Es extraño llegar a casa y que esté tan silenciosa. Y tan oscura, va encendiendo luces a su paso para crear la ilusión de no estar solo.
Al llegar a la cocina, sobre la mesa de madera blanca hay un plato cubierto con una servilleta y junto a él un jarrón con dos tulipanes.
No puede evitar una sonrisa al coger la nota que sobresale debajo del jarrón: "Ya te echo de menos y aún no he salido de casa. Volveré pronto y de una pieza, te lo prometo. Tuyo, Harry"
Con un suspiro, levanta la servilleta. Siempre que va a salir en una misión, su marido le deja sus magdalenas preferidas, una para cada día, y dos tulipanes rojos para que recuerde que su amor es eterno. De camino a la ducha, se va comiendo la primera magdalena y pensando que ya queda un día menos para su vuelta.
