Capítulo 2: ¿Vale la pena tener un enemigo?
Inuyasha tenía razón y el frío más la lluvia condensó el agua en una densa niebla que impedía ver más allá. Inuyasha observaba la niebla sin esperar mucho de ella. Sin embargo varias luces comenzaron a visualizarse en la densa niebla.
- Acaso son las chimeneas?
Fácilmente las luces podrían ser las chimeneas de los hogares que se estaban asomando. Pero era curioso que se encendieran exactamente en una cadena, eso era imposible. No fue hasta que las campanas de la costa comenzaron a sonar que Inuyasha se dio cuenta que estaban bajo ataque.
No se colocó su ropa de militar, salio con sus pantalones negros y camisa blanca. Cuando llegó a las casa que rodeaban el incendio observó que habían varios ladrones posiblemente piratas que aprovecharon la ventaja de la niebla para venir.
Inuyasha observó uno de los soldados que cayó al suelo herido, y fue a decirle que se fuera del lugar, tomó su espada y comenzó a luchar matando a dos piratas que estaban distraídos robando objetos de valor.
- Luchen por Royaume Plage! - les gritó Inuyasha.
Comenzaron las peleas y las luchas en el puerto, no podía ordenar disparar al cañón por qué no veía nada en la costa pero estaba seguro que eran piratas, debido a que todos los ladrones se dirigían al puerto cuando tenían algo en mano.
Inuyasha se dirigió al puerto si podía observar la ubicación del barco y luego dar las coordenadas a los cañones entonces tendrían una oportunidad. Llegó al puerto y observo un enorme barco de roble pintado de negro con velas color negro.
Inuyasha comenzó a pelear con la espada para abrirse camino hacia los cañones, al llegar sus soldados pelearon valientemente contra la amenaza pero se veían superados en números. Tras arrojarle una botella de licor la cual se rompió en la espada de uno de los 3 piratas, Inuyasha tomó una antorcha y los 3 se incendiaron y comenzaron a correr por sus vidas, hasta lanzarse al océano para apagar el fuego.
Ahora había un enemigo para cada uno y dependía de las habilidades adquiridas, Inuyasha junto a sus 3 soldados lograron ganar, y con la ubicación dictada por Inuyasha, aún con la niebla y el fuego. Inuyasha sabía exactamente dónde estaban y lograron dar un golpe certero en el costado del barco.
- Bien!
Alegó feliz Inuyasha, corrió para intentar detener a la mayor cantidad de enemigos que pudieran, cuando se estaba acercando al barco escuchó el sonido de una cuerno, posiblemente un mensaje entre sus tripulantes. Continuó corriendo para acercarse al barco y eliminar a los enemigos.
Pero encima de los techos aún con la densa niebla logró observar la sombra de una bestia colosal, posiblemente alguna criatura del bosque prohibido salió. Pero no tenía tiempo para ella, debía detener a los piratas y al barco
Cuando llegó al barco, veía como habían personas escapando del barco posiblemente se los llevaban como futuros esclavos.
- ¿Quién le disparó a Loup? - gritó un pirata y por la forma de hablar seguramente se trataba del capitán.
Inuyasha observó al pirata, bronceado por la prolongada exposición al sol, cabello negro, y en sus ropajes veía y estaba muy enfadado.
- Aquí! - le gritó Inuyasha - soy el Capitán General, Makoto Taisho
Desde el barco el capitán se preguntó qué quería demostrar con eso, y si debía ser alguien importante.
- Capitán, creo que él es el tal Inuyasha - le aseguro un lacayo
- Inuyasha? ¿Hablas del futuro rey?
- Si señor
- Ya veo…
El capitán pirata bajó del barco por la tabla y se acercó a Inuyasha, donde se pudo apreciar una horrenda cicatriz que le desfiguraba la cara. Provocando miedo y pavor en quienes lo veían.
- Ya veo, eres Inuyasha el futuro rey. No eres más que un niño jugando a ser adulto
- Tu eres el jefe que rige sobre estos animales
- Eso no te importa como te atreviste a destruir mi preciado barco
- Silencio, mira todo el desastre que has causado, a cuanta gente has matado?
- Solo deje que se diviertan mis muchachos ¿Tienes alguna objeción bestia?
- Me dijiste bestia?
