Capítulo 20: Nueva Unión

- Fue hace dos semanas…

Inicio de flash back

Sesshomaru solo observaba como Rin respiraba de forma forzada, estaba cansado de verla así. Su hermano había roto la promesa de traerle la manzana dorada. Pero no podía perder el tiempo debía salvarla de alguna forma.

Sesshomaru desprendió su vista de Rin y observo por la ventana el reino de Terre Dragon, y a su costado el bosque prohibido. Donde las criaturas mágicas y los demonios rondaban.

- Tal vez…

En su mente, Sesshomaru solo pensaba que quizás otras manzanas se formarán en aquel bosque que cerraba grandes misterios. Algunos osados se adentraban en él buscando tesoros que vender. Sin embargo hace muchos años los humanos perdieron el poder de usar magia, pero la repentina aparición de su hermano fusionado con un ser de poder extraordinario le hizo plantearse que quizás aún hay mucho por descubrir.

- Ya me decidí….

Sabía que la única forma de obtener lo que necesitaba era buscarlo él mismo. Tener en posesión una manzana dorada ya era solo de la realeza pero creer que se la darían fue estupido.

Reunió a un séquito de hombres, los mejores soldados con el propósito de buscar una cura a la enfermedad de Rin. Con la promesa de dos pagos anuales en un solo momento. Convenció a los mejores hombres del palacio de ir con él.

- Por favor, Sesshomaru piénsalo bien - le suplicó su madre

- Mamá, mantenla a salvo mientras vuelvo

- Por favor regresa conmigo

- Dile a padre, que se cuide.

- Si… - que podía hacer una madre más que llorar ante la partida de su hijo. Ahora podía ver cómo los dos hijos se fueron.

Al ingresar al bosque todo, se veía normal a simple vista, pero al llegar a un claro, pudieron vislumbrar un ciervo majestuoso, como si fuera una criatura de realeza.

Sus caminatas continuaron sin el mayor de los problemas, los goblin eran numerosos pero débiles ante sus espadas. Sin embargo, para su mala suerte aquellas criaturas pequeñas tenían un depredador grande que les ganaba en tamaño.

Unos tres soldados murieron en la pelea contra el ogro que apareció detrás de ellos. Con los soldados que quedaban, Sesshomaru decidió continuar el viaje mientras que los soldados que quedaban suplicaba volver por miedo a la muerte.

- Este es el riesgo de ese pago - les confesó Sesshomaru

Todos callaron sabiendo que no iba a ser sencillo. En la noche al encender una hoguera para soportar el frío, fue como una señal a los depredadores nocturnos para atacar. La noche les daba dificultades para defenderse. Pero aunque podían lograrlo siempre perdían un soldado.

La semana pasó, y a duras penas lograron sobrevivir Sesshomaru con 3 hombres en mal estado, cansados, con hambre y falta de sueño.

- Señor debemos regresar y buscar más gente está misión es peligrosa - pedía un soldado desesperadamente

- No regresaremos hasta encontrar una cura a la muerte - les confesó Sesshomaru

- La muerte nos acecha en este lugar - habló otro soldado asustado por los ataques.

No importaba nada, ya no había razones por las que volver. Posiblemente Rin estaría muerta, en ese tiempo no había nada que la mantuviera con vida.

Caminaron hasta una montaña, buscando sombra donde descansar, no sólo las criaturas eran mortales el ambiente húmedo mezclado con el sol, provocaba mucho calor. Pero más que relajarse observó a una criatura majestuosa. Un dragón dormido cuyas raíces lo envolvían.

- Mi señor, eso es un dragón - hablo un soldado

- Si la leyenda de su familia es cierta, entonces usted puede fusionarse con él - hablo el segundo

- Igual que su hermano menor - terminó el tercero.

Sesshomaru veía al majestuoso dragón, dormido. Casi podía mezclarse con la montaña como si formará parte de ella. Pero su vista tuvo que separarse de aquel majestuoso dragón cuando escucho un gruñido detrás de él.

Cuando volteo la mirada, observó un perro colosal que media unos 10 metros, tal vez más pero el cálculo era complicado de realizar cuando la amenaza era inminente.

