La intervención de Horacio
Horacio no podía creer lo que acababa de hacer Rulo en el parque de Villa Dulce. Rulo le arrebató a Melón a la fuerza su gorro, haciendo que él se sintiera humillado por mostrar sus orejas que tenían un problema congénito. Para peor, cuando Sonia agarró el pantalón de Melón, le hizo sin querer un agujero. A eso se unieron las burlas de Jerson, Peca y Marlena. Luiggi fue la otra persona que no se burló de Melón y éste se quedó llorando de rabia.
Entonces, Horacio alzando la voz, les gritó enfadado a Sonia, Jerson, Peca, Marlena y Rulo:
- ¡ESO ES TODO! ¡USTEDES SÍ QUE SON INCORREGIBLES! ¡SE BURLAN DE MELÓN DE ESTA MANERA A PESAR DE QUE ÉL NO QUERÍA QUE LE ARREBATARAN SU GORRO, NI QUE LE ROMPIERAN SU PANTALÓN!
Sonia, Jerson, Peca, Marlena y Rulo quedaron estupefactos por la reacción de Horacio, quien era en general un niño tranquilo, como si se mostrara un lado desconocido de él.
- ¡Ya me cansé de arreglarles los problemas cuando ustedes se pelean estúpidamente entre sí! ¡Hasta que aprendan a respetar a Melón, no los quiero a ustedes como amigos! - agregó firmemente Horacio.
Sonia, Jerson, Peca, Marlena y Rulo se quedaron sin saber que responder, sintiéndose avergonzados por el impacto que causaron las palabras de Horacio. Éste decidió irse del parque con Melón, seguidos de Luiggi, quien le envió una mirada de lástima y desaprobación a Marlena por lo sucedido.
De no haber sido por la intervención de Horacio, Melón se las habría arreglado para vengarse cruelmente de sus ahora ex amigos, persuadiendo a Luiggi de cumplir con la venganza. Pero como dijo don Ramón, la venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena.
Pasaron algunos meses, y en el mismo parque en que ocurrió el incidente, Sonia, Jerson, Peca, Marlena y Rulo se acercaron a donde estaban Melón, Horacio y Luiggi.
- Melón – dijo Rulo, quien no era bueno disculpándose – sé que estás molesto conmigo, pero quiero decirte que lamento haber tomado tu gorro por la fuerza. No quise hacerte llorar.
- Y yo lamento haber roto tu pantalón haciéndole un agujero – dijo Sonia.
- Nuestras disculpas por burlarnos de ti – dijeron Jerson, Peca y Marlena.
- Y aunque no siempre nos tratas bien, tú no te merecías esto – agregó Peca apenada.
- De verdad lo sentimos. Horacio, todo lo que nos dijiste es verdad – admitió Jerson.
Melón, tras mirar por unos segundos a Horacio y Luiggi, finalmente les dice a los demás niños:
- Bien, chicos, aceptaré sus disculpas por esta vez. Lo que menos hubiera querido habría sido vengarme, pero eso no me habría hecho sentir mejor.
- No habrá una segunda vez. Ustedes harán bien en recordarlo – dijo Horacio un poco menos severamente.
- ¿Así que somos todos amigos de nuevo? – preguntó Marlena.
- Supongo que sí – respondió Luiggi.
Los niños de Villa Dulce se abrazaron entre sí, con la intención de reconstruir su amistad desde cero.
