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Capítulo 6
"El Silenció Del Progresó"
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Aunque sus mentes no pudieran explicarse lo que ahora estaban mirando, tanto Nagisa como Nakamura se mantuvieron en silenció ante el increíble edificio que yacía frente a ellos.
Tal lugar, estaba situado no muy lejos de donde se hallaba su hogar. Tal vez, a unos treinta y cinco minutos.
—Es increíble, ¿Cierto?
Karasuma, a pesar de ser una persona que no sonreía todos los días, en aquel momento se hizo una excepción.
La gran sonrisa que embargo su rostro fue una agradable y cálida que siempre transmitía confianza.
—Lo es.— Nakamura sonrió para sí.
Después, miró a Nagisa y río un poco debido a su expresión tan radiante de emoción.
Ella antes había visto este tipo de edificios en televisión, tan grandes y elegantes donde sólo gente importante podía entrar.
Nunca se imaginó el siquiera estar cerca de uno que tan lujoso se veía.
—¡Karasuma! Llevó esperándote un buen rato, me alegra que estés aquí.— En las calles no había muchas personas, así que sin temor, Koro salió desbordante de alegría y emoción. —. Es un gusto conocerlos, chicos. Hijos de Karasuma.— Sonrió mientras se acercaba a ambos menores. Aquel comportamiento un tanto irritante era una gran, pero agradable, característica de él. Por ello, Tadaomi sólo se limitó a rodar los ojos mientras veía las acciones de su compañero. —. Su padre me hablo de ustedes, dice que son muy hábiles. Espero mucho de ustedes.
Koro alboroto los cabellos de ambos para después dirigirse a su mayor.
Los invitó a pasar al interior del edificio mientras él se quedaba hablando con Karasuma a unos cuantos pasos atrás.
—No les has dicho la verdadera razón por la cual los has traído, ¿O sí?— Aquello, lo decidió preguntar ya que pudo ver una singular expresión confusa en ambos jóvenes.
Cambio aquella sonrisa por una expresión sería y negó unas cuántas veces con su cabeza al ver el gesto de negación que Karasuma realizó.
—Quería hacerlo contigo.— Sinceró.
Más sin embargo, Koro sonrió dejando toda la seriedad que hasta ahora había logrado formar.
Tres minutos; Un nuevo récord de su parte manteniendo seriedad en una situación.
—Eso lo haremos después. Ahora nuestra prioridad es decirle a tus pequeños sobre el trabajo que harán.— Le sonrió choquetamente sin temor alguno.
Un pequeño —Casi invisible.— Sonrojo fue el que se posicionó en el rostro de Tadaomi casi al instante.
—Deja tu doble sentido de lado.— Una vez más, rodó los ojos ya hartó por el comportamiento tan infantil que casi siempre le tocaba soportar. —. Y no son pequeños, Nagisa y Nakamura pronto cumplirán dieciocho. Pueden ser más viejos que yo.
Y claro, Karasuma tampoco era bueno haciendo chistes.
Ambos caminaron hasta adentrarse en el edificio.
—Si, si. Como digas. ¿Cuándo se supone que es su cumpleaños?— Koro paso ambas de sus manos por detrás de su cabeza hasta lograr entrelazarlas.
—Dentro de dos días. Pero me ha llegado una llamada de nuestro jefe. Dice que las cosas no se pueden retrasar más. Los asesinatos han empeorado un tres por ciento desde la última vez.
Sus ojos pronto vislumbraron a sus pequeños retoños, viendo y caminando de un lado a otro.
Con gran sorpresa en sus rostros, admirando las cosas elegantes y decoraciones situadas en todo el primer piso.
—¡Mirá, Nagisa! ¡Incluso hay un elevador!
—¡¿De verdad?! Yo siempre me he querido subir a uno, dicen que son divertidos.
Una vez más, a Karasuma le fue imposible el no sonreír con sinceridad.
Le hacía sentir mal el pensar en el hecho de que él sólo había adoptado a aquellos jóvenes porque había visto un gran futuro para ellos en el arte del asesinato y no porque realmente le hubieran hecho sentir un cálido sentimiento de paternidad.
«Nunca es tarde para de verdad sentir algo así.— Pensó.
—¡Estás sonriendo!— Koro lo señaló al ver su mirada, sonó notablemente sorprendido y sin temor de llamar a Nagisa y Nakamura además de inconscientemente el llamar la atención de las pocas personas que ahí yacían.
—¿Y qué si así es? Soy un humano después de todo.
Ignoró aquellas miradas dirigidas a su persona, se acercó al ascensor y llamó a ambos jóvenes para que lo siguieran.
Aunque lo negará, Karasuma se sentía avergonzado.
—¡¿Qué?! ¡No! ¡Espera! ¡Yo quiero subir con ustedes!— Koro corrió al ver que las puertas se cerraban en su cara.
Tarde fue cuando intentó subir, el ascensor había partido sin él.
«Prometo que a la próxima callaré a mi gran bocota. Guardaré las pequeñas sonrisas que Karasuma raramente dé, sólo para mí.— Pensó tras dirigirse a las escaleras.
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—Plaza Cero, distrito Shinsuku.—
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—Karma, ¿Puedo saber que es lo que le has dicho a Irina? Ha estado hecha una furia desde que habló contigo.
—¿De verdad? A mí me pareció que estaba triste. Realmente no me importa.
No le importaba el dejar a su compañero atrás.
Aunque, ¿Por qué Terasaka aún venía tras él?
Era uno de sus días "Libres"
Casi no los obtenían.
