Capítulo 15: Palabras Correctas o Incorrectas

Al terminar el día, Inuyasha se encontraba frustrado por no tener un verdadero logro. Camino de regreso al castillo, con la esperanza de poder ver a Kagome. Y quizás comer algo no había degustado un plato desde la mañana en la cabaña de Kagome donde devoró los cestos de fruta.

Al acercarse al castillo se dio cuenta que Kagome no estaba allí, por su olor podía seguir el rastro a la dirección que ella había tomado. Camino entre ya un pueblo durmiente por el duro día de trabajo. Pero había un lugar alejado de la zona donde la música rebosaba, aún en la distancia podía sentir la alegría del lugar.

Inuyasha entró en la taberna, y aunque algunos se quedaron viéndolo nadie dijo nada y siguieron con su festejo. Inuyasha usaba su olfato para tratar de captar el de Kagome pero ante tantos olores distintos le era imposible percibir uno en específico.

- Será difícil encontrarla pero su rastro se pierde aquí - le confesó Colmillo a Inuyasha en su mente.

Inuyasha caminaba entre las personas que festejaban, algunos ya muy metidos en su estado de ebriedad. Sin dejarse distraer mucho por los comentarios o las conversaciones tontas. Inuyasha logro divisar a Kagome a la distancia, pero al llegar observo como un hombre la tenía tomada del hombro, y ella se mostraba muy nerviosa ante su tacto pero mostrándole una sonrisa.

- Vamos Kagome, piénsalo tú y yo podemos gobernar esta tierra. Acepta el cargo de reina y yo seré tu rey - le pedía aquel hombre.

- No me interesa mucho la corona, Kouga - le confesaba Kagome con una sonrisa forzada en el rostro.

- Vamos deja de salir en barco, prometo que conmigo serás feliz. - le pedía Kouga

- Eh… - Kagome ya no sabía que responderle.

Inuyasha llegó sin escuchar la conversación solo observando determinadamente como aquel hombre tomaba a Kagome del hombro y la acercaba más y más a su cuerpo.

- Oye! Quítale tus sucias manos de encima - le gritó Inuyasha.

Interviniendo en la cercanía de Kagome con aquel hombre al colocarse en medio de los dos y proteger a Kagome con su cuerpo.

- ¿Quién te crees que eres? ¿Para intervenir entre nosotros dos? - le preguntó Kouga molestó.

- Ella no quiere estar contigo se nota en su mirada, déjala en paz - le confesó Inuyasha molestó

- ¿Qué sabes tú de nuestra relación?

- Que no tiene ningún interés en tí

- ¿Quieres pelear?

- Por mi, perfecto…

Ya ambos hombres se disponían a pelear, cuando Kagome se colocó en medio para intervenir entre ambos para que no se pelearán.

- Ya basta no peleen!

- El empezó! - exclamaron ambos hombres al unísono.

- Esta bien, quiero que ambos dejen de pelear

- Lo haré cuando esta bestia se largue - exclamó Kouga.

- Bestia? Será mejor que cierres la boca lobo apestoso - exclamó Inuyasha, molestó

- Idiota…

- Estupido…

- ¡Dejen de pelear! Ahora! - les gritó Kagome.

Dejándolos solos, Kagome se fue a disfrutar de la fiesta conversando con otras personas. Sin embargo Inuyasha y Kouga no iban a dejar esa rivalidad de lado así que ambos comenzaron a imponerse competencias una más absurda que la otra. Todas y cada una de las competencias que ambos se imponían eran pérdidas de tiempo, y donde no había un ganador.

- Voy a ganar esta vez - le dijo Inuyasha ya subido por los tragos que bebieron ambos.

- Por favor, yo seré el verdadero ganador. - confesó Kouga en el mismo estado de ebriedad

Kagome solo podía verlos a la distancia y sentirse decepcionada que ambos se tratarán como enemigos cuando la verdad podían ser los mejores amigos.

- ¡Ya dejen de pelear ustedes dos! - les ordenó Kagome

- Él empezó - le gritaron ambos al unísono.

- ¿No se dan cuenta de lo tontos que se ven? - les preguntó Kagome.

- Yo no soy tonto, el es el tonto - le volvieron a decir ambos al unísono.

- Saben, mejor me voy, ambos son idiotas - dijo Kagome sabiendo que no podría detener esa pelea tonta que tenían ambos.

