Alys no pensó que extrañaría las locuras del comandante Bumi, mucho menos su compañía o sus historias poco creíbles. Pero ahí estaba, esperando el momento para ir al templo del aire del norte y ver que otra historia tiene Bumi que contarle. Estar con Pema, Kya y los niños no es tan malo. Los pequeños se han tomado muy en serio su papel de maestros tal y como su padre les dijo que hicieran con los nuevos maestros aire que llegaran a la isla, por ahora, solo son cinco, incluyéndola.

Cuando el Equipo Avatar estaba a punto de partir Alys se despidió de todos, incluyendo a Bumi.

–Será mejor que te cuides, comandante.

–Je je je. Parece que el retiro no sirve de mucho, sigues llamándome así.

Ella se encoje de hombros.

–Culpa a mi padre, él siempre me decía que debo referirme a los soldados por sus títulos. Pero en serio, cuídate mucho, coman... Bumi.

–Y tú descansa mucho y no te esfuerces demasiado –la mira detenidamente –. Lamento que no puedas acompañarnos.

–Y tú cuida de tu postura. Además –mira como Rohan vomita sobre Kya –, no es tan malo. Me quedare entrenando, y cuidado del pequeño junto a tu hermana y cuñada.

–Extrañare un poco las charlas.

–¡No seas dramático, nos veremos más pronto de lo que crees!

Kya es agradable, le recuerda a una vieja amiga con la cual perdió el contacto hace algunos años. Estaba sentada con ella y Pema en el comedor junto a los otros acólitos y dos nuevos maestros aire; Alys ya se había presentado a ellos en la temprana.

–Hola, mi nombre es Yorru –Alys levantó la mirada hacia el hombre encapuchado, quien preguntaba si aquí es donde ahora deben vivir los nuevos maestros aire, Meelo respondió afirmativamente. No escucho más, estaba concentrada analizando al nuevo maestro, hay algo que no le agradaba y no sabía que era.

¿Porque siente cierto rechazo, como si hubiera algo raro con este tal Yorru? A ella nunca se le dio por juzgar a nadie sin conocerlo pero su intuición casi nunca le fallaba. Alys suelta un suspiro, puede que este exagerando las cosas y este algo paranoica con esto de poderes de aire control. Dejo pasar su malestar por ahora y se levanta para saludar al nuevo compañero.

El entrenamiento estaba siendo duro, demasiado duro. Ser la hoja es más difícil de lo que parecía. Era lo suficientemente ágil como para mantener el equilibrio, durar los primeros pasos sin ser golpeada por esos paneles mortales, pero no era suficiente para ser "la hoja". O lo que sea que signifique para Meelo, su maestro de hoy. Es impresionante la dureza con la que ese niño se maneja a la hora de entrenar, siendo duro pero justo. Luego, fue el turno de Yorru, quien Alys contemplo como cruzo el obstáculo con apenas dificultad para finalmente ser felicitado por Meelo afirmando:

–Ese hombre es la hoja –había dicho el niño completamente orgulloso.

–Gracias. Un alumno es tan bueno como su maestro –Yorru le demostró respeto a Meelo, algo que el niño respondió de la misma forma.

–¡Buenas noticias! –Anuncia Kya –. Recibí un mensaje de Tenzin, esta con los otros maestros en el templo aire del norte y quiere que nos reunamos con ellos. Saldremos en la mañana.

"Bien. Parece ser que volveré a tener charlas interesantes", se dice Alys sonriendo ligeramente por la noticia.

–¿El avatar está con ellos? –la pregunta de Yorru no solo había tomado por sorpresa a Kya sino también a Alys, esta ultima alzo una ceja ante Yorru.

–¿Porqué lo preguntas? –Cuestiona antes de que Kya respondiera –. ¿Tienes algún interés especial por el avatar?

–Solo preguntaba.

–No –responde Kya –. Al parecer se separo de Tenzin.

El rostro de Yorru se mostró abatido, casi decepcionado.

–Que desgracia. Tenía muchas ganas de conocerla.

–Quizá lo hagas pronto.

De nuevo ahí estaba esa sensación de malestar. Por algún motivo, Alys no confiaba en él. Hasta podría afirmar que Kya lo miraba con algo de sospecha cosa que no podía ignorar. Nadie es tan bueno por muy prodigio que sea.

Esa misma noche un grito se oye a lo lejos, haciendo que se incorpore de la cama y salga hacia el origen del grito solo para ver como Yorru atacaba a Kya golpeándola contra la pared con un ataque de aire; estuvo a punto de escapar cuando dos miembros del loto blanco lo atacaron con fuego control. ¡Sabía que había algo raro en él! ¡Hasta había derrotado a los dos guardias!