Entonces, ¿Por qué Terasaka seguía a Karma a todos lados aún cuando no había razón alguna para hacerlo?
Un poco molestó, decidió preguntar;
—¿Por qué mierda me sigues?
En un principio, Terasaka lo ignoró.
Pero al recibir la pregunta por una segunda vez, fue que finalmente pudo reaccionar.
Parecía estar buscando a alguien.
—Ah, sobre eso... No es algo que tenga que ver contigo, a decir verdad, te odio.— Suspiró. —. Sólo vengo aquí para ver a un chico, ya sabes, viejos amores platónicos.
Karma rodó los ojos.
Pues no era coincidencia que justo a donde él tenía planeado ir aquel día, fuera el mismo lugar en el que Terasaka también pensaba.
Aún así, lo dejo pasar.
—No me imagino que clase de personas son las que te pueden llegar a interesar.— Al fin de cuentas, sólo le quedaba el tal vez burlarse.
—¿Qué es lo que tratas de decir? Tengo sentimientos después de todo.
—Como digas. Y dime; ¿Quién es Él?
No era como si de un momento a otro, Karma se sintiera interesado respecto a los temas de gustos que su amigo cargará consigo.
Sólo no tenía algo mejor que hacer.
Detrás de él, Terasaka señaló a un café internet que se hallaba abierto.
El encargado era un joven de cabellos platas que rondaba alegremente por el pequeño lugar ayudando a sus clientes con uno u otro inconveniente que tuvieran.
—Déjame adivinar, tienes atracción sexual por las computadoras, ¿Cierto?
Karma río.
Y Terasaka, molestó lo miró.
—No, tonto. Habló de ese chico, me parece interesante. No hay una razón en específico... Pero... Me gusta.
Después de todo, era un caso mínimo, Karma suspiró desinteresado mientras seguía con su caminata.
Está vez, dejando a su compañero atrás.
—Como sea. Suerte de todas formas.— Entrelazo ambas de sus manos por detrás de su cabeza.
Y dentro de no mucho, se perdió entre la gente.
«Ese idiota de verdad creé que se enamoró de una persona a la que nunca le ha hablado si quiera...— Pensó. «. Somos asesinos, no tenemos tiempo para cosas tan ridículas como esas... Ya debe de estar al tanto de eso.— Dio una pequeña sonrisa.
Y tal y como si el destinó se hubiera puesto de acuerdo en aquellos momentos.
Una feliz pareja paso por sus ojos.
Sin importarles la cantidad de personas que transitaban alrededor de ellos, ambos parecían demostrarse sus sentimientos sin temor alguno.
«Asqueroso...— Pensó antes de desviar su mirada.
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Sus rostros se iluminaron, más no fue una expresión que precisamente transmitiera emoción.
Más bien, parecía un miedo el que realmente rodeaba a ambos chicos.
—Un momento, por favor.— Nagisa miró a Nakamura de reojo para luego devolver su mirada a Karasuma. Estaba nervioso. —. ¿Por qué nos quieren a nosotros para trabajar aquí? Y, ¿Por qué justamente?
El cuarto en donde se hallaban era grande, más no había otras cosas además de tres sillones. Uno grande y dos individuales.
En ambos últimos, se hallaban sentados Karasuma y Koro.
—Nagisa, como lo hemos mencionado. No es nada fácil de aclarar, sobretodo porque las situaciones que manejamos no son sencillas. ¿Entiendes? Más sin embargo... No nos ha quedado otro camino más que reclutarlos. Karasuma ha visto potencial en ustedes, puedo estar seguro de que no está equivocado.— Koro suspiró mientras veía a su alrededor. —. Los asesinatos en Japón han aumentado de una forma considerable los últimos años, más no hay rastro alguno de quien pudo llevarlos a cabo. No queremos meterlos a este bajo mundo, y supongo que ustedes tampoco querrán el tener algo que ver al respecto. Pero vamos, serían los héroes.— Está vez, les sonrió con confianza.
Sin embargo, pareció ocasionar lo contrario.
Ambos jóvenes se vieron nerviosos, intercambiaron miradas por unos segundos.
Luego, fue Nakamura la que se digno a hablar.
—¿Seremos asesinos?
Su tono de voz era bajo, evitaba el hecho de tener que mirar a sus superiores a los ojos.
—No tienen que verlo precisamente de esa manera. Pero si no aceptan, lo entenderemos. Si el caso es lo contrario, deberán de atenerse a un alto riesgo de muerte. Tener en claro lo que quieren y lo que están dispuestos a sacrificar. Aún les falta entrenamiento, pero aquí tendrán a mejores maestros que yo.— Karasuma se cruzo de brazos esperando una respuesta.
Habían llevado ahí, tal vez unos diez minutos dándole vueltas una y otra vez al mismo terminó; Asesinos.
Nagisa no lo pensaba, en realidad, nunca llegó a imaginar el futuro en el que acabaría o que llegaría a realizar. Pero aquello le parecía interesante, un gran y repulsivo gusto en el que no había pensado hasta ahora.
Y a Nakamura, le daba exactamente igual. Su futuro le importaba muy poco. Al final; ¿Qué más podía perder?
Ambos se miraron, y con sólo eso pudieron casi entenderse.
Tenían en claro los riesgos, llevaban pensándolo desde hace diez minutos, tal vez más.
El riesgo de muerte era alto, pero aquel mundo era interesante.
Uno, que estaban dispuestos a afrontar.
—Aceptamos.— Sonrieron para sí mismos.
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"Escoge tus peleas, piensa bien en ellas.
Tal vez podrías salir ganando."
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