Capítulo III: "La respuesta a mi aflicción debe estar aquí"
Una semana después de la Luna llena
Wednesday sostiene el teléfono en su mano derecha titubeando por unos minutos si debiese hacer la llamada o sorprender a Enid. Según Thing, la segunda opción es la mejor, es algo inesperado y muy al estilo Wednesday, además está el asunto que hace unos días ha escrito un breve mensaje de texto en el chat en el cual Thing tiene una alta participación, en esta ocasión sí sería ella contestando a su compañera de habitación, sin embargo, según Thing el mensaje fue enviado, pero no fue recibido, esa fue una de las primeras lecciones que le había dado Thing, pues a los mensajes que le llegaban de amenaza jamás los había intentado contestar y no se fijaba en la esquina inferior derecha donde residía aquella información.
Así que optó por guardarlo en el bolsillo de su gabardina negra hasta que llegara a San Francisco. Observando el panel de los vuelos salientes, aún tenía una hora de espera, así que decidió invertir ese tiempo para darle una relectura al libro de su autodenominada archirrival Mary Shelley con su clásico Frankenstein. Tan inmersa estaba en su lectura que no se había percatado del paso del tiempo, por eso tuvo que poner atención a los parlantes que anunciaban que los pasajeros de su vuelo tenían que abordar por la puerta C-3. Agarrando su bolso de viaje y manteniendo el libro en su mano izquierda se encaminó hasta la puerta donde tenía que abordar el avión que la llevaría hasta su destino. Sería un vuelo de cinco horas. Lástima que no tuve la opción de traer mi violoncello o quizás la compañía de Thing me habría venido bien. Viajar con él nunca estuvo en discusión, por más que su padre y madre le sugirieron llevarlo. Sentía que este viaje tenía que hacerlo en solitario había muchas dudas que aclarar y la presencia de Thing, sería un inconveniente, pues era cercano a las dos y de lo que tenían que conversar era un asunto muy serio. Además, por entrometerse en asuntos que no le concernía, tuvo que asistir al baile del Raven con Tyler, cuando debería haber ido a investigar la cueva con Eugene, definitivamente era una mano que no sabía respetar la privacidad.
Volviendo la mirada a su libro volvió a retomar la lectura hasta el momento que el avión volviera a tocar suelo.
Los ojos aún permanecían cerrados y el dolor en su cabeza todavía la amenazaba, se dejó guiar por su sentido del olfato y su audición. Lo primero que pudo sentir fue que se encontraba acompañada, sin embargo, el aroma no era ninguno familiar, pero reconoció que se trataba de otro ser humano. Intentando sentarse, sintió que unas manos la ayudaban a levantarse para acomodar su espalda en una de las paredes del lugar donde se encontraba a la vez que una suave voz le indicaba que tenía que ayudarse con la otra mano para conseguir la posición deseada.
Cuando al fin pude abrir sus ojos, Enid pudo distinguir una tenue luz frente a ella, que provenía de una lámpara, giró su mirada hacia su izquierda encontrándose con otra joven y si tenía que adivinar cuántos años tenía, podía jurar que sería de su misma edad. La joven permaneció en silencio, esperando a que Enid fuera la primera en establecer el inicio de la conversación.
"¿Dónde estoy?" Su voz le pareció desconocida, algo áspera y casi susurrando la pregunta.
"Estás en el campamento Aullido" Contesta la chica con calma y mirándola de reojo a través de su flequillo, que ocultaba casi la mitad de su cara.
Enid la mira intentando recordar si había escuchado aquel nombre antes, pero el dolor de cabeza le impide pensar con claridad.
"¿Tienes algo que alivie mi dolor de cabeza?" La chica se levanta de su lado para ir hacia un costado de su cama buscando algo en su bolso, por suerte logra encontrar las pastillas que la ayudarán a calmar el dolor de cabeza a la chica rubia que había llegado a tempranas horas de ese día.
"Aquí tienes" Le entregó las pastillas y un vaso de agua. Enid le dio las gracias y tomó ambas cosas con rapidez, ya no aguantaba esa horrible sensación.
