Capítulo 17: La Verdad
Ahora Inuyasha era el rey de Royaume Plage, y Kikyō la reina. Los aldeanos fueron recompensados tras revocar la ley de ejecución, sin embargo aún el pueblo estaba resentido por la ejecución de mujeres y hombres inocentes por la búsqueda del antiguo príncipe, actual rey.
En la fiesta de coronación varios espectáculos fueron llamados para la entretención de la nueva pareja real. Inuyasha observaba los espectáculos sin el mayor de los ánimos.
Pero una cosa llamó su atención, una anciana con problemas en la pierna, la había visto la conocía de hace unos años. Sabía que era una bruja conocida.
Aquella bruja comenzó a conjurar varias posiciones, y entre sus humos de colores se observaron, una nube negra que se tornó roja.
- La muerte vendrá, a quien tu amor le has de profesar, sin embargo la sangre derramada traerá consigo una era de paz y prosperidad. - les confesó la bruja, al observar el cambio de la nube roja, por una azul, mostrando un cielo despejado.
- ¿Qué significa esto bruja? ¿Quién debe morir por la paz de nuestro reino? - le ordenó Kikyō a confesarlo.
- Me temo su majestad que si confieso la identidad de esa persona entonces su muerte ya no traería paz al reino.
- Mientes, te ordenó a decirme quién es. - le dijo Kikyō.
- Mi señora….
- Kikyō, no le sigas preguntando - le pidió Inuyasha.
Inuyasha se levantó del trono, y fue directo con la adivina, quedando frente a ella observo que le sacaba en tamaño más de una cabeza y media.
- Quiero hablar contigo en privado - le notificó Inuyasha.
Inuyasha salió de la sala donde la fiesta se estaba realizando para hablar en privado con la adivina. En la oficina real, Inuyasha cerró la puerta quedando ambos encerrados.
- Quiero que…
- Te hable de ella - lo interrumpió la Clopant
En realidad quería preguntarle cómo estaba Kagome, hace más de un mes que no sabía nada de ella incluso quitó su orden de búsqueda hacia el pirata más temido y desconocido que había.
- Solo quiero saber cómo está?
- Antes de contarte cómo está debes saber lo que es…
- ¿De que hablas?
- El día que nació, no nació sola. Alguien le hacía compañía, y se suponía que esa sería una eterna compañía pero los padres no estaban felices. El nacimiento de gemelos pondría en riesgo a todos por lo que han luchado. Así que eligieron a un bebé, uno se quedaría viviendo una vida de lujos mientras que la otra conocería la muerte.
Inicio de la narración (Flash back)
Pero el padre decidió tomarla prisionera, alegando que tendría un "reemplazo" si algo ocurría con su primera opción. Así que se la dio a una mujer que hiciera de nodriza y la criara como suya, al principio eso hizo, cuido de la niña y le dio todas las necesidades que debía tener, un techo, una cama, alimentos para vivir. Sin embargo, no recibían pago por los cuidados de la niña y eso molestó al esposo de la mujer quien en un arrebato de ira provocado por el exceso de alcohol. El hombre usó a la niña como moneda de cambio, y la apostó. Perdiéndola en un mal juego.
Tras enterarse del destino que le esperaba corrió hasta que sus pies y sus energías la abandonaron, hasta que llegó a un criadero de cerdos, aquel hombre durante años soñó con tener un varón a quien heredar. Pero ni Dios ni nadie logró cumplir su sueño, solo pudo encontrar una niña inconsciente en el suelo, llena de barro y tierra.
Aun así la crió como a cualquier hijo. Conoció del bajo mundo, las apuestas, el alcohol y los placeres carnales a una corta edad, aunque no formó parte de ellos, era lo que veía en su día a día.
