N/A: Hola!

Con ustedes la segunda parte de este mini fanfic, la cuál resulta ser la historia/capítulo más largo de esta serie.

No puedo creer que ya estemos a mitad de esta EdWin Week D: Pero en fin, espero que lo disfruten y muchas gracias por leer :)

Disclaimer: Fullmetal Alchemist es propiedad de Hiromu Arakawa a quien agradezco que nos haya brindado una fantástica historia, increíbles personajes y hermosas parejas.


Reconciliación

Aunque Al tratara de no ser tan obvio con su sorpresa, la pequeña sonrisa con la que lo vio salir de su casa al día siguiente de que lo hiciera explotar ante su idiotez, fue toda la confirmación que Ed necesitaba para darse cuenta de que finalmente había hecho algo bien.

La horrible barba que había dejado crecer en los últimos dos meses había desaparecido (ahora que estaba algo lúcido, ni siquiera Ed podía entender cómo se había hecho eso a sí mismo siendo que él odiaba las barbas), aunque un tanto chueco de las puntas, había recortado su cabello algunos centímetros para darle un aspecto más saludable acentuado por el lavado y cepillado meticuloso que le había dado y tras una buena ducha estaba vestido con ropa que no apestaba. No estaba completamente limpia pero no había tenido tiempo de intentar lavar su ropa o de llevarla a la tintorería así que eso es lo mejor que podía hacer por el momento.

Al estuvo un poco serio durante ese día seguramente como rezagos de la molestia que le había causado todos estos meses pero, en general, el ambiente entre ambos era el más pacífico y amigable que habían tenido en todo este tiempo. Ed pudo preguntarle acerca de su trabajo y su vida en Central dándose cuenta, con una punzada de culpabilidad, que había mucho que no sabía de la vida actual de su hermano a causa de su mala actitud. Por esta razón le ofreció una disculpa a Al. No le dijo porqué simplemente salió espontáneamente en medio de su conversación.

Si de verdad lo sientes, demuéstralo. Lucha y sigue adelante.

Esta vez Al pronunció sus palabras con voz suave y calmada pero la intensa mirada que le dirigió indicaba lo mucho que le importaba que de verdad quisiera recuperar su vida.

Lo haré. Lucharé para reencontrarme a mí mismo y aliviar el dolor que les provoqué a ti y a Winry… No quiero perderte a ti también, hermanito y voy a esforzarme por recuperar a Winry.

Las palabras se deslizaron fácilmente de su boca, sintiendo una calidez en su pecho al darse cuenta de que su boca, corazón y mente estaban perfectamente alineados con lo que acababa de decir.

Al asintió ante sus palabras y, aunque no comentó nada más al respecto, Ed se dio cuenta que por su comportamiento y la última sonrisa que le dirigió que creía en él y que estaba orgulloso de que finalmente hubiera abierto los ojos ante lo que se estaba haciendo a sí mismo y a sus seres queridos.

Ed de verdad quería cumplir con lo que le dijo a Al, pero una vez más se encontraba en una de esas situaciones en las que es más fácil decirlo que hacerlo. Había dedicado esa primera semana tras la partida de Al a arreglar y limpiar la casa ya que sinceramente parecía más un chiquero que un lugar habitable por humanos. No había sido tarea fácil tanto por el desorden como sus propias limitaciones pero Ed se dio cuenta de que a pesar de sus limitaciones podía hacerlo. Ciertamente era más tardado y cansado que antes pero realmente podía hacer todo eso él solo.

Qué grandísimo idiota soy. Yo fui el único que me limitaba.

Durante esa semana podía sentir cómo su corazón se aceleraba cada vez que escuchaba los pasos de Winry en la planta alta o simplemente cuando escuchaba el ruido de sus llaves cuando salía. Esos mismos ruidos los había escuchado en los dos meses previos pero su cerebro estaba tan aletargado por el alcohol que consumía que era fácil mandarlos al fondo de su mente. Pero ahora eran un recordatorio más de lo cerca que estaba de ella pero a su vez de lo lejos que estaba de su corazón.

Toda esa semana había tenido la tentación de salir a recibirla o saludarla por las mañanas pero no tenía idea de cómo hablar con ella y estar cara a cara frente a ella después de lo que le hizo. Incluso cuando pensaba en recibirla se acobardaba en el último momento alegando que estaba muy sucio por la limpieza que estaba haciendo como para recibirla.

En esas ocasiones era cuando más deseaba una buena copa de alcohol pero Al, muy astutamente, había tirado todo su alcohol sin que Ed se diera cuenta. La necesidad de tener esa calidez artificial por sus venas era tan grande que en un par de ocasiones Ed había terminado yendo a la tienda a comprar una botella pero al llegar a la casa y darle unos sorbos la mirada decepcionada de Winry aparecía en su rostro y le hacía tirar la botella al suelo rompiéndola en mil pedazos y regando su contenido por todo el suelo. Al final él solo se daba más trabajo a sí mismo pero al menos eso lo mantenía ocupado y le recordaba lo estúpido que había sido al encerrarse en sí mismo y al refugiarse en el alcohol.

