Capítulo 14: Fusión
Acaso debía castigarse mentalmente por lo que le hizo? No, más que arrepentirse de lo que hizo sentía tristeza que ella no pudiera recordarlo, sentía dolor que ella posiblemente lo vea como algo malo. Se sentía como una escoria porque ella no aceptaría estar con él. ¿Acaso ella no lo deseaba tanto como él? Acaso ella tenía a quien amar? Y no era él?
- ¿Acaso es Kouga? - esta vez hablo en voz alta sin desearlo. - acaso ella está enamorada de Kouga? - le preguntó a Colmillo, el cual respondió con un "no" ladeando la cabeza de izquierda a derecha.
- Entonces a quien ama? Si ella está tan arrepentida de lo que hicimos. Entonces… entonces…
Inuyasha se dio cuenta que su deseo por Kagome no se basaba solo en el deseo físico, había algo más algo que no había experimentado con nadie más, un sentimiento que por muchos años no había conocido y creía conocer.
- Aún si Kagome, no me ama… yo deseo estar con ella. - le confesó Inuyasha a Colmillo.
- Kagome, gracias a ella pude hacer amigos y tener deseos de entender mejor a mi pueblo, gracias a Kagome pude cumplir mi sueño más grande de poder navegar… por eso yo… yo… deseo protegerla…
Tras esa revelación Inuyasha pudo sacar la espada de la pared, aquella hoja emitía un brillo que nunca había visto antes en otra espada.
- ¿Qué clase de espada es esta? - se preguntó Inuyasha.
- La espada representa mis deseos - habló alguien detrás de Inuyasha.
Cuando el volteo a ver de quién se trataba, pero el único a su espalda era Colmillo. Miró nuevamente la espada, observando la hoja filosa de aquella espada.
- ¿Qué se supone que debo hacer ahora? - se preguntó Inuyasha
- La espada es mi poder
Inuyasha volvió a mirar a su espalda, Colmillo era el único presente. Inuyasha se acercó y lo observó de manera más fija.
- Acaso tú hablaste? - le preguntó Inuyasha a Colmillo. - ¡No! Seguro me estoy volviendo loco
- En realidad, ahora podrás escucharme hablar - le hablo Colmillo.
- Que! - exclamó Inuyasha asustado.
- Escúchame, nuestras mentes se han conectado debido a que tenemos sentimientos en común - le confesó Colmillo
- Entonces ahora podrás escuchar mis pensamientos?
- No solo eso, ahora dependerá de ti. Como ya te dije la espada representa mis deseos. Cuando confesaste ante ti mismo que deseas proteger a Kagome, nuestras mentes se conectaron.
Colmillo se acercó a Inuyasha, y ambos quedaron viéndose fijamente. Inuyasha sabía que esa conversación era importante.
- Ahora nuestras vidas dependerán de tu decisión
- Decisión? ¿Cual decisión?
- Nuestras mentes se han conectado, pero falta conectarnos físicamente.
- Físicamente? Como?
- Conocí a Kagome cuando apenas era un cachorro…
Inició de flash back
Vivía en el bosque encantado, desde que tenía memoria siempre estaba solo. Los demas animales siempre peleaban por territorio. Las peleas eran constantes pero siempre eran rápidas. Los ganadores se definían rápido.
Nunca tuve interés de obtener poder o gloria yo solo quería un lugar donde no sentirme agredido, donde pudiera estar tranquilo. El bosque tenía un lado peligroso cerca de la tierra humana, pensaba que allí podía estar más tranquilo. Pero un día, un humano entró en el bosque y colocó una trampa, quería cazar una criatura Mágica con el fin de obtener alguna riqueza por su cuerpo.
El humano venía casi todos los días, y siempre destruía algo del bosque, cortaba un árbol, provocaba un pequeño incendio, y simplemente robaba algún objeto que veía. En mi día logré cazar un pequeño conejo para poder comer tranquilamente. Pero aquel humano llegó a donde me plantee devorar a mi presa.
- Ha, solo es un perro… aunque jamás había visto un perro en este bosque seguro eres mágico - habló aquel hombre.