Pero había algo, alguien que siempre la llamaba, la invitaba a adentrarse en el bosque. A sus cortos 7 años, ya era consciente de los peligros que regían el mundo y ese bosque. Camino hasta encontrar un claro de río, pero lo más hermoso era una bestia de blanco color. Cuya pata estaba herida, se acercó al animal y aunque sus dientes le fueron mostrados como amenaza, ella simplemente lo ignoró, con miedo de salir lastimada se acercó a él. Y examinó su pata herida, y tras recibir la marca de luna en su cintura, su deseo por ayudar a esa criatura no disminuyó. Aunque aquel animal no le tuviera confianza, por alguna razón verla a los ojos le hacía calmarse. Durante un tiempo para la bestia esa niña se convirtió en su compañía. Ella le colocó su nombre en base a lo que la bestia le mostró cuando lo conoció. El cuerpo inerte del hombre que la crió, no le provocó dolor y tristeza alguna.
Durante su desarrollo, se dio cuenta sobre su identidad, y su deseo de redimirse fue lo que la impulsó a dar su mano en ayuda, cómo su vida era la de un niño, aprendió sobre cómo pelear, lectura, política, y aunque anhelaba ser fiel a su verdadero estilo de vida, el hombre que la había criado antes de su muerte le habia alegado que sus deseos eran estupideces infundadas por la sociedad.
Los años solo hicieron que las personas a las que ayudar incrementarán, que las personas a las que ayudó la siguieran aún sin que ella lo deseara.
Al cumplir los 12 años, subió a su primer barco, junto a su compañero, comenzaron su aventura. Donde conocieron la funciones y cargos de una nave. Al volver con su pago en mano.
Comenzó a ganarse el amor del pueblo, de ayudar a las personas, de comprender sus necesidades. Por supuesto nunca dejó de entrar al bosque, nunca dejó de amar a la bestia blanca que conoció en el bosque y él sentía lo mismo por ella.
Pero aunque su mano ayudará el gobierno a cargo solo eliminaba sus acciones, sin importar cuanto deseaba ir ante los altos mandos y hacer la solicitud de ayuda a su gente. Debía sacarlos de ese lugar y salvar sus vidas de un destino fatal.
Fin de la narración (Flash back)
Inuyasha escuchaba atentamente el relato de la gitana Clopant. La adivina, le había confesado sobre el pasado de Kagome. Sumado con lo narrado por Kagura y Miroku, Kagome siempre ayudo a todos pero hablaba sobre redimirse. Porque Kagome tenía que redimirse que pecado había hecho para buscar el perdón?
- No comprendo - le aseguro Inuyasha.
- Ella ahora está enfrentando un gran peligro
Le dijo la Clopant, para entregarle a Inuyasha una piedra negra, y luego colocar su mano en el hombro de Inuyasha en señal de apoyo.
- ¿Qué es esto?
- Una piedra guía, úsala para llegar a Sirène Secrète - le confesó Clopant. - ellos te necesitan.
Inuyasha estaba seguro que la Clopant le estaba diciendo que debía ir a Sirène Secrète, pero porque? ¿Acaso Kagome no pudo con Kouga? Acaso algo ocurrió en la isla? Realmente Kagome era la princesa de Royaume Plage? Debía preguntarle al antiguo rey.
Inuyasha salió de la oficina real, debía hablar con el antiguo rey sobre lo que Clopant le había confesado. Al salir Kikyō lo esperaba afuera , junto a dos nodrizas. Kaede y una nueva y joven que debía enseñarle su vida de casada, mientras Kaede cuidaba de su imagen pública.
- ¿Qué te dijo Clopant? - le pregunto Kikyō.
- Debo asegurarme de algo primero - le confesó Inuyasha
- Puedo saber si hoy compartiremos el lecho como hombre y mujer? - le pregunto Kikyō
- Hoy no, lo siento…
- Y cuando pasará? Se espera un heredero que continúe el linaje. Y para eso debemos compartir el lecho.
- Kikyō, yo…
- No solo no hemos compartido el lecho sino que te niegas a estar conmigo. ¿Ocurre algo malo en mi?