Al terminar la limpieza profunda de la casa Ed ya no tenía más excusas para evitar encontrarse con Winry pero sentía miedo del cómo reaccionaría cuando lo viera. Él le había pedido el divorcio pero no había hecho nada al respecto esperando tontamente que los papeles se los llevara Winry para firmarlos. Así que no estaba seguro de si ella había tomado en serio sus palabras de ese día y estaba procediendo con el divorcio. No la culparía por hacerlo pero la idea de que su divorcio realmente se estuviera materializando le revolvía el estómago y lo hacía sentir más imbécil de lo que ya se sentía.

Resignado a no tener el valor suficiente para esperarla casualmente cuando salía de la casa o regresaba después del trabajo, Ed intentó otra táctica: Ir a verla desde la cafetería que se encontraba frente al taller en el que trabajaba. Sabía que eso podía verse como algo acosador de su parte pero necesitaba verla para armarse de valor y hablar con ella.

Y cuando pudo verla de nuevo después de casi tres meses… fue como si todo se iluminara a su alrededor, haciendo que se reprochara una vez más el estar en ese punto en el que estaba a punto perderla para siempre.

Aunque no podía ver cada una de sus actividades en el taller desde su posición sí podía ver cada una de sus brillantes sonrisas cuando recibía a los clientes y su cara de concentración cuando parecía estar haciendo una valoración inicial antes de que ella y los clientes desaparecieran en la parte trasera del taller. Incluso, como un par de mesas de trabajo se podían ver desde el escaparate de la entrada, pudo ver cómo ella seguía con su viejo hábito de tamborilear el destornillador contra la mesa cuando estaba revisando el plano de una pieza de automail.

La amaba. La amaba profundamente y se sentía miserable de causar el aire pensativo y distante que le había notado en un par de ocasiones durante su observación. Quizás le terminara haciendo un favor si se alejaba de ella pero su corazón palpitaba dolorosamente al pensar en que esa idea efectivamente se hiciera realidad. Es lo que se había buscado pero no estaba seguro de poder soportarlo así que lucharía por ella, aunque aún no sabía cómo podía hacerlo sin terminar causándole más dolor.

Así siguió Ed el resto de la semana visitando el café para poder ver a Winry. Desde el segundo día de su observación se había percatado de una posible vía de acción para acercarse nuevamente a Winry pero no estaba seguro de hacerlo pero al ver que hacia el final de la semana el letrero seguía ahí decidió que no tenía caso seguir postergando lo impostergable así que pagó su cuenta del café y fue al negocio ignorando la manera en la que sus manos se deslizaban más de la cuenta de las ruedas de su silla a causa de lo sudorosas que estaban.

La campanilla de la puerta del taller anunció su entrada antes de que él pudiera pronunciar palabra alguna.

"¡Hola, bienve-!"

Ed odió cada segundo del cómo la sonrisa amable de Winry se había apagado, dando paso a una expresión de sorpresa que rápidamente se vio reemplazada por una mirada fría.

"¿Qué haces aquí, Edward?"

Ed tragó saliva mientras intentaba hallar sus palabras. La respuesta más sincera y directa sería decirle que estaba ahí para disculparse y luchar por ella pero el comportamiento defensivo de Winry lo detuvo de hacerlo. Tendría que ir con cuidado si de verdad quería reconectar con ella.

"Vengo por el trabajo." Dijo Ed señalando tímidamente el letrero con un pulgar por encima de su hombro.

"Oh, ¿en serio? Creí que te la pasabas de maravilla encerrado en la casa." Dijo Winry con amargura.

Ed se llevó una mano a la nuca. "Sé que eso parecía pero no. Simplemente estaba haciendo una mierda de mi vida." Winry enarcó una ceja. "Y ahora quiero trabajar. Necesito hacer algo."

"Esta no es tu área, Edward. Seguro que sí te pones a buscar podrás encontrar un trabajo más adecuado para ti."

"Eh… no me siento preparado para eso."

"Oh, así que este trabajo no estaría dentro de tus estándares habituales." Dijo Winry cruzándose de brazos.

"¡No! ¡No es eso, Win…ry!" Añadió al final al notar la mirada molesta que ella le dirigió. "Lo que tú haces es increíble y quiero ser una parte de eso."

"No sabes nada de automail."

"Sé algunas nociones básicas. Recuerda que te he escuchado hablar por años de automail e incluso he llegado a ojear algunos de tus libros." Dijo Ed con una sonrisa tímida al final pero al ver que Winry no se inmutaba, la quitó. "Por favor, Winry."

