N/A: Hola!
Hemos llegado a la parte final de este mini fanfic. Creo que se está haciendo costumbre tener al menos un capítulo en el que la inspiración no me llega bien y pues en este caso es este jeje así que tengo mis dudas con este pero espero que sirva como un cierre decente para este pequeño universo.
En fin, espero que lo disfruten y muchas gracias por leer :)
Disclaimer: Fullmetal Alchemist es propiedad de Hiromu Arakawa a quien agradezco que nos haya brindado una fantástica historia, increíbles personajes y hermosas parejas.
Moverse hacia adelante
"Sí, el cargamento llegó en perfectas condiciones, bueno lo más que se podía esperar de alguien como tú… Sí, el embalaje estuvo bien, no tengo quejas. El problema es la cantidad, te había dicho que 55 y sólo llegaron 40." Ed soltó una risa burlona. "Eres un desastre cuando Riza se toma un día libre… Sí, ajá, claro Ling hizo la orden, claro, lo que tú digas… Te digo que te creo…" Volvió a reír. "¿Me crees capaz de burlarme de ti, Mustang?... Tus apodos no son graciosos, bastardo ¿sabías?... Voy a colgar… Oh, admítelo, extrañas tenerme ahí… Jódete… Sí, me escuchaste bien jó-de-te… La próxima vez me aseguraré de hablar con Ling, es casi igual de molesto que tú pero es apenas un poco más tolerable… ¿Ah sí? Si eres tan valiente ve y pregúntale, estoy seguro de que ella va a estar de acuerdo conmigo… Por favor, el que esté ciega como para andar con un tipo como tú no significa que no se dé cuenta de lo demás… En serio… Winry sale a comer continuamente con ella ¿recuerdas?... Sí… Incluso Maes está de acuerdo… Por eso te digo que- ¡Mierda! Te hablo más tarde."
Ed azotó la bocina del teléfono contra su base y rápidamente movió su silla hasta llegar a su objetivo.
"Cielos, cariño, aún es un poco pronto como para que andes merodeando por ahí tú sola ¿no lo crees?" Dijo Ed mientras se inclinaba sobre su silla para tomar a su hija, quien había intentado pasar por encima de su pequeño corral y había terminado con la parte trasera de su pijama atorada en una de las tablas.
La niña rió. "P-papa…" Dijo mientras agitaba sus manos mientras Ed la colocaba sobre su regazo.
Ed sonrió. "Oh, estás intentando una de tus tácticas ¿verdad?" Dijo mientras la acercaba hacia él para juguetear con su nariz con la suya propia. "¿Acaso quieres meterme en problemas con mamá, señorita?"
Por toda respuesta, la niña volvió a reír.
Ed suspiró pero no dejó de sonreír. "Esto no es justo, estoy en desventaja. Son dos contra uno." Comenzó a levantar a su hija por encima de su cabeza y luego la bajo repetidamente provocando más risas de su hija. "¿No te gustaría un hermanito? Podrías tener un compañero de travesuras como yo tuve a tu tío Al y le darías a papi un 50% de probabilidades de igualar la situación en casa. Suena como un buen trato, ¿no lo crees?" Dijo antes de atraerla hacia él para resoplar en su mejilla como sabía que tanto le gustaba a su hija.
"Nada de usar a Abby en tus planes maquiavélicos." Dijo Winry con una sonrisa mientras entraba a la pequeña oficina al mismo tiempo que se quitaba la bandana de su cabeza.
"Win, un bebé no es un plan maquiavélico." Dijo Ed con cara de puchero.
"Claro que no." Dijo mientras se inclinaba para darle un beso en la mejilla. En ese momento Abby comenzó a extender sus manos hacia ella por lo que Winry la cargó antes de continuar. "Tú eres la parte maquiavélica. Sabes que no hay nada de escribirle a la cigueña en por lo menos dos meses."
"¿En serio, Win? ¿Qué tiene de malo llamar al sexo por lo que es?" Dijo mientras le guiñaba un ojo.
"¡Ed!" Lo regañó Winry mientras trataba de cubrir los oídos de su hija.
Ed rió. "Vamos, Win. Abby no se va a acordar de esto. Apenas hace unos meses que cumplió el año."
"Es tu hija, Ed."
"¿Y?"
"No pienso arriesgarme a que tus palabras aceleren tus genes haciendo que mi pequeña sea conocida como la niña más joven en usar palabrotas."
Ed rió y Winry no pudo evitar imitarlo.