- No, nada. Tu eres perfecta es solo que… no lo sé…
- Debes cumplir con tu promesa, prometiste ser mi esposo, mi compañero, mi amigo… pero solo me estás provocando dolor. - le confesó Kikyō para retirarse del lugar herida emocionalmente.
- Kikyō, lo siento.
Inuyasha observó cómo Kikyō se iba entre enfadada y dolida. No podía negar que deseaba poder controlar su corazón y de esa forma dárselo a ella, pero no solo su corazón estaba con otra también el corazón de la criatura con la que se había fusionado. Ambas partes deseaban a la misma mujer.
Inuyasha se dirigió a la recámara del antiguo rey, el cual interrumpió su acto con una mujer de origen desconocido.
- Vete! - le ordenó Inuyasha a la chica.
La chica se vistió de la forma más rápida que pudo, y dejó la habitación tan pronto se le hizo posible, Inuyasha cerró la puerta y al voltear. Observó como el rey se subía los pantalones y bebía una copa de vino.
- El día que desaparecí, tú estabas encerrado con alguien en tu oficina. ¿Quiero saber con quién?
- No era nadie, solo un muerto atormentandome
- Era tu hija… Kikyō tuvo una gemela. - le dijo Inuyasha sin rodeos
- Debí matarla cuando nació, no ha traído más que problema.
- Kagome es la princesa de Royaume Plage.
- Si, también es la pirata más temida. Pero eso ya lo sabías.
- Que hablaste con Kagome ese día?
Inicio de flash back
Kagome y el rey se miraba a la cara, Kagome se quitó su capucha para poder tener una mejor comunicación con él
- Padre…
- Vaya, realmente te convertiste en una hermosa mujer
- Padre, por favor. Te lo suplico envía más dinero a la zona pesquera, las pescas han estado mal y su gente está pasando hambre, y no solo eso una enfermedad extraña los está azotando.
- De haberte escogido a ti, serían esos hermosos ojos los que me suplicarían por tener algún tesoro.
- Padre, ayuda a tu pueblo
- Me pregunto si las cosas serían diferentes de haberte escogido a ti?
- Escúchame, envía dinero, comida y medicina a la zona pesquera, te lo suplico
- Pero no eres más que un error que no pude erradicar hace 16 años.
- Papá
El rey sacó una pistola y con intenciones de matar a quien era su sangre, trató de acertar el tiro pero Kagome era más rápido que un anciano cuyo ejercicio diario era solo fornicar. Kagome logró correr hasta llegar a su lado para quitarle el arma, cuando los guardias comenzaron a intentar tumbar la puerta.
- Supongo que está fue nuestra última negociación - le dijo Kagome para saltar por la ventana, y ágilmente bajar usando las piedras salidas hasta llegar a una ventana entrar en ella, asustando a unos invitados que hacían cosas indecorosas. Camino en el pasillo con total normalidad.
Fin del flash back
Ahora lo comprendía, Kagome desde un principio solo quería ayudar a su pueblo, se dio cuenta que con su padre, el rey no lo conseguiría. Por eso decidió secuestrarlo y enseñarle cómo vive su gente para no cometer el mismo error.
- Kagome, eres una tonta - se rió Inuyasha.
El antiguo rey veía a Inuyasha sin entender exactamente lo que pensaba pero si algo era seguro es que Kagome lo había cambiado, ya no era el mismo niño engreído que creía conocer el poder. Ahora comprendía el peso de la corona que llevaba en su cabeza.
- Dime una cosa, la historia sobre los dos reyes. Era real?
- Si, fue la historia de mi tatara abuelo, aunque el pueblo la tomo como una leyenda.
No podía creerlo, básicamente la historia se repetía. Bueno quizás no, según la leyenda un rey bueno gobernaba y uno malo luego trató de tomar el poder. Ni Kagome ni Kikyō eran malas, ambas buscaban lo mejor que hacer a sus respectivos puntos de vista.
