N/A: Hola!
Ok… me siento un poco mal por tener que publicar esta historia precisamente en el EdWin Day ya que técnicamente es la que tiene menos EdWin de todas las historias de esta serie pero se tienen que hacer sacrificios así que… es lo que hay xD
Pasando a la historia en sí, ésta se ubica dentro de un universo alterno independiente al de "Viajar" (pronto sabrán el porquè D: ) y ésta junto con los siguientes dos componen un mini fanfic. Espero que las tres partes no hayan quedado ni muy cortas ni muy largas ya que por momentos me estaba yendo de largo en algunas cosas y en otras tuve que restringirme porque no lo hacía nomás no acababa jajaja
En fin, antes de dejarlos con la historia de hoy quiero agradecer nuevamente a Flame ya que ella fue la que me dio la idea para este mini fanfic. Muchas gracias!
Y a todos ustedes muchas gracias por leer! :)
Disclaimer: Fullmetal Alchemist es propiedad de Hiromu Arakawa a quien agradezco que nos haya brindado una fantástica historia, increíbles personajes y hermosas parejas.
Propósito
Mientras veía las gotas de lluvia caer por la ventana, Ed no podía dejar de pensar en todo lo que estaba perdiendo, haciendo que la idea de que la vida se había ensañado con él volviera a su mente mientras las lágrimas que no había podido controlar desde la visita de Al seguían recorriendo sus mejillas como si siguieran el ritmo de la lluvia.
Su madre había muerto a causa de una enfermedad desconocida cuando sólo tenía 5 años. Su padre la había seguido un par de años después cuando hubo un desafortunado incendio en su lugar de trabajo. Su hermano estuvo debatiéndose entre la vida y la muerte durante algunos años hasta que finalmente pudo vencer la leucemia. Ed tuvo que pasar hambre y trabajar duramente desde que era un adolescente recién salido de la niñez para reunir dinero para las medicinas de su hermano. Y ahora la maldita silla de ruedas en la que estaba sentado le había costado su matrimonio.
Aunque su vida estuvo marcada por muchas tragedias, Ed no podía decir que nunca hubiera encontrado cosas por las que sentirse agradecido. Al final de cuentas su hermano se había salvado y ahora era un profesor muy amado en una de las más prestigiosas universidades de Amestris. Durante el tratamiento de Al, habían conocido a los Curtis quiénes sin su valioso apoyo moral, monetario y de influencias probablemente Al no hubiera sobrevivido. Y también estaba Pinako Rockbell, una vieja amiga de su padre que apareció en sus vidas en la fase final del tratamiento de Al después de haberlos buscado en los últimos años y que, aunque ambos hermanos estaban ya cerca de la mayoría de edad, los acogió en su casa, brindándoles un hogar cálido y el cariño de una abuela.
Y eso no era todo…
Gracias a ella, Ed conoció a su nieta. A Winry Rockbell, la chica más fantástica que había conocido y la mujer que finalmente se había convertido en su esposa hace tres años.
Si de algo estaba seguro es que el amor que ella había despertado en él era algo único e irrepetible pero estos últimos meses le habían enseñado que a veces el amor podía no ser suficiente cuando no había disposición de una de las partes.
Después de sus complicados primeros años de vida, Ed finalmente había conseguido una estabilidad emocional, profesional y económica que jamás creyó tener. Con ayuda de Pinako y los Curtis, él y Al habían terminado sus estudios universitarios, después Ed había entrado a trabajar a una de las empresas más reconocidas del país donde se desarrollaban medicamentos y se creaban instrumentos y material médico destinado a mejorar la salud de las personas.
En esa empresa aprendió mucho e hizo buenos amigos con los que estaba evaluando la posibilidad de crear su propia empresa juntos. Y ahora todo se había ido al caño desde el momento en que abrió sus ojos estando en ese hospital sintiendo casi de inmediato la extraña sensación de que su cuerpo estuviera desecho. No era exactamente así pero con la cantidad de fracturas, moretones, cortaduras e hinchazón así se sentían.