Le di un Gruñido para que entendiera que no me iba a dejar atrapar fácilmente, aquel hombre comenzó a lanzarme flechas, y en mi desespero huí, desconocía las capacidades de los humanos.
- ¡Muere monstruo! - gritó
Logre esquivar aquellas flechas que me lanzo y fui directo por su cuello. Cortándole un gran trozo de carne logré quitarle su vida. Pero para mí mala fortuna caí en una de sus trampas. Me mantuvo atrapado de la pata por varias horas. Agonizaba de dolor y no lograba salir de ninguna forma.
Fue entonces cuando lo sentí, olfateé en el aire como venía alguien más, alguien con olor humano, posiblemente me mataría por culpa de mi pata atorada. Cuando llegué, me planteé a usar la poca energía que me quedaba para matarlo. No dejaría que ningún humano me hiciera daño nuevamente. Pero aquel humano que llegó se veía diferente, era mucho más pequeño. Y no solo eso, en cuanto me vio ignoró por completo al humano grande, para venir en mi ayuda.
- ¿Estás bien? - me preguntó estúpidamente.
No podía quitarle la vista de encima. No dejaría que me lastimara nuevamente, no volvería a confiarme nunca más.
- Tranquilo te ayudare - me dijo, y trato de acercarse a mi.
Por supuesto no podía confiar, ella posiblemente trataría de lastimarme también. Pero aún con mis amenazas ella se acercó y la mordi en la cintura, pero ella aprovecho para quitarme la trampa de la pata, provocando que mi dolor creciera exponencialmente. La culpe por ello e iba a pagar por mi agonía, Pero…
- ¿Estás sufriendo mucho verdad? Lo lamento, lamento que él te haya hecho sufrir así - me dijo, mientras varias lágrimas caían por su rostro.
Aun con mi pata herida me acerqué a ella, no entendia porque mi cuerpo se movia en contra de mi voluntad, lamí su rostro para que dejara de llorar. Ella me abrazó, era la primera vez que sentía el contacto de otro ser viviente. Me llevo a su casa y vendo mi pata herida.
- ¿Cómo te llamas? Mi nombre es Kagome… - me dijo ella.
La veía, y ella a mí esperando que le respondiera, en todo momento nunca dejó de sonreírme, sin pensarlo acabe enamorándome de esa sonrisa. Me enamore de ella.
- Te llamaré Colmillo, ya que fue lo primero que me mostraste al vernos - me confesó ella, me dio un nombre, me dio algo que nunca creí necesitar, algo que nunca creí merecer tener.
A Pesar que ambos compartían ser de la misma especie eran completamente diferentes, esa mujer confío en mí, lloro por mi. Eran cosas que nadie nunca hizo por mí, durante mi vida solitaria creí que debía ser fuerte para sobrevivir pero cuando ella llegó comencé a desear ser fuerte para protegerla.
Desde entonces desee jamás separarme de ella, y comenzamos a hacerlo todo juntos, podía confiar que ella nunca me traicionaría. y ella confio en que yo nunca me iría.
Fin del flash back
- Por eso, cuando volvió herida de Espagne debido a que yo no pude acompañarla decidí usar mi poder y crear una espada. La espada está hecha con mis dientes y forjada con mis sentimientos. - término de confesarle Colmillo
- Kagome siempre a tenido un corazón de oro - se sintió orgulloso Inuyasha
- Si, ella siempre logra sanar casi cualquier herida, pero tiene una que nunca a logrado curar.
Inuyasha observó a Colmillo expectante, sin saber cuál era ese dolor que Kagome ocultaba.
- Voy a darte dos opciones, la primera es que vuelvas a Royaume Plage y olvides lo vivido aquí.
Inuyasha lo veía, sin tomar mucho esa opción en consideración, ya que deseaba permanecer al lado de Kagome. Estar con ella lograba calmar su alma.
- La segunda es que aceptes la espada con la condición de desear protegerla para siempre.
Inuyasha solo podía pensar que debía debatirse entre dos responsabilidades, una fue impuesta por su lugar de origen, y la otra por tiempo y sentimientos.