La maldita de la Clopant lo sabía todo, desde un principio le dijo que su destino estaba unido a la tierra y no al oro. ¿Acaso Kagome era la tierra y Kikyō era el oro? Si eso era así entonces, su destino siempre estaba en conocer a Kagome y enamorarse de ella.
Pero ahora la Clopant había afirmado que Kagome se encontraba en peligro, por eso le dio la piedra negra, como guía para llegar a Sirène Secrète. Posiblemente Kagome tuvo problemas con Kouga y ahora está prisionera bajo su régimen.
Quien sabe lo que Kouga está haciendo con Kagome, pero debía salvarla, ella no dejaba de ser un miembro de la familia real. No dejaba de ser su cuñada? Ahora eran familia.
Ordenó a varios soldados, preparar el barco más rápido que tenían, la galera más fuerte que tuvieran, y la armada más preparada que fuera. Irían a liberar a Sirène Secrète del poder de Kouga y salvar a Kagome.
- ¿Volverás a irte? - le pregunto Kikyō a Inuyasha
- Solo serán unos meses, volveré…
- ¿De verdad vas a abandonarme?
- No voy a dejarte Kikyō, solo voy a salvar a alguien y luego volveré.
- Acaso, la adivina te dijo algo?
- Si, me dijo que la historia de los reyes volvería a repetirse
- La historia de los reyes? ¿Hablas de aquel cuento infantil?
- Si…
- No tienes por qué mentirme, esa historia no es más que una mentira.
- Es real, y debo impedir que ocurra.
- Entonces dices que aparecerá otro Makoto?
- Te equivocas, no será otro yo…
- Entonces?
Inuyasha no podía confesarle a Kikyō que tenía una hermana gemela, necesitaba ordenar sus ideas, necesitaba salvar a Kagome.
- Te lo explicaré cuando regrese de viaje - le confesó Inuyasha.
- Solo deseas irte nuevamente. Acaso tu corazón cambio tanto?
- Kikyō…
- Solo dime si en algún momento yo pude cambiarlo, si en algún momento todo pudo ser diferente?
- No lo sé… - Inuyasha tardó en responder esa pregunta, tardó en darse cuenta que nunca sabría cómo serían las cosas sino hubiera conocido a Kagome.
- Solo quiero que todos estemos bien…
Le confesó Inuyasha, para dejarla allí. Kaede y la otra criada fueron a consolarla cuando Kikyō cayó al suelo en llanto, sabiendo que el hombre que conoció ya no volvería. Sabiendo que el cambio lo hizo otra persona.
En cuanto amaneció, Inuyasha partió en el barco más rápido que tenían "El secreto de Mary", junto a un séquito de naves. Debían invadir Sirène Secrète y salvar a sus pobladores de la dictadura que Kouga posiblemente les estaba aplicando.
Pero no fue sencillo, el poder de las sirenas mantenía a Sirène Secrète oculta a los ojos del mundo. Y ahora que Sango había recuperado su poder con la perla posiblemente ahora sería más complicado llegar.
Según los cálculos, deberían de llegar en 15 días. Ya que aún cuando la nave era rápida nunca podía compararse con "La gloria del Rey" aquel barco era mucho más rápido. Pero había ocurrido un mes entero y todavía no encontraba como llegar a Sirène Secrète.
La tripulación comenzaba a cansarse sobre los cuentos de una isla que no conocían, simplemente creían que su rey se había vuelto loco con el poder.
Inuyasha tenía en sus manos la piedra negra que le había dado la Clopant, pero ni con ella lograban llegar a su objetivo. No importaba si hacía que la piedra recibiera luz del sol, o de la luna. No hacía nada tampoco sabía cómo funcionaba exactamente.
- Por favor, dime qué estoy cerca! - le imploraba Inuyasha a la piedra.
- Debemos volver, la tripulación se está quedando sin comida y todos se están molestando por el encierro - le dijo Colmillo en su mente
- Lo sé, pero acaso tú no deseas ver a Kagome?
- Si, lo deseos incluso más de lo que tú puedes desearlo. Pero no podemos morir solo en el viaje de ida.
