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Capítulo 12
"La ley de Akabane"
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Cuando Akabane aceptó trabajar ahí, sabía a que debía de enfrentarse.
Jamás fue obligado, nadie le puso en arma en la cabeza y le dijo; "Únete." Él había llegado por su propia cuenta.
Tuvo una buena infancia.
De hecho creció en una familia muy buena y amorosa.
Por lo que su amor al asesinato jamás supo como fue que surgió.
Sin embargo, jamás le molestó el hecho de que aquello fuese tachado por la sociedad.
No asesino a nadie hasta que se cruzó con Irina.
Aquella grande mafia le había enseñado una sola cosa. Para siempre sobresalir... Para siempre vivir... Para jamás ser derrotado por nada ni por nadie.
Se había convertido en su ley.
Y su amor por su trabajo fue sólo un detonante.
Nunca intentes ganar por la fuerza, lo que puede ser ganado con la mentira.