- Si me voy a Royaume Plage, ya no podré volver a ver a Kagome. Ya no podría estar con ella y… no quiero separarme de ella. - confesó Inuyasha
- Entonces qué eliges?
- Te prometo que la protegeré
Tras confesar aquellas palabras Inuyasha observo a Colmillo iluminarse y convertirse en una pequeña bola de luz, la cual entró en su cuerpo a través del pecho. Inuyasha podía sentirse como un ardor le recorría el cuerpo, cayó al suelo por el dolor provocado.
Inuyasha observó cómo sus uñas se convertían en garras, largas y afiladas. Como sus cabellos cambiaban del negro nocturno a un blanco como la nieve. Se sentía diferente, su vista se intensificó, su oído se agudizó, su olfato se incrementó, se veía diferente.
- ¿Qué ocurre? - se preguntó Inuyasha, soportando el dolor
- Ahora tu y yo seremos un solo ser, una sola forma de vida - le respondió Colmillo en su cabeza
- ¿Nos fusionamos?
- Si, tal y como cuentan las leyendas en tu tierra, ahora formaremos un solo ser.
- Me estás diciendo que tu y yo seremos uno?
- Lamento dejarme guiar de forma vehemente, pero Kagome lo vale
- Tan enamorado estás de ella?
- Tú también lo estas sino, no podríamos fusionarnos
Inuyasha se levantó del suelo, tomó la espada en sus manos y salió de la cueva, la luz debido a la exposición hizo que quedará ciego por unos segundo mientras su mirada se acostumbraba. Comenzó a comprender que sus piernas se sentían más fortalecidas. Corrió más rápido que nunca y salto más alto que cualquiera. Estaba fascinado de sus nuevas habilidades.
- ¡Es impresionante! - se alabó Inuyasha por sus habilidades.
- También incrementaste tu fuerza - le dijo colmillo en sus pensamientos.
Inuyasha bajo del árbol donde estaba y en el suelo levantó una enorme roca, siendo una proeza imposible para un humano común, pero él ya no era un ser humano común.
- Debes aprender a distinguir olores
- Olores?
- Intenta detectar un conejo
Inuyasha cerró los ojos y trató de concentrarse en los olores que se mezclaban en el aire, tardó unos minutos en poder separar los olores.
Durante el día entero, Inuyasha práctico sus nuevas habilidades, aún en la oscura noche cuando la luna creciente era su única luz en el cielo, Inuyasha continuaba practicando sus habilidades.
- Kagome, quiero verla - le indico Colmillo.
- ¿Cómo crees que me encuentre? ¿Crees que me acepte? - le preguntó Inuyasha.
- Nuestro trabajo es protegerla. Además estoy seguro que ella nos aceptará tal y como somos…
Inuyasha tenía sus dudas pero podía sentir la confianza que Colmillo le tenía, podía sentir como Colmillo tenía la certeza que Kagome no lo iba a rechazar.
Inuyasha corrió lo más rápido que pudo a la cabaña, una parte de él deseaba verla la otra tenía miedo por como lo viera. Sin embargo al llegar a la cabaña se dio cuenta que se encontraba vacía, Inuyasha trato de tomar el olor de Kagome, la cabaña estaba impregnada de ella.
- Es un olor muy dulce, y tiene una fragancia muy salvaje - específico Inuyasha
- Algo que refleja su personalidad - le confesó Colmillo.
Inuyasha camino hasta el castillo, y se mantuvo en una rama, aspiro todos los olores que pudo logrando dividir la esencia de cada uno.
- Kagome está en la habitación principal - logró encontrarla Inuyasha por el olor.
- Debes tener cuidado, Kagura está cerca - le confesó Colmillo.
- Kagura…
Inuyasha se acercó lo más que pudo a la habitación de Kagome, y escuchó a ambas mujeres hablar.