Winry resopló. "No tienes experiencia."

"El letrero dice que se requiere de un asistente y que la experiencia no es necesaria. Puedo hacerlo."

Winry le dirigió una mirada intensa como si lo desafiara para ver qué tan en serio hablaba a lo que Ed le correspondió con una mirada llena de determinación y arrepentimiento. Algo se vio reflejado brevemente en la mirada de Winry antes de que resoplara y se dirigiera a la habitación que debía corresponder a la oficina de su jefe. Ed se quedó confundido acerca de si eso significaba que debía irse pero antes de que pudiera hacerlo el señor Garfiel salió de su oficina seguido de cerca por Winry.

Garfiel era un hombre muy alegre que continuamente coqueteaba a modo de broma con él. No lo había visto desde que el hombre lo había ido a visitar al hospital pero al notar su comportamiento serio y sus labios ligeramente fruncidos se dio cuenta de que estaba más que enterado de las estupideces que había estado haciendo los últimos meses.

Garfiel le habló con voz seria haciéndole algunas preguntas básicas acerca de herramientas para terminar con la pregunta del por qué quería trabajar ahí. Ed le repitió lo mismo que le había dicho a Winry aunque no pudo evitar lanzarle una mirada rápida a la rubia mientras respondía. Ed tuvo la impresión de que Garfiel se percató de ello ya que su mirada se suavizó sutilmente antes de voltearse a preguntarle a Winry si estaba de acuerdo con esto. Ed sintió cómo el corazón le latía intensamente mientras esperaba la respuesta de la rubia pero poco después Winry se encogió de hombros y Ed obtuvo el trabajo.


Durante las siguientes semanas Ed se adaptó a su nueva rutina trabajando para Garfiel. Los primeros días fueron agotadores en el sentido de que tuvo que trabajar en sus hábitos de sueño para dormir a una hora razonable y levantarse temprano pero la emoción y nervios de trabajar junto a su esposa hacían que siempre estuviera listo a tiempo para ir al trabajo.

Al inicio tenía sus dudas acerca de si debía esperar a Winry en las mañanas e irse juntos al trabajo pero la mirada fría y dolorida que le había dirigido cuando lo vio en el taller le recordaron que aún tenía un largo camino por delante por lo que optó por irse por su cuenta algunos minutos antes de lo que sabía que Winry lo hacía. Ya para la salida no tenía que preocuparse porque sería demasiado obvio si la esperaba ya que Winry era muy puntual para llegar al trabajo pero no tenía una hora fija para irse ya que eso dependía de lo enfrascada que estuviera con los proyectos en los que estuviera trabajando.

El ambiente en el trabajo era tenso ya que casi todo el día se encontraban él y Winry a solas debido a que Garfiel se pasaba gran parte del día protegido en su oficina personal y cuando interactuaba con Ed lo hacía de manera respetuosa pero sin el tono bromista y coqueto con el que solía tratarlo en el pasado. Además las actividades que Ed debía realizar estaban más que nada relacionadas a las de Winry por lo que a ella no le quedaba más remedio que dirigirle la palabra aunque no fuera con la calidez del pasado.

Sin embargo, incluso para su propia sorpresa, Ed rápidamente se acostumbró a las labores que tenía que hacer en el taller. No era nada tan complejo como trabajar directamente en la creación de miembros pero sí se encargaba de mantener el orden en el taller, pasándole herramientas a Winry, limpiando, organizando las piezas que les llegaban, haciendo citas, engrasando y puliendo piezas individuales y otras actividades similares. No estaba ni cerca de tener la cantidad de conocimientos que Winry tenía de automail pero realmente pudo comprobar que los años de vivir junto a ella habían dejado su huella en él puesto que tenía facilidad para identificar y familiarizarse con las herramientas y piezas con las que interactuaba en el taller.

Winry se mantuvo en su rol profesional en su trato con él pero conforme pasaron los días pareció relajarse y estar un poco más cómoda con él en el taller e incluso había comenzado a hablarle a Ed animadamente cuando notaba la sincera curiosidad que él tenía cuando tenía que lidiar con alguna pieza nueva para él o cuando él le preguntaba sobre alguno de los proyectos en los que ella estaba trabajando.

En esos días no había logrado acercarse tanto a ella como le hubiera gustado pero al menos estaba logrando que tolerara mejor su presencia así que sólo tendría que ser paciente. Aunque quizás podría hacer algunas cosas para intentar acercarse a su esposa…

Algunos días después de obtener el trabajo, Ed comenzó a llegar al taller con un café negro para él y un capuchino de vainilla para ella, su favorito. Lo dejó en su lugar y se puso a trabajar y cuando ella llegó y se encontró con el café, le preguntó de qué se trataba eso, a lo que Ed se encogió de hombros y le dijo que el día había amanecido frío y que era perfecto para un café. Winry lo miró con una ceja enarcada antes de murmurar un débil 'Gracias' y ponerse a trabajar. El capuchino permaneció intacto hasta el mediodía, momento en el que Winry no pudo evitarlo y lo bebió a pesar de que para ese entonces ya estaba completamente frío, provocando una sonrisa en Ed, quien se aseguró en sonreír cuando Winry no lo viera. Podría ser todo un imbécil pero conocía a Winry prácticamente como la palma de su mano y sabía que no podía resistirse al capuchino de vainilla de su cafetería favorita.