- Algo que no soporto es el olor a bestia me causa repugnancia
- Me parece bien, pues entonces te partiré el pecho para que así puedas respirar un poco mejor el aire puro
Nota: Loup significa Lobo
Ambos comenzaron un duelo de espadas, estaban muy parejos, los demás solo podían observar la pelea que allí se producía. Mientras los soldados sólo veían, los piratas terminaron de subir al barco y poner rumbo hacia el mar. Cuando Inuyasha observó una oportunidad de eliminar al capitán pirata, este se liberó ágilmente y cuando iba a golpear a Inuyasha el sonido de un rifle sonó deteniendo la pelea.
El capitán, comenzó a correr hacia el mar y sujeto una soga que se encontraba tirada allí. Inuyasha observó como esa soga comenzó a ser jalada con fuerza llevando al capitán hacia el barco. Cuando lo vio subir al barco pudo escucharlo gritar.
- Pelearemos en otra ocasión
Inuyasha no podía estar más molesto, el pirata escapó, su puerto está incendiándose, las personas están asustadas, otras muertas, y las que se iban prisioneras en el barco.
Llegó al castillo derrotado enojado, al amanecer posiblemente el pueblo resalte sus fallas al no poder protegerlos. Posiblemente le den una amonestación por ello.
Al amanecer, las personas estaban afuera del castillo exigiendo a la corona la protección que siempre aseguraban dar. Fue un día duro y aunque Inuyasha trató de llevar la culpa por no anticipar el ataque, el rey fue claro en culpar a los vigías por no avisar antes la llegada del barco, y glorificando a Inuyasha por repelerlos.
Otra insignia, otro reconocimiento, otra ceremonia donde alababan lo bueno que era, no dejaban de reconocer y alabar a su futuro Rey.
- Lo hiciste bien - le dijo Kikyo llegando con Kaede.
- No, no lo hice. Escapó y eso es un error - le confesó Inuyasha.
- Ellos escaparon de ti, ahora lo pensarán antes de volver a enfrentarte
- Volverá, estoy seguro que querrá vengarse
- Para entonces estaremos preparados
- No… si dejamos que vuelvan será peor, debemos asegurarnos que no vuelvan.
- Y cómo lo harás?
- Los seguiré.
- Seguro?
- El puerto más cercano donde puede atracar es en Des Roses en Espagne, es el único puerto donde puede llegar con esa herida en el barco
Inuyasha se dispuso a irse tenía que vencerlos ahora que estaban débiles y sin escape. Debía preparar un barco junto a unos cuantos tripulantes e irse, para atacar y eliminar la amenaza desde la raíz.
- Me iré al amanecer, le diré al rey que me dé un pequeño grupo de soldados y… - hablaba Inuyasha
- Te lo prohibo - le dijo Kikyō
- Que? - pregunto sin comprender.
- No te irás, es una orden
- ¿Por qué?
- ¿Qué probabilidades hay de que sobrevivas? Aun con su barco en mal estado ellos están totalmente ilesos. Y estarás peleando en un terreno que no es el tuyo. Veo muchos contras en esta batalla
- Acaso dudas de mis capacidades
- No, aquí no… - Kikyo le dio a entender que en su hogar solo tenía oportunidad de ganar
- No me importa si no confías en mí, pero de igual manera iré, serás la princesa pero no eres mi jefa
- Me temo que si, soy la princesa de este reino hija de su rey, tu solo eres un príncipe que no puede volver a su hogar, y terminó siendo desterrado aquí.
Sus palabras le dolían pero ella tenía razón sus padre lo comprometieron a una edad temprana para poder darle un trono y eliminar el miedo que ambos hermanos se peleen por la corona. Debido a eso hasta que no contraiga matrimonio no puede volver a su hogar y aún así cuando se case permanecerá encerrado en el palacio.
- Si te vas ahora serías un desertor - le recordó Kikyō
- Feh
- Solo me preocupo por ti…
- Si… lo sé…
Inuyasha se fue de la conversación, no deseaba seguir discutiendo con ella, sabía que ella tenía razón, aunque le gustará el mar no podría recorrerlo nunca, era un prisionero cuyas cadenas eran sostenida por su moralidad. Nunca sería libre y tampoco podría volver a su casa.
