte de casa hasta que todos llegaran, me pregunto que fue lo que estuvieron haciendo tanto tiempo, tu chofer llego a casa a las dos de la tarde – a cada palabra aumentaba la velocidad

Pues no gran cosa, recorrimos unas tiendas, comimos, nos pusimos al día

¿te hablo de sus conquistas?

Sí- mentira, él no dijo nada de conquistas

No paraba de alardear de ellas, bueno supongo que fue una platica de hombres, es normal que no la tuviera contigo

Cariño baja la velocidad

Quiero pensar que solo hicieron eso, fue mucho tiempo fuera de mi vista y llegas con el cabello recogido- tomo mi coleta en su mano y presiono

Me lastimas

Esta húmedo, tu cabello, pero estuviste bailando y la ventilación en el dojo de tu padre no es la mejor, seguramente es sudor, ¿verdad amor?

Seguramente- freno de golpe, con su puño cerrado aplasto lo que parecía haber sido un mosquito a lado de mí, lo estrello contra el vidrio de la ventana del auto.

No quiero enterarme de otra cosa Akane, no soportaría que se burlen de mi y mucho menos el maldito de Saotome, ten mucho cuidado de no juntarte más con él o no sé de lo que sería capaz

Volvió a conducir, mis piernas temblaban, nunca había sentido genuinamente temor de él, pero nunca antes se había comportado así.

¿tienes frio? Déjame calentar tu asiento cariño, ven recuéstate ya debes estar cansada

Prendió la calefacción de los asientos y coloco su mano en mi rodilla

¿la pasaste bien? te ves increíble con tu vestido de niña buena, aunque debo decirte que tiene manchas, deberías tirarlo, luego vamos a comprarte más.

Si amor, eso hare

Llegamos a casa en silencio, él se fue a su estudio y yo me encerré en mi recamara, me abrace a mí misma toda la noche, deseando ser otra en otro lugar en otra vida.

Continuara …