Capítulo 5: Mi eterno enemigo
Sin importarle si esa mujer, Kagura lo seguía, salió del castillo y camino por las calles. Hasta llegar a una taberna que hacía mucho ruido. Al entrar no tenía muchas expectativas. El ambiente era agradable, todos bebían, reían y bailaban.
No tenía dinero así que no podía comprar ninguna bebida. Solo podía sentir como el ambiente lo embriagaba. No fue hasta que una mujer se acercó a él, y le entregó una jarra de cerveza.
- Lo siento, no tengo dinero
Sabia que si estaba en su reino posiblemente le dejarían tomar lo que quisiera gratis pero sabía que eso no era bueno, el abuso de poder. Pero ahora estaba en un lugar desconocido, donde no conocía a nadie. Donde era un simple desconocido.
- Tranquilo, ya la pagaron. - le dijo la camarera para salir de su vista en irse con otro cliente.
Inuyasha busco con la mirada a quien le había invitado el trago, no veía a nadie conocido. Olió la cerveza y la miraba de manera sospechosa.
- Es solo una disculpa, no te voy a envenenar - le habló una mujer a su espalda.
Cuando volteó observó que la persona que le habló era Kagome, con un trago en la mano.
- Perdón por lo de esta tarde, pero acepta la cerveza como una disculpa - le dijo Kagome.
- Feh, como gobernante de esta región debes aprender de tus errores - le dijo Inuyasha sarcásticamente.
- Jajaja… tienes razón, aún debo aprender a ser una regente - se rió Kagome
Ambos bebían y reían por el ambiente que se produjo producto de aquel lugar. Para Inuyasha era la primera vez que salía y se mezclaba de esa forma con los pobladores, escuchaba los chistes y ocurrencias de cada uno.
Incluso Totosai y Myoga, peleaban de manera fraternal, apostaban para ver quién bebía más, incluso Inuyasha y Kagome se unieron, e hicieron su propia competencia. Donde Kagome fue la vencedora, e Inuyasha acabó por vomitar en una esquina.
- Estoy mareado - le dijo Inuyasha.
- Eres muy malo para beber, te falta práctica - se burló Kagome, por supuesto su rostro enrojecido era un indicativo que también estaba ebria.
- Tú también estás ebria - le confirmó Inuyasha.
- Pero aún puedo seguir
Y era verdad, ambos siguieron disfrutando de la fiesta. Aunque Inuyasha se sentó en una mesa, y desde allí observaba la pista de baile donde veía a Kagome bailar, no podía quitarle la vista de encima, sabía que era una enemiga. Pero le gustaba la forma que bailaba. Y por un momento sentía que ella solo bailaba para él. Ya que nunca rompieron la vista uno del otro. Inuyasha podía ver el movimiento de su cadera, los pies subiendo y bajando para caminar al ritmo de la música. Estaba hipnotizado por ella.
- ¡Está buena la fiesta! - llegó un hombre abriendo la puerta de golpe.
Por un momento todos se callaron para saber quién había entrado, pero al observar quién era volvieron a su fiesta y la música comenzó a tocar de nuevo. Inuyasha mareado observo como ese hombre se le acercaba a Kagome y le hablaba. Solo podía ver el rostro de Kagome, al sujeto solo lo veía de espalda. Pero aún en su distancia, Inuyasha observaba como Kagome sonreía de manera forzada, y también se veía que no la dejaba irse de la conversación.
No pudo evitar molestarse con aquel sujeto por provocar que Kagome detuviera su baile, y tratar de encararlo, su honor como caballero le pedía defender a una mujer cuando estaba en peligro. A duras penas logró levantarse de la silla pero logró llegar donde estaba aquel hombre y colocar una mano en su hombro para que volteara.
- Oye tú, ¿Que no vez que molestas a la dama? - le dijo Inuyasha en tono amenazante, aunque trataba de fingir no estar borracho
Aquel hombre volteo a mirarlo y su sorpresa fue grande cuando ambos se vieron, señalándose el uno al otro.
- Eres tú! El maldito que atacó Royaume Plage - le dijo Inuyasha
- Eres tú el infeliz que casi destruye mi barco - le respondió el otro
- Kōga, acaso conoces a Inuyasha? - le pregunto Kagome.