Sesshomaru no podía evitar sentirse en aprietos, aquel perro le mostraba los dientes en señal de amenaza. Pero tratando de encontrar una salida de ese lugar se separó del dragón, en cuanto lo hizo, Aquel perro dejó de amenazarlo. Sesshomaru observó como el perro solo se sentó viendo en dirección del dragón que dormía.

- Solo lo ve dormir? - se preguntó Sesshomaru.

Observó como otra criatura con forma de serpiente ataca a sus últimos 3 soldados, para luego abalanzarse sobre el perro colosal, aunque fue una batalla un poco reñida. El perro logró darle una mordida a la serpiente que la partió en dos. Pero con su último esfuerzo la cabeza de la serpiente le mordió la pata al perro, y este con sus dientes logró sacarsela de encima. Ahora Sesshomaru se veía solo, y con una criatura herida y posiblemente envenenado.

Observó como aquel perro se lamía la pata, zona donde fue golpeado y lastimado. Aquel animal solo quería impedir que alguien se acercara al dragón, posiblemente para mantener el sello que lo mantenía dormido.

- ¿Por qué estás aquí?

Le preguntó Sesshomaru, aunque aquella bestia no hablaba su idioma. Observó hacia un lado, mismo lugar donde Sesshomaru fue a observar y solo vio un desnivel. Se acercó para saber qué era lo que aquel animal le mostraba.

No pudo evitar impactarse al observar el esqueleto de una bestia canina diez veces más grande que el que se encontraba a su lado. Por el tamaño podía suponer que el perro que tenía detrás de él. Era solo un cachorro.

- Ya veo, estás siguiendo el legado de tu padre - le confesó Sesshomaru.

Aquel animal sólo podía sentarse y mirar al dragón dormir, y Sesshomaru podía entender que aquel animal solo quería seguir el deber que su padre le había impuesto.

- Yo también, debo ser responsable con una carga que mi impuso mi padre - le confesó Sesshomaru

Pudo ver como aquella criatura se acostó en el suelo, apartando la mirada del dragón para mirarlo a él.

- Sin embargo, abandone ese cargo para venir a buscar una cura mágica que pueda salvar a mi amada.

Solo recibía un suspiro como aprobación por contarle su historia.

- ¿Alguna vez te has enamorado? - le pregunto Sesshomaru

Pudo escuchar un pequeño chillido en rechazo, Sesshomaru veía al dragón dormido por una garra? No, un colmillo del padre.

- ¿No te sientes solo? Tú padre murió…

El perro emitió un chillido triste, el cual Sesshomaru entendió. El también se sentía solo, cumplir con una tarea impuesta por su padre no era fácil y hacía lo mejor que podía. Pero lidiar con una carga heredada solo era complicado.

- Tienes nombre? - le pregunto Sesshomaru.

A lo que el animal lo miró confundido y ladeando la cabeza.

- Ya veo, yo me llamo Sesshomaru. Soy el primogénito de la familia real y el rey de Terre Dragon.

Se escuchó un pequeño gruñido cuando dijo dragón.

- Entiendo no te gustan los dragones, pero la verdad es que debes tener un nombre. Todos debemos tener uno

Aquel perro veía a Sesshomaru fijamente esperando que le confesara algo

- ¿Deseas que yo te ponga un nombre? - le pregunto, y obtuvo una respuesta positiva ante la petición.

- Cual puede ser tu nombre? Tiene que ser un nombre que exprese tu verdadera forma. Una gran bestia canina, Yako… ese será tu nombre Yako

El movimiento de cola le confirmó a Sesshomaru que había tenido un buen recibimiento la propuesta del nombre. Y como no tenerlo, Yako es el nombre de las verdaderas identidades de las criaturas.

Aquella noche, Sesshomaru encendió una fogata, aunque era peligroso debían mantenerse calientes ante la noche fría. Aquel animal aún con el dolor en la pata se arrulló con Sesshomaru buscando calor en el fuego.

- Tú tampoco deseas quedarte solo…

La noche no hacía más que permanecer en el cielo, y ambos solo podían acompañarse en su soledad, y con la idea de la carga que ambos tenían en el hombro.