- Kagome estás segura que estarás bien? - le pregunto Kagura
- Si, solo estoy un poco preocupada por Colmillo, no ha regresado
- Volverá, siempre vuelve por ti
Kagome suspiró preocupada por su compañero, y aunque no deseaba admitirlo también lo estaba por Inuyasha. Su corazón se había dividido en dos. Deseaba saber que fue lo que había ocurrido la noche anterior, deseaba conocer los sentimientos que los llevaron a hacer lo que hicieron. Y como lo hicieron…
- Me iré a proteger la entrada, luego daré una vuelta por tu cabaña, volveré al amanecer. Aquí estás a salvo.
Kagura se fue de la habitación, la habitación de la reina era la más grande y lejana de las otras. Kagome escuchó como Kagura cerraba su habitación con la llave y luego se iba por el pasillo. Cuando Kagura estuvo lo suficientemente alejada Inuyasha tomo la decisión de entrar en la habitación, y observó que Kagome estaba sentada en la cama dándole la espalda.
Se acercó poco a poco, cuando estuvo en su espalda, le iba a tomar el hombro, pero Kagome le hizo una llave la cual lo tumbó en el suelo, y sacó una daga de sus piernas para amenazarlo en el cuello estando en el suelo.
- ¿Quién eres? - le exigió Kagome, sudando por el dolor soportado.
- Tranquila, soy yo… solo yo… - le dijo Inuyasha.
- Inuyasha… - respondió Kagome, con rostro pálido.
- Si… - respondió Inuyasha
Kagome lo veía sin creer lo que ocurría, se veía completamente diferente, se levantó del suelo sin creer como fue que cambió tanto.
- Como?
- Me fusione con Colmillo
Kagome abrió los ojos, sin creer lo que había escuchado, Inuyasha y Colmillo se habían fusionado.
- Te desagrada? - le pregunto Inuyasha
- Solo estoy impresionada
- Me veo muy diferente ¿Qué tan diferente me ves? - le pregunto Inuyasha
- Tus ojos, pasaron de un azul profundo, a un dorado cálido - le respondió Kagome
Kagome se acercó a él, y comenzó a tocar su rostro, para llegar a sus cabello y descubrir sus orejas en la parte de arriba de su cabeza, y tocarlas.
- Kagome… - la llamo Inuyasha, con la cara enrojecida.
- Lo siento, te dolió?
- No, se sentía extraño…
- Extraño, malo?
- Extraño bueno, muy bueno…
Inuyasha observaba a Kagome y como ella lo "exploraba" en su nueva apariencia. Deseaba que ella lo aceptará, deseaba que no lo rechazara, su corazón latía como loco por que ella aceptará lo que es.
- Kagome, yo…
- Colmillo, te eligió para estar conmigo?
- Me pidió protegerte
- Solo eso? - le preguntó Kagome un poco decepcionada, Inuyasha observo sus sentimientos y con su mano levantó su rostro para que ambos pudieran verse.
- Pero yo no solo deseo protegerte, deseo estar a tu lado. - le confesó Inuyasha, tomando su mejilla en las manos.
- Inuyasha…
Poco a poco sus rostros se fueron acercando hasta quedar conectado uno con el otro. Aquellos labios eran algo nuevo para Kagome, pero no para Inuyasha quien recordaba lo ocurrido anteriormente.
Cuando separaron sus labios, no pudieron separarse entre ellos, permanecieron abrazados. En aquella habitación solos con la chimenea, iluminando sus siluetas.
- Yo, quería pedirte perdón - comenzó hablando Inuyasha.
- ¿Por qué?
- Por lo que ocurrió anoche, no debí… - Inuyasha intentó hablar pero Kagome lo callo con su mano.
- No puedo perdonar algo que no recuerdo - le confesó Kagome
- Kagome… - dijo Inuyasha no muy convencido por la respuesta de Kagome
- Deseo que me enseñes…
- ¿Qué cosa?
- Lo que hicimos anoche, quiero volverlo hacer, contigo - le pidió Kagome.
- Kagome… ¿Estás segura?
- Si, lo deseo, te deseo…
Inuyasha iba a hablar para quejarse pero Kagome lo silenció con un pequeño beso en la comisura de los labios, cuando se separaron. Inuyasha observó en los ojos de Kagome la súplica a su pedido.
