Capítulo 8: Un lugar al cual volver
Estaba en esa plaza, en una ciudad desconocida, en un reino en el extranjero. Sus padres lo echaron de su propia casa cuando aún era un niño, nunca se sintió conforme en el castillo de Royaume Plage por eso ingresó en la guardia real, pero allí siempre tuvo trato preferencial, quizás por eso no era tan bueno como creía, siempre le decían que Kikyō era su responsabilidad que ella era su deber, pero era una responsabilidad que no comprendía.
Kikyō tenía una educación diferente a la suya, una forma de pensar diferente a la suya, pero a su vez sabía que ambos se sentían solos, la reina de Royaume Plage, la madre de Kikyō siempre la regañaba siempre la obligaba a ser perfecta, al igual que él, estaban obligados a estar juntos, no conocían otra cosa, no podían darse la oportunidad de pensar en alguien más.
- Inuyasha! - lo llamo Kagome, trayéndolo de regreso a la realidad.
Inuyasha observó como Kagome lo veía preocupada, ella tenía su mano en el hombro. Se sentía bien, le daba un poco de seguridad.
- No me dejes solo - le pidió Inuyasha
Kagome solo lo tomó de la mano, y lo llevó al barco. Miroku y Sango habían salido posiblemente a buscar aquella joya misteriosa que siempre hablaban cuando estaban solos, Inuyasha por un momento se preguntó si Kagome conocía esa misión que tenían. Por otro lado, Kagura seguía investigando las desapariciones de los hermanos Kageromaru y Juromaru. Y en la cubierta estaban sus hombres limpiando. Simplemente dejo a Inuyasha sentado en su escritorio. Y ella entró a su habitación por la puerta.
Inuyasha solo podía pensar que nunca estuvo en compañía, recordaba que de niño siempre pedía en llantos a sus padres el porque debía irse a un reino vecino, y no quedarse en su propia casa. Incluso llegó a pensar que lo odiaban y por eso lo "Regalaron" a una tierra vecina.
Kagome volvió a salir de su habitación después de unos minutos, y le entregó una bebida a Inuyasha. La cual colocó frente a él, Inuyasha la observó.
- Tomatela, confía en mí - le pidió Kagome
Inuyasha la observó un poco extraño, pero lo tomó con su mano y lo bebió de a poco, debido a que estaba caliente.
- Gracias - le dijo Inuyasha
- Vaya, creo que es la primera vez que te escucho decir gracias - se burló Kagome, el comentario lo enojó un poco pero se rió al saber que era verdad.
- No soy tan malo, ¿qué es esto?
- Es té, cuando muchas emociones te abrumen, toma un poco de té, eso relata el cuerpo y ayuda a mitigar las preocupaciones, por lo menos en tu mente - le confesó Kagome.
- Nunca había probado este sabor
- Lo hago yo, saco sus hojas de una planta llamada Camelia Sinensis. Es un proceso algo elaborado pero vale la pena hacerlo
- Y lo hiciste para mí? - le pregunto Inuyasha, y Kagome no pudo evitar avergonzarse
- Te veías un poco deprimido - le confesó Kagome.
- Como?
- Como, que?
- Como haces para saber cómo me siento?
- No es difícil, eres muy expresivo.
- Nadie nunca había podido saber cómo me sentía
- Eso es porque quizás nadie quería confesarte sobre tus sentimientos.
Inuyasha suspiraba resignado no sabía si lo hablado por Kagome era real o no. Sabía que ella no tenía razones para mentirle entonces realmente de todas las personas que conoció, de todas las cosas que hizo, cada vez se sentía menos reales.
- Cuando era niño, mis padres me dijeron que debía irme a Royaume Plage, que mi deber estaba en casarme con la princesa de ese reino - comenzó a comentarle Inuyasha.
- Eras solo un niño - Kagome sintió pena por el.