- Kagome por favor, no me digas que trajiste a este infame a vivir aquí? - le suplico Kōga por una respuesta negativa.
- Solo se quedará por un corto tiempo - le respondió Kagome.
Por su parte Inuyasha solo veía la mano que aquel hombre Kōga había colocado en el hombro de Kagome.
- Quitale tus sucias manos de encima - dijo Inuyasha molestó aunque con dificultad de mantenerse de pie
- Ja, no puedes ni mantenerte en pie, y tienes el descaro de amenazarme. Creo que quieres morir hoy - le dijo Kōga de forma burlesca.
- Ya, detenga se los dos. - les exigió Kagome a ambos quitándose la mano de Kōga del hombro.
- Kagome, este hombre es el príncipe mimado de Royaume Plage, deberías matarlo ahora - le confesó Kōga.
- Ya se que es el príncipe de Royaume Plage, lo que no se es que hacías en Royaume Plage? - lo regaño Kagome.
- Yo creía que podía, hacer un atraco exitoso, y que te sintieras orgullosa - le habló Kōga de manera nerviosa.
- Pues por tu culpa nuestro informante se lesionó y no pudo tener nuestro atraco al 100% tuvimos que salir de forma rápida ya que estaban esperando un segundo atraco. - lo regaño Kagome
- Lo siento… - se disculpó Koga con miedo de que ella no lo perdonará.
- Tu único trabajo es investigar, no está en la acción de la batalla.
- Yo quiero estar en la batalla, por favor Kagome dame una oportunidad.
Inuyasha observaba como la música y el ambiente se habían detenido para que todos los presentes observarán como Kagome regañaba a Kōga.
- No, eres muy impulsivo y algo podría salir mal, nuestro trabajo es rescatar a las personas y sus pertenencias. Y no podemos hacer nuestro trabajo si tú no aprendes a ser paciente - le indicó Kagome.
- Pero cuando atracó en Royaume Plage, le robó a varias casas de personas ricas. - le confesó Inuyasha.
- ¿Es cierto? - le pregunto Kagome a Kōga.
- No le creas, el miente! - aseguro Kōga con uñas y dientes.
- Tranquilo, hablaremos después - le dijo Kagome a Kōga.
No quería arruinar aún más la fiesta para todos los demás, necesitaba hablar con Kōga en privado. Kagome le pidió a los músicos que volvieran a tocar los instrumentos y que continuará la diversión. Inuyasha observó que las personas seguían sus órdenes pero el ambiente entretenido ya no estaba formado.
- Puedes quedarte si quieres, yo me iré - le dijo Kagome a Inuyasha.
Para irse de la taberna, Kōga solo se sentó en una mesa pensando en lo enfadada que estaba Kagome con él. Inuyasha solo salió de la taberna y busco a Kagome con la mirada, la observó al final de la calle, dándole cariños a su perro colosal.
- ¡Vamos! - le dijo Kagome a Colmillo, para subir en su nuca y perderse.
Inuyasha intentó seguirlos pero el perro era más rápido. Y acabó por perderlos cuando entraron al bosque. En la academia era el mejor rastreador pero no sabía si eso era real o solo le decían que era el mejor por ser el futuro rey.
Pero estaba decidido a todo, volvió al castillo a buscar en la cocina un cuchillo, Kagome actuaba como buena persona pero no era más que una víbora. Con lengua filosa, aquel hombre era un súbdito de Kagome. Eso quiere decir que Kagome tenía varios barcos a su disposición. Y con todos ellos atracaba y robaba en los puertos cercanos. Logró tomar una espada, de la zona de entrenamiento que había visto durante el día. Y volvió a la zona del bosque donde entró buscando las huellas del perro en la tierra.
Inuyasha caminaba junto con su espada, si mataba a Kagome todo terminaría y podría regresar a casa como un héroe, casarse y tener la vida que siempre debió tener.
Camino hasta escuchar una cascada, pero cuando terminó de acercarse, observó como Kagome se desvestía, era la primera vez que veía a una mujer desnuda. Era la primera vez que lo experimentaba todo con esa mujer, navegar, prometer luchar por una causa noble, y no solo por el beneficio personal, pudo conocer a quien admiraba de joven, pudo experimentar nuevos sabores, pudo conocer la vida de otra forma y ahora veía algo tan simple como un cuerpo femenino. ¿Acaso ella sabía que él estaba allí? No, conociéndola ya le habría disparado.