- Maldicion! Kagome…
Inuyasha comenzó a escuchar fuertes ruidos afuera de su nave, al salir de su oficina en ir a cubierta observo que todo estaba cubierto por una neblina muy densa.
Los demás barcos no podían visualizarse incluso les costaba verse entre ellos mismos. Inuyasha entonces saco la piedra y observo que cambiaba a un tono azulado en cierta dirección.
- Mueve el timón en esa dirección - le ordenó Inuyasha al maestre
- Pero señor los otros barcos?
- Intenten hacerles una señal de fuego, para que nos sigan.
Aunque era un plan muy osado, Inuyasha sabía que los otros barcos tenían a expertos que podían intentar contactarlos de alguna forma o sobrevivir sin su ayuda.
Moviéndose por las direcciones que le indicaba la piedra, llegaron a la playa de la isla. Inuyasha no podía está más contento de saber que llegaron a Sirène Secrète, mientras su tripulación no podía estar mas impresionada que realmente existiera tal lugar
- Inuyasha! - comenzó a gritar la voz de una mujer.
Nadie sabía de donde venía la voz, hasta que Inuyasha con su agudo oído descubrió que venía del agua. Tras asomarse pudo reconocer quien lo llamaba.
- Sango! - la llamo Inuyasha.
Su tripulación se asomó para ver lo que veía su rey y una mujer en el agua fue lo que observaron.
- Sango dime qué ocurrió?
- Ven conmigo, por acá!
Le dijo Sango para guiarlos, fue allí cuando observaron que aquella mujer era una sirena al ver su gran cola rosada.
- Señor es una sirena, no podemos confiar en ella
- Nos matará
- Debemos matarla
- Nos guiará a nuestra muerte.
Le decían sus tripulantes, ya conocían las leyendas sobre ellas. Y como usaban sus cantos para comerse a los hombres o llevarlos al fondo del mar.
- Sango no es esa clase de sirena.
Inuyasha ordenó seguir a Sango, y aunque sus tripulantes estaban aún más convencidos que su rey se había vuelto loco. No podían enfrentarlo ya que su cabello blanco les aseguraba que ya no se trataba de un humano.
- Quizás una bestia entienda a otra bestia
- Tal vez solo quiera matarnos a todos
- Y que pasaría si realmente este no es nuestro rey? Y es solo un usurpador?
Hablaban los tripulantes en voz baja, pero Inuyasha aún podía oírlos. Aún así siguió su curso a donde Sango la guiaba. Hasta llegar a un lugar donde podían encallar el barco sin problema.
Cuando bajaron a tierra, Sango salió del agua convirtiendo su aleta en hermosas piernas que fueron cubiertas por un vestido ligero.
- Sango! Me alegro que estés viva y curada - le confesó Inuyasha
- Si, restauraron mi perla, ahora puedo ser una sirena. - le confesó Sango mostrando la perla en su cuello.
- Dime qué ocurrió? Donde esta Kagome, Kagura y Miroku?
- Kouga tomó poder en el castillo, aunque nadie lo acepta como rey, mantiene amenazado al pueblo con su tripulación. Miroku trata de mantener el orden. Y Kagome…
- Que hay de Kagome?
- Ella no puede hacer mucho desde que se enteró de su estado
- Su estado?
- Kagome está embarazada…
Inuyasha no podía creer esas palabras, Kagome estaba embarazada, y el único que podía ser el padre era él. Ellos habían mantenido relaciones.
- Debido a su estado de embarazo no puede hacer muchos movimientos, Kouga la mantiene prisionera en el castillo.
Para Inuyasha saber que Kagome estaba embarazada era lo más primordial ahora. La Clopant sabía? Conocía el estado de Kagome y no se lo dijo? De saberlo habría partido mucho antes. Además de eso, eran hijos de la corona. Tenían que nacer en su tierra natal. Debía llevar a Kagome a Royaume Plage.