Decidió caminar por la playa quizás así podía relajarse, al menos así por lo menos el sueño no sería tan lejano, suspiro resignado.
Sin embargo su concentración se rompió cuando escuchó un chapoteo en el agua, al enfocar su vista en la zona del ruido observó una figura extraña como una aleta? ¿Qué acababa de ver? Quizás estaba cansado y observo mal.
Observó la forma del puerto, quizás debían colocar un puente para crear una especie de entrada a ese puerto, suspiro resignado y trato de caminar hacia el castillo de regreso, volvería a su jaula dorada.
Se tumbó en su cama, cansado. Sin embargo no duró mucho tiempo, ruidos extraños de pisadas que iban y venían. Hasta que alguien tocó a su puerta.
- Señor nos atacan! - le gritó un soldado.
- Que?
Acaso aquellos piratas habían vuelto? No, era imposible que arreglaran su barco tan rápido, acaso tenían otro barco? Era difícil pero no imposible, acaso eran otros piratas? Salió corriendo pero esta vez tomó su cuchillo y espada.
Observó que no había incendio pero sí había, neblina mucha neblina, de dónde había salido si hace unos minutos no había nada allí? Pero tampoco veía donde estaban los ladrones? Acercándose al puerto, solo pudo impresionarse de observar un barco negro de velas rojas.
Inuyasha volteo alrededor para observar si algo podía ayudarlo a conseguir quienes lo estaban atacando, pero observó cómo varios soldados estaban inconscientes en el suelo, pero porque?
Observó como una sombra apareció de la nada, unas personas vestidos de negro, 5 personas para ser exactos, y 3 de ellos con bolsas grandes posiblemente de lo que había robado en el pueblo.
- Les ordeno que dejen esas cosas y se entreguen inmediatamente - les ordenó Inuyasha.
Entre ellos se vieron, y regresaron la mirada hacia Inuyasha, ninguno hizo nada. Inuyasha se canso de esperar y sacó su espada con intención claras de luchar, pero al dar el primer paso hacia el enemigo se dio cuenta que se estaba mareando que significaba eso, porque todos estaban inconscientes acaso esa neblina era provocada y estaba mezclada con otra cosa.
- Maldita sea - fue lo que dijo antes de desmayarse.
Inuyasha despertó amarrado en un mástil, junto a otros dos soldados. Que ya habían recuperado la conciencia.
- Señor! - dice un soldado
- ¿Se encuentra bien? - le pregunta el segundo soldado.
- Si, solo estoy un poco mareado - les confesó Inuyasha - dónde estamos?
- Tal parece que estamos en el barco negro de velas rojas - le hablo un soldado
- ¿Hablas del barco fantasma de los cuentos? - hablo el segundo soldado asustado
- Callense, eso solo es cuento para niños - les ordenó Inuyasha.
- Si señor - afirmaron los dos soldados.
- Debemos buscar la manera de salir de aquí - les pidió Inuyasha.
El gruñido de un animal se hizo presente, Inuyasha y los soldados observaron el origen del gruñido y observaron un perro grande de color blanco. Que gruñía mientras les daba vueltas a todos las personas inconscientes que tenían a sus pies.
El perro seguía gruñendo y con el sonido los despertaba a todos que al verlo se asustaban y se pegaban al mástil donde Inuyasha estaba amarrado junto a los soldados.
Cuando terminó de despertar a todos los presentes, Inuyasha evaluó la cantidad de personas que estaban allí, unas 20 personas incluyéndolos a ellos 3, estaban personas de distintas clases sociales, pero lo que más le llamó la atención es que la mayoría eran sólo había mujeres y niños. Acaso los iban a usar, que planeaban hacer con ellas?
- ¡Tengo miedo!
- ¿Qué ocurre?
- Dónde estamos?
- ¡Quiero ir a casa!
Decían las mujeres asustadas entre ellas, aquel perro impedía que se levantarán y se movieran de lugar. Tanto gruñía el perro que el sonido de un bebé comenzó a sonar en llanto, por suerte estaba en brazos de quién podía ser su madre, Inuyasha no logró ver su rostro ya que estaba cubierta completamente pero aquella mujer logró calmar un poco al bebé que no paraba de llorar.
