Opal Beifong es tan alegre, cariñosa y tranquila, siendo muy abierta a las personas. Cuando Alys la conoció le cayo tan bien que ayudaba a la chica en sus entrenamientos, ayudándola a sentirse cómoda fue de lo más agradable. Y no solo eso, Alys también frecuentaba a Kai acompañando al muchacho hasta el punto en que el niño la respetaba casi como una figura materna, ella siempre buscaba fomentarlo junto a Jinora. Hasta encontró en sus nuevos compañeros, Kya y Pema, amigos en los que acudir y con los cuales hablar o incluso pasar el rato.

Y, bueno, su relación con Bumi es algo relativamente extraña. A medida que iban conociéndose más y más las cosas entre ellos parecía cambiar. No es como que no pudiesen mantener una conversación normal, no, es que hasta sus gestos o miradas parecía decir más de lo que comunicaban con palabras, y estaba bien; no es como que tampoco tuviesen prisa en su relación independientemente de como terminen.

Claro, tampoco es como que han cruzado los limites pese a los momentos y oportunidades que tuvieron.

Como aquella vez cuando estaban entrenando juntos o, cuando Alys visitó el pequeño lago poco después de su pesadilla, donde estaban los bebés bisontes, en su planeador, grande fue su sorpresa encontrarse a Bumi meditando con Bum-Ju a su alrededor con otros espíritus. Su conexión espiritual aún le impresionaba puesto que, ella apenas si lograba entender una que otra palabra de lo que los espíritus trataban de decirle.

Quiso irse y dejarlo meditar tranquilo y, sin querer, pisa una rama haciendo que los ojos grisáceos de Bumi se abrieran rápidamente. Había fruncido el ceño, seguramente pensando que era un ladrón de bisontes.

–Ah –suspiró aquella vez con una leve sonrisa –. Eres tú, Alys. ¿Vienes a buscarme? O ¿Tenzin te mandó a buscarme?

–Ni lo uno ni lo otro. Vine a nadar –ella respondió mientras se quitaba la ropa de los jóvenes maestros aire, quedando en un traje de baño rojo con una corta falda del mismo color. Ríe al ver como Bumi había cubierto sus ojos con las mejillas encendidas –. Tranquilo, llevo un traje de baño debajo de la ropa.

–Lo hubieras dicho antes de quitarte la primera capa de tela –farfulla destapando sus ojos, igual si lo hubiese sabido desviaría la mirada, no es correcto el mirarla de forma irrespetuosa.

–¿No vienes?

No tuvo que decirlo dos veces. Bumi es un amante de las diversiones, participando activamente en los juegos con sus sobrinos más ahora que podía igualarlos gracias a su aire control.

–Debes cuidar la posición de sus brazos, Bumi –indicó ella sosteniendo sus brazos tras él, quedando su rostro cerca de su mejilla, habian decidido practicar un poco luego de tan entretenida tarde –. Así.

Él gira a verla sus rostros estaban cerca, muy cerca. ¿Cómo no notó esas betas doradas en su ojo marrón y verde? Ambos estaban en el agua, en la parte poco profunda, habían pasado casi toda la tarde allí. Alys se queda mirando sus ojos grises estos le recuerdan a los días nublosos, días de lluvia; esos días en los que a veces subía a la terraza, cerraba los ojos y disfrutaba de cada gota que caía en su rostro y cabello. Le gustaba sus ojos y lo que le trasmitían.

Y, desde ese día, las cosas no hicieron más que avanzar entre ellos en lugar de quedarse estancados en la incomodidad y temor de que las cosas ya no serán igual.

...

La noción del tiempo es algo que Alys perdió cuando paso una semana desde su llegada al templo. Al estar aislados del exterior el tiempo parece ir lento, muy lento. Pero cree que tiene como uno o dos meses, cuando mucho. Su vida ha cambiando bastante, y para mejor.

Kya es una buena maestra de meditación. Todas las chicas estaban en una clase con ella, mientras que los chicos estaban entrenando en el patio. Pero no pudo concentrarse en la clase debido a una extraña sensación.

–Alys, ¿en qué piensas tanto? Haz estado distraída desde hace rato –su voz preocupada –. ¿Sucede algo?

Ella niega.