- Mi mundo cambió repentinamente, pase de ser libre a un prisionero en un reino vecino. Era un niño tonto con miedo a todo debido a que todo era diferente. Mi cama era diferente, mi habitación era diferente, donde comía era diferente, los adultos todos eran diferentes.
Le narraba Inuyasha, mientras que Kagome solo se sentaba y escuchaba. Sabía que era duro para un niño pequeño aquel cambio tan abrupto en su vida.
- Un día pregunté, porque era necesario que yo estuviera allí?
Inicio del flash back
- Tu eres el príncipe de TerreDragon, tu deber está en casarte con la princesa de Royaume Plage - le confesó su instructor.
- Si me caso con ella, puedo volver a mi casa? - pregunto Inuyasha sin conocer exactamente lo que significaba casarse.
- Cuando te cases con la princesa, reinará aquí, este es tu nuevo hogar - le confirmó su tutor
- ¿Qué es un hogar? - le pregunto Inuyasha
- Un hogar, es un lugar donde siempre eres recibido y aceptado, Un lugar cálido, un lugar donde puedes dormir sin miedo, o peligro. Es el lugar a donde siempre anhelas regresar- le dijo el tutor
- Entonces este no es mi hogar, quiero ir a mi hogar, quiero volver con mi mamá y papá - comenzó a pedir Inuyasha
- Me temo, mi señor que usted nunca podrá volver con sus padres, ahora este es su hogar - le volvió a decir el tutor, palabras que un niño no podía entender.
- Nunca podré salir de aquí? - pregunto Inuyasha dolido.
- No, será mejor que se acostumbre a vivir aquí - le dijo el tutor para terminar su clase.
Inuyasha no dejaba de ser un niño sin conocer o comprender porque estaba allí, solo podía odiarlo, solo podía odiarlo a todos. Quería escapar, eso es. Escaparía de allí y volvería a su "hogar" donde era feliz con sus padres.
Inuyasha solo era un niños de 7 años, y su prometida Kikyō no era más que una bebé, que solo lloraba, y necesitaba de atenciones. La Reina no se hacía cargo de ella, solo las sirvientas, sin embargo la reina fingía atender sus responsabilidades cuando tenían una reunión social, el rey no hacía más que rezar por el perdón, jamás pudo averiguar de quién buscaba el perdón. Sin embargo a los pocos meses su actitud cambió y comenzó a ser un pervertido, que tomaba una mujer diferente cada vez.
Fin del flash back
¿Qué podía hacer ahora? Se estaba abriendo ante Kagome, no quería estar solo, no quería que ella se fuera. Su sola presencia por alguna razón le llenaba el alma.
- ¿Puedo quedarme aquí hoy? - le suplico Inuyasha.
- Si, quédate el tiempo que necesites
Las velas eran el único movimiento que había en esa habitación, el único sonido que había eran las olas al chocar con el barco.
- Kagome…
- Dime
- Porque te convertiste en pirata?
- Nunca se me pasó por la mente ser una pirata - le confesó Kagome.
- Y que ocurrió?
- Cuando Miroku y yo trabajábamos de marineros en los barcos que podíamos.
- Una mujer marinero? - se rió Inuyasha.
- Quizás me vestía de hombre para poder trabajar - le confesó Kagome.
- Ah, imagino que una marinera muy pequeña y débil - se burló Inuyasha
- Pequeña si, débil no… - se rió Kagome, recordando un ocasión en particular.
Inició de flash back
Kagome y Miroku subían los sacos de azúcar en el barco junto a las cajas de té. Ambos tenían sólo 13 años. Pero ya conocían todo sobre esos trabajos.
En uno de sus viajes, la tormenta azotó el barco mercante, Kagome y Miroku. Se dieron cuenta que el barco no sobreviviría, debido a las grande rupturas que estaba sufriendo la nave en consecuencia. Kagome tomó la mano de Miroku, y se ató junto a él con una cuerda delgada. Cuando las cargas de ron explotaron junto con la pólvora. Los tripulantes corriendo mientras se quemaban, otros asustados saltando del barco ahogándose en el proceso, Otros pedían el perdón del dios del mar, para que no siguiera ofreciendo esa tormenta.