Y todo por querer cenar con Winry en ese maldito restaurante…
El día de su tercer aniversario de matrimonio fue justamente el día que lo cambió todo. Winry llevaba un tiempo pidiéndole que fueran juntos a conocer el nuevo restaurante que había abierto en la ciudad y Ed quiso complacerla en su aniversario, habiendo planeado toda una velada romántica para los dos que concluiría con un espectáculo de fuegos artificiales que había contratado para la ocasión. Era un viernes así que era la oportunidad perfecta para salir y celebrar sin tener que preocuparse por tener que ir a la empresa al día siguiente o porque Winry tuviera que ir al taller de automail o atender a los clientes propios que poco a poco se iba ganando.
Esa mañana Ed se había despedido de su esposa con un apasionado beso y la promesa de consentirla como una reina cuando se vieran en la noche. Aunque hoy no creía poder replicar las emociones que había sentido en ese entonces, aún recordaba que había sonreído al ver sus mejillas sonrojadas antes de abrazar su brazo y apretarlo descaradamente contra su pecho diciéndole que ella también pensaba sorprenderlo esa noche.
La emoción ante la celebración que le esperaba hicieron que Ed pasara el resto del día con una sonrisa boba, sonrisa que terminó siendo reemplazada hacia la mitad de su turno por un pronunciado ceño fruncido. Yoki, uno de los nuevos empleados de la compañía, se había quedado dormido mientras hacía sus labores poniendo en riesgo la producción del nuevo medicamento que saldría al mercado el próximo mes.
Al ser uno de los responsables de esa línea de producción, Ed no tuvo más remedio que dedicarse a solucionar el grave error de Yoki. No hubo manera de salvar todas las dosis que se estaban procesando ese día pero al menos logró reducir las pérdidas. No era el resultado que deseaba pero era lo mejor que podían esperar en esos momentos ya que no podían permitirse exponer a los clientes con medicamentos que no cumplieran los más altos estándares de calidad.
Toda la situación lo hizo salir de la empresa cuando la noche había caído acompañada de una fuerte lluvia. Antes de salir de la calidez del edificio había llamado a Winry para decirle que iba retrasado pero que ya estaba en camino, a lo que Winry le sugirió posponer la cena para otro día. Eso hubiera sido lo más sensato considerando las condiciones climáticas pero Ed se rehusó a la propuesta. No quería que por el maldito error de Yoki tuviera que posponerse la sorpresa y la cena especial que quería darle a Winry.
Con esa resolución en mente, Ed subió a su auto y lo condujo con dirección al centro de la ciudad. La empresa se encontraba a las afueras de la ciudad por lo que tenía al menos un viaje de 30 minutos por delante… un viaje que se vio interrumpido a los 5 minutos de haberse incorporado a la autopista.
Con el paso del tiempo, los policías, médicos y aseguradoras completaron un análisis detallado de las causas del accidente que sufrió. A ese punto a Ed no le importaba saber cada una de las causas que lo habían llevado a su estado actual. Una llanta ponchada, aceite derramado, mal clima, el auto de un tercero… Ni siquiera le importaba la sucesión de los elementos involucrados, lo único que importaba al final de cuentas es que desde esa noche Edward Elric se volvió un inválido.
Winry, doctores y amigos le habían dicho hasta el cansancio que el que no pudiera caminar no lo hacía menos hombre y que con ciertos cambios podía seguir con su vida normal pero para Ed eso no fueron más que palabras vacías de lástima que les servía más a ellos que a él mismo.
Ed tardó semanas en siquiera poder ir al baño por sí mismo sin la más mínima ayuda de Al o Winry. Y eso sólo era uno de los tantos cambios y retos que estaba enfrentando en su día a día. Ya no podía salir a correr como tanto había disfrutado en el pasado ni mucho menos entrenar con Al cuando lo visitaba, no podía ir a muchos de los lugares que frecuentaba y ni siquiera podía salir fácilmente de su casa por sí mismo, además de que ya no podía ir a su viejo estudio que se encontraba en el segundo piso de la casa.
