N/A: Hola!

Hora de terminar esta EdWin Week con la séptima historia, esta vez regresándonos al universo de Brotherhood. La primera historia podría aplicar tanto para este universo como para el de 03 pero creo que mi mente la asocia más con Brotherhood así que empezamos con ese universo y terminamos en el mismo ;)

Originalmente mi intención era cerrar con una historia 100% de fluff pero creo que me quedé metida con el drama del mini fanfic así que terminé metiendo un poquito aquí, no es mucho pero ahí está jeje

En fin, espero que lo disfruten y les agradezco mucho el haberme acompañado en esta serie de historias. Espero que nos leamos pronto :D

Cuídense y que tengan una excelente semana!

Golden.

Disclaimer: Fullmetal Alchemist es propiedad de Hiromu Arakawa a quien agradezco que nos haya brindado una fantástica historia, increíbles personajes y hermosas parejas.


Reminiscencia

"¿Un poco de limonada, guapo?"

Ed rió. "Te estás volviendo una fanática de consentirme, ¿sabías?"

"Como si no lo disfrutaras." Dijo Winry con una sonrisa mientras colocaba la jarra y vasos en la mesita que se encontraba en medio de las dos sillas.

"Un poco sí." Ante la ceja enarcada de Winry, rió y añadió. "Ok, bastante." Cuando Winry terminó de colocar las cosas en la mesita, él tomó una de sus manos y la llevó a sus labios para besarla. "Gracias, Win."

Winry mantuvo su sonrisa mientras se sentaba en la silla de al lado. Tras unos minutos de agradable silencio, dijo. "¿Algo interesante?"

Ed acercó el vaso de limonada a sus labios antes de hablar. "No va a tardar mucho en que veamos a Peter. Vi a un par de sus ovejas corriendo hacia la colina."

Winry no pudo evitar una risilla. "Pobre chico."

Ed se encogió de hombros. "Bueno, quizás así agarre buena condición física y así ya no se le escaparán tan seguido."

"O quizás podrías acceder a tenerlo como tu aprendiz para que pueda reparar su corral rápidamente."

Ed le dio un trago a su vaso antes de responder. "Nah, estoy muy viejo para eso, Win. Fácilmente puede encontrar a un mejor maestro."

La sonrisa de Winry se tambaleó ligeramente. "No eres tan viejo, cariño."

Ed se volvió a encoger de hombros y siguió bebiendo de su vaso, no queriendo adentrarse en el tema.

Winry le dio un trago a su propio vaso y después se puso a tamborilear sus dedos en él distraídamente.

La salud de Ed había ido decayendo en los últimos años. Al principio sólo se había tratado de un resfriado duradero, inusual en Ed considerando que siempre gozó de un buen sistema inmune que le permitía recuperarse rápidamente pero en esa ocasión el resfriado le duró varios días y tuvo que tomar algunos medicamentos a pesar de lo mucho que odiaba hacerlo. Cuando se recuperó bromeó diciendo que parecía que los años se le estaban empezando a notar pero conforme pasaron los meses su broma parecía tener más verdad de lo que parecía.

A partir de ese momento, comenzaron a notarse algunos cambios en él. Pescaba resfriados con mayor facilidad, perdía el aliento en largas caminatas que antes podía hacer sin ninguna dificultad y el punto en el que el automail se conectaba a su pierna se inflamaba constantemente haciendo que Ed ahora tuviera que ir constantemente con un bastón para apoyarse.

El médico le había hecho varios estudios para determinar si dichos cambios provenían de alguna enfermedad en específico pero al final no hubo ningún resultado alarmante en sus estudios por lo que no tuvo más remedio que coincidir con el punto de vista de Ed de que todo se debía al simple pasar de los años en su cuerpo por lo que lo mejor sería tomar algunas vitaminas y suplementos alimenticios para ayudarle un poco a su cuerpo a lidiar con el desgaste natural del día a día.

Hacía una semana que habían escuchado la conclusión del doctor (tras hacerle una revisión a Ed para comprobar que se había recuperado completamente del último resfriado que lo había atacado) y desde entonces Winry no había podido dejar de pensar en la historia que Ed le había contado tantos años atrás, aquella que involucraba la medida extrema a la que tuvo que recurrir para sanar sus heridas tras el enfrentamiento con Kimblee.

Desde la primera vez que escuchó esa historia, Winry sintió una fuerte opresión en su pecho ante la preocupación que le causaba el pensar en los años de vida que Ed podría haberse restado pero conforme pasaron los años y siguieron su vida juntos pudo ir apartando el pensamiento de su mente hasta que regresó con fuerza ante los problemas de salud que Ed estaba enfrentando.

