— Hay un árbol especial en la parte este del jardín, Draco. Lo trajo tu tatarabuela de Japón, es una rara especie mágica de cerezo.
Draco recuerda esa conversación con su madre como si hubiera sido ayer. Recuerda al caprichoso niño de siete años preguntando qué tenía de mágico ese árbol seco y a su madre explicando que solo florecía por un motivo: que hubiera un hombre fértil en la familia.
— La ascendencia veela es caprichosa, puede o no aparecer en los hombres Malfoy. El sakura de la mansión ha sido durante generaciones el que le ha indicado a la familia si se debía proteger al heredero de su propia naturaleza.
A unos metros del árbol, Draco y Harry están cogidos de la mano. El sakura ha dado preciosas flores rosas cada primavera desde que Draco tenía trece años. Ni los supresores, ni pasarse años fingiendo y pasando un calvario han impedido que Draco acabara por enlazarse con la pareja que su veela había elegido. Y ahora están acercándose al árbol, Draco puede sentir el corazón de Harry a su lado batiendo como un loco por los nervios, para ver si se cumple la segunda parte de la leyenda de ese frágil árbol japonés.
— Mira… —le dice Harry en un murmullo.
Conforme se acercan, el rosa pálido de las flores se oscurece y las ramas del árbol se mueven como sí quisieran acercarse a Draco. Asustado, sus experiencias con plantas que pueden moverse no son las mejores, Harry tira de Draco hasta ponerle tras él para protegerle varita en mano
— No pasa nada, amor —dice la voz tranquila de su compañero.
Draco da varios pasos para rodearle y se acerca al sakura. Enseguida, una larga rama le rodea con cuidado las caderas y empiezan a brotar flores nuevas que se unen a las que han tomado un color rosa intenso, hasta enmarcar su vientre de una manera tan hermosa que Harry desearía tener una cámara de fotos para poder recordar la escena para siempre. Y a Draco con las mejillas del mismo tono que las flores, el largo pelo cayendo a los lados del rostro y una sonrisa inmensa mientras se mira el vientre.
— Por fin, Harry —le dice con voz temblorosa.
Por fin, tras años de luchar contra los efectos secundarios de los supresores y de lo sufrido en la guerra, por fin se ha cumplido su sueño de tener un nuevo miembro en la familia.