Ya no lo pudo soportar más, y las manos de ambos exploraron el cuerpo del otro. Kagome solo deseaba sentir lo que una mujer siente al estar con un hombre, pero más que eso deseaba sentir como sus sentimientos se convertían en algo más real, en algo más palpable.
Pero Inuyasha se sentía aterrado, la primera vez que estuvo con ella fue solo su deseo hablando que ella lo disfrutaba y aprobaba pero la verdad estaba muy lejos de considerarse una entrega mutua. Y ahora ella le pedía estar junto, revivir el dolor que para él fue fallarle cuando aun más por repetir aquello que estaba mal.
Pero la noche era aún joven, y el deseo de ella podía olerlo, sentirlo, escucharlo. El tacto que Inuyasha tenía con ella era de mucha resistencia mental, ahora su fuerza era mayor, y temía lastimarla con las garras que ahora portaba en las manos.
Poco a poco los ropajes que los separaban fueron cayendo al suelo quedando ambos como dios los había recibido en el mundo.
- Ahora entiendo que no es una media luna está marca. Pero me entristece un poco su origen - le confesó Inuyasha al observar tristemente la cicatriz de su cintura.
- Colmillo no lo hizo a propósito, estaba solo y asustado.
- Aún así, es un recordatorio sobre algo de lo que se arrepentirá toda su vida.
- Esta es una marca que me unirá a él eternamente - le confesó Kagome con una sonrisa.
- Kagome…
Decidieron dejar de hablar, pero aún el corazón de Inuyasha seguía con dudas, ya que aunque Kagome no recordara lo ocurrido aquella noche, su cuerpo no dejaba de temblar por el miedo a lo desconocido.
- Kagome, no tenemos que hacer esto
- Pero yo quiero, lo deseo. Anhelo conocer este sentimiento… contigo.
- Kagome…
- Por favor no me rechaces ahora. Sin importar como creas que me siento necesito eliminar este miedo de mi cuerpo
Se estaban uniendo, ambos cuerpos por segunda vez, pero ahora era diferente. Inuyasha sabía que Kagome lo estaba procesando aún. Su mente y cuerpo no se estaban coordinando bien. Ella se estaba debatiendo en continuar, su miedo no la dejaba seguir pero ese mismo miedo le impedía pedirle que se detuviera.
Cuando logró entrar en ella, aquel gritó que Kagome propició fue para alejar todo lo que no conocía, fue para que ella. Pudiera dejar ese miedo al cuerpo masculino.
- Inuyasha, gracias - le dijo Kagome dejando que una pequeña lágrima escapará de su ojo.
- Kagome, te prometo que te protegeré. Aunque me cueste la vida…
Esa fue la mecha que inició todo, esa fue la chispa que iniciaría un conflicto moral y ético. Donde los pensamientos y deseos se dividirán entre la necesidad y el poder. Tras concluir el acto de unión donde sus vidas ya no podían volver a lo que eran, Kagome sabía que su fin se aproximaba, no sabía cómo ni cuándo pero sabía que se aproximaba.
Al amanecer, ambos se encontraban abrazados, en la cama desnudos por el acto de unión que habían tenido, el frío de la mañana se colaba por la ventana abierta, más un pequeño rayo de sol que comenzó a golpear en los ojos a Inuyasha.
Cuando abrió los ojos, no pudo estar más lleno de dicha al ver a Kagome dormida entre sus brazos, ahora estaba seguro y podía tener la certeza que ella correspondía a sus sentimientos. Y no solo eso, también había tomado la decisión de permanecer a su lado, la protegería sin importar el costo.
Pero su alegría se vio interrumpida al escuchar unos pasos apresurados en su dirección. Y por el olor que desprendía la persona se trataba de Kagura. Quizás Kagome lo había aceptado pero aún le temía Kagura.
- Kagura puede ser estricta pero no es mala - le dijo Kagome con los ojos cerrados.
- ¿Cómo sabes lo que pensaba? Espera desde cuándo estás despierta?