Observó cómo ella se metió en el agua, y por donde ella pasaba el lugar se iluminaba, su iluminación era debido a la gran cantidad de plantón que hay allí. Pero Inuyasha solo observaba como ella nadaba y todo se iluminaba a su paso. La veía nadar de espalda, y sus pechos apuntar al cielo, boca abajo donde su cabello parecía combinarse perfectamente con la cascada.
Quería acercarse, quería verla más de cerca. Pero fue allí donde su error al acercarse provocó que hiciera ruido. Lo que alertó a su mascota, Colmillo solo pensaba en defender a su dueña, por sobre cualquier cosa.
Allí estaba ese enorme perro, enseñando los dientes en señal de amenaza. Advirtiéndole que esa sería su muerte.
- Colmillo, déjalo - le ordenó Kagome.
El animal pareció calmarse, y cuando Inuyasha devolvió su vista a Kagome ella tenía puesto un vestido blanco delgado solo para cubrir su desnudes.
- ¿Qué tanto viste? - le pregunto Kagome
- No vi nada - le dijo Inuyasha sin verla a la cara y sonrojado por lo que vio.
Kagome solo pudo sonreír por su pequeña mentira. Acarició a Colmillo para calmarlo y se sentó en una fogata cerca del lago.
- Fui criada por un criador de cerdos, aquel hombre siempre mentía. Aprendí a diferenciar una mentira de una verdad - le confesó Kagome.
- Felicidades - le respondió Inuyasha con indiferencia.
Ambos veían la fogata, uno frente al otro. Inuyasha veía el arma que Kagome tenía justo a su lado, y el perro tranquilo a su lado. Pero sabía que ante cualquier señal el perro lo mordería y ella dispararía para matarlo.
- ¿Tanto deseas matarme? - le preguntó Kagome, sin quitar su vista de la fogata.
- No sé de qué hablas - dijo Inuyasha volteando su mirada
- Viste el arma a mi costado, y ves si Colmillo está dormido o solo distraído. Planeas matarme con tu espada pero Colmillo te morderá y yo aprovecharía para dispararte.
Inuyasha solo podía estar frustrado que esa mujer pudiera adivinar tan fácilmente lo que piensa. Es como si él fuera muy fácil de ver.
- Crees que si me matas, todo podría volver a ser como antes, pero la verdad es que ya nada será como antes.
- Estoy seguro que todo mejorará
- ¿Por qué?
- Tu desestabilizaste la economía, al hacer ese ataque en Royaume Plage.
- ¿Lo hice? ¿O ya había problemas económicos?
- ¿De qué hablas? Todo era perfecto hasta que llegaste
- Las personas se estaban muriendo del hambre, al rey solo le importa hacerle creer a sus pobladores más cercanos que tiene control, pero la verdad es que se están muriendo de hambre las personas de la zona pesquera, y las personas en la zona boscosa están enfermando debido al bajo ingreso de comida. Sin mencionar que las excavaciones en el bosque prohibido a provocado varios ataques de las criaturas que viven allí
- ¿Cómo sabes de los ataques del bosque prohibido?
- No por algo, su nombre es bosque prohibido. De hecho conocí a Colmillo en ese bosque - le confesó Kagome, para frotar su rostro con el animal.
Inuyasha observó a Colmillo, sabía que habían varios ataques desde que la excavación de los túneles comenzó, pero era necesario las excavaciones ya que por alguna razón fuera de toda lógica la tierra que está debajo del bosque tiene oro y eso funcionaba para arreglar el país de la pobreza. ¿Por qué Kagome no entendía eso? No, parecía que Kagome sabía más del reino que él mismo siendo el heredero.
- ¡Vamos! - le pidió Kagome.
- A donde?
- Necesito saber cómo dejaste el barco de Kōga, Loup - le confesó Kagome.
- Bueno….
Inuyasha no iba a confesar, cómo destruyó el barco de Kōga, si era verdad que formaba parte de su flota entonces estaría molesta por ver cómo lo eliminó.