- Dime porque los soldados que entrenaba Kagura no hacen nada? Y que ocurrió con Kagura?
- Los soldados por órdenes de Kagome y con las amenazas de Kouga. Mantienen el orden en el pueblo. Impiden que los tripulantes de Kouga les hagan daño.
Como siempre Kagome coloco de prioridad mantener a salvo a su pueblo, y no en recuperar el poder. Fue lo que pensó Inuyasha.
- Y Kagura?
- Bueno ella…
- Dime qué le pasó?
- En TerreDragon le cortaron los tendones de ambas piernas, ella ya no volverá a caminar nunca.
- No puede ser…
Maldición todo estaba mal, cómo fue que llegaron a eso? Necesitaban encontrar una manera de liberar el castillo, luego de eso se llevaría a Kagome, de ese lugar la protegería a ella y su hijo no nato.
- Oye Sango tu eres quien mantiene esa neblina que no nos dejaba entrar?
- Si, la coloque para que nadie pudiera salir de la isla
- Puede dejar que mi tripulación venga, necesitamos toda la ayuda posible para vencer a Kouga y salvar a Kagome.
- Está bien…
Sango ahora tenía control de sus poderes, y del dominio que podía ejercer sobre las aguas, con su poder atrajo a los barcos de Inuyasha hacia donde estaban, Inuyasha le explicó a su tripulación que su único objetivo era el castillo. Y que dejarían el pueblo tranquilo.
- Inuyasha, ¿estás seguro de tu plan? - le preguntó Sango no muy convencida.
- Solo los ayudaremos en el castillo, y me llevaré a Kagome para que los médicos de Royaume Plage, le hagan tener un parto seguro.
- El bebé es tuyo, verdad?
- Kagome y yo estuvimos juntos cuando volvimos de Espagne.
- Lo sé… todos supimos eso… - le confesó Sango
- Realmente me pregunto si fue lo correcto…
- Te arrepientes de estar con ella?
- No realmente, pero me reprendo por hacerlo cuando ella no estaba consciente.
- Es un sentimiento complicado
- Si…
Inuyasha solo suspiro, aprovecharon la noche para que su tripulación pudiera descansar del viaje y prepararse para la batalla que se avecinaba.
- Miroku? - le pregunto a Sango.
- Vendrá en un momento… debo mantener la barrera activa para que la tripulación de Kouga no salga.
- ¿A dónde querían ir?
- A Royaume Plage - confesó Miroku apareciendo en el lugar
Aunque fue apresado por los soldados rápidamente lo soltaron al observar que era aliado de su rey.
- Kouga quería ir a Royaume Plage, para vengarse de tí - le confesó Miroku
- De mi?
- Kouga, siempre deseo fusionarse con colmillo y estar con Kagome, pero lo hiciste tú a pesar de sus esfuerzos.
- Todo esto es por Kagome?
- Ahora Kagome está encerrada en el castillo, desconozco su estado. Solo nos dimos cuenta que estaba embarazada por los síntomas y Kouga aprovecho eso para invadirnos.
- ¿Qué hay del ejército del castillo? Siempre veía a personas entrenando
- Están protegiendo al poblado por orden de Kagome.
- Maldita sea, Kagome siempre piensa en los demás antes que ella. Es una tonta
Al anochecer del siguiente día aprovecharon la oscuridad de la noche para acercarse lo más que podían al castillo.
- Debo advertirte, Kouga ya no es el mismo - le dijo Miroku
- ¿A qué te refieres?
- Ahora Kouga, logró tomarnos por sorpresa porque llegó con una manada de lobos
- Una manada de lobos?
- Si, al parecer le obedecen, no sabemos cómo lo hizo pero el castillo está lleno de lobos.
Inuyasha tenía como único objetivo salvar a Kagome, dejaría que sus soldados lidiará con la tripulación de Kouga junto a los lobos, y que Miroku se encargue de Kouga, aunque le gustaría encargarse personalmente, prefería saber que Kagome estaba a salvo.