"¿Vas a decirme de una vez qué es lo que te ha estado carcomiendo todo este tiempo?"

"¿Eh?" Winry se sobresaltó ligeramente al ser sacada de sus pensamientos. "No, nada. No te preocupes." Dijo forzando una sonrisa en su rostro.

Ed suspiró. "Win, ¿en serio? ¿Crees que puedes ocultarme algo después de todos estos años juntos?" Colocó su mano izquierda al frente y la agitó un par de veces para que el anillo que reposaba en su dedo anular brillara ligeramente con la luz del sol.

Inconscientemente, Winry pasó su pulgar por su propio anillo de bodas mientras devolvía su vista al frente tratando de huir de la mirada dorada de su esposo.

"Win…"

Winry suspiró y regresó su vaso a la mesita. "Tengo miedo, Ed."

"¿De qué las ovejas de Peter vengan a atacarnos porque lo rechacé como aprendiz?" Bromeó Ed tratando de aligerar el ambiente.

Winry sonrió brevemente acostumbrada al humor de su marido. Después se volteó a verlo fijamente con una expresión seria en su rostro. "Tengo miedo de perderte, Ed."

"Win…" Ed estiró su mano para tomar la de Winry dejando descansar ambas sobre la mesita. "Ya pasó el resfriado. Estoy bien."

"Sabes a lo que me refiero."

Ed suspiró. "Lo sé." Se quedó callado unos segundos mientras acariciaba la mano de Winry con su pulgar. "No te voy a mentir diciéndote que no se me ha cruzado por la mente pero aunque podría ser eso no estoy pensando en rendirme."

Winry se mordió el labio inferior antes de decir. "¿Seguro?" Ante el asentimiento de cabeza de su esposo, añadió. "Entonces ¿por qué te rehusaste a aceptar a Peter? La alquimia es tu pasión y nunca antes habías rechazado a un alumno. Bueno, ya sé que te gusta ponerlos a prueba pero no te veo esas intenciones con Peter."

"¿La verdad? Pues…" Se llevó una mano a la nuca. "No se me ocurre qué prueba ponerle. Creo que ya usé todas las que Izumi llegó a ponernos con todas sus variantes y no quiero repetir. Los chicos son mañosos y Peter fácilmente puede ir a buscar a uno de mis ex aprendices para que le den la respuesta."

Winry parpadeó un par de veces antes de preguntar. "¿Eso es todo?"

"Básicamente."

"Entonces no es por…" Winry dejó la frase al aire pero Ed entendió perfectamente a qué se refería.

"Bueno… sí tiene algo que ver." Sintiendo la tensión en la mano de Winry siguió acariciándola tras haberse detenido momentáneamente. "Mira, Win, no te voy a mentir. Sé que mi cuerpo está desgastándose un poco más rápido de lo esperado pero estoy bien."

Winry agachó su mirada ligeramente. "¿No tienes miedo?"

"Un poco, sí." Con un poco de dificultad se levantó de su silla pidiéndole con su mirada a Winry que no lo ayudara cuando vio que intentaba levantarse. Cuando estuvo de pie traspasó la jarra y los vasos a la silla que había estado ocupando para poder sentarse en ella y así poder llevar su mano a la mejilla de su esposa. "Pero cuando te veo me doy cuenta de que no tengo nada que temer."

Winry no pudo evitar su sonrisa. "Sólo lo dices para hacerme sentir bien."

Ed sonrió. "Hablo en serio. Win, no puedo asegurarte que mi cuerpo resistirá por 5, 10, 15 o 20 años más. Al final nadie lo sabe ¿no?" Dijo encogiéndose de hombros. "Pero lo que sí te puedo asegurar es que me esforzaré por estar contigo todo el tiempo posible hasta que te hartes de mí. Quizás mi cuerpo intente rendirse pero no por ello mi espíritu tiene que hacer lo mismo."

Una lágrima se le escapó a Winry. "Ed…"

"Vamos, no llores." Dijo mientras limpiaba su lágrima con su pulgar. "En este hogar sólo se acepta felicidad."

"¿Y qué hay de las lágrimas que soltaste cuando te diste cuenta de que te estabas quedando calvo?" Dijo Winry en tono bromista mientras señalaba con un dedo la coronilla de su esposo quien estaba calva casi por completo siendo rodeada por algo de cabello platinado que hace un par de años había dejado de ser tan largo como Ed lo había tenido casi toda su vida.