- Dile a este idiota que te deje en paz, y podemos ser felices juntos - le pidió Kouga

- Dile a este imbécil que se vaya y deje a los adultos ser felices - le ordenó Inuyasha

- Adultos? Por favor, un niño rico y mimado como tú, seguro no conocer la verdadera forma de complacer a una dama - se burló Kouga

- Y tú qué sabes? Hasta donde sé hay muchas mujeres que podrían haber fingido para no romper tu ego - se burló Inuyasha.

- Pues para tu información, me estoy guardando para una mujer especial - dijo Kouga observando a Kagome.

- Pues será mejor que le quites los ojos de encima, porque ella ya es mía - le dijo Inuyasha celoso protegiendo a Kagome con su cuerpo.

- Que! Mientes, Kagome y yo estamos destinados a estar juntos, y en cuanto logré fusionarme con Colmillo estaremos juntos y reinaremos esta isla - le confesó Kouga

- Pues me temo que eso ya no va a ser posible… - le dijo Inuyasha confesando de manera subliminal lo ocurrido entre ellos.

- ¡No! - exclamó Kouga herido.

- Ya basta los dos, especialmente tú! - señaló Kagome a Inuyasha. - los dos no son más que unos niños jugando a ser adultos, me siento decepcionada por ambos.

Termino de decir Kagome para salir de la taberna, ambos se separaron no había razón para seguir esa discusión sí Kagome no elegía a uno de los dos. Kagome caminó por el pueblo enfadada con Inuyasha por delatar lo ocurrido entre ellos dos, con Kouga por seguir insistiendo aún cuando ya le había dicho varias veces que no deseaba nada, y consigo misma por dejar que las cosas se calentaran hasta ese grado. Subió su mirada hasta el cielo y observó la luna llena, sintiendo culpa por cómo están evolucionando las cosas. Sentía que estaba fallando en todo y que le estaba fallando a todos, principalmente a ella misma.

- Perdoname, perdoname por favor… Kikyō - pidió Kagome en lo que creía era su soledad.

Inuyasha con su oído pudo escucharla sollozar y exclamar el nombre de la princesa con quien tenía una responsabilidad latente. Inuyasha observo como Kagome continuó su marcha.

- ¿Puedes decirme que tiene Kagome y Kikyō? - le preguntó Inuyasha a Colmillo

- No soy quien para decirte la verdad, ella debe confesartela - fue lo que Colmillo le respondió.

Inuyasha tenía curiosidad quería saber porque Kagome estaba tan obsesionada con Kikyō. Camino hasta llegar al castillo y como la noche anterior Kagura encerró a Kagome con llave. Y entro por la ventana.

- No estoy de ánimos para verte hoy - le confesó Kagome

- Lamento lo que pasó en la taberna, el alcohol me atrapó por completo - le confesó Inuyasha

- Y ahora que? El suceso ocurrió hace menos de una hora, ya no te veo mal - le confesó Kagome

- Supongo que es por como soy ahora, ya el efecto paso - le confesó Inuyasha

- De todas formas no importa me avergonzaste frente a las personas al confesar lo que ocurrió entre nosotros - le expresó Kagome enojada.

- No me parecías el tipo de chica que se deje llevar por los demás

- Generalmente no, pero eso se suponía que era íntimo y muy personal - le dijo Kagome muy molesta.

- Lo siento, se que te falle. Pídeme lo que quieras y lo haré como disculpa por mi acto

- No quiero nada de ti - le confesó Kagome.

Inuyasha observó como Kagome le daba la espalda, y solo una idea vino a su cabeza. Una duda que lo estaba carcomiendo por dentro.

- ¿Qué hay de Kikyō? - le pregunto Inuyasha, y observo como ella lo miraba dolida.

- ¿Qué hay con ella?

- Cuando iniciamos este viaje en tu camarote hicimos un trato donde yo te diría todo lo que sabía sobre ella, pero no me has preguntado por ella desde entonces

- Porque me di cuenta que me estabas mintiendo - le confesó Kagome

- Lo sabías.

- Evades la mirada cuando mientes, miras mucho el suelo.

- Entonces porque me dejaste seguir mintiendo?

- Porque me gusta escuchar que Kikyō es feliz, me gusta pensar que lo es… y desee por un momento que despertarás y te dieras cuenta de la mujer que te espera para iniciar una vida juntos.

- Fuimos comprometidos desde niños, bueno ella siendo una bebé… no conoce otra cosa, yo no conocía otra cosa - le confesó Inuyasha refiriéndose a ella.