Kya intenta atacarlo con espirales de agua, pero lo esquiva y es ahí cuando Alys decide intervenir bloqueando el tiro de aire que iba hacia la maestra agua. Apenas si pudo esquivarlo y mantener el equilibrio en el proceso. Alys miró a Yorru con desafío y hostilidad, puede que no sea una maestra aire tan talentosa como él pero sabe luchar y eso puede que le de tiempo para que los demás miembros del loto blanco lleguen a ayudarlas.

–Sabia que habia algo raro en ti. Nadie es tan bueno por muy prodigio que uno sea –su postura se vuelve a un más ofensiva.

–Lamento no poder ir al templo del aire del norte, pero me temo que tengo otros planes –seguido de esto se va volando con el planeador.

–¿Por qué Yorru te atacó? ¿Qué ocurrió? –pregunta mientras ayudaba a levantar a Kya.

–Su nombre no es Yorru –masculla Kya –, es Zaheer

Había leído sobre el loto rojo alguna vez, hace mucho tiempo. No es como que fuera experta en el tema o saber las intenciones de esos criminales. Estuvo pensativa en todo el vuelo hasta el templo del aire del norte. Ciertamente, esto es una amenaza para el avatar Korra, sus aliados y allegados.

Los gritos emocionados de Ikki hace que sonría ante la despreocupación y alegría de esa niña. Es sumamente refrescante.

"El templo es hermoso", se dijo admirando el lugar. Una suave bola de pelos golpea su rostro haciéndola reír, Bum-Ju parecía muy emocionado por verla de nuevo.

–También te extrañe, cosita linda –el sonido que emanaba el pequeño espíritu parecía decir que también la extraño, o eso quiso creer –. A ver, pequeño, ¿dónde está ese dueño tu...? ¡Ay! –Bumi la había rodeado con sus brazos para sorpresa de ella, hasta la levantó del suelo por un momento, la abrazaba por la espalda descansando la barbilla en su hombro.

–¡Alys, me alegra verte de nuevo! –Su grito hizo que todos voltearan a verlos provocando que las mejillas de Alys se sonrojasen un poco.

–Yo también, Bumi –admite en un hilo de voz –. Ahora bájame, recuerda que no estoy tan acostumbrada a las muestras de afecto mucho menos en público –cuando sus pies tocaron el suelo gira a verlo; parece completamente feliz de la llegada de los otros, casi aliviado, demasiado –. Déjame adivinar, Tenzin y sus lecciones llenas de tecnicismos e historias sobre un monje que encontró la paz por la meditación.

–De hecho es un monje que se negaba a comer, pero si, llegaron en un buen momento –su rostro adquirió un poco de seriedad –. Me alegra que no hayas salido herida luego de tú encuentro con Zaheer. Y gracias por haber ayudado a mi hermana.

Vaya que se entero rápido. Alys no esperaba que se preocupara tanto por ella, si por su hermana, pero no por ella.

–Solo hice lo correcto. No iba a dejar sola a tu hermana si podía hacer algo al respecto.

–Ven, te presentare a los otros y donde dormirás.

Cuando Bumi le contó sobre lo que la reina tierra hizo con los nuevos maestros se horrorizo. Sí, es la reina y tiene el poder de reclutar a sus ciudadanos pero esto no era un reclutamiento; era un secuestro. Había leído y escuchado rumores sobre la reina, algunos por una amiga que se mudo a Ba Sing Se poco después de cumplir los veintes, hace ya casi dos décadas; nunca le presto atención a dichos rumores y el contacto con su amiga se fue perdiendo con el pasar de los años.

"Uf. Tendré que escribirle una carta. ¿Tendrá la misma dirección?", se pregunta Alys, puede que no sea mala idea ponerse al día con una vieja amiga y saber un poco más sobre esta situación; la reina puede volverse un problema si decide tomar represalias por la liberación de los maestros aire.

Bumi parecía entretenido contando una historia sobre un capitán pirata a tres compañeros.

–Jajajaja. ¿Cómo resulta que tú eres tan genial? –dice uno, luego su mirada se frunce un poco –. Mientras que tú hermano Tenzin es tan aburrido.

–Bueno. Creo que ser genial es algo con lo que se nace –dice Bumi con la barbilla en alto.

–¿Y donde queda humildad? –Alys inquiere inocentemente, sonriendo de forma burlesca a su compañero.

–Bumi, ¿podemos hablar? –Pregunta Tenzin caminando hacia su hermano.

Alys se fue con los demás no sin antes murmurar un " buena suerte".

...

–¿Un consejo? –repitió, incrédula –. ¿Tenzin te pidió un consejo?

–¿Porque lo preguntas tan sorprendida? ¡Doy buenos consejos!

–No digo que no los das, pero, es raro que tu hermano te pida un consejo –ha de estar muy desesperado, quiso decirle más no se atrevió –. Bueno. Solo espero que el entrenamiento de mañana sea productivo, y que el consejo que le hayas dado a tu hermano lo ayude con los nuevos maestros.