Ed se sonrojó ligeramente. "¡No lloré! Te confundiste con el agua con el que me lavé la cara."

Winry rió mientras colocaba una mano sobre la que Ed había mantenido en su mejilla. "Tenías la misma expresión que cuando descubriste que me había cortado el cabello." Dijo mientras, con su mano libre, agitaba las puntas de su cabello que ahora le llegaba un poco arriba de los hombros.

Ed puso cara de puchero mientras apartaba su mano del rostro de Winry. "Me gustaba tu cabello largo."

"Más bien te volviste un hombre sumamente sensible." Sin darle oportunidad de refutar, continuó. "Lloraste cuando te enteraste que estaba embarazada por primera vez, cuando nacieron los niños, cuando te regalaron tu primera tarjeta del día del padre, cuando se casaron nuestros hijos y estoy casi segura que querías llorar cuando Sam trajo a su primer novio a casa."

"Más bien tenía ganas de estrangularlo por poner los ojos en mi princesa."

Winry rió. "Bueno, eso también."

Ed suspiró y sonrió. "El tiempo se pasa volando."

"Sí."

"Pareciera que fue ayer que el señor Banks casi nos descubre cuando estábamos concibiendo a Gabe esa vez que estábamos de picnic."

Winry se sonrojó y se cubrió el rostro con las manos. "Ay, Ed.

Ed rió. "Vamos, admítelo. Disfrutabas de la adrenalina tanto como yo." Dijo mientras meneaba sus cejas cuando vio que Winry lo veía por entre sus dedos.

"Nunca lo negué." Dijo Winry mientras devolvía sus manos a su regazo.

Ed volvió a reír. "Qué bueno que me casé contigo."

"Y yo contigo." Dijo Winry mientras se inclinaba para darle un beso en la punta de la nariz.

Ed sonrió y entrelazó sus dedos de una mano con los de una de ella.

Winry también sonrió y con cuidado recargó su cabeza contra el hombro de su esposo. "¿Sabes? Hay algo que nunca voy a olvidar."

Ed hizo un sonido en su garganta para decirle que continuara.

"La expresión que tenías cuando me viste por primera vez el día de nuestra boda. Fue como si no hubiera nada más en el universo más que tú y yo."

"Para mí así era." Dijo Ed con voz suave.

"Lo sé." Dijo Winry mientras se acurrucaba un poco más contra él. "Era como la mirada que tenías cuando me besaste por primera vez pero aún más profunda. Quizás porque ya habías aprendido a paniquearte menos estando conmigo." Soltó una risilla. "Estando contigo siempre me he sentido protegida y amada pero esa expresión en específico…" Cerró los ojos y sonrió. "Era como si ya me estuvieras diciendo tus votos antes de que empezara la ceremonia. En ese momento sentí tu promesa de estar siempre juntos en las buenas, en las malas y en todas tus tonterías." Ed soltó una risita. "Eso sin mencionar que con tu mirada hiciste que me olvidara de mis nervios y que me centrara solamente en nosotros dos. En lo que nos esperaba juntos."

"Mentira, el que era un manojo de nervios era yo. Tú parecías lista para hacer una cirugía de automail si te la pedían en ese momento."

"Eso fue porque no me viste antes. Si no fuera porque te la pasas discutiendo con ella, Paninya misma te lo hubiera dicho hace mucho."

"No es mi culpa que siempre quiera presumir ante todos nuestros conocidos cómo fue que le robó su reloj oficial al alquimista de Acero, ósea yo." Refunfuñó Ed.

Winry rió. "Deberías enfocarte en otras cosas en lugar de centrarte en eso. Pasaron muchas cosas ese día."

"¿Ah sí? ¿Cómo qué?"

Winry colocó una mano sobre el pecho de Ed y lo acarició suavemente. "Como que esa vez medio pueblo de Rush Valley te vio en ropa interior."

Ed iba a fruncir el ceño ante el recuerdo de cómo lo habían despojado de su ropa decenas de fanáticos del automail cuando se percató de un detalle. "Espera un momento. Disfrutaste del show, ¿cierto?"

"Claro." Dijo Winry mientras seguía moviendo rítmicamente su mano por el pecho de su esposo. "Todos estaban admirando mi automail. Me sentí muy honrada."

Ed enarcó una ceja. "¿Sólo eso?"

Winry rió. "Y… digamos que pude disfrutar de otro tipo de vista."

Ed soltó un exagerado jadeo de sorpresa. "Señora Elric, pero qué precoz me salió usted."