Así que a partir de ese día, Ed se levantaba aún más temprano para tener tiempo de ir a comprar los cafés del día asegurándose de dejarlo en el lugar de Winry antes de que ella llegara. Los primeros días Winry parecía resistirse a aceptar el pequeño regalo que Ed le hacía pero poco después terminó aceptándolo como parte de su nueva rutina.

Un par de semanas después de haber incorporado la presencia del café en su jornada laboral, Winry se acercó a él con algunos billetes en su mano para pagarle el café de estos días pero Ed se negó rotundamente en aceptarlo. Al final terminaron teniendo una pequeña discusión que hizo que Ed sonriera internamente ya que se sentía como una de sus viejas discusiones en las que discutían por tonterías pero a los cinco minutos ya estaban como si nada, riéndose o besándose.

Al final Ed ganó la discusión alegando que le debía a ella mucho más que un simple café. Winry se quedó callada repentinamente entendiendo que Ed estaba comenzando a aventurarse al terreno de lo sucedido en los meses previos. Ed temió haber causado un retroceso en su pequeño avance con ella pero, para su sorpresa, Winry suspiró y le dirigió una ligera sonrisa al darle las gracias por el café antes de seguir con sus labores del día.

Esa pequeña sonrisa sirvió para reavivar las esperanzas de Ed, quien siguió haciendo su trabajo con gusto tratando de hacerle conversación a Winry cada vez un poco más. No conseguía hablar con ella más que de asuntos exclusivamente relacionados al taller pero al menos estaba logrando que ella volviera a hablar con naturalidad y con entusiasmo en el área que tanto le apasionaba. Algunas veces intentó desviar la conversación hacia ellos pero Winry siempre lograba cambiar el tema o fingir demasiada concentración en lo que hacía para evitar responderle.

Con el paso del tiempo Ed estaba temiendo seriamente haber provocado que el corazón y la generosidad de Winry se hubieran cerrado completamente para él pero un buen día tuvo el empujón que necesitaba para darse cuenta que quizás no todo estaba perdido y que era mejor que actuara lo más pronto posible.

Ese día Ed se encontraba aceitando una pieza del automail de una pierna. Era una tarea con la que se había familiarizado en los últimos meses por lo que no debería haber tenido ningún problema… excepto que la botella se tapó. Ed no entendía cómo había pasado eso pero intentó apretar y agitar la botella varias veces sin éxito. Estaba pensando en pinchar la boquilla con alguna aguja pero, dentro de su impaciencia, decidió darle unos fuertes golpes contra la mesa de trabajo y eso resultó en que la tapa saliera volando llenándolo la cara y el cabello de aceite.

Aunque sabía controlar sus maldiciones frente a los clientes, esa vez soltó todas las maldiciones que conocía en una rápida sucesión. Jamás se lo diría a sus conocidos pero la verdad es que, exceptuando su etapa de depresión y auto-destrucción, era alguien que cuidaba bien de su cabello.

Al terminar de maldecir, tanteó la mesa en busca de un trapo y cuando finalmente lo encontró se detuvo al escuchar un sonido que no había escuchado en mucho tiempo y que el volverlo a escuchar lo llenó de calidez y anhelo.

Mirando disimuladamente por encima de su hombro se dio cuenta de que Winry miraba en su dirección riéndose y cubriéndose la boca con una mano enguantada. Por la pequeña arruga que se formó entre sus cejas, se dio cuenta de que la rubia estaba tratando de contener la risa sin éxito, por lo que pocos segundos después rompió en carcajadas fuertes y descontroladas haciendo que tuviera que agarrarse el estómago.

Oh, Dios… cómo había extrañado esa risa. Esa risa llena de alegría y calidez que hacía reverberar el estómago de la rubia y sonrojaba sus mejillas por completo. Esa risa que la hacía resplandecer aún más y que incluso hacía que sus pestañas brillaran por las pequeñas lágrimas que se le escapaban por la risa. La misma risa que había oído incontables veces en su tiempo juntos aunque al menos la mitad de las veces hubiera sido a costa suya ya que si algo compartían los dos es ese gusto culposo de reírse cuando algo vergonzoso le sucedía al otro lo que terminaba ayudando a que la vergüenza quedara olvidara y que el momento se convirtiera en un buen recuerdo del que podrían reírse aún en el futuro.