"Tú sabías a lo que te arriesgabas cuando aceptaste casarte conmigo."
Winry comenzó a mecer a su hija tratando de evitar que jugueteara con sus mechones frontales. "Creo que puedes decir que soy una mujer que disfruta de los riesgos." Dijo en tono bromista.
Ed sonrió. "Entonces ¿qué te parece algo de riesgo esta noche?" Dijo meneando sus cejas de manera sugerente.
Winry no respondió. Dejó a su hija en el corral y después se sentó en el regazo de Ed besándolo apasionadamente. Ed no tardó en corresponder gustosamente el gesto sintiendo cómo su cuerpo comenzaba a reaccionar al gesto de Winry. Apenas había comenzado a acariciar los glúteos de Winry cuando ella se apartó de él abruptamente. Ed se inclinó hacia ella pero Winry se lo impidió colocando un par de dedos en sus labios.
"Ese es todo el riesgo que voy a tomar hoy." Le dijo con una sonrisa.
"Win…" Se quejó Ed sin apartar su boca de los dedos de Winry. "No puedes simplemente provocarme así sin más."
"Claro que puedo." Dijo Winry con una sonrisa traviesa. "Además no creíste que iba a darle un show de ese tipo a Abby ¿cierto?"
Ed se quedó con la boca abierta. "Eres una mujer malvada."
Winry rió. "Ni modos, Ed, tendrás que ser paciente. No podemos hacer planes de bebés hasta que terminemos el proyecto de ahora y bien sabes que eso va a tardar un mínimo de dos meses."
"Mustang puede esperar unos meses más."
"Si recuerdas que la que está a cargo de esta fase del proyecto es la señorita Armstrong ¿cierto?"
Ed se estremeció visiblemente. "Ok, nada de bebés por el momento. Pero eso no significa que no podamos tener nada de diversión mientras tanto."
"Estoy de acuerdo contigo." Dijo Winry mientras "accidentalmente" deslizaba su mano por la hombría de Ed antes de dejarla descansar en su pierna. "Pero no esta noche."
"Seré silencioso."
"Nunca lo eres." Dijo Winry con una risita mientras se ponía de pie. "No pienso pasar vergüenzas otra vez con Al en la casa." Dijo con un ligero sonrojo.
"¿Y si vemos al doctor Knox y a Al en el restaurante del hotel Imperial y los dejamos a los dos ahí? Al fin y al cabo no tenemos espacio en el departamento para que se queden los dos a dormir."
"¿Y qué hay de Abby?" Preguntó Winry con una ceja enarcada.
"Puedo llamarle a Izumi ahora mismo." Dijo colocando sus manos en las ruedas de su silla para comenzar a moverse.
"Alto ahí, vaquero. El doctor Knox necesita revisarte cuidadosamente para darte un diagnóstico preliminar. ¿Cómo va a hacerlo en la silla de un restaurante?"
"Pedimos una habitación y después la usamos nosotros."
Winry rió. "Eres imposible." Dijo mientras negaba con la cabeza. "Lo siento, Ed, pero tendrás que ser paciente. Si el análisis preliminar del doctor Knox es favorable entonces seguramente mañana tendrás que ir al hospital para hacerte pruebas y no quiero a un esposo tonto, adormilado y agotado por sus actividades nocturnas."
"Nuestras actividades nocturnas." Puntualizó Ed con un dedo. Suspiró y dijo. "De acuerdo, de acuerdo, entiendo tu punto. Al menos espero que me des una rebanada grande pay de manzana esta noche ¿ok?"
"Con gusto." Dijo Winry mientras se acercaba a él para robarle otro beso rápido. "Ya verás que valdrá la pena la espera."
"En estos momentos no sabes cómo estoy deseando más una sesión con mi esposa que una cita médica con ese tal Knox." Dijo Ed cruzándose de brazos.
Winry sonrió, divertida. "Vamos, Ed. Sólo tendrás que esperar un día y puede ser que el tratamiento del doctor sea el que hemos esperado todo este tiempo."
Ed se encogió de hombros. "Quién sabe."
La sonrisa de Winry se tambaleó. "Ed, cielo, no te desanimes. Aún hay esperanza."
Ed le echó una ojeada a Abby, quien notando que ya no era el centro de atención se había puesto a jugar con sus bloques en su corral, antes de regresar su mirada a Winry. Sonrió enormemente antes de contestar. "No te asustes, Win. Estoy bien. Si el tratamiento funciona sería genial y si no también. Mientras te tenga a ti y a Abby no tengo nada que temer ni lamentar."