- Debemos saltar - le dijo Kagome a Miroku.
Kagome se ató a Miroku nuevamente reforzando el nudo y a un tronco de madera que solía ser el mástil del barco. Aunque eran niños podían con su peso y ambos se lanzaron junto al tronco hacia el mar.
El tronco los mantendría a flote cuando se cansarán, hasta entonces tenían que soportar la tormenta, y como milagro lo hicieron. Un milagro que vino en forma de criatura mitologica. Ya que Kagome pudo apreciar la figura de una mujer, cuya parte inferior era de un pez. Cuyo rostro jamás pudo ver, ya que su canto hizo dormir a su compañero y ella estaba cansada no podía con el cansancio y cayó dormida.
Al despertar ambos niños se vieron, solos en una isla desierta, una tierra completamente nueva. Sobrevivieron durante varias semanas. Hasta que Kagome logro hacer un mapa estelar y con eso contruir una nave que les funcionará como barco para volver, sin previo aviso un pequeño barco apareció en la orilla de la playa.
- ¿Quién trae estas cosas? - se pregunto Miroku
- Si nuestro benefactor no desea mostrarse, entonces debemos dejarlo como un secreto.
- Un secreto?
- Te parece si llamamos este lugar Sirène Secrète? En honor a tu amada Sango?
Miroku se colocó rojo debido a la confesión que ella admitía por él. Lograron volver a Royaume Plage, mientras Miroku tomo como prioridad buscar a Sango, Kagome tomo como prioridad buscar a su hermoso Colmillo. Quien la recibió con alegría.
- Lo Lamento, me esperaste mucho? te sentiste muy solo? No quiero que estés solo.
Kagome tomo la decidió de llevar a su amado Colmillo con ella siempre que pudiera, ahora se daba cuenta que lo amaba y que las leyendas sobre las bestias caninas podían ser ciertas
Fin del flash back
- ¿Espera que leyenda? - la interrumpió Inuyasha, para preguntarle
- Cuenta la leyenda que cuando una bestia canina se unen en mente a alguien, entonces ambos se fusionarian y estarían eternamente juntos - le confesó Kagome.
- Ah, es verdad se cuenta lo mismo en TerreDragón, pero en lugar de perros son dragones de ahí nuestro nombre. - le confesó Inuyasha.
- Mmmm… - le respondió Kagome con una sonrisa.
- Por cierto, fue una sirena? ¿La que los llevó a Miroku y a ti a la isla y los cuido? - pregunto Inuyasha pensando que si se trataba de una criatura mística.
- Quien sabe? Eso fue lo que yo pude apreciar pero pude ver cualquier cosa en ese momento.
- Bueno así fue como fundaste Sirène Secrète, le diste el nombre por Sango? - pregunto Inuyasha sin entender porque Sango.
- Si, cuando volvimos a Royaume Plage, observé que muchas personas estaban muriendo debido a la ignorancia del rey.
- Siempre e visto fuera del castillo como los súbditos se reúnen para protestar, pero nunca me pregunte porque se quejaban tanto - le confesó Inuyasha
- Comencé a llevarme a los pobladores que más problemas tenían, les ofrecí trabajo, comida y un techo. Fue complicado ya que nadie le hace caso a una niña de 13, pero los más desesperados, aquellas personas que no podían tocar más fondo fueron las que vinieron conmigo
- Entonces, te convertiste en una salvadora
- Según tú, soy una pirata
- Lo lamento…
- Las personas, a menudo le temen a lo que no entienden, constantemente tratan de eliminar sus miedo. Pero no se dan cuenta del dolor que provocan en la otra persona.