–Es algo sin importancia, Kya –sus comisuras se elevan formando una leve sonrisa –. Mejor sigamos meditando. ¿No dice el maestro Tenzin que la meditación nos ayuda de muchas formas?

Kya asiente y todas vuelven a la meditación, no dura mucho la calma. Puesto que Bumi entra de un portazo haciendo que todas giren a verlo. Cuando Alys vio su mueca preocupada, el miedo y la preocupación escrita en sus ojos supo que algo malo estaba pasando.

–Es Zaheer. Hay que salir.

Todas corrían tras Bumi y Kya quienes las guiaban. Alys procuraba que ninguna quedase atrás.

–Ve más rápido, Opal –le insta a la más joven, al sentir una corriente de aire hace que empuje a la chica antes de ser atrapada.

Alys gritó cuando un tentáculo de agua la atrapa, enroscándose como una serpiente en su cuello para luego convertirse en hielo, una maestra agua la amenazaba con un pico gigante de hielo. Sintió como el frío quemaba su piel, como si el hielo se metiera bajo su piel.

–Si alguien intenta escapar ella se muere –sisea la maestra acercando el pico a su mejilla.

–No le hagan caso –dice Alys –. ¡Váyanse! ¡Ahg!

La mujer le hace un pequeño corte en la mejilla.

–¡Espera, espera, no escaparemos! –casi grita Bumi al ver el pequeño hilo de sangre deslizarse por su mejilla –. Solo déjala ir. No haremos nada.

Ming-Hua sonríe victoriosa, y asiente, dándole de alguna forma su palabra de que no la dañaría siempre y cuando no escaparan. Los reunieron en un gran salón donde Alys fue arrojada al suelo de forma brusca, mira a su atacante con desagrado antes de ser abrazada por Bumi; corresponde el abrazo al instante.

–¿Qué hiciste? Debieron haberse ido –susurra, mientras Bumi revisaba su mejilla herida no fue un corte profundo pero la sangra había manchado un poco el cuello de su ropa –. No debieron escucharla. Al menos habría escapado.

–Ningún maestro aire se queda atrás, Alys –dice mirándola a los ojos –. Yo no iba a dejarte atrás.

La impotencia que Alys sintió al ver como los demás miembros que los atacaron trajeron a Tenzin con su familia y el resto de maestros aire, tuvo la efímera esperanza de que al menos Kai podría haber escapado, pero se esfumo al ver como arrojaron al niño con el resto de ellos, todos habían sido atrapados, nadie pudo escapar. El niño la miró por un momento antes de ver al frente con desafío, Jinora a su espalda.

El brazo de Bumi la rodea protectoramente mientras ambos observan a sus captores.

–Es un placer conocer por fin a un verdadero maestro aire –la voz de Zaheer suena calmada, como si nos los tuviera de rehenes y más bien fuese una conversación amena.

–¿Qué quieres de nosotros? –Tenzin exige, abrazando a Pema con Rohan en sus brazos.

–Nada en absoluto.

–¿Entonces porque secuestrarnos? –Zaheer la mira, reconociéndola. La voz de Alys era baja pero firme –. No pudiste secuestrar al avatar y ahora recurres a esto. Que deshonroso.

–Hay un dicho que dice; el fin justifica los medios. Pero tú no lo entenderías, Alys –dice –. De hecho –vuelve a dirigirse a Tenzin –, si todos cooperan podrán salir de esta situación, intactos.

–¿Entonces qué haces aquí? –Pregunta Tenzin.

–Quiero a Korra –responde –. Y estoy cansado de buscarla.

–Nos usas como carnada.

–Si.

–¡Jamas dejare que atrapes a Korra! –Exclama Tenzin levantándose, desafiante.

–Bueno. Me temo que, no tienes otra opción –su rostro ya no era afable al igual que su voz.

–Claro que si.

Tenzin los ataca con una poderosa técnica de aire control, lanzando a los tres miembros del loto rojo contra la pared, dándoles tiempo.

–Jinora, saca a todos de aquí –ordena –. Bumi, Kya, debemos ganar tiempo –Por el rabillo del ojo Tenzin ve un ataque de fuego y logra esquivarlo usando aire para proteger al resto.

Es el dirigible donde una mujer con un extraño tatuaje los miraba.