- Vaya hiciste volar casi media coraza - dictó Kagome al ver el barco Loup
- Tomara al menos un mes y medio para arreglarlo, y solo si trabajamos día y noche - le dijo Totosai después de revisar el barco junto a Mioga.
- Sería mejor construir uno nuevo, costaría menos - indico Mioga.
- Dudo que Kōga acepte que le hagan un nuevo barco - Kagome estaba segura de eso
Inuyasha por un momento pensó, si realmente Kagome y Kōga se conocían tanto, y si ambos mantenían algún tipo de relación. Eso explicaría porque Kagome le dejó uno de sus barcos a Kōga, además de eso. También podía significar que ellos podían llegar a tener una relación amorosa.
No, no quería pensar en eso. Kagome en la taberna en cuanto pudo trató de apartar a Kōga, además de eso, posiblemente querían verse después de tanto tiempo o al menos estar feliz que él volviera a salvo.
- Kōga tuvo que implementar una madera de repuesto para poder volver - habló Kagome inspeccionando el barco, sacando a Inuyasha por un momento de su pensar.
- Por esa misma razón el idiota, daño todo el costado. No quiero reparar esta nave - habló Totosai molestó.
- Daño a uno de mis hijos - lloraba Mioga
- Entiendo que estén molestos y que las reparaciones de este barco serán mucho mayores a construir unos nuevo, pero aún así Kōga le tiene afecto a Loup y no los voy a separar - les pidió Kagome amablemente.
- Ah, bueno… - acepto Mioga
- De igual modo, Loup también era quien llevaba la mercancía a Espagne. El barco que hace encargo en Terre Dragon ya partió. - hablo Totosai.
- Espera, hay un barco que hace negocios en Terre Dragon? - pregunto Inuyasha impresionado
- Pues si, tenemos comercio en Espagne y Terre Dragon. También con Royaume Plage pero las ventas han estado malas allí - le confesó Mioga
- Kagome se esfuerza en ayudar a todos pero un día te darás cuenta que no los puedes salvar a todos - la regaño Totosai.
- Aun así, ayudaré a los que están dentro de mi mano - le dijo Kagome para retirarse del lugar.
Inuyasha de costado podía ver como Kagome clavaba su mirada al suelo, como si estuviera decepcionada de sí misma. Y de comprender que las palabras de Totosai eran verdades que se negaba a aceptar.
Aquella mujer sólo podía darle cada vez más y más curiosidad a Inuyasha, como si algo dentro de él le pidiera a gritos saber todo de ella. Quería conocerla, y aún más quería conocer sus secretos. Pero a su vez se debatía qué era lo que quería conocer realmente? Esa mujer o la imagen que puede representar.
Inuyasha caminó detrás de ella, en silencio. Incluso Colmillo caminaba a su lado, ambos observando a la mujer que iba cariz baja por las calles, no fue hasta que Kagome llegó al castillo que se detuvo y volteo a verlos a ambos, tanto a Colmillo como a Inuyasha, dejando su vista en el último
- Oye Inuyasha - lo llamo Kagome con una sonrisa en el rostro.
- Dime…
- A Kikyō, le gusta caminar? O galopar? - le pregunto Kagome de la nada
- Pues… - Kikyō fue forzada a tomar clases de equitación aunque, una vez superada sus clases no volvió a subirse en su caballo. Pero siempre lo ve y lo alimenta.
Inuyasha observaba como Kagome esperaba una respuesta, no era una pregunta difícil, bueno para Inuyasha si lo era puesto que nunca había pensado en los gustos de ella y siquiera si le gustaba su compromiso. Kikyō siempre fue la mujer perfecta, todo lo hacía bien leer, cantar, montar, hablar, buenos modales, un gusto impecable para la moda. Pero nunca se preguntó o le preguntó a ella. Que era lo que quería, que le gustaba. Ella conocía sus gustos a la perfección pero ¿Qué conocía él de ella?
- Yo… no lo sé… - por primera vez, Inuyasha fue sincero en admitir que no sabía nada de Kikyō, y tampoco de Kagome, El rey o el reino que gobernaría. Simplemente no sabía nada.
- Gracias, por responder mis preguntas - le confesó Kagome.
