ESTO ES UN TRABAJO DE FICCIÓN, CUALQUIER SEMEJANZA A LA PERSONALIDAD, ACTITUD, O SITUACIÓN DE ALGUNA PERSONA ACTUAL, SI ESTÁ VIVA O MUERTA, ES MERA COINCIDENCIA.
La Hada Alseide, toca mi mano para transmitirme un poco de su energía de vida y magia para curarme correctamente de mi organismo herido, también me aparecieron unos símbolos de "nudos de luna y estrella celta" en ambos dorsos de mis manos.
Miro a la Hada Alseide sus manos de forma sorpresiva .
Alseide:- Para ello, debes entrenar los nuevos poderes que te voy a dar.
Usando la magia de su varita, me obsequia poderes relacionados con la tierra.
Me puse feliz, pues podría liberar a mis amigos de ese loco sujeto, pero, volví a tener una regresión, ya que no eran lo suficientemente fuerte pero, Alseide me indicó que, con practica y entrenamiento, adentrándome en aquel bosque, podre rescatar a mis amistades, pues la práctica, hace al maestro.
Me sentí al instante, pues el deber de una hada es nunca dañar cruelmente al otro, principalmente, a mis amigos, ya que han sido controlados por ese ser, y tengo miedo en lastimarlos.
Entendiendo mis pensamientos turbios, Alseide se acercó a mí. Me obsequia una pulsera de flores con una prímula amarilla grande en medio, el cual, se encargará de purificar el corazón de mis enemigos sin dañarlos, devolviéndolo a su forma original, ya que el lenguaje de esta flor, con sus pétalos en forma de corazón, significa: "No puedo vivir sin ti", ya que evoca renovación al ser amado, un símbolo de vida, afecto y cariño.
Tocando mi megilla derecha con su mano, me habla de forma amorosa, como si se tratara de una madre hablando con su hija pequeña.
Alseide:- Debes olvidar tus miedos, Alette. Quien te observa, quiere ver a una persona valiente. Tú tienes el poder y la fuerza; no hay nada que perder, chiquilla mia. Para no desilusionar a los demás, debes creer en ti misma, así como tus amigos lo hicieron con ellos mismos.
Alette:- ¿Creer en mí?
Alseide:- Claro, pequeña mía, y para no tener miedo, hay un truco: debes imaginar que los demás te temen.
Alette:- ¿Y si no es así?
Alseide:- Imagina que eres más fuerte. Te sobra imaginación.
Alseide me sonríe tiernamente.
Alseide:- Para que puedas completar tu misión, una elección verídica será la perdición del imitador, más en un camino misterioso, hallarás el equipo para hundirlo.
No comprendi muy bien el significado de sus palabras pero supuse que algo tenían que ver para completar mi misión, por lo que asentí con la cabeza, pues yo seria la heroína de salvar a mi hermoso bosque y a mis amigos.
Alseide:- Ahora, anda. Cumple con tu propósito.
Alette:- Gracias, mi señora.
Alseide:- No te olvides de convivir con aquel niño que te salvo la vida, antes de iniciar tu viaje. Su pequeña familia tiene muchas preguntas que hacerte y un obsequio que darte.
Alette:- Pero… yo no tengo todas las respuestas.
Alseide:- Las que tengas, serán un gran alivio para la familia del pequeño. Su madre del infante, te agradece que le hayas salvado la vida a su hijo.
Alette:- Esta bien.
Alseide:- Anda… ve a jugar con él… Y cuando despiertes, te darás cuenta de que esto, no fue solo un cumple sueño…
Despertando al día siguiente, miro un poco borroso el techo de la posada.
Parpadeando, volteo mi cabeza para otro lado.
Ya tenía al pequeño, parado a lado de mi cama, observándome muy curioso. Ahora, iba vestido con un gorro de hongo color morado, chaleco azul marino, pantalones blancos y zapatos azules.
Alette (sonrisa tierna):- ¿Cuanto tiempo llevas parado en ese lugar?
Gaz (ojos grandes):- Mas de lo que te imaginas.
Su madre lo llama.
Mamá:- Gaz, baja, deja que desayune aquel platillo que le prepare.