"Gracias" Dijo simplemente después de que terminó de beber el agua. La chica le dio algo más de tiempo, porque seguramente tenía muchas preguntas que hacerle, pero ella no tenía demasiadas respuestas o la suficiente información, pues su llegada había sido sumamente anormal.
Unos minutos después Enid se siente mejor y piensa que es lo que debe preguntar, tenía tantas interrogantes, que comenzó por la más simple.
"¿Cuál es tu nombre?" Fijó su mirada en la joven.
"Tala Karlsen" Contestó la adolescente de tez blanca y cabellos oscuros y de una mirada de verdes intensos.
Enid no reconocía a la joven, está segura que es la primera vez que la ve, pero el apellido estaba segura que lo había oído antes. Mientras hacía memoria ladeó su cabeza hacia derecha.
"Kalsen" Murmuró Enid.
"Si estás pensando que pertenezco a ese clan, te confirmo que así es" Tala lo dijo con un tono tan neutral que Enid de inmediato se acordó de su compañera de cuarto en Nevermore.
"Vaya, eso es sorprendente" Lo dijo con admiración. Según la historia que le contaba su madre de niña, a ella y a sus hermanos, que había tres grandes clanes en la costa oeste de Estados Unidos. El primero eran los Friedrich de origen alemán, los Karlsen de origen noruego y los Sinnette provenientes de Francia. Había conocido algunos integrantes de esos clanes, cuando en la manada ascendía un nuevo Alpha, era una celebración en que todos los licántropos estaban invitados.
Permanecieron un rato más en silencio, Enid ya se sentía mejor, pero estaba insegura de las siguientes preguntas que tenía atoradas en su garganta. Inhalando fuertemente para darse ánimos, pues esto no sería nada fácil, tenía miedo de que sus presentimientos se hayan hecho realidad.
"Adelante, puedes preguntar lo que quieras" Estando en ese lugar por casi medio año, había visto pasar a varias jóvenes que tenían su misma condición, no transformarse en las noches de luna llena.
"¿Qué día es?" Sentía como si habían pasados días desde que fue incapaz de enlobarse.
"El día después de la Luna llena" Respondió con calma, esa había sido una pregunta muy fácil.
"Vaya, supuse que había pasado al menos una semana" Enid podía recordar la noche anterior con total claridad, pero estaba insegura de cómo había llegado a este campamento.
"Quizás fue porque te dieron una inusual dosis de acónito, no fue mortal, pero sí lo suficientemente fuerte para dejarte inconsciente por más de doce horas"
"¡QUÉ!" Frente a esa respuesta Enid se coloca de pie y comienza a caminar frenéticamente por la habitación.
"¿CÓMO PUDO SER CAPAZ? SE SUPONE QUE ES MI MADRE". Enid estaba segura que su madre era la responsable de su intoxicación. "Esto fue por venganza, por no querer asistir a este tipo de campamento cuando me lo sugirió, bueno eso no fue una sugerencia, era una orden, pero…" Agotándose por esa explosión de ira se sienta en el suelo, sube sus rodillas a la altura de su pecho para abrazarlas y enterrar su cabeza en ellas. Sería muy vergonzoso que una extraña la viera en este estado.
Tala que desde el momento que Enid inició su potente monólogo, se limitó a observarla y analizar si es que se puede el tipo de relación que llevaba con su madre. Es muy parecida a la que tengo con mi padre, pensó llenándose de amargura.
Los minutos que habían transcurridos desde el arrebato de Enid, las dos permanecieron en sus lugares, sin querer alterar ese frágil silencio, que en momentos se volvía ensordecedor. Enid necesitaba que alguien la consolara y esa persona, aunque no muy efectiva para tal labor se encontraba a miles de kilómetros de ese sitio.
"Willa" Murmuró y le dio algo de calma.
La otra joven siguió observándola, no era muy buena en consolar a la gente, pero estando en esta situación anteriormente, se levantó y se sentó a su lado y tímidamente le acarició la cabeza. Al primer toque Enid se volvió a tensar, pero a medida que las caricias se hicieron en un ritmo constante se pudo relajar y levantó su cabeza para mirar a su compañera de habitación.