Así que Ed no pudo evitarlo… giró su silla para poder verla de frente mientras se veía contagiado por la risa de Winry. ¿Cuánto tiempo tenía que no reía de esa manera tan liberadora?

Cuando Winry pudo controlar su risa, se pasó el brazo por los ojos para limpiar las pequeñas lágrimas que se habían acumulado en el borde antes de acercarse a Ed.

"Lo siento." Dijo con una risilla que no pudo controlar. "¿Necesitas ayuda?" Dijo mientras sacaba un trapo de su overol.

Ed le sonrió. "Un poco de ayuda no estaría mal."

Winry se agachó ligeramente frente a él para ayudarlo a limpiar su cabello mientras que Ed se ocupaba de limpiar el aceite de su rostro. Aunque ya había terminado de limpiar su rostro, Ed mantuvo el trapo contra su cara por unos momentos más, disfrutando de la delicadeza con la que Winry pasaba su trapo por su cabello a la vez que pasaba sus dedos para quitar la mayor cantidad de aceite posible. Ella había desatado la liga que sujetaba su cabello por lo que tenía libre acceso para pasar sus dedos por sus mechones dorados.

"Cuando llegues a casa procura lavarlo bien. Estoy segura de que no quieres que se maltrate."

Ed se sorprendió por la charla casual que Winry estaba iniciando pero trató de no demostrarlo en su rostro cuando se quitó el trapo para verla terminar de limpiar su cabello. "Supongo que tendré que ir a la tienda. Voy a necesitar una dosis extra de acondicionador para evitar que se maltrate."

"¿Quién no te dice que el aceite para máquinas es bueno para tu cabello?" Preguntó Winry en tono bromista.

"Prefiero el aceite de coco, gracias." Dijo Ed con una sonrisa.

Winry rió. "Listo."

Cuando apartó la mano que no tenía el trapo, Ed la detuvo, tomándola de la muñeca. "Winry."

"Tengo trabajo que hacer." Dijo Winry en tono ligeramente defensivo aunque no apartó su mano.

"Tenemos que hablar." Suspiró. "Bueno, precisamente hay muchas cosas que tengo que decirte y que mereces saber."

Winry lo miró fijamente a los ojos antes de responder. "Ed…" Ed intentó disimular la oleada de calidez que lo invadió al escucharla llamarlo así después de varios meses. "Me da gusto ver que estás rehaciendo tu vida. Que estás siguiendo adelante. Fue una buena decisión permitirte trabajar aquí."

"No es de eso de lo que quiero hablar. Sino de nosotros… Win."

Winry suspiró. "No he tenido tiempo de buscar un abogado. He estado ocupada."

Un nudo se formó en el estómago de Ed. "¿De verdad quieres seguir adelante con lo del divorcio?"

La mirada de Winry se entristeció ligeramente. "¿Qué es lo que pretendes, Edward? ¿No se supone que esto es lo que querías?"

"No, Win, no quiero esto." Movió su mano hasta lograr que sus dedos se entrelazaran. "Quiero estar a tu lado. Te amo, Win. Siempre lo he hecho pero fui un grandísimo idiota al no poder ver más allá de mi discapacidad. Sé que no te merezco y que te hice mucho daño pero la idea de perderte para siempre… no puedo aceptarla. No quiero hacerlo."

"Pues parecía que para ti no importaba nada de nuestra historia juntos cuando me pediste el divorcio." Le dijo Winry con tono dolido.

Ed exhaló pesadamente. "Lo sé, sé que me comporté como todo un idiota. Pero a pesar de lo que te dije realmente no quería alejarme de ti. Quería dejarte libre porque no le veía el sentido a atarte a alguien como yo pero desde ese entonces temía el momento en que de verdad te perdiera para siempre. Sí, fue un gravísimo error y no voy a terminar de lamentarme por haberte causado todo este sufrimiento. No sabes cuánto lo lamento." Le dirigió una mirada arrepentida. "Pero… si no es muy tarde… ¿crees que… que podamos intentarlo? ¿Seguir juntos? ¿Tener hijos? ¿Envejecer juntos?" Terminó Ed con una mirada brillante por las lágrimas contenidas.

Un par de lágrimas silenciosas recorrieron las mejillas de Winry.

"Oh, Win… lo siento tanto." Dijo Ed mientras con su mano libre limpiaba las lágrimas de la rubia con sus pulgares.

"Winry, querida, ¿puedes venir, por favor?" Llamó Garfiel desde su oficina.

"Win, por favor." Suplicó Ed no queriendo dejar la conversación en ese punto.

"Tengo que ir, Ed." Murmuró Winry comenzando a retroceder.

"Win…"

"No tengo tiempo para esto." Concluyó Winry para después pasarse una vez más el brazo por el rostro antes de dirigirse a la oficina de Garfiel.