Pero su paz estaba apunto de ser perturbada por una criatura de igual tamaño que el perro. Se trataba de una araña gigante que mostró sus colmillos llenos de veneno y su gran cantidad de ojos.

La araña comenzó su ataque cubriendo al perro con telaraña, lo que impidió su movilidad. Sesshomaru sabía que era complicado para él defenderse, y aún más para Yako debido a su pata herida.

Pero no iba a dejar que aquel animal muriera tan fácil, tomó un palo encendido y quemó las telarañas que lo mantenían cautivo. Ya con el palo apagado se lo incrustó a la araña en un ojo.

Sin las ataduras de la telaraña, Yako pudo vencer fácilmente a la araña, aplastandole el cuerpo. Para mala suerte en su último aliento la araña lanzó un ataque de veneno hacia Sesshomaru, pero Yako se interpuso en el ataque recibiéndolo él.

- Yako!

Sesshomaru observó la herida a causa del veneno que desintegraba la piel del perro. Pero sin ser realmente su último ataque la araña lanzó veneno derretidor en el diente que mantenía cautivó al dragón.

- Yako!

Pero Sesshomaru solo se preocupaba por Yako, sin tomarle importancia a la misión que Yako debía mantener.

- Te prometo que mataré al dragón, te prometo que lo mantendré cautivó por salvarme la vida.

Yako en su último aliento, unió su cabeza con la de Sesshomaru y así una luz ilumino a ambos seres convirtiéndolos en uno solo.

- Gracias, por estar conmigo - fueron las palabras que Yako le expreso antes de morir.

Sesshomaru noto el cambio de su cuerpo, nuevas habilidades que surgieron y los nuevos poderes que sentía muy en el fondo de su ser Yako murió pero una parte siempre estará con él.

Ahora podía estar preparado cuando el dragón despertara, y ahora podía saber que una regla que cumplían los animales del bosque era no salir de él. Y aquel dragón deseaba destruir la humanidad para devolver el mundo a su antiguo bosque antes que los humanos expandieran cada vez más su territorio.

Fin del flash back

- Entonces también te fusionarse con un perro - confirmó Inuyasha

- Si, Yako simplemente estaba sola, con la tarea de cuidar este dragón por la eternidad para impedir que todos muriéramos.

- Bien, debemos matar este dragón y después volver a nuestros respectivos reinos

- Si…

Con cada minuto que pasaba el colmillo que lo mantenía aprisionado, se deshacía poco a poco. El movimiento del dragón les hizo entender que pronto despertará. Pero ahora eran dos quienes podrían enfrentarlo.

- Donde, donde estoy? - pregunto el dragón despertando de su letargo.

Ambos hermanos se prepararon, para pelear contra el dragón, Inuyasha saco su espada y Sesshomaru un poderoso látigo que desprendía veneno. Cuando el dragón los observó, los 3 sabían que la pelea iniciaría.

- Puedo olerlos, los malditos perros que me aprisionaron aquí.

El ataque inició con el dragón tratando de aplastarlos con la pata, cuando ambos hermanos lo esquivaban, el dragón lanzó una bola de fuego hacia Inuyasha, pero él usó su espada como escudo. Sesshomaru aprovechó la distracción para usar su látigo y provocarle un corte en la cara con veneno al dragón.

- Maldito, ¿cómo te atreves a hacerme esto? - lo regaño el dragón por su acción

- Esto es una pelea, no llores y pelea - le ordenó Sesshomaru.

El ataque fue rápido, Sesshomaru no solo contaba con buenas habilidades sino que también era rápido. Mientras Sesshomaru atacaba su rostro para dejarlo ciego Inuyasha usaba su espada para intentar cortarle el cuello.

Tras descubrir el objetivo de Inuyasha y Sesshomaru el dragón comienza a elevarse de la tierra llegando a los cielos, un lugar inalcanzable para los dos hermanos.

- Primero debo recuperarme, debo alimentarme - pensó el dragón

Sesshomaru observó como el dragón dejó el campo de batalla, y se dirigía hacia Terre Dragon.

- Debemos detenerlo - le dijo Inuyasha

Ambos hermanos corrían para intentar alcanzar el dragón. Aquella bestia observó la ciudad y sus pobladores. Observó un grupo de personas reunidas y tomó como bocadillo un hombre. Tras comérselo pudo sanar una de sus heridas.