Colmillo le dio la oportunidad de subir en su nuca y como fue la primera vez ella se fue sobre el animal perdiéndose en el bosque. Inuyasha entró en el castillo estaba cansado y estaba comenzando a dolerle la cabeza. Por un momento antes de quedarse dormido se preguntó dónde dormía Kagome, era obvio que no era en el castillo.
Al amanecer, el sol le molestaba, el ruido le molestaba, el caminar le molestaba. Camino hasta la cocina donde ya no había nadie. Pero sabía que ya todos habían comido por las migajas de comida que quedaron en el lugar. Observó una sirvienta salir y volver a entrar al verlo. Minutos después salió con una plato hondo, le había preparado una sopa.
- Es bueno para la resaca - le informo la sirvienta
Inuyasha probó la sopa, estaba en su punto. Le gustaba el sabor y efectivamente le estaba quitando el dolor de cabeza. Al terminar de comer sintió un gran alivio de poder recuperar algo de energía.
- Esta buena la sopa - le confirmo Inuyasha a la sirvienta cuando vino a recoger el plato.
- Le diré a la reina Kagome que le gustó su sopa - le confirmó la sirvienta.
- Kagome la preparo?
- Si, ella siempre nos hace el desayuno a todos
Kagome era extraña, pero era una buena persona que siempre escuchaba y hablaba con sus súbditos todos la querían y estaban dispuestos a hacer todo por ella. De eso estaba seguro, alguna vez deseo una lealtad igual a esa, ahora se dio cuenta que la lealtad no era simplemente jugarlo ante el rey sino que lo sintiera en el corazón.
Se levantó de la cama, y fue a su habitación a dormir un poco, ahora sin dolor de cabeza estaría más tranquilo para dormir. Cuando despertó, observó que ya era de noche. Kagome le iba a mostrar la zona pesquera de ese país, aunque posiblemente lo dejo dormir tranquilo por el malestar que sentía.
Fue el hambre lo que lo despertó, y fue cuando entró en el comedor, que observó a todos reunidos. Y Kagome explicando algo, aunque se calló cuando él entró.
- Acaso el niño bonito vendrá con nosotros? - hablo un hombre
- Oye podría ser de ayuda. - lo defendió otro.
- Si, como carne de cañón - se burlaban los hombres.
- Ya basta, si? - les pidió Kagome amablemente y todos se callaron, aunque aún reían por lo bajo. No se atrevían a enfrentar a Kagome.
- Bueno ese es el plan, solo vamos como mercaderes - le dijo Kagome.
- Si! - gritaron al unísono.
Comenzaron a comer los hombres y Kagome llamo a Inuyasha para que se sentara a su lado. Mientras Colmillo estaba detrás de ella comiendo grandes trozos de carne. Y Kagome le indico a una chica para que sirviera un plato adicional y vino para disfrutar.
- Vamos bebe, has dormido todo el día verdad? ¿Te sientes mejor? - le preguntó Kagome.
- Si, solo estaba cansado
- Me alegro que estés bien, temia que el trago te haya caído tan mal - le confesó Kagome.
- Tú estabas preocupada por mi?
- Eres mi "invitado" debo tratarte bien - se burló Kagome.
Inuyasha le regaló una pequeña sonrisa por el chiste, y ambos comenzaron a comer. Entre risas y las canciones tontas que desentonan los borrachos Inuyasha se dio cuenta que Kagome había entrado en la pista de baile y comenzó a moverse al ritmo de la música mal entonada, pero de alegre cantar.
Sin darse cuenta alguien lo sacó de la mesa y puesto en la pista de baile, Inuyasha observaba como habían personas de diferentes estilos de vida, todos felices bajo un mismo techo. La música se hacía cada vez más y más movida conforme se acercaba al final. Hasta que al término de la música Kagome termino en sus brazos, y ambos no podían evitar verse a los ojos.
- La pareja de duelo! - gritó un hombre ebrio.
Inuyasha y Kagome rompieron la mirada cuando el hombre hablo, y Kagome trato de defenderse y negar el reto.
- ¿Que es la pareja de duelo? - pregunto Inuyasha mientras Kagome trataba de convencerlos de no hacerlo
- Cuando una canción termina, todos deben dejar la pista los últimos dos. Serán la pareja de duelo y deberán pelear - le confesó Kagura a su lado.
- ¿Cómo pelear? - eso significaba que debía pelear con Kagome frente a todas esas personas?