Sin embargo, el perro comenzó a aullar lo que provocó que el bebé volviera a llorar de susto por no saber lo que ocurría. Inuyasha observó como unas figuras negras aparecían en el barco.
- Buenas noches a todos, bienvenidos a "la gloria del rey" mi nave, yo soy su capitana Kagome - hablo una mujer con un vestido muy extravagante y exhibidor.
- Kikyō - la llamo Inuyasha.
- Princesa!
- Princesa! - hablaron los dos soldados.
Aquel bebé incrementó su llanto, lo que fue el centro de atención de todos sus espectadores.
- Como entenderán me duele un poco la cabeza, así que pido silencio. - exigió Kagome.
Continúa el llanto de bebé, lo que provoca un enfado en Kagome, y se acerca a la mujer que sostiene un pequeño bulto en sus manos, el bebé venía completamente cubierto.
- Ven dámelo - le exigió Kagome.
Le dice Kagome a la madre y se lo quita, Inuyasha observo como Kagome sostenía al bebé en sus brazos, caminando por la cubierta acercándose a la baranda y lanzando al bebé en el mar.
- Mi hijo! - gritó la madre.
Levantándose sin importar la presencia del perro se acercó a la borda para buscar a su hijo con la mirada, Kagome la observaba llorar por la espalda, saca un arma de su cintura y le dispara en la cabeza a la mujer cayendo por la borda al mar.
- Ahora me duele más la cabeza - aseguró Kagome por culpa del disparo.
Las mujeres comenzaron a llorar por la brutalidad en el acto de matar a una madre y a su bebé, Inuyasha solo podía pensar que esa mujer no era Kikyō, ella no era una mujer brutal ni una asesina.
- Todos son prisioneros de este barco, iremos a una isla donde ya veremos qué haré con cada uno de ustedes.
Dijo Kagome para observar a Inuyasha a la cara, junto a sus soldados. Y continuó caminando para evaluar a los prisioneros.
- Princesa! - hablo un soldado
- Princesa, está bien? - siguió el segundo.
- Callense esa mujer no es Kikyō.
Las personas de negro se llevaban a las mujeres una por una, cuando finalmente se quedaron solos, Inuyasha comenzó a temer por sus subordinados, y por supuesto por su propia vida.
Con amenazas, los de negro los destaron y se llevaron a ambos soldados. Inuyasha no sabía qué hacer, fácilmente por las estrellas, sabía que estaba con dirección al sur-oeste, y por la distancia que tenía sabía cuánto tiempo pasó desde su desmayo por el golpe hasta su despertar, sin embargo lo que le molestaba era que la dirección a donde iban no había nada, no había tierra. ¿A dónde se dirigían?
Cuando observó la cubierta, se dio cuenta que estaba solo, no había nadie siquiera en la cofa, en que pensaba esa mujer? Inuyasha decidió levantarse y mirar una opción de escape, revisar cómo destruir ese barco por dentro junto a su tripulación.
- La capitana hablara contigo ahora - lo interrumpió la voz de un hombre a su espalda.
Inuyasha observó aquel hombre, era de su altura, cabello negro y un arete en su oreja, tenía su cabello sujeto con una pequeña cola cuando le pasó por un lado.
- Vamos - le indicó el hombre el camino.
- Quién eres tú? - le pregunto Inuyasha
- Soy el contramaestre, mi nombre es Miroku
Le confesó Miroku, antes de abrirle la puerta y encerrarlo en la oficina. Camino hasta cruzar unas cortinas negras muy pesadas, y observo a la mujer sentada en un enorme escritorio dándole cariño al perro colosal.
- A si que eres un príncipe desterrado. - comenzó a hablar la tal Kagome capitana del barco.
Inuyasha solo podía jusgarla con la mirada, odiaba que esa mujer tan vulgar y despiadada tuviera ese rostro, odiaba que esa mujer tan mala tuviera el mismo rostro de Kikyō.
- Bueno sino quieres decirme nada está bien, supongo que te pondré en prisión junto a tus soldados.
- Has lo que quieras conmigo, no lograrás doblegarme
- No te estoy amenazando, te estoy preguntando si realmente eres tú, aquel príncipe desterrado de su tierra
- No fui desterrado, debía conocer a mi pueblo antes de gobernarlos - le confesó Inuyasha.
