Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son propiedad de Stephenie Meyer. Lo único que me pertenece es la historia.
Cuando era niña solía soñar con un príncipe azul como el de los cuentos que mi mamá solía leerme antes de dormir.
Crecí esperando que un apuesto príncipe llegara por mi montado en su corcel y las películas de Disney eran mi mejor acompañante.
Tuve una buena infancia, si bien nunca fui rica no me faltaba nada y en ocasiones teníamos lujos.
Todo cambio cuando cumplí catorce y mi papá decidió irse con otra mujer. Dejo a mi mamá con un millón de deudas y el corazón roto, ahí comprendí que el amor como en los cuentos de hadas no existía y que entregarle el corazón a alguien podía causarte mucho dolor.
Me vi obligada a empezar a trabajar y a cuidar de mi hermano menor mientras mamá hacía todo lo posible para sacarnos adelante.
A pesar de todo lo mal que lo estaba pasando siempre deseé enamorarme y encontrar al amor de mi vida.
Entre el trabajo, mis responsabilidades en casa y el poco tiempo que le podía dedicar a la escuela salí con algunos chicos y aunque los quise mucho nunca experimente mi clic, desde que vi Hotel Transylvania soñaba con el momento de encontrarlo. Supongo que una parte de mi seguía siendo la misma niña de 4 años.
Me había rendido de mi misión hasta que lo conocí.
Acababa de cumplir 18 años cuando lo vi por primera vez.
Llevaba unos meses trabajando como camarera en un restaurant-bar bastante popular en la cuidad, aunque no era el trabajo ideal me pagaban bastante bien y tenía un buen horario que me permitía ir a la Universidad.
Él llegó con sus amigos a la sección en la que atendía y cuando lo vi por primera vez sentí que el mundo tembló bajo mis pies.
Era el chico más guapo que había visto en mi vida, solo comparado con los protagonistas de los libros que solía leer, alto, delgado, con una piel demasiado pálida, rasgos finos y ojos verdes. Aunque lo que me termino de enamorar fue la sonrisa que me dedico mientras me acercaba a su mesa.
Recuerdo estar tan nerviosa que parecía mi primer día, pero él fue tan lindo y amable conmigo y pareció no darle importancia a lo torpe que fui.
Después de ese día se volvió un cliente regular, en ocasiones llegaba solo y otras con sus amigos.
Me pregunto mi nombre y le contesté que me llamaba Isabella, él se presentó y me dijo que se llamaba Edward.
Inmediatamente me encanto su nombre, así como cada cosa que iba descubriendo de él.
Meses después me invito a salir y sin dudar acepté. La sonrisa que me dedico después de decirle que si aún me sigue dejando sin aliento cada que la recuerdo.
Fui la mujer más feliz en los meses que le siguieron. Descubrí muchas cosas de él, como que su familia tenía mucho dinero pero que a él realmente le daba igual y que él quería ser actor, pero su papá lo obligaba a estudiar economía para que el llevara las riendas de la empresa en un futuro cosa que el realmente no quería hacer pero no le gustaba la idea de decepcionar a sus padres.
También conocí su amor por los animales y por ayudar a los demás. En sus tiempos libres era voluntario de un refugio de animales y de un asilo.
Yo le conté lo mal que la pasé cuando papá nos abandonó y lo mucho que admiraba a mi madre por su fortaleza y amor a nosotros.
Le dije que trabajaba para ayudar a mi madre y que quería ser abogada así que estaba estudiando leyes en la universidad estatal.
Teníamos muchas cosas en común cómo nuestro amor por el chocolate caliente en las noches con lluvia, nuestro odio por las películas de terror, aunque fuéramos fanáticos de los videos y libros de este género en particular. Amábamos las mismas series así que cada que yo tenía un día libre nos dedicábamos a hacer maratones de Friends mientras comíamos pizza.
Le presente a mi pequeña familia después de cumplir nuestro primer año de relación, él le ofreció a mamá un trabajo mucho mejor en la empresa de su papá en la que él ya trabajaba, fue el mejor regalo que él me pudo dar, sabía lo preocupada que yo estaba con el trabajo tan inseguro de mi mamá como obrera en una fábrica.
Me fui a vivir con Edward en nuestro segundo año de relación a un lindo departamento que él consiguió por su cuenta y del cual él se hacía cargo a pesar de mis quejas, el solo me dijo que me quería dar lo que merecía y me trató de convencer de dejar mi trabajo y solo dedicarme a estudiar, me negué y no le quedó otra que aceptar que estaba acostumbrada a no depender de nadie.
Durante 4 años mi felicidad fue absoluta, había logrado terminar mi carrera y convertirme en abogada, todo con el apoyo de mi familia y de mi novio al que yo adoraba. Lo único que empañaba un poco mi felicidad era saber que si conocía a sus padres ellos no me iban a aceptar.
Edward se mostraba cada vez más insistente con la idea de que los conociera.
–Bella, estoy cansado de tener que ocultarles a mis padres lo mucho que te amo, odio tener que poner de pretexto lo enfocado que estoy en mi trabajo para detener sus planes de que contraiga matrimonio con Kate.