Aunque cada una de esas tareas repercutía terriblemente en su orgullo y en su autoestima, lo que más le habían amargado la existencia había sido el tener que dejar el trabajo que tanto amaba debido a que no había manera posible de que cumpliera con todas las responsabilidades de su rol cuando él era alguien que tenía que ir de arriba a abajo por todo el edificio. Además… ya ni siquiera podía hacerle el amor a su esposa como antes. Claro que había maneras de que pudieran continuar con sus sesiones amorosas a pesar de su condición pero no era lo mismo. Si algo los había caracterizado es que, una vez que los nervios y timidez inicial desaparecieron de su relación, ambos eran sumamente apasionados en la cama cumpliendo cada una de las fantasías del otro. Winry no le había reprochado nada al respecto e incluso trataba de consolarlo diciéndole que sólo tenían que acostumbrarse pero la tristeza y la insatisfacción que no podía ocultar en su mirada calaban en lo más hondo del joven haciendo que no tardara mucho en que se rehusara a cualquier tipo de encuentro íntimo entre él y su esposa.
¿Cuál era el caso? Con su capacidades limitadas y su hombría herida no había mucha diferencia entre que lo hicieran o no. La única razón para hacerlo sería cumplir con los planes que estaban empezando a aflorar en las mentes y pláticas de la pareja, puesto que ambos ya estaban comenzando a tener la inquietud de tener un hijo. Pero hacerlo en su estado era lo peor que podrían hacer en ese momento. Winry ya tenía bastante trabajo con su taller y con tener que cuidar a su esposo desempleado por lo que un bebé no sería lo más adecuado ni ahora ni en el futuro.
Ed no entendía cómo Winry siempre lo trataba con tanto amor y delicadeza como si el accidente nunca hubiera ocurrido. No entendía cómo podía ver la imagen del hombre con el que se había casado en la cáscara del hombre en el que se había convertido.
Las groserías eran algo que desde comienzos de su adolescencia lo habían acompañado así como su impulsividad ocasional que no había logrado controlar por completo a pesar de los años, pero ahora éstos dos aspectos de él se habían intensificado, siendo más fácil contar los momentos en los que no hacía uso de éstos en su vida diaria. Se había convertido en un hombre hosco y con un eterno ceño fruncido en su rostro que ni la más cálida sonrisa ni los dulces besos de Winry podían borrar por completo.
Hasta la fecha no podía entender el porqué Winry lo había tolerado por casi un año sin quejarse. Ciertamente ella lo había regañado e intentado motivar para que saliera adelante pero todo seguía siendo en beneficio de él en lugar de que ella se pusiera a pensar en sí misma (eso sin mencionar que sus palabras llegaban a oídos sordos por culpa de su obstinación de regodearse en su propia miseria). Winry era una mujer joven y hermosa. Y aunque eso sería más que suficiente para atraer hasta al más imbécil de los hombres, eso era lo último que destacaba de ella porque Winry tenía un corazón tan enorme como la galaxia misma. Su generosidad, tenacidad, dedicación y solidaridad la hacían brillar de una manera tan especial que Ed continuamente se había preguntado qué había visto Winry en él como para aceptar tener una relación con él y posteriormente casarse con él.
Si siendo un hombre funcional se había preguntado eso, en sus condiciones actuales le hacían tener ese pensamiento más presente en su mente, siendo lo primero en lo que pensaba al levantarse y lo último que cruzaba por su mente antes de dormir.
Aunque la constante presencia de ese pensamiento debería ser razón suficiente para sentirse sumamente agradecido de seguir contando con el amor y apoyo de Winry, sucedía todo lo contrario. En lugar de hacerle las cosas más fáciles a Winry se había ido amargando más, encerrándose en sí mismo. Los agradecimientos iniciales que salían de su boca dirigidos a su esposa no tardaron en desaparecer y las charlas civilizadas entre ellos fueron menguando hasta desaparecer casi por completo. La forma más fácil de no explotar continuamente era recurrir a respuestas de monosílabos que cortaban con cualquier intento de Winry de regresar cierta semblanza de normalidad entre ellos.