- Entonces si te llevo de regreso a tu reino, no pasaría nada?
Lo había descubierto, si era verdad. Sus padres lo tuvieron que dar a un reino vecino para no matarlo, y como la reina de Royaume Plage no podía tener más hijos, fue una bendición comprometerlo con Kikyō para tener un reino, y no echarlo a las patadas del suyo. O peor.
- Adelante has lo que quieras conmigo - fue una respuesta cortante que le dio Inuyasha.
- Dime una cosa, conoces a la princesa?
- Si, igual que todos - otra respuesta cortante
- Sabes si le gustan las frutas? O cual es su postre preferido, que color usa más? Le gusta el canto o leer?
Aquella mujer seguía preguntando por Kikyō sin detenerse, no lograba entender que intentaba buscar con eso. Pero no podía confesarle nada sobre Kikyō la verdad como hombre no tenía el interés de saber esas pequeñeces, sabía que Kikyō era obligada a tener clases de canto, lectura, historia, gustos de sociedad, entre otras de ese tipo. Pero saber cuál le gustaba nunca se lo pregunto sin embargo no importaba ella tenía responsabilidades igual que él, ambos debían cumplir con sus tareas.
- Le gusta el morado - mintió Inuyasha.
- Morado, que más?
- Odia las flores, pero le gustan las mariposas. - seguía mintiendo, tenía que hacer tiempo.
- Que más? Dime…
- Le gusta mucho el oro, pero siempre usa zafiros y amatistas.
- Zafiros y amatistas - Inuyasha observo que esa mujer estaba escribiendo todo lo que él decía.
- Porque deseas saber sobre Kikyō?
- Porque la amo - le confesó Kagome.
Inuyasha quedó impresionado de su respuesta, que una mujer admita sentir algo por otra lo tomo de sorpresa, acaso aquella mujer no podía ser más vulgar?
- Hagamos un trato, si me dices todo lo que sepas de ella, te dejare en el puerto más cercano.
Le ofreció ella, estirando su mano para cerrar el trato, Inuyasha no sabía si confiar en ella o no. No podía aceptar ese trato sabiendo que tenía todas las de perder, sin embargo podía seguir diciéndole mentiras y ganar tiempo, eso haría, cuando estiró su mano para cerrar el trato ella la retiro rápidamente.
- Claro que, hay dos cláusulas que voy a agregar
Inuyasha sabia que no podía ser tan fácil, la parte complicada vendría ahora.
- Se que eres su prometido pero estás enamorado de ella? - fue una pregunta extraña.
- Si, la amo
Inuyasha se preguntaba si esas palabras eran una verdad, o una mentira. No estaba seguro, prometió protegerla, prometió ser un esposo fiel, prometió que siempre estaría con ella. Pero acaso la amaba o solo se acostumbro a estar con ella para no estar solo.
- Bien, veraz las condiciones son estas…
Ahora conocería su juego, ahora conocería porque las preguntas tontas y sin sentido.
- Número 1: me dirás todo de Kikyō, sus gustos, lo que le gusta lo que no.
- Con que propo… - quizás saber Inuyasha pero ella no lo dejó hablar.
- Número 2: obedeceras mis órdenes mientras estés conmigo.
- No tengo opción.
-Número 3:... - Inuyasha la interumpio.
- Habías dicho solo 2… - ella lo interumpio también.
- Número 3: prometeme que serás un buen Rey
No sabía que tenía eso que ver, pero si estaba seguro de algo es que su futuro pueblo vivirían en paz y dicha.
- Lo prometo - confesó Inuyasha con determinación.
- Bien…
Ella sonrió en consecuencia, si algo era real en esa conversación era esa promesa, sabía que intentaría ser un buen Rey para su pueblo. Tras estrecharse las manos.
- Mucho gusto, mi nombre es Kagome, soy la capitana del barco y se podría decir que reina de Sirène Secrète. Aunque no me gusta ese título.
- Sirène Secrète?
De que estaba hablando? Esa mujer estaba loca, aquel reino no existía. Acaso había perdido toda la razón? Inuyasha observo como esa mujer se levantó de su silla, dejando a la vista el arma que tenía reposando en el espaldar de la silla, junto a la espada que reposaba a su lado izquierdo. Si lograba tomarla rápidamente, podría amenazar a esa mujer de llevarlo de regreso a Royaume Plage, observó que el perro blanco colosal, entró se fue a dormir a una esquina, y ella fue a un mini bar donde sacó una botella de whisky.