–Ed, yo no estoy segura de que sea lo mejor–le expliqué con la vista al suelo.
Con lo siguiente que me dijo me convenció totalmente de conocer a su familia.
–Quiero que conozcan al amor de mi vida y la que será mi futura esposa y madre de mis hijos.
El día tan temido llegó un mes después de nuestra conversación, era el cumpleaños del hermano menor de Edward y decidí acompañarlo, intenté ir lo más presentable que me fuera posible, llevaba un vestido que él me había regalado para mi graduación y me había maquillado un poco. Edward me dijo que era la mujer más hermosa que había visto en su vida y me llevaba del brazo con una sonrisa orgullosa en su rostro, aunque se notaba bastante que desentonaba del resto de los asistentes.
Durante toda la velada su familia se comportó amable conmigo, aunque se notaba que lo hacían para no provocar un escándalo, pero muy dentro de mi sabía que mi felices por siempre estaba por terminar.
Cuando el último invitado se había ido, el infierno comenzó.
—¡Edward! ¿En que estabas pensando cuando decidiste enredarte con esta trepadora?
—Mamá no llames a si a mi novia. —
Edward cómo el caballero que era intento defenderme, pero yo no quería que se enfrentara a su familia por mí.
—Es una oportunista que lo único que quiere es nuestro dinero.
—Disculpe señora, pero está muy equivocada, puede que sea pobre pero jamás me aprovecharía de nadie solo por dinero, a mí me enseñaron a trabajar para salir adelante. Yo me enamore de su hijo por ser solo Edward no por ser Edward Cullen, el heredero de las industrias Cullen, eso es lo que menos me importa.
Después de defenderme salí corriendo del lugar llorando.
Llegue al apartamento que compartíamos (pero que pronto sería solo de Edward otra vez) y me acosté a llorar a la cama abrazando su almohada, aún sin estar presente solo con tener su olor cerca me tranquilizaba.
Sabía que lo iban a obligar a casarse con Kate solo por ser hija del amigo de su padre y por ser de su misma clase social y me daba miedo que Edward lo fuera a aceptar, pero sabía que no tenía otra opción porque él odiaba decepcionar a su familia.
No sé en qué momento me quede dormida, pero me despertó mi aún novio cuando me abrazo.
—Lo siento mi amor no quise despertarte—se disculpó conmigo en un susurro.
—Edward perdóname por todo—me disculpe volviendo a llorar.
—El que se tiene que disculpar soy yo, jamás pensé que te hicieran pasar un mal rato.
Me dejo llorar en silencio, hasta que me sentí mejor pero aún no tenía ganas de saber que ya no iba a poder estar con Edward.
Al otro día después de desayunar supe que teníamos que hablar.
—¿Qué es lo que pasó después de que me fui?
—Intentaron convencerme de que me casará con Kate con el pretexto de que es lo mejor para mí, aunque ellos no tienen una maldita idea de lo que es lo mejor, está claro que no acepte y les dije que si no aceptaban que tú eras la mujer con la que yo quería estar el resto de mi vida entonces renunciaba a su apellido y prefería ser desheredado.
Yo me quede congelada cuando me dijo eso y Edward se inclinó para darme un beso, tan solo fue un roce de labios, pero me hizo sentir mucho mejor.
—¿Qué intentas decir con eso?
–Que les dije que no quería nada si no te tengo a mi lado, mi mamá intento chantajearme, pero no lo logro al final no les quedo de otra que ceder y aceptar que tú eres mi vida.
– Pero es tu familia ¿cómo les dijiste eso?
– Mi familia eres tú Isabella y si el mundo piensa que puede mantenernos separados, entonces no ha prestado atención porque no hay nada, nada, que no haga para quedarme a tu lado.
Un año después las cosas mejoraron bastante, aunque Edward seguía sin querer ver a su familia, solo veía a su padre que fue el que mejor se tomó todo y fue el único que se presentó el día que me case con él.
Fue una boda muy sencilla porque yo lo único que quería era unir mi vida con la de él y no necesitaba algo muy grande.
Aun así, fue el día más feliz de mi vida y sé que para Edward también lo fue.
Y ahora tres años después me encuentro observando nuestro árbol de navidad mientras acaricio mi hinchado vientre.
Había quedado embarazada y aunque Edward y yo no lo habíamos planeado estábamos muy felices con la noticia y esperábamos a nuestro bebé con ansias.
Sentí unos brazos rodearme la cintura y me recargué en el pecho de mi marido, por fin todo estaba en orden en mi vida, mi familia estaba bien, había conseguido un buen trabajo como abogada en un despacho, estaba casada con el hombre más maravilloso del mundo y estaba por convertirme en mamá por primera vez.
—Ed, ¿Qué quieres para navidad?
Edward se rio en mi oído y acaricio mi vientre con suavidad y en ese momento el bebé pateo al reconocer el sonido de su voz.
—Mi amor todo lo que quiero para navidad eres tú.
Al final parece que los cuentos si se hacen realidad.
Hola otra vez, les traigo esta historia que encontré en mis notas y decidí subirla.
Espero que les haya gustado, nos vemos después.