Me siento en la cama y al voltear, mire a mi lado izquierdo, una mesa llena de alimentos.
Gaz:- Mamá te preparo tooooooooodo esto que ves en la mesa, debes comer tu rebanada de pastel de limón, también te dio un jarabe miel para que lo bebas y recuperes tu magia y que ingieras ese pedazo de hongo para que tengas fuerzas… ahm, está a lado del jarabe.
Empuja el jarabe para que lo vea, y coloca el hongo, de forma curiosa, parado, como si fuera una sombrilla, tapando el pastel, muy cerca del jarabe.
Su madre del pequeño, lo vuelve a llamar.
Mamá:- Gaz, cariño, baja.
Gaz:- Nos vemos abajo. Mamá quiere platicar contigo.
El niño sale corriendo de la habitación.
Simplemente sonreí.
Mirando lo que la Hada Alseide me obsequió en sueño, comprendí sus palabras finales pero, las otras… aún seguían siendo un misterio para mí.
Aceptando esa gratitud de la madre del pequeño que me salvo la vida, ingiero lo que me dejaron en aquella mesa.
Toda esa comida, estaba muy deliciosa, nunca antes había comido algo como esto.
Parándome de la cama, decido salir de la habitación, caminando muy despacio puesto que quería tener en mi mente, el recuerdo de aquel hogar en el que fui recibida. Bajo las escaleras lentamente, agarrada de la pared.
El niño, quien se encontraba jugando con sus muñecos, me mira a lo lejos, éste los deja en el suelo y corre a ayudarme.
Gaz:- ¿Necesitas que te ayude?
Alette (sonrisa tierna):- Estoy bien pequeño, gracias.
Su madre, quien ahora portaba ropa amarilla y un gorro en forma de hongo del mismo color de su cabello, al verme, también me ayuda y ambos, me sientan en una silla de madera, cerca de la recepción, para platicar un rato con ellos.
Alette:- Gracias por su hermosa gratitud hacia mi persona, apreciable señora.
Mamá:- Es a usted a quien debo darle gracias, pues usted ayudo a mi hijo a que no lo lastimaran aquellas flechas que cayeron del cielo como lluvia enfurecida.
El niño tenía muchas preguntas, por lo que, sin pensar, decide hablar.
Gaz:- ¿Qué está pasando? ¿Por qué nos están atacando? ¿Por qué huiste del bosque? ¿Qué es lo que estas haciendo aquí? ¿Por qué estabas lastimada? ¿Qué fue todo eso?¿Algo tienes que ver con todo esto?
Su madre le pide respeto a la nueva invitada.
Mamá:- Hijo, no seas mal educado, primero se pregunta su nombre.
Reí sutilmente.
Gaz (apenado):- ¡ooooooh! Lo siento.
Gaz (sonriendo):-¿Cómo te llamas?
Alette:- Mi nombre es Alette y soy una hada del bosque ¡Sólo eso! El bosque se llama…
Gaz:- "Forest Maze" ¡Que genial! Mucho gusto, el mio es Gaz, y ella es mi mamá ¿dónde están tus amigos? ¿Por qué te atacaron?
Coloque un mirar cabizbajo.
Alette (triste):- Mis amigos… fueron manipulados por un loco arquero pelirrojo.
Mamá (sorprendida):- No puede ser.
Alette (triste):- El fue quien ocasiono todo esto. Se adueño del bosque "Forest Maze", apoderándose del corazón del lugar, convirtiéndolo en su campamento personal del mal…
Mamá (sorprendida):- ¡Dios mio!
Alette (sería):- Usa magia, tiene flechas y manipula a mis amigos para que no puedan adentrarse al bosque, los tiene como sus aliados, los mas fieles soldados que puedan existir. Es todo lo que sé…
Gaz (sorprendido):- ¡Eres la única sobreviviente! ¡Por eso querían acabar con tu vida!
Mamá (preocupada):- Hay que hacer algo, esto no se puede quedar así.
Alette (triste):- No pueden hacer nada, ustedes… son débiles ante la magia y los poderes de ese loco arquero.
Gaz:- Pero yo tengo a un amigo que te puede ayudar a acabar con el mal.
