Capítulo 7: Información

7 días fueron en total antes de llegar a Espagne. Miroku navegaba durante el día, e Inuyasha lo hacía de noche. Sin embargo, Inuyasha comprendió porque tenían un barco remolcado, tal parecía que iban a dejar el barco la "Gloria del Rey" en alta mar y el otro barco, era el que usarían para llegar a puerto.

- Así nadie se dará cuenta que son unos piratas - dijo Inuyasha en voz alta

- No me gusta creer que somos piratas, pero sí que somos unos rescatadores. - le confesó Kagome

Inuyasha suspiro ante la idea que ambos seguían teniendo conceptos diferentes, Kagome al darse cuenta de eso decidió dispersar su pensamiento.

- Vamos al otro barco. - le dijo Kagome a Inuyasha

- Eh? - Inuyasha no comprendía a lo que se refería.

- Nunca has estado antes en Espagne, qué te parece si disfrutas de la visita?

- ¿Puedo?

- Si, vamos.

Unos pocos se quedaron en el barco principal, más que nada para vigilarlo. Incluso Colmillo se negaba a quedarse en el barco principal, llorando por su dueña.

- Vamos, solo serán 3 días. Si? - le pidió Kagome a Colmillo.

El chillido que el perro le daba eran en súplica para que no se fuera más tiempo. Colmillo se quedó en el barco principal y Kagome se fue en el segundo barco junto con Inuyasha, Miroku, Sango, Kagura y algunos tripulantes.

Colmillo aulló por su regreso, y Kagome solo podía verlo hasta que la distancia fue su impedimento. Inuyasha observaba el rostro de Kagome y su dolor mostrado al separarse de su compañero más cercano.

Al llegar a puerto, varios inspectores los esperaron en su llegada y su motivo de visita, Miroku fue quien habló como capitán del barco, mostrando que tenía mercancía para vender.

- Bien, cancelen la estadía y vendan su mercancía - le afirmó el guardia a Miroku

Lo más extraño es que se hicieron pasar por un barco mercante, trayendo productos como tela, y frutas, como la sandía. También traían azúcar y vino.

- Kagura, vigila por favor a nuestro amigo - le pidió Kagome, refiriéndose a Inuyasha.

- Si, señora - le afirmó Kagura.

- Espera yo no quiero ir con ella - le gritó Inuyasha.

- Me temo que no te dejare vagar por allí solo - le confesó Kagome

- Pero… - trato de defenderse Inuyasha, pero Kagome lo cayó.

- Es Kagura o la celda - le dio dos opciones Kagome.

- Esta bien, me voy con Kagura

- Bien, Miroku vende nuestra mercancía, Sango quédate en el barco y descanza, Kagura tú irás con Inuyasha a averiguar los precios locales para informarle a Miroku.

- Si! - exclamaron todos

- Y tú? ¿Qué vas a hacer? - le pregunto Inuyasha

- Yo tengo cosas que hacer - le aseguró Kagome, para irse del barco.

- Y qué hay de su animal encerrado? los perros nadan, su mascota no podría nadar hasta aquí?- les preguntó Inuyasha a los presentes

- Colmillo se queda encerrado en su oficina, en el primer barco. Es muy obediente cuando se trata de nuestra capitana - le confesó Miroku.

- Vamos tenemos que llamar a los Bastaixos - le dijo Kagura para bajar del barco.

De muy mala gana, Inuyasha bajó del barco con Kagura, los demás tripulantes que habían en el barco se fueron posiblemente a beber y divertirse por allí. Y él tenía que estar como niño pequeño de la mano con una mujer. Bueno no se estaban agarrando de las manos, pero se sentía constantemente vigilado.

- Quita esa cara - le pidió Kagura.

- Para tu información nací con esta cara - le respondió molestó Inuyasha.

- Pues te la puedo cambiar por unas semanas - le aseguro Kagura, amenazandolo con golpearlo

- Puedo saber porque te caigo tan mal?

- Porque crees que las mujeres somos inferiores a los hombres - le respondió Kagura.

Si bien era algo que no había dicho era algo que pensaba, y aunque estas últimas semanas tanto Kagome como Kagura le han demostrado que no es así, no puede simplemente cambiar sus ideales de la noche a la mañana. Donde estaría la convicción en ello?