- Solo quiero que ella sea feliz.

- Y yo también pero, en todo este tiempo nunca pude hacerla feliz nunca pude hacer nada por ella. Siento que le falle en ese aspecto.

- Debes volver a Royaume Plage.

- No siento que haya nada para mí allí.

- Eres su futuro rey… - le dijo Kagome colocando su mano en el hombro, en señal de apoyo.

- Kagome… No quiero volver a Royaume Plage… Pero no puedo dejar a Kikyō, ella es mi responsabilidad.

- Lo sé… pero no podemos tener todo en esta vida

Inuyasha sabía que ella tenía razón, no todo podía tener una solución fácil. Pero por mucho que anhelaba que ese momento fuera eterno debían volver al mundo real.

- Vete a la cabaña a dormir, al amanecer zarparemos a Terre Dragon.

Inuyasha saltó por la ventana y se fue, sabía que no había forma de seguir con una relación que nunca debió ser, no había forma de seguir con un sentimiento que nunca debió existir. Pero quién dicta que no pueden ser felices?

El viaje inició, en dirección a Terre Dragon, Miroku se sumergió tanto en su deseo por llegar que navegó sin descansar, incluso ante la petición de Kagome que fuera a dormir y que ella misma cubría su relevo. Pero Miroku seguía negándose a su petición. Kagome no tuvo más que recurrir a Kagura para que lo noqueara y con ayuda de Inuyasha llevarlo a su cama a dormir. Con su misión completa, Inuyasha fue a hacerle compañía a Kagome en el timón.

- Realmente está desesperado, no? - le preguntó Inuyasha.

- Si, por primera vez en años tenemos una pista sobre la perla, no quiere que se escape nuevamente.

- Estoy seguro que sí le explicó a Sesshomaru nos entregará la perla sin problemas

- Espero que sí, Miroku y Sango deberían comenzar a ser felices juntos…

Dijo Kagome, sin saber que Inuyasha tomaría esas palabras con una idea personal, deseando también iniciar una vida con ella. Por su lado Kagome observó el rostro de Inuyasha y por un momento deseó que fuese lo que él estuviera pensando debia desechar esa idea, tonta y vacía.

Al llegar a puerto en Terre Dragon, volvieron hacer el mismo proceso que en Espagne, dejar una barco principal para un escape rápido. Y llegar a puerto con un barco de comercio. Miroku inmediatamente fue a explorar los terrenos alrededor del castillo, Kagura se encargó del mercado, junto a Kagome y varios tripulantes. Mientras Inuyasha con su rostro cubierto observaba las calles, aquellas calle donde escapaba cuando era niño, lo veía todo como en su memoria pero tan diferente en pequeños detalles, las personas eran distintas, algunas casas tenían otro color, ciertos aromas ya no estaban, y algunas voces simplemente desaparecieron. Era diferente, detalles muy pequeños que lo hacían ver todo tan diferente y aún así conservar su esencia original.

- ¿Estás bien? - le pregunto Kagome apareciendo detrás de él

- Si… Tenía años que no venía a mi propia tierra, tenía 7 años cuando me apartaron de mi casa.

- ¿Te sientes como un extraño?

- Más que un extraño, está ya no es mi casa - le confesó Inuyasha un poco desanimado.

Kagome sabía que aquella emoción era muy triste, ya que en algún punto ella se sintió de la misma forma.

- ¿Quieres que te haga compañía? - le preguntó Kagome.

- Posiblemente Kagura te necesite más que yo. - le dijo Inuyasha refiriéndose al puesto de ventas.

- Kagura ya tiene mucha ayuda, pero si realmente quieres que me vaya

- No lo quiero, no quiero estar solo.

Ambos caminaron por las calles, probando sus sabores, degustando sus paisajes, creando recuerdos que posiblemente quedarían marcados solo en sus corazones.

Fue una linda tarde destruida al observar un cúmulo de personas reunidas en una casa. Varios soldados salieron de ella con un saco sostenido entre dos bastones de madera.

- No! malditos. Los odio. - gritó una mujer saliendo de la casa.

Inuyasha y Kagome observaban como esa mujer insultaba a los oficiales militares, y buscaba aferrarse al saco que dos oficiales llevaban, pero era detenida por un tercero.

- Devuelvanmelo, regresemelo! - exigía la mujer en llantos desgarradores.

Inuyasha y Kagome no sabían qué ocurría, y mucho menos que le habían quitado a esa mujer para que sufriera tanto. Kagome se acercó a un poblador y le preguntó que ocurría.