Miro al pequeño con ojos asombrados.
Alette:- ¿Ah si? ¿Y quién es? ¿Puedes presentármelo?
Gaz:- ¡Claro!
Alejándose de mi, corre hacia sus juguetes, recogiendo a un muñeco en especial, regresa al lugar donde estaba parado hablando conmigo.
Gaz:- Él te ayudará, se llama Geno, es muy fuerte y tiene su nuevo y mejorado ultra super duper ataque denominado "Cañón Estrella Fugaz". Él te protegerá de todo mal que exista en el bosque. Tenlo por seguro. Será como tu guardaespaldas personal, es un perfecto compañero de equipo y de viaje. Además de que Mario Bros ayudó a este muñeco a recolectar las 7 estrellas y reparo el camino estelar para que los deseos de las personas pudieran ser realidad.
Entregándomelo en las manos, aquel muñeco estaba elaborado de madera, tenia un gorro y capa color azul cielo, además de tener el cabello pelirrojo.
Miro muy feliz y sonriente al jovencito, pues su alma pura me recordaba al de mis amigos, incluyendo su gran imaginación, pues sobrepasaba los límites de cualquier niño. Eso me conmovió.
Alette (sonrisa tierna):- Gracias, Gaz.
En serio que quería ayudarme, no quería verme triste ni sentida, no podía aguantar verme en esas terribles condiciones.
Feliz, sostengo al muñeco en mis manos, lo acaricio de su cabeza y lo abrazo afectivamente, pues aquel obsequio fue dado por amor incondicional y se tiene que reconocer el sentimiento.
Mamá:- Hijo, ella no va a jugar con muñecos, ella necesita la ayuda de una persona real, capaz de unirse a su causa.
Gaz:- ¡Aoouu! ¡Mamá, tú nunca entiendes!
Alette (sonriendo):- No te preocupes, esto… es lo mejor que me pueden dar.
Gaz (feliz):- ¿En serio?
Alette (feliz):- Claro, mi pequeño, Gaz. Muchas gracias.
Mirando al muñeco tiernamente, vuelvo a acariciarle su cabeza y una parte de sus mejillas, pues aquel muñeco, sería un símbolo de afecto por haberme ayudado a sanar mis heridas, un símbolo para que pueda seguir adelante y completar mi misión.
Alette:- Pequeño, ahora debo marcharme con Geno al bosque.
Gaz:- ¿Vas a partir ahora mismo?
Mamá: - ¡Entonces, es oficial!
Alette:- Tengo que derrotar al mal que existe en mi apreciable hogar. ¡No debo perder tiempo!
El niño comienza a saltar de la alegría.
Gaz:- ¡Siiiiii! Patea traseros con Geno.
Mamá (molesta):- Gaz, donde están tus modales.
Gaz:- Eeeeeeesteeeeeeeeeeee
Tapándome la boca con mi mano, rio de manera sutil.
Alette:- Lo haré, gracias por el regalo.
Mamá:- Entonces toma esto.
Alejándose de mí, acude a un mueble que está cerca de las escaleras, para sacar una mochila y meter dentro de ella, todos los hongos, jarabes miel y rebanadas de pasteles de limón para el viaje que emprenderé, al igual que mete en dicha bolsa 4 Kerokerocola que tiene guardados en su alacena.
Acercándose, me entrega la mochila.
Mamá: - Buen viaje, jovencita.
Alette:- Gracias señora.
Saliendo del hogar del pequeño, vuelvo a observar a la gente que se encontraba paralizada.
Al intentar hablar con ellas, comprendí que aquellas flechas les generaba vibra negativa por el veneno inmovilizador que consume lentamente los sentimientos positivos de las personas, eliminando todo rastro de amor que existe en su corazón.
Mirando en dirección al bosque, me dirijo a este para acabar con ese individuo pelirrojo chiflado.
Estando en mi hogar, volvi a ver el camino para adentrarme a ese frondoso bosque y recordé, a mis amigos, convivir por última vez en ese hermoso lugar antes de que el mal nos invadiera por completo.