–¡No dejen que ella los vea! –la señala Tenzin –. Corran, corran.

–Bumi... –llama Alys.

–Ve con los demás ahora, Alys. Ve, ve.

Ella va con los otros a regañadientes, si quería ayudar la mejor forma de hacerlo es que los maestros escapasen a un lugar seguro. Deben ir a los establos, allí, con suerte, podrían tomar a los bisontes y escapar lejos de la mujer combustión. La mujer vuelve a lanzar un ataque para evitar que escapasen, Alys bloquea el ataque cuando casi golpea a Kai.

–Más cuidado, Kai –dice corriendo a su lado.

–Gracias, Alys.

Todos se detienen cerca de los establos. Con tres bisontes adultos son más que suficientes para escapar.

–¿Algún plan de como llegar a ellos sin que la loca esa nos dispare? –Pregunta Alys mirando el cielo sin despejarse de la pared o el techo, sabe que ya están sobre ellos. Kai hace una señal para que todos corran hacia los establos. Las explociones los hicieron retroceder –. ¡Kai, no es seguro! No podemos salir con ella afuera.

–Es muy peligrosa –Pema agrega, pegando contra su pecho a Rohan –. Jamás llegaremos a los establos con ella ahí.

–Quizás podamos con una distracción –piensa en voz alta Alys.

–¡Eso es! –Kai grita –. Una distracción es lo que necesitamos.

–Esa mirada no me esta gustando nada –murmura –. No lo harás. Punto final.

–¡Pues alguien tiene que hacerlo para que los demás tengan una oportunidad!

–¡Entonces, seré yo! Porque no pienso huir mientras tú te arriesgas con ella. Ya he dejado a alguien atrás, no dejare que algo te pase, a ninguno de los que me importa –finaliza, colocando sus manos sobre los hombros de Kai –. No quiero que te ocurra algo.

–Yo soy más rápido con el planeador –insiste tocando sus manos. Otra explosión hace que se cubran el rostro por el polvo y los escombros –. Ya no puedo seguir así.

Kai le quita a Daw el planeador, estaba decidido.

–Espera –la voz de Jinora lo detiene –. ¿Qué vas a hacer?

–Todo lo que pueda –responde mirándola, luego a Alys antes de correr y grita: –. ¡Lleguen a los bisontes, salgan de ahí!

Con cada ataque que P'Li le lanzaba a Kai casi atinándole a Alys el corazón se le llenaba de miedo al ver lo cerca que estuvo de darle a Kai.

–¡Rápido, salgamos! –Alys instó a los demás –. Debemos aprovechar esta oportunidad.

Todos corrían lo más rápido que corrían. Alys vio por el rabillo del ojo que la mujer volvió a centrar su atención en ellos, casi cae cuando un rayo de combustión le da la montaña y algunas rocas casi le dan. Daw chilló un poco.

–¡Kai! –grita Jinora con lagrimas en los ojos al ver a Kai caer –. No.

Las manos de Alys cubren su boca dando un grito ahogado, ver al chico caer fue una vista terrible. Había compartido mucho con él en todo ese tiempo que sintió como una parte de ella moría con él. Con el dolor en su mirada le insta a la chica a continuar y, para cuando llegaron a los establos, la mujer combustión dispara cerca de los bisontes, espantándolos. Al parecer el sacrificio de Kai no sirvió de nada. De nuevo estaban atrapados por el loto rojo.

Poco después P'Li baja con unos agentes que los encadeno uno a uno. Les colocaron cadenas, sacos en las cabezas y luego los subieron al dirigible llevándolos a quien sabe donde. El olor a humedad golpea las fosas nasales de Alys, el aire relativamente frío, el tacto rocoso e irregular al estirar sus dedos contra las paredes; concluyo entonces que estaban en una cueva pero, la verdadera pregunta era, ¿en cuál? ¿Y qué tan lejos del templo aire del norte?

Al quitarle la bolsa de la cabeza tuvo que parpadear varias veces para que su vista se adaptara. Cuando lo hicieron, sus ojos se abren con horror al ver a Kya y a Bumi encadenados y muy malheridos. Al comprobar que, en efecto, seguían con vida acomoda a Bumi contra su pecho con cuidado para al menos darle algo de comodidad. Una de sus compañeros hizo lo mismo con Kya, acostando su cabeza sobre sus rodillas.