- El rey, cuando subió al trono comenzó a imponer nuevas leyes, entre ellas. Estaba que aquellos niños que nacieran deformes o con algún problema mental se les debía dar muerte. Alegando que no podían cuidarse solos. - les confesó el aldeano

- Que horrible - fue lo único que pudo decir Kagome.

Inuyasha con su oído pudo escuchar sobre el decreto que su hermano había impuesto en los súbditos y aunque entendía su punto de vista, no podía evitar observar como aquella madre buscaba aferrarse al cuerpo inerte de su hijo, pero los guardias se lo impedían, llevándoselo y ella no volvería a verlo.

Al volver al barco, Inuyasha noto la presencia de Miroku en la oficina de Kagome, posiblemente ambos necesitaban hablar sobre cómo entrar en el castillo para buscar la perla de Sango, sin embargo él estaba seguro que si hablaba con Sesshomaru posiblemente, de realmente estar la princesa de Espagne allí, les daría la perla sin el mayor problema. Sin embargo nadie podía saber que estaba en su reino, sino sería catalogado como un desertor de igual forma que Sesshomaru lo había considerado un desertor en Espagne.

- Kagome, encontré una apertura en el castillo. Al igual que en Espagne los suministros se surten en el castillo todos los días. - le confesó Miroku

- Averigua qué suministros reciben mañana y si necesitan alguna autorización para entrar - le ordenó Kagome.

- Si, se necesita una autorización de la corona. Tal parece que los mismos proveedores han surtido el castillo por años. Debido a eso la única manera de hacer cambio de gestión es solicitando una audiencia pública con el rey. Pero no podemos vernos en público con él. Y nuestro objetivo es la perla de la princesa.

Kagome, observaba el plano superficial que Miroku había hecho del castillo, sus puntos de entrada estaban muy vigilados, y no había forma de entrar sin que los revisaran y descubrieran.

En ese momento y sin previo aviso Inuyasha entró en la oficina de Kagome, tanto Miroku como ella se quedaron viéndolo. En un gesto reprochable especialmente de Miroku.

- Si, me permiten. Cuando era niño tenía un pasadizo secreto, donde entraba y salía sin que mis padres o los sirvientes supieran. - les confesó Inuyasha.

- ¿Estás seguro que ese pasadizo no fue encontrado y cerrado? - habló Miroku

- No lo creo, mis padres les ordenaban a los sirvientes a buscarlo varias veces pero siempre me salía con la mía. - le confesó Inuyasha

- Kagome, ¿estás segura de confiar en él? Estamos en su territorio y nos puede apuñalar por la espalda - le preguntó Miroku a Kagome.

Kagome veía a Miroku, y luego a Inuyasha sabía que Miroku estaba nervioso por la perla. Tras varios años no deseaba perder esa pista o lo que era peor en la cárcel o la horca.

- No tenemos más opción que confiar en él, además como tú dices este es su territorio, quien conocería mejor el castillo que su propio príncipe. - le dijo Kagome a Miroku, el cual aceptó su decisión.

Inuyasha sabía que Kagome confiaba en él pero no había interactuado tanto con Miroku, aunque le haya contado su pasado no significaba que metería la mano en el fuego por él.

- La entrada secreta está aquí, en el jardín de los pavos reales. - les confesó Inuyasha

- ¡Vaya pavos reales, que sorpresa! - hablo con sarcasmo Miroku y Kagome se rió por ello.

- Sin embargo la entrada es pequeña, nosotros no entraríamos - le confesó Inuyasha refiriendo al cuerpo robusto de un hombre.

- ¿Quieres decir que debemos enviar a Kagome? - le pregunto Miroku

- No exactamente, Kagura tiene más agilidad que Kagome, además sabe esconderse mejor en la oscuridad. - les profeso Inuyasha las hazañas de Kagura.

- Bueno en eso tiene razón - confesó Kagome

- Bien, sustituire a Kagura en el puesto para que le digas a ella el plan - le confesó Miroku, y fue allí donde Kagome coloco una mano en su hombro

- Se que sentías que debías hacerlo tú, pero es más importante que Sango viva.

- Lo sé, por eso prefiero retirarme en silencio - le confesó Miroku, para salir con cariz baja.

Inuyasha por un momento comprendió como se sentía Miroku, al estar durante tantos años buscando la perla para que alguien más la obtenga por él.