Recordando las palabras de consuelo que me dijo la Hada Alseide y teniendo en mente el amor de mis amigos, me adentre sin miedo al lugar.
Al pasar la segunda parte del bosque, me esperaba en un tronco hueco con una rama y hoja salida, mi amigo Wiggler, aquella oruga amarilla, con grandes narices marrones, mejillas hinchadas, teniendo una pequeña flor característica en la cabeza y zapatos rojos, se movía lentamente en aquella tierra por lo que me hizo ponerme muy feliz, ya que supuse que a lo mejor, no le habían hecho nada malo, y, por ser una simple oruga, pudo esconderse bajo tierra y evitar al arquero loco controlar su mente.
Volando por el cielo, corro para abrazarlo.
Teniéndolo entre mis brazos, coloco mi cachete con su cachete, me muevo de arriba hacia abajo para restregar estos y expresar ese sentir que tengo guardado dentro de mi ser.
Alette (llorando):- Creí que te habían hecho daño, creí que te habían hecho prisionero… pero todo salió bien. Estas aquí… conmigo…
Con los ojos cerrados y llenos de agua le hablo a Wiggler.
Alette:- ¡vamos, amigo! Únete a mi causa! Con tu ayuda, podremos vencer al mal y recuperar nuestro hermoso bosque que ha sido siempre custodiado por la hermosa Hada Alseide.
Pero no todo fue felicidad. Al abrir mis ojos, el Wiggler mandó a llamar, por medio de su flor, a todos sus compañeros Wigglers, pues aquel animalito, sus ojos, habían cambiado a un color rojo, al igual que su cuerpo, pues estos animalitos perdieron sus pétalos de flor cuando se enfurecieron al verme, por lo que todo ellos, corrieron en manada.
Al verlos, rodeándome, me sentí, pues ellos nunca se comportaban de esa manera, ya que siempre mostraban amor y afecto ante nosotras las Hadas.
Todos ellos, parecían tener algo en común: La manipulación. Pues, con sus ojos, querían cambiar mi forma de pensar, ser, sentir y todo aquello que tuviera relación con mis bonitos sentimientos amorosos del bosque.
Alette (confundida):- ¿que les pasa? ¡Ustedes no son así conmigo! ¡Yo los amo!
Uno de ellos, se alzó en forma vertical e, invocando un poder llamado "Valor Up" lo ejecuta para comenzar a dar su primer golpe. Los demás, ejecutan lo mismo, pues todos ellos, parecían un reflejo del Wiggler que vi. Estaban por atacarme al mismo tiempo, siguiendo a su líder.
Hincada en la tierra, no hice nada, solo volé alto sobre ellos, y todos se golpearon solos en su cabeza, cayendo de forma inconsciente y mareados.
Tapándome la boca, no pude parar de reír, pues ellos, aún eran las orugitas más graciosas del bosque, ya que siempre me hacían reír con sus ocurrencias, antes de que fuesen controlados por el mal.
Alette (riendo):- jajajaja ¡Está bien! ¡Creo que ya es suficiente!
Cerrando mis ojos, concentro mi energía en la pulsera dada por la Hada Alseide. Esta comenzó a brillar, justo cuando mis tatuajes en el dorso de ambas manos, mostraron un brillo dorado inusual, por lo que finalmente, eliminando el odio del Wiggler líder, todos regresaron a la normalidad.
Al despertar, todos estaban confundidos, más el Wiggler líder, por lo que al saber que todo estaba bien, ahora sí, corro volando para abrazarlo tiernamente.
Alette:- Wiggler, estas aquí… conmigo… ¡Que alegría! ¡Te quiero mucho! ¡Te quiero!
Todos los Wigglers, al reconocerme, corren hacia mi para que los abrazara, pues extrañaban ese amor incondicional que les proporcionaba cuando se sentían solas, confundidas, tristes o desamparadas.
Después de la felicidad, viene la calma.
Alette (sonriendo):- Al menos todos ustedes están bien, logré romper el hechizo de ese loco arquero que les puso a ustedes pero… ¿que les paso? ¡No entiendo nada! ¿Que es lo que quiere ese sujeto de todos ustedes o de este bosque?
(CONTINUARÁ…)