A pesar de que la frustración y la tristeza se fueron haciendo más presentes en su esposa, Winry nunca se fue de su lado incorporando los nuevos cuidados de su esposo con gran facilidad y gracia a pesar de todas las responsabilidades con las que tenía que lidiar.
Aunque no lo pareciera, Ed sabía que seguía enamorado de ella y Winry aparentemente seguía estando enamorada de él así que si todos sus intentos de apartarla de su lado no habían rendido frutos, él tenía que hacer algo al respecto. Si Winry no se animaba a dar el paso que le permitiría tener una vida feliz al lado de un buen hombre que realmente fuera su compañero en las buenas y en las malas y que pudiera darle todos los hijos que quisiera, entonces sería él el que le daría el empujón necesario.
Y así lo hizo…
La discusión que sucedió esa noche en su casa no tuvo comparación a ninguna otra que hubieran tenido en el pasado. El comportamiento mayormente calmado que Winry había logrado mantener desde el accidente, desapareció instantáneamente desde el momento en el que él le dijo que quería el divorcio. Y Ed… bueno, ya llevaba varios meses de experiencia continua de denotar su frustración así que él también tuvo su buena participación en la discusión.
Winry le dio un par de cachetadas y lo sacudió tratando de hacerlo reaccionar pero Ed ya tenía un objetivo que obtener de esa discusión y no pensaba ceder por nada del mundo. Aunque, por más frío que pudiera aparentar ser en esos momentos, Ed mentiría si dijera que las lágrimas que Winry derramó al final no se sintieron como una cuchillada directa a su corazón, un cuchillo que se enterró en lo más profundo de su ser cuando Winry le pidió que se dieran la oportunidad, que no se rindiera consigo mismo ni con su matrimonio.
Te amo, Ed. De verdad te amo. ¿Crees que seguiría aquí contigo si no lo hiciera?
Esas fueron las últimas palabras que Winry le dijo antes de que, al ver que él no iba a cambiar de opinión, su expresión cambiara por completo volviéndose fría y distante.
Bien, si es lo que quieres lo aceptaré, aunque debes saber que estoy terriblemente decepcionada de cómo te rendiste. Tu movilidad no lo es todo ¿sabías? Hay muchas grandes cosas que puedes hacer pero si tú no pones tu granito de arena para salvarte a ti mismo no hay nada más que pueda hacer. Sólo espero que no termines lamentando esto porque te estás quedando solo, Edward, no hay nadie ni nada a quien puedas culpar más que a ti.
Las palabras de Winry resonaron en lo más profundo de su ser. Fue hasta ese momento donde un atisbo de duda comenzó a hacerse presente en su interior. Por meses se había imaginado la frustración que Winry debió haber sentido al ver en qué se había convertido el hombre con el que se casó pero… ¿decepción? ¿Estaba decepcionada de él? ¿Acaso esperaba algo más de alguien tan roto como él? No lo entendía pero el saber que en lugar de frustración había causado decepción en la mujer que amaba fue mil veces peor. No esperaba un agradecimiento de su parte al dejarla libre para que rehiciera su vida pero tampoco se esperaba que su palabras calaran tan profundamente en él. Ella parecía haber creído sinceramente que podía salvarse pero él le había fallado.
Antes de que la duda pudiera terminar de tomar forma, Winry salió de la habitación y esa fue la última vez que la vio en dos meses, algo sorprendente considerando que seguían viviendo en la misma casa. Desde su accidente, habían trasladado su vida a la planta baja de la casa y ahora, tras la discusión, Winry se había mudado a la planta alta optando por usar las escaleras externas y entrando a la planta baja con gran cuidado para no topárselo ni por accidente, ya que poco a poco Ed fue descubriendo que las pertenencias de su esposa misteriosamente desaparecían cuando él estaba durmiendo o se encontraba en el baño.