- Kagome…
- Por eso, quiero que seas un buen Rey, uno que escuche a sus súbditos y que… les de lo que necesitan… y los protege…
- Es impresionante como tienes más madera de líder que yo…
- Tú también, la tienes. Solo debes perfeccionarla
¿Podía confiar realmente en Kagome? ¿Realmente ella tenía tanta confianza en él para convertirse en el rey de Royaume Plage?
- Practiquemos aquí, ¿te parece? - le dijo Kagome
- ¿Practicar?
- Si, busquemos a los jóvenes desaparecidos, cuando veas el rostro de felicidad en los padres al recuperar a sus hijos te darás cuenta que ellos te van a admirar más por tus logros, no por tu lugar de origen
- Esta bien, te ayudaré a salvar a los jóvenes desaparecidos
- Después de eso te prometo dejarte en Royaume Plage - le prometió Kagome.
Kagome le extendió su mano, en señal de cerrar el trato. Inuyasha lo aceptó. La ayudaría a salvar a esos jóvenes y luego regresaría para ser el rey que esperan de él. En ese momento alguien toco la puerta, fue donde Inuyasha y Kagome rompieron el apretón de manos que tenían.
- Adelante - le confirmó Kagome para que entrara.
- Kagome, debemos… - Kagura iba a hablar pero observó a Inuyasha en la oficina junto a ella.
- Tranquila Kagura aceptó ayudarnos, hicimos un trato - le confesó Kagome
- Oh, ya está comenzando a crecer el niño - se burló Kagura.
- Basta Kagura - lo defendió Kagome, con una sonrisa en la cara
- Los hermanos Kageromaru y Juromaru llegaron hoy, posiblemente ataquen esta noche - le confesó Kagura.
Kagome le indico a Inuyasha que para esta misión irían los 3, Miroku y Sango debían descansar. Kagome le pidió a Kagura que le diera a Inuyasha un traje negro de Miroku, también un trozo de tela para cubrir su rostro, al igual que Kagome y Kagura.
Patrullaban por las calles, cada quien en algún punto y se reunían cada cierto tiempo. La oscuridad de la noche, mesclado con sus trajes negros les daban la oportunidad perfecta para camuflajearse.
Kagome observó varias figuras en la oscuridad, y le hizo una señal a Inuyasha para que se acercará a ella, y otra a Kagura para que rodeará la zona.
Por lo que veía, eran muchos jóvenes, sus edades rondaban los 12 hasta 16 años. Se reunieron en el orfanato que manejaba Tsukiyomi, antes de su muerte, y el incendio que se produjo después. Varios jóvenes se adentraron en una habitación que aún estaba intacta, se unieron a una pequeña fogata.
Hablaban de cosas triviales, sin mayor relevancia. Por un momento Kagome creyó que no era importante ya que todos estaban bien, y sabían que era un pequeño punto de reunión. Pero el sonido de un búho comenzó a sonar, era Kagura dándole una señal, un sospechoso se estaba acercando a esa zona.
- Buenas noches - habló el misterioso encapuchado llegando donde estaban los jóvenes.
- Ya estamos aquí - hablo unos de los jóvenes, el más valiente entre ellos.
Kagome observó al pequeño niño de cabello rojizo, no debía superar los 10 ó quizás 11 años de edad.
- No te impacientes, el trabajo es simple. Pero necesito mujeres para hacerlo, quizás un solo hombre para que las ayude - habló el misterioso encapuchado.
- ¿Cuánto nos vas a pagar? - preguntó el niño pelirrojo.
- La suma es muy elevada y el trabajo es muy insignificante.
- ¿En qué consiste el trabajo?
- Mis patrocinadores, desean degustar un buen plato de carne, por eso necesito mujeres, y como ya dije quizás un hombre que las ayude. El pago es elevado debido a la lejanía y la discreción que pide mi jefe.