Kagura e Inuyasha caminaban por el mercado observando los productos su calidad y precio, para informar a Miroku sobre cómo vender, hasta ese momento posiblemente aún los Bastaixos deberían estar descargando la mercancía para ganarse unas monedas.

- Vamos, debemos informar a Miroku - le dijo Kagura para volver al barco

- Tan pronto?

- El trabajo debe ser rápido, los alimentos se pueden dañar rápidamente, debido a estas condiciones climáticas.

- Ya veo

Ambos regresaron al barco donde Miroku, ya los esperaba con los productos en muestra y Sango a su lado ofreciendo los productos. Tras confirmar los precios y el estado de cada cosa. Comenzaron a vender.

- Oye! Tú, nuestro trabajo aún no termina - llamo Kagura a Inuyasha

- Pensé que eso era todo

- Vaya, ves aquella carreta que está llena de licor? Debemos llevarla al castillo - le confesó Kagura

- ¿Acaso trabajan en alianza con este reino? - les pregunto Inuyasha

Si era cierto que esos piratas trabajan en alianza con Espagne, entonces deberían declararle la guerra cuando vuelva a Royaume Plage.

- Si trabajamos, vendiendo vino en Espagne, también vendemos el azúcar y Ron en TerreDragon, y frutas en Royaume Plage. - le confesó Kagura.

- Como? - se impresionó Inuyasha.

- Tenemos negocios en cada puerto - le confirmó Miroku

- Por eso no podemos dejarte ir, arruinarías nuestros negocios - le confesó Sango.

- Le confesarias a tus soldados como atraparnos - hablo Kagura

- Y posiblemente ninguno de nosotros sobreviva al castigo - confesó Miroku.

- Pues claro, todos ustedes son criminales, no son más que…

Inuyasha no pudo terminar de hablar, ya que sintió que en su nuca un objeto metálico lo toco, y escucho como la cámara del arma se llenaba con una bala, cuando volteo no pudo evitar observar a Kagome apuntándole con una pistola.

- Sigue hablando mal y te juro que sin importar quien seas, te volaré la cabeza por insultar a mis amigos

- Está bien, no volveré a hablar…

Fue allí donde Kagome bajó el arma, muchas personas se apartaron al verla apuntarle a un hombre, unos hablaron mal de ella, otras hablaban mal de su apariencia. Bajo el arma y se fue caminando del lugar.

- Deberías disculparte - le dijo Miroku

Inuyasha tomó las palabras de Miroku, y se fue detrás de Kagome. La seguía por las calles, hasta que la perdió en una esquina.

- Si vas a seguir a alguien al menos aprende a hacerlo - le dijo Kagome, colocándole un cuchillo en el costado desde su espalda.

- Solo quería disculparme contigo

- ¿Por qué? No fue a mi a quien insultaste sino a mis amigos, a ellos debiste pedirles perdón.

- Supongo que tienes razón.

Kagome guardó el cuchillo cuando una mujer, se acercó a ellos, se veía muy devastada, sus ojeras le recorrían el rostro, y no estaba bien peinada, simplemente se veía mal, enferma y deprimida.

- Disculpen la interrupción, pero estoy desesperada. ¿Han visto a mi hija? Tiene 14 años, cabello dorado y ojos verdes. - les pregunto la mujer

- Lo siento, recién llegamos hoy a puerto - le confesó Kagome.

- Por favor, si la ven díganle que la estoy buscando, aquí tengo un retrato de ella.

La señora mostró un afiche de su hija, una niña simplemente joven e inocente. La mujer siguió caminando preguntando a la siguiente persona que pudo y mostrando el afiche que tenía, era una madre dolida por perder a su hija. Pero no era la única Inuyasha observó en un muro lleno de carteles de jóvenes desaparecidos.

- Debemos averiguar qué está pasando - exclamó Kagome detrás de él.

- Todos son jóvenes, ninguno supera los 15 años.- dijo Inuyasha al observar los carteles.

- Ven conmigo - le dijo Kagome.

Mientras caminaban, Inuyasha observo que Kagome se colocó la capucha, también bajo la velocidad, conforma cruzaba las calles. Las personas y los oficiales que custodiaban las calles se fueron quedando atrás.