- Si pero debes pelear al ritmo de la música - le confesó Kagura.
- Que!
Inuyasha observó cómo traían dos espadas de madera, suspiró de alivio. Ya que por un momento creía que iba a matar a Kagome frente a todos sus súbditos. Pero con espadas de madera lo mejor que podía hacer era humillarla para que entienda que él es más fuerte que ella.
Inuyasha tomó una espada y la apuntó frente a Kagome, ella tomo la otra espada y la música comenzó a sonar una melodía lenta.
- Cada minuto la música subirá, hasta hacerse más y más rápida - le confesó Kagome.
- Bien…
El primero en atacar fue Inuyasha quería darle una estocada a Kagome, pero ella lo esquivó con un giro hacia su derecha, Inuyasha casi caía al suelo pero logró mantener el equilibrio y se colocó nuevamente en posición de ataque.
Nuevamente Inuyasha atacó, con un golpe de lado, y nuevamente Kagome lo esquivó bailando pero ahora le había golpeado en un costado. Inuyasha simplemente se estaba molestando, sentía que Kagome solo se estaba burlando de él. Ella no hacía más que bailar, un baile que lo estaba distrayendo, esa bruja lo estaba hechizando para distraerlo.
Ya la música tenía un máximo movimientos y todos los ataque que Inuyasha le intentaba hacer a Kagome terminaban por ser esquivados y además lo golpeaba de manera suave al inicio y poco a poco incrementó la fuerza aplicada.
La idea de Kagome era que él se rindiera, pero Inuyasha no tenía en su mente perder. Estaba cansado y ya todos solo veían muertos de risa como Inuyasha era incapaz de golpear a Kagome, y ella estaba como si no peleará, ella solo bailaba.
- Dejemos la pelea hasta aquí - le suplicó Kagome que se rindiera.
- No me voy a rendir - le insistió Inuyasha enojado por no poder ganarle.
Ya muchos se cansaron de ver los golpes que Kagome le daba con facilidad, la mayoría se había ido y la música se había detenido, Inuyasha estaba cansado. Pero no quería rendirse. Kagome sabía que Inuyasha no se rendiría, así que en su último ataque Kagome le dio un golpe fuerte en la cabeza, ocasionando un desmayó en Inuyasha.
- Es tenaz y no se da por vencido con facilidad - le dijo Kagura examinando a Inuyasha.
- Si… Miroku puedes llevarlo a su habitación? Por favor - le pidió Kagome.
Miroku llevó a Inuyasha cargado en la espalda hacia su habitación, lo dejo en la cama y salió de la habitación.
- Partiremos en la mañana, preparen su equipaje - les dijo Kagome a Miroku y Kagura
- Si - respondieron ambos al unísono.
La noche fue larga, Kagome fue a puerto a dar indicaciones sobre el viaje junto a Mioga, debía tener en cuenta que Kōga no deseaba manejar otro barco que no fuera "Loup", y tenían mucha mercancía que vender en Espagne. En un barco común se demorarían 2 semanas en llegar, pero con la "Gloria del rey" podían llegar en 1 semana. Y de esa manera las frutas no se dañaría en el camino.
- Dos barcos? - le pregunto Mioga a Kagome
- Si, no puedo llegar al puerto de Espagne con la "Gloria del Rey" debo tener un bajo perfil. Así que me llevaré un pequeño barco remolcado allí meteré todo lo que vamos a vender y dejaré a mi barco escondido lejos de la vista de Espagne.
- Ya veo mantendrás tu barco escondido, y usarás un señuelo para que nadie los descubra.
- Es lo mejor que se me ocurre, el barco de Kōga tardará mucho en arreglarse. Y no podemos estar con los productos aquí porque se van a perder.
- Debes reprender a Kōga por lo que hizo, su misión no estaba en atacar Royaume Plage
- Lo sé.
- Si lo dejas pasar posiblemente lo vuelva a hacer
- Lo sé, Kōga ha estado algo inestable desde hace un tiempo. Vigilalo mientras estoy de viaje. Por favor
- Lo intentaré…
Kagome dejo que Mioga preparará el 2do barco, allí estarían todos los productos que van a vender en Espagne. Kagome se fue en Colmillo debía preparar una maleta para llevar lo necesario para Colmillo. Kagome no vivía en el castillo sino en una pequeña cabaña dentro del bosque cerca del castillo. Se bajó de Colmillo, y entró en la cabaña. Y respiro hondo, aunque le gustaba navegar, se sentía tranquila en aquella cabaña.