Los jóvenes se vieron entre ellos, hablaron un poco, y un grupo de mujeres que afirmaban saber cocinar se ofrecieron junto a dos hombres. El hombre encapuchado, eligió a 8 mujeres y a los dos hombres.
- Esto me huele raro - afirmó Inuyasha desde su posición.
Desde la distancia Kagome ya sospechaba que algo extraño ocurría, con una señal le pidió a Kagura que siguiera a los jóvenes que subían en el carruaje con él hombre encapuchado, ya conocían su identidad sabían que era Juromaru, y su hermano lo esperaba en el carruaje.
Cuando el carruaje arrancó con aquellos jóvenes, en el interior. Kagura se fue detrás del carruaje y Kagome siguió junto con Inuyasha al niño pelirrojo, de todos era el más valiente que se había mostrado en la reunión con los dos secuestradores. Lo siguieron hasta una casa vieja, en ruinas casi a punto de caer. No había puerta, y el niño cayó en la cama, o el intento de una.
- Creo que vive solo - le dijo Kagome a Inuyasha
- Entonces buscan niños y jóvenes de bajos recursos por eso, son más fáciles de convencer
- No creerás que realmente les pedirán que cocinen, verdad?
- Por supuesto que no.
- Hablemos con él - le dijo Kagome refiriéndose al niño
Entraron en la casa, y lo buscaron sin encontrarlo en la cama. Kagome solo soltó una pequeña risa al darse cuenta donde estaba.
- ¿Quiénes son ustedes? - habló el niño a su espalda sosteniendo un cuchillo.
- Solo queremos hablar baja eso antes que te lastimes - le ordenó Inuyasha.
- No lo haré díganme quienes son? Y que quieren? Aquí no hay nada para robar - habló el niño con miedo, el cuchillo se tambaleaba en sus manos.
- Tranquilo, no vinimos a hacerte daño. - le confirmo Kagome
- Entonces qué hacen aquí? - estaba asustado, eso era seguro.
- Queremos saber todo sobre los hombres con quienes te acabas de reunir
- No los conozco, solo sé que ofrecieron mucho dinero a quien eligieran para trabajar
- Cómo sabías de el punto de reunión? - le pregunto Kagome
- Simplemente escuché el rumor que estaban ofreciendo dinero para los jóvenes
- ¿Dónde? Escuchaste el rumor - le pregunto Kagome
- Fue una persona, recuerdo que fue una chica que ahora está desaparecida - les confesó el niño.
- Y no pensaste que podía ser algo malo? - lo regaño Inuyasha
- Ya no tenía más opciones… - le confesó el niño.
- Cuéntanos - le pidió Kagome.
- Hace poco más de un año mi madre enfermó gravemente y mi padre pidió dinero prestado a los hermanos Hiten y Manten. Pero mi madre murió de igual forma y mi padre quedó con esa deuda, pero los hermanos, ahora le cobran intereses cada vez más elevados y se le hace imposible a mi papá poder pagarles. - les confesó el niño
- Por eso robas en la plaza? - le pregunto Kagome
- Que!? - le pregunto el niño
- Eres bueno para que nadie te note, pero yo te vi. De igual forma debes tener cuidado a quien le robas si te atrapan será muy malo para ti - le confesó Kagome.
- De igual forma ya no puedo estar peor.- les confesó el niño
Kagome comenzó a caminar saliendo de aquella casa dejando por concluida la conversación, e Inuyasha se fue tras ella. Kagome sabía que no conseguiría más información del niño, y su miedo posiblemente lo lleve a cometer un error.
- Me sorprende que… - Inuyasha le iba a hablar pero Kagome lo interrumpió conociendo su pregunta
- No lo tomes a mal, pero primero debo averiguar si lo que me confesó es cierto. Si lo que dice es verdad me lo llevaré a Sirène Secrète, sino se quedará aquí.
- Entonces no ayudas al primero que lo necesita?