Ed se quedó viendo la puerta de la oficina de Garfiel con tristeza. Finalmente se había armado de valor para abordar el tema con Winry y ofrecerle la disculpa que tanto merecía pero ¿acaso no había logrado llegar a su corazón? O quizás ¿lo había hecho demasiado tarde? Conocía a Winry y sabía que ella prefería hablar las cosas de frente y no dejarlas a medias por lo que ni siquiera la intervención de Garfiel debió haberle impedido seguir con el tema en cuestión. Pero bueno al final de cuentas lo que sucedía entre ellos no era algo que pudiera arreglarse de la noche a la mañana pero saber esto no hacía que la tristeza y el arrepentimiento de Ed fueran menores.

Cuando Winry salió de la oficina de Garfiel se comportó como si no hubieran hablado de nada y Ed no tuvo más remedio que seguir su ejemplo. Volvieron a su comportamiento de amabilidad profesional pero parecía que nuevamente se había cerrado la puerta a tratarse como lo que eran o al menos lo que eran en cuestión legal porque estaban lo más lejos posible de parecer un matrimonio.

Incluso aún antes de esa charla, Ed tenía que reunir constantemente toda su fuerza de voluntad para no mandar a volar a un par de imbéciles que obviamente estaban coqueteando con Winry. Ella respondía con su habitual alegría y amabilidad lo que causaba que a los hombres que le coqueteaban les brillaran lo ojos creyendo que estaban teniendo éxito. Sabía que Winry no les estaban dando esperanzas pero Ed no podía evitar sus celos sobre todo al considerar que Winry no estaba usando su anillo de matrimonio (aunque no era fácil, Ed lograba controlar la opresión en el pecho que esto le causaba). Por fortuna, cuando los pobres imbéciles dejaban el coqueteo "sutil" de lado y le pedían directamente una cita ella los rechazaba, lo que provocaba que Ed pudiera seguir su trabajo con un poco más de ánimo. Sólo que ahora esas pequeñas victorias ya no lo alegraban porque con cada día que pasaba sentía a Winry más distante.

Con el paso del tiempo, se volvieron buenos compañeros de trabajo pudiendo hablar con naturalidad del trabajo pero siempre que Ed intentaba encaminar la conversación hacia ellos, Winry la mantenía en el mismo status quo lo que poco a poco hizo que Ed se diera cuenta de que probablemente no habría manera de volver a ganarse su corazón.

Un par de semanas después, cuando el letrero de 'Cerrado' había sido colocado en la entrada por Garfiel antes de irse y cuando Ed estaba preparándose para hacer lo mismo, Winry le pidió que la acompañara al cuarto donde atendían a los pacientes. Ed estaba intrigado puesto que ese mismo día había limpiado la habitación pero la siguió de inmediato. Una vez dentro Winry le pidió que se acercara a ella y cuando lo hizo comenzó a explicarle lo que se tenía entre manos.

Lo que Al le había contado hace meses era una realidad. A pesar de todo Winry había continuado con su investigación para intentar encontrar una manera de devolverle la movilidad. Era un nuevo prototipo de una especie de cobertura de automail que se colocaría a los costados de sus piernas y que intentaría hacer la conexión con sus nervios a media espalda esperando obtener la respuesta y energía suficientes para lograr que el automail moviera sus piernas. Aunque el prototipo parecía estar bien diseñado desafortunadamente las probabilidades de éxito eran de tan solo un 15%, razón por la cual Winry se había tomado su tiempo con el prototipo esperando incrementar las probabilidades de éxito.

Ed se quedó sorprendido ante todo el trabajo y esfuerzo de Winry, cosas que él no merecía. ¿Por qué se había dedicado a un proyecto como ese cuando él era la última persona que lo merecía? Winry era un alma noble pero no por ello se iba a aprovechar de ella así que le dio las gracias pero le dijo que por favor dejara de trabajar en ese proyecto porque no pensaba aceptarlo. Winry intentó disuadirlo diciéndole que si hicieran algunos cambios quizás podrían aumentar en un 5% las probabilidades pero Ed no cedió.

"Pero tu movilidad-"

Dejando que el arrepentimiento y frustración que había acumulado en los últimos meses saliera a flote, Ed explotó. "¡Lo último que me importa en estos momentos es mi jodida movilidad!" Notando la expresión de sorpresa de Winry y su mirada confusa, Ed suspiró y habló en un tono más tranquilo. "Winry… dime, ¿todo este tiempo creíste que estaba aquí para buscar una solución a mi situación?" Dijo señalando la silla de ruedas con su cabeza.

Winry se mordió el labio inferior antes de responder. "Tal vez."

Ed resopló pesadamente mientras se pasaba ambas manos por el rostro. "Dios, Winry ¿cómo pudiste pensar eso?"