- La carne humana es la mejor - aseguró el dragón

Ambos hermanos llegaron y escucharon los gritos de los pobladores, sobre cómo se había comido un hombre. Observaron que el dragón buscaba su segundo bocadillo. Esta vez un niño, pero Inuyasha le cortó la pata donde lo tenía agarrado.

- Maldito! - exclamó el dragón con dolor

Algunos aldeanos que estaban por la zona, observaban como el rey y su hermano menor había logrado revivir la leyenda sobre la fusión. Y como solo los de sangre real podían lograr esa hazaña.

- ¡Corran! - les ordenó Sesshomaru - pónganse a salvo!

- Los soldados ayuden a los heridos y quienes tengan problemas para moverse - les ordenó Inuyasha.

Aquella acción había logrado dejar en claro a sus súbditos que ellos eran los elegidos para liderarlos, que ellos eran quienes debían gobernarlos y que tenían suerte, de poder vivir bajo el mandato de esa generación.

Pero la verdad estaba muy lejos de ser esa, ya que si no lograban destruir al dragón que ellos mismos habían liberado no existiría un reino que gobernar.

Inuyasha solo podía pensar que debía mantener primero a salvo a los pobladores, Sesshomaru solo quería evitar la mayor cantidad de bajas posible. Ambos hermanos volvieron atacar al dragón y juntos provocaron el corte de su ala impidiendo su huida en el cielo.

Aunque la pelea se volvió más dura, ya que en su desesperanza el dragón comenzó a atacar con su fuego todo lo que se moviera para tratar de salvarse. Inuyasha y Sesshomaru podían esquivar los ataques con facilidad, Varios aldeanos quedaron atrapados en el ataque, pero las llamas eran tan fuertes que no sintieron dolor alguno, solo quedaron sus restos carbonizados en el suelo.

La pelea se hacía cada vez más complicada cada ataque fuerte que los hermanos le propiciaban al dragón, era un ataque de fuego que llegaba a un aldeano con un fuego tan intenso que solo quedaba su silueta en el suelo. Pero cada golpe crítico que recibía el dragón terminaba despedazado, y finalmente muerto ante el poder de los hermanos, pero cuántas vidas se llevó consigo?

Sesshomaru no pudo hacer más por su pueblo que una disculpa pública, y una compensación monetaria por las pérdidas sufridas.

Inuyasha ayudó a su pueblo, junto con Sesshomaru ambos hermanos, trabajaron llevando y trayendo la madera que se necesitaba y rescatando a quienes necesitaban la ayuda. Sesshomaru comprendió que para poder liderar debía integrarse con su pueblo del mismo modo que Inuyasha, observaba como su hermano comprendió lo que hacía falta para ser un rey que pueda trascender a la historia.

- Sesshomaru, debo irme. Aún hay cosas que debo hacer en Royaume Plage - le confesó Inuyasha

- Entiendo, espero hermano ambos podamos ser lo que el mundo espera de nosotros, unos reyes excepcionales

Inuyasha ordenó el inicio de viaje hacia Royaume Plage, Inuyasha sabía que posiblemente encontraría a una Kagome enojada con él por dejarla encerrada. Y una Kikyō enojada por no explicarle sobre ella. Pero ya no habían más impedimentos ya no había más problemas que él debía solucionar de forma externa.

Sabía que debía llegar y buscar a Kagome, explicarle que lo sabía todo y tratar de estar con ella, para siempre.

- ¡Déjame! - le suplicaba Kagome

- No voy a dejarte, jamás te dejaré!

- Inuyasha, tú estás casado con Kikyō, ella podría estar esperando un hijo tuyo

- No hemos consumado el matrimonio

- Que?

- No quiero, no deseo estar con Kikyō mientras pienso en ti. Sería malo tanto para ella como para mí, No puedo estar con otra mujer que no seas tú

- Inuyasha… no debemos…

- Ya lo hicimos una vez y ahora estás embarazada, podemos hacerlo otra vez y no pasará nada.

- Inuyasha… - escuchó decir de Kagome para luego caer ante un beso pasional.