- Quédate conmigo - le dijo Kagome para tomarlo del codo y caminar a su lado.

No solo esa forma de tomarlo era algo muy vulgar debido a la cercanía sino también la vista del escote que ella tenía, podía verle los senos, y como hombre no podía evitar sentirse avergonzado por ello. Pero lo peor fue que ella comenzó a acercarse más a él, al momento de entrar en una taberna de mala muerte, y le recostó los senos en el brazo, para hablarle al oído

- Escucha, las personas en este lugar son de mala fama, así que procura no hablar de más. - le dijo Kagome en voz baja.

- Esta bien…

Podía ver los rostros de todos las personas allí presentes, asesinos, ladrones y estafadores, bebían y con varias prostitutas a su alrededor, algunas sentadas en las piernas de su compañía de bebidas, otras descubriéndose la parte superior para atraer a alguien, y otras simplemente riendo mientras bebían. Aquel lugar apestaba, y aunque quería cubrirse la nariz para no oler aquella putrefacción, Kagome impidió que su mano llegará a la nariz.

- Aguanta un poco - le pidió Kagome

Llegaron a la barra, donde Kagome no dijo nada y solo entrego tres monedas de plata, y le entregaron una botella, pero antes de poder tomarla, el barman detuvo su mano.

- No está de humor - le hablo el cantinero

- Nunca lo está - le respondió Kagome.

Termino de quitarle la botella de la mano, y tomó la mano de Inuyasha guiandolo a la parte de atrás, donde salieron del ruido de la música sin ritmo, los gritos por los juegos, y los gemidos de las cogidas. Entraron en un lugar más callado atravesando un pasillo para entrar en una puerta, a una oficina.

- Hola, Hoshiyomi! - lo saludo Kagome.

- No estoy de humor - le respondió el hombre sentado en la silla mirando la chimenea.

- Solo quiero saber sobre los desaparecidos - le pregunto Kagome, dándole la botella que le había dado el cantinero anteriormente.

- Ya te dije que no estoy de ánimos hoy - le dijo Hoshiyomi, tomando en sus manos la botella para destaparla y beber directamente.

- Lo sé, fui a su tumba a llevarle flores - le confesó Kagome.

Inuyasha observo como ese hombre Hoshiyomi, ahogaba su llanto en la botella. Respiró fuertemente para no llorar, simplemente no quería desmoronarse. Posiblemente porque él estaba presente.

- Quien es el idiota, con cara de imbecil? - dijo Hoshiyomi, provocando una risa en Kagome

- Yo soy… - Inuyasha iba a confesar su identidad para que aquel hombre no volviera a insultarlo pero Kagome lo interrumpió.

- No es nadie importante, solo un diplomático que tengo como prisionero

- ¿Nadie importante un diplomático? Explícame - le pidió Hoshiyomi.

- Quiero que conozca sobre la vida de sus súbditos, para que sea un buen líder - le confesó Kagome

- Oh, Kagome. Aun eres una niña que cree que todos tienen algo bueno. - le dijo Hoshiyomi, con una voz ahogada en alcohol.

- Y lo pienso, todos podemos cambiar

- Aún sigues buscando acercarte a la princesa de Royaume Plage?

- Si…

- Olvidala, aún si consigues acercarte, nada te asegura que ella te ame tanto como tú lo haces

- Eso no importa, solo quiero que ella esté bien

Inuyasha observaba la expresión que Kagome mostraba por esa conversación, y no pudo evitar sentir curiosidad, Kagome mostraba tristeza en su rostro, dolor, agonía, miedo. Entre otras emociones que no podía describir simplemente por desconocer la verdad de su búsqueda.

- Por lo que se, un hombre llamado Kageromaru junto a su hermano llamado Juromaru. Han estado rondando por la zona de los desaparecidos, no hacen negocios por nadie de la zona así que no sabemos a qué se dedican exactamente. - le confesó Hoshiyomi

- Gracias - le dijo Kagome

- Le gustaban mucho las manzanas, siempre las comía - le dijo Hoshiyomi a Kagome

- Lo sé, les dejé unas cuantas para que las compartiera

- Gracias

Kagome le indicó a Inuyasha que ya podían irse del lugar, pero Inuyasha fue retenido un momento por Hoshiyomi quien le habló al oído.

