Después de la conversación incómoda con Alya, Marinette intentó no pensar demasiado en su relación con Chat Noir y en lo que ella realmente sentía por él. Sin embargo, no pudo evitar comenzar a sentir un cosquilleo en su estómago cada vez que pensaba en él.

Las teorías de la gente no paraban, ya que el "informante anónimo" no solo había enviado esas fotografías a Alya. Después de un tiempo las empezó a enviar a noticieros locales.

Ella se sentía muy nerviosa. Estaba segura que está vez sería difícil ocultarlo.

Marinette sabía que tenía que hacer algo al respecto. Había llegado el momento de actuar y proteger su imagen. Decidió reunirse con Chat Noir un jueves de esa semana, en su escondite habitual para hablar de lo que estaba sucediendo.

Cuando llegó al lugar acordado, encontró al rubio ya esperándola. "¿Has visto las noticias?", preguntó él con tono preocupado.

Ladybug asintió, sintiéndose un poco incómoda. "Sí, lo he visto. Es una locura, ¿verdad?"

Chat Noir asintió. Parecía que algo le estaba molestando.

"Entiendes lo que eso significa, ¿No es así?" Ella habló con seriedad.

Él asintió una vez más.

Ladybug miró la pared, había otra cosa que quería decirle a él, pero era difícil. Y lo que vendría después sería aún más difícil.

"Rena Rouge sabe de nuestra relación secreta" Murmura Ladybug, observando con atención cada gesto del muchacho.

Chat Noir recuerda vagamente a Rena Rouge, es una compañera de equipo de Ladybug, aparentemente es una amiga cercana de la heroína.

Eso era… Malo.

Él se quedó en silencio,y comenzó a tocarse la nuca, pensativo.

Ladybug no pudo evitar preocuparse por él.

"¿Estás furioso?" Ella lo miró a través de sus pestañas.

La expresión de él se suavizó, ella lo vió negar con la cabeza.

"No es eso." Sus orejas falsas de gato se movieron un poco cuando él hablaba. "Todo esto es mi culpa. No lo neguemos." Ladybug pareció querer contradecirlo, pero él siguió hablando.

"Fui yo quién decidió besarte frente a toda esa gente. Estos problemas son por mi culpa. Tenías razón, debió haberse quedado como secreto para que siempre pudiéramos vernos." Dijo Chat Noir, apesadumbrado.

Era raro verlo disculpándose. O arrepentido de una acción.

"Yo me hago una idea de por qué lo hiciste. Entiendo que seguramente estás cansado de que sea un secreto. De sentirte usado. Lo sé. "Ella bajó la mirada. Chat acercó su mano a los hombros de la heroína y se los acarició.

"Igual esa no es excusa. Me arrepentí de mi egoísmo. Y ahora los dos estamos pagando las consecuencias."

Ella no sabía qué decirle. Porque era verdad que ese beso hizo que la gente dudara de ella.

Los dos fueron al departamento de Chat, que estaba bastante apartado de París. Pero no demasiado lejos.

"Necesitamos este momento, y lo sabes…" Las lágrimas se asomaban a los ojos de ella. A lo que él la ayudó, limpiándolas. Él sintió su corazón romperse.

La quería tanto, pero la había lastimado. La había orillado a aquella situación.

Él sabía lo que eso significaba.

Pero no quería pensar en ello.

Esa noche, había tantas cosas sin decir. Tanto de parte de él como de parte de ella.

Pero Chat entendió que no podría haber funcionado a largo plazo. (Por lo menos se convenció a sí mismo eso durante esa noche, para no dar vuelta atrás)

Chat Noir toma su mano con suavidad, acercándose lentamente a ella. Ladybug cierra los ojos y deja que el beso los consuma. El beso es apasionado, lleno de deseo y dolor. Los dos se aferran el uno al otro, como si quisieran quedarse así por siempre.

Cuando se separan del beso, tienen la respiración agitada. Él la miró a los ojos. "No sé cómo decir esto…" Pensó él, pero no dijo nada. "... pero me he enamorado de ti." Su corazón latía con fuerza en su pecho.

Esas fueron las palabras que se guardó.

Ladybug apagó las luces y liberó su transformación. Chat hizo lo mismo. No podían ver la identidad del otro en la oscuridad, además de sus antifaces, pero podían tocarse.

Sus manos se tocaron suavemente. Eso se sintió maravilloso para la dos. Había algo parecido a electricidad corriendo a través de ellas.

Ladybug se quitó la ropa en la oscuridad. Chat Noir hizo lo mismo. Y cuando ambos estaban desnudos, empezaron a acariciar la piel del otro. Chat acarició los hombros de la chica, y ella acarició el pecho tonificado del rubio.

Chat Noir se aseguró de ponerse el condón, se veía un poco de iluminación desde afuera.

Los dedos del joven recorrieron el cuello hasta la clavícula de Ladybug. La chica tenía la piel tan suave y tersa.

"Ladybug" Susurró él, casi sin aliento por la excitación. Ella sonrió y él volvió a besarla. Esta vez más profundamente que nunca.

Ella correspondió el beso, y se sentó en el regazo del chico.

Continúan besándose y él la levanta suavemente, de tal manera que pueda hundirse en ella.

Ladybug suelta un gemido, ahogado por los labios de Chat.

Chat Noir cierra los ojos ante la sensación de tenerla unida a él, y aunque le duelen los labios, no quiere separarse de ese beso, ya que sabe que cuando finalmente se separen, no tiene idea de cuándo podrá volver a probarlos.

Ladybug empieza a cabalgar el miembro de Chat Noir con más velocidad. Con la esperanza de poder llenar aquel vacío que siente en su pecho. Pero no está funcionando tanto.

"Por favor…" Suplicó el rubio en voz baja, sintiéndose impotente ante esta situación. Le rodeó la cintura con sus brazos fuertemente. Sus caderas subían y bajaban lentamente, acompañando rítmicamente a las de ella.

Ella sigue moviéndose más rápido, gimiendo más fuerte que antes. Su respiración se vuelve pesada y errática.

"¡Oh Dios.! ¡Me estás volviendo loco!"

La voz de Chat tiembla ligeramente por la excitación. Su cabeza inclinándose un poco hacia atrás.

Finalmente, luego de unos segundos, Ladybug finalmente llega a su clímax sobre él. Chat Noir suspira pesadamente.

En el momento en que ambos alcanzan el orgasmo, se desploman el uno sobre el otro. Yacen jadeando, intentando recuperar el aliento.

"Ha sido increíble...". Chat Noir dice en voz baja después de recuperar el aliento. "¿Sabes qué lo haría aún mejor?". Pregunta él con una sonrisa ansiosa.

"¿Qué cosa?" Ella lo mira, con cansancio visible en su rostro.

Él la mira cariñosamente.

"¿Te importaría si nos abrazamos así?", preguntó el rubio tímidamente. Apartando la mirada de su cara por un segundo. Luego volvió a mirarla. Esperando pacientemente su respuesta. Deseando nada más que estar cerca de ella ahora mismo.

"Por supuesto" murmuró Ladybug, con la voz entrecortada.

Después de decir esas palabras, Ladybug envuelve alrededor de él en un fuerte abrazo. Lo abraza suavemente. Se siente segura entre sus brazos. Y le duele mucho que todo eso vaya a terminar.

Pero es lo mejor.

Tiene que ser lo mejor.

Además, no era un adiós definitivo ¿Verdad?