Winry también ensanchó su sonrisa. "Oh, Ed…" Se acercó nuevamente a él y se inclinó para besarlo repetidamente. "Te amo."
"No más que yo." Dijo Ed entre besos.
Winry le dio un último beso antes de separarse. "Será mejor que me apresure o no podré terminar de darle de comer a Abby antes de que llegue el próximo cliente."
Ed colocó sus codos en sus rodillas y recargó su rostro contra sus palmas abiertas. "Puedes darle pecho. Créeme que sería una vista que apreciaría." Dijo con una sonrisa coqueta.
Winry se sonrojó ligeramente y sonrió. "Creo que definitivamente vas a ser el más feliz cuando tengamos a otro Elric teniendo hambre a cada rato." Dicho esto se acercó al corral para cargar a Abby. "Vamos, cariño, hay que irnos de aquí antes de que tu papá me convenza de volver a darte pecho."
Ed rió y se despidió de su hija agitando su mano debido a que Abby lo miró con ojos curiosos por sobre el hombro de su madre.
Ed suspiró y, con una sonrisa satisfecha en su rostro, llevó sus manos a su nuca y se recargó contra el respaldo de su silla.
Los últimos seis años habían estado llenos de nuevos aprendizajes y experiencias.
A pesar de que al inicio podría haber parecido una mera táctica para recuperar a Winry, Ed siguió trabajando en el taller de Garfiel por un año más. No era su área de especialización pero gracias a su esposa siempre le había tenido admiración a la profesión y, sinceramente, le había agarrado gusto a estar involucrado en actividades relacionadas. Ésto le había permitido pasar aún más tiempo con su amada esposa y también le había ayudado a entender mejor el funcionamiento de los automail y los procedimientos médicos que se llevaban a cabo para su instalación.
El conocimiento que iba adquiriendo fue transformándose en el eco de una idea en su mente que finalmente terminó tomando forma dos años después: Formar su propio negocio como lo había deseado antes del accidente solo que en esta ocasión el giro sería un tanto diferente y su esposa sería su mayor socia.
Winry también había tenido aspiraciones de tener su propio negocio en el futuro por lo que, aunque le dolía separarse de su jefe y mentor, se embarcó en esa aventura con él.
La idea principal del negocio era tener un taller de automail pero eso no era todo. Con la observación y aprendizaje que Ed había hecho y obtenido en los últimos años así como los conocimientos con los que contaba del área farmacéutica, Ed comenzó a realizar sus propias investigaciones para crear una nueva línea de medicamentos especializada en los usuarios de automail.
Los usuarios de automail representaban una minoría en comparación a los padecimientos que comúnmente se trataban en los hospitales por lo que se trataban con morfina regular y no se solía dar morfina ni ningún tipo de analgésico en los momentos de reinstalación por la conexión a los nervios que tenía que hacerse.
Sin embargo, Ed tenía la esperanza de crear una línea de medicamentos que se enfocara en hacer más llevadero el dolor de la instalación de automail ya que, siendo esposo de una de las mejores mecánicas de Amestris, había visto incontables personas llorando y retorciéndose de dolor, sin mencionar que incluso había llegado a ver a algunos niños que tenían que pasar por ese proceso y esas instalaciones eran las que siempre le rompían el corazón.
No era una tarea fácil pero contaba con el apoyo de Winry y de sus ex compañeros de trabajo por lo que, en cuanto le comentó a Winry de sus planes, ella rápidamente aprobó su idea y se dispuso a ayudarlo en todo lo que pudiera.
Los primeros meses no fueron fáciles considerando la gran cantidad de papeleo, investigación y llamadas que Ed tuvo que hacer para ir reuniendo todos los recursos y equipo que necesitaba para llevar a cabo su proyecto. Sin duda fue una valiosa ayuda contar con el apoyo de Mustang, Riza, Ling, Lanfan, Olivier y Havoc, quienes fungieron como nexos con la antigua compañía en la que trabajaba Ed para realizar la propuesta y presentación del proyecto y así obtener la principal fuente de patrocinio para sacar adelante el proyecto.