- Cuídala, por favor…

Fue allí que Hoshiyomi soltó su mano y cerró la puerta, busco a Kagome al final del pasillo, y salió de aquella taberna con ella. Preguntaron a varias personas por la zona de desaparecidos y cuando lograron triangular el lugar y el tiempo. Regresaron al barco, donde se reunieron en la oficina de Kagome.

- Supongo que conseguiste un trabajo - hablo Kagura

- Hay jóvenes que están desapareciendo desde hace varias semanas, logré averiguar dónde está la zona de desaparecidos y dos posibles sospechosos. - les explico Kagome.

- Debemos averiguar quienes son los secuestradores, o si los hermanos Kageromaru y Juromaru hacen algo con los cuerpos - habló Miroku

- Quizás debamos seguirlos, para saber a dónde se los llevan - hablo Sango.

- Puedo hacer eso, solo ordenarme que lo haga - pidió Kagura a Kagome

Inuyasha observaba a todos discutir planes e ideas sobre cómo atrapar al secuestrado y rescatar a los desaparecidos.

- Están hablando enserio? - hablo Inuyasha en tono déspota, callando a todos

- Quieres aportar algo - le pidió Kagome

- Este no es su reino, está no es su tierra, deben dejar estas cosas a cargo de los responsables de proteger este lugar - les indico Inuyasha

- Déjenos solos - les pidió Kagome al resto.

Inuyasha observó como todos se levantaban de sus silla, saliendo del lugar. Una vez todos terminaron de salir dejando a Inuyasha y Kagome solos en la oficina de ella, incluso Colmillo su protector no estaba en esa habitación, ni en el mismo barco.

- Dime cuánto tiempo tienen los desaparecidos? - le pregunto Kagome

- Varias semanas, pero eso qué tiene que ver?

- Dime, ¿quiénes son los encargados de proteger al pueblo?

- Los oficiales militares, y seguramente ellos se están haciendo cargo

- ¿Cuánto tiempo me tomó averiguar, sobre los secuestros y un posible sospechoso?

- Un día

- Crees que realmente los oficiales militares se están haciendo cargo?

- Kagome ellos no tienen tus contactos, aquel hombre Hoshiyomi te tiene confianza por eso aceptó verte.

- La taberna donde estábamos, recuerdas cómo era?

- Si, estaba lleno de degenerados, alcohólicos y pervertidos

- Todos eran oficiales militares - le confesó Kagome

- Que?

- Por eso cubrí mi rostro, es mejor pasear frente a un depredador que esconderte en las sombras donde te busca.

- De igual forma Kagome no puedes hacer esto, es peligroso. Y…

- ¿Estás preocupado?

- Claro que lo estoy

Kagome se acercó a él, quedando a un paso de tocarse, mirándose a los ojos, Kagome observo realmente que estaba preocupado.

- Si algo sale mal, algunos de ustedes podría salir lastimado. - le confesó Inuyasha.

- Tan malo sería? Creí que nos querías muertos a todos

- Yo…

¿En qué momento cambió de idea? ¿En qué momento ellos comenzaron a importarle? Porque ahora solo quería volver a Royaume Plage para cambiar las cosas y ayudar verdaderamente a su pueblo? O a quien debía haber sido su pueblo, posiblemente para esas alturas ya debería ser considerado un traidor a la corona, ya no podría volver, entonces a donde podía volver? Donde podía permanecer? El no pertenecía a Espagne, era un desertor en Royaume Plage y un traidor en Terre Dragon, quizás solo quizás podía quedarse en Sirène Secrète

- No puedes quedarte con nosotros - le dijo Kagome como si leyera su mente

- ¿Por qué? De igual forma no puedo volver

- Yo puedo hacerte volver - le dijo Kagome.

- Como?

- Hace años, alguien poderoso me quitó la vida, puedo pedirle que te la dé a ti - le confesó Kagome

Inuyasha no comprendía sus palabras, como alguien podía quitar una vida, y que está siguiera respirando? No entendía, que era lo que esa mujer ocultaba con los ojos, aquellos ojos que solo muestran tristeza y agonía.