"Sólo yo, claaaaro." Dijo con sarcasmo. "¿Quién era el que no podía quitarme las manos de encima cuando empezamos a salir?" Dijo mientras se apartaba un poco de él para poder verlo a la cara.

Ed no pudo evitar un ligero sonrojo. "Tú lo dijiste, cuando empezamos a salir. Además ahora veo que no tenías llenadero. Parece que con ver mi increíble cuerpo en las sesiones de mantenimiento no era suficiente." Dijo con una sonrisa engreída.

Winry se encogió de hombros. "En ese entonces no había mucho que ver. Eras tan pequeño que ni yo misma sé porqué me dio por estarte viendo esa vez."

"¡Win! Mustang no ha podido superar sus estúpidas bromas ni porque ya lleva años jubilado del ejército y ahora tú también." Ed refunfuñó.

Winry volvió a reír. "Sólo bromeaba. Además aunque estuvieras un poco por debajo de la estatura promedio…" Ed bufó. "Eso no importaba. Siempre me pareciste un niño adorable con una extraña habilidad para sacarme de mis casillas."

"Y tú me parecías una niña linda con una terrible habilidad para lanzar cosas como una demente." Dijo Ed con una sonrisa.

Ambos rieron y después se quedaron en silencio viendo el paisaje abrazados.

Después de un tiempo, Ed quitó su brazo de los hombros de Winry para inclinarse ligeramente hacia adelante mientras entrecerraba los ojos tratando de enfocar su vista en un punto específico. "Creo que tenemos visitas."

"Por el amor de Dios, usa los lentes, Ed." Lo regañó ligeramente Winry.

"Creo que los dejé en el buró."

"Otra vez." Dijo Winry sabiendo que su esposo los había "olvidado" a propósito.

Ed simplemente se volteó para dirigirle una cálida sonrisa esperando zafarse de la situación.

Winry rodó los ojos y sonrió, decidiendo dejarlo pasar por esta ocasión. "Oh." Se puso de pie. "Creo que son los gemelos."

Ed se inclinó un poco más al frente. "Con razón estaba notando dos manchas cafés… Un momento, entonces ¿Maggie está aquí? ¿No se supone que los niños llegarían hasta pasado mañana?"

Winry ensanchó su sonrisa al ver a Ed y pensar en su familia. Sus hijos hacía años que habían seguido su propio rumbo. Un par de ellos se habán casado y formado sus propias familias pero para ella y Ed siempre serían 'los niños'.

"Bueno supongo que Maggie quería ayudar con los preparativos de la fiesta y los gemelos seguramente deben querer pasar mucho tiempo con su abuelo ahora que es su cumpleaños."

Los gritos emocionados de los niños llegaron a sus oídos por lo que ambos saludaron en la dirección desde donde venían los niños y donde también se empezaba a notar la figura de Maggie y su esposo.

Winry se puso de pie y se giró para ayudar a Ed a ponerse de pie pero su esposo la detuvo con un gesto de su mano.

"Yo puedo." Con cuidado Ed se puso de pie y tomó el bastón que reposaba al lado de la silla que había ocupado previamente.

Winry se acercó a él y abrazó su brazo para que los dos se acercaran juntos hacia la entrada de la terraza en la que se encontraban para poder recibir a sus invitados. Una vez que estuvieron ahí sonrieron enormemente al poder verlos un poco más de cerca.

Ed se inclinó ligeramente hacia ella y besó su frente. "Créeme, Winry, si lo que se necesita para seguir disfrutando estos momentos contigo y con nuestra hermosa familia es que le patee el trasero a la Verdad, lo haré." Winry soltó una risita. "Bueno, ya sabes, tomaré todas mis medicinas y seré cuidadoso porque por nada del mundo quiero perderme estos momentos contigo."

Winry le dedicó una sonrisa brillante. "Y yo estaré siempre contigo y también me cuidaré para que los dos celebremos un siglo de vida."

Ed rió. "Wow, sí que le apuntas alto, eh. ¿Estás segura que quieres aguantarme tantos años más?"

"Por supuesto."

"Pues ya somos dos, porque no quiero dejar a mi loca del automail." Dijo Ed con una sonrisa antes de atrapar sus labios con los suyos.

"Ewww."

Ed y Winry se separaron riendo para después voltearse a ver al par de gemelos que habían detenido su carrera a pocos metros de ellos al ver su muestra de afecto.

Sin separarse, ambos extendieron sus brazos libres (Ed con bastón incluido) al mismo tiempo que decían con amplias sonrisas. "Bienvenidos."