Si bien Ed recibió luz verde para desarrollar su proyecto, el joven se percató de que no era uno de los proyectos prioritarios de la compañía debido a que casi todo el trabajo de investigación y pruebas estaba recayendo en sus hombros y en los de Winry. Los recursos e información soporte llegaban sin falta pero cada que iba a reunirse con los dueños de la compañía podía notar que ellos no tenían mucha fe de que el proyecto diera todos los frutos esperados pero si ellos esperaban que Ed sólo produciera un analgésico más del montón, estaban equivocados porque él no pensaba rendirse en lo que estaba desarrollando. Tenía un objetivo y no estaba solo en él.
Fue por ello que tres meses después de que Ed comenzara a gestionar el proyecto, él y Winry tomaron la decisión de vender su casa y rentar un departamento en la planta baja de un edificio que se encontraba justamente al lado de un local perfecto para que Winry pudiera seguir con su pasión y con el espacio suficiente para que Ed pudiera investigar y hacer pruebas con el equipo que le habían prestado.
Cuando dejaron de trabajar con Garfiel, él se despidió de ellos llorando a lágrima viva pero feliz de verlos emprender ese proyecto juntos, ofreciéndose incluso a colaborar en el proyecto si llegaban a necesitarlo. Ed y Winry le tomaron la palabra y Garfiel se convirtió en uno de los colaboradores más destacados en la parte mecánica así como la abuela de Winry, quien cada ciertos meses iba a visitarlos y aprovechaba para compartir sus impresiones y puntos de vista de los avances que iban logrando con el proyecto (después, claro, de que en su primera visita tras la reconciliación de Ed y Winry le diera una buena regañiza y golpes de pipa a Ed por las tonterías que había hecho, aprovechando el poder regañarlo como merecía porque Ed se había rehusado a abrirle la puerta cuando había ido a visitar a Winry tras enterarse de la propuesta de divorcio).
El proyecto estaba tomando su tiempo ya que no contaban con un inmenso equipo de trabajo con el que normalmente se contaría para un proyecto de esa magnitud pero tras años de esfuerzo, dedicación, muchas pruebas e investigación, 4 años después lograron sacar al mercado el primer producto derivado de su proyecto: un medicamento capaz de reducir en un 40% el dolor causado por la reinstalación de automail. A Ed le hubiera gustado alcanzar un porcentaje mayor pero cuando vio al primer niño probar el medicamento cuando Winry le reinstaló el automail de su mano y pudo ver que el niño se aferraba a su oso de peluche con lágrimas corriendo por sus mejillas pero no lloraba a cántaros y se retorcía del dolor, Ed se sintió agradecido de por lo menos haber logrado que ese pequeño no tuviera que sufrir tanto como lo hubiera hecho sin el medicamento.
El lanzamiento del primer medicamento fue todo un suceso que fue celebrado en compañía de todos sus seres queridos. Al, Pinako, Garfiel, Paninya y todos los excompañeros de Ed que ahora, además de sus amigos, eran también colaboradores externos del proyecto, celebraron alegremente el suceso en el departamento de Ed y Winry. Estuvieron un poco amontonados pero el buen ambiente se mantuvo durante toda la fiesta.
Y cuando el último invitado se despidió, Ed y Winry tuvieron su propia celebración y 9 meses después Abby llegó a sus vidas.
Aunque sus inseguridades de ser padre en sus condiciones actuales se habían reducido considerablemente cuando hizo las paces con Winry, Ed mentiría si dijera que no se volvió un poco temeroso de lo que venía en camino entre más cerca estaba la fecha de parto de Winry pero cuando sostuvo a su hija en sus brazos por primera vez todas las dudas desaparecieron porque en ese momento se convenció de que haría hasta lo imposible por asegurarse de que ese pequeño ser de luz recibiera lo mejor del mundo para crecer como una niña feliz.
Él y Winry habían querido hijos desde antes del accidente pero con todo lo que había pasado entre ellos a causa de la depresión y mal comportamiento de Ed al quedar inválido, decidieron esperar un tiempo en lo que sus vidas volvían a estabilizarse. Después vino el proyecto y con toda la carga de trabajo que éste y el taller traían consigo no había forma posible de considerar traer a un hijo al mundo con todas las responsabilidades que tenían encima. Pero, cuando el primer medicamento salió al mercado, los dos ya habían agarrado su ritmo y el proyecto, aunque seguiría requiriendo de tiempo y esfuerzo, ya tenía las bases suficientes como para facilitar los siguientes pasos a seguir por lo que Ed y Winry decidieron que ya era hora de cumplir uno de sus mayores anhelos.