Aunque la casa la habían adquirido con los ahorros de ambos, Ed tenía la sensación de que tenía que irse de ella. Era lo más justo después de haberle causado tantos inconvenientes a Winry pero el problema es que estaba desempleado y básicamente se había vuelto un inútil puesto que a duras penas podía cuidar de sí mismo. Subsistía a base de las pocas compras que se atrevía a hacer a la tienda que se encontraba a unas cuadras de ahí (odiaba ser visto por los demás por lo que no le importaba terminar comiendo alimentos caducos además de que su principal compra consistía en alcohol) y de la comida rápida que Al, Ling, Roy y Jean le llevaban cuando reunían la paciencia suficiente para lidiar con su mal temperamento.
Aunque fueran solos o en parejas, sus amigos tendían a hablar con él tratando de hacerle ver lo bajo que estaba cayendo pero como últimamente Ed se la pasaba con una dosis considerable de alcohol en su sistema era fácil ignorarlos. Y cuando su cuerpo tenía un breve respiro de alcohol, Ed se preguntaba qué clase de locos e idiotas eran sus amigos como para seguir lidiando con un imbécil como él.
Pero si era sincero… Al le dejaba una sensación de más desprecio hacia sí mismo cada vez que trataba de hablar con él. Había sido difícil pero Al había superado su enfermedad y ahora era un profesor amado por compañeros y alumnos. En su vida no tenía cabida el estar relacionado a un hermano como él, uno que se estaba pudriendo en vida a base de alcohol, encierro y descuido personal. Al era demasiado bueno y era una de las mentes más brillantes de Amestris, entonces ¿por qué no se daba cuenta de que su hermano era un caso perdido? ¿Por qué al igual que Winry parecía creer sinceramente que él tenía salvación? Las miradas de decepción de él y Winry eran las que más le dolían y éste sentimiento sólo incrementó cuando dejó de tener la dulce compañía de Winry a su lado.
Al trabajaba en otra ciudad por lo que, antes del accidente, sólo se veían algunos fines de semana y en el periodo vacacional de la universidad. Los primeros meses tras el accidente de Ed había pedido un permiso en su trabajo para estar a su lado junto con Winry pero no podía ausentarse por más tiempo del trabajo por lo que habían vuelto a sus antiguos hábitos de reuniones (sólo que claro, ahora Ed no podía ir a verlo a Central puesto que no podría soportar tantas miradas de lástima sobre él) y justo cuando le había pedido el divorcio a Winry, Al tenía programada unas semanas de conferencias en la universidad por lo que no se vieron en dos meses. Por esa misma razón le había pedido el divorcio a Winry en ese momento pues así Winry tendría tiempo de darse cuenta de que lo mejor era aceptar esa decisión antes de que Al intentara intervenir.
Ed no podía decir que no temiera el momento de contarle lo sucedido a Al puesto que sabía que Al estaría completamente en desacuerdo, pero Al le facilitó la tarea de intentar explicarle lo que había sucedido ya que llegó a la casa sabiendo lo que había ocurrido entre él y Winry. Ed había olvidado que Al y Winry tenían una relación como de hermanos.
¡Eres el maldito imbécil más idiota del universo, Edward! ¿Acaso el accidente te dejó pura mierda en el cerebro?
Sí, se merecía cada una de sus palabras pero ¿desde cuando su hermanito menor maldecía? Al difícilmente decía una grosería y cuando lo hacía terminaba sonrojándose y disculpándose. Además ¿desde cuanto lo llamaba por su nombre completo? Oh no… parece que había llevado la furia de Al a otro nivel.
¡Estoy harto de verte regodearte en tu auto-compasión! Reacciona de una jodida vez, Edward. Has logrado tantas cosas y ahora ¿un par de piernas inmóviles te detienen? ¿Qué clase de puta broma es esta? ¿Dónde está mi hermano? ¿Dónde quedó Edward Elric?