- Mmmm… desde que el sol comenzó a salir. Y tienes expresiones similares a Colmillo, por eso siempre sabía lo que pensabas - le dijo Kagome para darse la vuelta en la cama y levantarse de ella.
Inuyasha observaba como Kagome se levantaba desnuda de la cama y se mostraba sin pudor frente a él. Tomó un vestido ligero y se lo colocó entristeciendo a Inuyasha por no poder verla más.
- Será mejor que te vistas y salgas si no quieres enfrentar a Kagura - le confesó Kagome
- Claro
Le confesó Inuyasha pareciendo reaccionar, se vistió y salió de un fuerte salto por la ventana. Kagura abrió la habitación y observo a Kagome despierta viendo por la ventana.
- Kagome, Miroku te necesita…
Le confesó Kagura, preocupada y Kagome comprendiendo que era su amigo quien la llamaba. Inuyasha aún seguía explorando sus habilidades, hasta que su estómago le indicó una necesidad primaria.
- Necesitamos alimento - le dijo Colmillo.
- En serio! No lo había notado - le confesó Inuyasha de forma sarcástica.
Por otro lado, Kagome estaba sentada en la mesa de la cocina frente a Miroku, ambos exponiendo su caso.
- Estas seguro? - le pregunto Kagome
- Estoy completamente seguro, que el collar en la pintura de la princesa de Espagne era la perla que busco - le confesó Miroku
- No podemos volver a Espagne ahora será complicado
- No creo que debamos ir a Espagne, antes tu orden de zarpar, decidí volver a entrar al castillo.
- Tomaste un gran riesgo - lo regaño Kagome
- Lo sé, y lo lamento. Pero debía asegurarme.
- ¿Lograste asegurarte?
- No… cuando logré encontrar la habitación de la princesa…
Inició de flash back
- ¡Debe estar por aquí!
Exclamó Miroku, al encontrar el estante donde reposaban las joyas de la princesa. Buscando entre los cajones observo que todos estaban desordenados, todos los cajones habían sido saqueados? No, a la vista observo que trataron de tomar algo importante de forma rápida, pero tenia problemas para encontrarlo.
Tras escuchar varios pasos acercarse decidió esconderse debajo de la cama, Miroku observó como varios guardias entraron en la habitación junto con el príncipe heredero Naraku.
- ¿Dónde está mi hermana? - les pregunto enojado Naraku a sus guardias
- No lo sabemos señor, la noche del atentado ella desapareció - respondió uno con miedo
- No pudo desaparecer, encuentrenla. La necesito para llegar a un acuerdo. - les gritó Naraku
- Si, su majestad! - afirmaron sus soldados, para salir de la habitación y dejar solo a Naraku
- Maldita sea…
Gritaba, Naraku molestó golpeando y destruyendo cosas a su alrededor. Miroku aprovecho su distracción para salir de su escondite y tomar a Naraku por el cuello y amenazarlo con un cuchillo.
- Quien eres? - le pregunto Naraku
- Nadie importante, ahora me dirás lo que necesito saber
- Lo que sea pero no me mates
- La princesa porta en un cuadro de la biblioteca una perla rosada, donde esta?
- Una perla? Todo por una perla? - le pregunto Naraku enojado, pero Miroku lo sostuvo con más fuerza y acercando más el cuchillo
- Habla! - le exigió Miroku.
- No lo sé.
- Mientes…
- Te lo juro no lo sé, la perla es la joya favorita de Rin. Y ella está desapercibida. Posiblemente si encuentras a mi hermana ella tenga la perla consigo.
Miroku se dio cuenta que Naraku decía la verdad, podía ser un asesino pero no lo creía un mentiroso.
- Tienes alguna pista? - le pregunto Miroku.
- El príncipe de TerreDragon estaba muy interesado en ella, aceptaba muy fácilmente las peticiones que le ponía. Desde que Rin desapareció, él regresó a su país sin decir palabra.
- El príncipe de TerreDragon?
- Si…
Miroku, golpeó a Naraku para que cayera inconsciente no era quien para juzgarlo por sus crímenes, y mucho menos quería llenarse la manos con su sangre.