- ¿Quién te hizo daño? ¿Quién te lastimó tanto? - le preguntó Inuyasha, tocando su rostro por primera vez con su mano.

- Eso no importa ahora, solo importa salvar a los desaparecidos - confesó Kagome quitando su mano de la mejilla.

- Por eso quieres salvarlos a todos? Porque nadie te salvo a ti? - le pregunto Inuyasha cuando ella le dio la espalda

- Nadie nunca podría haberme salvado, y nadie lo hará ahora - le dijo Kagome regalándole una sonrisa.

- Kagome…

Ella volteo solo para verlo a los ojos, y el deseaba por un momento que aquel momento durará un poco más, para poder pensar en algo que pudiera decir para detenerla de hacer ese rescate.

- Buenas noches

Fue lo único que se le ocurrió para salir de allí, Kagome era una buena mujer, siempre pensando en los demás, siempre pensando en cómo salvar a las personas, Miroku y Sango luchaban por encontrar ese amuleto para poder estar juntos, aún no entendía realmente cómo, o qué tan importante era. Kagura luchaba contra su pasado para poder velar por un buen futuro, pero faltaba Kagome que la motivaba a hacer todo eso? Porque estaba enamorada de Kikyō, pensar en ese sentimiento le hizo sentir algo extraño en el pecho, una presión en el corazón, que significaba ese dolor? Solo sabía que le dolía pensar que Kagome solo admitía sentimientos por Kikyō, pero como se llamaba ese sentimiento?

Caminando llegó a la celda donde lo tenían cautivo la primera vez que se lo llevaron, entro y se sentó en ese lugar, Inuyasha se dio cuenta que estaba aprisionado en su propio mundo, en sus propias ideas y desconocía la verdad del mundo. Siempre pensó que todos en Royaume Plage eran felices, que no existía la pobreza, ni enfermedades, tampoco la desigualdad y la injusticia. Que todas esas cosas solo eran problemas externos que los ocasionaban.

Al despertar, se dio cuenta que ya había amanecido, y estaba arropado con una manta. ¿Quién había tenido esa consideración con él? No lo sabía. Se levantó, y salió a la cabina. Observó a Miroku en el puesto vendiendo las cosas junto con Sango. Kagura posiblemente estaría haciendo entregas de varias cosas. Inuyasha solo pensó en hablar con Kagome, quizás podría convencerla de no hacer tal locura como buscar a los desaparecidos y dejar esa información a las autoridades oficiales.

Inuyasha entró en su oficina, y allí estaba ella observando unos papeles que posiblemente fueran importantes. Y por un momento se sintió extraño que Kagome no tuviera a su perro al lado. Se preguntó cómo hizo para que aquella criatura la obedeciera.

- ¿Qué haces aquí? - le pregunto Kagome molesta

- Yo… quería hablar contigo - le respondió, asustado? Porque le asusta esa mujer molesta?

- ¿Qué quieres?

- Yo, quería saber si había alguna forma que uses la información que tienes para alertar a las autoridades

- Ah, ¿aún seguirás con eso? - dijo Kagome - ellos no harán nada - terminó de completar.

- Solo estás ganando mala fama, por hacer las cosas fuera de la ley

- ¿Quienes crearon esa ley? ¿El pueblo? ¿O la corona?

- Kagome entiendo que la corona no te de confianza, pero…

- No, no me la da - lo interrumpió Kagome.

Kagome simplemente se veía molesta, Inuyasha sabía que no podía discutir con ella. Así que tomó la oportunidad para salir del lugar molestó, fue con Miroku a ayudarlos en el puesto de venta intentando calmar un poco su enfado. Estaba impresionado del enorme trabajo físico y mental que requería atender al público, especialmente había que tener paciencia, y mucha porque no todos venían de buen humor. Al terminar el día, Inuyasha no podía evitar sentirse cansado, la buena noticia consistia en que ya se había acabado el producto de mercado, es decir ya no había nada más para vender.

- Estoy feliz ya se acabó todo - exclamó Inuyasha cansado

- ¿Fue un duro primer día? - lo apoyo Sango

- Ahora sabes lo que sufren los vendedores - le confirmó Miroku

- Ahora les tengo respeto - bromeó Inuyasha

Debían confirmar en la noche los logros obtenidos durante el día, esa noche fue igual, se reunieron todos con Kagome, los trabajadores de bajo rango, obtuvieron su paga por los trabajos realizados, después solo quedaron los 4 principales.