"Gracias, lo necesitaba" Enid limpió sus lágrimas con el dorso de su mano, Tala solo le sonrió sutilmente.
Volviendo a inhalar y a exhalar, Enid tiene que volver a preguntar.
"¿Viste quien me trajo a este lugar?" Tala recordaba eso perfectamente, pues había estado despierta toda esa noche y parte de las primeras horas de la mañana esperando los resultados de las atroces técnicas que impartía este campamento para que pudiera enlobarse.
"Sí, creo que fue toda tu familia" Hizo una pausa "Creo que fueron tus padres y supongo que dos jóvenes más, supongo que eran tus hermanos" Habían llevado a Enid a una sala común, su padre la cargaba, mientras que su madre le daba indicaciones a sus hermanos para que dejaran su bolso rojo en ese lugar.
"No me extraña que Aldair y Valdir se prestaran para este secuestro" Imposible que fueran Garou o Ryul, pues eran más cercanos y tenían un mejor trato con ella. Tala no supo que más agregar, ni siquiera palabras de consuelo le venían en estos instantes.
Enid ya tenía más o menos claridad de los eventos de la noche anterior, ya no tenía caso seguir ahondando más. Sabía que esto era porque seguramente no le habían creído que se había enlobado el mes anterior y este fue el resultado, su madre siempre cumplía lo que decía.
"Supongo que estaré aquí por las seis siguientes semanas" Enid lo dijo con tristeza, se supone que así no serían sus vacaciones, tendría que haber recibido una visita importante y si eso se hubiese cumplido tenía una amplia gama de panoramas para su ilustre visita. Se levantó y fue hasta lo que supuso era su cama, pues ahí estaba ese bolso que le traía amargos recuerdo de la separación con Wednesday.
"También suponía eso" Habló serenamente Tala.
"¿Cómo es eso?" Enid giró su cabeza, su rostro se llenó de confusión.
Tala se levantó y le dio la espalda y su mirada se fijó en la noche estrellada. "Este no es ese tipo de campamento, este es el más particular de todos. Si logras enlobarte una primera vez no dejaran que te vayas hasta que vuelvas a hacerlo al menos por tres lunas llenas más"
Un escalofrío recorrió la espalda de Enid, esto era algo que nunca se imaginó vivir. Si lo consigo durante este mes, pero no el próximo, quizás pase años en este lugar, eso es imposible tengo que volver a Nevermore.
"Si estás pensando en que te dejaran salir para que termines los años que te quedan de estudio, supongo". Aún ninguna de las dos había preguntado la edad de la otra "Acá hay maestros que te ayudaran con los estudios, solo le interesan que el prestigio en sus métodos para enlobar a cualquiera que sea incapaz lo logren, sin importar el tiempo y el costo"
Esa declaración fue casi como una sentencia de muerte para Enid, ahora la única esperanza que tenía era escapar, no podía ausentarse de Nevermore, menos ahora que necesitaba la presencia de Wednesday en su vida, su último pensamiento antes de preguntarle a su nueva compañera de habitación donde estaba el comedor fue ¿Qué haría Wednesday?
La elección de un equipaje ligero trajo ventajas, no tendría que desperdiciar tiempo en recoger su maleta, pues la había llevado consigo en el compartimiento que se ubicaba arriba de su cabeza. Ahora podría destinar más tiempo para llegar a la casa de Enid, pues un mal presentimiento la había embargado mientras volaba y esa sensación no se había apaciguado ahora que volvía a pisar tierra firme. Sacando su teléfono de su bolsillo derecho, busco la aplicación del mapa para saber que tan lejos estaba de su roommate.
"Había considerado que la distancia entre el aeropuerto y su casa sería más extensa" Cerró la aplicación para abrir otra, una que recientemente había aprendido a usar gracias a la ayuda de Thing, quien le había dicho que era bastante útil para movilizarse por la ciudad. Buscando el icono que contenía una U, escribió la dirección y completó los datos que exigía. Ahora solo tenía que esperar alrededor de 15 minutos hasta que el auto designado la fuera a buscar.
