En un rincón escondido de París, en una noche estrellada, Ladybug y Chat Noir se encontraban disfrutando de un momento íntimo después de haber concluido sus actividades (siendo ella siendo "heroína" y él siendo "villano")
La atmósfera era cálida y llena de complicidad. Chat Noir, en sus días buenos, podía ser tan caballeroso y dulce,le había traído algo de comida a Ladybug. Una bandeja llena de croissants, jugo de naranja y café, se acercó a ella con una sonrisa radiante.
Ladybug, con una mezcla de sorpresa y gratitud, no pudo evitar sentirse conmovida por el gesto de su amigo. Su día había sido difícil, debido a que Alya tenía tantas preguntas. Sentía que estaba siendo investigada.
Tomó una taza de café y lo miró fijamente a los ojos, encontrando en ellos una chispa de ternura que le era difícil de resistir.
Sus reuniones no eran solo para sexo, no realmente. Aunque ella se sintiera muy atraída a él. También disfrutaba hablar con él. Cómo si fueran jóvenes adultos normales.
Había encontrado en él un gran consuelo. Tan inesperado.
Había días en los que imaginaba cómo sería poder estar con él, los dos recorriendo juntos lugares lindos de la ciudad. Había tantos.
Y aunque Marinette acostumbraba a salir con amigos, supuso que sería diferente salir con alguien que no podía considerarse un amigo, exactamente.
Chat Noir se inclinó y le dio un suave beso en la frente, como si quisiera transmitirle todo su cariño y protección en ese simple gesto. La joven heroína sintió un escalofrío recorrer su espalda, una emoción.
Definitivamente, no era una conexión más allá de lo físico. No.
Porque eso no estaría bien, simplemente eran como el yin y el yang, necesitaban estar cerca, pero no fusionados, porque se perdería el equilibrio.
Eso es todo lo que podrían tener. Era la verdad. Ella no pudo permitirse ser irrealista, no iba a pasar nada más entre ellos. Seguramente aquella atracción era solo momentánea.
Pero aun así, Mientras disfrutaban de su desayuno, los dos héroes comenzaron a hablar entre sí de una manera más íntima y sincera. Las palabras fluyeron con facilidad, siempre revelaban partes de sí mismos.
Ella sabía que él tocaba el piano, se lo mencionó unas veces. Él sabía que ella adoraba diseñar y que era buena para el arte. Pero simplemente nunca eran piezas suficientes para armar el rompecabezas de la verdadera identidad del otro.
Ladybug observaba a Chat Noir mientras hablaba, admirando su belleza. Sus cabellos rubios y sus ojos verdes parecían iluminados por la luz de la luna. Cada rasgo de su rostro era una obra de arte, una combinación perfecta de encanto y misterio.
Él era demasiado guapo. Esa era la excusa perfecta. Y no mentiría al decirla.
Si alguien le preguntara por qué regresó a él en cada ocasión, desde el primer beso, ella diría que era "por su apariencia encantadora"
Pero le encantaba su forma de ser. Le había agarrado cariño.
Platónico, claro.
Tan platónico como era calentarse solo al tenerlo cerca, claro.
Quizás un día podrían ser amigos, de verdad. Quizás él se volvería bueno y ellos podrían olvidar todas esas noches que pasaron conociéndose de una manera demasiado íntima y solo recordarían sus interminables charlas afines.
Quizás algún día todo sería fácil.
Pero...
No se sentía cómoda pensando eso.
Seguramente eso era lo correcto, que un día fueran realmente compañeros, en el mismo equipo. Y no habría nada de tocarse la piel de más.
Pero lo quería. Lo quería sobre su piel.
Notó sus ojos sobre ella, él parecía tener una incógnita.
"Bésame. ¡Necesito que me beses!" Le dijo ella, con tanta convicción.
Él la miró, algo confundido, pero rápidamente hizo caso a sus órdenes. Sus labios ya estaban sobre los de ella. Y era confuso, ella lagrimeaba. Él con cuidado alejó el desayuno de ella.
Le acarició la espalda mientras la besaba ese día.
"No lo entiendo. Por qué me han llegado estas fotos tan extrañas." Un correo anónimo envío fotografías algo pixeladas, pero tenían un mensaje claro.
"¡¿En verdad Ladybug tiene una relación secreta con Chat Noir?!" Alya miró fijamente la pantalla del computador. Sus ojos brillaron ante la realización. Pero también se sintió impactada.
"Dios mío, no puedo dejar que estás imágenes lleguen a manos del resto del equipo. Porque si eso pasa, será terrible para mi mejor amiga."Alya pareció pensárselo por un momento.
"¡Tengo que hablar con Marinette! Necesito saber en qué diablos se metió." Alya estaba decidida, iba a llamar a su mejor amiga.
Estaba segura de que Ladybug no haría ese tipo de cosas intencionalmente. ¿Verdad? Pero estaba claro que alguien quería hacerla quedar mal.
Mientras marcaba el número de su mejor amiga, guardó las imágenes del correo, y el mismo correo. Max sería de ayuda. Pero tenía que hablar bien con Marinette sobre eso.
"¡A-Alya!" La voz exaltada de Marinette sonó en la otra línea. Parecía realmente sorprendida. ¿Acaso la atrapó en medio de un diseño importante, o peor, en medio del sueño?"
"Hola, chica. ¡Necesito hablarte de un tema demasiado serio! Por favor no cuelgues y asegúrate que nadie pueda oír nuestra conversación." La voz de Alya era seria, lo que causó gran preocupación a Marinette.
"E-espera..." La voz de Marinette sonaba algo ¿Inestable?
Pero Alya no podía esperar.
"Sé tu secreto." Aquello hizo que Marinette prácticamente chillara de la impresión. Pero rápidamente se calmó.
"¿Secreto..? ¿C-cuál secreto? ¿Hablas de nuestro secreto?" Marinette le preguntó. Dejando en claro que hablaba de sus identidades.
"Hablo de tu otro secreto." Aquello hizo que Marinette quedara en gran silencio desde la otra línea.