- Siento que no es lo correcto - le dijo Inuyasha

- Quizás pero es necesario, es más importante la vida de Sango, que quien busque la perla.

- ¿Confías en Sango? Ella es una sirena

- Que tiene de malo?

- Las sirenas tienen la fama de hundir barcos con su canto, de destruir naciones con su belleza - le confesó Inuyasha las leyendas que oía.

- Lo sé, pero los humanos también tenemos fama de robar y matar. Pero no los juzgas a todos por el acto de unos pocos. Las sirenas son iguales, las criaturas en el bosque mágico también son así. Aún con su poder deciden quedarse escondidos en el bosque porque no son codiciosos - le confesó Kagome

- Lo dices por Colmillo?

- Lo extraño, pero sé que vive en ti. Se que me ve a través de tus ojos, me escucha por tus oídos, me siente en tus manos - le decía Kagome mientras tocaba su rostro, pasando por su mejilla, el contorno de los ojos, y bajar por él cuello pasando por el pecho hasta tomar sus manos y colocarlas en su mejilla.

- Kagome, yo…

Inuyasha movió su mano de la mejilla de Kagome hasta su nuca y acercarla a su rostro pero antes que ese beso pudiera ser completado la puerta se abrió, lo que aprovecharon para separarse, en ese momento entró Kagura y como una madre protectora se colocó entre Inuyasha y Kagome para separarlos aún más.

Inuyasha le contó a Kagura el plan para entrar con la fisura donde él se escapaba de niño. también un plano superficial del castillo lo poco que recordaba de su propia casa, mostrándole el sector donde se habían quedado los reyes de Royaume Plage en su visita hace años cuando le prometieron la mano de Kikyō.

Kagura comprendió el plan y se dispuso a ejecutarlo durante la noche que podía moverse con más facilidad, además tenía la ventaja de conocer los pasadizos secretos del castillo algo que solo los reyes y príncipes conocían.

Por petición de Kagura, Inuyasha debía irse de la habitación de Kagome, ahora sería Kagura quien dormiría con ella por protección. Kagome simplemente dejó a Kagura ser feliz, durmiendo juntas como hacía años que no lo hacían. Dormían abrazadas tal y como si Kagura deseaba protegerla de cualquier cosa que viniera del exterior. Y Kagome solo se dejó consentir por ella, sabía que Kagura veía en ella a su hermana perdida. Pero más que eso tenía deseos de poder proteger algo, tenía deseo de aliviar su alma al saber que pudo hacer algo bien.

Al anochecer Kagura se levantó de la cama, con delicadeza para no despertar a Kagome pero ella estaba consciente de su despertar, y como la capitana del barco tenía una petición que pedir.

- Kagura, te ordenó volver a salvo

- Si, mi reina

No quería ser reina, pero si eso lograba que volviera entonces lo aceptaría solo por esa ocasión. Al ocultarse el sol Kagura camuflada en la noche tomó el lugar y se abrió paso por los pasadizos que Inuyasha le había indicado.

Cuando Kagura logró encontrar la entrada o mejor dicho el agujero donde Inuyasha afirmaba escaparse de niño. Observó que tenía una forma extraña de romperse, sin embargo no le dio importancia y entró en el jardín del castillo, se podían observar algunos pavos reales durmiendo y otros haciendo su propia ronda nocturna.

Con mucho esfuerzo llegó al castillo donde se dio cuenta que muchos de los vigilantes eran estáticos y tenían un cambio con unos compañeros de marcha. Sabía que sería difícil, pero la vigilancia era similar a la que tenían en Sirène Secrète, la única diferencia estaba en que ella y otro grupo selecto vigilaban desde las sombras.

Logrando encontrar puntos ciegos entre los guardias logró llevar a la zona donde se encontraban los invitados reales. Kagura busco silenciosamente entre las habitaciones. Por el tamaño que tenían eran 3 habitaciónes las que debía revisar sin embargo las 3 se encontraban vacías, aunque estaban limpias nadie las había usado recientemente.

Kagura decidió no salir del castillo hasta tener alguna pista sobre el paradero de la princesa o de la joya codiciada. Moviéndose por el castillo con extrema cautela, no encontró nada en la parte donde fue a buscar. Así que aún con los riesgos que este presentaba, decidió entrar en la parte principal del castillo. Para su mala suerte esa zona estaba mayor vigilada.