La impotencia que sentía era demasiada, debió haberse quedado, debió impedir que Kai tomara ese planeador, pero no hizo nada.

Bumi abre los ojos con pesadumbre, sus labios formaron una mueca seguramente intentando darle una sonrisa.

–Hola.

–Hola –saluda con voz baja, frágil –. No te esfuerces en hablar, descansa.

Ya había perdido a Kai, no perdería a Bumi ahora.

...

–¿Encontraste alguna forma de escapar? –Opal pregunta en un susurro cuando Jinora volvió de su estado espiritual.

–No, aún no –levanta la mirada hacía Opal –. Descuiden, saldremos muy pronto de aquí.

Alys frunce el ceño al ver la mirada preocupada de la niña.

–No sé si resistan tanto –dijo Daw mirando junto a los demás a Kya y a Bumi.

Los abrazos de Alys atraen más a Bumi hacía su pecho en un gesto protector.

–No digas eso. Aguantaran –miró a Bumi –, tienen que aguantar.

–Korra nos salvara, ¿no? –Ikki mira a su hermana esperando una respuesta afirmativa.

–Creo que tendremos que hacerlo sin su ayuda –fue su respuesta.

–Ella esta en aprietos, ¿no? –Jinora asiente. Alys aprieta los labios –. Hagamos un plan. El avatar no puede perder contra el loto rojo, sería el fin de la era del avatar y el nuestro.

–Descuida, ya tengo algo –asegura Jinora.

El plan que ingenio Jinora casi no funcionaba. Por suerte, llegó el autodenominado equipo avatar junto a Kai, quien al parecer la suerte parece nunca desamparar al chiquillo, hasta llegó asegurar que se necesitaría mucho más para deshacerse de él. Alys lo abraza completamente feliz de que estuviera vivo no necesitaba que le correspondiera el abrazo, claro que no, pero fue satisfactorio cuando Kai le correspondió el abrazo.

La tos de Bumi hace que regrese a su lado, ayudando a Lin con él pese a que la jefa de policía es más que capaz de cargar con su peso. Cuando finalmente salieron de la cueva Alys lo ayuda a sentarse junto a su hermana, Kya, quien ya parecía estar más despierta.

–Puedo ir con mi bisonte a ayudarla –escuchar decir a Kai.

–No podrás solo contra Zaheer, es muy fuerte –replicó Lin.

–¡Pero tenemos que hacer algo!

–¿Cómo es que ahora puede volar? –Pregunta Bumi mirando como Zaheer volaba y esquivaba los ataques de Korra

–Logró dominar poderes de la era control que no han existido por miles de años –responde Tenzin.

–No podemos enfrentarlo uno a uno, debemos hacerlo en conjunto –Alys sugiere.

–Exacto –concuerda Jinora –. Tampoco han habido maestros aire en un solo lugar en mucho tiempo. La unión hace la fuerza –se levanta con la mirada decidir –. Todos, formen un circulo. Síganme. –ordena.

Pocas cosas pueden sorprender a Alys, pero ver a la joven avatar luchar pese a que el veneno en su sistema la estaba debilitando era algo impresionante al igual de preocupante; si no la ayudaban pronto sucumbiría y la era del avatar terminaría con ella.

El tornado que todos estaban formando seria lo suficientemente poderoso como para derrotar a Zaheer que, por muy buen maestro aire que sea, no podría con ellos.

Zaheer al ser capturado finalmente suelta una risa casi enloquecida afirmando que el loto rojo había ganado, que el veneno había estado tanto tiempo en su cuerpo que ya era tarde para ella. Jinora no lo creía así. Pidió ayuda a Suyin para que le extrajera el veneno puesto que, al ser un componente metálico, podría ser extraído antes de que fuera demasiado tarde.

Alys junto a los demás miraban expectantes como Suyin hacia movimientos con sus manos sobre el cuerpo de Korra, muchos soltaron un suspiro de alivio al ver el veneno finalmente fuera de ella, había sobrevivido al veneno por puro milagro. Alys abraza a Bumi completamente aliviada de que al menos, por ahora, todo haya terminado bien.