Kagome no deseaba tesoros ostentosos, tampoco joyas para exhibir, ni vestido de alta costura. Ella solo era feliz escuchando los sonidos de la naturaleza, era feliz cocinando para las personas, Kagome solo deseaba estar con Colmillo en ese lugar, para siempre.
Busco varios objetos para el viaje, y se detuvo cuando observo un cuadro, una pintura de tamaño real sobre la heredera del reino Royaume Plage, Kagome pasó sus dedos por la pintura.
- Kikyō - la llamo Kagome, como si su súplica fuera escuchada.
Sabía que no podía verla, sabía que nunca podría hablar con ella, pero era feliz con verla de lejos, era feliz de saber que ella era feliz, era feliz de saber que alguien bueno la amaba y no la haría sufrir. Aunque Inuyasha era inmaduro era una persona de buenos sentimientos, y sabía que no dejaría a Kikyō sola. Pero…
- No, no puedo… no debo… no debí…
Habían pensamientos en la mente de Kagome que la estaban atormentando, pensamientos que también le estaban atormentando el corazón.
Kagome cayó al suelo dolorida por lo que sentía, y lo que debía hacer. Colmillo se acercó a ella, ofreciéndole su hombro para que ella llorará, y uno su cabeza como señal de apoyo. Ella quedó cubierta por Colmillo, quedando dormida en su estómago, y Colmillo enrollado a ella. Para darle el calor que necesitaba.
Cuando Inuyasha despertó aún era de noche, le volvía a doler la cabeza aunque ahora sabía que era por el golpe que Kagome le había proporcionado y no por la bebida que pudo haber tenido, estaba molesto. Así que se levantó de la cama. Tomaría la cabeza de Kagome esa noche, robaría un barco e iría directo a Royaume Plage. Ya no quería seguir en ese lugar, nadie lo respetaba como siempre lo hacían las personas. Además de eso se negaba a admitir que Kagome, una mujer fuera mejor que él.
Camino por el castillo, pero no fue sencillo. A pesar de ser muy tarde en la noche había muchas personas despiertas. Preguntó a varias personas por la habitación de Kagome, pero ninguno le respondió. Eso lo hacía enfurecer aún más. Salió del castillo sin querer llegando al jardín delantero, y observó a una mujer sentada en el pasto, frente a una estatua de una niña pequeña. Veía como esa mujer le colocaba flores. Posiblemente se trataba de una tumba. Al acercarse Inuyasha observó que era Kagura la mujer que se encontraba rezandole a la estatua.
Si alguien en ese castillo sabía sobre el paradero de Kagome era Kagura, pero como le preguntaría sin que ella se entere que lo hace para ir a matarla esa misma noche, aprovechando que seguramente ella estaría durmiendo.
- ¿Qué quieres? - le dijo Kagura molesta que estuviera detrás de ella sin hablar, interrumpiendo sus rezos.
- ¿De quién es la tumba? - le pregunto Inuyasha
- ¿Cómo sabes que es una tumba? - le preguntó Kagura un poco molesta.
- Bueno, no había visto a esa diosa antes. ¿Quién es? - le pregunto Inuyasha, curioso aunque molestó por su forma de actuar
- Tienes razón es una tumba
- Entonces por qué me hablas feo! ¡Yo tenía razón! - le gritó Inuyasha
- Es mi hermana menor, Kanna - le confesó Kagura.
- Oh, lo siento - se disculpó Inuyasha, la pérdida de un hermano es dolorosa, aunque él no había sufrido ese mal, quería a su hermano Sesshomaru y se pondría triste de perderlo. - ¿Cuántos años tenía? - le preguntó Inuyasha, al ver que la estatua era una niña
- 8 años, solo tenía 8… - le dijo Kagura con mucho dolor. Al borde del llanto.
- Lo siento - le dijo Inuyasha, sintiendo empatía por ella.
- Era hermosa, inteligente, siempre me cantaba todas las noches.