Asimismo, a lo largo de esos años, Winry se encargó de buscar algunos especialistas que pudieran ayudar a Ed a volver a caminar debido a que, desafortunadamente, el prototipo de automail que estaba desarrollando no dio frutos en Ed aunque sí se terminó convirtiendo en un nuevo tipo de automail que comenzó a ofrecer a sus clientes hacía apenas unos cuantos meses.
Al final, Ed había terminando visitando a un par de especialistas por año pero ninguno de ellos pudo regresarle la movilidad a sus piernas. La mayor parte de ellos le había dado un diagnóstico negativo antes de siquiera considerar la cirugía por lo que Ed sólo había sido intervenido en dos ocasiones aunque sin resultados.
Ed ya había aceptado su condición por lo que desde que nació Abby no se le había vuelto a cruzar por la mente la idea de seguir buscando la manera de recuperar la movilidad de sus piernas, así que en esta ocasión había sido Al el que había abierto las puertas al mundo de posibilidades.
Dentro de su círculo social de Central, uno de sus amigos le había hablado del Dr. Knox quien era un doctor gruñón pero con una gran cantidad de años de experiencia en la medicina habiendo dedicado al menos la mitad de ellos en especializarse en devolverle la movilidad a sus pacientes. Desde hacía siete años se había mudado al oeste del país para disfrutar de su jubilación al lado de su esposa pero el amigo de Al se había enterado que en realidad no había dejado la medicina y que precisamente pasaría unas semanas en Central para visitar a su hijo.
El amigo de Al lo contactó con él, y después de muchas súplicas Al logró convencer al doctor Knox de acompañarlo a Ciudad del Este para evaluar la situación de su hermano así que dentro de un par de horas los dos estarían con ellos para una revisión preliminar de la condición de Ed y, como buena anfitriona, Winry se estaba encargando de preparar una abundante cena en medio de sus labores en el taller.
Ed no tenía muchas esperanzas de que el doctor le diera la solución que ya había buscado anteriormente pero no quería negarse al entusiasmo de su hermano menor, quien incluso se estaba tomando unos días para ir a verlo cuando en realidad estaba sumamente ocupado con sus actividades en la universidad y los preparativos de su próxima boda.
Una cálida sonrisa apareció en los labios de Ed.
Había sido un grandísimo idiota en el pasado y no entendía como había terminado teniendo a personas tan maravillosas a su lado pero si de algo estaba seguro es que no volvería a cometer los mismos errores porque sin su familia y sus amigos estaría completamente perdido. Quizás su movilidad no regresara nunca pero eso ya no le importaba. Con lo que tenía ahora se tenía el hombre más afortunado del mundo.
"¿Ed?" Winry asomó su cabeza por el espacio libre dejado por la puerta semi-abierta. "¿Terminaste con tus llamadas?"
"Eh, ah, sí." Dijo Ed volviendo al presente. Puedo llamar a Mustang más tarde. Pensó al recordar que le había colgado a su amigo.
Ed alcanzó a ver que su esposa se llevaba las manos a la cadera. "Entonces ¿qué haces aquí? Me vendría bien un poco de ayuda para limpiar el desastre que hizo tu hija con el puré de manzana."
Ed rió. "¿Mi hija? Eso lo heredó de ti."
"Mentiras."
"La abuela me contó la historia de los cupcakes." Dijo Ed con una sonrisa engreída.
Winry se sonrojó ligeramente. "¿Toda?"
Por toda respuesta, Ed rió y se comenzó a acercar a ella. Al estar a su lado, tomó su mano y le sonrió. "Vamos."
Winry no tuvo más remedio que corresponder su sonrisa. "Recuérdame preguntarle a Al acerca de más historias vergonzosas tuyas."
"Ya veremos." Ed le dio un ligero tirón a su brazo para hacerle saber que quería que se inclinara, acción que Winry realizó de inmediato. Cuando la tuvo cerca, besó sus labios antes de decir. "Gracias."
"¿Por qué?"
"Tú sabes porqué." Dijo Ed con una sonrisa cálida antes de depositar un beso en su mano.
Winry correspondió su sonrisa. "Gracias a ti por volver a mí."
Ed rió. "El agradecido soy yo, no acapares mi lugar ¿quieres?"
Winry soltó una risilla y le dio un apretón a su mano antes de dirigirse a la puerta que conectaba el departamento con el taller para ir a revisar cómo estaba Abby.
Ed la siguió poco después, ansioso por seguir disfrutando de la oportunidad que la vida le había dado.
N/A: No pude decidirme sobre si regresarle la movilidad a Ed o no así que queda a criterio de ustedes ;)