Aún con sus habilidades varias veces estuvo a punto de ser descubierta, pero logró conseguir distraer a los guardias en otro lado. Continuó inspeccionando hasta llegar a la que parecía ser la habitación real. Por sus tonos de oro y morado simbolizando a la realeza.

Pero lo que más llamó la atención de Kagura es que en la habitación había un mueble con joyas de todo tipo. No parecían ser de hombre al contrario era solo de mujeres.

- Quizás la princesa, esté por aquí?

Dijo Kagura a si misma haciendo referencia que la princesa podía quedarse en esa habitación, pero la verdad estaba muy lejos de ser esa. Ya que al percatarse de un ruido proveniente de la apertura de la puerta Kagura logro ocultarse rápidamente, y observar a una pareja ya longeva que ingresaba a la habitación.

- Deben ser los antiguos reyes, los padres de Inuyasha - se dijo Kagura a sí misma.

Kagura se percató que la pareja estaba nerviosa, especialmente la mujer quien no dejaba de caminar en círculos como si pensara en algo muy serio, mientras el hombre se sentó en la cama con cariz baja, no se encontraba en buena salud, su respiración agitada, y sus manos delgadas, le dieron la pista que aquel hombre estaba sufriendo de alguna enfermedad.

- No entiendo en qué fallamos, no entiendo qué fue lo que pasó? - hablo Izayoi

- Debemos calmarnos, debemos pensar en una solución para todo esto… - le pido su esposo Tōga.

- ¿Cómo le ves solución? Nuestros hijos… - dijo Izayoi para comenzar a llorar.

- Cálmate, debemos pensar con calma

- Donde puedo calmarme, Sesshomaru secuestro a la princesa de Espagne, e Inuyasha está perdido, y la princesa de Royaume Plage está matando una persona diaria hasta que nuestro hijo aparezca.

Kagura se impresionó al saber que la princesa Kikyō estaba matando una persona por día por la desaparición de Inuyasha. Pero también habían admitido que la princesa de Espagne estaba en ese castillo, quizás descubrirse era un grave error pero si lo que decían era verdad debían acelerar el paso, para poder volver a Royaume Plage.

Saliendo de su escondite y tomando a Izayoi como prisionera amenazándola con una daga en el cuello, comenzó a hacer sus preguntas.

- Por favor no le hagas daño - le imploro Tōga a Kagura, pero al intentar levantarse el suelo fue quien acabo por recibirlo. Eso le demostró que el antiguo rey estaba muy enfermo.

- Sólo haré unas preguntas, quiero solo la respuesta correcta - les ordenó Kagura, no quería estar allí más tiempo del necesario.

- Está bien, te diremos la verdad pero no le hagas daño - continuó implorandole Tōga, y tosiendo en contra.

- ¿Qué está haciendo la princesa del reino Royaume Plage?

- Ordenó la ejecución de una persona al día, hasta que nuestro hijo volviera o le dictarán su paradero para enviar una flota en su búsqueda. - le confesó Tōga

- Le enviamos una carta explicando que no debía tomar esas medidas tan drásticas - le confesó Izayoi

- Sin embargo sólo hizo caso omiso. - termino de decir Tōga.

- Qué hay de la princesa de Espagne, ella está aquí?

- Si, Sesshomaru fue a Espagne a conseguir esposa ya que es la única princesa que hay. Debemos formar alianza con Espagne también. Le confesó Tōga

- Dónde está la princesa? - pregunto Kagura

- ¿Qué harás con ella? Acaso te envío Naraku? - pregunto Izayoi

- Solo necesito una joya que está en su posesión, no le haré daño a ella - les confesó Kagura.

- Está abajo, por el pasillo hay unas escaleras, la segunda puerta es de la princesa - le dijo Tōga.

Kagura soltó a Izayoi, dejando que la pareja se abrazara en reconciliación. Ahora debía moverse rápido, encontrar la perla y salir a confesarles a Kagome e Inuyasha lo que había descubierto.

Corrió siguiendo la dirección que Tōga le había dado pero al abrir la puerta se dio cuenta que se vio en una trampa ya que la zona donde fue es un centro de guardias que al verla y reconocer que era una intrusa rápidamente la tomaron presa, Kagura no tuvo tiempo de escapar ni de salir, por cada guardia que noqueaba o lograba quitarse de encima 3 más llegaban para ayudarlo. Pronto se vio acorralada y sin falta, superada e inmovilizada.


Hasta aquí el capítulo de hoy, eetoy feliz porque se esta sumando gente. recuerden dejar su Review y que tengan buen día.

Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece.