Por la Sangre Derramada

Por este lado del cosmos existen dos mundos paralelos: Acuaterra y Makai. El primero tiene de principales habitantes a los humanos y el segundo a los vampiros. Los humanos carecen casi por completo de la magia y viven alrededor de unos cien años mientras que los vampiros sí que aprendieron a emplear la magia y viven alrededor de mil años. Ya desde hace más de un milenio que los vampiros se teletransportan en grupo desde Makai hacia Acuaterra en busca de recursos naturales, de hombres y mujeres humanos para sus harenes y de investigación para su cienciahechicería. En este último sentido los vampiros descubrieron que a cada mil años durante sólo un día en su mundo vecino existe un río que cambia su matiz de azulado a verdoso que quienquiera que se sumergía en sus aguas conseguía vivir muchísimo más tiempo para luego volver a ser un río normal como cualquier otro al final de la noche. Nadie sabía por qué ocurría este fenómeno tan prodigioso pero era en efecto lo que pasaba. Fue Carmilla Tepes la que descubrió este asombroso fenómeno y la que se sumergió en el agua sacrificando en el proceso a un humano hombre pues había una segunda y última condición para conseguir la extensión artificial de la vida: junto con el agua del río la sangre de un humano en concreto pasa de roja a verde tal como en el caso del río y esta debe ser derramada y mezclada en grandes cantidades con el agua de matiz verdoso. Así, viviendo tanto tiempo, siendo tan fuerte, tan sabia, tan guapa y tan malvada Carmilla se volvió la emperatriz suprema de casi todo su mundo mandando con puño de hierro. Los vampiros la respetaban y los humanos le temían… y ahora sólo faltaba menos de una semana para que se cumpliera otro milenio desde aquel suceso tan asombroso como terrible del "río verdoso".

En la "actualidad"…

A mediados del siglo dieciocho la suma sacerdotisa de la ciudadela de la sagrada sede en Acuaterra gracias al oráculo por fortuna o quizás por desgracia descubrió quién era la persona humana que cuya sangre cambiaría de roja a verde…

– No, no puede ser…

Susurró Matsubara Yuuna con profundo desazón… pues aquella humana que cambiará su sangre de matiz era su novia Oda Nanami…

Luego

Nanami vio a través del gran ventanal de sus aposentos el sol que se ocultaba por el horizonte.

– Así que este es mi destino pero no me arrepiento de nada porque te tengo a vos como mi pareja.

– Nanami…

Yuuna escuchaba decir estas templadas y estoicas palabras con tristeza pero a la vez también con orgullo pues aquella quinceañera que conocía desde hace quince años se había vuelto de nerviosa y algo insegura de sí misma en una mujer fuerte e independiente.

– Te protegeré de ellos, lo juro…

Yuuna, aún con su uniforme de sacerdotisa puesto, abrazó a Nanami por la espalda y esta última le abrazó los brazos.

– Sé que no es el momento más indicado ante tan inminente peligro… pero hagamos nuestro ritual en la cama, ¿te parecería bien, Yuuna…?

Ya todos en toda la ciudadela y en sus alrededores estaban alertados. Mañana mismo el río Estigia que cruzaba por un lado y por el frente de La Sagrada Sede cambiaría a verdoso. Por eso mismo todos y todas estaban en guardia en sus respectivos puestos. Aoi, Misaki, Rin y sus respectivos novios como todos los demás soldados y sacerdotes estaban atentos ante cualquier movimiento sospechoso. Aquella medianoche todo estaba muy silencioso y casi demasiado… La tensión en todos era muy grande pero nadie descansaría hasta el día siguiente… y eso si había buena suerte… Los vampiros no desaprovecharían una oportunidad de oro como esta. Cualquier humano medianamente culto lo sabía. De hecho ya no sería una sola vampiresa sino que podrían ser varios a la vez los que podrían darle una muerte horripilante a Nanami en el Estigia verdoso… De sólo imaginarlo sus amigas y compañeras se horrorizaban… pues la mejor manera de hacer algo tan cruel era succionarle la sangre debajo del agua del río hasta dejarla casi sin una sola gota del líquido vital… Yuuna también se lo imaginó y le hervía su propia sangre de la ira pero en ningún modo de impotencia. Disponían de la buena voluntad del ejército y policía nacional además de la de los sacerdotes. La lucha sería breve pero cruenta… Yuuna y Nanami no sólo se preocupaban por ellas mismas sino también por todos los demás que las defendían que podían llegar a ser asesinados por el ejército vampírico que sin duda atacaría ya en cualquier momento que hallaran oportuno.

Y finalmente ocurrió a media madrugada…

Unas luces extrañas se alcanzaron a ver por sobre el famoso río Estigia. Se trataba en efecto de un centenar de vampiros que se habían teletransportado de forma grupal hacia su mundo vecino. Los vampiros sin demora se lanzaron al ataque puesto que con su red de espías (unos humanos traidores que fueron sobornados) ya sabían que la humana de sangre verde vivía en la Sagrada Sede y hasta sabían de quién se trataba. La lucha empezó en lo alto de las murallas pues los vampiros eran capaces de levitar hasta cierto punto. Justo en este momento Aoi y Yuuto junto a otros estaban vigilando esa parte de la ciudadela. Yuuto logró asestarle un espadazo a un vampiro en un lado del cuello haciéndole sangrar bastante… pero otros dos armados con sendas cimitarras de gran tamaño lo obligaron a retroceder. Aoi por su parte les lanzaba cuchillos punzantes fabricados en la Sede que provocaban profundas hemorragias al mero corte… pero sólo uno de los dos vampiros de las cimitarras fue inhibido por los ataques de esta sacerdotisa al clavárselo uno en el pie derecho… El otro dio una estocada que Aoi por poco alcanzó a esquivar pero Yuuto, sin haberse dado cuenta el último vampiro que todavía andaba cerca, le clavó la espada en la panza, la retorció y la sacó enseguida llevándose a Aoi de un brazo mientras pegaba un gran salto hacia una puertezuela de hierro que cerraron los novios detrás de sí. Algo similar habían hecho los demás humanos que estaban con ellos tras terminar de pelear brevemente contra ese grupo de reconocimiento de los vampiros.

– Atentos, estos humanos seguro que planean algo en concreto…

Decía el capitán del equipo de asalto y reconocimiento mientras algunos de su grupo auxiliaban a sus compañeros heridos.

– ¡Ja! ¿¡Planear algo!? ¡Sólo son cobardes…!

Se burlaba uno que al instante siguiente su cráneo fue hecho pedazos por cañonazo. Los demás vampiros se alejaron de aquella parte de la muralla levitando.

Ya en los edificios interiores de la ciudadela se habían infiltrado mediante sus ataques de guerrillas tres decenas de vampiros y vampiresas buscando a Nanami. La lucha ya dentro de las murallas era atroz pues ninguno de los bandos daba tregua… Ya ingresando en la gran catedral por entre la puerta doble principal y rompiendo los grandes ventanales cuatro vampiresas y tres vampiros estos empezaron a luchar contra Rin, sus dos novios y otros soldados que estaban ahí. Rin les disparaba flechas con arco medio cubriendo a sus novios que batallaban con hachas ligeras. Un espadazo de una vampiresa hizo que Jyubei, uno de los novios de Rin, perdiera el equilibrio al defenderse y por querer auxiliarlo su amigo Kyousei, el otro novio de Rin, este último no se diera cuenta de que un vampiro le lanzó una esfera de energía de casi un metro y medio de diámetro y que por eso Rin se adelantó sin demora a cubrirlo con su propio cuerpo casi impactándole de lleno ese hechizo de ataque que la dejó bastante maltrecha…

– ¡Llévensela…!

Les gritaba un tercer amigo de los novios de Rin y estos no se lo discutieron quedando de momento los tres a salvo al cerrar detrás de sí una de las dos puertas traseras de la catedral.

En los aposentos de Nanami y Yuuna…

– Ya empezó.

Yuuna se puso en guardia y Nanami se tensó al oír todo el barullo y ruidos de las batallas por distintos puntos de la ciudadela que conformaba La Sagrada Sede. Misaki y su hermano Ryuu estaban apostados defendiendo junto a otros tres la entrada a los aposentos de la suma sacerdotisa. Sabían que sus enemigos podían llegar a aparecer en cualquier momento… pero no contaban con que pudieran aparecer desde cualquier lugar… casi literalmente hablando… Porque desde las sombras a ambos lados del pasillo se estiraron unas sombras de siluetas humanoides y aunque el quinteto lo notó ante la duda de qué era lo que estaban viendo ya era demasiado tarde pues les dejó tiempo a cuatro vampiros para pasar de su modo sombra a su modo corpóreo y dejar noqueados a los cuatro soldados (incluido a Ryuu). Misaki, horrorizada por tener Ryuu herida la cabeza y sangrando en el piso directamente no lucho pero sí gritó así que para que se callara una vampiresa la agarró del cuello hasta casi asfixiarla y la arrojó contra una pared dejándola inconsciente.

Yuuna se puso delante de Nanami cuando la entrada a sus aposentos fue violada y cuando finalmente la puerta de su propio dormitorio fue abierta de par en par de forma brusca se preparó para lo peor:

– Es una lástima que no hayamos podido descubrir mucho antes quién era la humana de la sangre verde pero ya no importa, ¿verdad, compañeros?

La voz masculina que las novias oían no se les hacía familiar así que Yuuna, sin demostrar el miedo que tenía, se adelantó un paso:

– Vos no sos Carmilla…

– Y vos no sos la de la sangre verde sino la que tienes a tus espaldas, ¿no es así, Suma Sacerdotisa Matsubara?

– No voy a permitir que la secuestren.

Yuuna sacó de su bolsillo una daga que empuñó.

– Oh vamos, damiselas, les prometo que por el honor de mi nombre, Demitri Maximoff, esposo de la Emperatriz Carmilla Tepes, sus muertes serán muy rápidas y casi indoloras.

Demitri decía esto mientras caminaba en línea recta hacia ellas.

– ¡Retrocede!

Yuuna esgrimió la daga con ambas manos apuntando al vampiro de casi dos metros de altura que era casi una mole de músculos. Su capa ondeaba aunque no había viento dentro del palacio.

– Hoy haré un brindis con sus dulces sangres.

Yuuna apuntó al cuello del villano (al que casi no llegaba) pero Demitri con el reverso de su manaza hizo que la sacerdotisa perdiera el arma blanca y con la otra agarró, apretó y levantó del cuello a la rubia y justo cuando el vampiro iba a morderla en un lado del cuello ocurrió lo inesperado para el esposo de Carmilla (y para el cuarteto de vampiros que observaban todo desde el umbral del gran dormitorio). Nanami le clavó en una pierna un cuchillo lacerante (de los que producen hemorragia) al gran vampiro logrando que este soltara a su novia, haciéndole retroceder y retorcerse. Nanami sostuvo con un brazo a Yuuna y con el otro apuntaba hacia adelante con el cuhillo.

– Ustedes los vampiros, en su soberbia, creen que los humanos son todos unos cobardes. Pero a mí, que vivo entre ambas especies y entre ambos mundos, me queda claro que eso no es así.

A Nanami le crecieron los colmillos, su mirada se veía aterradora y le brotaron unas grandes alas como de murciélago con las que literalmente salió levitando por la gran ventana abierta del dormitorio perdiéndose poco después en algún punto de la ciudadela con una mareada Yuuna entre sus brazos.

– ¡Agh…! La de la sangre verde en esta era resultó ser una dampir…

Se quejaba Demitri mientras se apoyaba en una columna resistiendo los efectos de la hemorragia. Recién entonces sus secuaces se le acercaron pero Demitri no quería ninguna clase de auxilio sino sólo una sola cosa:

– ¡Encuéntrenla, maldita sea! ¡Y si no pueden secuestrarla mátenla!

En otra parte de la ciudadela…

Aoi curaba las heridas de Rin lo mejor que podía en aquel sótano atiborrado de barriles de vino mientras que sus novios se habían retirado hacia el exterior para seguir luchando contra los invasores vampíricos pese a que ninguno quería dejar sus novias a solas. Pero Aoi les insistió que así debía ser. No podían ocultarse todos a la vez mientras muchos otros de su especie peleaban valientemente contra el bando enemigo.

– Uuugh…

– Qué bueno que ya despiertas, Rin.

– ¿Aoi…? Ah, ya me imagino lo que pudo haber ocurrido conmigo… ¿pero cómo están Jyuubei y Kyousei?

– Se fueron hace un rato con Yuuto a seguir luchando contra los vampiros. Y sí, los tres estaban casi sin lastimadura alguna.

– Tenemos que encontrar a Misaki y a Ryuu… Ya sabía yo que no era buena idea separarnos. ¡Auch…!

Rin se sostuvo la panza con una mano.

– No podemos ir en tu condición y no me atrevería a dejarle sola. Confiemos en nuestros novios y en Misaki.

– Mierda, si no queda de otra…

Poco después…

Nanami se paró sobre la gran cruz de hierro que era el punto más alto de la sagrada sede viendo desde allí arriba de todo que algunos edificios estaban en llamas y algunos otros ya cayéndose a pedazos. Los vampiros arrasaban con todo a su paso. A dos metros por detrás de ella un poco más abajo sobre el techo de tejas estaba Yuuna recostada boca arriba que empezaba a recuperarse del mareo y se levantaba de a poco.

– ¿Nanami? ¿Qué estás haciendo?

Le preguntaba a su novia cuando esta estiraba los brazos a ambos lados de su cuerpo levantándolos ligeramente. Nanami en esa pose parecía una mesías que quería dividir el mar en dos… y Yuuna ni idea tenía de muy cerca a la verdad que estaba cuando pensó en aquello…

– Yuuna, amada mía… Nunca odies a nada ni a nadie sino que busca ante todo comprender…

El alba se hacía presente en el horizonte…

– Estos años que viví con vos fueron los más felices de mi vida…

Seguía diciendo Nanami pero las palabras que usaba pusieron de nuevo el alerta a Yuuna.

– Nanami, ¿pero qué dices? ¿Acaso no estás hablando como si te fueses a sacrificar…?

– Aunque no hay tiempo para explicaciones sólo digamos que poco antes de conocerte en sueños se me presentó El Altísimo que me dio este don para encomendarme esta misión… Pero el precio a pagar es demasiado alto y yo ciertamente no querría llevarlo a cabo… Pese a todo que así sea…

Yuuna se quiso subir a la cruz de hierro para alcanzar a Nanami a los efectos de detener lo que estuviese haciendo.

– No… ¡No, Nanami! ¡Quédate conmigo…!

Yuuna estiró un brazo pero sin poder alcanzar a su pelirroja.

– Cuánto lo lamento, mi amada Yuuna… Pero debo emplear un contra hechizo tan poderoso que hará desaparecer de los dos mundos la cienciahechicería: ¡Deus Ex Machina!

Luego de lanzado este poderosísimo hechizo todo le pareció a Yuuna como si el tiempo se hubiese ralentizado en demasía… para luego irse acelerando vertiginosamente… Yuuna logró observar que a Nanami se le disolvía la ropa y que se ponía bastante pálida de pronto (incluso sus grandes alas de murciélago). Luego que del cielo bajó a gran velocidad un haz de luces multicolores que cuando llegaron a la altura de la punta de la cruz de hierro en la que estaba parada Nanami esta última se elevaba hasta más allá de las nubes pero sin agitar ni levemente las alas. Y enseguida todos los vampiros que quedaban dentro y fuera de las murallas de la ciudadela cayeron muy debilitados… y lo mismo ocurría en Makai… Siendo así los humanos de la Sagrada Sede los lograron inhibir con mucha facilidad… incluyendo al jefe Maximoff…