"No quería ilusionarme después de ver lo poco que te importaba nuestro matrimonio." Dijo Winry en tono triste.

Auch. Ed congeló el movimiento de sus manos. "Lo… lo siento, Winry."

Winry suspiró. "Lo sé. Ya me lo has dicho."

Ed apartó sus manos de su rostro para poder verla a los ojos. "Lo digo en serio, Win. Lo lamento mucho. No sabes lo mucho que me gustaría retroceder en el tiempo para patear mi trasero antes de hacerte tanto daño."

Winry sonrió ligeramente. "Lo tendrías bien merecido."

"Lo sé y soy todo tuyo si quieres molerme la cabeza a golpes con la llave más grande que tengas." Dijo Ed extendiendo sus manos a sus lados.

Winry mantuvo su sonrisa mientras acercaba su banquito con ruedas hacia la silla de Ed. "No puedo negar que es una oferta tentadora pero eso es lo de menos ahora. Dime, Ed, ¿qué es lo que estás haciendo? ¿Qué es lo que pretendes? De verdad me alegro de verte con una actitud mucho mejor a la que tenías ese día pero… no logro entenderte. ¿Por qué estás aquí?"

"¿Qué no es obvio? Por ti, Win." La sonrisa de Winry se ensanchó haciendo que el corazón de Ed comenzara a latir intensamente ante la esperanza. "Querías escucharme decir eso, ¿cierto?" Dijo Ed con una sonrisa.

Winry soltó una risita. "Me atrapaste. No puedes culparme después de lidiar con tu mal genio por casi un año."

La sonrisa de Ed se borró para ser reemplazada por una mueca de arrepentimiento. "Lo siento mucho. No debí haberte hecho pasar por eso."

Winry lo miró fijamente a los ojos antes de responder. "Te creo. Tus ojos no mienten." Suspiró. "Es solo que es difícil ¿sabes? Cada día que pasaba te sentía más lejos de mí, en un lugar cada vez más distante del que no podría hacerte volver. Te estabas marchitando frente a mis propios ojos y eso me dolía y me llenaba de impotencia. Quería ayudarte pero no encontraba la manera de hacerlo." Colocó su codo en su muslo y recargó su barbilla ahí. "Dentro de mí sabía que no podía ayudarte si tú no deseabas salvarte a tí mismo pero de verdad quería ayudarte a salir de tu depresión… pero no pude." Terminó con un murmullo mientras apretaba su mano libre en un puño.

"Oh, Win…" Ed tomó la mano que estaba apretando en un puño y delicadamente liberó la presión que la rubia estaba ejerciendo. "Claro que lo hiciste. Sin tí no estaría aquí."

Winry soltó una risa amarga. "Sí, claro. Ed, no seas condescendiente conmigo ¿quieres?"

"Lo digo en serio, Win." Con cuidado levantó el rostro de Winry de su mano para poder sostener ambas manos con las suyas. "Desde que te hice irte de mi lado la pasé horrible. Tú bien sabes mi pasado y nada de lo que había vivido se comparaba con no tenerte conmigo. Creí que te hacía un favor al deshacerte de una carga como yo y que sería lo suficientemente fuerte para soportarlo pero me equivoqué estrepitosamente. Cuando te fuiste fue cuando mi vida realmente se fue al caño. Te extrañaba como no tienes una idea pero a la vez era todo un cobarde que no reunía el valor para ir a pedirte disculpas." Besó sus manos antes de seguir. "Confieso que Al me dio el empujón que necesitaba para ponerme en acción pero todo lo que he estado haciendo desde que te fuiste de mi vida es pensar en tí, y una vez que decidí actuar, todo lo he hecho por ti, por recuperarte, por lograr que perdones a este pobre idiota que sigue enamorado de ti como un loco… Te amo, Winry. Eso no ha cambiado y nunca va a cambiar porque tú eres mi vida, mi todo."

Winry agachó su cabeza mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla. "¿Y qué hay del divorcio? Justo hace unos días un amigo me recomendó un buen abogado."

Ed tragó saliva antes de levantar el rostro de Winry con su mano para después limpiar la lágrima que corría por su mejilla. "¿Eso es lo que quieres de verdad, Win?" Preguntó él con voz temblorosa.

Winry tardó unos segundos antes de dar su respuesta, segundos que se le hicieron eternos a Ed. "No."

Una sonrisa aliviada se hizo presente en el rostro de Ed pero al notar que la expresión de Winry no cambiaba, dejó de sonreír. "¿Pero…?"

"No estoy segura de esto. Tengo miedo de que todo esto sea algo temporal. Aún no sabemos si tu condición va a ser reversible-"

"Al carajo con mi condición, Winry. Prefiero pasarme el resto de mi vida en esta silla a perderte."