Un sueño, no fue más que un sueño. El olor al mar salado fue lo que llegó a su nariz. Aún estaba en el mar. Pero el sonido de truenos y relámpagos llamaron su atención.

Al salir a la cubierta para descubrir que estaban siendo cubiertos por una tormenta. Las olas chocaban contra el barco impidiendo su paso.

- Hay alguien que controla estás olas - le dijo Colmillo a Inuyasha

- ¿Qué dices? Alguien controla esta tormenta?

- Si…

Un monstruo acuático puede ser pero no veía nada entre los oleajes del océano. Y el barco solo se estaba destruyendo pieza por pieza.

- Señor, qué hacemos?

- ¡El barco no resistirá mucho!

- Debemos buscar tierra hasta que pase la tormenta!

- Su majestad, allá veo una luz!

Afirmó uno de los tripulantes, efectivamente era una luz, dando la orden de dirigirse hacia la pequeña luz, que los ayudó a saber dónde podían desembarcar, con suerte lograron encajar el barco a tierra. Ya solo les quedaba esperar que la tormenta pasará.

- Nos salvamos

- Fue una suerte ver esa luz

- Dónde está la luz ahora?

La luz desapareció en cuanto tocaron tierra, acaso era una señal para que se refugiaran solamente, no había algo más o alguien mas.

- Puedo oler a una persona - le confesó Colmillo

- Si, ya me di cuenta…

Inuyasha sabía que sus hombres, estarían bien. Ya que estaban fuera del alcance de la tormenta que solo azotaba el mar. Siguiendo su instinto, el olfato para ser exactos.

Pudo observar pequeñas luces volando alrededor de una carreta gitana. Tuvo el interés de tocar una, pero una voz lo interrumpió.

- Son almas - le dijo la voz extraña.

- Tú eres? - confesó Inuyasha descubriendo la dueña de la voz.

- Este será nuestro último encuentro - le confesó Clopant.

- ¿Qué haces aquí? - refiriéndose Inuyasha al bosque prohibido

- Estoy ayudando a estas almas y cruzar al más allá - le confesó su misión.

- ¿De quién son estas almas?

- Son las almas de las mujeres que Kikyō mató buscándote, pero no solo eso. Estas almas iban a morir pronto debido a las enfermedades que padecían, pero eso ellos no lo saben y solo pueden guardar rencor hacia ella por matarlas.

- Dime qué hago aquí exactamente?

- El mundo no puede continuar mientras el oro y la tierra estén vivas, debes limpiar el oro contaminado por la tierra, o purificar la tierra de aquella piedra maldita.

- No comprendo lo que dices.

- Hace años tu destino fue marcado, hace años te dije que debías elegir entre el oro y la tierra.

- Acaso estás hablando de Kagome y Kikyō? - le preguntó Inuyasha dándose cuenta de lo que le estaba pidiendo la Clopant.

- Dime, a quién eliges?

- Esto es absurdo, no voy a matar a ninguna ambas van a vivir, jure protegerlas a las dos

- No puedes protegerlas a las dos. Debes elegir, dame un nombre. Quien se salva?

- No lo haré, no me obligues a matarte solo para evitar ese destino - la amenazó Inuyasha tomando su espada en mano sin desenvainar

- Aunque me mates el destino ya está en curso, no importa lo que hagas ya no hay vuelta atrás.

- Maldita…

No podía seguir allí, debía buscar la manera de llegar a Royaume Plage y mantener a salvo a Kagome y Kikyō. Debía protegerlas a ambas, debía mantenerlas a salvo.

Pero la tormenta era fuerte, no podía cruzar por el mar, otra opción era ir a través del bosque pero no conocía los peligros que lo habitaban. Solo hizo falta observar al dragón que derrotó con ayuda de su hermano para saber que el bosque podía tener criaturas aún más temibles dentro. ¿Qué podía hacer? Necesitaba llegar lo más pronto posible, Kagome estaba embarazada y no podía defenderse de nada, y Kikyō simplemente no sabía cómo hacerlo. Ambas estaban indefensas sin él, ambas no eran nada sin él.


Hasta aquí el capítulo, siento que no soy muy buena escribiendo una batalla. sentí que le faltó emoción y mayor descripción. pido perdón por eso.

Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece.