Los padres de Coné

Coné se acercó a su tío Condorito para hacerle una pregunta importante.

- Tío Condorito, tengo que preguntarte algo – dijo Coné.

- Dime, Coné – dijo Condorito.

- ¿Qué pasó con mis padres? Tú eres mi tío y todo. Pero me gustaría saber eso.

¡Reflauta! ¡Sabía que este momento llegaría!, pensó Condorito nerviosamente. Pero él decidió contarle la verdad a Coné.

- Escucha, Coné. Yo no quería que supieras esto antes porque no estaba seguro de cómo reaccionarías – dijo Condorito.

- ¿Qué quieres decir, tío? – preguntó Coné.

- Tu madre era mi hermana, pero no puedo recordar su nombre. Y tampoco tengo fotos de ella ni de tu papá.

- ¡Oh! – exclamó Coné triste.

- Por lo que sé, tus padres murieron en un accidente automovilístico, y cuando eras más pequeño te cuidaba una señora conocida de tus padres en el campo.

- ¿Y cuándo fue la primera vez que supiste sobre mí?

- Fue cuando aquella señora me envió una carta hablándome de ti, de lo que pasó con tus padres y me pidió que te pasara a buscar en la estación de ferrocarriles de Pelotillehue, y que no habías sido bautizado aún.

A Coné le tomó unos minutos secar sus ojos de las lágrimas que había derramado.

- Oye, ven aquí – le dijo Condorito, rodeándolo con sus brazos – Está bien que pienses en tus padres de vez en cuando. Supongo que recuerdas cuando te llevé a bautizar ¿verdad?

- Sí – dijo Coné – fue cuando conocimos al padre Venancio.

- Es cierto. Iba a ponerte el nombre de Ugenio, pero el padre Venancio dijo: Coné será, pues hijo.

- Menos mal que no soy tocayo del papá de Genito – bromeó Coné.

- ¡Jajaja! Sí, y cuando te presenté a don Chuma, y le expliqué sobre tu nombre, él se desmayó haciendo ¡PLOP!

- ¿Crees que podré visitar la tumba de mis padres algún día, tío?

- No lo sé con certeza, Coné. Tendría que conseguirme el teléfono de la señora que te cuidó. Tal vez ella sepa algo. Aunque tus padres no estén físicamente, te aseguro que nunca dejaron de cuidarte desde el más allá.

- Muchas gracias, tío Condorito – agradeció Coné – Si supiéramos dónde sepultaron a mis padres, ¿podríamos invitar a Yuyito y la tía Yayita? Siento que necesitaré el apoyo de quienes saben lo que es haber vivido así.

- Ten por seguro que Yuyito y la tía Yayita se alegrarán de lo que les pidas para poder estar con nosotros y por tus padres, Coné – respondió Condorito sonriente.

- Eso significaría mucho para mí, tío – dijo Coné.