La reacción más madura de Escraf
Escraf estaba solo en la casa que vivía con su tío don Graf. Él tuvo que salir a resolver un caso ocurrido en un barrio lejano.
Cuando Escraf se disponía a leer el diario que le compró su tío y a beber jugo, alguien tocó la puerta de la casa.
Escraf se asomó por la ventana y observó a un hombre extraño que nunca había conocido en su vida.
- Hola, tú debes ser... - dijo el extraño, aparentando ser amable.
Pero Escraf recordó lo que le dijo su tío:
- Estar solo en casa puede ser entretenido, pero no te descuides. No dejes entrar a la casa, ni entregues información personal a gente que no conoces.
Además, Escraf notó que el extraño tenía en uno de los bolsillos de su pantalón una especie de arma blanca.
Escraf sabía qué era lo que tenía que hacer en ese caso. Él fue rápidamente a marcar en el teléfono de la casa al 133 de Carabineros, diciendo:
- Aló, Carabineros, quiero reportar lo siguiente. Hay un hombre sospechoso con un arma blanca, cerca de mi casa, aparentando ser amable. Él intenta convencerme de dejarle entrar a mi casa para asaltarme. Les pasaré la dirección.
- Tranquilo, vamos para allá – respondieron desde el teléfono.
Y luego Escraf se las arregló para despistar por unos minutos al extraño hasta que llegó la patrulla de carabineros y arrestaron al extraño, confiscándole el arma blanca, que era un cuchillo afiliado.
Cuando don Graf regresó a casa y se enteró de lo ocurrido, felicitó a Escraf.
- Estoy muy orgulloso de ti, Escraf. Me alegra saber que reaccionaste con más madurez a esta situación para estar a salvo y no te dejaste engañar por ese extraño armado – dijo don Graf sonriente.
- ¡Fue gracias a tus consejos, tío! – dijo Escraf con orgullo – ¡Como tú dices, hay que darle un mordisco a la delincuencia!