–Oh, descuida, ya verás que todo saldrá bien.

No debería preocuparse. Después de todo, no es como que Tenzin escuchara de verdad a su hermano ¿o si?

...

A la mañana siguiente Tenzin entro de un portazo en donde dormían los nuevos maestros, ninguno se ha despertado pese al estruendo. Entonces con una trompeta gigante exhaló una gran cantidad de aire y sopló, haciendo un ruido espantoso levantando a todos. Todos estaban exaltados. Si no fuera porque Alys durmió en el suelo probablemente habría caído por el susto; como cuando era adolescente y su padre los despertaba a ella y a su hermano igual que como lo estaba haciendo Tenzin ahora.

–Rutina matutina, ¡Todos arriba! –Tenzin ordenó con voz firme.

–Ah. ¿Qué estás haciendo? Aún esta oscuro afuera –se queja Bumi.

–Solo sigo tu consejo. Los demoleré y los reconstruiré. ¡A moverse reclutas!

Alys lo mira con cara de "¿en serio le dijiste eso?". Bumi cierra los ojos mientras suelta un gemido cansino.

Subir una montaña era una cosa, otra muy diferente es subir una montaña con el frío calando tus huesos. Cuando por fin logro subir Alys frotaba sus brazos en busca de calor, mientras Bumi caía al suelo diciendo que si no fuera por el frío dormiría de nuevo.

–Entonces es el momento perfecto para meditar y respirar correctamente –dice Tenzin mirando a su hermano caído. Gira sobre sus talones mientras explicaba que:–. Los maestros aire pueden calentarse con su respiración –se sienta –. Todos hagan la posición del loto. Ah –suspira –, es mucho más refrescante que dormir.

Bumi gatea hacia su hermano como un cachorro de lémur.

–Sabes, cuando dije que gobernaras con puño de acero...

–¡Calla! Hora de meditar. Concéntrate.

Su amigo regreso a su lado con la cabizbajo. Le dio un codazo seguido de una leve sonrisa para intentar animarlo, apenas si le correspondió. Al terminar con la lección todos volvieron al templo. El cansancio era palpable en sus rostros, sus ojeras se notaban a leguas, sus posturas desanimadas y derrotabas era una imagen sumamente desalentadora.

–¿Ya podemos ir a nuestras camas? –Pregunta Bumi.

Al haberse retirado parece que Bumi ha perdido practica. Esto se parece demasiado a la escuela militar para Alys, su padre estaría decepcionado si la viese ahora con el rostro cansado y nada de avance en el entrenamiento. Parpadea cuando Tenzin salta y explica algo sobre un ejercicio de equilibrio, apenas si lo escucho, estaba perdida en sus pensamientos; otra vez.

Su equilibrio no es como el de un maestro aire, desde luego, pero lo ha mantenido por más tiempo que los otros. Solo no debe desconcentrarse cada vez que alguien cae, aunque es más fácil decirlo que hacerlo. Los gritos de Tenzin tampoco ayudaban mucho. Cuando Bumi cayó y ella baja para ver como estaba, llevándose un castigo por parte de Tenzin, Bumi masculló algo inteligible para sus oidos antes de decirle que estaba bien, y que no se preocupase, que volviera al ejercicio.

–¿No crees que estas siendo muy duro? –le cuestiona Jinora a su padre.

–Tranquila, pueden hacerlo. Ya verás –esto último parece más para él que para su hija –. ¡Ignora los lémures en tus orejas! ¡Concéntrate en respirar y olvidaras que están ahí!

El sonido de un cuerpo contra el suelo hace que Alys cierre los ojos, mientras una mueca de dolor se formaba en su rostro. Pobrecillo.

Ver como Tenzin afeitaba la cabeza de uno de sus compañeros mientras explicaba que era un acto humilde, libertador, casi hace que quiera alejarse de él a cientos de kilómetros de distancia. Adoraba su larga cabellera y nunca se ha visto con otro estilo, un cambio tan drástico no es algo que le apetece por mucho que quiera aprender a ser una maestra aire, pero, ¿no se trataba de eso? ¿De aceptar los nuevos cambios que, para bien o para mal, determinaran el rumbo de su nueva vida?

Cuando Tenzin asegura que no es algo obligatorio el raparse la cabeza casi suspira de alivio.

Lo siguiente que Alys escucha es que habrá una carrera de obstáculos, por un momento quiso fingir una lesión y escaparse, pero no es algo que haya hecho nunca y no piensa empezar ahora. Alys corría y esquivaba lo mejor que podía, tropezó pero no cayo todavía, lo que le preocupaba era recibir un golpe de uno de esos melones que Ikki y Meelo les arrojaba, siendo este último quien más lo disfrutaba. Muchos caían, otros se golpeaban entre ellos o con las campanas gigantes; ¡será mejor que no caiga en los cactus!