"Quiero creerte, Ed, en serio pero ¿qué tal si me estoy dejando llevar por mis sentimientos en lugar de usar la cabeza? Después de lo del divorcio, Garfiel y Paninya han querido que lo haga y que me dé la oportunidad de conocer gente nueva. Dijeron que ya habías tocado fondo y eso me ha hecho pensar mucho estas semanas sobre todo desde que te incorporaste al taller."

Una lágrima se le escapó a Ed, la cual se apresuró a limpiar. "Entonces… s-si eso es lo que q-quieres… no te voy a detener, Win. No tengo ningún derecho a impedir tu felicidad." Dijo Ed con voz ligeramente entrecortada.

"Es lo que me dijeron, que no tenía que renunciar a mi felicidad por un imbécil como tú."

"Entiendo." Dijo Ed mientras agachaba su cabeza para que su flequillo cubriera sus ojos. Intentó separar sus manos de las de Winry pero ella lo detuvo, haciéndola verla a los ojos con sus orbes dorados brillantes por las lágrimas contenidas.

"El problema es que ellos no saben que mi felicidad está contigo." Dijo Winry con una sonrisa mientras algunas lágrimas caían de sus ojos. "Ed, cuando me casé contigo todos mis votos eran en serio. Quiero estar contigo en las buenas y en las malas. En la salud y en la enfermedad. En la riqueza y en la pobreza. No me lo has dejado fácil pero si tú pones de tu parte podemos hacer que esto funcione. Te amo, Ed. Aún con todas tus idioteces no pude arrancarme este amor del corazón así que creo que no habrá poder humano que pueda hacerlo ahora." Dijo con una risilla antes de acariciar su mejilla. "Mi corazón está en tus manos, por favor, no le hagas más daño."

Ed no pudo contener más sus lágrimas. Tomó su mano para darle un beso y después la atrajó a sus brazos. "Gracias, Winry… Gracias… Eres un ángel… Gracias…" Dijo mientras llenaba su frente y sus mejillas de besos. "Sé que no te merezco pero créeme que haré de todo para evitar que vuelvas a sufrir por una idiotez mía. Te trataré como la reina que eres y haré hasta la más ridícula cosa que me pidas con tal de que olvides todos los malos ratos que te hice pasar."

"¿Qué te parece si empiezas con un beso aquí?" Dijo Winry antes de atrapar sus labios con los suyos.

Habían pasado meses desde la última vez que se habían besado de esa manera. Lleno de ternura y devoción por el otro, acariciando los labios del otro suavemente mientras juntaban sus cuerpos lo más posible, añorando la calidez del otro.

Cuando se separaron, Ed fue el primero en hablar. "Cielos, te amo, Winry. Como no tienes idea." Suspiró alegremente. "No entiendo cómo le haces para lidiar con un idiota como yo."

Winry frotó su nariz con la de él. "Al la ha tenido más difícil. Imagínate, conocerte desde que nació. Esa sí es una paciencia divina."

Ed rió. "Creo que tendré que coincidir contigo en eso." Besó su frente. "Ahora hay otras cosas que me gustaría hacer contigo."

Winry lo miró con una exagerada expresión de sorpresa. "Dios mío, ¿es posible que no hayas olvidado cómo tener sexo?"

Ed se sonrojó ligeramente. "Bueno… si ya aceptaste cargar con este idiota simplemente tendremos que ser creativos ¿no?" Le dijo con un guiño. "Aunque, cielos, Win, yo pensaba en salir a cenar y quizás ver una película, y tú ya quieres llevarme a la cama."

Winry rodó los ojos aunque no pudo evitar su sonrojo. "Como si no pensaras terminar la noche con eso."

"Tal vez… posiblemente tengas toda la razón." Dijo Ed con una sonrisa.

"Ya decía yo." Dijo Winry con una brillante sonrisa. "¿Qué te parece si cerramos y nos vamos? Si lo que decías es cierto, hay un buen restaurante por aquí cerca."

"Claro pero antes de eso, ¿qué te parece un beso más? Ya sabes, para el camino."

Winry rió y se acercó nuevamente dejándose llevar por el apasionado beso que Ed inició.

Ed sabía que, aunque Winry no se lo pidiera, aún había mucho que tenía que hacer para compensar todo el dolor y sufrimiento que le había provocado pero al menos quería transmitirle en ese beso todo el amor que le tenía y decirle que nunca más iba a permitir que algo le nublara el juicio como para dejar ir a lo más hermoso que le había pasado en su vida. Podría ser un beso más de los muchos que deseaba que le esperaran esa noche pero para él era una promesa de estar con ella y ser su compañero para toda la vida. Ya lo había prometido en su boda y había fallado a su palabra con su comportamiento del último año pero esta vez no habría fuerza humana que lo hiciera romper su palabra. No de nuevo. Winry era su motor y no volvería a fallarle. Ella se merecía la mayor de las felicidades y él haría hasta lo imposible por dársela.