Un mes más tarde…

En el Makai Carmilla fue depuesta de su cargo y encarcelada bajo un golpe de estado llevado a cabo por unos conspiradores al descubrirse de que una mesías en el otro mundo había borrado de la faz de la existencia lo que los vampiros más apreciaban a parte de sus propias vidas: la magia. Ya en Acuaterra Demitri Maximoff y otros cincuenta vampiros fueron condenados a cadena perpetua por sus críminenes contra la humanidad. La humanidad podía respirar un poco más tranquila a sabiendas de que los vampiros de Makai ya no podían teletransportarse de ningún modo hacia su mundo. Por otra parte gracias a este milagro los fieles de la Sagrada Sede aumentaron exponencialmente. Aoi, Misaki y Rin por su lado seguían haciendo su trabajo y entrenando en las artes del combate y el sigilo (Ryuu ya estaba casi del todo curado de su herida en la cabeza). Muchos parecían ser mucho más optimistas de lo que le deparaba el futuro a la humanidad ahora que sus vecinos del otro mundo los dejarían en paz. Casi sólo Yuuna se encontraba insatisfecha… porque todo parecía indicar que Nanami en efecto se había sacrificado por el bien de la humanidad toda…

Epílogo

Aquella noche Yuuna se durmió tras haber lagrimeado en silencio de forma desconsolada… pero aquella noche soñó por primera vez desde que Nanami desapareciera en los cielos…

– Yuuna-San…

– ¿Nanami?

Ambas estaban completamente desnudas en medio de un gran espacio blanquecino cubierto de una espesa neblina. Nanami le ofreció una mano a Yuuna que esta aceptó tomar enseguida.

– Esto es sólo un sueño que estoy teniendo, ¿verdad, Nanami?

Le preguntaba Yuuna con desazón.

– Sí, pero es uno que induje yo misma.

– ¿Nanami?

– En verdad no desaparecí de la existencia sino que ahora formo parte de la dimensión de El Altísimo…

Se iba explicando Nanami.

– Me gustaría llevarte conmigo a esta otra dimensión pero no puedo…

Nanami acarició un cachete de Yuuna.

– En cambio lo que sí puedo hacer es verte y sentirte en sueños, Yuuna.

– ¿Qué quieres decir?

– Como toda humana necesitas sexo y cada vez que duermas si gustas serás capaz de soñar conmigo para que podamos vernos y hacer nuestro ritual.

– ¡Nanami!

Yuuna abrazó a Nanami y la besó. Nanami le devolvía el beso y pronto estuvieron en una batalla de lenguas. Aquella "noche" hicieron el amor extasiadas. Y cuando finalmente Yuuna se despertó en su cama pero sin Nanami a su lado se entristeció un poco… pero la promesa de ver y sentir a Nanami desde ahora en sueños le hacía recobrar la esperanza de mantener su amor mutuo. Por otra parte Yuuna se llevó una mano a la concha sintiéndola toda humedecida y hasta chorreada… Enseguida se llevó los dos dedos con su wasca impregnada a la boca para lamerlos y mientras degustaba sus propios fluidos evocó a su amada…

– Ay… Nanami…

FIN

Se Cierra el Telón

Notas del Autor: Sí, a nivel trama esta historia textual tiene algún que otro hueco… pero como siempre digo pues es lo que me salió porque quizás yo logro tener bastante imaginación pero me falta bastante ingenio como para sacarle provecho… Uh xD. ¡Saludos a todos los buenos autores y lectores yuristas de FF Punto Net! PD: Habrá un mini extra porque en verdad "Por la Sangre Derramada" es una ficción de la fanficción… Es decir, fue una obra de teatro guionizada por Makino y ella será la protagonista del extra con el que se finalizará del todo este fanfic clase relato.