Ladybug había estado evitando a Chat Noir desde aquel incidente vergonzoso en el que él la besó frente a todos. A pesar de ser su amante secreto, no podía permitir que su relación personal afectara su deber como heroína y líder del equipo de superhéroes. Con cada encuentro esquivado y cada batalla en la que se mantenía a distancia, dejando a sus compañeros hacerse cargo de él. Su corazón se llenaba de anhelo y conflicto.
¿Extrañaba su cuerpo o extrañaba su ácido sentido del humor y cómo siempre la contradecía y prácticamente era todo lo opuesto a ella?
Ladybug no lo sabía. Pero vio a sus compañeros analizarla un poco en ciertos momentos. Pero gracias a Viperion, y a ella misma, que aclaró las cosas, se calmaron más y pudo prosperar la paz en el equipo.
A veces lo veía a lo lejos, burlándose. Y sus miradas se encontraban. Ella sintió que todos observaban sus interacciones con atención y temía que descubrieran la atracción mutua. (Que lastimosamente no era platónico) entre ella y Chat Noir.
Ladybug muchas veces deseó que esa sensación en su cuerpo al verlo, fuera un deseo platónico, de ser buenos amigos.
Pero su cuerpo no pensaba eso. No coincidía. Deseaba desesperadamente sentir su cuerpo junto al de ella, cómo si él fuera una droga, estaba sintiendo la abstinencia.
Ladybug no podía ignorar por mucho más tiempo la atracción irresistible que existía entre ambos. Entonces un día, era miércoles, y se convirtió en un error.
Pero ella no lo buscó directamente, podía decirlo. Solo salió una noche a patrullar ella sola, reflexionando sobre sus acciones. En un lugar alejado y oculto de miradas curiosas, Chat Noir finalmente encontró a Ladybug, su mirada llena de determinación y deseo.
Ladybug tenía que decirle que no, era verdad. Estaba muy molesta con él. Quería... No sabía lo que quería. Pero no quería apartarlo de ella.
"Ladybug", susurró Chat Noir, acercándose lentamente a ella. "No podemos seguir evitándonos de esta manera. No nos hace ningún bien. "
Ella estaba tentada, pero también estaba molesta, no era buena combinación.
"Tal vez no te estaría evitando si no hubieras cometido tal acto frente a todos mis conocidos." Ella se cruzó de brazos y se alejó un poco de él.
En realidad, por alguna razón inexplicable, ella lo encontraba tan sexy. Verlo ahí, solo quiso hacerle saltar sobre él. No era normal. Había algo raro, Ladybug lo sospechaba.
"Discúlpame, es que quería que la gente supiera que eres mía. "Dijo él, cómo si nada.
"Yo no... Soy una propiedad." Ella estaba cada vez más molesta, y honestamente se sentía caliente al tenerlo cerca. Ese era el efecto que él tenía en ella desde hace un tiempo.
"No eres una propiedad, pero igual eres mía. ¿No te das cuenta? Apuesto a que tu cuerpo enloquece por tocarme. "
Pero las palabras de Chat Noir encontraron un eco en la mente de Ladybug, desgarrando su determinación. Sabía que se estaba engañando a sí misma, que negar sus emociones solo causaría más dolor. La tensión que había entre ellos era innegable y ardía en el aire.
Finalmente, Ladybug cedió a la pasión y se acercó a Chat Noir. Sus labios se encontraron en un beso apasionado y desesperado, rompiendo todas las barreras que habían construido a su alrededor. En ese momento, todo lo demás desapareció, dejando solo su deseo ardiente.
No tardaron en ir a otro lugar, lejos de cualquier tipo de vista posible. Era el lugar donde ella y Chat Noir siempre se reunían, desde hace un año.
Los dos se entregaron a la pasión, Ladybug ni siquiera pensó en nada, hasta que estuvieron completamente desnudos y entregados al cuerpo del otro.
Se besaron tantas veces, hasta que finalmente Ladybug sintió atisbos de culpa. Pero sin frenar sus acciones.
"Mierda, ¡Chat Noir!" Dijo Ladybug. Él le estaba dando tan duro hoy, era increíble. ¿Cómo puede alejarse de él? Encontró los lugares justos en su cuerpo. Cuando sus cuerpos se encontraban con más fuerza, ella supo que al día siguiente estaría adolorida.
Sus grandes manos la sostenían de la cintura.
El rostro de Ladybug estaba muy rojo, un poco de baba escurría de sus labios. No podían salir frases enteras de su boca.
¿Cómo podía estar tan bueno, cuando estaba tan mal? El cuerpo de él estaba muy bien esculpido. Era delgado, pero aun así algo musculoso. Y le encantaba.
En esas cuatro paredes, a ella no le importó nada más. Quería dejarlo todo por él. Para que la hiciera sentir así siempre.
¿Así se sentía que la lujuria te consumiera completamente? ¿Qué diría Alya si lo supiera? Probablemente, ya lo sospechaba desde ese beso de Chat Noir.
El rubio estaba orgulloso, viéndola tan débil ante sus toques. Lo enloquecía. No pudo evitar sentir lo que sentía. Quería que ella siempre le perteneciera. Se sentía tan enamorado.
Nunca dejaría que ella se enterara de lo débil que lo hace sentir ella, sobre cómo le pone nervioso con tan solo un roce de manos. Que siempre la admiró.
Sería difícil que ella lo supiera. Eso sería desnudar su alma y no estaba listo.
No si ella seguía poniendo a todos antes que a él.
Ella estaba hecha un lío, murmurando el nombre de Chat entre gemidos.
"¡Esto es demasiado buen Chat!" Fue lo que ella dijo, hasta que finalmente él terminó. Pero siguió con sus movimientos dentro de ella, con intención de hacerla acabar. Sus cuerpos seguían unidos. Ambos estaban sudados, y luego de un rato, Ladybug se sintió totalmente satisfecha.