- Fue una buena venta, se nos fue toda la mercancía en dos días - alegó Miroku.

- Además que los precios se han mantenido bien - continuo Sango

- Me alegro que todo resultará bien, y debo agradecer por la ayuda a su nuevo empleado - dijo Kagome lanzándole una bolsa con dinero a Inuyasha - ese es tu pago por el trabajo.

- No lo hice por dinero - confirmó Inuyasha

- Pero es bueno tener una recompensa después de un duro trabajo - le dijo Kagome.

Inuyasha simplemente se quedó callado, en el fondo estaba feliz de saber que había hecho algo bueno, y que lo alaban y le agradecían por ello, cuando estaba en el castillo no sabía si lo alaban por ser quien es o si realmente le agradecían por su trabajo

Durante la noche Inuyasha pensó sobre, la recompensa obtenida, veía las monedas en su mano y por un momento se preguntó en lo mucho que una persona debía trabajar por ese pago, y en lo que podría comprar con él, se preguntaba qué familia podía vivir con ese pago y cómo vivían sus pobladores con el pago que recibían.

Amaneció, y Kagome dio tiempo a sus trabajadores para que disfruten el día y se gasten sus monedas, pero Inuyasha sabía que Kagome lo hacía para averiguar sobre los desaparecidos y llegar hasta su ubicación.

Al salir, de la bodega observó a Miroku moviendo unas cajas, y le preguntó por Kagome, Miroku le confesó que si se daba prisa la alcanzaría por los pasajes de la ciudad. Inuyasha salió del barco sin pensarlo mucho y corrió por los pasajes de aquella ciudad. La observó a la distancia, llevaba un vestido amarillo y una cesta de paja en el brazo, así que Inuyasha comenzó a seguirla. Quería hablar con ella, necesitaba ganarse su confianza para poder escapar pero había más que eso, había algo que deseaba más que eso.

Observó como Kagome salía de la ciudad, podía reconocer ese cabello ondulado donde fuera Kagome siempre lo llevaba suelto, le gustaba eso. Ver ese cabello se estaba convirtiendo en una afición.

- No, concéntrate Inuyasha - se dijo a sí mismo.

Vio como Kagome entro a un cementerio, y se detuvo frente a una tumba, se sentó y comenzó a rezar, no deseaba interumpirla, pero un así se posiciono detrás de ella, sabía que Kagome tenía un don para saber quién la seguía, daba escalofríos pero era una habilidad útil.

- Entonces quieres hacerme compañía? - le pregunto Kagome

- ¿De quien es la tumba? - le preguntó Inuyasha pensando que diría que se trataba de un familiar o alguien cercano.

- Su nombre era Tsukiyomi, es la esposa de Hoshiyomi. Murió en el parto junto al bebé que iban a tener juntos.

- ¿Hablar del señor que siempre está enfadado?

- No siempre fue así, cuando los conocí Hoshiyomi trabajaba en la guardia real y Tsukiyomi trabajaba en un orfanato, cuando ella quedó embarazada fue un momento lleno de alegría y júbilo para ambos, pero cuando ella murió en el parto, Hoshiyomi no lo soporto, por eso está siempre de mal humor.

- ¿La conociste?

- Por poco tiempo, si. Ella era muy amable, siempre preparaba comida a los niños en la calle. Era valiente y muy ágil con la espada, también le gustaban mucho las manzanas.

- Realmente era tan buena persona?

- Dime algo si, Kikyō llegase a morir como te sentirías?

- Mal, simplemente me sentiría mal. Siempre pensé que ambos estaríamos juntos. Nunca imaginé mi vida con nadie más. - le confesó Inuyasha

- Kikyō es muy especial para ti?

- Es mi primera amiga, la primera persona con quién interactúe, es con quién debo pasar el resto de mi vida - le confesó Inuyasha

Kagome le regaló a Inuyasha una sonrisa por las palabras que le expresaba a Kikyō. Estaba feliz que Kikyō tuviera a Inuyasha a su lado. Era un buen hombre, y se estaba convirtiendo en un buen rey.

- Inuyasha - lo llamo Kagome, y cuando él la miró a los ojos, no pudo evitar avergonzarse de la sonrisa que Kagome le regalaba.

- Que! - hablo Inuyasha esquivando la mirada.

- Has cambiado, ya no eres el mismo que subió al barco el primer día

- Ja, que clase de tontería es esa?

- Ahora eres mucho más abierto a aprender de los demás, aunque aún te falte, aprender veo que estás por buen camino

- Porque hablas como si, fuese planeado todo esto? - le preguntó Inuyasha sospechando de ella.

- Bueno quería que el reino de Royaume Plage tuviera un buen heredero para la corona - le confesó Kagome

- Espera entonces mi secuestro no fue casualidad tú lo planeaste? - le pregunto Inuyasha un poco molesto

- Digamos que te ayude a dirigirte al barco - le confesó Kagome

- Que! Como?

- Bueno no creo que lo recuerdes pero si te das cuenta había un camino con luces y tres caminos sin luces. Buscaste el camino de luces porque inconsistente era más seguro que los otros 3. Ya que la neblina no te dejaba ver mas adelante.

- Tome ese camino porque era el más directo al muelle, de donde venían los ataques y se veía el incendio.

- Te guiaba a una luz que indicara tu camino, seguistes las pistas hasta llegar al muelle no hasta el incendio. Aunque admito que tenía un plan B en caso de que eso pasará.

- Entonces todo esto lo planeaste? - le pregunto Inuyasha enojado que ella jugará con su mente de esa forma.

- Quería conocer al hombre con quien Kikyō se casaría, le pregunté al rey por ti, pe… - Kagome se calló al darse cuenta que iba a hablar de más.

- ¿El rey? Conoces al rey de Royaume Plage - confirmó Inuyasha.

- Quien no conoce al rey de Royaume Plage - le dijo Kagome, haciendo referencia de conocerlo por el rostro y no por persona

- Mientes, acabas de decir que le preguntaste por mí - Inuyasha la tomó de los hombros - tu planeaste esto con el rey?

- No, ya te dije que no conozco al rey, tú deberías conocerlo mejor que yo.

- Kagome dime la verdad, porque amas a Kikyō? - le preguntó Inuyasha, pero Kagome solo apartó su mirada.

- No tengo porqué decirle algo personal a alguien que no confía en mí

- Ayúdame, ayúdame a confiar en tí.

- No puedo, tú eres el único que elige, si confiar en mí o no - le dijo Kagome para caminar fuera del cementerio.

Inuyasha solo podía seguirla de cerca, observaba el rostro relajado de Kagome, como confiar en ella? Pero en que se basaba la confianza? Kagome era una mujer que guardaba muchos secretos, no solo admitía tener sentimientos por Kikyō sino que ella conocía al Rey, como? ¿Acaso Kagome era una de las concubinas del rey? ¿Una amante? No, Kagome no podía ser ninguna de esas cosas. Ella era virgen ¿no? Además su carácter no le permitiría complacer a un hombre en ese aspecto. Aunque él no podía hablar mucho ya que tampoco había conocido los placeres que una mujer podía ofrecer.

Aunque Kagome tenía un buen cuerpo, de eso estaba seguro, no solo por la ropa de hombre que usaba cuando está vestida de pirata, sino por cuando la vio en la cascada en la isla Sirène Secrète, se veía como una diosa perfecta nadando en el agua.

- Espera en que momento comencé a pensar en eso? Se supone que no puedo confiar en Kagome, no puedo - pensó Inuyasha

Veía a Kagome caminar entre el público, si esas personas supieran que era Kagome el temible pirata, la persona más buscada de los 3 reinos. Posiblemente lo tacharian de loco, y ella posiblemente se haría una víctima inocente.

- Kagome - la llamo Inuyasha más como un susurro que un llamado.

Pero debido al bullicio del público, Kagome no escuchó su llamado y continuó caminando. Inuyasha de repente se vio solo, desde que lo apartaron del castillo siempre se ha visto sólo a sí mismo, es una sensación extraña.


Gracias por los comentarios, me animan a seguir publicando, en especial gracias a Susanisa por seguir la historia y comentar. La cosa se va a complicar porque sino no hay historia XD