Oyendo el ruido de motor y verificando la placa patente, se subió al vehículo para encaminarse hacia su destino. Mientras apreciaba el paisaje que pasaba frente a sus ojos, Wednesday se dejó llevar por sus pensamientos unos minutos, reflexionando y determinando sus acciones para cuando se reencontrara con Enid. ¿Le permitiré que me abrace nuevamente como aquella noche? Seguramente es lo primero que hará cuando me vea. Finalizó su pensamiento esbozando una tenue sonrisa.
Al cabo de casi media se despide del chofer quien la había dejado en su destino, finalmente estaba a metros de su compañera y sintió que sus latidos se aceleraron por unos instantes, para que volvieran a su ritmo natural cerró sus ojos e inhaló profundamente, captando nuevos aromas, como el bosque que estaba cerca y la tierra húmeda por el clima de esa zona.
Cuando se sintió más tranquila observó la casa que tenía por delante, la que estaba rodeada por rejas de madera pudiendo divisar una camioneta, sin rastros de animales domésticos ¿Los hombres lobos tienen como mascotas a perros? Un pensamiento inusual, pero completamente válido.
Caminando hacia la entrada de la casa no puede escuchar ningún ruido inusual, todo aparenta calma, hubiese esperado escuchar una de las canciones de k-pop favoritas de Enid o que haya escuchado el auto y la estaría recibiendo, pero nada.
Tres toques en la puerta sonaron en la casa de los Sinclair, oye una voz que seguramente le pertenecía a la madre de Enid, diciendo un momento o algo similar. La puerta se abre y Wednesday se encuentra con Esther quien la mira sorprendida.
"¿Y tú eres…?" La mira de pies a cabeza con desdén.
"Wednesday Addams, la compañera de habitación de Enid" Se presenta, no afectándole la mirada que le da la mujer, estaba acostumbrada, casi todas las personas la miran así y otras con algún grado de temor.
"Con que tú eres la famosa Wednesday" Esther Sinclair había escuchado de esta particular estudiante de Nevermore durante el fin de semana de padres, aunque no prestó mayor atención a su hija cuando describía a su compañera de habitación. Enid estaba tan entusiasmada de tener una que tuvo que decírselo a su familia, al menos no era una decepción si tenía una compañera tan esplendida como era Wednesday.
"Así es, ahora le puede avisar a Enid que estoy aquí" Wednesday estaba deseosa de terminar de conversar con esta mujer.
"Lamento decirte que Enid no está en casa anda de visita donde su prima Lucille y pasará el resto de las vacaciones con ella" Esther se le ocurrió esa mentira con bastante rapidez, era una simple y sencilla respuesta que cubría por completo la ausencia de su hija.
Wednesday mantuvo su mirada fija en el rostro de esa mujer detectando algún leve movimiento para detectar si sus palabras eran verdaderas, lo que encontró fueron signos de que era una absoluta mentira. No confrontó a la mujer había algo más en su mirada, por lo que optó por despedirse de ella y salir de aquella casa. Escuchó cuando se cerraba la puerta, sin embargo, Wednesday no volvería a su casa, ella esperaría hasta la noche para entrar en esa vivienda. Decidiendo esperar esas horas en el bosque se encaminó hacia allí sin ningún apuro y muy atenta por si había otros familiares de Enid vigilando sus pasos.
Las horas en que estuvo en el bosque fueron agradables, había echado de menos esas incursiones con su hermano cuando eran más pequeños y se perseguían con las ballestas, ella siempre lo encontraba, pero él era rápido para esquivar sus flechas. Ahora había gastado ese tiempo en leer y hacer algo de esgrima con un palo que encontró mientras caminaba en búsqueda de agua, la había encontrado en el lago que estaba casi en la entrada.
Mirando la hora en su teléfono decidió que ya era momento para irrumpir en esa casa y buscar la verdad, si tenía algo de suerte quizás podría provocar una visión, que habían sido escasas, ya no las tenía desde antes de su encuentro con Crackstone.