- ¿De qué murió? - le preguntó Inuyasha.
- Murió por la envidia de las personas, personas que creían que por tener dinero eran dueñas del mundo. - le confesó Kagura.
Inuyasha no comprendía sus palabras, a qué se refería? Se preguntaba sin cesar, Kagura se levantó y se fue de ese lugar, la veía con cariz baja, deprimida. Inuyasha observó las estatua de la niña, era una niña pequeña y hermosa. Tras unos minutos observó, como varias personas caminaban hasta el puerto, le dio un último vistazo a la estatua antes de perseguir a las personas.
Escondido llegó a puerto donde observo, como varias personas se despedían de sus seres amados, eso significaba que aquel barco iba a partir, si tenía suerte posiblemente iría a Royaume Plage, y podría luego venir con un pequeño ejército y eliminar esa "reino"
Esa era una mejor idea que arriesgarse a morir por los súbditos de Kagome, cuando intentara escapar. Así que escabulléndose entre los estibadores, logró entrar en el barco. si lo llevaban a otro reino solo debía pedir ayuda a la corona, y listo. Podría volver a Royaume Plage. Solo debía impedir que lo descubrieran. Sería difícil ya que eran un mínimo de 14 días. Para llegar a Espagne, o 15 días para rodear Royaume Plage y llegar a Terre Dragon.
El sol comenzó a salir en el horizonte, y los barcos se pusieron en marcha. Una vez que todos abordaron el barco, terminaron de abordar todos los insumos que iban a vender. En el puerto a donde se dirigían. Inuyasha pensaba sobre lo vivido en Sirène Secrète, un extraño nombre para un país. Pero era el que tenía, Kagome le hizo darse cuenta que debía mantener verdaderas responsabilidades cuando asumiera la corona.
Debía estar al tanto de la zona pesquera de la cual se abastecían, ya que Royaume Plage era muy conocida por sus exóticas pescas. Debía hacerse cargo de ellos, y luego se encargaría de buscar a Kagome y mostrarle que podía ser un verdadero Rey. Le demostraría que sería el mejor que sus súbditos podían tener. Le demostraría lo equivocada que estaba al decir que sería un mal rey.
- Pero… cuando Kagome dijo que yo sería un mal rey? Solo dijo que aprendiera bien sobre mis tareas como futuro gobernante. Y también que tratará bien a Kikyō. - eran los pensamientos que rondaban la mente de Inuyasha.
Inuyasha ahora pensaba sobre las enseñanzas que Kagome le pudo dar para mejorar las cosas en Royaume Plage, no solo debía estar al tanto de la zona pesquera también debía pensar en las personas y sus necesidades. La seguridad es una de ella, por eso Kagome entrenaba a los soldados en el castillo, la igualdad de oportunidades, por eso también habían mujeres, la toma de decisiones un líder siempre debe saber elegir, y sobre todo las condiciones en las que trabajan debes ser las apropiadas.
Algo si era seguro y es que el actual rey de Royaume Plage tenía todas esas responsabilidades descuidadas. Siempre que veía al rey estaba con una mujer o una concubina diferente, la reina solo hacía de la vista gorda antes lo que hacía su esposo, y a Kikyō por ser mujer no se le tenía permitido interferir en asuntos políticos. Como pudo ser tan ciego y ver que tenía un mal ejemplo de gobernante y lo que era peor, alguien tan misógino. Bueno por lo menos sabía que el rey era un mujeriego, pero no un mal gobernante. Él no sería así, simplemente se enfocaría en sacar a todos de la miseria.
- Aquí está! - gritó un hombre que abrió la bodega.
- Maldita sea - dijo Inuyasha al verse descubierto.
Fue llevado por dos hombres, hasta el capitán del barco que terminó siendo Kagome nuevamente. Solo que ahora volvía a tener su atuendo de pirata, debía admitir que ahora le parecía un atuendo muy provocativo.
- Tenía pensado dejar que tú mismo te descubras pero posiblemente eres muy terco para admitir tu hambre - le admitió Kagome para darle la espalda.
- Espera sabías que estaba de polizón?
- Sabía que no te ibas a quedar quieto. Hasta Colmillo es más obediente que tú - le bromeó Kagome.
- No me trates como a un perro - le dijo Inuyasha enojado.