Fin del flash back
- Así que sospechas que la princesa puede estar en TerreDragón? - le pregunto Kagome por la historia narrada.
- Si, por eso necesito zarpar lo más pronto posible. Se que estas herida y no puedes viajar ahora pero yo…
- Te entiendo perfectamente, y se lo importante que es la perla para tí, para ella… - le confesó Kagome refiriéndose a Sango
- Gracias…
- Pero también sabrás que nadie más que yo puede liderar la "Gloria del rey" - le dijo Kagome guiñando el ojo.
- Kagome, tú…
- Iniciamos este viaje juntos y lo vamos a terminar
- Gracias - le confesó Miroku más contento.
Kagome estaba dispuesta a ir en un nuevo viaje con su amigo para salvar una vida. Sabían que podían confiar en el otro.
- Partiremos mañana, diles que preparen mi barco. También algunos disfraces nuevos de alta costura para nosotros, si es verdad que la princesa Rin es quien porta el collar y fue secuestrada por Sesshomaru debemos entrar en el castillo de Terre Dragon.
Miroku le agradeció por la oportunidad y se dispuso a poner en marcha los preparativos, por su parte Kagome debía pensar seriamente si llevar a Inuyasha a esa misión o dejarlo en Royaume Plage. El problema era que Inuyasha se había fusionado con Colmillo. Aunque eso debería considerarse una hazaña de gran dicha y poder en la tierra de TerreDragon, en Royaume Plage podía ser todo lo contrario, además del pueblo la opinión más importante era la de Kikyō. ¿Acaso ella lo aceptaría con esa nueva forma?
- Ah, me duele la cabeza - dijo Kagome por sus pensamientos.
- Te prepararé algo para eso - le dijo Kagura, para ir a la cocina.
Por otro lado, sus heridas ya estaban casi curadas, no sabía cómo o qué fue lo que cerró tan rápido aquellas heridas mortales. Pero debía estar agradecida de solo sentir un poco de dolor y que el riesgo ya pasó.
- Aquí tienes, tómala caliente - le dio Kagura un poco de té.
- Gracias, lo necesitaré para esta noche - le confesó Kagome
- No me digas que vas a salir a beber - la regaño Kagura.
- Siempre que salimos debemos celebrarlo - le dijo Kagome a modo de broma.
- Kagome!
- Está bien, solo déjame disfrutarlo, si? Prometo no beber mucho. - le suplicó Kagome a Kagura.
- Bien… - le dijo no muy convencida
- Gracias, por eso te quiero
Kagura sabía que no podía hacerla cambiar de parecer. Así que solo la dejó disfrutar de su juventud tal y como ella se lo pedía.
- Cómo está nuestro polizón? - le pregunto Kagome
- Lo mantengo vigilado, hasta el momento está cumpliendo con nuestras reglas. Pero temo de sus intenciones - le confesó Kagura
- Bien, por el momento no bajes la guardia.
- Si, me reina…
Por otro lado Inuyasha había perfeccionado las térmicas superficiales que había mejorado, tales eran como el olfato, el oído, las garras, agilidad. Pero ahora tenía algo en lo que entrenar y mejorar.
- ¿La espada? - pregunto Inuyasha sin creerlo
- Ahora debes mejorar tus movimientos con la espada
- Por favor soy el mejor espadachín de Royaume Plage - dijo Inuyasha orgulloso.
- Tranquilo Dunning-Kruger - le dijo Colmillo, sarcásticamente.
- Oye! - Le reprochó Inuyasha.
- ¿Recuerdas el muñeco que tiene Kagome en la cabaña?
- Si…
- Entrenaremos con eso…
Inuyasha no estaba seguro de lo que Colmillo quería decirle sabía que no era tan diestro como Kagome pero no podía ser tan malo, cierto? Durante lo que quedaba de día entreno, con el muñeco al cual no le pudo atinar un solo golpe, e Inuyasha comenzaba a perder la paciencia, y con eso el deseo de destruir un muñeco.