Definitivamente Al estaba enojado y no lo culpaba. Él mismo se había preguntado incontables veces dónde había quedado su viejo yo. Quizás no hubiera muerto en el accidente pero para ese punto estaba casi convencido de que su alma había muerto en ese accidente. No había nada más qué hacer ¿cierto?
Y si Al no lo hubiera sorprendido lo suficiente ese día, lo hizo todavía más: Lo golpeó. Un puño con todas sus fuerzas a la altura de su mejilla que dejó su cabeza zumbando y con ciertos indicios de dolor en la nariz que le hicieron darse cuenta que estuvo cerca de haberle roto la nariz aunque no por ello evitó que la sangre comenzara a escurrir de ella. Con su largo cabello sucio y enmarañado, una barba lo suficientemente larga para ser llamada como tal pero tan descuidada y chueca que parecía un arbusto mal podado y el olor de alcohol y sudor que desprendía su cuerpo, ahora la sangre no era más que un "adorno" más que se unía a su ya terrible aspecto.
¿De verdad estás dispuesto a perderlo todo? ¡Y no me digas que ya lo hiciste! Sí, tu vida ha cambiado y no podrás hacer las mismas cosas como siempre. Pero sigues aquí. ¡Estás vivo! ¿Qué no lo entiendes?
Al ya le había dicho algo parecido anteriormente aunque con un tono más suave y con sonrisas amables que pretendían consolarlo pero ahora… la crudeza y las emociones descontroladas de su hermano habían logrado que al menos captara su atención en lugar de bloquear de su mente cada una de sus palabras que estuvieran relacionadas a su estado actual y al accidente como solía hacerlo.
Winry ha estado sufriendo terriblemente todos estos meses y ahora ¿vas y le pides el divorcio? ¿Es en serio Edward? ¿Qué tan idiota puedes ser?
El dolor que se había intensificado desde la última vez que había visto a Winry volvió en una oleada aún más dolorosa. Una parte de sí sabía que se había comportado como todo un idiota con ella y de verdad creía que la estaba liberando de una carga inútil como él pero no por eso podía evitar añorar el brillo de su sonrisa y sus ojos, y la calidez de su cuerpo. Sin Winry ahí para cuidar su consumo de alcohol, él lo había incrementando esperando tontamente reemplazar la calidez que le brindaba Winry con la calidez del alcohol recorriendo sus venas.
Winry te ama, hermano. Tanto o más de lo que tú la amas a ella. De verdad te ama y estoy seguro de que sigue haciéndolo a pesar de todas tus idioteces. ¿Crees que ella puede ser feliz con alguien más cuando su más grande deseo era volver a verte sonreír como antes? Quizás estos meses hayan sido como un infierno para ti pero ella tuvo que lidiar con ese mismo infierno y ponerse una máscara de fortaleza no queriendo sumar más a tus preocupaciones y miseria. Y todo lo hizo sin quejarse, dándote sonrisas a cada momento esperando que salieras de tu estúpido trance y te dieras cuenta de lo que estabas perdiendo en medio de tu idiotez. Tiene un montón de responsabilidades en el taller y aún así dio lo mejor de sí para estar contigo apoyándote en todo momento. Incluso pasando noches en vela investigando la más mínima posibilidad de adaptar un automail que pudiera ayudarte a caminar. Con un tono más suave, Al continuó. ¿De verdad no puedes ver todo eso? ¿Estás dispuesto a perder lo mejor que te ha pasado en la vida? ¿Todo lo que construiste y te esforzarte por lograr? ¿Todas tus palabras de ánimo de que íbamos a salir adelante fueron una mentira?