- No puedo llevarme a cualquiera, solo a quien lo necesita realmente.
- Entonces eres muy selectiva
- Debo serlo, podrían ser simple ladrones y les estaría dando un nuevo mundo para robar
- ¿Qué ley hay en Sirène Secrète para un ladrón o un asesino?
- Para los ladrones el corte de un dedo, cada vez que se les atrapé. Y para un asesino la muerte después de la tortura.
- Vaya que estricta.
- El castigo fuerte es una forma que las personas temen hacer el mal, crees que en Royaume Plage la ley se hace cumplir?
Inuyasha permaneció en silencio, no sabía cómo responder a eso, sabía que Kagome estaba más involucrada con la política que él. Le enfadaba que una desconocida del reino tuviera más conocimiento que él.
Kagome volvió a aquella taberna, donde volvió a pedir una botella, y fue directo a hablar con Hoshiyomi.
- Y ahora qué? Ya es muy tarde - habló Hoshiyomi cansado
- ¿Conoces a los hermanos Hiten y Manten?
- Trabajan haciendo de prestamistas pero sus tasas de interés son muy elevadas y nadie puede pagarlas nunca
- Entonces, son estafadores
- Si, solo un idiota se metería con ellos.
- Ya veo
- Conozco esa mirada, a quien vas a salvar?
- Un niño, vive en la miseria junto con su padre por meterse con ellos.
- Todos conocen a los hermanos Hiten y Manten, si se metió con ellos es muy estupido o estaba muy desesperado.
- El niño está robando en la plaza para conseguir dinero para pagarles.
- Conseguiste a mi ladrón misterioso. Ya varios me habían avisado, y están ofreciendo dinero a quien lo atrape.
- Dame unos días, no publiques a nadie sobre quien es el ladrón de la plaza. Necesito atrapar primero a los hermanos Kageromaru y Juromaru por las desapariciones, luego me haré cargo del niño. Me lo llevaré a Sirène Secrète junto a su padre.
- Bien, te doy 2 días. No me pidas más
- Gracias…
Inuyasha y Kagome fueron directo al barco después de eso, Kagome sabía que debía detener a quien secuestra a los jóvenes y luego salvar a un padre que solo desea hacer bien las cosas por su hijo.
Kagura llegó después de varias horas, justo cuando Kagome había pedido a Miroku salir a buscarla.
- ¿Estás bien? - fue lo primero que le pregunto Kagome al verla llegar
- Si, es solo que… no vas a creer dónde están los secuestrados - le confesó Kagura.
Se reunieron en la oficina de Kagome. La presencia de Kagura, Miroku, Sango e Inuyasha quien decidió unirse.
- Entonces ya estamos aquí - hablo Kagome, aunque Inuyasha no estaba invitado a esa reunión se integró por su cuenta.
- Yo averigüé sobre los hermanos Kageromaru y Juromaru - habló Kagura, cortándole el momento.
- Cuéntame
- Los seguí, los observé haciendo negocios con un hombre alto no pude ver su rostro debido a que venía cubierto con un traje de mandril blanco. Pero observé que ese hombre les pagó una gran cantidad de dinero. Así que lo seguí a él, cuando observé que le entrego el carruaje con los jóvenes dentro pero me temo que ya no pude hacerlo después que entró en el castillo.
- Ya veo, así que alguien del castillo es quien solicita sus servicios - aclaro Sango
- Mañana hay una baile de máscaras, y me parece que estamos invitados - les dijo Kagome con una sonrisa culposa.
Inuyasha sabía que no estaban invitados y que posiblemente se meterían escondidos, debía averiguar cómo hacían, posiblemente usaban el mismo método en Royaume Plage.
Hasta aquí el capítulo de hoy, recuerden que los personajes no son míos. son propiedad de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece
Les prometo que el siguiente capítulo es más largo, así que prepárense porque se viene una buena revelación ;)