Kai es talentoso, mucho. Paso casi todos los obstáculos con la agilidad requerida y, por un momento, pensó que completaría el ejercicio pero chocó con un compañero y ambos terminaron cayendo en los cactus.

El último ejercicio es subir una pequeña montaña impulsados con aire control, el único que faltaba era Bumi.

–¡Vamos, Bumi! ¡Puedes hacerlo! –Alys grita desde lo alto junto a los demás. Si no terminaba de subir en treintas segundos Tenzin los haría repetir el ejercicio.

Alys cierra los ojos cuando ve a Bumi caer, eso debió doler. Las exigencias de Tenzin parece ya haber colmado la paciencia de Bumi quien grita a todo pulmón que nunca quiso ser un maestro aire, aparte de agregar:

–¡Ya estoy muy viejo para el campamento militar! ¡Renuncio!

–¡Bien, vete! –gritó devuelta Tenzin –. ¡No queremos tú actitud en la nueva Nación del Aire! – Alys salta utilizando aire control para amortiguar su aterrizaje –. ¡¿A donde crees que vas, recluta?! ¡Vuelve aquí inmediatamente!

–¡Lo siento, maestro Tenzin, pero tengo que asegurarme de que Bumi este bien!

No se detuvo a escuchar la replica y el posible regaño, su amigo la necesitaba. Alcanzarlo no le tomo mucho tiempo, no es como que tampoco haya esperado mucho para seguirlo.

–¡Hey, espérame! Caminas muy rápido cuando estás molesto. ¿Estás bien? ¿No te lastimaste mucho, verdad? –Pregunta una vez esta a su lado. Ver esa expresión derrotada hace que su corazón se encoja ante eso, no le gustaba verlo así.

–No más que el orgullo –farfulla –. ¿Y qué haces aquí, no deberías estar con los otros? ¿O renunciaste también?

–No. Simplemente vine a ver como estabas. Tenzin esta siendo algo duro con nosotros, y de cierta forma lo entiendo, pero no debió decirte eso.

–¿Y si mejor vamos a descansar en los jardines?

–¿Con algo de fruta? –sugirió, caminando a su lado –. Tengo mucha hambre –Bum-Ju hace ulula ante la mención de la fruta –. Parece que Bum-Jun también quiere algo de comer. ¿No es así, cosita linda?

...

–Creo que tu hermano si quiere en verdad disculparse –Alys comentó viendo como Bumi se alejaba con Bum-Ju sentado en su hombro, se negaba a hablar con Tenzin –. Creo que ambos deben disculparse. Están actuando muy inmaduros los dos.

–Fingiré que no dijiste eso –Bum-Ju hace ruido, parece darle la razón a Alys –. No, no creo que deba disculparme. Y no te pongas de su lado.

–¿Del mío o el de Tenzin?

–¡De ambos! Tenzin solo quiere mandar a todo el mundo. Soy muy viejo para eso.

–Bueno. Nunca se es demasiado viejo para aprender cosas nuevas.

Bum-Ju se para en dos patas ululando.

–¡Por favor, admitámoslo! No estoy hecho para ser una maestro aire –Bum-Ju mueve sus patitas –. Bueno –Bumi desvía la mirada –, esa es tu opinión.

–No digas eso –Alys se acerca un poco debatiéndose si tocar su hombro o no, no es muy buena para dar consuelo –. Yo creo que si estas hecho para ser un maestro y mucho más. No por nada fuiste el segundo al mando en el ejercito, ¿no? A diferencia de mi, tú te desenvuelves bien con la gente y eres tan cálido que...bueno, eres mucho más de lo que crees.

No fue lo mejor que se le pudo ocurrir, o si tendría un efecto positivo. Pero lo dijo de corazón. Puede que Bumi no se sienta del todo parte de la nación del aire por muy hijo de Aang por haber nacido sin ningún tipo de control, hasta ahora. La ligera sonrisa que tomó forma en las comisuras de los labios de Bumi le hizo saber que sus palabras si surtieron algo de efecto.

–Tienes razón, eres mala dando consuelo –ríe cuando ella lo golpea en el hombro, indignada –. Jajajaja. Ok. Ok. Ya entendí.

–Para la próxima te dejare hundirte en tu miseria –promete.

–No te creo capaz. Silencio glacial, sí, pero nunca me dejarías hundirme en la miseria –argumenta.

Un pequeño espíritu aparece y se acerca a Bum-Ju, el espíritu conejo-libélula parece alterado. Bumi abre los ojos cuando escucha el mensaje que Bum-Ju le trasmite. Alys apenas si entendió un par de palabras; Jinora, Kai y peligro.