Narcissa entró con sigilo en la habitación de su hijo. Lo miró un momento dormir, con el corazón lleno de orgullo. Ese era su hijo, su hermoso y valiente hijo que había superado todo lo que había ocurrido en su adolescencia y ahora dedicaba su vida a ayudar a los demás.

— ¿Madre? —balbuceó entre sueños.

Se acercó presurosa y se sentó en la butaca junto a la cama. Le quitó con cuidado el flequillo de los ojos mientras empezaba a parpadear, tratando de salir del sueño inducido por las pociones.

— Hijo... estás en casa.

— ¿Cómo...?

— Te atendieron tus compañeros en San Mungo y me dieron permiso para traerte, dicen que en un par de días estarás recuperado.

— ¿Qué ha pasado? —preguntó aturdido Draco, intentando sentarse.

Solícita, le sujetó por los hombros mientras colocaba una almohada tras su espalda.

— Estabas atendiendo a un detenido y las sujeciones fallaron. Los aurores lo están investigando. El sanador que te atendió dijo que uno de los aurores te protegió con su propio cuerpo cuando el preso se hizo con una varita.

Draco enrojeció un poco y dejó vagar la mirada por la habitación de su infancia. Sobre el tocador había varios ramos de peonías.

— Tus amigos las mandaron —le dijo su madre— ¿quieres las tarjetas?

— No hace falta. Las blancas y malvas son de Pansy y Theo.

— Amistad fuerte —murmuró ella, recordando las lejanas clases de protocolo— ¿y las rojas?

— Blaise... es una broma entre nosotros.

Narcissa parpadeó, no quería saber qué parte de "te deseo ardientemente" en forma de docena de peonías rojas era broma y que parte en serio. Vio a Draco fruncir el ceño y siguió su línea de mirada. Había un cuarto ramo de peonías rosas, una declaración de amor tímido.

— ¿Y las rosas? —inquirió con suavidad.

— ¿Me acercas la tarjeta?

Lo vio sonrojarse de nuevo al sacar la pequeña cartulina de su elegante sobre.

— ¿Draco?

Los ojos grises, iguales a los suyos, le miraron brillantes y le tendió la tarjeta.

"He venido a verte y me dicen que estás en casa, espero que te encuentres bien, lamento no haberte cubierto mejor.

HJP"

— El auror... —susurró ella.

Draco se limitó a asentir y recuperar la tarjeta de entre sus dedos para volver a leerla, con una pequeña sonrisa emocionada