Ed se había quedado congelado. Cada una de las palabras de su hermano se había sentido como una cachetada tanto que ni siquiera la primera dosis de alcohol que ya corría por sus venas ese día no fueron impedimento para que procesara y analizara cada una de ellas. Se había esforzado por apartar a todo y a todos de su lado y aunque pareciera que lo estaba consiguiendo ninguna de las cosas de las que se había visto privado de hacer ni las visitas menos frecuentes de sus amigos le habían dolido tanto como el no ver a Winry. Ingenuamente esperaba que ese dolor fuera desapareciendo poco a poco pero sólo se estaba incrementando y con las palabras de su hermano era aún más palpable el probable futuro que le esperaba ahora… sin Winry a su lado.
De verdad no puedo creer que seas tan idiota como para hacerte esto a tí mismo, Edward.
Esas fueron las últimas palabras que le dirigió Al, antes de darse la media vuelta y salir de la casa, dejándolo solo en lugar de hacerle compañía como lo venía haciendo en cada una de sus visitas. Y al final, Ed lo agradecía porque necesitaba estar solo… no quería que nadie lo viera llorar como lo hizo ese día.
Muchas veces en los últimos meses se había llamado a sí mismo imbécil, idiota, estúpido y cualquier otra palabra que se le pareciera pero nunca había sentido el peso y el verdadero significado de esas palabras hasta ese momento. De verdad que era cada una de esas palabras a la máxima potencia.
Recuerdos de su vida al lado de Winry lo acompañaron el resto del día. Cómo ella lo había besado por primera vez alegando que tenía restos de helado en la comisura de sus labios. Cómo habían quemado el pavo de la primera Navidad que celebraron juntos. Cómo ella había hecho unas hermosas coronas de flores para llevar a las tumbas de sus padres y cómo ella se había aferrado a su mano cuando visitaron la tumba de los padres de ella. Cómo se había reído de ella cuando la tinta de un libro acerca de automail se impregnó en su mejilla por dormir encima de él. Cómo le había dado la más hermosa de las sonrisas cuando decía sus votos y derramaba lágrimas de felicidad que hacían brillar sus ojos intensamente. Cómo ella había llenado de besos su pecho tras su primera vez. Cómo habían reído tras terminar llenándose de más pintura entre ellos que en la propia pared que iban a pintar. Cómo parecía tener un don natural para hacer que los niños la amaran. Cómo daba lo mejor de sí en cada uno de sus proyectos sin importarle el tiempo, materiales y horas de desvelo que tuviera que dedicarles.
Y así podía seguir y seguir, llegando incluso a pensar en cómo Winry estuvo para él en cada momento desde que se despertó aquel terrible día en la cama del hospital…
Winry era su guía, su luz, su todo. Sin ella no sería ni la mitad del hombre que solía ser antes del accidente. Y lo único que había estado haciendo en los últimos meses era haberla hecho sentir miserable cuando ella seguía demostrándole su profundo amor de todas las formas posibles e incluso buscando la manera de repararlo cuando eso era un trabajo que sólo él podía hacer.
Por más idiota que hubiera estado siendo en los últimos meses, era consciente de que su vida sin ella no valía nada pero que al final de cuentas él ya no tenía nada más que dar. Pero si seguía ahí con vida, ¿por qué estaba dejando que su vida se fuera por el caño? ¿Por qué había sido tan ciego y obstinado para negarse a aceptar que había cosas valiosas en la vida que valían la pena vivirse a pesar de que muchas cosas habían cambiado para él?
Winry era una sola persona pero su pasión y generosidad llegaban a cientos de personas y si él llegaba a brindar al menos una pequeña parte de lo que ella daba a los demás, podía hacer un cambio en el mundo. Su vida no estaba acabada.
Winry no se había rendido con él más que porque él mismo la apartó de su lado pero ahora él no se rendiría. Ya lo había hecho y había estado a punto de perderlo todo. Si no es que ya lo había hecho…
No había garantías pero, como Winry se lo había dicho, quizá aún podrían darse una oportunidad si es que no era demasiado tarde después del daño que le había hecho.
Winry sería su motor y él se repararía a sí mismo como debió haberlo hecho desde el inicio.