Cuando Wednesday estuvo cerca de la reja de madera la inspeccionó por los cuatros costado, se fijó que cada habitación había luz con excepción de una, la que estaba en el segundo piso. Esa tiene que ser el cuarto de Enid. Buscando una ruta que la llevara hasta ese lugar en altura, Wednesday dio pasos seguros hasta un árbol que estaba cerca de la ventana y tenía una de sus ramas que daba en esa dirección.
Dejando su bolso apoyado en el árbol comenzó a treparlo alcanzando la rama que había visto desde el suelo con relativa facilidad, caminó por esta con tranquilidad y extendiendo sus brazos hacia los lados para mantener el equilibrio hasta llegar a la ventana.
Empujándola con sutileza logró abrirla y entró en el cuarto, del cual no pudo ver nada a simple vista, ocupando la linterna de su teléfono, logró divisar una lámpara en un costado de la cama de Enid.
Su primer pensamiento fue que la habitación sería igual a la mitad que le pertenece a Enid en el Ophelia Hall, sin embargo, esto parecía una copia deslavada, tan falta de color muy impropio de Enid, haciendo que Wednesday pensara que se había equivocado de cuarto.
Siguió mirando con cuidado el lugar, estaba demasiado desordenado, muy impropio de Enid, más parecido a aquel fatídico día que encontró clavado a Thing en la pared y hojas tiradas en el suelo como si algo terrible hubiese sucedido. Recogiendo ropa al azar se dio cuenta que ahí estaba el teléfono de Enid, su pantalla rota y fue en ese preciso instante que Wednesday desencadenó una visión.
Enid estaba sobre su cama llorando amargamente mientras sentía los aullidos de su familia, sin recordar cómo fue capaz de levantarse y encerrarse en su cuarto, se despreciaba y su mente le jugaba una mala pasada, pues estaba creyendo sinceramente que su transformación la había imaginado y que nunca había peleado con el Hyde, además ella no lo hirió como lo lastimó la bala que disparó el sheriff, el padre de Tyler.
Sin saber cuándo ni cuánto tiempo estuvo durmiendo sintió que la puerta se abría, seguramente era su madre que venía a regañarla y volver a criticarla como siempre lo hacía, sin embargo, su madre le ofrece amablemente un vaso de agua.
"Ten hija, esto te hará bien, ya solucionaremos tu problema de alguna forma" Enid alguna vez recordó a su madre hablándole así, cuando era todavía una niña y llegaba con sus rodillas ensangrentadas por caerse al jugar con sus hermanos. Tomó el vaso que le ofrecía y bebió todo el contenido, esperaba sentir alivio, pero lo que estaba experimentando era lo contrario, se sentía morir, que algo le quemaba su interior, fue tanto el dolor que volvió a llorar junto con sentirse débil, no aguantó más tiempo y se desmayó. Su madre tuvo el tino de sostenerla en sus brazos antes que cayera al suelo.
Segundos después Wednesday vio que el padre de Enid, entraba al cuarto con un semblante serio.
"Espero que estes en lo correcto mujer, llevarla a la fuerza al campamento Aullidos es inaceptable" El hombre fue a mirar a su hija que todavía tenía signos de dolor en su rostro.
"Es por su bien" Se justificó Esther y el padre no le respondió, ahora solo faltaba guardar algunas pertenencias de Enid y estaría todo resuelto. Cuando el padre tomo a Enid en sus brazos no se fijó en que su teléfono cayó de uno de los bolsillos de su pantalón cayendo al suelo sin que nadie notara este detalle, él seguía pensando que fue débil en oponerse a este plan.
Wednesday salió del trance y su vista estaba clavada en el techo, cuando se recuperó se puso de pie, sin notar que había cerrado sus manos y sus uñas habían clavado sus palmas hasta el punto de marcarlas con medias lunas. Lo único que deseaba era salir de ese espantoso lugar.
Cuando bajódel árbol tomó con prisa su bolso y salió apresuradamente de ese lugar, no quería volver a estar allí, solo tenía algo en su mente, averiguar dónde estaba aquel campamento.
Continuará…