Inuyasha se levantó rápidamente de la silla donde estaba brinco el escritorio sin importar tirar los documento en el suelo y tomar la pistola en sus manos. Cuando Kagome volteo a mirarlo su expresión relajante cambio a una sería al verse amenazada.
- Me llevaras a Royaume Plage, ahora! - le exigió Inuyasha.
- Sino vas a matarme?
- Exactamente.
- Si te llevo a Royaume Plage, moriré. En estos momentos hay alguien enojado conmigo.
Ella tenía razón, posiblemente la colgarian por ser una pirata, o quizás la quemarian por ser una bruja nadie más que ella puede controlar un perro gigante y copiar en apariencia a la princesa. Pero quién era la persona que hablaba? Que estaba molesta con ella?
- No me importa lo que pase con una bruja - le confesó Inuyasha
- Bruja? ¿Crees que soy una bruja?
- Solo tú puedes controlar un perro demonio y copiar la apariencia de la princesa - le confesó Inuyasha.
- No soy Kikyō, mi nombre es Kagome. Y no controlo a Colmillo, él eligió acompañarme, ser mi amigo. - le indico Kagome.
- Vas a decirme que solo es una casualidad que ambas sean parecidas, ya que Kikyō es mucho más lista y mucho más hermosa.
- Realmente estás enamorado de ella
Le dijo Kagome con una sonrisa en el rostro, Inuyasha solo podía quedar impresionado por esa sonrisa que ella le proporcionó, no era igual a Kikyō esa sonrisa era mucho más cálida y sincera, por alguna razón no quería que desapareciera, pero no podía dejarse engañar por esa bruja, solo iba a hechizarlo y matarlo posiblemente.
- Vamos a dormir, mañana limpiaras la cubierta - le ordenó Kagome, para darle la espalda.
- Obedeceme, llévame a Royaume Plage ahora - le ordenó Inuyasha.
- No, iremos a Sirène Secrète. Ya después sabré que hacer contigo.
- Obedéceme o te disparó - fueron las opciones que le dio Inuyasha.
Kagome solo le daba la espalda, y Colmillo veía todo desde su cama, Inuyasha no quería disparar sabía que la mataría pero el ruido atraerá a sus acompañantes y lo matarían, no podía morir debía encontrar una forma de regresar a los prisioneros a casa.
- Disparame - le pidió Kagome.
- Que? Estas loca acaso quieres morir?
- De todas formas las opciones que me das son para mi muerte, en ninguna me das una oportunidad de vivir, está pelea no tiene sentido alguno
- Maldita seas
Le gritó Inuyasha para halar el gatillo y disparar, pero la recámara estaba vacía. Cuando subió su mirada, Kagome lo estaba amenazando con una pistola que sacó de sus piernas descubiertas.
- Antes de iniciar una amenaza asegúrate que esté cargada. - le aconsejo Kagome.
- Maldita, sabías que estaba descargada
- Crees que te daría la oportunidad de tener un arma que descansa en el espaldar de la silla así de fácil?
- Solo estás jugando conmigo
- No, quería saber que tipo de persona eres
Kagome bajo su arma y volvió a guardarla entre sus piernas, Con un chasquido entraron dos hombres sus soldados, y lo tomaron de los brazos.
- Llevenlo abajo, al calabozo - les ordenó Kagome.
Inuyasha observó a Kagome hasta que la puerta se interpuso en su camino, observo como sus propios soldados lo llevaron a las celdas de abajo, y lo metieron en una jaula.
- Malditos, porque hacen esto? ¿Acaso tan fácil traicionaron a Royaume Plage?
Les gritó Inuyasha enojado, pero ellos no dijeron nada, solo salieron de allí, dejándolo solo. Se sentó en una esquina, sería una larga noche. Estaba cansado, y sin quererlo se quedó dormido.
Hola, aqui vamos con el 2do capitulo. subire unos diario hasta terminar la historia. coml siempre es bueno recirdar que las historias sob de mi dominio pero los personajes son creacion de Rumiko Takahashi. gracias por seguir la historia me gustaria saber sus comentarios
